De las tres transformaciones
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Ar^¿rl-- So^.¡^.- ?"-t - t-L
>J'rrA, fi1"^"2-, I 3>Z ,
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra.
Intr., trad. y notas de Andrés Sánchez Pascual.
Madrid: Editorial Alianza, 1972.
49
Nietzsche, 4
: i
.,:',.-:' .
': De lhs t¡es üansformaciones
,,.' . 5O ; 'l , Los discutsos de Zaran¡st¡a
r,'..:
:
Crearse libgrtad y
. ¿O acaso es: alÍmentarse de las bellotas y de la hietba -u'¡l -qg- lggfo inS_lqqo frente al deber:-''-
::;::-::-: '-!-'
para ello, hermanós üló;;éi üécffi el l¿ón:
del*conocimiento y sufrir hambre en el alma por amot a
l', I¿ verdadP
Tomarse el derec"ho de uluevos valores ése es eI
,; ¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los -
tomar más horrible para rln e-spíritu pacie'te y respet¡oso.
En.verdad, e$o es pim é1 rcbár, y cbra prcpla de un an¡"
.. consoladores, y hacer amistad con sotdos, que nunca oyen
,: Io que tú quieresT mal de rapiña.
, j0 acaJo es: surnergirse en agua sucia cuando ella es En otro tiempo el espfuitu amó eI <tri debes> coüro
,,. ' el agua de la verdad, y no apartar de sl las frías tanas y su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y
los calientes sapos? capricho
-incluso en Io rnás santo, de modo que robe dl
' , 27
¿O acaso ei: amar a quienes nos desptecian y ten-
qugdar libre de su amor: para ese robo se pr*"ita el león.
., der Ia mano aI fantasma cuando quiere causarnos miedo? - Pe¡o decidme, hermanos míos, ¿qué es ápu de hactr
1. Co¡ todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el niñ_o_que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿por
,: el esplritu paciente: semeiante al camello que core al qué el león rapaz tiene que convertirse todavla .o niñop
: desierto con su catg , así core él a su desietto. . .Irrpc"gncie- F.F-..F! niñgr .y .p-lyidp-,.un nuevo comienzo, un
irreggr.una rueda quq qe mueve por si misma, un primer
: sJ#ñda transformacidn: en león se tansforma aqul el mqyímiq.n1or u¡ santo decfu sí.
Sí, hermanos mlos, para el juego del crear se precisa
. ..gjpÍf.{}lr. quiete corrquistar su übertad. como se conquista un santo decir sí:_tl eretiql q"fre ahqra ta uoio"trJ,
--:-
:. ._._..-{;
Aquf. busca a su último señot: quiere convertirse en el.retirado
-Tres del rnundo ónquistri ahora sa mundo.
:: t.
emígo de él y de su último dios, con el gran dragón
en, transformaciones d.i r*fttito ;t il.-;;ñioo*do,
1 quiéie pd.*
para cons€guir la victoria. cómo el elpÍritu se convirtió en camdlo, y el camello
.".'. en león, y el león, por fu, en niño. -.
, ,
:.,'¿Q¡ién es el gran dragón, al que el esplritu no quiere
,i,,', seguir llamando señor ni dios? <Tú debes> se llama el
.
,'.', Pero el eqpfritu del león dice <yo quieio>, Asl habló zaratustra. Y entonces residla en Ia ciudad
' "¡ireü-:dragón.
,:'1' -, tTú debes> Ie cierra el paso, brilla comó el oro, és un que es llamada: La Vaca Multicolor 28. : .
.,,.. riiii-al esc¡mo$o, y eo .idt
una de sus escamat bdlla
'i.:,', ' :lireamente el
., ¡Tú debes! >
.,1i.,:',,¡,'.Vdores milenarios bríllan en esas escamas, y el más
ir;;..,i ffi Hilil;:'ñit'"J" ir'.
ii;:.,:,,,:::¡*.Todos los valores han sido ya cteados, y yo soy to-
iiri,,:,,.id¡tt,los valo¡es tYo
-
creados. iEn vetdad, no'áebe seguir ha-
ffi.:,;rbiendo
::r.;il;s¡wsv ningún quíero!'>>. Asl habla el dragón.
iiii:,r¡,:¡¡"*anos mfos, ipara qué se precisa que haya el león
iirr,,i.Hiieli espfritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que
nga a todo y es respetuosa?
rrValores nuevos támpoco el león es arln capaz
-
il,g; mas'crearse libertab para un nuevo crear *
raz de h¿cerlo el poder áel león.
Ile los rasmundanos 3ó De los trasmundanos
¡Ay, hetmanos, ese dios que yo creé era obta humana
humana, como todos los dioses!
i]' démencia
Hombre eta, y nada más que un pobre ftagmento de
hombre y de yo: de mi propia ceniza y de mi ptopia btasa
surgió eie fantasma, y len-verdad! ¡no vino a mí desde
el más allá!
