El Riesgo de Vivir
El Riesgo de Vivir
Oldham, James
Key, Tony
Yaro Starak, Igor
El Manual Moderno
México, 1992
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El Riesgo de Vivir es una colección de ideas, experimentos y lecturas que nos
presentan las herramientas psicológicas desarrolladas por los terapeutas de Gestalt. Estas
herramientas pueden servir para aumentar la intensidad con la que uno ve y se relaciona
con el mundo. Utilizadas de manera adecuada, le permitirán enriquecer su vida y
convertirse en el amo de su propio destino.
Sugerimos que primero lea el texto y los comentarios. Cuando haya terminado, lea el
libro de nuevo y explore los experimentos que encuentre interesantes.
Contenido
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PARTE I: El uso de las herramientas
PARTE I
EL USO DE LAS HERRAMIENTAS
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¿Qué es la Gestalt y por qué prestarle atención?
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Cuando iniciamos el libro nos hicimos esta pregunta: “¿Por qué ustedes, los lectores,
querrían leer este libro?; ¿Qué es lo que nosotros obtuvimos de la Gestalt que nos gustaría
compartir con ustedes?” Estas son nuestras respuestas.
JAMES
“Mi vida no ha sido más fácil a partir de que me veo a mí mismo y al mundo con más
claridad, no obstante, en ella existe la emoción que antes faltaba; me arriesgo más en mi
relación con otros y siento más mi poder. A veces tengo la sensación de estar en un caballo
desbocado, con el mundo girando a mi alrededor a una tremenda velocidad, pero, de
repente, se me aclara todo y tengo una perspectiva totalmente nueva. A veces también me
lastimo, cuando anteriormente me encontraba protegido, pero ahora siento el amor de
aquellos que me rodean, mientras que antes ni siquiera podía darme cuenta si se
interesaban en mí o me apreciaban; al tratar de defenderme para no ser lastimado,
inconscientemente me defendía a mí mismo de sentir amor. ¿Por qué tomarse la molestia
de arriesgarse? Para mí ellos hacen que la vida sea novedosa y emocionante. Cada vez que
manifiesto una parte de mí que pudiera no ser aceptada por los demás, me arriesgo a que
me rechacen. Toda acción tiene consecuencias y algunas son más costosas que otras. Antes
de hacerme vulnerable necesito sopesar cuál podría ser el costo. Cada riesgo tiene un
aspecto interesante y yo soy la única persona que puede decidir si vale o no la pena correrlo
en ese momento.
“Mi concepción del mundo ha cambiado; ahora veo que nada está fijo, que todo está
en proceso de cambio. Durante toda mi educación formal me enseñaron a ver el mundo de
cierta manera: las leyes de Newton fueron ciertas hasta que Einstein las corrigió; parecía
que la casa de mis padres estaría para siempre y ellos siempre estarían vivos. La gente
muere y las cosas cambian, pero ahora, en lugar de estar siempre lamentándome o
aprobando el cambio, puedo observarlo y aceptarlo. Me puedo permitir ver el comienzo del
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cambio antes que otros y esto me afecta menos. Tengo mucha fe en mi propia capacidad de
adaptación y en mi capacidad para caer de pie, como un gato que cae de un edificio.
“La filosofía Gestalt no sólo significa un acercamiento positivo a la vida, como el de Norman
Vincent Peale, también incluye el uso creativo de la negatividad. Tengo dudas y
desconfianza; todavía me resisto a conocer a algunas personas o a realizar algunas de las
tareas que tengo que hacer. Pero ahora escucho cuidadosamente estos ‘pensamientos
negativos’, para encontrar las cosas positivas que me dicen, tales como: ‘esta tarea es
aburrida, necesitas una nueva propuesta’ o ‘este hombre te va a herir o te va a atacar’.
“Ahora trabajo con una realidad concreta y confío en lo que veo y siento más que en
lo que pienso que veo y siento. Las abstracciones poéticas todavía pueden atraparme
aunque menos que antes”.
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Yoel Hoffman
TONY
“Mi primera experiencia con la terapia Gestalt fue en un maratón de fin de semana en
el que me inscribí para ver si podía encontrar una solución a algunos de mis problemas
familiares que había estado tratando de resolver durante muchos meses. En ese grupo
experimenté el ‘satori’ (una forma de despertar) y mi vida cambió.
“Tuve la experiencia de moverme dentro de un túnel oscuro del que no parecía haber
ningún escape. Durante algún tiempo me sentí abrumado por el terror pues creía que me
quedaría atascado allí para siempre; gradualmente me di cuenta de que había luz y con
mucho dolor y miedo me moví lentamente hacia ésta, hasta que de repente sentí que me
introducía en un hermoso jardín iluminado por el sol. Desde entonces no he experimentado
nada con similar intensidad. Mi trabajo en Gestalt ha sido lento por lo que he tenido
más oportunidad para integrar el aprendizaje que obtengo de éste.
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Gestalt que producen los resultados más sombríos, porque me indican cuáles son las áreas
que es importante explorar después, tal como lo haría en el laboratorio de física, sin
necesitar de una explicación prudente y racional de mi comportamiento. Es cierto que
existe una teoría general de la Gestalt, sin embargo, al igual que en la física, la teoría
siempre está basada directamente en experimentos que pueden ser verificados, lo cual
puede abrir el camino a experimentos futuros, pero su validez siempre debe ser
comprobada en mi propia vida. De hecho, la teoría de la terapia Gestalt es muy general, de
manera que no siempre encuentro alguna contradicción entre ésta y los experimentos para
completar los detalles que faltan en mi propia teoría sobre mí.
“Son obvias las manifestaciones externas del cambio que ha tenido mi vida desde
que empecé a explorarme a mí mismo usando el método Gestalt. En todo este tiempo que he
vivido en el Estado de Illinois ([Link].) no me había rasurado, y durante cinco años no me
corté el cabello. Me imagino que esta última manifestación fue una rebelión en contra de la
rigidez y la conformidad que había en mi vida y que ya no deseaba perpetuar. Esto surgió al
darme cuenta que odio rasparme la cara todas las mañanas, ¡en especial cuando considero
la cosecha de pelos que este proceso ahorra! Pero los cambios internos acompañaron a los
externos; aun sin que lo deseara, la respuesta del medio, por ejemplo, la de un oficial de
aduanas, era muy diferente cuando se dirigía a un tipo joven, de cabello largo y con barbas,
vestido con pantalón de mezclilla, en comparación con la respuesta que daba a un físico
vestido con traje y corbata. En realidad soy el mismo. Todavía me reconozco a mí mismo
(¡aunque otros no lo hagan!); sin embargo, ahora lo hago con afecto y por diversión más que
por aversión y crítica. Me permito mostrar más mi ternura y mi vulnerabilidad. Mi miedo
radicaba en el hecho de creer que perdería algo de mi claridad y mi fuerza; este miedo
parecía estar infundado. Ahora estoy más dispuesto que antes a confiar e mí mismo; creo
que hay muy poco que no pueda hacer si decido hacerlo y cada vez me convenzo más de que
soy el amo de mi destino.
“Tengo épocas en las que soy muy feliz, pero lo más importante es que me doy
cuenta de mi felicidad. Por supuesto que también tengo periodos de depresión y
desesperación; pero estoy aprendiendo a usar estas diferentes maneras de ser para
entenderme, para ver la forma en que me hago daño y para tomar la responsabilidad de mi
existencia. Estoy aprendiendo a tolerar mi frustración y a verla como un suelo fructífero y
creativo para mi crecimiento, en lugar de cómo una experiencia que tengo que evitar o
ignorar. Tengo más claridad en relación con las áreas de mi vida en las que quiero invertir
mis energías y en cuanto a aquellas que quiero retirar. Le tengo menos miedo al contacto
con los otros y por lo tanto estoy más dispuesto a enfrentarme a ellos. Rara vez
experimento el dolor que imaginaba que tendría como resultado de tal o cual
comportamiento y, cuando esto sucede, me doy cuenta de que no me muero por ello. Estoy
aprendiendo a renunciar a mis expectativas para reconocer todo lo que estoy adquiriendo,
Richard, uno de mis más queridos amigos, me dijo una vez que creía que yo tenía la
sensación permanente de estar llenando hasta el tope mi vacío.
“Este no ha sido un camino fácil para mí; una vez que puse un pie adentro no ha
habido ni hay manera de regresar. No puedo seguir escondiéndome en la debilidad: ‘Ahora
no puedo escucharte’, ‘no era mi intención lastimarte’ o ‘no es mi culpa’. Ya no puedo negar
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la parte que me corresponde en las dificultades que impiden mi relación con las demás
personas. Soy responsable de lo que hago y de la persona que soy, sin importar si esto me
agrada o no.
“Es posible que este cambio se haya dado simplemente por el hecho de tener cada
vez más edad, pero no lo creo así. Lo que sí creo es que pudo haber seguido otros caminos
igualmente valiosos, por lo que no tengo el deseo de vender la Gestalt como el camino
universal a la salvación. A mí me ayudó a encontrar la felicidad que nunca imaginé tener en
mi vida; espero que ustedes, lectores, tengan la oportunidad de que la Gestalt les ofrezca
una oportunidad similar”.
YARO
“Me encuentro muy descontento al estar aquí sentado tratando de reunir mis
pensamientos; las palabras bonitas sobre el papel jamás podrán transmitirles mi
experiencia con el trabajo Gestalt. Tendrán que experimentarlo por ustedes mismos.
“Uno de los cambios más poderosos que he tenido en mi vida se relaciona con el
hecho de comprender que no soy un ser estático e inmutable; estoy en proceso de llegar a
ser, sin llegar nunca; soy una parte del mundo, interactúo con otros y ellos conmigo.
También estoy en proceso con el mundo externo y el mundo interno. Tengo diferentes
partes y están en proceso unas con otras.
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“En la medida que crece mi capacidad para tomar conciencia, se incrementa el
número de oportunidades que tengo. Cuando le expresé enojo a mi esposa y descubrí que
podía escucharme y cambiar como resultado de mi expresión de enojo, me di cuenta de que
en este mundo hay un lugar para el enojo. Tomar conciencia es el primer paso para percibir
dichas oportunidades y, con el tiempo, lograr responsabilizarnos de nuestra propia vida.
Esto es algo que tiene que vivirse más que hablarse, razón por la cual en este libro les
ofrecemos varios experimentos que pueden realizar.
“En los años que siguieron a mi entrenamiento en Gestalt, descubrí que cambié sin
hacer ningún esfuerzo específico para realizar este cambio. Lo que sucedió fue para mí un
‘cambio’ gradual en la conciencia de mí mismo, en empezar a ser más seguro, asertivo e
independiente, apoyándome en mis propios recursos.
“Me doy cuenta de lo que quiero y de cuándo lo quiero, y puedo responder a estas
cuestiones sin ensayos innecesarios ni contradicciones en mi cabeza. La mayor parte de las
veces estoy lleno de energía, de vitalidad y de fuerza; aunque otras veces no me siento así.
Amo cuando siento amor y lo pido cuando lo necesito. Para mí ésta es la forma de estar vivo,
de vivir en el ‘aquí’ y el ‘ahora’, de vivir este momento de mi vida fluyendo, sin empujar ni
jalar, sino solamente siendo”.
ANTECEDENTES Y RESUMEN
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La terapia Gestalt surgió a principios de la década de 1950, a partir de la interacción
de Fritz Perls, un psicoanalista; Laura Perls, una psicóloga Gestalt y terapeuta de la danza, y
sus colaboradores en Nueva York y California. Esto fue parte de la revolución humanista
conocida como el Movimiento del Potencial Humano, que se centró en Maslow, Virginia
Satir y Carl Rogers, quienes con Fritz Perls y otros, llevaron a la gente a reevaluar su forma
tradicional de acercarse a los demás. La terapia Gestalt se ha ido desarrollando y
difundiendo por muchos otros autores; desde entonces y hasta ahora, existe una cantidad
importante de literatura que explica la teoría fundamental. Creemos que uno de los poderes
más importantes de la terapia Gestalt radica en su naturaleza experimental; por ejemplo, no
es necesario aceptar un dogma antes de poder descubrir los resultados de los experimentos
que presentamos en este libro.
La palabra alemana “gestalt” significa “forma, figura o estructura”. Fue aplicada por
primera vez en la investigación psicológica por Köehler y otros quienes, a mediados del
siglo, estaban investigando la manera en que las personas creamos un todo significativo de
la cantidad de datos que recibimos de nuestro mundo a través de los sentidos; ejemplo, de
la observación que hacemos de las raíces, el tronco, las ramas y muchas hojas, nosotros
creamos un todo significativo al que llamamos “árbol”. Las partes forman un todo, el cual es
algo más que la suma de las partes. A partir de este ejemplo podrán empezar a darse cuenta
de qué tan importante es el papel que juega el observador en la creación de este todo
significativo, o “Gestalt”. El proceso de reconocer cualquier objeto, forma o estructura,
implica, primero, distinguir el objeto de lo que lo rodea, es decir, el objeto debe ser visto
como una figura contra un fondo. Conforme se enfoca la figura y se perciben claramente las
fronteras entre ésta y el fondo se dice que se está formando una “Gestalt”. A menos de que
estemos mirando fijamente, nuestra percepción visual del mundo cambiará constantemente
de acuerdo con nuestros propios intereses, y moveremos nuestra atención de una figura a
otra. A medida que se forma una nueva figura, la figura anterior se convierte en el fondo.
Perls y sus colaboradores aplicaron esta observación a otras áreas de nuestra vida
psicológica y unificaron sus criterios con los del psicoanálisis freudiano. Por analogía con el
proceso de percepción definido, el terapeuta Gestalt considera que cada individuo tiene la
capacidad de permitir, en forma clara y flexible, que surjan entidades de figuras cambiantes,
desde el fondo de su conciencia total. Sin embargo, a menudo impedimos este flujo natural
y, por ende, disminuimos y degradamos nuestro sentido humano. El analista freudiano está
interesado en las razones de nuestra auto interrupción. El terapeuta Gestalt favorece
nuestro descubrimiento de cómo, en este preciso momento, elegimos limitar nuestra
conciencia y cómo podemos darnos cuenta de nosotros mismos y de nuestro mundo. En
estos términos, la terapia Gestalt ha sido descrita como “un entrenamiento para tomar
conciencia”, de ahí que nuestro siguiente capítulo exponga lo relacionado con el hecho de
tomar conciencia.
Dices que has venido a buscar. No tengo nada que darte, excepto la forma de comprender
cómo buscar, pero tú crees que ya puedes hacerlo.
Idries Shah
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Conciencia
Más adelante discutiremos con detalle las diversas formas que existen para evitar
tomar conciencia. Algunas de las más comunes incluyen el hecho de no poner atención a los
sentimientos desagradables, negar su existencia o evitar estar en situaciones que pudieran
provocarlos.
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Ponga atención a lo que está sintiendo en este momento. ¿Está disfrutando al leer
este libro? ¿Está aburrido? ¿Se está forzando al leer cuando preferiría hacer otra cosa?
¿Está consciente de que no está evitando ningún sentimiento?
La evitación, de hecho, es una acción definida. Consume energía sin que se tenga
conciencia de ello. Un niño empieza a vivir con una conciencia clara, que después aprende a
bloquear, ya sea porque sigue el ejemplo de sus padres o porque su propia experiencia lo
convence de que esto es necesario. De esta manera, el bloqueo de la toma de conciencia de
sí mismo es una automanipulación.
Sentado solo o frente a su pareja, ponga atención al mundo que lo rodea. Elija un
objeto y descríbalo con detalle en voz alta utilizando la frase: “Ahora me doy cuenta de…”
Complete esta oración cuando observe un color o una forma. Permanezca, durante el
mayor tiempo posible dándose cuenta de los detalles básicos y más simples de los
objetos que lo rodean. Reconozca la tentación de interpretar esta forma primaria de
tomar conciencia y de acomodarla dentro de un patrón familiar.
Ejemplo:
“Ahora me doy cuenta de un óvalo blanco que está rodeado de un borde de color más
claro”.
