Asamblea General: Naciones Unidas
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Resumen
Este informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Farida Shaheed,
se presenta con ocasión del 25º aniversario del establecimiento del mandato sobre el derecho
a la educación. En su informe, la Relatora Especial examina los logros realizados en este
ámbito, cómo se entiende el derecho a la educación y las obligaciones que conlleva, así como
cuestiones tanto contemporáneas como emergentes que deben tenerse en cuenta para
garantizar el derecho a la educación para todos, hoy y en el futuro.
* Este informe se presenta con retraso para poder incluir en él la información más reciente.
Índice
Página
I. Introducción .................................................................................................................................. 3
II. Marco jurídico y marco de seguimiento ........................................................................................ 4
A. La aceptación universal del derecho a la educación, norma del derecho internacional
consuetudinario ..................................................................................................................... 4
B. La educación como bien público común............................................................................... 5
C. Necesidad de reforzar los procesos de aplicación, rendición de cuentas y seguimiento ....... 6
III. Contenido del derecho a la educación ........................................................................................... 7
A. Objetivos de la educación: el derecho a aprender ................................................................. 7
B. Derecho al aprendizaje permanente ...................................................................................... 9
C. Derecho a una educación gratuita y de calidad ..................................................................... 10
D. De la igualdad en el derecho a la educación al derecho a una educación equitativa
e inclusiva ............................................................................................................................. 11
E. Derecho a participar en la vida educativa ............................................................................. 12
F. Derecho a la educación pública ............................................................................................ 13
G. Derecho a las libertades educativas ...................................................................................... 13
H. La educación no debe reducirse a la escolarización .............................................................. 14
I. Derecho a la seguridad en la educación ................................................................................ 15
IV. Obligaciones jurídicas para hacer efectivo el derecho a la educación ........................................... 16
A. Efectividad plena del derecho a la educación ....................................................................... 16
B. Financiación de la educación ................................................................................................ 17
C. Regulación de los actores del sector privado ........................................................................ 18
D. Aplicación del plan de las 4-A .............................................................................................. 20
E. Controlar la digitalización de la educación ........................................................................... 22
F. Reconocer el papel del personal docente .............................................................................. 23
V. Conclusiones y recomendaciones .................................................................................................. 23
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I. Introducción
1. En este informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Farida
Shaheed, presentado de conformidad con las resoluciones del Consejo 8/4 y 44/3, se exponen
los principales logros y obstáculos en este ámbito. El informe, cuya presentación coincide
con el 25º aniversario del establecimiento del mandato sobre el derecho a la educación, es el
primero de la actual Relatora Especial.
2. El año 2023 marca el 75º aniversario de la Declaración Universal de Derechos
Humanos y el 30º aniversario de la Declaración y Programa de Acción de Viena 1, en la que
se reitera la universalidad, inalienabilidad, indivisibilidad e interdependencia de los derechos
humanos y el deber de los Estados, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y
culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y libertades fundamentales,
incluido el derecho a la educación.
3. A lo largo de los años, se ha alcanzado un consenso cada vez mayor en cuanto al
derecho a la educación entendido como derecho empoderador al aprendizaje permanente para
todos y sobre la importancia de los espacios de aprendizaje como plataformas para la
protección de la infancia, la inclusión, la salud física y mental, el apoyo psicosocial, la mejora
de la nutrición, la prestación de servicios sociales y el bienestar y desarrollo general de los
niños, sus familias y comunidades.
4. Sin embargo, la realización del derecho a la educación se enfrenta a muchos
obstáculos. En 2021, en todo el mundo había 244 millones de niños de entre 6 y 18 años de
edad sin escolarizar2. Además, los sectores educativos se vieron gravemente afectados por la
pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19), cuyas secuelas comprometieron aún
más la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que tiene por objeto garantizar
una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje
permanente para todos3. En muchos lugares, los sistemas educativos se enfrentan a diversas
dificultades derivadas de situaciones de emergencia, conflictos y desastres ambientales. Se
calcula que, a nivel mundial, 222 millones de niños y adolescentes afectados por distintas
crisis necesitan apoyo educativo4, al tiempo que 773 millones de adultos, en su mayoría
mujeres, son analfabetos5; la pobreza y la desigualdad siguen siendo muy importantes, y la
movilización de recursos financieros nacionales suele ser escasa; por otra parte, el acceso a
la escuela no siempre se traduce en un aprendizaje o un empoderamiento efectivos. En
muchos países, la creciente polarización social en torno a la diversidad cultural, la enseñanza
de la historia, la descolonización de los planes de estudio, las teorías críticas sobre raza y
género y la educación sexual integral, agravadas por la insuficiente protección de las
libertades académicas, influyen en el funcionamiento de los sistemas educativos.
5. Es fundamental adoptar un contrato social renovado para la educación, anclado en un
marco de derechos humanos, tal como piden el Secretario General en su informe titulado
“Nuestra Agenda Común”6 y la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación,
liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO). En su histórico informe7, la Comisión subrayó que este nuevo contrato
social debe estar firmemente apoyado en dos principios fundamentales: a) un concepto
ampliado del derecho a la educación a lo largo de toda la vida; y b) un compromiso con la
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educación como empeño público de la sociedad y como bien común8. El nuevo contrato
social es necesario a escala mundial, nacional y local.
