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El análisis metacientífico de la teoría de Freud concluye que el psicoanálisis no es una ciencia, ya que carece de un método científico riguroso y se basa en observaciones no verificables. Freud confundió explicaciones causales con relaciones comprensibles, lo que llevó a la creación de hipótesis no científicas que no pueden ser probadas o rechazadas. La obra de Freud es más un esfuerzo personal que un sistema científico válido dentro de la psicología.
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El análisis metacientífico de la teoría de Freud concluye que el psicoanálisis no es una ciencia, ya que carece de un método científico riguroso y se basa en observaciones no verificables. Freud confundió explicaciones causales con relaciones comprensibles, lo que llevó a la creación de hipótesis no científicas que no pueden ser probadas o rechazadas. La obra de Freud es más un esfuerzo personal que un sistema científico válido dentro de la psicología.
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Revista Latinoamericana de Psicología

ISSN: 0120-0534
[Link]@[Link]
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
Colombia

García Sevilla, Lluis


Análisis metacientífico de la "teoría" de Freud
Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 8, núm. 1, 1976, pp. 101-110
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
Bogotá, Colombia

Available in: [Link]

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More information about this article Network of Scientific Journals from Latin America, the Caribbean, Spain and Portugal
Journal's homepage in [Link] Non-profit academic project, developed under the open access initiative
REVISTA LATINOAMERICANA DE PSICOLOGIA
1976 VOLUMEN 8 - N9 1 101-110

ANALISIS METACIENTIFICO DE LA "TEORIA"


DE FREUD

LLUIS GARC1A SEVILLA •

Universidad Autónoma de Barcelona

Psychoanalysis, considered from the stand-poínt of seientiñc metho-


dology, fails in all its stages: uncontroUed observation, wrong induction,
and non verifiable and/or not verified hypothesis. Psychoanalysis is not
a science, not even a system of scientíñc ideas. Because psychoanalysis does
not use scientífic method it becomes a confused doctrine applicable to
all events, Though psychoanalysis is not a scientific theOry, it is dealt
with as it was, and its more basic "axioms" are arialysedin order to its
"explanatíon", It is a neuropbysiologieal "theory" oí behavior rather than
a psychologieal one. It basicaly cIaims that nervous system is a suppressive
apparatus of stimulation. "Imtinctive" stimulation cannot be suppressed
easíly; hence the main importance of ínstinct in this "theory". Instínctíve
"energy" is the "psychical energy" of the individual, its "motive force.
This "energy" is not neurophysiological sínce it can go out of the indivi-
dual and be placed on external objects to him.

Escribió Bunge (1969): "Por varias razones son de desear aná-


lisis metacientíficos más detallados de la pseudociencia. En primer
lugar, para ayudar a las ciencias jóvenes -especialmente a la psico-
logía, la antropología y la sociología-s-a eliminar creencias pseudo-
científicas. En segundo lugar, para ayudar a la gente a tomar una
actitud crítica en lugar de la credulidad aún corriente. En tercer
lugar, porque la pseudociencia es un buen terreno de prueba para
la metaciencia y, en particular, para los criterios que caracterizan a
la ciencia distinguiéndola de la no-ciencia" (p. 60).

• Dirección: Departamento de Psicología y Psiquiatría. Facultad de Medi-


cina, Universidad Autónoma de Barcelona, S.A. Claret 167. Barcelona l~, España.
102 GARCIA SEVILLA