“Ahora me doy cuenta de un gran objeto de color amarillo”.
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“Ahora me doy cuenta de que la parte redonda y oscura de tu ojo y de que hay una
chispa de luz de cuatro diminutas sombras en tus ojos”.
Una interpretación de esta última observación podría ser:
“Me estás mirando con atención”.
“Sea creativo y flexible en sus observaciones, es decir, use sus ojos, sus oídos, el
gusto, el tacto y el olfato”.
“Me parece útil continuar con este experimento por un tiempo determinado,
digamos cinco minutos. En algunos puntos, descubro que utilizo una u otra manera
para evitar continuar con el experimento. En esos momentos, retrocedo con suavidad,
pero con firmeza a: ‘Ahora me doy cuenta de…’”.
“El poner atención a la información básica que me brindan mis sentidos me ayuda a
darme cuenta de lo que en realidad está sucediendo, en comparación con lo que
imagino que ocurre. De esta manera, tengo más oportunidad de enfrentarme con el
mundo real, más que con mis fantasías al respecto”.
“El mundo que me rodea parece ser más sólido”
A menudo tenemos la tendencia a decir: “Me doy cuenta de que tu sonrisa es sincera”
“te ves muy feliz” o “te ves bien”. Procure evitar este tipo de juicios, ya que podrían
interferir en su experiencia real en virtud de que implican comparaciones con la
experiencia y los recuerdos del pasado. Este es el momento de experimentar lo que sucede
ahora. Actúe como una cámara y reporte tan solo los detalles específicos de lo que ha visto.
“Ahora veo tus ojos; se ven muy bonitos y me recuerdan la luz de la luna”. Esto es hermoso y
puede ser verdad, pero no es lo que para nosotros significa conciencia. Marque la diferencia
entre lo que en realidad ve y lo que interpreta o imagina. Los datos que provienen de
nuestras sensaciones primarias constituyen la base de toda la experiencia, además de ser
una de las pocas características verdaderas de nuestra vida. Es muy valioso tener la
capacidad para separarlos de las opiniones que podemos dar sobre ellos. Existe una
diferencia cualitativa entre lo que en realidad percibimos y lo que pensamos que vemos; la
diferencia que hay entre el mundo real y el mundo imaginario.
“Durante toda mi vida he rechazado una autoridad solamente para aceptar otra. En mi
interior, tenía miedo sólo de pensar en el hecho de vivir en un mundo en donde hubiera
alguien parecido a mí, con quien me identificara. Ahora tengo que empezar a experimentar
que de nada sirve consultar a los expertos cuando queremos saber lo que estamos haciendo
en nuestra vida. Si nuestras manos son para asir el mundo y nuestros corazones para
sentirlo, nuestros oídos, ojos y nervios deben empezar a penetrar a través de los velos que
las autoridades han hilado. Debemos recuperar nuestra capacidad para percibir por
nosotros mismos, sólo entonces seremos capaces de formarnos una opinión al respecto”.
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escuchar a nuestra conciencia. Con el tiempo podríamos llegar a sensibilizarnos y captar el
momento en que evitamos y, al poner atención a los sentimientos que lo acompañan,
redescubrir aspectos de nosotros mismos que favorecerían nuestro crecimiento. Por
ejemplo, si usted descubre que en lugar de participar en una discusión utiliza su fantasía
para evitarla, sería conveniente que se explorara a sí mismo, para darse cuenta de que en
realidad está fantaseando. Esto implica poner atención a la cantidad de veces que hace esto
cada día, observar el patrón de su forma de fantasear y, con el tiempo, sensibilizarse a este
comportamiento. De esta manera, cuando se encuentre soñando despierto podrá regresar
su imaginación al momento en el que se apartó de su entorno y comenzó a utilizar su
fantasía. ¿Qué sucedió en ese momento? ¿Estaba tratando de evitar sentirse enojado, triste,
aburrido o culpable?
Solamente hasta que se nos aclara el motivo por el cual perdimos la conciencia de
algo podremos decidir si vale la pena estar conscientes de ello o si es preferible evitar
hacerlo. Por ejemplo, puede sentirse tan deprimido cuando camina cerca de un hospital que
preferiría no darse cuenta de ello. Lo importante es reconocer que podemos elegir estar o
no conscientes. Muchas personas no saben que tienen la oportunidad de elegir y pasan la
mayor parte de sus vidas sin estar conscientes.
Los siguientes dos experimentos están diseñados para que usted perciba las zonas
externa e interna.
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Enfoque su atención en la zona externa; continúe el experimento completando la
siguiente frase: “Ahora me doy cuenta de….” Limítese a tomar conciencia de todo lo que
sucede afuera de su propia piel.
Ejemplo:
“Ahora me doy cuenta de las diminutas líneas de color negro que hay entre los tablones”.
“Ahora me doy cuenta del brillo de luz que hay en tus ojos”.
“Cada vez que me doy cuenta de que estoy confundido o comprendo que estoy
acorralado y no sé qué es lo que me está sucediendo, utilizo estos dos experimentos
para orientarme. De esta manera, puedo descubrir lo que está sucediendo fuera y
dentro de mí; puedo hacer una nueva apercepción de mi mundo utilizando la
información correcta y puedo actuar en la forma más apropiada para este nuevo
momento de mi vida”.
“Siempre que hago este experimento me sorprendo de la cantidad de actividad que
hay en mi cuerpo, de la cual, normalmente, no estoy consciente. En este momento siento
los dedos de mis pies sobre la alfombra”.
Si es posible, trabaje con una pareja o frente al televisor apagado y complete las
siguientes frases: “Ahora me doy cuenta de… y me imagino que esto quiere decir
que…”
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Para completar el experimento puede colocarse frente a alguien que está llorando y
decirle lo siguiente:
“Ahora me doy cuenta de que hay humedad en tus ojos (zona externa) y me imagino
que esto significa que estás triste (zona media)”.
“Ahora me doy cuenta de que tus mejillas están ruborizadas (zona externa) y me
imagino que estás involucrado emocionalmente (zona media)”.
“Ahora me doy cuenta de un cosquilleo en mi espalda (zona interna) y me imagino
que esto significa que estoy excitado (zona media)”.
Es necesario lograr un equilibrio entre estas zonas, ya que todas son importantes
para funcionar de manera óptima. El hecho de anticipar lo que va a suceder, o de
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preocuparse por lo que no ha sucedido, constituye una interferencia para lo que realmente
está sucediendo. Por ejemplo, un hombre que está esperando una hamburguesa o que está
recordando los pedazos de pescado empanizado que comió, no podrá apreciar el filete
mignón que puede disfrutar en ese momento.
“Conforme recuerdo (‘zona media’) las alegrías del verano, el mar y el sol, siento que
mis sentimientos agradables se difunden dentro de mi cuerpo. Ahora, enfoco mi
conciencia en el recuerdo de una mujer. Ella está en el agua mientras yo, sentado en la
playa, observo cómo nada hacia mí. Ella sale del agua y veo su silueta esbozada contra el
fondo de una ola azul y cómo se mueve lentamente y hacia mí… Esto provoca un
sentimiento de tristeza porque me doy cuenta de que estoy soñando despierto,
recordando el pasado y deseando estar en la playa en este momento. Experimento mi
tristeza; se hace cada vez más intensa y respiro más profundo. De repente, mi tristeza
empieza a disolverse y a retirarse de mi memoria; mi atención regresa una vez más a lo
que está sucediendo a mi alrededor (‘zona externa’).”
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“Pienso que faltan veinte minutos para que empiece la función”.
Explore el alcance que tiene esta actividad de su zona media, sin hacer juicios al
respecto. Observe qué tan seguido “sueña despierto” y ponga atención a lo que le sucede.
Las fantasías pueden influir nuestra forma de vivir; en ocasiones no intentamos desarrollar
nuestros proyectos porque nos imaginamos que podemos fracasar, o no nos atrevemos a
comportarnos de manera diferente debido a las fantasías que elaboramos acerca de lo que
podría sucedernos. El verdadero riesgo es que quizá nunca vivamos realmente.
“La realidad no es la manera en la que usted desea que sean las cosas,
ni la manera en la que parecen ser, sino la forma como realmente son”.
Robert Ringer
Haga una lista de los proyectos que le gustaría llevar a cabo. Concéntrese en el
proyecto que desearía desarrollar dentro de un periodo razonable; anote las peores
cosas que podrían suceder si intentara realizar cualquiera de estos proyectos. Si
cualquiera de los riesgos constituyen la forma en la que evita el proyecto, durante un
tiempo piense en las consecuencias de correr ese riesgo… Ahora, corra el riesgo y
note cuántas de sus expectativas “catastróficas” se cumplen… Si algunas suceden, ¿son tan
malas como lo imaginó? ¿Valió la pena correr el riesgo?
Ejemplo:
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“Si uno de los miedos que tengo de aprender a bailar con elegancia es que me veré
estúpido o que lo haré sin gracia escribo las consecuencias de esto de la siguiente
manera: la gente se reirá de mí. Me rechazarán. Me sentiré ignorado y solo”.
“Si expreso mi enojo a un viejo amigo, ¿qué puede suceder? ¿Mi actitud destruirá
totalmente nuestra amistad? ¿No querrá verme nunca más?”
Es una función vital y natural de todos los seres humanos el intentar que tenga
sentido la información que experimentan en las zonas externa e interna. Cuando un niño ve
por primera vez una caja, tiene que examinarla cuidadosamente para descubrir que le
puede colocar cosas adentro, y que a pesar de que la ve diferente, según el ángulo en el que
esté, la caja es la misma. Cuando ha descubierto sus propiedades, puede generalizarlas a
todas las cajas. De la misma manera puede “aprender” a generalizar que las lágrimas
significan tristeza y que la sensación de hormigueo implica enojo; sin embargo, las
generalizaciones no siempre tienen fundamento, es decir, las lágrimas pueden ser de alegría
o de enojo; el hormigueo puede significar emoción y, un cuello tieso puede deberse a una
mala postura.
Tomar conciencia, tal como lo hemos descrito, implica enfocar nuestra atención el
tiempo que sea necesario para tener la capacidad de experimentar completamente aquello
que atrae nuestra atención. El enfoque Gestalt promueve el entrenamiento de nuestra
capacidad para hacer esto controlando esta función psicológica al punto en el que podamos
reconocer el momento en que hemos perdido la dirección y, por ende, nuestra conciencia.
También nos permite revisar y reconocer algunas de las generalizaciones que hemos
utilizado. Así como las metáforas verbales suelen ser trilladas (“Estaba bañada en
lágrimas”) también lo pueden ser las abstracciones que provienen de los sentimientos de
los estados emocionales (“ansiedad”). A menudo resulta útil usar estas generalizaciones, no
obstante, en ocasiones olvidamos que solamente son abstracciones que pueden
conducirnos al error. Al poner atención a nuestra conciencia tenemos la oportunidad de
deshacer estas interpretaciones automáticas y de permanecer conscientes de que, de hecho,
únicamente son una forma de ver el mundo.
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De la multitud de posibilidades para tomar conciencia seleccionamos únicamente
algunas para (por lo general en un momento determinado) centrarnos en ellas. Esta toma
de conciencia particular se convierte en la “figura” que sobresale de todas las otras, y que
después surge de los cimientos o del fondo. La habilidad para permitir que figuras claras y
visibles se formen desde el fondo de nuestro entorno es una medida de nuestra habilidad
para utilizar ese ambiente y que éste satisfaga nuestras necesidades y continúe nuestro
crecimiento. El siguiente experimento le invita a explorar su forma de interactuar con su
ambiente.
Explore su toma de conciencia una vez más. Esta vez clasifique cualquier cosa de la
que tome conciencia como si perteneciera a su zona interna, externa o media. Inicie, como
lo ha hecho antes, con la oración: “Ahora me doy cuenta de…” Si usted está trabajando con
una pareja, pueden turnarse para clasificar a qué zona pertenece aquello de lo que se está
dando cuenta el otro.
Por ejemplo:
“Ahora me doy cuenta del destello de luz en mi reloj”. (zona externa).
“Ahora me pregunto qué hora es” (zona media).
“Ahora me doy cuenta de la sensación de frío en mis dedos conforme tomo mi reloj”. (zona
interna).
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Continúe el experimento permitiendo que su atención se mueva libremente de una
zona a otra y observe cómo una manera continua de tomar conciencia aparece y después
retrocede, en un patrón siempre cambiante y sin estructura.
“En este momento estoy sentado en un cuarto, escribiendo sobre una pequeña mesa.
Conforme veo una sombra color naranja a la derecha de mi campo visual, mis ojos se
enfocan en ese borrón de color. La forma anaranjada se convierte en el mango de
unas tijeras. Noto la relación de las tijeras con el borde de la mesa, el corrector junto a sus
navajas, que están un poco abiertas, y de repente me doy cuenta de un nuevo arreglo
de la naturaleza muerta dentro de mi cuarto. El recuerdo del cuarto cuando entré ha
sido reemplazado por uno nuevo”.
Quizá les guste experimentar algunos de sus propios procesos con el experimento
que presentamos a continuación:
Por ejemplo:
Si usted está viendo a otra persona, vea su cara contra el fondo de su cuerpo y del cuarto.
Ahora ponga su atención en pequeños detalles, tales como los ojos, o el reflejo que
hay en ellos. Aprecie la flexibilidad de su capacidad para hacer que las figuras surjan desde
el fondo.
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Continúe con esta exploración, haciendo primero que una cosa se ponga en foco,
después otra. Podría ayudar el desenfocar los ojos entre una figura y otra. Ponga atención a
la velocidad con la que se forma una sucesión de figuras; haga este proceso más rápido
hasta que forme cuatro o más por segundo. ¿Qué sucede? Ahora realice el experimento
haciendo más lento el proceso hasta que le tome muchos segundos formar una figura. ¿Qué
sucede?
“Cuando mis ojos pasan rápidamente de una figura a otra, encuentro que no tengo
tiempo suficiente para la formación genuina de la figura. Si sostengo esto por espacio de un
minuto más o menos me mareo”.
Para que una percepción visual tenga sentido, tenemos que diferenciarla de su
fondo; sin embargo, sólo cuando la vemos dentro de su ambiente puede tener sentido o
significado. De la misma manera en que una parte de un coche no nos da la capacidad para
conducirlo por la carretera, o una parte de una filosofía no nos da la comprensión de toda
ella.
“Una cosa, una idea o una afirmación son verdad solamente cuando y
donde éstas se sostienen como verdad. Algo es verdad sólo de acuerdo
con su contexto. Si no hay contexto, no hay verdad, en el sentido en
que el pensamiento humano lo entiende”.
Idries Shah
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vida “emocional” al igual que con nuestra vida “sensible”. La analogía entre nuestra
percepción visual y la de nuestros otros sentidos se demuestra fácilmente.
Cierre sus ojos y escuche los sonidos a su alrededor. Permita que un sonido ocupe su
atención y se convierta en la figura contra el fondo de todos los otros sonidos. Ahora
cambie su atención a otro sonido y deje que éste se convierta en una figura conforme
el primero retrocede hacia el fondo. No intente hacer que el sonido tenga sentido
identificando qué es lo que lo está provocando, sólo escuche el sonido mismo.
Los sonidos más fáciles de escuchar de esta manera son los continuos y que inician
muy lentamente, aumentan y después desaparecen, como el sonido de un auto que se
aproxima y después se aleja.
“Para mí esto es descansado y cuando me involucro con los sonidos mismos, más que
clasificándolos o imaginando de dónde surgen, me siento como un niño pequeño y
recuerdo cuando estaba recostado en mi carriola en el patio, con los sonidos de los
insectos zumbando a mi alrededor y los pájaros, todo esto en un día soleado”.
“Una de mis variaciones favoritas de esto es escuchar a un amigo tocar suavemente
una campana con sonido muy armonioso”
Con sus ojos cerrados ponga atención a las sensaciones localizadas en su mandíbula.
