0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas4 páginas

Intrp

La violencia familiar se ha convertido en un grave problema de salud pública, especialmente afectando a niños en contextos urbano-marginales, donde la pobreza y la falta de educación agravan la situación. A pesar de la implementación de políticas en Perú, la violencia intrafamiliar, en su mayoría psicológica y física, sigue sin ser denunciada y normalizada, lo que impacta negativamente en el desarrollo emocional y social de los menores. Este estudio busca visibilizar esta problemática y aportar datos para mejorar programas de prevención e intervención en la infancia afectada.

Cargado por

Micaela Irigoyen
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas4 páginas

Intrp

La violencia familiar se ha convertido en un grave problema de salud pública, especialmente afectando a niños en contextos urbano-marginales, donde la pobreza y la falta de educación agravan la situación. A pesar de la implementación de políticas en Perú, la violencia intrafamiliar, en su mayoría psicológica y física, sigue sin ser denunciada y normalizada, lo que impacta negativamente en el desarrollo emocional y social de los menores. Este estudio busca visibilizar esta problemática y aportar datos para mejorar programas de prevención e intervención en la infancia afectada.

Cargado por

Micaela Irigoyen
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

En las últimas décadas, la violencia familiar se convirtió en un

problema prioritario en materia de salud pública, sobre todo cuando las


víctimas eran niños en etapa de desarrollo. Esta problemática se
definió como “el conjunto de comportamientos abusivos repetitivos,
físicos, psicológicos, sexuales o económicos realizados por un
miembro de la familia con el propósito de ejercer poder sobre otro
integrante” (Silva, 2001, p. 28). Pese a que el hogar debía representar
un entorno seguro para la niñez, investigaciones han demostrado que
para muchos menores se convirtió en un espacio de daño, miedo y
desprotección. Esta situación se intensificó especialmente en
contextos urbano-marginales, donde factores como la pobreza, el
desempleo y la escasa educación aumentaron la prevalencia de estas
conductas violentas.

A nivel internacional, diversos estudios mostraron el impacto negativo


de la violencia familiar sobre el desarrollo emocional y social de los
niños. Deambrosio et al. (2018) concluyeron que “la violencia
doméstica afecta el funcionamiento cognitivo, emocional y relacional
de los niños expuestos a ella desde edades tempranas” (p. 71). De
igual modo, Murphy et al. (2017) explicaron que las consecuencias de
crecer en un entorno violento incluían alteraciones del
comportamiento, ansiedad generalizada, baja autoestima y dificultades
para establecer vínculos afectivos seguros. Tales hallazgos resaltaron
la urgencia de abordar esta problemática desde una perspectiva
preventiva e interdisciplinaria.

En el Perú, este fenómeno no fue ajeno. El estudio de Tapia Vargas


(2015) en la zona urbana de Chota reveló que “el 37,4 % de las
familias encuestadas presentaban situaciones de violencia
intrafamiliar, siendo la modalidad más frecuente la psicológica (63,7 %)
y la física (36,3 %)” (p. 64). A pesar de la gravedad de los hechos, el
93,9 % de los casos no fue denunciado, y ninguno recibió atención
médica ni psicológica. Este patrón de silenciamiento reflejó una
realidad alarmante: la normalización del maltrato como una forma de
crianza y la ausencia de mecanismos accesibles de protección infantil
en contextos rurales y urbano-marginales.

Asimismo, Delgado Vásquez y Vega Campos (2014) encontraron que


“los niños que vivían en hogares violentos tenían mayores dificultades
académicas, conductas agresivas y problemas de adaptación escolar”
(p. 49). Las instituciones educativas, muchas veces, carecían de
protocolos eficaces para identificar y abordar estos casos, lo que
aumentaba la sensación de desamparo en los menores afectados.

A nivel nacional, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ha


intentado implementar políticas como el Plan Nacional contra la
Violencia de Género y la Ley 30364, sin embargo, su aplicación ha
sido insuficiente en áreas con alta vulnerabilidad social. Según el
Ministerio de Salud [Resumen], las zonas con mayor índice de
violencia infantil son las urbano-marginales, donde los servicios de
salud mental son escasos y la cultura del silencio se mantiene
arraigada (MINSA, 2021). Esto dificultó enormemente el proceso de
denuncia, seguimiento y rehabilitación de las víctimas.