PSICOANALISIS Y CIENCIA

l. Corte transversal de la ciencia. "Una ciencia es una disciplina


,que utiliza el método científico con la finalidad de hallar estructuras
generales (leyes)" (Bunge, 1969, p. 32). Según Einstein (1956) el pen-
samiento científico parte de la observación o "experiencias inmedia-
tas de los sentidos" (E), con el fin de hallar una explicación o "axio-
ma" (A) capaz de satisfacer las características de las E. La falsedad,
o veracidad, del A es probada a través de afirmaciones particulares
de Al o sea las "gefolgerde Satze" (S), puesto que son éstas las con-
trastadas con las E (verificación experimental).
El proceso E ~ A, o inducción, no es lógico, es la parte más
poética de la ciencia, la más creadora. En palabras de Einstein: "Psi-
-cológicamente los A reposan sobre las E. Pero no existe ningún ca-
mino lógico que lleve de las E a las A, sino una conexión intuitiva
(psicológica)" (p. 121). Sólo son lógicos el sistema formado por las A
y la vía que lleva de las A a las S, o deducción. Einstein (1956) es-
<Tibió: "Las S son puestas en relación con las E (verificación por la
experiencia). Este procedimiento, fijémonos bien, pertenece igual-
mente a la esfera .extralógíca (intuitiva), porque la relación entre
las nociones representadas por S y las experiencias inmediatas E no
son de naturaleza lógica. Pero esta relación entre las S y las E es
mucho menos incierta que la relación entre las A y las E... Si esta
correspondencia no pudiera ser obtenida con una gran seguridad
(aunque no sea lógicamente atrapable), la maquinaria lógica no ten-
dría ningún valor para la comprensión de la realidad" La verifica-
-ción experimental es la pieza clave del método científico, ya que
permite aceptar como válida una hipótesis, rechazarla en totalidad
o rectificarla.
2. Corte transversal de la ciencia y psicoanálisis. El método cien-
tífico no es usado en las múltiples obras psicológicas de Freud. Pero
en sus obras se intenta dar la apariencia de estar trabajando cientí-
ficamente, usando, incluso, el vocabulario cíentífico, p. e. "hipó-
tesis", "teorema";"prindpio·~. .
2 . l. Las obseruaciones freudíanas no son científicas por no ser
-objetívas, es decir, por no ser. intersubjetiuas y públicas. Aquí tro-
pezó Freud con el problema de la observación científica, muy agra-
vado en el caso de la psicología, problema que hasta que no se
resolvió (utilizando controles adecuados) no permitió el nacimiento
de la psicología como ciencia. Es el problema de la modificación de
lo observado por parte del observador, problema con el que también
han tropezado los físicos atómicos cuando sus instrumentos de me-
dida han interferido la observación. En la situación psicoanalítica,
como en la interacción persona-persona, lo que registra el observa-
dor es precisamente esta interacción, modificando constantemente el
ANALISIS MET ACIENTllilCO 103

observador lo observado, y justamente esta posibilidad de modifi-


cación es la base de diversas técnicas terapéuticas. Freud no intentó
controlar nunca el efecto de su persona sobre la conducta de sus
pacientes. Ellos cambian a medida qué él cambia, por eso el estudio
de su obra es inseparable del estudio de su vida. Prueba concluyente
de su observación no-científica es la ausencia de medida. Bunge (1969)
escribe: "Para ser precisa, la observación tiene que ser cuantitativa,
porque los sistemas concretos tienen propiedades cuantitativas, aun-
que no sea más que porque existen unas determinadas cantidades y
en el espacio-tiempo" (p. 760).
2.2. Aún partiendo de observaciones falsas, Freud realizó el
paso E ~ A o inducción. Aquí es donde Freud se mostró creador.
Pero también cometió una falla metodológica al confundir explica-
ciones causales con relaciones comprensibles, como claramente expuso
Jaspers (1966): "En la confusión de relaciones comprensibles con
relaciones causales se basa la inexactitud de la pretensión freudiana
de que todo en la vida psíquica, que todo proceso sea comprensible
(determinado con sentido). Sólo se mantiene la exigencia de la cau-
salidad ilimitada, no la pretensión de comprensión ilimitada. De
este error depende otro. Freud hace, a partir de relaciones compren-
sibles, teorías sobre las causas de todo el curso psíquico, mientras
que el comprender, según su esencia, no puede conducir nunca a
teorías; en cambio las explicaciones causales tienen que llevar siem-
pre a teorías (la interpretación comprensiva de un proceso psíquico
aislado -sólo puede darse tal interpretación aislada-, naturalmente.
no es ninguna teoría)" (p. 621). .
2.3. Las "hipótesis" freudianas no cumplen los requisitos neceo
sarios para considerarlas científicas (Bunge, 1969, p. 255). Muy ma-
nifiesta es la falta de verificación experimental. Freud (1916-1918)
reconoció la falta de verificación de sus ideas: "Me preguntaréis aho-
ra - y muy justificadamente por cierto- cómo no existiendo criterio
objetivo para juzgar el grado de veracidad del psicoanálisis ni posi-
bilidad alguna de demostración, puede hacerse el aprendizaje de
nuestra disciplina y llevar a la convicción de sus afirmaciones" (p.
154). Incluso pareció no importarle la verificación y aún ir contra
ella: "No pensemos (con ello) en una simple relación entre la fuerza
de las sensaciones y las transformaciones a las que son atribuidas y,
mucho menos -conforme a toda la experiencia de la psicofisiología-,
en una proporcionalidad directa; probablemente, el factor decisivo.
en cuanto a la sensación, es la medida del aumento o la disminu-
ción en el tiempo. Esto sería, quizá, comprobable experimentalmen-
te; pero para nosotros, analíticos, no es aceptable el internarnos más
en estos problemas, mientras no puedan guiamos observaciones perfec-
tamente definidas" (Freud, 1920; p. 1097).
104 GARCIA SEVILLA