¿Está tensa o suelta? Permita que la mandíbula se haga la figura contra el fondo de las
sensaciones en su cara, boca y cuello. Ahora cambie su atención a sus asentaderas. ¿Cómo se
siente? Continúe cambiando su atención de un área de su cuerpo a otra, dejando que el área
que usted enfoque se convierta en la figura (contra el fondo del resto de su cuerpo).
“Este experimento es muy útil en esos momentos en que no puedo dormir porque
me encuentro en un continuo revivir de escenas que viví durante el día, o porque estoy
preocupado por todas las ocupaciones que me esperan al día siguiente. Al darme
cuenta de las diferentes sensaciones de mi cuerpo puedo, generalmente, bajarme del
carrusel de mis recuerdos y me permito experimentar la fatiga”.
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Lo que sentimos en el sentido emocional, se manifiesta en lo que experimentamos en
el sentido físico dentro de nuestro cuerpo. Con cada emoción están asociadas una serie de
sensaciones corporales. Podemos estar “encendidos por la rabia”, “rígidos por el miedo”,
“temblando de emoción”. Estas reacciones son parte de la herencia de nuestra evolución
animal y son siempre un indicador real de nuestros sentimientos. Si queremos entender
nuestras emociones (y a nosotros mismos) debemos aprender a escuchar estas señales.
Por ejemplo, una persona que tiene el cuello tenso siempre que habla con su jefe,
puede ignorar esa tensión o achacársela a la artritis. Si no se da cuenta de que siente
resentimiento o enojo hacia su jefe, quizá nunca haga la relación de que es su jefe el que le
provoca el dolor en el cuello. Para deshacer esta defensa debe ponerse atención a la tensión;
de repente puede tener el destello de un recuerdo de algún momento en que estuvo enojado
o con resentimiento pero por alguna razón no pudo expresarlo. El enojo o el resentimiento
fueron, literalmente, comprimidos apretando los músculos del cuello. Al manejar todos los
resentimientos posteriores hacia figuras de autoridad en esta forma, reprime los viejos
sentimientos al igual que los nuevos. Con el tiempo, el desplazamiento físico de estos
sentimientos se convierte en un hábito y ya no se da cuenta de la forma en que
constantemente se contiene. En este ejemplo bastante simplificado, es por demás evidente
que esta persona está negándose físicamente ya que no está dispuesta a expresar su enojo y
esto ya se ha hecho crónico. Además ella es su cuerpo, en el sentido más real. Los terapeutas
Gestalt creen que el bloqueo crónico e inconsciente de cualquier cantidad de energía
utilizada para lograr suprimir las emociones no deseadas puede, si se libera, ser usado de
maneras mucho más creativas y más saludables.
“Durante los últimos años he tenido problemas en la espalda y con mucha calma y
dolor estoy tratando de adquirir la responsabilidad de haber maltratado mi cuerpo. Sin
embargo, todavía me falta un buen trecho por recorrer, como lo demuestra la
historia que a continuación relato. Para mí, las reuniones departamentales siempre se
han manejado tradicionalmente siguiendo una línea muy “racional”, donde el expresar
los sentimientos abiertamente no se acostumbra. En una de estas reuniones me enojé y
estaba muy violento después de escuchar el comentario de uno de mis colegas.
Cuando terminó de hablar, le expresé mi enojo controlando mi voz y mis gestos y me
mantuve sentado. Inmediatamente, a pesar de que casi no me había movido, sentí un
dolor muy agudo en la parte baja de la espalda, exactamente igual al que había sentido
con anterioridad cuando me lastimé la espalda al cargar pesas. La relación entre el
control de mi enojo y lo que le hago a la parte baja de mi espalda aún no está clara para
mí. ¡Probablemente, como resultado de esto, en ocasiones todavía sufro de dolores en la
espalda!”
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Por supuesto que algunas sensaciones corporales que acompañan a las emociones
que suprimimos son más difíciles de localizar que las de la tensión del cuello. Pueden ser
sentimientos vagos de incomodidad o ansiedad. Pero aun la ansiedad está compuesta de
una multitud de sensaciones corporales específicas que se vuelven claras cuando se les
enfoca. A pesar de que es posible suprimir nuestras emociones y confundirnos sobre lo que
sentimos, los concomitantes físicos de los sentimientos que se evitan aún están presentes.
Al poner atención a los componentes físicos, podemos, en general volver a descubrir
nuestras emociones bloqueadas. Al enfocar las sensaciones que percibimos dentro de
nuestro cuerpo, de repente podemos sentir una fuerte corriente de emoción que al
principio parece inexplicable; sin embargo, si permitimos que este proceso continúe,
algunos viejos recuerdos pueden aparecer también de repente.
“Tengo los músculos tensos en las piernas y en las pantorrillas. Me doy cuenta de la
energía que retengo ahí y descubrí que no bailaba o movía las piernas con facilidad.
Mi masajista estaba trabajando con mis piernas cuando sentí una oleada de energía y
empecé a moverlas con rapidez, como si estuviera tratando de correr. De repente
recordé estar parado afuera del salón de clase en el internado al que me enviaron
después de que mis padres murieron, y que movía las piernas en forma similar. Con
el recuerdo vino el momento en que entendí que quería huir, a donde fuera, pero no
tenía a donde ir”.
A veces necesitamos que nos ayuden a poner atención a nuestro cuerpo. Una de las
formas más poderosas para hacerlo es a través de masaje terapéutico. El masajista está
entrenado para darse cuenta de las áreas del cuerpo que el cliente está bloqueando (las
señales físicas de este bloqueo son obvias para el ojo entrenado) y con un masaje suave en
los músculos de estas áreas ayuda al cliente a enfocar su atención ahí.
Una vez que empezamos a descubrir las diferentes formas en las que hemos estado
bloqueando la expresión de nuestras emociones, empezamos a darnos cuenta de nuestra
elección al continuar con esta forma de comportamiento.
26
investigación creamos una fantasía que, para la mayoría de la gente, evocará una gran
variedad de emociones en una sucesión bastante rápida.
Cierre sus ojos e imagine que su mamá habla con usted. Tómese algún tiempo para
formarse una fotografía de ella; imagine su ropa, su olor, su postura y la forma como ella lo
ve a usted. Cuando se sienta seguro de tener una buena imagen de ella, dígale los
sentimientos que usted tiene hacia ella, sin tratar de ser consistente o lógico.
“Me sorprende qué tan viva se vuelve mi mamá y cuántas cosas le quiero decir, a
pesar de que murió hace 22 años; de esta forma ella no está realmente muerta”.
27
“Cada uno de nosotros tiene un guión de su vida que quiere actualizar”
Fritz Perls
Sin inspeccionarlos de inmediato, deje que se forme una imagen de dos o tres mesas
del cuarto en el que ahora se encuentra sentado. ¿Alguna vez ha examinado estas mesas de
cerca? ¿Ha visto usted cómo están hechas y armadas? ¿Qué siente usted respecto a cada una
de ellas? ¿Le gusta una más que las otras? Ahora examine una o dos de ellas de cerca. ¿Se ha
formado una imagen fija de esta mesa en su mente sin verla?
28
“Estoy impresionado por lo pesado de la construcción de la mesa que está junto a mi
cama y lo feo del barnizado del pino, que tiene un tono vidriado en la parte de arriba.
No me gusta, así que me voy a deshacer de ella”.
¿Qué etiquetas se aplica usted a sí mismo? Piense en algunos adjetivos, por ejemplo,
“duro”, “gordo”, “amable”. ¿Espera usted comportarse “representando este personaje” con
la gente a quien le gusta que usted sea de esta manera? ¿Tiene usted diferentes “personajes”
con diferentes grupos de amigos?
“Me pasé una buena parte de mi vida siendo una “persona amable”, jamás hería los
sentimientos de otros y era muy servicial. Quería que la gente me quisiera y me necesitara.
Sin embargo, muchas personas no estaban satisfechas no importaba qué tanto me
esforzara. Ahora ya no lo intento tanto y parece ser que hay más gente que me quiere y
acepta, aun cuando a veces estoy irritable y soy cortante.”
“La mayor parte del tiempo estamos jugando y parecemos satélites, uno alrededor del
otro, evitando tocarnos y chocar… “ (uno con el otro).
Fritz Perls
29
“Una de las cosas que estoy aprendiendo acerca de mí mismo es cómo reaccionar a
las afirmaciones de otros que yo imagino que implican un ataque contra mí. Cuando me
mantengo en la creencia loca de que soy invulnerable no puedo reconocer mis
sentimientos de ser lastimado; en lugar de eso clasifico mi reacción como enojo y
actúo en consecuencia (y de manera inoportuna)”.
4
Responsabilidad
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“Estás en libertad de hacer lo que quieras, sólo tienes que enfrentar las consecuencias”.
Sheldon Kopp
El acto de tomar conciencia no es un acto pasivo, es querer alcanzar algo con ímpetu
y coraje; implica seleccionar lo que se quiere enfocar; es decir, de la infinidad de eventos
que están sucediendo en nuestra conciencia, elegimos poner atención solamente a uno o
dos.
“En realidad, yo elijo a qué le quiero poner atención, como también elijo lo que
quiero experimentar o evitar. Ahora no estoy sintiendo (o cuando menos lo estoy
ignorando) el frío en mis piernas; estoy sintiendo mi estómago vacío”.
31
hicieron o que la sociedad nos ha condicionado, nos abrimos a la posibilidad de cambiar y
de crecer.
Crecer implica expandir la conciencia que tenemos de nosotros mismos, para lo cual
debemos poner atención a nuestra conciencia. No sólo es importante estar conscientes,
además tenemos que darnos cuenta de la calidad de esta conciencia. Es decir, debemos
luchar por darnos cuenta del proceso de tomar conciencia y del control que tenemos sobre
éste.
De igual manera puedo inicialmente ignorar y con el tiempo negar otras partes de mí
mismo que considero desagradables”. Los niños a quienes se les enseña a tener miedo de su
sexualidad o a sentir disgusto por sus sentimientos sexuales aprenderán a reprimirse y, en
consecuencia, les será difícil recuperar su capacidad para expresar su sexualidad de manera
íntegra. En ambos ejemplos observamos cómo el hecho de rechazar una faceta de nuestra
personalidad nos lleva a inhibir una habilidad para responder al mundo. A la inversa, tomar
la responsabilidad de quiénes somos nos puede conducir a una mayor habilidad para
responderle al mundo.
No todos los caminos que nos hacen crecer resultan de la exploración de quiénes
somos, en particular esos caminos que niegan el que uno se vea involucrado con “las cosas
de este mundo”. Hay personas que creen que la naturaleza del hombre es mala, y que la
disciplina de la naturaleza animal del hombre es la única forma de alcanzar la iluminación.
A pesar de que ciertos aspectos del ser humano dificultan el logro de una vida armoniosa, la
mayor parte de esta dificultad estriba en la ignorancia de nuestra naturaleza y en la
evitación de ciertos rasgos de comportamiento que nos provocan miedo. Como Dante,
tendríamos que llegar hasta el fondo del infierno antes de poder abandonarlo, y tal vez
entonces descubriríamos que, después de todo, no estamos tan atemorizados.
Somos mucho más cambiantes de lo que imaginamos, y los caminos que “nos ayudan
a suavizar nuestra naturaleza animal” pueden llevarnos a renunciar a más cosas de las que
nos damos cuenta.
“Era amarillo, rechonchito y suave. Su superficie se había roto; sus movimientos eran
torpes, llenos de incertidumbre, de ambición y deseos. Su mayor anhelo era adquirir
un estado en el cual pudiera no querer nada ni necesitar hacer ningún movimiento;
presentarse al mundo con una superficie lisa, uniforme y delicada. El no se dio
cuenta de que era un pollo tratando de ser huevo”.
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Idries Shah
Imagine que tiene una conversación con alguien que la desagrada demasiado. Trate
de ser muy específico al pensar en una cualidad, y en el comportamiento que la
acompaña, que le desagrada.
Ahora, pruebe en usted mismo este comportamiento. Actúe como esa persona, ya sea
de modo imaginario o con una pareja. Examine qué tan fácil o qué tan difícil es adoptar este
comportamiento y de esta manera descubra hasta qué grado usted usa a esa persona como
un espejo de las cualidades que usted no reconoce en sí mismo.
Por lo general, nos es más fácil reconocer cualidades desagradables en otros que en
nosotros mismos. La mejor forma de descubrir “partes perdidas” o “fragmentos ocultos de
nuestra personalidad” consiste en el hecho de tener claro que nos disgusta en el otro e
investigar si estamos ignorando un rasgo similar en nosotros.
33
También es posible, aunque menos factible, que rechacemos cualidades que nos
podrían gustar pero que no nos han enseñado a reconocer. Usted puede explorar esta
posibilidad de la siguiente manera:
Imagine que tiene una conversación con alguien hacia quien siente una gran
admiración. Trate de ser muy específico al pensar que una cualidad, y en el comportamiento
que la acompaña, que a usted le gusta de esa persona. Ahora, pruebe en usted este
comportamiento. Actúe como esa persona, ya sea de modo imaginario o con una pareja.
Examine qué tan fácil o qué tan difícil es adoptar este comportamiento y de esta manera
descubra hasta qué grado usted usa a esta persona como un espejo de las cualidades que
usted no reconoce en sí mismo.
En nuestro lenguaje están escondidas muchas de las formas con las cuales evitamos
nuestras responsabilidades.
Inicie algunas oraciones con las palabras: “Yo no puedo…” Piense en todas las cosas
que usted no puede hacer en este momento. Incluya acciones físicas (jugar hockey sobre
hielo, tocar el violín, etcétera) y hechos mentales (resolver ecuaciones complicadas,
mantener sus finanzas en orden, etcétera). Si esto le parece difícil, diga: “Yo no puedo hacer
este estúpido experimento”. Como siempre, le recomendamos que exprese con palabras y
de manera abierta estas afirmaciones, ya sea solo o con un amigo. Reflexione brevemente
sobre cómo se sintió cuando dijo dichas afirmaciones en voz alta. Recuerde el sonido de su
voz, su postura, sus movimientos o la falta de éstos.
Ahora regrese a estas oraciones y repítalas, cambiando las palabras “no puedo” por
las palabras “no quiero”. Mientras hace esto, evite pensar en lo que está haciendo, o si la
34
oración que está diciendo tiene o no sentido. Simplemente, diga las palabras y dese cuenta
de cómo se siente su cuerpo, de cómo suena su voz, etcétera. Si siente que ha olvidado
algunas de las oraciones, diga “no quiero recordar”. Después deje que pase un tiempo para
ver qué sucede.
“La primera vez que hice este experimento empecé a darme cuenta de que, de hecho,
mis limitaciones no eran tan grandes como me imaginaba. Solía decir, por ejemplo,
‘yo no puedo tocar el piano’. Cuando cambié ‘no puedo’ por ‘no quiero’ me di cuenta de
que sí podía, pero siempre había querido dirigir mis esfuerzos en otra dirección.
Considero que, ésta es una lección útil para esos momentos en los que me comparo con
otros que tienen más habilidades que yo”.
La filosofía Gestalt considera que el ser humano tiene capacidad de elección, en lugar
de verlo nada más como un conjunto de respuestas condicionadas que está sujeto al
capricho de un destino impersonal. Es sorprendente descubrir cómo el simple hecho de
cambiar nuestra forma de vernos nos conduce a cambios tan significativos en nuestro
comportamiento. Aun cuando estemos muy lastimados por una fuente aparentemente
externa, podemos responder de muchas maneras: aceptando el dolor, peleando,
quejándonos o buscando alivio.
Trabajando con una pareja, describa un incidente que le haya sucedido, utilizando
las palabras “alguien” y “uno”, en lugar de “yo” y “tú”. Ahora, vuelve a contar la misma
historia del incidente, usando las palabras “yo” y “tú” en lugar de “alguien” y “uno”.
Por ejemplo:
En lugar de decir: “Es angustiante cuando ‘alguien’ descubre a ‘uno’ con una tarea que
no ha preparado”, diga: “Me sentí angustiado cuando ‘tú’ descubriste que ‘yo’ no había
preparado mi tarea”.