6. Los principios en que se basan las recomendaciones de la Comisión Internacional
coinciden con el enfoque que han ido desarrollando los sucesivos titulares del mandato. En
el informe se examinan los logros realizados en torno al derecho a la educación y la
interpretación contemporánea de las obligaciones que este derecho conlleva, con miras a
abordar mejor los problemas críticos tanto emergentes como persistentes.
7. La Relatora Especial agradece a los numerosos Estados, autoridades públicas,
instituciones nacionales de derechos humanos y otros órganos nacionales, organizaciones no
gubernamentales y expertos las valiosas aportaciones que han hecho al informe. Aunque no
ha sido posible hacer referencia a todas las aportaciones, todas ellas han nutrido el informe
de manera sustancial9.
8. Hay numerosas pruebas de que el derecho a la educación es una norma del derecho
internacional consuetudinario, basadas en la universalidad de las disposiciones contenidas en
los tratados, las prácticas en el nivel nacional y la interacción de los Estados con los
mecanismos de seguimiento. En efecto, “probablemente no haya mejor caso para el
reconocimiento de un derecho humano fundamental como cuestión de derecho internacional
consuetudinario que el derecho a la educación”10.
9. El derecho a la educación está consagrado en el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, ratificado por 171 Estados Miembros, y en la Convención
sobre los Derechos del Niño, ratificada por 196 Estados Miembros. Muchos otros
instrumentos de derechos humanos internacionales y regionales protegen el derecho a la
educación, incluso para categorías específicas de personas. Se ha elaborado un importante
corpus de interpretación y jurisprudencia en relación con este derecho.
10. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 y el Marco de Acción Educación 2030 son una
muestra más del firme respaldo de los Estados al derecho a la educación. Esos instrumentos
deben entenderse como guías para el ejercicio efectivo del derecho y aplicarse de manera
conforme con los derechos humanos; este es el enfoque que han adoptado la Asamblea
General, el Consejo de Derechos Humanos, distintos órganos de tratados y la UNESCO 11.
11. La Relatora Especial acoge con satisfacción las iniciativas de la UNESCO, que dan
seguimiento al informe de la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación. Las
iniciativas facilitan el debate sobre “los futuros de la educación”, es decir, sobre cómo
entender la evolución del derecho a la educación a la luz de las normas de derechos humanos
existentes, los cambios en los contextos y las nuevas exigencias a que se enfrenta la
educación. El consenso sobre el derecho a la educación evoluciona sin cesar en función de
los compromisos contraídos en los instrumentos internacionales vivos y con las
interpretaciones del derecho por parte de los mecanismos de seguimiento creados
específicamente por los Estados para este fin.
12. La evolución de las normas afecta, entre otras cosas, a la protección del derecho a la
educación en tiempos de conflicto, en los que las normas de derechos humanos se mantienen
en vigor. El derecho a la educación no está sujeto a derogación alguna, en virtud del Pacto
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12 Comité Internacional de la Cruz Roja, Declaración sobre Escuelas Seguras y Directrices para Prevenir
el Uso Militar de Escuelas y Universidades durante Conflictos Armados, diciembre de 2018. Véase
también Coalición Mundial para la Protección de la Educación contra los Ataques, “Practical Impact
of the Safe Schools Declaration: Fact Sheet” (enero de 2022) y “Commentary on the Guidelines for
Protecting Schools and Universities from Military Use during Armed Conflict” (2015).
13 Comunicaciones de la Coalición Mundial para la Protección de la Educación contra los Ataques,
párrs. 19 a 28; y Hala Systems y Starling Lab.
14 A/HRC/8/10, párr. 37; véase también A/66/269.
15 UNESCO, Declaración de Bruselas, aprobada en la Reunión Mundial sobre la Educación, Bruselas, 3
a 5 de diciembre de 2018, párr. 15; véase también https://www.un.org/es/transforming-education-
summit/digital-learning-all.
16 Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, Reimagining Our Futures Together,
págs. 12, 13 y 149; y UNESCO, Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial? (2015).
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17. La realización del derecho a la educación requiere algo más que la aceptación de las
normas establecidas. Los instrumentos internacionales deben estar redactados con firmeza y
ser suficientemente detallados. Deben ponerse a disposición de los Estados y otras partes
interesadas herramientas de orientación, entre otras cosas mediante asistencia técnica y
sólidos mecanismos de seguimiento.
18. Un valor añadido del mandato sobre el derecho a la educación es su capacidad para
colaborar con los Estados y otras partes interesadas y de velar por una rendición de cuentas
basada en el derecho internacional de los derechos humanos, aunque debe hacer todo ello
con recursos insuficientes. En general, el seguimiento internacional del derecho a la
educación, que sigue siendo escaso, debe reforzarse para que sirva como base para los planes
de política y las iniciativas de reforma.
19. Desde que se estableció el mandato, se han realizado 31 visitas a países o visitas de
otro tipo. La Relatora Especial da las gracias a las partes interesadas que han proporcionado
actualizaciones posteriores a la visita17 y se propone hacer un seguimiento de las
recomendaciones formuladas por sus predecesores.