Al faltare. pr,ocesoE ~ S no se puede probar ninguna A,.


ni corregir la hipó~esis, y lo más grave, no se puede rechazar nin-
guna A,y Freud obra en consecuencia y a cada nuevo "descubrimien-
to" que genera una nueva "hipótesis", formalmente contraria a las.
anteriores, no sólo no rechaza éstas sino que las reafirma y reestruc-
tura el sistema de manera .que encajen todas. Así el sistema se com-
plica extraordinariamente, a la vez que se hace hasta tal punto plás-
tico que es aplicable· a cualquier circunstancia, a todo. Esta misma.
falta de verificación origina diferentes A igualmente probables sin
que ninguna sea rechazable, todas son descripciones tautológicas de
E, teniendo que elegir entre las A por un criterio de autoridad, lo
que genera múltiples escuelas. Bemard (1865) ya había escrito:
" ... hipótesis no verificadas' o no verificables por la experiencia no
engendrarían sino sistemas y nos conducirían de nuevo a la esco-
lástica" (p. 108) .
. 3. Conclusión. Las diferentes ciencias no lo son por su objeto
de estudio, sino por la metodología que usan. El psicoandlisis no es
una ciencia, ni siquiera un sistema de ideas científicas. Quizá no es.
más que el resultado del trabajo, inteligencia, esfuerzo, tesón y en-
tusiasmo de un hombre, Freud, por afincarse en un campo, la Psico-
logía, que le era completamente extraño. Quizá le faltaron a Freud
cualidades para convertirse en un científico como él mismo hones-
tamente reconoció (1925) y como remarcó su biógrafo Jones (1970.
pp. 55-56, 63, 115).

EXPOSICION DE LA AXIOMATICA DE FREUD

Aunque las ideas de Freud no son un sistema científico, conside-


raremos la "teoría" psicoanalftica como si fuera una teoría científica,
desglosándola en sus diferentes aspectos y jerarquizando éstos en
orden a la profundidad de su "explicar". Nos limitaremos a los axio-
mas más básicos, aquellos que hacen referencia a los "instintos". Para
ello hemos usado la versión castellana de las Obras Completas de
Freud, de López-Ballesteros (vol. 1 y 2, 1948)Yde Rey (vol. 3, 1968).
NO$hemos enfrentado directamente con las obras freudianas, tarea
difícil, evitando al máximo las referencias externas a ellas. Todas las
citas de ahora en adelante las hacemos con base en la versión cas-
tellana (Freud, 1948, 1968).
l. "Hipótesis necesaria". Es el axioma o postulado fundamen-
tal, refiriéndose al funcionamiento del "sistema nervioso", del "apa-
rato anímico", de la "vida psíquica", de la "vida nerviosa". No hace
falta remarcar la trascendencia de una hipótesis así para cualquier
sistema psicológico. La primera formulación se remonta a 1892, con
el nombre de "teorema de la constancia de las sumas de excitación";
ANALISIS METACIENTIFICO lOS.

