Vitruvio
Marco Vitruvio Polión fue un arquitecto, ingeniero y tratadista romano
cuya obra ha ejercido una influencia duradera en la historia de la
arquitectura y el urbanismo. Nació probablemente en el siglo I a.C.,
durante el período de expansión del Imperio Romano, y trabajó bajo el
patrocinio del emperador Augusto. A pesar de que se conoce poco sobre
su vida personal, su obra titulada "De Architectura" o "Los diez libros de
Historia la arquitectura" lo consagró como una figura clave en la historia de la
construcción.
Este tratado es la única obra completa sobre arquitectura que ha
sobrevivido de la antigüedad clásica y fue un referente esencial en el
Renacimiento.
Obras
De Architectura", su obra más importante, está dedicada al emperador Augusto. Esto sugiere
que Vitruvio pudo haber tenido un papel relevante en los grandes proyectos de construcción
del nuevo régimen. Sin embargo, comparado con otros arquitectos romanos, Vitruvio no alcanzó
el mismo renombre por sus edificaciones, sino más bien por sus ideas y teorías sobre la
arquitectura.
El concepto de proporción humana y "El Hombre de Vitruvio"
Uno de los conceptos más famosos que se derivan del pensamiento de Vitruvio es el de las
proporciones ideales del cuerpo humano, que debe servir como modelo para la arquitectura.
Vitruvio argumentaba que el cuerpo humano era un microcosmos de proporciones geométricas
perfectas y que estas mismas proporciones podían aplicarse a los edificios para asegurar su
belleza y armonía.
La triada vitruviana: Firmitas, Utilitas y Venustas:
Vitruvio definió tres cualidades esenciales que toda obra
arquitectónica debía cumplir:
Firmitas (solidez): Un edificio debe ser estructuralmente sólido y
seguro. Esto implica el uso correcto de materiales y técnicas de
construcción para asegurar la durabilidad de la edificación.
Utilitas (utilidad): La edificación debe ser funcional y adaptarse a su
propósito. Vitruvio insistía en que cada parte del edificio debía tener
un uso claro y servir a las necesidades de quienes lo habitaran
Venustas (belleza): Además de ser útil y sólida, la arquitectura debe
ser estéticamente agradable, armoniosa y agradable a la vista. Las
proporciones, la simetría y el orden juegan un papel crucial en la
consecución de esta cualidad.