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¿Nota usted la diferencia en la calidad de su comunicación cuando usa “yo” y “tú” en
lugar de “alguien” y “uno”? Cuando aceptamos la responsabilidad de nuestros sentimientos,
declaramos nuestra naturaleza humana y le recordamos su responsabilidad a otros seres
humanos. Tal vez ellos no lo reconozcan, o quizá hasta utilicen lo que les ha demostrado
como una arma para atacarlo, haciéndole creer que son invulnerables. Sin duda también
habrá veces en las que estará hablando sobre alguien más, aun cuando se está describiendo,
por lo tanto, es importante darse cuenta de que sí podemos elegir la forma de usar nuestro
lenguaje.
Muchas preguntas, especialmente aquellas que empiezan con “por qué”, son
afirmaciones enmascaradas o demandas disfrazadas. Forman parte de un convencionalismo
social que esconde algunos de los sentimientos que podrían manifestarse si las
afirmaciones se formularan en forma directa. Por ejemplo, cuando decimos “Querida, ¿por
qué no empezaste a cocinar más temprano?”, tal vez estamos evitando decir “tengo mucha
hambre y ya quiero comer”, porque no queremos tener el conflicto que imaginamos que
surgiría si manifestamos abierta y directamente lo que pensamos y sentimos.
Otra forma errónea de emplear las preguntas es utilizarlas continuamente para pedir
ayuda; por ejemplo, “¿Cómo puedo abrir esta lata?” o “¿Cómo plantas esta semilla?” Hay
formas más directas de hacer estas peticiones: “¿Me abres esta lata?” o “Quiero que plantes
estas semillas”. Por supuesto que algunas preguntas solamente son una petición de
información, pero el depender constantemente de los otros en lugar de descubrir las cosas
por nosotros mismos perpetúa nuestra sensación de impotencia. Por lo general, cuando
estamos con alguien que siempre está haciendo este tipo de preguntas nos sentimos
frustrados porque, al igual que un niño, está demandando constantemente nuestra
atención.
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EXPERIMENTO 4(f): PREGUNTAS
Experimente en su vida diaria haciendo algunos cambios a sus preguntas para que se
conviertan en afirmaciones o peticiones.
Por ejemplo:
“¿Querido, por qué te vas a tomar otro trago?”.
Se convierte en
“Deja de beber, creo que ya ha sido suficiente”.
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Cierre sus ojos e imagine que está hablando con alguien cercano, a quien le ha herido
sus sentimientos de alguna forma. Ahora, hablando en voz alta, explique con el
mayor detalle posible por qué hizo lo que hizo y dígale que su intención no era
herirlo.
¿Cómo se oye usted mismo?
Si usted está con una pareja, déle una bofetada y trate de explicarle por qué lo hizo.
¿Le son conocidas sus explicaciones? ¿Es usted una persona que da muchas
explicaciones, o vive cerca de alguien que lo hace con frecuencia?
Ahora, simplemente acepte que lastimó a su pareja o a la persona con la que está
teniendo la conversación imaginaria. Asuma la responsabilidad de haber lastimado a
alguien en alguna ocasión, aun sin haberse dado cuenta. Manifieste cómo se siente por lo
que sucedió (contento, arrepentido, etcétera)… ¿Ahora cómo se siente?
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Otra forma de utilizar el lenguaje para evitar asumir la responsabilidad de lo que
decimos es el uso de la palabra “pero”. Por lo general, en las oraciones que incluyen esta
palabra la primera parte es un intento de negar la responsabilidad de la afirmación que se
expresa en la segunda parte.
Por ejemplo:
“Te quiero pero odio la manera en que me ignoras”.
Se convierte en
“Te quiero y odio la manera en que me ignoras”.
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5
Capacidad para responder
“La idea de la terapia Gestalt es cambiar a la gente de papel por gente real”.
Fritz Perls
Sentado cómodamente en una silla o recostado en el piso, cierre sus ojos y tome
conciencia de su cuerpo. Deje que su atención recorra todo su cuerpo hasta que llegue a la
zona en la que sienta incomodidad, tensión o dolor. Al principio, explore estas áreas sin
tratar de cambiar la sensación. Localice los límites de esta tensión o dolor. Ubique el
músculo que utiliza para crear esta sensación y aumente su incomodidad o tensión. Haga
esto unas cuantas veces y podrá darse cuenta de la parte que le causa esta tensión. De esta
manera, usted será responsable de este dolor y al hacerlo, tendrá mayor posibilidad de
ejercer el control sobre él y sobre su mundo.
40
“Me siento descansado y relajado después de diez o veinte minutos de hacer esto”.
El primer paso para ser capaces de responder al mundo es aprender a tener dominio
sobre nuestro cuerpo y a responder a sus mensajes. Sin embargo, para poder lograrlo es
importante tener claro lo que necesitamos y lo que queremos. Esto nos brindará una mejor
oportunidad para sentirnos satisfechos en el mundo en el que vivimos.
Cuando somos muy pequeños tenemos muchas necesidades que tienen que ser
satisfechas para que podamos crecer y desarrollarnos. Al principio dependemos totalmente
de los otros para lograr esta satisfacción; después en la medida en que podemos pararnos
sobre nuestros propios pies literalmente hablando, empezamos a tener cada vez más
responsabilidad en relación con nuestras necesidades. En otras palabras, empezamos a ser
capaces de responderle al mundo que nos rodea y a tener la mano para tomar de él lo que
requerimos. Conforme esto sucede descubrimos que existen muchas formas de
satisfacernos, no obstante, con frecuencia actuamos como si nuestras necesidades actuales
fueran tan vitales para sobrevivir como lo fueron cuando éramos niños, como es el caso de
la necesidad de ser alimentados. Cuando la satisfacción de dichas necesidades se ve
amenazada, respondemos con un ruido tan intenso como el que sentíamos durante la
infancia; por ejemplo, es fácil creer que ciertos aspectos de mi vida (mi trabajo, mi familia y
mi coche) son apoyos básicos para mi existencia. Es cierto que son importantes y que puedo
disfrutarlos, no obstante, el hecho de perderlos no necesariamente implicaría el fin de mi
vida. De manera similar, la pérdida de una persona significativa o del sentido de la vista
podría implicar un cambio radical en nosotros, pero a pesar de ello, la vida seguiría su
curso.
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EXPERIMENTO 5(b): COMO SER RESPONSABLE DE LO QUE NECESITO
Haga tantas oraciones, como le sea posible, que empiecen con las palabras “yo
necesito…” Incluya todos los aspectos de su vida: físicos emocionales, intelectuales y
espirituales. Ahora, vuelva a leer estas oraciones, pero reemplace la palabra “necesito” por
la palabra “quiero”. Escúchese usted mismo y reflexione sobre la diferencia, si es que hay
alguna.
“Para mí, la palabra ‘necesito’ implica cierta impotencia, que desaparece cuando
expreso ‘quiero’. Ahora mismo necesito un apoyo pero, para obtenerlo, tengo que
decirle a alguien ‘quiero que me apoyes’. Cuando encuentro a la persona que me
complace, satisfago mi necesidad, me siento satisfecho y continúo con mi vida”.
Cuando logramos darnos cuenta de cuáles son los miedos y las necesidades que
provienen de nuestra infancia y cuáles corresponden genuinamente a la vida actual,
podemos entonces dedicarnos a satisfacer estas necesidades legítimas. En la medida en que
crecemos, vamos descubriendo que nuestros horizontes son cada vez más amplios y que
nuestro grado de elección es mayor de lo que tal vez no imaginamos. De esta manera, nos
damos cuenta de que otras personas pueden tomar el lugar de nuestros padres para
42
alimentarnos o cuidarnos, y que en esta ocasión sí podemos corresponderles. Ahora algunas
personas de nuestro entorno nos apoyan y son capaces de satisfacer nuestras necesidades;
otras personas parecen tener esta capacidad, pero cuando las cosas salen mal terminamos
sintiéndonos insatisfechos y lastimados. Estas personas son “tóxicas” (como Keleman las
define).
El pedirle a los demás que satisfagan nuestras necesidades tiene sus riesgos: pueden
negarse a hacerlo, pueden lastimarnos, rechazarnos o abandonarnos. Si los manipulamos, la
posibilidad de sufrir un rechazo directo es menor porque, la mayor parte de las veces, la
manipulación no permite que la persona que está siendo manipulada se dé cuenta de que la
estamos utilizando; sin embargo, con el tiempo puede descubrirlo y mostrar resentimiento
a menos de que al satisfacer nuestras necesidades haya satisfecho las propias. La
manipulación indirecta puede tomar la forma de una actuación representando el papel de
personas desamparadas, de la formulación continua de preguntas, del intento de parecer
estar lastimados o de una infinidad de comportamientos que hacen que la persona
manipulada sienta que el manipular no puede enfrentarse a la vida sin que se le ayude.
Desafortunadamente, este esfuerzo por manipular a los demás para obtener lo que creemos
que es vital para sobrevivir, a menudo se convierte en un hábito y se realiza de manera
inconsciente.
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Nuestra tendencia a utilizar técnicas para manipular disminuye conforme situamos
nuestros deseos en una perspectiva clara y comprendemos que existen otras formas de
satisfacer nuestras necesidades. Asimismo, los riesgos que implica expresar nuestras
demandas de manera directa también disminuyen, en consecuencia, podemos estar más
dispuestos a utilizarlas, lo que nos permite tener mayor capacidad para responder.
Aunque como individuos tenemos que interrelacionarnos con otros seres humanos
para satisfacer nuestras necesidades, a menudo nos volvemos demasiado dependientes,
perdemos la capacidad de pararnos en nuestros propios pies y prescindir de la ayuda de los
demás y, por ende, disminuye nuestra autonomía y nuestra libertad de acción.
Fritz Perls define la madurez como “la transición entre depender del entorno y ser
independientes”. Nuestro desarrollo continuo depende de la capacidad que tengamos para
ser independientes y de la habilidad con que usemos esta independencia para buscar en
nuestro medio el apoyo que requerimos. Es necesario que exista un equilibrio entre nuestra
capacidad para ser independientes y nuestra habilidad para pedir y aceptar el apoyo de los
demás. el hecho de situarnos entre estos estados nos proporciona una máxima libertad para
decidir, por lo que somos responsables de elegir la fuente de nuestro apoyo, sea interna o
externa.
Trabaje con su pareja. Elijan quien será el dependiente y quién será el que brindará
apoyo. Ahora, estando de pie, la persona que eligió ser la dependiente debe recargarse
contra la que apoya. Dejen que la persona que está soportando el peso se sienta cómoda y
que la otra se sienta relajada al sentirse apoyada. La persona que está soportando el peso
debe procurar que la otra se sienta con la mayor comodidad posible. Quédense varios
minutos en esta posición, hasta que la persona que está brindando el apoyo comience a
cansarse. En este momento, ambas deben expresar sus sentimientos:
Por ejemplo:
P.A. “Ay, ya me cansé. Me gustaría que te quitarás”
P.D. “Vaya, es tan agradable relajarse aquí en tus brazos. Siento como si ya no
tuviera que cuidarme a mí mismo”.
P.A. “Ya me siento cansado de estar cargando todo este peso; ¿por qué no te
sostienes en tus propios pies?”
P.D. “Es muy grato recargarse así. Me siento protegido”.
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P.A. “¡Ya estoy harto de esto!, si no te sostienes con tus propios pies, dejaré que te
caigas al suelo”.
P.D. “Por favor, no dejes que me caiga, tengo miedo de no ser capaz de sostenerme
solo”.
¿Le parece familiar alguno de estos papeles? ¿Le parece significativo el papel que
eligió representar?
Al seguir las normas que se dictan en nuestro medio también podemos conseguir el
apoyo que necesitamos sin ser directamente responsables de nuestras acciones. De la
misma manera en que los empleados civiles obedecen las normas, podríamos vivir nuestra
vida servilmente, siguiendo las expectativas y normas de nuestros padres. Si iniciamos este
camino cuando nuestros padres aún vivían y había una recompensa por hacerlo (más amor,
aprobación o aceptación) quizá nunca volveremos a evaluar lo que queremos de la vida y
continuemos llevando las expectativas de nuestros padres. Esta rígida aplicación de las
normas y expectativas perpetúa la sensación de impotencia y con el tiempo conduce a la
inmovilidad y a una reducida capacidad para la espontaneidad. No obstante, algunas
normas tienen valor; por ejemplo, conducir por el lado derecho de la calle evita un choque
de frente con otro auto; pero tenemos la opción de elegir seguir esta regla o no hacerlo.
Uno de los aspectos más personales de nuestra vida diaria es el hecho de estar
conscientes y responsabilizarnos de nuestras propias necesidades y deseos, en lugar de
seguir las normas que dicta otra persona acerca de lo que deberíamos necesitar o querer. Es
decir, la manera más simple de satisfacer la necesidad de que alguien me dé un masaje, es
pedirle a alguien (que sea capaz de hacerlo) que lo haga; el día de mañana necesitaré algo
de comer y puedo encontrar algo de comida por sí mismo o pedirle a alguien que lo haga.
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“Mientras más capaz de responder soy, más posibilidades tengo para enriquecer mi
vida, explorar mi condición como ser humano, hacerme dueño de mi destino, ver las cosas
como son y obtener lo que quiero de la vida”.
6
Contacto
Para ver las cosas claramente tenemos que ser capaces de enfocar la mirada; sin esta
capacidad el mundo aparentaría estar formado de borrosos parches de colores. El criterio
para enfocar bien es una aguda demarcación alrededor de los bordes de los objetos que
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vemos, de tal manera que sobresalgan de los otros objetos en nuestro campo de visión. Si
imaginamos que la toma de conciencia es un reflector que nosotros enfocamos a voluntad,
el área que alumbramos es la “figura”, el área que no está iluminada es el “fondo”.
Existe una relación entre la idea de una figura que surge de un fondo y la idea de
contacto. Una idea perfectamente definida está en contacto con el fondo. Los bordes entre
las dos cosas, figura y fondo, son claros.
Si están borrosas, la figura está en confluencia con el fondo y fluye dentro de éste. Por
ejemplo, cuando el humo del cigarro empieza a salir de éste, puede distinguirse claramente
del aire que lo rodea; el humo está en contacto con el aire. Cuando el humo viaja hacia
arriba, se pierde su definición y se funde con el aire, formando una neblina. En este
momento el humo está en confluencia con el aire; es decir, literalmente fluyendo con éste.
El contacto entre dos objetos se define como la existencia de una frontera entre ellos.
Cuando los límites están borrosos ocurre cierto grado de confluencia y el contacto
disminuye o se debilita.
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EXPERIMENTO 6(a): FOCO Y FIGURA-FONDO
Fije sus ojos en algo fuera de su cuerpo; después haga que todo salga de foco. De
repente nada está en primer plano, sólo en el fondo. Continúe con este experimento usando
lo que está impreso en esta página. Desenfoque, para que todo lo que vea sean borrosas
barras grises y blancas; después enfoque una palabra o letra. Note cómo a menos de que las
fronteras puedan distinguirse entre la figura (las letras) y el fondo (la página) no es posible
que lo que ve tenga sentido. Ahora cambie su atención al cuarto en el que usted está
sentado y repita el mismo experimento. Tome conciencia de cómo su atención crea una
figura desde el fondo.
Pida a su pareja que le cuente una historia. Mientras esto sucede, enfoque su
atención en su voz, después en su cuerpo, luego en sus movimientos, en su expresión facial
y por último regrese al sonido de la voz. Mantenga su atención en todas las cosas que su
pareja le diga enfocando una a la vez.
“Cuando pongo atención de esta manera me emociono tanto con lo que veo y
escucho que pierdo la noción de la historia, pero eso no importa porque ver a mi
compañero con toda claridad es mucho más interesante”.
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Para poder ver un objeto claramente es necesario que tenga límites muy precisos.
Para vernos a nosotros tenemos que ser claros en cuanto a nuestros límites literales y
metafóricos. El siguiente experimento le permitirá explorar sus límites literales.