"EI sistema nervioso tiene la tendencia de mantener constante, en-


sus condiciones funcionales, algo que cabe denominar "suma de ex-
citación". Procura mantener esta precondíción de la salud, resolvien-
do asociativamente todo incremento sensorial de la excitación o des-
cargándolo por medio de una reacción motriz apropiada" (Freud•.
1968, 3, pp. 363, 367). "La "hipótesis necesaria" fue expuesta en dife-
rentes obras posteriores; en 1915 escribió: "el sistema nervioso es,
un aparato al que compete la función de suprimir los estímulos que"
hasta él llegan a reducirlos a su mínimo nivel, y que, si ello fuera
posible, quisiera mantenerse libre de todo estímulo. Admitiendo inte-
rinamente esta idea, sin parar mientes en su determinación, atribui-·
remos, en general, al sistema nervioso la labor del vencimiento de
los estímulos" (Freud, 1948, vol. 1, p. 1036). Remarquemos como'
Freud postula su "hipótesis necesaria": "sin parar mientes en su de-·
terminación". En 1920 volvió a exporierla (Freud, 1948, 1, pp. 1098,
1121) haciéndola derivar de las ideas de Fechner (1801-1887, funda-
dor de la psicofísica) sobre la "estabilidad psícoffsica", Es como si la
"hipótesis necesaria" dejara de ser un postulado para convertirse' err-
"un caso especial de la tendencia a la estabilidad (Fechner)" (Freud
1948, 1, p. 1024). Pero no es clara la conexión lógica (deducción)
entre las ideas de Fechner y la "hipótesis necesaria". Por otra parte,
Freud rechazó explícitamente (Freud, 1948, I, p. 1097) aquello que-
dio vigencia científica a las ideas de Fechner: la experimentación.
2. Derivados de la "hipótesis necesaria". El concepto freudiano'
de "placer" es un concepto negativo, entraña la falta de estimulacién,
y en todo caso una baja en la estimulación. El "dolor" es el reverso-
del "placer": aumento de estimulación. Freud rara vez habló de "do-
lor", sino de "displacer", "insatisfacción" o "aumento de tensión"..
2. l. En un comienzo el "principio del placer" fue indistingui-·
bte de la "hipótesis necesaria". Y el "principio del placer" dio paso
al "principio de la realidad" "que, sin abandonar el propósito de
una final consecución del placer, exige y logra el aplazamiento de'
la satisfacción" (Freud, 1948, I, p.p. 1098, 1121).
2.2. El "principio del placer" tiene en contra una clara eviden-
cia porque" ... es indudable que existen tensiones placientes y dis--
tensiones displacientes" (Freud, 1948, p. 1024). Freud, en lugar de
aceptar la evidencia, optó por adscribir el "principio del placer" no-
al factor cuantiativo del estímulo "sino a cierto carácter del mismo.
de indudable naturaleza cualitativa. .. Quizá sea el ritmo, el orden
temporal de las modificaciones, de los aumentos y disminuciones de-
la cantidad de estímulo. Pero no lo sabemos" (Freud, I, p. 1024). An-
tiparsimoniosamente, rechazó la evidencia en contra substituyéndola
por una explicación oscura. Por el cambio semántico del "principio-
del placer" tuvo que adoptar la denomicación de "principio del nirO'
106 GARCIA SEVILLA