20. Desde diciembre de 2010 hasta abril de 2023, el mandato sobre el derecho a la
educación ha participado en aproximadamente 139 comunicaciones, bien distribuidas entre
las regiones, con un índice de respuesta generalmente bueno. Entre las muy diversas
cuestiones tratadas en las comunicaciones figuran las siguientes: discriminación en el acceso
a la educación, incluidos los niños con discapacidad; respeto de los derechos culturales y la
diversidad, incluida la enseñanza de lenguas minoritarias; protección de la infancia en
relación con el acoso, el matrimonio precoz y forzado, el trabajo, la explotación y el
secuestro; cuestiones relacionadas con los planes de estudios; restricciones arbitrarias de la
libertad académica y de la libertad de expresión y de reunión pacífica de los alumnos y el
personal docente; prohibición de organizaciones no gubernamentales y agresiones contra
defensores de los derechos humanos que promueven el derecho a la educación; ataques
militares contra escuelas y bloqueos físicos que limitan el acceso a los centros educativos;
restricciones de la educación sexual integral, la educación sobre los derechos LGBTQI+ y
los estudios de género; menores privados de libertad; desalojos forzosos que afectan al acceso
a la educación, incluidas las comunidades indígenas y campesinas; repercusiones de la
privatización en la educación; recortes presupuestarios dirigidos a los servicios básicos,
incluida la educación; y falta de acceso a la educación en los asentamientos informales.
21. Lamentablemente, los limitados recursos han impedido al mandato dar respuesta a
todas las denuncias recibidas y garantizar un seguimiento exhaustivo. La Relatora Especial
tiene la intención de desarrollar este aspecto del mandato y acoge con satisfacción la guía de
seguimiento del derecho a la educación de la Iniciativa por el Derecho a la Educación 18, que
facilita la inestimable contribución de los agentes de la sociedad civil al proceso de
seguimiento.
22. Para que la aplicación y el seguimiento del derecho a la educación sean eficaces es
preciso contar con datos fiables. La falta de datos relacionados con la educación socava la
capacidad de los Estados y otros organismos para abordar eficazmente las desigualdades, e
incluso puede reforzarlas19. Se ha expresado especial preocupación por la escasez de datos o
la falta de fiabilidad de estos, así como por el hecho de que no se tengan en cuenta las
interseccionalidades20, por ejemplo en lo que respecta a los niños con discapacidad visual,
17 Comunicaciones presentadas por: Ecuador; Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF); Kazajstán; Qatar; y Mecanismo de Seguimiento de la Convención Nacional sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad, del Instituto Alemán de Derechos Humanos.
18 Véase https://www.right-to-education.org/monitoring/.
19 Véase Instituto de Estadística de la UNESCO, Red de Políticas Internacionales y Cooperación
en materia de Educación y Formación, 3 de julio de 2019; y Moira V. Faul, Patrick Montjouridès
y Arushi Terway, Education and the new inequality divides, Geneva Graduate Institute, marzo
de 2021.
20 Véase https://www.norrag.org/missing-data-project/.
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así como a los niños desplazados por la fuerza, solicitantes de asilo y refugiados en todo el
mundo. Deben fomentarse las iniciativas encaminadas a armonizar las metodologías de
recopilación de datos en emergencias y crisis prolongadas21.
23. Desde que se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos, los Estados han
reiterado en numerosos instrumentos que:
La educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad
humana y el fortalecimiento del respeto de los derechos humanos y las libertades
fundamentales. Favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las
naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las
actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz22.
24. Estos objetivos, centrados en el desarrollo tanto individual como colectivo, van
perfeccionándose continuamente a medida que se adoptan nuevos compromisos, por ejemplo
en el artículo 29 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la meta 4.7 de los Objetivos
de Desarrollo Sostenible, la Declaración de Incheon (párr. 5) y el Marco de Acción Educación
2030 (párr. 6), así como mediante iniciativas para desarrollar la educación en derechos
humanos, la educación para la ciudadanía mundial y la educación para el desarrollo
sostenible. El derecho a la educación debe empoderar a las personas de modo que alcancen
su máximo potencial, no solo como individuos sino también como miembros de comunidades
y sociedades, por medio de una participación social, cultural, económica y política efectiva.
Además:
El nuevo contrato social para la educación debe aspirar a unirnos en torno a
actividades colectivas y aportar los conocimientos, la base científica y la innovación
que se necesitan para forjar futuros sostenibles para todos, anclados en la justicia
social, económica y ambiental. Debe reparar las injusticias de tiempos anteriores y, al
mismo tiempo, prepararnos para los cambios ambientales, tecnológicos y sociales que
se avecinan23.
25. Estos objetivos deben leerse juntamente con las propuestas formuladas por la
Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI en La educación encierra un
tesoro, entre ellas la de que la educación permanente se centre en cuatro pilares
fundamentales: aprender a conocer; aprender a hacer; aprender a vivir juntos; y aprender a
ser24. A este respecto, la Relatora Especial advierte contra cualquier posible confusión
derivada de la expresión “pobreza de aprendizaje” basada en criterios sobre la incapacidad
de niños de 10 años para leer y comprender un texto sencillo. Lo que revelan los datos es útil:
las últimas estimaciones sugieren que, en todo el mundo, el 64,3 % de los niños de 10 años
no puede hacerlo25. Sin embargo, este dato solo se refiere a una de las cuatro características
esenciales del derecho a la educación como derecho a aprender, que es el derecho a saber.
También da a entender inadvertidamente que el problema reside en los alumnos y no en los
sistemas educativos.