Tómese algo de tiempo para diferenciar entre usted mismo y su entorno. Verifique
sus límites, donde su piel se encuentra con el mundo. Esta es su frontera. Verifique, si está
sentado, cómo siente sus asentaderas sobre el asiento. Si está usted parado, verifique cómo
sus pies hacen contacto con el piso. ¿Cómo siente sus límites? ¿Puede usted distinguir entre
el mundo en que usted vive y su propio cuerpo? Mueva todo su cuerpo y hágase consciente
de dónde empieza usted y dónde termina el mundo.
Una experiencia sensual, ¡mi piel se estremece y yo quiero que mis límites hagan
contacto con los de alguien más!
La sensación de nuestros límites físicos está conectada con una definición clara de
nosotros mismos. Podrán darse cuenta de que este experimento los ha ayudado a enfocar
su atención en lo que ustedes son y en cómo difieren del mundo que los rodea. Una de las
respuestas más emocionantes del Koan Zen a la pregunta “¿Quién eres?”, es un golpe agudo
en el pecho. Ambos, “mente” y “cuerpo” son abstracciones de una entidad concreta: usted.
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cerca de otros. De esta manera, la capacidad para intimar implica una clara definición de
nosotros mismos, separados de los demás, con quienes tenemos fronteras. Estas fronteras
no son barreras pero sí una línea de demarcación entre la zona en la que “yo” tengo el
control (de mí) y aquélla en la que “tú” lo tienes (de ti mismo).
No solamente nuestras fronteras tienen que ser claras para que “yo sea amo de mí
mismo” sino que tienen que estarlo para que yo pueda distinguir lo que necesito, de las
necesidades de aquellos que están cerca de mí. Esto no siempre puede ser obvio; la
sobreidentificación entre marido y mujer, padre e hijo, empleado y empleador, son
fenómenos comunes que ocurren cuando cualquiera de las personas confunde las
necesidades del otro con las suyas. Esto provoca problemas cuando las dos personas tienen
necesidades diferentes. Es más, el identificarse demasiado o la identificación incompleta
pueden conducir a que ninguno tenga sus necesidades satisfechas, como el esposo y la
esposa que una noche se encontraron en el ballet porque cada uno pensó que el otro quería
estar ahí.
Encuentre a su pareja. Dígale todas las formas en las que son diferentes uno del otro.
Durante algún tiempo, piense con mucho detenimiento sobre estas diferencias y sea tan
específico como le sea posible. Use las diferencias para sentir los límites entre usted y su
pareja.
“Me siento muy visible y claramente definido; también estoy consciente de que yo
puedo ver a mi pareja con gran agudeza y sentirme emocionado de darme cuenta de
que aquí hay una personas diferente a mí, y de que no estoy solo”.
“Me siento afectuoso, relajado y menos emocionado, a gusto y un poco aburrido; aquí
no hay nada nuevo, nada que descubrir”.
Aquí hay algunas palabras nuevas acompañadas de imágenes que nos muestran las
cuatro formas en que la gente se relaciona.
Explorar las diferencias es a veces más emocionante que compartir las semejanzas,
donde no hay tanta novedad ya que los atributos que compartimos no son muy conocidos.
Sin embargo, si usted comparte mucho con su pareja y verifica por completo las
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experiencias así como los atributos en común, quizá encuentre que aún en este hecho hay
claras diferencias. Todos conocemos el dolor, pero nunca exactamente de la misma manera.
En la tradición mística judía existe un dicho: “Si realmente fuéramos iguales entonces uno
de nosotros no sería necesario”.
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mística; a la mayoría de nosotros nos asusta demasiado la pérdida de nuestros límites como
para que intentemos alcanzar esos estados con frecuencia. La experiencia de unión más
común (con una conciencia de los límites mucho menor) es el momento del orgasmo mutuo
cuando se hace el amor; sin embargo, aun en esta situación el miedo de fundirse puede
bloquear la intimidad y la elección de experiencias menos intensas y satisfactorias.
“Cuando me estoy quedando dormido estoy consciente de que mis límites se hacen
menos claros; en cierto sentido, me disuelvo. Cuando despierto vuelvo a tener mis
límites claros y otra vez sé dónde termina el mundo y dónde empiezo yo”.
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EXPERIMENTO 6(f): LA DIFERENCIA ENTRE CONTACTO Y CONFLUENCIA
Ambos, usted y su pareja de pie uno frente al otro, levantan sus manos con las
palmas hacia el frente y a la altura de los hombros. Choquen sus manos contra las de su
pareja y vean cómo se sienten. Hagan esto durante un momento y cada vez que choquen las
manos digan: “soy diferente a ti.” Sienta el contacto; sienta la diferencia entre ustedes. En
este momento, sus límites deben ser bastante claros.
Ahora descanse un rato y después observe a su pareja. Sin hablar, poco a poco
acérquense y pongan sus manos sobre los hombros del otro. Si se sienten cómodos
acérquense más, de manera que la cabeza de uno quede sobre un hombro del otro y las
partes altas de sus cuerpos queden juntas. Cuando estén listos, empiecen a tararear
suavemente. Después de un minuto más o menos, tendrá la sensación de fundirse con su
pareja; esto es confluencia. Si es posible, no permita que la timidez interfiera. Si esto sucede,
sepárese de su pareja y comparta sus sentimientos sobre el experimento. Ponga atención a
la diferencia entre ser confluente con su pareja y estar en contacto con ella.
Es claro que estar en contacto con otro ser humano o con el mundo depende de la
percepción que uno tiene de sí mismo. Pero en cierto sentido, la persona que somos cambia
de un momento a otro dependiendo del lugar, el tiempo, la gente con la que estamos y cómo
nos sentimos. En esta cualidad de cambio interminable el criterio para estar vivo. De
manera que para estar en contacto en cualquier momento, tenemos que saber lo que
sentimos y quiénes somos en ese momento.
54
Ya que no es posible estar consciente de dos cosas al mismo tiempo, por ejemplo, yo
mismo y tú, tenemos que retroceder hacia nuestro interior, dejar pasar unos instantes y
probar cómo nos sentimos. A este proceso se le llama retroceso y, a menos que podamos
dominar el equilibrio entre contactar el medio y retroceder, no podremos descubrir quién
esta contactando con el medio. El siguiente experimento le permitirá comprender mejor
este fenómeno.
Si usted está trabajando con una pareja, haga contacto visual con ella brevemente y
sin hablar, retroceda hacia dentro de sí mismo. Si está trabajando solo, vea a su
alrededor, contacte con su medio y después retroceda. Por un momento, céntrese en la
conciencia interna aplicando la frase “Ahora me doy cuenta de…” a todos los fenómenos
que ocurran dentro de su piel. Trate de no desviarse a su zona media o a su imaginación.
Cuando ya tenga claro quien es usted, sálgase de sí mismo y haga contacto con su
pareja o con su entorno una vez más. Contacte y retroceda varias veces siguiendo un ritmo
para hacer esto. No use palabras; haga de ésta una experiencia no verbal.
Para hacer un buen contacto con nuestro mundo y con la gente ocasionalmente
tenemos que retroceder del contacto externo y hacer contacto con nosotros mismos.
Después, ya renovados, podemos volver a salir al mundo. La habilidad para encontrar el
equilibrio y el flujo entre hacer contacto y retroceder del medio es una fuente de fuerza y
alegría. Sin embargo, mucha gente no sabe cómo retroceder del todo. Retroceden a medias
alternando el soñar despiertos y regresar para captar algunos destellos de su ambiente sin
ver lo que en realidad sucede en el mundo externo o dentro de ellos. Se quedan estancados
en un estado vago en el que toda su conciencia está difusa entre las tres zonas; de manera
que no ven con claridad o no hacen un buen contacto con ninguna de ellas.
Ya que, en el sentido en que aquí se utiliza, retroceso significa hacer contacto con
uno mismo, nuestra capacidad para retroceder por completo (contacto interno) intensifica
nuestra capacidad para hacer un buen contacto (externo). Contactar implica tomar
conciencia de las zonas interna y media.
Este tipo de confluencia tiene pocas de las ventajas del retroceso genuino. Ya que
generalmente se alcanza a través de la zona media, le recomendamos que cuando retroceda
al inicio, sólo lo haga a la zona interna. Para ilustrar estas dificultades y para permitirles
experimentar la diferencia entre el retroceso y la confluencia, trate de hacer el siguiente
experimento.
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EXPERIMENTO 6(h): RETROCESO HACIA LA ZONA MEDIA
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Cuando se dé cuenta de esto, cambie el foco de su conciencia hacia su zona interna,
usando la frase: “Ahora me doy cuenta de…”.
¿Siente usted alguna diferencia entre estos dos modelos que acaba de experimentar?
Contacte con su pareja y después retroceda. Deje que sus fantasías reinen por
completo. Cuando haya producido su ensoñación, haga que su atención regrese al aquí y
ahora y compare su fantasía con su realidad presente. ¿Encuentra usted que algo falta? ¿Qué
puede hacer para traer al presente lo que le hace falta? ¿Quiere tomar este riesgo?
“A veces, cuando hablo con otros, encuentro que mi atención está vagando y me doy
cuenta de que realmente no estoy escuchando. Si pongo atención a la dirección de
mis ensoñaciones puedo, por lo general, estar más consciente de lo que falta en mi
existencia presente. Es entonces que tengo más oportunidades de reducir mi
aburrimiento, ya sea trabajando para cambiar mi interacción actual o, durante un
corto tiempo, invirtiendo tiempo en soñar despierto”.
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Utilice el siguiente experimento para explorar el continuo retroceso, contacto y
confluencia.
Si está trabajando con una pareja, dedique algún tiempo a retroceder a su zona
interna. Cuando esté seguro de cómo se siente, abra sus ojos y haga contacto con su pareja,
brevemente, y sin palabras. Después, con suavidad, acérquese más uno al otro y, si se
sienten cómodos para hacerlo, abrácense. Trate de volverse más confluente. Después de
estar algunos minutos así, retírense con suavidad de manera que no se toquen.
Haga contacto con su pareja otra vez, sin hablar. Finalmente, retrocedan una vez
más. Repitan este ciclo 2 ó 3 veces, ponga atención a ese momento en que deciden moverse
de la confluencia al contacto. ¿Sienten la emoción en esta etapa?
Si está trabajando sin pareja, tendrá que encontrar alguna situación en la que pueda
perderse en su entorno.
Para poder ser asertivo, tiene que ser capaz de arriesgarse a hacer contacto con otras
personas. Trate de definir de qué manera es usted diferente de ellos, cómo sus necesidades
de ese momento difieren de las de ellos. Si usted se pasa la vida evitando mecer su lancha
quizá nunca se vuelque, pero tampoco irá hacia donde usted quiere. Aceptar una horrible
taza de café, en lugar de pedir un buen café, o aceptar los ataques o demandas de la gente
sin expresar las propias necesidades, conduce a la esclavitud o al retroceso total. Lo más
que puede esperar por esto es que alguien adivine lo que quiere y se lo proporcione.
Algunos matrimonios están formados con parejas que siempre “se llevan bien”. A
pesar de que puedan odiarse el uno al otro durante años y nunca satisfacer las necesidades
mutuas nunca se insultarán. Es muy difícil que otra persona satisfaga nuestras necesidades
a menos que estemos en contacto con ellas.
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El sentido del sí mismo, asociado con la independencia, viene del contacto con el
mundo y de una clara definición en dónde terminamos y dónde empieza el mundo como
resultado de este contacto. El siguiente experimento le permitirá explorar su concepto de sí
mismo.
Trabaje con una pareja y uno le debe preguntar al otro: “¿Quién eres?” Pregunte esto
cuando menos diez veces y después cambie de papeles. La persona que pregunta debe
intentar hacerlo de tantas maneras como le sea posible, cambiando el tono de voz, la
inflexión de cada palabra y el volumen y la velocidad con que se pregunta. No importa cómo
conteste la pareja, la pregunta debe repetirse. Dedíquese el tiempo que le sea posible a este
experimento, todo el que pueda tolerar. Diez minutos es, por lo general, suficiente.
7
Formas de evitación
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Qué cosa más imponente es sentir que está uno a punto de tener la
posibilidad de conocer realmente a otra persona. ¿Puede suceder
alguna vez? No estoy seguro… Estamos tan llenos de miedos al rechazo
y de pretensiones que rara vez sabemos si estamos siendo un fraude
o de verdad somos nosotros mismos.
De todos lo peligros que compartimos, probablemente el mayor viene
de nuestras fantasías acerca del otro. ¿Nos estamos inventando uno al
otro?
Beverly Axelrod
El enfoque Gestalt hacia la vida implica el ser quienes somos, aun si esto significa
correr riesgos. Cada vez que evitamos experimentar o expresar quiénes somos, una parte
de nosotros muere. Es solamente a través de tomar conciencia de quiénes somos y de
nuestra relación con nuestro medio siempre cambiante que podemos, en forma flexible, ser
capaces de responder a las experiencias que tenemos a cada momento. Sin embargo, por
costumbre constantemente evitamos ver quiénes somos y qué está sucediendo a nuestro
alrededor.
Existen algunas situaciones que vale la pena evitar (por ejemplo, pelear con el
borracho que se hospeda en la habitación de junto en el hotel y hace tanto ruido que no nos
deja dormir), pero a menos que esa elección se haga de modo consciente, podríamos sólo
estar evitando expresar lo que sentimos (en este caso, nuestra indignación). El no poder
manifestar nuestros sentimientos, ya como algo crónico, nos conduce a la disminución de
nuestra capacidad para expresarlos.
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expresar mi enojo de inmediato. A veces tal actitud no es la apropiada. Sin embargo, si por
hábito evito expresarme, estoy negando una parte de mí mismo; con el tiempo podría
perder la conciencia de que estoy enojado y convertirme en mucho menos de lo que puedo
ser. Es más, mi enojo con el tiempo encontrará expresión de una u otra forma, ya sea como
hostilidad disfrazada hacia los demás, o como actitudes autodestructivas. Otra opción que
creo es más saludable promover, es ser cuando menos sincero con uno mismo, tomar
conciencia tanto del enojo como de la elección de expresarlo o no hacerlo. En los capítulos
anteriores hemos explorado cómo el proceso de vivir implica el flujo continuo de nuestra
conciencia pasando de una figura a la otra. Nuestra capacidad para darnos cuenta de
nuestro potencial, para explorar y expandir nuestra creatividad, depende de nuestra
capacidad para abrirnos a este flujo y responderle. Cuanto más interferimos nuestro
proceso, más bloqueamos grandes áreas de nuestra existencia. Ahora experimente con este
proceso en usted mismo y ponga atención a las formas en que usted interfiere su conciencia
en este momento.
“A algunas figuras les toma más tiempo debilitarse que a otras. Ahora mismo estoy
cansado y necesito dormir. Me imagino que hasta que descanse un poco, mi
cansancio estará en el primer plano de mi atención”.
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ninguna manera; tenemos escotomas. Por ejemplo, cuando usted discute un tema cargado
de emoción con alguien, quizá haya descubierto que en algún punto de repente deja de
escuchar con claridad y empieza a pedirle a la otra persona que repita lo que dijo. Cuando
sean ustedes los que se encuentran del otro lado de esta situación, traten de negarse, con
mucha delicadeza a repetir y prueben la forma de escuchar de la otra persona pidiéndole
que se imagine qué fue lo que usted dijo. Se sorprenderá al descubrir que, en general, sí
escucharon claramente.
Existen varias formas en las que podemos evitar vernos a nosotros mismos y al
mundo en que vivimos. Todas estas formas están interrelacionadas. Con el propósito de
lograr más claridad, consideraremos y clasificaremos cada mecanismo por separado. Aquí
estudiaremos los mecanismos de proyección, introyección, retroflexión y deflexión.
Elija un objeto que usted esté viendo en este momento (una silla, un adorno, un auto,
un árbol) e identifíquese con él. Trate de identificarse con este objeto, y después, de
“convertirse” en él y explorar su existencia y su relación con los otros objetos que forman
parte de su ambiente. Sacará un gran provecho de este experimento si realmente habla en
voz alta y pone atención a los aspectos más obvios y ordinarios del objeto. No trate de
interpretar o de esforzarse por hacer que las cosas se relacionen y “tengan sentido”, pero
permanezca consciente de los cambios en sus emociones conforme habla.