-uona" para la manifestación del funcionar básico del sistema ner-


vioso (SN).
2.3. Resumiendo: Según Freud, el SN intenta disminuir o eli-
.mínar la estímulacíón, o excitación, siendo el "principio del nirvana"
la expresión de su funcionar. El "principio del placer" disminuye
cierta cualidad de la estimulación. El "principio de la realidad" post-
pone la disminución cuantiativa y/o cualitativa de la estimulación
hasta el momento adecuado. Parece haber tres "principios", pero en
realidad sólo hay uno, "el principio del nirvana", pues los otros dos
no son sino modificaciones de éste: ..... el principio del nirvana ...
ha experimentado en los seres animados una modificación que lo
convirtió en el principio del placer, y en adelante evitaremos con-
·fundir en uno solo ambos principios... y la modificación de este
último principio, el principio; de la .realidad, corresponde a la in-
·fluencia del mundo exterior" (Freud, 1948, 1, p. 1024).
Es de notar el empeño de Freud en construir una teoría psico-
lógica profunda, usando el concepto "profundo" no en el sentido psi-
coanalítico, sino en el sentido de una "teoría explicativa profunda":
una teoría psicológica construida considerando el organismo como
una caja negra, en donde sólo cuenten las relaciones entre estímulos
y respuestas, es en apariencia menos profunda que una teoría que
haga inferencias sobre el funcionamiento de la caja negra. La "teo-
Tía" freudiana se halla a este nivel inferencial, y como generalmente
las inferencias psicológicas son de orden fisiológico (Garda Sevilla,
1974,p. 37) por eso los axiomas freudianos son "construcciones hipo-
-téticas" neurofisiológicas.
3. Concepto de instinto. Freud concibió el instinto como un vec-
tor. El origen del vector es la "fuente" del instinto: aquel proceso
-somático que se "desarrolla en un órgano o una parte del cuerpo";
·el [Link] de aplicación es el "objeto" del instinto: "aquel en el cual,
-o por medio del cual. puede el instinto alcanzar su satisfacción... No
·es necesariamente algo exterior al sujeto, sino que puede ser una
parte cualquiera de su propio cuerpo ... ; el escalar la "perentorie-
-dad": "la suma de fuerza o la cantidad de exigencia de trabajo que
represente"; el sentido y la dirección el "fin": "la satisfacción, que
-sólo puede ser alcanzada por la supresión del estado de excitación
-de la fuente del instinto" (Freud, 1948, 1, p. 1037).
Para Freud el instinto es una "fuerza constante" ante la cual no
vale la fuga motora para su supresión. Esto sí que es posible en el
'Casodel reflejo, pues su concepto de reflejo es: "un estímulo apor-
tado desde el exterior al tejido vivo (de la: sustancia nerviosa) es deri-
vado hacia el exterior por medio de la acción. Esta acción logra su
fin sustrayendo la sustancia estimulada a la influencia del estímulo ...
actúa como un impulso único, pudiendo ser, por tanto, suprimido
mediante un único acto adecuado, cuyo tipo será la fuga motora.
ANALISIS MET ACIENTlFICO 107