21 Véase https://www.educationcannotwait.org/sites/default/files/2022-06/ecw_222million_study_
advocacypaper.pdf; y Red Interinstitucional para la Educación en Situaciones de Emergencia, “New
INEE Reference Group to drive reforms and set global standards for EiE data by ECW, FHI 360,
INEE, NORRAG, and UIS”, 17 de diciembre de 2020.
22 Véase también la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la
Enseñanza, art. 5; Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, art. 13; y
Convención sobre los Derechos del Niño, art. 29.
23 Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, Reimagining Our Futures Together,
pág. 11.
24 A/71/358.
25 Comunicación presentada por el UNICEF, párr. 6.
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26. El mandato ha contribuido a los debates sobre los fines de la educación, haciendo
hincapié en que los objetivos ampliamente reconocidos de esta son: la paz, la aceptación, la
participación de todos en el desarrollo de la sociedad, el conocimiento y la comprensión del
“otro”, el reconocimiento de la diversidad cultural y una educación adecuada y adaptada a
las necesidades específicas de las personas en su propio contexto26. Además, entender el
derecho a la educación como derecho cultural significa que toda persona tiene derecho a:
acceder a todos los recursos culturales necesarios para desarrollar libremente su propio
proceso de definición de la identidad; experimentar relaciones mutuamente gratificantes a lo
largo de toda la vida; afrontar los desafíos cruciales a que se enfrenta el mundo; y participar
en prácticas que le permitan hacer suyos los recursos culturales y contribuir a ellos27. Más
allá de la transmisión de aprendizajes y conocimientos cognitivos, la educación debe
promover siempre el “Marco ABCDE” (por sus siglas en inglés): aceptación, pertenencia,
pensamiento crítico, diversidad y empatía28. La educación debe estar exenta de propaganda
y adoptar siempre un enfoque centrado en el libre desarrollo y ejercicio del pensamiento
crítico, que es el núcleo del derecho a aprender29. La Relatora Especial también observa el
creciente reconocimiento de la vitalidad del aprendizaje socioemocional30.
27. El derecho a la educación incluye el acceso a la información y el aprendizaje sobre
cuestiones esenciales para los objetivos de la educación, en particular la educación en
derechos humanos, que debe ser integrada de forma sistemática y holística 31. La Declaración
de las Naciones Unidas sobre Educación y Formación en materia de Derechos Humanos
(2011) especifica que toda persona tiene derecho a poseer, buscar y recibir información sobre
todos los derechos humanos y libertades fundamentales y debe tener acceso a la educación y
la formación en materia de derechos humanos.
28. El derecho a aprender sobre cuestiones importantes incluye el acceso a una educación
sexual integral, como se señala en el Marco de Acción 2030 (párr. 63) y en el indicador 4.7.2
de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En 2023, la Relatora Especial sobre el derecho a
la educación y otros titulares de mandatos de procedimientos especiales publicaron un
Compendio sobre Educación Sexual Integral, en el que recordaron las normas internacionales
que obligan a los Estados a garantizar el derecho a una educación sexual integral, sin
discriminación32. El mandato recibe habitualmente denuncias sobre la falta de respeto y
protección de este elemento de la educación por parte de los Estados.
29. Los planes de estudios, los métodos pedagógicos y los logros deben ajustarse a
los objetivos de la educación como derecho humano y al principio de no dejar a nadie atrás.
En 2014, el mandato expresó su preocupación por el hecho de que las principales
evaluaciones internacionales de los resultados de los estudiantes utilizaran como premisa un
papel más bien instrumental de la educación, orientado por el concepto del desarrollo en
términos meramente económicos, con demasiada atención a los resultados del aprendizaje de
las competencias matemáticas y lingüísticas en detrimento de otras competencias y talentos,
como las artes creativas y otras actividades no académicas. Un enfoque tan limitado es
contrario a los objetivos asignados a la educación a escala internacional. Las evaluaciones
deben plasmar en toda su extensión los objetivos fundamentales del derecho a la educación 33.
30. En general, los sistemas educativos no están alcanzando los objetivos de la educación
y a menudo no los persiguen realmente o, lo que es peor, avanzan en dirección contraria. La
anterior titular del mandato lamentó que algunos sistemas educativos perpetúen la
discriminación, la exclusión y la segregación, así como la asimilación, con objetivos
reductores y mal adaptados a las necesidades de las sociedades multiculturales34. Como
8 GE.23-09409
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35 Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, Reimagining Our Futures Together,
pág. 54.
36 Comunicación presentada por el Comisionado de Chipre para los Derechos del Niño, pág. 3.
37
A/71/358, párr. 41.
38 Ibid.; y Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, Reimagining Our Futures
Together, págs. 12, 117 y 152.
39 A/77/324; y Rajakumari Michaelsamy y Silke D’Helft, Early childhood care and education as a
gateway to inclusive education: an analysis of UN Special Rapporteurs’ Reports (Iniciativa por el
Derecho a la Educación, 2022).
40 UNESCO, “Por qué es importante la atención y educación de la primera infancia”, 10 de noviembre
de 2022.
41 Véanse las comunicaciones presentadas por la Unión Europea de Estudiantes, la Fédération des
Étudiants Francophones y Unione degli Universitari.
42 Comunicación presentada por el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en
América Latina y el Caribe, párrs. 42 y 45.