¿Qué ocrrrrió, hermanos mlos? Yo me sup€té a mf
miimo, al ser que sufrla, yo llevé rní ceniza a la monta'
ña s, inventé p-ara mí uni llama más luminosa. ¡Y he
aquí que el faniasma se me
-Sufrimiento desaorteció! . .
setfa ahora para ml, y tormento pam el'
curado, cteer en talcs fantasmas: sufrimiento serfa ahora'
para mí, y humillación. Así hablo yqa.lgs ttasmundanos''
^ Sufrimíento fue, e incapacidadj1$¡6'lue cred a todos
los trasmundanos; y aquella breve demencia de la feli'
cidad que sólo expérimenta el que rnás sufre de todos;:
Fatigá, que de in solo salto {uiere llegar al final, de
un salto mortal, una pobte fatiga ignorante, que ya no,
quiere ni queret: ella fue la que creó todos los dioses y
todos los t¡asmundaoos.
¡Creedme, hermanos mlos! Fue el crreqpo el que d+'
sesperó de la tietra, con los dedos del espltitu tristot-:
nado palpaba las últimas - paredes .. . :
¡Creedme, hermanos mfos! Fue el cuerpo el que de¡,
sesperó de la tierta, oyó que el vien*e del scr le
'
hablaba. - " ,
.
]l¡nrones-guiss-mefer...la.eaheaeqtr-evéqds.la$,:-ú-I$"-j
mg$.-.par-edes" .y no Slg lq cab€za T-r r.-$trso-. P?-9tr-;.,t,-
<.aquel mundo>. , :.:'r' ." .r
Fáro <aouel mundo* está bíen oflilto a los, oios,del
h"ffi r,;;;q.q.tínhusánoriiund$-deshüü;¡{gd9;"Sis$,
üu-üJa. i.leCie ; i it vientlp* det, ¡er no fia-b-ü. '.üi lüódé:
;l*; -
r,o*bié. *l oo rer iii'fórmu de tióirlH; l;,="".;
'-Hn"o.idád,
"i lód; (serD es"áifiéil dc deiii6ihdü"y'difrd .
resulta hacerlo hablar. Decidme, hermanos,,nrfos,.;:¿sb, es
acaso Ia más extravagante de toda$. las., cosasr.ln'i.mbjor,
1-... : :. .. : :.
Los discursos de Zaratustra Dc los tt¿smundanos 59
, . ;-c*$f.$ fp,qllg creá; qug qüerer flt¡e valora, y que es la me- mas en{etmedad y cuerpo ctrfermo continrian siendo para
:,
'.' . dida y el valor de las cosas.
ml también sus lágrimas.
, i ilf. €iG Cei lióriótfsimo, el yo habla del cuerpo, v Mucho pueblo-enfermo ha habido siempre enue quie-
i ' , codtinrla queriendo el cue¡po, áun- cuando poetice í k;- nes poetizán y tienen la manfa de los diose,-s-; odian-con
,,., tztsee y revolotee de un lado pata otto con rotas alás. furd aI hom6re del mnocimiento y a aquella virmd, la
:. El yo aprende a hablar con mayor honestidad cada más ioven de todas, que se llama: honestidad.
: úez: y. cuarito más aprende, tantás más palabras y ho- V"uelv.eq-si€tupr-e- l4..-viptg haci¿ tiempos oscu¡os: eri'
,'. nores'enctrentre para el flrerpo y la tierra. tonces, ciettameiter-.-ilus!ón. y fg poo gqqa distinta; eI
,Mi yo me ha enseñado un nuevo orgullo, y vo se Io d;ftil,3i]I"rs?ó¡r""ére iétiiúaritq don" Diós, v Ia duda-
, enseño a los hombres: ¡a dejar de escoñder ia cábeza en
.e.¡a¡¿gq4do..
Ih arena de las cosas celestes, y a llevarla libremenre, una Démasiado bien conoaco a €stos hombtes semejantes
'.
.:, .- sbeua'terrena, la cual es la-que c¡ea el sentido áe t¿
' ticrtal a Dios: quieren que se cree en ellos, y gue Ia duda sea
pecado. demasiadó bien sé igualmente qué es aquello en
., .
': üna nuev4 voluntad e_nseñ,o yo a los hombres: lo que más creen ellos mismos.
, src ,c¿mino que eI hombrc ha- recorrido a ciegar,¡querer y Ur- En verdad, no en tasmundos ni en gotas de sangte
, ' . ¡uatlo' bueno y n9 volver a sdirse a hurtadifi*'á. ?i, redentota: sino que es en el arerpo en lo Ere más creen'
, . : ctrmo,hacen loj enfermor v *oríb*JoJ
y su propio qrertlo es para ellos su cosa en sf,
,, , , ,Enfermos y mo¡ibundls erán los qu. despreciaron el Pero cosa enfetmiza e$ para ellos el cuetpo: y con
' ; . ctrer-¡n. y la tierra y los que inventaroir las cásas celestes gu$to escaparían de é1. Pot eso escuchan a los predíca-
:. .{rleqi gotas de ^sangre redentora 4: ¡pero induso estos fes de lá
áores lnuefte, y ellos
la muerte, mÉmos preffcfin
eflos mismos predican trasmundos.
frasmunoos.
r: : :.{t{ce$¡y sombdos verienos los toma¡on del ruerpo y de Es meior que oigáis, hetmanos mfbs, le voz del oretpo
i,,.' Iatier¡a!
sano: es ésta una voz más honesta y mis pura.