.ante la fuente de la cual emana" (Freud, 1948, p. 1035).Por contra


" ... los estimulos instintivos no proceden del mundo exterior, sino
-del interior del organismo. Por esta razón actúan diferentemente so-
bre lo anímico y exigen, para su supresión, distintos actos" " ... no
actúa nunca como una fuente impulsiva momentánea, sino siempre
como una fuerza constante. No procediendo del mundo exterior, sino
del interior del cuerpo, la fuga es ineficaz contra él".
De estas concepciones se concluye inmediatamente la importan-
·cia de los instintos en la "teoría", puesto que son "afirmaciones par-
ticulares" del postulado neurofisiológico "hipótesis necesaria". Pero
la afirmación particular freudiana "reflejo" no supera la prueba de
la verificación, ya que sólo es aplicable a ciertos reflejos defensivos
(nociceptivos), y no es en absoluto aplicable, p.e., al reflejo de pren-
-sión, Sin entrar en el fondo de la cuestión (Beach 1955), el con-
cepto freudiano de instinto es parecido al "clásico", creado y usado
por Darwin, Drever, James, Hobhouse, McDougall, etc. Sin embargo,
entre el concepto freudiano y el concepto clásico hay divergencias
notables. Clásicamente se consideró el instinto como una fuerza
constantemente recurrente y que precisa para su desencadenamiento
tanto de un estímulo interior como de uno exterior. Al no ser entera-
mente asimilable el concepto freudiano al usado en otros campos
(biología, etología) (Spitz, 1969)ha originado la sospecha que cuando
Freud escribía trieb no se refería. al instinto. Pero tanto la versión
castellana que usamos como la Standard Edition en inglés (Strachey,
1966) tradujeron trieb por instinto. No podía ser de otra manera,
so pena de incurrir en incoherencia, porque en las raras ocasiones en
'que Freud se refirió a la etología animal y a sus instintos lo hizo
en un plano de igualdad con los "instintos" humanos. La solución
de este enigma es sencilla: Freud se forjó una particularísima visión
del instinto sin tener en cuenta los esfuerzos hechos en este sentido,
y el paso del tiempo ha agrandado las diferencias.
3.1. Aspecto "económico". " ... todos los instintos son cualita-
tivamente iguales y (que) su efecto no depende sino de las magni-
tudes de excitación que llevan consigo y, quizá, de ciertas funciones
-de esta cantidad. Las diferencias que presentan las funciones psí-
quicas de los diversos instintos pueden atribuirse a la diversidad de
las fuentes de estos últimos. Más adelante, y en una distinta relación,
llegaremos, de todos modos, a aclarar lo que el problema de la cua-
lidad de los instintos significa". Pero este problema no quedó nunca
.aclarado. Sólo retomó esta cuestión a propósito de la remodelación
del "principio del placer" y que transcribimos más arriba. En obras
posteriores implicó la homogeneidad de los instintos. Así, según Freud
Jos instintos se diferenciarían por su magnitud de excitación, y ésta
'sería función de la "fuente" instintiva.
loa GARCIA SEVILLA

Es difícil compaginar una, fuente de estímulacién interna (im--


tintos) con la hipótesis necesaria, ya que postuló que la actividad pro--
pia del SN es precisamente suprimir la estimulación. Pero Freud no-
situó la "fuente" del instinto en el SN, sino que la colocó dentro del
organismo pero fuera del SN (Freud, 1948, 1, p. 787) (teoría perifé-
rica de la motivación). De todas maneras el problema subsiste, pues"
¿qué es la excitación, cómo se transmite? Todo sucede como si la,
neurofísiología freudiana no pudiera resolver este problema a causa,
de la hipótesis necesaria, y a pesar de los intentos, abandonados, del
Proyecto de una psicologlapara neurólogos (Freud, 1968, 3, p. 883).
Parece como si la "energía instintiva" no pudiera ser conducida por
el SN. Asistimos, así; al nacimiento de la para-neurofisiología freu-,
diana; esto ayuda a entender el interés de Freud por la parapsico--
logía (Freud, 1968, 3; 372, 96).
Freud llamó "libido" a la "energía instintiva", especialmente a
la sexual (Eidelberg, 1971). La primera y más clara formulación de-
esta "energía" es de 1894: " ... en las funciones psíquicas debe distin-
guirse algo (montante del afecto, magnitud de la excitación), que-
tiene todas las propiedades de' una cantidad -aunque no poseamos,
medio alguno de medirlo-; algo susceptible de aumento, disminu-
ción, desplazamiento y descarga, que se extiende por las huellas,
mnémicas de las representaciones como una carga eléctrica por las '
superficies de los cuerpos. Esta hipótesis .,. puede utilizarse en el'
mismo sentido que los físicos utilizan la de la corriente de fluido-
eléctrico (Freud, '1948, 1, p. 180). De la lectura de la Introducción
al Narcisismo se extrae la conclusión de que esta "energía" es etérea,
puesto que es capaz de depositarse sobre objetos externos, quedando,
el sujeto pobre en ella. Así, el enamoramiento es concebido como'
"un empobrecimiento de la libido del yo en favor del objeto". La
pérdida del objetó amado implica una pérdida de "energía", una
"depresión". El que ama y es correspondido, queda compensado de'
la pérdida por la "libido" que le dona el "objeto" amado-amador.
Por eso, el neurótico, "en el cual ha' quedado empobrecido el yo'
por las excesivas cargas de objeto", puede aspirar a "la curación por
el amor, que el sujeto prefiere, en general, a la analítica",
Hay también aplicaciones clínicas: "El hipocondríaco retrae su'
interés y' su libido '-Con especial claridad esta última- de los ob-
jetos del mundo exterior y los concentra ambos sobre el órgano que
le preocupa" (Freud, 1948, 1, p. 1087). Los esquizofrénicos ("parafré.
nícos"), los histéricos y los obsesivos también son explicados: "Estos
enfermos a los que yo he propuesto calificar de pcrairenicos, mues·,
tran dos características principales: la manía de grandeza y la falta
de todo interés por el mundo exterior (personas y cosas). Esta última
circunstancia los sustrae totalmente al influjo del psicoanálisis, que-
nada puede hacer así en su auxilio. Pero la indiferencia del parafré-
!
ANALISIS MET ACIENTIFICO 109

