Informe: Seis ejemplos sobre la ofrenda
en 2 Corintios 8–9
Introducción general
En los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios, el apóstol Pablo dedica dos secciones completas a
instruir a la iglesia sobre el valor espiritual de la ofrenda. Su enfoque no es económico, sino
teológico y pastoral. Pablo no quiere que los corintios den solo por obligación, sino que
descubran el poder espiritual de dar con generosidad, amor y fe.
En este contexto, Pablo presenta principios, ejemplos e ilustraciones que enseñan cómo
debe ser una ofrenda cristiana: sincera, sacrificada, llena de fe, y como una expresión viva
de la gracia de Dios obrando en el corazón del creyente. Este informe explora seis
imágenes o ejemplos que nos ayudan a entender el carácter de la verdadera ofrenda
cristiana:
1. La Medalla de Oro – Dar con Excelencia (2 Corintios
8:7)
“Por tanto, como en todo abundáis: en fe, en palabra, en ciencia, en toda
solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta
gracia.”
Pablo desafía a los corintios a alcanzar un alto nivel espiritual también en su generosidad.
Usa la expresión “abundad también en esta gracia” para indicar que la ofrenda no es un
aspecto menor, sino una virtud cristiana que debe cultivarse con la misma dedicación que
otras áreas como la fe o el conocimiento.
Este ejemplo es comparable a la medalla de oro en una competencia: se da lo mejor. Así
como un atleta se entrena para llegar a la excelencia, también el creyente debe esmerarse
en dar lo mejor al Señor, no lo sobrante ni lo que “le sobra”. Dar con excelencia es
reconocer que Dios merece lo primero y lo mejor.
Aplicación:
Hoy, muchos ven la ofrenda como un acto secundario o rutinario. Pablo nos recuerda que
debe ser un acto de entrega plena, comparable a entregar una medalla de oro: con
excelencia, sacrificio y alegría.
2. La Fe – Dar más allá de las fuerzas (2 Corintios
8:2–3)
“Que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su
profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy
testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun
más allá de sus fuerzas.”
Aquí Pablo habla de los creyentes de Macedonia. A pesar de su pobreza extrema, estos
hermanos se convirtieron en un ejemplo de fe y entrega radical. No esperaron tener más
recursos para dar; más bien, dieron por fe, confiando que Dios supliría sus necesidades.
Este es el ejemplo de dar con fe: no se trata de cuánto se tiene, sino de cuánto se cree. Su
generosidad no fue natural ni cómoda, sino sobrenatural. Fue el resultado de una vida llena
del Espíritu y confiada en la provisión divina.
Aplicación:
Dar con fe significa no esperar a que “todo esté bien” para ser generosos. Significa priorizar
el Reino de Dios por encima de la seguridad personal, confiando en que “Dios ama al dador
alegre” (2 Corintios 9:7) y suple abundantemente (Filipenses 4:19).
3. La Abeja Reina – Inspirar a otros con el ejemplo (2
Corintios 8:6–8)
“De manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes,
asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.”
Pablo anima a los corintios a actuar, no solo por mandamiento, sino para demostrar la
autenticidad de su amor. En este sentido, ellos eran una iglesia influyente. Así como la
abeja reina dirige y guía la colmena, los corintios podían inspirar a otros creyentes a
participar generosamente en la obra del Señor.
Este ejemplo nos enseña que la generosidad tiene un poder multiplicador: cuando una
persona o iglesia da con pasión, otros también son animados a hacerlo. La influencia
espiritual comienza con una vida ejemplar.
Aplicación:
La iglesia de hoy está llamada a ser “abeja reina” en generosidad: no esperando que otros
den primero, sino liderando con el ejemplo. Un líder generoso, una familia generosa, una
iglesia generosa, se convierte en una fuente de inspiración.
4. La Gracia – Dar como respuesta al favor inmerecido
(2 Corintios 8:9)
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor
a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza
fueseis enriquecidos.”
Aquí está el corazón teológico de la ofrenda cristiana: la gracia. Jesús, siendo el dueño del
cielo, se hizo pobre por nosotros. La cruz fue el mayor acto de generosidad en la historia de
la humanidad. Por eso, dar no es solo una cuestión de obediencia o deber, sino una
respuesta de gratitud ante la gracia recibida.
La gracia nos motiva a dar porque nos recuerda todo lo que hemos recibido sin merecer. La
ofrenda, entonces, es una manera de reflejar el carácter de Cristo: dar incluso cuando
duele, dar con humildad, dar con amor.
Aplicación:
Un corazón que ha sido tocado por la gracia no se cierra al dar. Cuanto más comprendemos
el sacrificio de Cristo, más natural es para nosotros ofrecerle a Dios nuestra vida, nuestras
posesiones y nuestros recursos con generosidad.
5. El Amor – Dar como expresión del corazón (2
Corintios 8:8 y 9:7)
“No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la
diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.”
“Cada uno dé como propuso en su corazón... porque Dios ama al dador
alegre.”
Pablo deja claro que la ofrenda no debe ser forzada, sino nacida del corazón. La
verdadera ofrenda es una expresión tangible del amor a Dios y al prójimo. Dar con alegría,
generosidad y libertad muestra que el corazón está sano espiritualmente.
El amor verdadero no calcula cuánto “tengo que dar”, sino que pregunta: “¿cuánto puedo
dar por amor a mi Señor?”. Cuando el corazón ama, no retiene; entrega.
Aplicación:
Dios no solo observa cuánto damos, sino cómo lo damos. Una ofrenda puede ser grande
en cantidad pero pobre en espíritu si no viene del amor. Pero una ofrenda humilde, llena de
amor, es grande a los ojos del Señor.
6. La Ofrenda de la Viuda – Dar con humildad y entrega
total (Marcos 12:41–44, contexto complementario)
Aunque este ejemplo no aparece directamente en 2 Corintios 8–9, es complementario y
encaja con los principios que Pablo enseña. Jesús observó a una viuda pobre dar dos
pequeñas monedas, mientras otros daban grandes cantidades. Sin embargo, Él dijo:
“Esta viuda echó más que todos... porque todos han echado de lo que les
sobra; pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.”
(Marcos 12:44)
La ofrenda de la viuda representa la entrega total, la humildad y la confianza extrema en
Dios. Ella no dio desde la comodidad, sino desde la dependencia. Este acto fue tan
poderoso que quedó registrado para siempre como un modelo de generosidad.
Aplicación:
La iglesia y cada creyente deben examinar si están dando solo “lo que les sobra” o si están
dispuestos a sacrificar en amor, como esta viuda. La ofrenda verdadera no se mide por la
cantidad, sino por el corazón que entrega.
Conclusión general
Los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios nos enseñan que la ofrenda cristiana no es una obligación
legalista, sino una expresión viva de la gracia, la fe, el amor y la entrega. Pablo no solo
instruye, sino que forma el carácter del creyente a través de estos principios.
Los seis ejemplos presentados —la medalla de oro, la fe, la abeja reina, la gracia, el amor y
la ofrenda de la viuda— nos desafían a reflexionar sobre nuestra actitud al dar. ¿Damos lo
mejor? ¿Damos con fe? ¿Inspiramos a otros? ¿Respondemos a la gracia? ¿Damos por
amor? ¿Damos aunque sea poco, pero con el corazón entero?
Dios no necesita nuestro dinero, pero desea nuestro corazón. Y donde está nuestro
tesoro, allí estará nuestro corazón (Mateo 6:21).