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postsecundaria hasta la educación terciaria y en todos los sectores educativos. Por lo tanto,
los Estados deben garantizar que la enseñanza técnica y profesional integre objetivos
educativos más amplios, entre ellos el desarrollo de habilidades sociales y del pensamiento
crítico, además de los requisitos técnicos profesionales43.
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financieras para estudiantes con dificultades económicas o los planes de asistencia social
como forma de lograr la gratuidad de la enseñanza y garantizar la accesibilidad.
41. Hay que tener en cuenta también otros costos menos tangibles. El mandato ha
advertido anteriormente de que los niños y las familias soportan los costos de la digitalización
de la educación a través, por ejemplo, de la extracción de sus datos personales y las
violaciones de su derecho a la privacidad47. La publicidad y la promoción comerciales en los
centros educativos son otros costos ocultos que deberían prohibirse 48. Acabar con los costos
ocultos de la corrupción ayudaría a superar las desigualdades y a mejorar la gobernanza.
42. Eliminar la discriminación directa e indirecta en la educación, así como eliminar las
barreras de iure y de facto, son ahora obligaciones bien establecidas de los Estados. La
necesidad de adoptar enfoques interseccionales también está ampliamente aceptada, al igual
que el requisito de que los Estados vayan más allá de la prohibición de la discriminación para
garantizar que el principio de igualdad de oportunidades se traduzca plenamente en una
realidad concreta49.
43. El mandato ha subrayado que los Estados deben aplicar enfoques inclusivos y
equitativos a la educación. Esa misma idea está reflejada en el Objetivo de Desarrollo
Sostenible 4 y el Marco de Acción Educación 2030. La meta 4A de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible exige además la construcción y mejora de las instalaciones educativas
para que tengan en cuenta las necesidades de los niños, las personas con discapacidad y las
cuestiones de género, y para que sean entornos de aprendizaje seguros, no violentos,
inclusivos y eficaces para todos.
44. La no discriminación, la igualdad, la equidad y la inclusión son condiciones
indispensables para garantizar el derecho a la educación para todos. Equidad significa
garantizar que todos y cada uno de los alumnos, especialmente los que tienen necesidades
educativas específicas, reciban el apoyo que necesitan para lograr buenos resultados, de
acuerdo con sus circunstancias individuales. Para corregir la exclusión la mejor garantía de
equidad es la educación inclusiva, ya que permite a todos los alumnos, con independencia de
su origen, sus capacidades físicas y mentales u otras características, aprender en un entorno
adaptado y propicio50.
45. El derecho a la educación inclusiva fue inicialmente una norma jurídica internacional
para las personas con discapacidad, que tuvo como base el informe de 2007 del mandato51,
la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (art. 24) y la observación
general núm. 4 del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2016) 52.
Muchas de las comunicaciones recibidas aludieron tanto a los logros como a los esfuerzos
adicionales que se requieren para elaborar un sistema de detección sólido y asegurarse de que
los alumnos reciban la intervención educativa adecuada a tiempo, y la necesidad de poner en
marcha campañas públicas para reducir el estigma y los conceptos erróneos.
46. Tomando como punto de partida el enfoque elaborado para las personas con
discapacidad, el derecho a la educación inclusiva debe aplicarse a todos los grupos
marginados. Sin embargo, inclusión no equivale a integración. La integración sitúa a todos
los alumnos en centros educativos ordinarios, lo que obliga a cada uno de ellos a adaptarse;
la inclusión significa modificar los contenidos didácticos, los métodos de enseñanza, los
planteamientos, las estructuras y las estrategias para que todos los alumnos disfruten de una
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53 Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, observación general núm. 4 (2016),
párr. 11.
54 A/HRC/47/32, párrs. 4, 5 y 32 a 41; y comunicación presentada por El Salvador.
55 En particular, A/72/496, A/76/158, A/73/262, A/HRC/14/25 y A/HRC/14/25/Corr.1, A/HRC/11/8 y
E/CN.4/2006/45.
56 A/HRC/47/32, párrs. 53 a 59 y 82. Véase también la comunicación presentada por la UNESCO,
Sector de Cultura.
57 Por ejemplo, comunicación presentada por el Comisionado de Chipre para los Derechos del Niño.
58 A/HRC/47/32, párr. 55.
59 UNESCO, Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, art. 4.
60 A/68/296.
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capacidad61. Las exigencias de padres y comunidades de que se prohíba impartir a los niños
determinados contenidos educativos (por ejemplo, deportes, artes, educación en derechos
humanos, educación sexual integral o ciencias) son contrarias al derecho a la educación62.
51. Las perspectivas descolonizadora e interseccional brindan un vocabulario que facilita
el examen de la calidad de la inclusión. Estas perspectivas entrañan, entre otras cosas:
modificar los planes de estudio con el fin incluir relatos que históricamente han quedado
excluidos; educación en derechos humanos y reconstrucción de la confianza en las
instituciones; modificación del concepto de la enseñanza teórica de “tiza y charla” en lugar
de castigar a quienes no responden bien a sus métodos; llevar a las aulas vectores de identidad
de los alumnos; y reconocer los diversos sistemas de conocimiento, como los de las
poblaciones indígenas y los colectivos tradicionalmente marginados. Sin estas medidas,
puede suceder que los alumnos estén incluidos formalmente en sistemas educativos que
excluyen sus necesidades, aportaciones y contextos63.