. i : De su miseria querían escapar, y las estrellas les pa- Con más honestidad y con más pureza habla el crretpo'
;,, .ierdm demasiado li¡anas. Ento'nces'suspiraron, sano, el cuerpo perfecto y rectergulat: y habla dd sen-
,r:. hübiese caminos celestes para desli*.i furtio**dnt. " ¡Ot,-r¡
.n tido de la tierra.
.,r. óFg ser y en otra felicidadtD- ienronces se inventaron
;...: :gi{-€aminos furtivos y sus pequeños brebajes de sangtear! Asl habló Za¡atustta.
es Zarahrstra con Ios enfermos, En.verdad,
enols con süs espelies de consuelo y de ingra-
iirli',r:.:.i;'....
iii::r,ttrg los desprecíadores del cuerpo Dé los despteciadores del cuerpo
:i:.;:
1.:1 lr
:: .'1..
rinr quertlan persuaditte de que ellos son el térrnino de
todas las cosas: tan vanidosos ion.
Insrumentos y iuguetes son eI sentido.¡l :! esplritu:
43. El sl-rrismo
üas ellos se encuenüá todavía el sí'mismo
busca también con los ofos de los sentidos, esorcha tam-
bién con los oldos del esPíritu.
_El*5-í=nrSg"rg--gjtglghg -qfe-qpre y Lgsq siemFre:
com-
y
p*-tu-;ü6y"rg4, óüiiqtiiitá,- dáittuvé. El domina es tarl:
"6ién
el dominador del yo #.
' Detrás de tas peniamientos y sentimientos, hetmano
mf o,seencuentrau+--q--o-bS-f agg.po-.d9¡p--sp*-rur-sehip.dg$cft
{rpcídq.--llámaqq ;í:mEnüo. Eá tu cue[Bo hahita,.es.lu
cuerPo'
Hay más mzónr en tu cn m ñr mejor saÉi-
trr cuelpo que
",rertlo
duda.- ¿Y quién sabe para qué necesite flr ü.lerpo preci-
samenté tu meior sabidurla?
Tu sf-mismo se tíe de tu yo y de sus orgullosos saltos.
*¿Qué ióñ-páo mí esos saltos y esos vuelos del pens+
miento? re áice. Un rodeo hacia mi meta. Yo soy b! {n:
dadetas del vo v el apuntador de sus conceptos>.
il
El simiéáo"¿i.. yot' < ¡siente dolor-aquíi> Y el
yo sufre y reflCIriona sobre cdmo deiar de sufrir * 1'
justo
' para ello debe pensar.
HJf-mismo dice-al yo: <<¡siente placer aquí!> Y eI
yo se alegta y reflexiona sobre cómo seguir gozando a
menudo y justo para ello debe pensar,
A los- despreciadotes del orerpo quiero decitles una
palabra. Su despteciar constituye su apreciar. ¿Qué es lo
que creó el apreciar y eI despreciar, y el valor y Ia vo'
luntad?
El sl-mismo cteadot se creó pata sl el apreciat. y'el
despreciar, se creó para sí el placer y el dolot. El arerpo
creádot se creó para sf el esplritu como una mano de zu
voluntad.
Incluso en vuestta tontería y etr vuestro desprecio; des-
preciadores del cuerpo, servfs a vuest¡o sf-mismo, Yo os
digo: también vuest¡o sf-mismo quieie srorir :¡ se'apartc
de la vida.
Ya no es capaz de hacet 1o que más quiere: cresr
62 Los discr¡rsos de Zffarustra
De las alegrías y de las pasiones {s ,
por encifita de sf. Eso es lo que más quiere, ese es todo
su afdlente deseo.
Para hacer esto, sin enbargo, es ya demasiado tarde
para éI: TFor ello vuestro slmismo-quiere hundirse en
su o-!{uo, despreciadores del cue4}o.
¡Hundirse en sg ocaso q"ioé vuestro sf-mismo, y por
". os convertisteis
ello vosorós en despreciadorcs dél'c.rer-
po! Pues ya no sois capaces de creai por encima de vos-
otfos,
Y po_r_ eso os enoiáisaho¡a contra la vida y contra Ia
tierra. Una inconsciente envidia hay en ta óblicr¡a mi-
¡ada de vuestro desprecio.
¡Yo no voy por vuestro camino, despreciadores del
cuerpo!, ¡Vosotros no sois para ml puentes hacia el su-
perhombre!
-
Asl habló Zaratust¡a.
Hermano mío; si tienes una virrud, y *á vittud es la
tuya, entonc€s no Ia tienes en común con nadie.
Ciertamente, tú quieres llamarla par su nombre y ac.a.
úaarla; quieres tirade de Ia oreja y divertirte coi ella.
¡Y he aquí que tienes su nombre en comrln con el
pueblo y que, cun tu virnrd, te has convertido en
¡rueblo
y en tebaño! :
6t