En base a este panorama, se planteó como problema de investigación


la siguiente pregunta: ¿Cómo se manifestó la violencia familiar en
niños de zonas urbano-marginales entre los años 2022 y 2024, y
cuáles fueron sus efectos emocionales y sociales? Esta pregunta guió
la investigación hacia una comprensión de las causas, expresiones y
consecuencias del maltrato en la infancia, especialmente en espacios
invisibilizados por la centralización de políticas públicas.

Los objetivos específicos de este trabajo fueron: identificar los tipos de


violencia familiar presentes en niños de zonas urbano-marginales,
analizar las consecuencias emocionales derivadas de dicha violencia,
y reconocer los factores que dificultan la denuncia y el acceso a apoyo
psicológico. La metodología seleccionada permitió abordar estos
objetivos mediante un enfoque mixto, integrando datos cualitativos y
cuantitativos para garantizar una perspectiva integral.

La revisión de literatura científica actual reforzó la necesidad de esta


investigación. Murillo et al. (2020) señalaron que “los niños expuestos
a violencia familiar crónica desarrollan un patrón de hipervigilancia
emocional y desconfianza interpersonal que les impide integrarse
adecuadamente en su entorno escolar y familiar” (p. 83). Por otro lado,
un estudio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, indicó
que, incluso en zonas rurales alejadas como Chota, las secuelas
psicológicas de la violencia eran equiparables a las de contextos
urbanos más desarrollados, aunque con menores oportunidades de
atención (UNMSM, 2023).

Además, se tuvo en cuenta la experiencia de profesionales de salud


mental de la región, quienes coincidieron en que la mayoría de niños
violentados no verbalizaban lo ocurrido por miedo o por la idea errónea
de que era “normal”. Esto validó lo expuesto por Beraún Vásquez y
Poma Rojas (2020), quienes afirmaron que “la violencia intrafamiliar se
perpetúa por una estructura cultural que minimiza el daño emocional y
que considera el castigo como una herramienta de educación” (p. 35).

En conclusión, esta introducción justificó la importancia de estudiar la


violencia familiar desde un enfoque situado, con énfasis en las
consecuencias emocionales y sociales que deja en los niños de zonas
urbano-marginales. El análisis de investigaciones previas, estadísticas
locales y percepciones de profesionales mostró que la infancia sigue
siendo una de las poblaciones más desprotegidas frente a este tipo de
violencia. Así, el presente trabajo buscó no solo visibilizar esta
realidad, sino también aportar datos que sirvan para mejorar los
programas de prevención, detección e intervención en contextos
similares al distrito de Chota.
Ref:

· Tapia Vargas MI. Violencia familiar en la zona urbana de Chota


2015. Cajamarca: Universidad Nacional de Cajamarca; 2015.
https://repositorio.unc.edu.pe/handle/20.500.14074/947

· · Delgado Vásquez I, Vega Campos LM. Violencia familiar y


rendimiento académico de los alumnos de Educación Secundaria de la
I.E. Felipe Humberto Tiravanty, El Verde-Chota 2014. Cajamarca:
Universidad Nacional de Cajamarca; 2014.
https://repositorio.unc.edu.pe/handle/20.500.14074/57

· · Barreto-Zorza YM, Enríquez-Guerrero C, Córdoba-Sánchez TM.


Maltrato infantil y violencia familiar: exposición dual y efectos en la
transgresión adolescente. Rev Colomb Cienc Soc. 2018;13(1):1–18.
https://www.academia.edu/79323966

· · Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diagnóstico de salud


mental en zonas rurales peruanas. Lima: UNMSM; 2023.
https://core.ac.uk/download/pdf/304896824.pdf

· · Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Perú:


Indicadores de violencia familiar y sexual 2009–2018. Lima: INEI;
2020.
https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales
/Est/Lib1713/
Hernandez, R., Fernandegacioz, C., & Baptista, P. (2014).
Metodología de la investigación (6.a ed.). McGraw-Hill.
Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. (2020). Boletín
estadístico de casos de violencia familiar y sexual en el Perú.
https://observatorioviolencia.mimp.gob.pe
Sampieri, R. H., Collado, C. F., &
Lucio, M. P. B. (2014). Metodología
de la investigación: Las rutas
cuantitativa, cualitativa y mixta (5.a
ed.). McGraw-Hill.
Save the Children. (2019). La violencia contra la niñez en el
Perú urbano.
UNICEF. (2020). Informe sobre el
impacto de la violencia en la salud
emocional infantil.

También podría gustarte