54. Las libertades educativas son esenciales. En virtud del artículo 13 del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los padres son libres de elegir
la escuela de sus hijos y de velar por que la educación de sus hijos esté de acuerdo con sus
propias convicciones; y los individuos y las entidades tienen libertad para crear y dirigir
instituciones educativas. Esas libertades incluyen el derecho a no asistir a clases de religión,
incluida la religión propia66, lo que favorece la diversidad en la educación sin eximir a los
sistemas de enseñanza pública de sus obligaciones en cuanto a la protección de la diversidad
cultural67.
55. Las medidas que atentan contra el pluralismo cultural o los derechos de los grupos
indígenas o minoritarios en la educación en favor de la asimilación, sea en nombre del
nacionalismo, del laicismo o de la cohesión social, son contrarias a las obligaciones de los
Estados. Los derechos de las minorías y los pueblos indígenas a establecer y gestionar sus
propios servicios educativos, en sus propios idiomas y de acuerdo con sus métodos culturales
de enseñanza y aprendizaje, están reconocidos en el artículo 27 del Pacto Internacional de
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Derechos Civiles y Políticos, el artículo 30 de la Convención sobre los Derechos del Niño,
los artículos 3 y 4 de la Declaración sobre los Derechos de las Personas Pertenecientes a
Minorías Nacionales o Étnicas, Religiosas y Lingüísticas68 y el artículo 14 de la Declaración
de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
56. El derecho a la educación implica el respeto de la libertad académica, entendida como
la libertad de las personas, como miembros de comunidades académicas (profesorado,
estudiantes, personal, académicos, administradores y participantes de la comunidad), o en
sus propios empeños, de llevar a cabo actividades que impliquen el descubrimiento y la
transmisión de información e ideas, y de hacerlo con la protección integral del derecho de los
derechos humanos69. El mandato recibe periódicamente información preocupante que apunta
a un número creciente de violaciones de la libertad académica en muchas partes del mundo.
Los sindicatos estudiantiles, en particular, denuncian la progresiva reducción del espacio
cívico para la participación de los estudiantes en la gobernanza de la educación superior 70.
Esta cuestión ha de ser elaborada en más detalle basándose en la labor del Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales71 y del Relator Especial sobre la libertad de
opinión y de expresión72. La Relatora Especial apoya el proceso conducente al proyecto de
principios para la aplicación del derecho a la libertad académica, que puede proporcionar
orientaciones útiles a los mecanismos de las Naciones Unidas, los Estados y otras partes
interesadas73.
57. Existe una dificultad específica en la intersección entre los derechos a una educación
inclusiva y la libertad académica que guarda relación con conceptos coloquialmente
conocidos como “wokeismo” y “cultura de la cancelación”. Las iniciativas legítimas
encaminadas a revisar los planes de estudio con el fin de incluir relatos históricamente
excluidos, ya sean de mujeres o de otros grupos marginados en diversos contextos, han dado
lugar a casos de amenazas e intimidaciones contra el personal docente y a peticiones de
censura de libros en las bibliotecas escolares. Esto es motivo de gran preocupación, habida
cuenta de la importancia de fomentar el debate, salvaguardando al mismo tiempo el derecho
a la educación, la libertad de expresión y las libertades académicas. La Relatora Especial se
propone seguir examinando esta cuestión.
58. Las escuelas deben recibir protección como espacios donde los estudiantes encuentran
retos y posibilidades que no están disponibles en otros lugares. La pandemia puso de
manifiesto las múltiples funciones de carácter fundamental que desempeñan las escuelas en
la realización del derecho a la educación y de muchos otros derechos. Los establecimientos
educativos formales y físicos son insustituibles74.
59. Con todo, la educación no debe reducirse a la escolarización. El aprendizaje debe ser
reconocido con independencia de dónde y cómo se adquiera. Hay otros muchos espacios,
como centros culturales, bibliotecas, familias y comunidades, que participan en la educación
y necesitan apoyo. Según la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, una
de las principales tareas es ampliar la reflexión sobre dónde y cuándo tiene lugar la educación,
extendiéndola a más momentos, espacios y etapas de la vida, apoyándose en lo que pueden
68 Véase también Relatora Especial sobre cuestiones de las minorías, Derechos lingüísticos de las
minorías lingüísticas. Una guía práctica para su aplicación (Ginebra, ACNUDH, 2017), pág. 21,
disponible en https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Issues/Minorities/SR/Language
RightsLinguisticMinorities_SP.pdf.
69 A/75/261, párr. 8.
70 Comunicación presentada por la Unión Europea de Estudiantes.
71 Observación general núm. 13 (1999), párrs. 38 a 40.
72 A/75/261.
73 Véase https://www.scholarsatrisk.org/principles/.
74 A/HRC/44/39; y Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, Reimagining Our Futures
Together, pág. 152.
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62. Todo alumno tiene derecho a la seguridad física, psicológica y emocional mientras
recibe educación77. Se calcula que 246 millones de niños sufren violencia en la educación 78.
Se necesitan medidas para: prohibir los castigos corporales y el acoso en las escuelas; evitar
las amenazas a (y por parte de) alumnos, docentes y otro personal escolar; y poner fin a la
violencia en el camino a la escuela, en el aula, en el patio de recreo y en Internet.