Por ejemplo:
La respuesta s “ser” una silla roja y cromada es:
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“Soy resistente y brillante, soy rígida y no me rompo fácilmente, soy suave y conveniente para
sentarse. Me gusta descansar sobre esta suave alfombra”.
“Cuando hago este experimento con un grupo de gente, describiendo los mismos
objetos inanimados, siempre gozo con la gran variedad de respuestas que obtengo”.
¡Por supuesto que es obvio que los objetos inanimados no tienen sentimientos!
También es verdad que, de las muchas cualidades que tienen los objetos, usted sólo elige
algunas. (Si lo duda compare notas con sus amigos que han hecho este ejercicio en forma
independiente usando el mismo objeto). Su descripción de la silla, entonces, es mucho una
descripción de usted mismo. Este mecanismo parece actuar de la misma manera que la
técnica de asociación libre del psicoanálisis. Quizá no estemos dispuestos a admitir que
somos rígidos y duros; sin embargo, no ordenamos nuestras defensas con tanto cuidado
cuando pretendemos ser la silla y la confesión casi se resbala sin que nos demos cuenta.
Cuando descubrimos rasgos de carácter o sentimientos que rechazamos de esta forma, un
buen indicio para buscar es esa sensación de vergüenza (de conciencia de sí mismo) cuando
estos rasgos o emociones se expresan verbalmente.
En la vida diaria, la proyección opera más durante nuestro contacto con los otros. El
mecanismo funciona de esta manera.
1. A veces me siento muy criticado.
2. Sin embargo, ya que no admito que yo puedo ser muy crítico y que juzgo a la
gente (¡soy demasiado bueno para eso!), no admito que me estoy criticando a mí
mismo.
3. No obstante, yo en efecto tengo esa incómoda sensación de ser criticado y debo
encontrar la fuente de la crítica fuera de mí.
4. Yo proyecto, o lanzo este rasgo al mundo y empiezo a defenderme contra “tu”
crítica.
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Si está usted con una pareja, trate de relacionarse con ella usando este
comportamiento. Si está usted solo, sostenga una conversación imaginaria con alguien
importante en su vida.
“Siento gran dolor cuando reconozco que soy ‘yo’ el que esconde su irritación bajo
una máscara suave y educada y no solamente mi abogado, en quien veo este irritante
rasgo de comportamiento”.
“A pesar de que puedo proyectar mi enojo en alguien más y tener una visión
distorsionada de dicho enojo, aún así puedo percibir correctamente que él está
enojado. Sin embargo, a menos que adquiera la responsabilidad de mi enojo,
probablemente habrá una confrontación que no es necesaria, en particular si la
persona en la que proyecto mi enojo también niega el suyo. Ustedes pueden imaginarse
esta escena, ¡ambos gritándonos que el otro es el que está enojado!”.
Mientras que las cualidades y los sentimientos que con más frecuencia proyectamos
son los “negativos”, también proyectamos los “positivos”, los “buenos”. También tenemos
que volverlos a aceptar antes de que nuestra percepción de nosotros mismos y de los otros
sea clara. Usted puede investigar hasta que grado proyecta su fuerza, poder o talento en
otros al repetir el experimento anterior, reemplazando a la persona que les desagrada por
alguien a quien ustedes le tienen gran admiración. Ya antes sugerimos un par de
experimentos similares llamados “la sinceridad con uno mismo”.
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“Una clave útil para identificar esas ocasiones en que puedo estar proyectando es
cuando reacciono enérgicamente hacia algún aspecto de alguien que otros parecen
no notar en particular. Entonces empiezo a sospechar de mi ceguera hacia las otras
formas de comportamiento que esta persona seguramente tiene”.
Por supuesto, como la mayor parte de los otros aspectos del comportamiento
humano, este mecanismo puede ser de lo más valioso para nosotros. Por ejemplo, la
intuición depende de proyecciones muy precisas, ya que no podemos experimentar
directamente lo que otra persona siente. Dependemos de una multitud de claves de
comportamiento, algunas de las cuales están sin duda abajo del nivel de nuestra conciencia.
Ya que la expresión de la emoción en alguien más tiende a provocar sentimientos similares
en nosotros, es a través de la percepción correcta de lo que nosotros sentimos que somos
capaces de determinar lo que otra persona está sintiendo. De manera que nuestra
capacidad para simpatizar con un amigo, para predecir el comportamiento de un colega o
aun para vencer al adversario en el póquer, no sería posible sin una proyección adecuada.
Conforme el niño crece, tiene que trabajar más para obtener el alimento que
necesita, masticando y arreglando los bocados antes de tragárselos. Este proceso, llamado
65
“asimilación”, difiere de la introyección en el sentido de que implica desestructuración y
reorganización. Sin embargo, algunas personas nunca aprenden completamente el
comportamiento agresivo que es necesario para la asimilación y continúan absorbiendo los
valores de sus padres y, más tarde, de la sociedad y de otras personas así como absorbieron
la leche materna, pasivamente y sin cuestionar.
Recitan los valores, ideas y argumentos completos de otros sin usar sus propias
facultades críticas para analizarlas. Estas personas no mastican las ideas de otros antes de
tragárselas; las introyectan más que asimilarlas. La ventaja de esto, es que no tienen que
adquirir la responsabilidad de lo que ellos creen: requiere de mucho menos esfuerzo y es
más seguro citar a otros. Sin embargo, la desventaja es que se pueden hacer incapaces de
responder con flexibilidad a sus propias necesidades y deseos. Se estancan tratando de
seguir las actitudes de los otros, o aun aquéllas de algún momento histórico. Tratan de
actuar como ellos creen que deben actuar y continuamente se presionan para ser lo que no
son.
Fue Perls, en su libro Ego, Hambre y Agresión, quien describió la analogía entre
nuestro comportamiento psicológico y la forma en que comemos y digerimos nuestros
alimentos. En la introyección se dice que engullimos comportamientos y actitudes que
vemos en el medio que nos rodea sin primero “masticar” para desestructurarlos; de manera
que podemos no digerirlos ni integrarlos adecuadamente.
A final de cuentas, conforme nos presionan para que nos comportemos de una forma
aceptada como si fuera nuestra elección, establecemos una actitud que, a pesar de que nos
es ajena, es lo suficientemente poderosa para mantener ese comportamiento deseado. Nos
volvemos confluentes con este comportamiento y continuamos exhibiéndolo aun cuando no
sea congruente con nuestra auténtica forma de ser. Para descubrir el fenómeno de
introyección, trate de hacer este experimento:
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Cierre sus ojos e imagine que su mamá está frente a usted. Examine cómo lo ve, cómo
se sostiene a sí misma. Dígale cómo se siente al mirarla y comparta con ella cualquier cosa
que surja de usted en ese momento. Cuando considere que ha terminado, cambie de lugar
con ella e imagine que usted es su mamá. Trate de adoptar la postura de ella y la expresión
de su cara. Dese cuenta de cómo se siente como mamá y exprese verbalmente estos
sentimientos junto con cualquier cosa que surja al mirarse a sí mismo. Continúe cambiando
así los papeles durante algunos minutos y permita que se desarrolle un diálogo. Conforme
usted hace esto, dese cuenta de las áreas en las que hay acuerdo y en las que hay
desacuerdo entre usted y su mamá. Ponga atención a los aspectos del comportamiento de
ella con los que le es fácil identificarse y con aquéllos con los que le es difícil.
Aísle los aspectos del comportamiento de su madre y los valores que a usted le
disgustan, pero que usted encuentra que son fáciles de copiar o expresar. Ahora, en la
medida en que usted esté dispuesto, intente mostrar esos comportamientos y adhiérase a
estos valores a su propia manera.
“Me doy cuenta de que no me gusta la manera en que mi mamá manipula a la gente
con sus miedos, pasándolos casi de una manera subliminal. No uso las mismas palabras y
gestos que ella usa, pero puedo estar haciendo las mismas cosas con mis palabras y
mis actitudes”.
Una vez, que adoptó estos valores y comportamientos a su estilo, trate de actuarlos
con su pareja o con un amigo. ¿Qué tanto los usa ya sin darse cuenta de ello?
Lo siguiente fue escrito por una mujer que está empezando a descubrir qué tanto
había introyectado el comportamiento, las actitudes y las posturas físicas de su abuela.
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Excepto que yo sí estoy creciendo
Podría ver mi integridad básica y mi belleza
En los ojos de mi abuela
Juntas llegamos muy alto
Amé a mi abuela
Y
Ella me amó
Ella era única
Y
Así soy yo
Mantengo vivo el espíritu de mi abuela
Mi abuela está muerta
Yo también seré una gran abuela
Carol Watt
Más adelante hay algunas oraciones para que ustedes las completen. No duden en
añadir algunas si así lo desean. Cuando inicien las oraciones, trate de no pensar; permita
que cualquier cosa que surja fluya y termine la oración. Quédese en cada oración algún
tiempo, hasta que no surja nada nuevo; después deténgase y procure absorber la
experiencia antes de pasar a la siguiente.
“Si, como a veces sucede, llego a decir: “Debo estar a la disposición de mis clientes
todo el tiempo”, debo decidir si de hecho estaré disponible. En cuanto transformo las
expectativas explícitas para que se adapten a mi personalidad y a mis necesidades he
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adquirido la responsabilidad de esto y, en lugar de culpar a mis clientes de exigentes
y desconsiderados, tengo la oportunidad de darme cuenta de que tengo la posibilidad
de elegir en este asunto”.
A veces, en lugar de dirigir los sentimientos no deseados hacia otros los dirigimos
hacia nosotros mismos; por ejemplo, en lugar de enojarnos con el mesero porque trae el
café frío, me enojo conmigo por comer en un restaurante tan malo, o en lugar de enojarme
con mi pareja por herirme, me enojo conmigo por ser tan vulnerable. Esta forma de dar una
nueva dirección a los sentimientos se llama “retroflexión”.
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enojo cuando está discutiendo con ellos, quizá se enoje consigo mismo por ser un “ingrato”
o cualquier otro juicio de valor que él hubiera introyectado de sus padres.
Piense en una situación en la que recuerde haberse enojado con usted mismo.
Cuando haya visualizado esta situación en detalle, verifique si hay alguien más con quien
usted podría estar enojado en vez de con usted mismo. Permítase un poco de libertad con
esto, y sobre todo no permita que la razón lo disuada de sacar su enojo (a pesar de que en la
vida real, por supuesto, siempre es necesario un poco de prudencia).
Por ejemplo:
“Cuando recordé haber encontrado mi coche abollado por un conductor desconocido,
empecé a maldecirlo por haber golpeado mi coche, en lugar de enojarme conmigo por mi
estupidez al estacionarme en ese lugar”.
Cuando haya visualizado a la persona con la que usted podría estar enojado, lleve el
experimento un paso más adelante y piense en un castigo apropiado para esta
persona e imagine que está sucediendo. ¿Sigue enojado con usted mismo?
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Casi siempre existe un componente físico para la retroflexión. Por ejemplo, siempre
que inhibimos nuestro enojo hacia otros creamos tensión en nuestro cuerpo. No es de
sorprender que estas tensiones estén generalmente en los músculos que usaríamos para
expresar el enojo. En lugar de usar los músculos de nuestros brazos y hombros para
golpear, los inhibimos así como a los que los rodean. Esto provoca dolor en el cuello, la
espalda, los hombros y los brazos. Al poner atención a la forma en que sostenemos nuestro
cuerpo podemos recobrar recuerdos previamente olvidados y empezar a deshacer un poco
de la retroflexión.
Encuentre una posición cómoda y cierre sus ojos. Permita que su conciencia bañe su
cuerpo. Ahora ponga atención a sus músculos, en particular a los que están en las áreas
donde ustedes sienten tensión, incomodidad o entumecimiento.
Cuando usted tenga la sensación de lo que está sucediendo en estas áreas, exagere la
incomodidad al apretar los músculos donde siente la tensión.
No existe una relación constante entre la forma en que nos detenemos de expresar
nuestros sentimientos y los sentimientos mismos. Por ejemplo, yo puedo inhibir mi tristeza
al restringir el movimiento de mi pecho al contraer los músculos de mi cara o al hacer
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ambas cosas. En diferentes momentos podría usar diferentes mecanismos y la manera en
que bloqueo mis emociones puede ser sumamente diferente de la manera en que usted lo
hace.
“Si descubro que tengo mis brazos alrededor de mis hombros y mi pecho, me
pregunto si quiero abrazar a alguien más o quiero que me abracen a mí, y cuando
descubro que me estoy acariciando a mí mismo confirmo si quiero acariciar a otra
persona o quiero ser acariciado por ella”.
La próxima vez que usted se dé cuenta de que se está acariciando a usted mismo, o se
está abrazando o consolando, ponga atención a si usted quiere hacerle esto a alguien más o
si quiere que se lo hagan.
“Me parece asombrosa la cantidad de gente que veo acariciándose de esta manera
cuando van el metro”.
Otro método más de evitación es el que se llama deflexión (Polster). Por lo general, la
deflexión ayuda a evitar una interacción amenazante o desagradable pretendiendo que algo
no sucedió o no existe. Hacemos esto en varias formas: cambiando el tema; haciendo un
comentario irrelevante; tosiendo o poniéndonos nerviosos, en fin, haciendo algo que
distraiga la atención de la otra persona. Cuando este comportamiento se lleva a los
extremos se convierte en uno de los rasgos característicos del esquizofrénico que niega que
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haya algún estímulo o acontecimiento ante los cuales reaccionar, niega que está evitando
reaccionar y hasta niega que él es el que está haciendo la negación. El uso excesivo de la
deflexión es un relación entre dos personas puede conducir a una situación insulsa y
emocionalmente poco interesante para ambas personas.
“En una relación con un amigo empecé a notar que se reía y hacía chistes cada vez
que yo le expresaba mis emociones. Cuando en una ocasión corrí el riesgo de comentarlo,
aceptó que se sentía apenado con mis experiencias de cariño hacia él; de todas
maneras, dijo que era importante saber que sentía afecto por él y que era un
sentimiento recíproco. Desde entonces nuestra relación se ha hecho más rica y más plena
para los dos ambos estamos más abiertos a compartir nuestros sentimientos
abiertamente”.
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EXPERIMENTO 7(i): DEFLEXIÓN
La próxima vez que esté usted en una fiesta observe cuántas veces el tema de
conversación cambia en una forma poco coherente. Note con qué frecuencia sucede esto
cuando uno de los participantes empieza a tocar temas específicos y personales. Tome nota
de las veces que usted se siente apenado en una conversación y ponga atención a la forma
en que evita explorar el tema que ocasionó esos sentimientos.
Por supuesto, al igual que con todos los métodos de “evitación” analizados en este
capítulo, existen momentos en que la deflexión es apropiada. Una fiesta no es el mejor lugar
para una sesión de terapia de grupo. El uso consciente de estas formas de evitación es
apropiado y puede ser útil. Es solamente cuando evitamos sin estar conscientes, que esto se
hace dañino y silencia mucha de la emoción de vivir.
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contacto con los otros. Finalmente, cuando nos hacemos más sensibles a la deflexión,
podemos encontrar áreas de dificultad en nuestra relación con los demás y, al explorarlas,
podemos superarlas.
PARTE II
75
HACIENDO EL ARMARIO
8
Asuntos inconclusos
Si la exigencia de los padres está secundada por una amenaza de rechazo implícita, lo
que en general ocurre, el niño es incapaz de rebelarse abiertamente contra ellos, ya que sin
su amor y apoyo, literalmente, podría perecer. Por tal razón debe suprimir la aparición de
su enojo o encontrar formas indirectas para expresarlo. Si sus padres son constantes al
desaprobar su enojo, esta represión se hace habitual e inconsciente.
De formas similares podemos aprender a reprimir otras partes importantes de
nosotros mismos, por ejemplo, la tristeza (los niños no lloran), su necesidad (¡Te portas
76
como niño!) y el afecto. Por lo general, esto último está condicionado en nosotros por
padres que se congelan si los abrazamos.