nico ante el mundo exterior presenta caracteres peculiarísimos, que


'será necesario determinar. También el histérico o el neurótico ob-
.sesívo pierden su relación con la realidad, y, sin embargo, el análisis
nos demuestra que no han roto su relación erótica con las personas y
.cosas. La conservan en su fantasía; esto es, han sustituído los objetos
reales por otros imaginarios, o los han mezclado ton ellos, y, por
-otro lado, han renunciado a realizar los actos motores necesarios para
la consecución de sus fines en tales objetos. " El parafrénico se con-
duce muy diferentemente. Parece haber retirado realmente su Iíbido
de las personas y las cosasdel mundo exterior, sin haberlas sustituido
por otras en su fantasía". Histéricos y obsesivos lo son por haber
retirado su "energía sexual" de personas y cosas, y la han situado
sobre sus representaciones en su fantasía. El caso del esquizofrénico
es de peor pronóstico, porque ni esto último hace. De modo parecido
-es explicado el cáncer.
3.2. ¿Por qué esta radiación de "energía"? " ... por qué la vida
.anímica se ve forzada a traspasar las' fronteras del narcisismo e inves-
tir de libido objetos exteriores . ~.dicha necesidad surge cuando la
'carga libidinosa del yo sobrepasa cierta medida. Un intenso egoísmo
protege contra la enfermedad; pero, al fin y al cabo, hemos de co-
menzar a amar para no enfermar y enfermamos en cuanto una pro-
hibición interior o exterior nos impide amar". La imagen que usó
Freud para explicar este trasiego de "cargas energéticas" es bien clara:
"Nos formamos así la idea de una carga libidinosa primitiva del yo}
-de la cual parten luego las magnitudes de libido destinadas a cargar
los objetos; pero en el fondo continúa subsistente en el yo} y viene
.a ser con respecto a las cargas de los objetos lo que el cuerpo de un
protozoo con relación a los pseudópodos de él destacados. .. Cuanto
mayor es la primera, tanto más pobre es la: segunda".
Esta energía etérea puede sufrir diversos procesos: "derivación
por reacción", "desplazamiento", "proyección", "conversión", "fija-
ción", "introyección", "represión", "sublimación", etc. Es curioso re-
marcar que el concepto "energía" fue usado tan pronto en física
como en "psicología", ahora bien, los físicos la miden (la precisión
de los instrumentos de medida dan el grado de perfección de una
ciencia), pero Freud no, quizá porque es tan mensurable como el
magnetismo de un zahorí.

EPILOGO
Escribió Bunge (1969): "¿Por qué no se desvanecen las supersti-
-eíones y sus exuberantes desarrollos, las pseudociencías,
en cuanto se
demuestra la falsedad de su lógica, de su metodología demasiado
ingenua. o maliciosa, y de sus tesis, incompatibles con los mejores
datos y las mejores teorías de que dispone la ciencia?" (p. 60).
GARCIA SEVILLA

REFERENCIAS

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Bunge, M. La investigación científica. Su estrategia y su jilosojia. Traducido del
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