63. Los Estados deben adoptar normas de seguridad, garantizar la preparación ante
emergencias para responder a las crisis y velar por que todos los centros educativos cumplan
la normativa. Cabe citar como herramientas útiles el manual de Normas Mínimas para la
Educación publicado por la Red Interagencial para la Educación en Situaciones de
Emergencia y el Marco Integral de Seguridad Escolar de la Alianza Mundial para la
Reducción del Riesgo de Desastres y la Resiliencia en el Sector de la Educación.
64. Como se ha destacado en numerosas comunicaciones, la seguridad de los niños está
particularmente en riesgo durante los períodos de conflicto armado. En 2020 y 2021, se
documentaron más de 5.000 ataques y casos de uso militar de establecimientos educativos
denunciados en 84 países, con patrones sistemáticos de dicho uso en 28 países. Más de
9.000 estudiantes y educadores fueron secuestrados, detenidos, heridos o asesinados. A nivel
mundial y en comparación con el período 2018-2019, esas cifras suponen un aumento, que
ha continuado a lo largo de 2022. Los efectos perjudiciales de esos ataques en el derecho a
la educación y la vida de los alumnos son devastadores79.
65. El contenido y la orientación de la educación a menudo se instrumentalizan con fines
políticos durante los conflictos y después de estos. Esto incluye cambiar las narrativas
históricas en los libros de texto, introducir discursos de odio y propaganda bélica en el
material docente, militarizar la educación, interrumpir la enseñanza en lenguas minoritarias,
prohibir o destruir libros de texto, castigar la expresión política y segregar a los estudiantes
según su origen nacional o étnico o su religión80.
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66. Tanto el impacto del cambio climático en el derecho a la educación como el impacto
de la educación en el cambio climático son cruciales. En ausencia de un marco internacional
de protección81, se prevé que mil millones de niños corran un “riesgo extremadamente alto”
de verse afectados por el cambio climático82 y que las personas desplazadas por los efectos
del cambio climático estén expuestas a quedar privadas de una educación adecuada. Para
hacer frente al cambio climático, los sistemas educativos deberían introducir una educación
medioambiental a nivel de todo el sistema, lo que actualmente no existe en muchos países.
67. Está ampliamente aceptado que los Estados deben respetar, proteger y hacer efectivo
el derecho a la educación de todas las personas bajo su jurisdicción. Ello supone la adopción
de medidas, incluida la plena utilización del máximo de los recursos de que dispongan los
Estados partes, tanto a nivel nacional como mediante la asistencia internacional, para lograr
progresivamente, por todos los medios apropiados, la plena efectividad del derecho a la
educación (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, art. 2). Sin
embargo, varias obligaciones son de efecto inmediato, como las obligaciones de respetar y
proteger, incluso mediante la garantía de no discriminación, y las obligaciones de adoptar
medidas deliberadas, concretas y orientadas hacia la plena realización del derecho a la
educación y de avanzar lo más rápida y eficazmente posible en esa dirección. Además,
existen obligaciones fundamentales en relación con el derecho a la educación y “fuertes
prevenciones” respecto de la “admisión de medidas regresivas”83.
68. La noción de aplicación progresiva hasta el máximo de los recursos disponibles ha
conducido de facto a la no realización del derecho a la educación y se ha utilizado como
excusa fácil para no adoptar medidas. El Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales se aprobó hace más de medio siglo. Por lo tanto, se puede considerar
que muchos Estados incumplen sus obligaciones relativas al derecho a la educación, ya que
los esfuerzos por movilizar recursos financieros nacionales y hacer frente a las desigualdades,
dando prioridad a las personas más marginadas, siguen estando muy lejos de los objetivos
alcanzables. Los principios de aplicación progresiva y no regresión exigen que los Estados
prueben que cualquier incumplimiento de sus obligaciones puede atribuirse de forma
demostrable a la falta de recursos, y no al resultado de la conveniencia política de optar por
no movilizarlos. Todo retroceso debe ser temporal, proporcionado, limitado en el tiempo y
supervisado adecuadamente, y debe garantizar el respeto de las obligaciones fundamentales
de no discriminación, rendición de cuentas, transparencia y participación.
69. La aplicación progresiva no es un obstáculo para la exigibilidad y el carácter
justiciable del derecho a la educación. Como señaló un predecesor en el mandato, la
jurisprudencia internacional, regional y nacional ha demostrado que el derecho a la educación
es jurídicamente exigible por medio de mecanismos de resolución judicial, lo que incluye a
los tribunales nacionales. La justiciabilidad de este derecho debe ser públicamente
reconocida y reafirmada por los Gobiernos a través de las constituciones y las leyes
nacionales84.
70. Muchas comunicaciones validaron la plena exigibilidad y justiciabilidad del derecho
a la educación en los respectivos países. Ello está respaldado además por el Protocolo
Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Sin
embargo, algunas comunicaciones informaron de que la justiciabilidad se limita a las
cuestiones relativas al acceso. Además, las decisiones de los tribunales no siempre se aplican
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B. Financiación de la educación
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76. Aunque los Gobiernos son los principales financiadores de la educación en todos los
países, cuando es necesario la ayuda para el desarrollo también es importante. Como se pidió
en la Cumbre sobre la Transformación de la Educación, la comunidad internacional debe
apoyar, complementar y estimular los esfuerzos nacionales en materia de inversión
educativa; cumplir la referencia establecida de dedicar el 0,7 % del ingreso nacional bruto de
los donantes a la asistencia oficial para el desarrollo; aumentar la proporción de esa ayuda
que se destina a la educación hasta el 15 % o el 20 % del total de la asistencia oficial para el
desarrollo y asignar esos fondos a los países donde más se necesitan.