“Mi madre no me dio todo el amor y el cuidado que necesitaba así me aprendí a no
pedir, a no esperar que me abrazaran o que me tocaran. Me convertí en una persona
que era buena para dar, pero fría y desapegada cuando me daban (no sabía recibir).
Fue sólo más tarde que me di cuenta de cuánto resentía dar siempre y nunca recibir.
Ahora ya pido y ya puedo recibir. Gracias a Dios mi patrón de conducta ha cambiado”.
“No puedo darme el lujo de llorar, si lloro tengo miedo de desaparecer. Nadie de mi
familia llora; yo no lloro”.
Ahora imagine que la situación se rectifica en la manera que usted sugirió. Permita
que su fantasía se desarrolle con todos los detalles. Si todavía siente ganas de hacerlo,
imagine que la persona que lo merece, es castigada en la forma que usted considere
apropiada. Una vez más tómese algún tiempo y permita que su fantasía se desarrolle. Si
siente la necesidad de cambiar el castigo en alguna forma puede hacerlo. Usted puede
mantener el castigo todo el tiempo que quiera.
“Siempre recuerdo lo que dice Castaneda en cuanto a que ‘un guerrero siempre debe
estar listo para morir’. Cada vez más quiero vivir mi vida en una forma total, en
cualquier momento, de manera que si de repente me muero, no haya nada que no haya
dicho a las personas que amo y a mis amigos. Y si alguno de ellos de repente muriera,
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no quisiera que el dolor de la pérdida se diluyera por el arrepentimiento de no haberles
dicho cuanto los quiero o mis resentimientos hacia ellos. Sólo si creo en mi
inmortalidad puede darme el lujo de dejar cabos sueltos en mi camino; mi mortalidad
puede impedir que alguna vez regrese y los una”.
78
9
Conflicto
Si usted se pone atención cuando toma una decisión, algunas veces encontrará que
se quiere comportar de dos maneras diferentes y contradictorias. Cuando esto sucede usted
está en conflicto consigo mismo. Por ejemplo: cuando le dan un filete en un restaurante y
éste está demasiado cocido quizá quiera enojarse y ser ofensivo y, al mismo tiempo,
educado y condescendiente. En este preciso momento usted estará en un dilema; ambos
comportamientos son posibles, sin embargo son contradictorios. Es como si hubiera dos
personas dentro de usted, cada una tratando de portarse a su manera. Una parte quiere
estar en paz y la otra está furiosa porque no la tratan bien.
Existen muchas situaciones en las que usted está en conflicto consigo mismo y puede
comportarse de una o de otra manera. El siguiente experimento ilustra esta idea de
conflicto.
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EXPERIMENTO 9(a): CONFLICTO
Siéntese y cierre sus ojos e imagine que está usted hablando con alguien importante
en su vida, de preferencia alguien con quien tiene dificultad para comunicarse. Mientras
habla con esta persona de la manera acostumbrada, ponga atención a su diálogo.
Una vez que haya experimentado el sabor de su relación normal, imagine que puede
ser honesto con esta persona y que puede ser directo acerca de cómo se siente. Ahora
converse y escuche su diálogo. La parte “honesta” puede ser sorprendentemente
insultante o estar enojado, pero ya que esto tan sólo está ocurriendo en su
imaginación, no tiene las consecuencias que tendría en la realidad.
Pase algunos minutos siendo la persona “honesta” y después cámbiese a una silla
diferente.
En la nueva silla, pase algunos minutos más o menos siendo la persona “de siempre”.
El cambio de sillas es para que usted pueda hacer los dos papeles diferentes (es
importante mantenerlos separados).
Cuando haya diferenciado claramente sus dos partes, cambie a la silla apropiada
cada vez que cambie de papeles.
En el diálogo, manifieste las cosas que quiere en su relación con la otra persona que
es importante.
Si ha podido mantener las dos partes diferenciadas, puede descubrir que está en un
atolladero pues cada una quiere algo que está en conflicto con lo que quiere la otra.
Regresaremos a esto posteriormente.
Usted podrá darse cuenta de que, cuando está en conflicto consigo mismo, es difícil
experimentar claramente las dos partes que lo constituyen si intenta hacerlo de manera
simultánea. De modo que una parte importante de separar los lados de un conflicto es
expresar sólo un lado a la vez. La ambivalencia, sentir dos cosas a la vez, es un ardid;
nuestra atención cambia rápidamente de un lado al otro del conflicto sin aclarar el asunto.
Si usted trata de desenmarañar cada sentimiento permitiéndose sentir una parte a la vez, al
principio quizá se sorprenda de qué tan rápido puede pasar de una emoción a otra. Puede
sentir que surge el enojo y que a éste le sigue una oleada de amor para luego cambiar a la
tristeza y después a una intensa inquietud sexual. Cuando tiene los diferentes lados de un
conflicto claramente definidos, puede, al menos, ver que algún tipo de solución es posible.
Es entonces que puede empezar a tener elección en el asunto.
La frustración es otra clave del crecimiento personal si la energía que surge de ella
se maneja de una manera productiva. Resolver el conflicto de una manera prematura o
evitarlo, significa negar una de las partes opuestas. Para fomentar nuestro crecimiento
tenemos que ser capaces de tolerar las frustraciones mientras se resuelve el conflicto.
Tomemos por ejemplo a una mujer que quiere una relación íntima y profunda con un
hombre pero tiene miedo a la intimidad física por el temor de ser lastimada. Puede evitar
este conflicto llenando su vida con tantas actividades que nunca conoce al hombre
adecuado, o puede irse a la cama con diferentes hombres y nunca comprometerse de
verdad. En este último caso, el tomar una resolución prematura hace que ella favorezca
nada más a la parte que anhela la cercanía. En el primero, la parte que tiene miedo se
expresa en su rechazo a un compromiso emocional con sus parejas. En ambas situaciones
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tiene que ayudársele para que descubra por sí misma que está negando una parte de su
personalidad. Esto puede ser muy frustrante porque con ambos comportamientos no está
resolviendo el dilema, sin embargo está tratando con desesperación de hacerlo. Enfrentarse
a los problemas puede ser frustrante y la mayoría de la gente prefiere distraerse con otras
actividades o resolver el conflicto de un modo prematuro. Para que puedan estudiar este
proceso en ustedes mismos, hagan los siguientes experimentos:
Continúe con el diálogo establecido al final del experimento 9(a) e intente tomar
conciencia de las formas en que podría sacarse este conflicto de la mente. Haga una lista de
las formas en que evita conflictos.
81
Piense en una situación en la que siente conflicto sobre dos diferentes formas de
comportamiento hacia otra persona. Usando el método que ya se ha descrito,
asignando cada comportamiento a una “parte” diferente de usted y dando a cada “parte”
una silla entre estas “partes”.
Ahora elija una de estas partes e imagine que usted se relaciona con la otra persona
en esta forma solamente; imagine una escena entre los dos.
¿Cómo se siente respecto a evitar resolver su conflicto de esta manera?
Hay muchos conflictos que no tienen una solución permanente, sino que varía cada
vez que el conflicto ocurre. Uno de los más antiguos involucra la sexualidad. Por ejemplo,
cuando conocemos a alguien del otro sexo y sentimos que nos atrae, ¿hasta qué grado
debemos declarar nuestra atracción sexual y hasta qué grado debemos perseguir a esta
persona? Algunas personas resuelven el problema ya manteniéndose sexualmente fieles a
una persona, ya renunciando a su sexualidad. Así que siempre que el problema surge ya
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tienen la solución. Otros resuelven el problema mediante la promiscuidad sexual de manera
que casi siempre están atrapados en un patrón de comportamiento. Con seguridad, la mejor
solución a este dilema es hacer una elección, dependiendo de la persona, el lugar y el
momento. Estar conscientes de esto significa admitir que podemos tener más de un
conjunto de actitudes que podemos aplicar en cualquier conflicto dado. Esta actitud nos
permite tener flexibilidad en la forma en que resolvemos nuestros conflictos. Explore esto
usted mismo con el siguiente experimento:
Imagine a alguien en su vida por quien siente una atracción sexual. Imagine ahora
qué parte de usted quiere tener una relación sexual con esta persona y qué parte de usted
no quiere. Coloque dos sillas, una frente a la otra. Mientras ocupa una silla, hable por la
parte de usted que no quiere involucrarse sexualmente con la otra persona. Presente las
razones para no tener una relación sexual.
Ahora cambie de silla y exponga las razones para llegar a un compromiso sexual con
la otra persona. Continúe con este debate y cambie de silla cada vez que cambie su actitud
hacia la otra persona. Solamente estando consciente de las posibilidades de cualquier
relación se puede obtener lo mejor de ésta. Piense cómo el estar inconsciente de su
atracción sexual por la otra persona podría afectar su relación con él o ella.
¿Se aleja de esta persona porque tiene miedo de involucrarse sexualmente?
¿Siente usted que la otra persona se sentiría halagada o enfurecida por admitir su
posible atracción sexual?
¿Se siente usted apenado por tener sentimientos sexuales?
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Es estar conscientes de las diferentes partes de nuestra naturaleza nos lleva a tener
una gran claridad para lograr soluciones flexibles. En lugar de que una decisión esté
predeterminada por un hábito, podemos tomar una que tenga relación con el lugar, el
momento y la gente con la que nos encontramos. La persona que ha decidido que nunca va a
expresar su enojo ha fijado la solución a los conflictos en los que hay enojo. Lo mismo es
verdad para una persona que ha decidido que nunca va a expresar su tristeza, sexualidad,
emoción o alegría.
Cuando tenemos una solución fija para enfrentar un conflicto podemos olvidar el
comportamiento apropiado para una respuesta alternativa. Si nunca nos hemos enojado no
tenemos familiaridad con las palabras o los gestos de enojo. De manera que si por
casualidad logramos expresar nuestro enojo nos sentiremos extraños; nos veremos fingidos
ante quien es el receptáculo de nuestro enojo. Esto nos puede conducir a una respuesta
hostil hacia nuestra expresión de enojo y puede perpetuar que en el futuro la detengamos;
nos sentimos como estúpidos si alguien se ríe de nuestro enojo o en forma muy ruda
contraatacamos la primera vez que expresamos un resentimiento importante. Vale la pena
recordar en tales momentos que ésta es la forma en que los seres humanos aprendemos.
No esperamos que los primeros pasos de nuestros hijos sean fluidos y majestuosos, ni
debemos esperar que nuestros primeros intentos por tener un nuevo comportamiento
estén totalmente libres de torpezas.
“He notado que la mayoría de mis conflictos internos surgen cuando me gustaría
comportarme en una forma que es incongruente con la forma que me gustaría
pensar que soy. Por ejemplo, mientras más construyo una imagen de mí mismo como
un padre simpático, siempre atento y comprensivo, me resulta difícil expresar
honestamente mi resentimiento ante las peticiones de mi hija adolescente”.
Para ser “responsable” de una manera que exprese todas las partes de nosotros
mismos, tenemos que desenmarañar todos estos fragmentos, no importa qué tan
inconsistentes parezcamos ser. Tenemos muchas partes diferentes y cada parte tiene un
origen distinto. Algunas de ellas son innatas en nuestra biología. Tenemos un deseo sexual
84
que es fuerte o débil dependiendo de nuestra herencia genética. Tenemos la capacidad de
refrenar o expresar nuestra rabia que, en parte, depende de los valores de nuestros padres,
nuestros maestros y la sociedad. Es más, tenemos la capacidad de aceptar diferentes
conjuntos de valores de diferentes personas sin separar las inconsistencias.
Piense en algún comportamiento personal del que ya esté cansado (por ejemplo,
tratar de apaciguar en forma exagerada a su jefe o ser siempre “amable”).
Siéntese en una silla y represente este papel. Cuando usted defina qué es lo que
pretende con este comportamiento, siéntese en la silla opuesta y convénzase de que
este comportamiento es la única forma para vivir. Presente todas las buenas razones
85
para ello cuando haya cambiado sillas. Habiendo escuchado el por qué de este
comportamiento, del cuál ya está cansado, elabore un buen argumento en su contra.
Abarque las cosas que le desagradan acerca de este comportamiento y cuando sienta
que ha expuesto argumentos sólidos contra él, cambie de sillas. Continúe el diálogo
de una parte a otra, hasta que tenga claro los asuntos que están en cuestión.
Ejemplo:
En relación con querer apaciguar en forma exagerada a su jefe, una de las
consecuencias de ser más asertivo puede ser que lo corran.
Vale la pena hacer énfasis en que, por lo general, los conflictos se fabrican como un
medio para torturarnos por no vivir de la manera que, inocentemente, imaginamos
que debería ser.
Por ejemplo, supongan que quieren hacer algo, pero no son capaces de enfrentar las
consecuencias que imaginan que podrían seguir a este tipo de actitud. Si tienen una imagen
de sí mismos como personas valientes y decididas no estarían dispuestos a aceptar que le
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tienen miedo a las consecuencias. Así que empiezan a rechazar este lado miedoso de sí
mismo.
Regrese al experimento 9(a) continúe el debate entre las dos partes. Permita que
cada parte escuche lo que la otra tiene que decir y que responda al punto de vista de la
otra. Ayudaría si cada parte hace saber cómo se siente y qué quiere.
87
El primer paso para solucionar un conflicto es clarificar a las partes que se oponen,
sus necesidades, deseos y posibles cursos de acción. El segundo es que estas partes razonen
una con la otra que ambas puedan obtener algo de lo que quieren. Si cada una de las partes
se niega a escuchar a la otra, el conflicto, es decir, el estado de tensión entre las partes
opuestas, se hará permanente y no se llevará a cabo la integración. Por lo general, sin
embargo, cuando una parte empieza de verdad a oír a la otra, tiene la posibilidad de ofrecer
alguna clase de compromiso para el que la segunda parte puede responder. Cuando ambas
partes se comprometen, el conflicto se debilita gradualmente y la integración se lleva a
cabo.
Una analogía física puede ayudar. Cuando dos remolcadores están arrastrando a un
barco fuera del puerto, jalan a casi 90° uno del otro. Esto significa que si el barco es jalado
en dirección al sur, uno de los buques jala hacia el suroeste, el otro al sureste. Si los
capitanes de ambos remolcadores estuvieran hablándose uno al otro sobre su dirección,
podrían dar la impresión de que iban en direcciones totalmente diferentes. De hecho, el
resultado es que el barco viaja hacia el sur. De la misma manera, los argumentos entre sus
diferentes partes empieza cuando ambas parecen estar jalando en direcciones totalmente
diferentes; sin embargo, como los remolcadores, al final crean una dirección en común que
uno puede seguir.
88
Idries Shah
10
Fluir con el proceso
“El agitado sauce pinta la ráfaga del viento sin necesidad de papel,
tinta o pincel”.
(Saryu)
Creer que alguna cosa permanece constante es una ilusión; la gente y el mundo están
cambiando constantemente. Algunas cosas toman más tiempo en cambiar que otras. Las
flores mueren en una estación; la gente muere en el lapso de un siglo y los bloques de
granito que aparecen en la naturaleza se erosionan para convertirse en rocas y más tarde
en piedras.
También tenemos que darnos cuenta de lo que está sucediendo en los demás porque
ellos, al igual que nosotros, también están en constante cambio. Así que los contactos
íntimos se pueden conservar cuando seguimos los cambios en nosotros mismos y en la
gente con la que estamos. Cuando no le prestamos atención completa al momento, podemos
quedarnos atrapados tratando de describir un sentimiento que ya pasó. Esto nos puede
conducir a comportarnos de una manera que fue apropiada, pero que ya no lo es. Por
ejemplo, en el curso del contacto con mi supervisor en el trabajo puedo sentir miedo,
89
después alivio, luego gratitud y finalmente resentimiento, dependiendo de las órdenes, la
apreciación o la crítica que me haga. Cada uno de estos sentimientos son válidos en el
contexto del contacto. Pero si permanezco atrapado sintiendo miedo cuando me dice cuánto
aprecia mi trabajo, entonces nuestra comunicación probablemente, no tendrá mucho éxito.