77. Esa ayuda internacional no debe dar lugar a una influencia indebida de los actores
internacionales o de otros Estados en las cuestiones nacionales en materia de política
educativa, en particular en lo que se refiere a las medidas de austeridad y a la privatización
del sector educativo. Las medidas de austeridad agudizan la desigualdad, también en la
educación, y conducen previsiblemente a un aumento exponencial de la privatización y la
mercantilización de la enseñanza. Como se especifica en el artículo 15 de los Principios de
Maastricht sobre las Obligaciones Extraterritoriales de los Estados en el Área de los Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, todos los Estados tienen la obligación extraterritorial de
respetar, proteger y cumplir los derechos económicos, sociales y culturales, incluso como
miembros de organizaciones internacionales. Un Estado que transfiere su competencia a una
organización internacional o participa en ella debe adoptar todas las medidas razonables para
garantizar que la organización pertinente actúe de forma coherente con las obligaciones
internacionales de ese Estado en materia de derechos humanos.
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96 Relatora Especial sobre cuestiones de las minorías, Derechos lingüísticos de las minorías lingüísticas,
págs. 22 y 23.
97 Comunicación conjunta de Global Initiative for Economic, Social and Cultural Rights, ActionAid,
Amnistía Internacional, Coalition for Transparency and Accountability in Education, East African
Centre for Human Rights, Initiative for Social and Economic Rights, Mouvement Ivoirien des Droits
Humains y Oxfam Internacional.
98 Véase la comunicación OTH 34/2019, disponible en https://spcommreports.ohchr.org/
TMResultsBase/DownLoadPublicCommunicationFile?gId=24663.
99 Resolución 47/6 del Consejo de Derechos Humanos, párr. 12.
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85. En el primer informe del mandato se propuso el plan de las 4-A (por sus siglas en
inglés) para la educación: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad100. Este
enfoque ha sido adoptado por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales 101 y
es actualmente el marco de análisis más utilizado para interpretar y comprender el contenido
normativo del derecho a la educación. El marco, que es el que se utiliza sistemáticamente en
los informes del mandato, se ha extendido a otros derechos y su uso se ha generalizado entre
otros mecanismos y partes interesadas, como la UNESCO y varios Estados. Tomando como
base la práctica existente, a continuación se presenta un útil resumen del plan de las 4-A.
86. En el marco de las 4-A, la disponibilidad requiere, entre otras cosas:
a) Instituciones y programas educativos en funcionamiento disponibles en
cantidad suficiente;
b) Una cantidad suficiente de personal docente y de otro tipo que tenga las
competencias, calificaciones y formación necesarias, y que perciba una remuneración
competitiva a nivel nacional;
c) Planes de estudios y materiales, metodologías y prácticas pedagógicas
adecuados;
d) Instalaciones higiénicas adecuadas;
e) Agua potable salubre102;
f) Infraestructuras seguras, adecuadas y mantenidas;
g) Entornos educacionales seguros y protectores;
h) Bibliotecas, medios informáticos y tecnología de la información, cuando
proceda;
i) Condiciones de trabajo dignas y protección social para el personal.
También se requieren las disposiciones que sean necesarias para construir, mantener y
gestionar la prestación de servicios en relación con la infraestructura y el equipamiento en
los centros educativos103.
87. Puesto que la educación no se reduce a la escolarización, un aspecto que la Relatora
Especial se propone abordar es hasta qué punto debe ampliarse el concepto de disponibilidad
para incluir, entre otras cosas, la disponibilidad de libros, así como de tecnologías digitales,
no solo en los establecimientos educativos, sino también en los hogares, los centros
comunitarios y las bibliotecas. El “derecho a leer”, por ejemplo, debe extenderse más allá del
recinto de la escuela104.
88. La accesibilidad, que incluye la accesibilidad física, económica y de la información,
exige que las instituciones y los programas educativos estén accesibles para todos sin
discriminación. La información se refiere al derecho a buscar, recibir y difundir información
sobre cuestiones relacionadas con la educación y está vinculada al derecho a participar en los
procesos de toma de decisiones que puedan afectar a los derechos105. Esto incluye también la
información necesaria para los alumnos, el personal docente y las familias y comunidades
sobre cómo utilizar, mantener y reparar las infraestructuras y el equipamiento educativos,
incluidos los equipos digitales.
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V. Conclusiones y recomendaciones
101. A lo largo de los 25 años transcurridos desde su creación, el mandato del Relator
Especial sobre el derecho a la educación ha contribuido de manera sustancial a la
evolución del concepto del derecho a la educación y de las obligaciones que este conlleva,
catalizando y dando cuenta de los avances y progresos realizados a nivel nacional y por
otros mecanismos de derechos humanos.
102. Deben proseguir las reflexiones sobre la evolución del derecho a la educación
iniciadas por la UNESCO a raíz de la Cumbre sobre la Transformación de la Educación
y del informe de la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, liderada
por la UNESCO. La intención es determinar qué cambios importantes y de calado se
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