La imagen que mejor capta la idea del cambio continuo en nuestros sentimientos y
los cambios en aquellos que nos rodean es la de un calidoscopio. Los patrones son siempre
nuevos y parecen infinitos. Un cambio en mis sentimientos o en los de aquellos que me
rodean me lleva a cambiar todo mi patrón de interacción. Suponemos que las cosas
permanecen constantes porque nos conviene hacerlo así.
Todas las cosas vivientes cambian en forma cíclica. A pesar de que los que están
cansados del mundo puedan decir “He visto todo esto antes, todo cambia pero todo
permanece igual”, realmente no han visto todo, porque solamente pueden percibir cada
momento conforme éste ocurre. Pueden haber detectado algunas semejanzas entre un
momento y otro, pero si realmente toman conciencia del momento actual, se darán cuenta
de que realmente es único.
Imagínese que está parado junto a un pequeño riachuelo y que arroja un poco de
tintura negra dentro de éste. Imagine la tintura coloreando toda el agua; entonces
conforme fluye nueva agua desde su fuente, imagine que el color se va diluyendo y al
final desaparece. Mediten como cambió el río por un momento antes de convertirse en
otro río, con nueva agua. ¿Cuál es la diferencia entre el río de ahora, que está claro otra
vez, y el río de antes de que cambiara el color?
90
gran medida la selección es automática, siempre y cuando nos mantengamos abiertos al
surgimiento continuo de nuevas figuras contra el fondo de nuestra experiencia total.
También tenemos la capacidad mental de permanecer en paz con el cambio con tal
de que sepamos cómo seguir el rastro de las cosas que están cambiando. El grado en el que
estamos en contacto con nuestro ambiente, o alejados de éste, también varía de momento a
momento.
Al utilizar el proceso de esta manera podemos vivir para este momento, que es el
único que podemos experimentar.
91
Este experimento también se puede hacer con sus viejas cartas. ¿Puede localizar a
alguien que haya guardado las cartas que usted le haya enviado? Si es así, cópielas y
arréglelas en el orden en que fueron escritas. ¿Ve usted su proceso?
Tome una fotografía de un amigo suyo cada día durante un mes, y al mismo tiempo
una fotografía de usted mismo. Compare las series de fotografías. Dese cuenta del cambio
diario.
92
La próxima vez que tenga la oportunidad de lavar los platos después de la comida,
trate de enfocar su atención en el proceso de lavar. Sienta el agua caliente; ¿la pone
demasiado caliente? ¿Cómo se siente el agua jabonosa en los platos? Permita que su
atención se centre en las sensaciones de sus manos. ¿Cómo siente los platos recién
lavados?
Una vez que haya logrado poner su atención en el proceso real de lavar los platos (en
general visto como algo que debe evitarse), piense por un momento en “terminar de
hacerlo rápidamente”. Póngase impaciente con esta tarea y sienta el deseo de
terminar. ¿Puede usted observar cómo el concentrarse demasiado es la meta más que
en el proceso, interfiere el placer potencial de este último?
Si mis límites con los demás están borrosos, no podré ver si son ellos los que están
cambiando o si soy yo. De manera que, para ser capaz de percibir el cambio, necesito ser
capaz de estar en contacto, a cada instante, con lo que me rodea. Si me alejan de lo que me
rodea, también seré incapaz de percibir el cambio en ello. Así, para darme cuenta del
cambio en el mundo tengo que ser capaz de moverme a través de todas las etapas de
confluencia, hacer contacto y retirarme con flexibilidad, sin quedarme estancado en
ninguna forma. Quedarse fijado “en contacto” es tan inútil para percibir el cambio como lo
es quedarse fijado en la confluencia o en el retroceso. Cuando no hay tiempo para
retroceder y verificar los cambios que han ocurrido en mí desde que se inició el contacto,
93
pierdo contacto conmigo y termino representando un papel más que comportándome en
forma auténtica. El cambio es vida; la fijación es la muerte.
A pesar de que con el tiempo cambiamos y tenemos ciclos, podemos inhibir este
proceso desarrollando “rasgos de carácter” que mantenemos constantemente. Estos son los
comportamientos en los que se basan nuestros papeles, los cuales, como ya antes lo hemos
revisado, son una forma de evitar la verdadera comunicación. Yo puedo empezar por
conocer a alguien y sentirme dispuesto hacia él. En este momento, estoy representando un
papel, estoy congelándome e inhibiendo mi flexibilidad. Congelando en el tiempo y
predecible estoy, por decirlo así, muerto. La belleza de las flores se encuentra también en su
transitoriedad; las flores de plástico ofenden por su permanencia.
94
ellas después de que se volvieron anacrónicas.
Poca gente comería carne una vez que ésta se hubiera echado a
perder o una verdura cuando ésta se ha convertido en un fósil.
Pero casi nadie ha aprendido el problema que es equivalente en la
literatura y en el tradicionalismo.
Dejen que algo se dé a conocer como valioso o sublime y la ambición
de la gente hará el resto. Aun si el fósil les rompe los dientes y la
carne putrefacta los envenena, se apegarán a comentarios que ya
están pasados de moda.
Idries Shah
No sólo cada sociedad y época desarrolla su propia filosofía social; también las leyes
reflejan los tiempos. Muchas de las cosas que ahora son legales estaban expresamente
prohibidas en el pasado, por ejemplo, la homosexualidad. La moralidad también está sujeta
al cambio en la moda. El puritanismo victoriano poco a poco dio lugar al libertinaje de
principios de siglo y éste a la moral libre y permisiva de la década de 1920. De la misma
manera que algo se convierte en una figura de nuestra conciencia contra el fondo de
nuestro mundo, una idea también se convierte en la figura y el fondo de una era. A veces las
leyes se quedan rezagadas en el tiempo, en cuyo caso continúan en los estatutos legales,
pero rara vez se recurre a ellos. Si éstos son utilizados por funcionarios públicos fanáticos,
al final el grito de protesta del público en general es suficiente para que los revoquen.
95
capaces de hacer que los cambios nos funcionen y no defendernos continuamente contra
ellos. El mundo seguirá cambiando nos guste o no.
Para hacer que los cambios nos funcionen tenemos que ser capaces de vivir el
momento, “ahora mismo”. Este es diferente de cualquier otro momento y la persona con
quien estamos hablando “en este momento” es diferente de la persona con la que
estábamos hablando hace un instante. Para vivir el momento debemos ser capaces de
determinar qué está sucediendo en éste. Para hacer esto es necesario que tengamos la
opción de ver y sentir de inmediato y que nos estanquemos en los recuerdos de lo que
vimos hace un rato en el pasado. Los experimentos de la conciencia son la forma más rápida
para hacer esto. Cuando verificamos qué está sucediendo con nuestros ojos y oídos y
sentimos qué está sucediendo en nuestro pecho y abdomen, somos capaces de vivir el
momento y de tomar decisiones responsables sobre lo que queremos, cómo nos queremos
comportar, y qué es o que le queremos dar a los que nos rodean.
Vivir el momento nos da control sobre nuestro destino, que es una serie de
“momentos”. Hacer planes para el futuro o recordar las lecciones del pasado también es
importante, pero el confrontarlos con una situación importante, ubicándolos en “este
momento”, nos permite usar toda nuestra energía, toda nuestra visión y todo nuestro poder.
11
La comunicación Gestalt
96
“Una castaña al agua, un pez de colores subió a beber. Las ondas
que ambos forman en el agua, se entrelazan”.
Kijiro
Una viña necesita de la tierra para producir sus uvas y así como la naturaleza de la
viña o la naturaleza del suelo en la que crece cambian, así lo hace la naturaleza de la uva. Lo
importante en la interacción entre la viña y el suelo es que la forma en que sus cualidades
trabajan juntas determina el sabor de la fruta.
Algunas de las razones del sabor de la uva se conocen; por ejemplo, la acidez de la
tierra y la familia de la que vino la viña. Pero otras no se conocen. La única forma de
determinar cómo una viña crecerá en un suelo particular es haciéndola crecer. La única
forma de saber si vamos a tener un contacto que nos alimente con otra persona es probarlo.
Algunas veces el viticultor se sorprende de la uva que cosecha por la combinación única que
producen el suelo y la viña. De la misma manera podemos tener relaciones muy
satisfactorias con gente que suponíamos que nos iba a desagradar y podemos
decepcionarnos de aquellas que esperábamos que nos gustaran.
97
Hasta cierto punto, cada cosa en el mundo depende de otra. El observador cambia la
naturaleza de lo que observa sólo con su presencia. Ya sea que lo deseemos o no, somos
parte del mundo sin que tengamos que hacer nada excepto estar ahí. Mientras más cerca
estamos de algo, más tenemos la capacidad de afectarlo.
Mientras más dejamos que la gente se acerque a nosotros, más son capaces de
influenciarnos; de manera que hay diferentes grados de cercanía que podemos tolerar. El
precio de la cercanía es la influencia. Permitir que alguien se nos acerque e influencie de
manera positiva es una experiencia que nos da alegría; permitir que alguien que está cerca
nos dañe puede ser una experiencia dolorosa y, con el tiempo, destructiva ya que disminuye
nuestro nivel de confianza y nuestro deseo de tener a alguien cerca otra vez. Por lo general,
permitir que alguien esté cerca de nosotros es un proceso gradual. Iniciamos nuestra
interacción sintiéndonos seguros, sin dar mucho de nosotros mismos. Conforme llegamos a
conocer a la persona con la que nos encontramos, revelamos más de nosotros. Fritz Perls
observó que existen cuando menos cuatro niveles básicos para este proceso. Los describió
como las cuatro capas de nuestra personalidad.
Cuando dos personas entran en contacto por primera vez, por lo general se saludan
una a la otra y después interactúan de una manera más o menos obvia. Nos movilizamos a
una capa más profunda de comunicación solamente cuando estamos listos. Aun cuando
amigos cercanos se encuentran después de haber estado separados por un largo periodo,
tienden a pasar por la misma rutina antes de empezar a revelarse una vez más.
98
imaginábamos. Más bien, al ser auténticos, por regla general, experimentamos una oleada
de emoción y sorpresa que nos lleva a encuentros más impredecibles y que representan
retos mayores.
La siguiente vez que usted esté en una tienda, ponga atención a la persona que lo
atiende. Ponga particular atención a sus propios sentimientos por esta persona. Decida si
quiere hacer o no un buen contacto con ella antes de acercársele para preguntarle sobre el
objeto que desea comprar.
Ejemplo:
“No sé dónde tengo los pañuelos desechables”.
99
(¿Estúpido, quizá confundido?)
“No hay zapatería en este pueblo”.
(La zapatería está en la siguiente calle, de manera que, o es retrasado o es hostil hacia
mí o hacia el dueño de la zapatería).
Ejemplo:
“Estoy realmente enojado porque los policías de su ciudad le hacen pasar ratos muy
difíciles a los negros”.
“Me gusta la forma en que usted maltrató a esos clientes, de la misma manera en que
ellos lo maltrataron a usted”.
Usted sabe que este comentario es arriesgado porque no se sentirá a gusto consigo
mismo al decirlo. La respuesta de la persona detrás del mostrador es impredecible.
Otra situación en la que quizá esté dispuesto a arriesgarse es con su jefe. Dígale cómo
se siente en relación con algo que ha estado escondiendo, o particípele su opinión la
cual puede ser diferente de la que a él le puede gustar.
¿Está consciente de la pausa que hace antes de tomar el riesgo? Esta es la capa
“muerta”.
Los ejemplos que hemos proporcionado hasta ahora pueden no haberle dado tiempo
suficiente para explorar la capa “muerta”. Si es así, trate de hacer lo siguiente:
Cuando esté cerca de alguien con quien se sienta cercano, piense en algo que “nunca
diría”, aunque sea verdad y usted lo tenga en mente.
Ahora póngase la tarea de decir esto. Ponga atención a la lucha que existe dentro de
sí, y a la posterior “muerte” en su comportamiento.
Algunos papeles son muy satisfactorios y juegan un papel importante. Nos permiten
interactuar sin involucrarnos demasiado o cohibirnos. Algunas de las tareas de la sociedad
se llevan a cabo por aquellas personas que tienen que permanecer representando un papel.
El verdadero comportamiento de un Juez de la Suprema Corte o el comportamiento
auténtico de un abogado pueden llevarnos a mucha confusión. Las leyes de nuestro país
pueden convertirse en caprichos y a pesar de que esto puede tener consecuencias
fascinantes, también puede conducir al caos. Los otros papeles que son importantes son
demasiado numerosos para listarlos, pero si el conocimiento necesario que acompaña a
tareas como ser mamá, enseñar o curar no se transmitieran con el comportamiento
apropiado, estas tareas no se podrían llevar a cabo en forma adecuada. Cada papel tiene una
actitud que se le asocia. Para ser mamá, la devoción y el actuar de manera desinteresada
son las actitudes que garantizan que la labor sea hecha.
100
Eric Berne escribió bastante sobre los papeles que jugamos a través de nuestra vida.
Un niño tiene que admitir que es indefenso y aprender de los otros. Ese niño dentro de
nosotros es la parte nuestra a la que le gusta jugar y que tiene un contacto ligero con los
demás, en el cual nos reímos de las cosas absurdas y nos damos la libertad de correr riesgos
y parecer absurdos. Ese niño dentro de nosotros es también la fuente de creatividad ya que
nos permite ver las cosas de nuevo, como si fuera por primera vez. El adulto en nosotros es
el pensador que cuidadosamente evalúa los riesgos y hace planes. Nuestro padre, es esa
parte que tenemos dentro y que nos cuida a nosotros y a nuestros hijos; es estricta y por lo
general una introyección de los valores de nuestros padres.
Cualquier papel puede ser muy detallado y se puede desarrollar bien, ya sea una
profesión, como la de un juez, o el papel que juega una personalidad, como podría ser la del
“hombre rudo”, pero en cualquier situación dada, la persona que representa un papel
siempre se comporta de la misma manera. La interacción, a pesar de que es aburrida, da
seguridad.
Los papeles que elegimos representar son un reflejo de lo que somos el cual se forma
desde que somos muy niños. Al observar a los niños de tres meses, Stella Chess fue capaz de
medir ciertos rasgos del carácter que persistieron hasta que estos niños se convirtieron en
adultos. Entre éstos se encontraban las respuestas a la gente desconocida, la disposición
general del niño y la sensibilidad y respuesta a estímulos específicos. Una persona que
naturalmente reacciona de manera intensa a los estímulos emocionales, probablemente
nunca asumirá el papel de apostador. Cuando reaccionamos espontáneamente, estamos
siendo auténticos a pesar de que nuestra respuesta pueda no ser original. Los rasgos de
personalidad sólo se convierten en papeles cuando los usamos para esconder más que para
expresar lo que sentimos. De manera que, una persona puede reaccionar de manera
exagerada para ocultar el hecho de que en ese momento no siente nada o de que, por alguna
razón, se siente apenada por lo que siente.
101
cualquier forma de compartir, de mutualidad, ya que no se reconoce en los otros la
posibilidad de tener los mismos sentimientos y la misma sensibilidad. Existe una falla en la
identificación con los otros que conduce a un aislamiento emocional y a una incapacidad
para crecer. Por ejemplo, un hombre ve a una mujer que le atrae; si se comporta hacia ella
con el único fin de llevarla a la cama, de manera que pueda satisfacer su propia necesidad, la
está tratando como un objeto. Si se acerca a ella con la idea de conocerla y está dispuesto a
dejar que las cosas se desarrollen entre ellos de manera que ambos puedan desear terminar
en la cama, está comprometido en una relación “yo-tú”. El hombre que ve a una mujer como
alguien que le paga su renta también se está involucrando en una relación “yo-eso”. La
diferencia está en el acercamiento hacia la otra persona. La relación “yo-eso” gira alrededor
de una persona que maneja a la otra con habilidad, de la misma manera que manejamos un
auto, para adquirir cierto resultado; irse a la cama u obtener un nuevo abrigo. La relación
“yo-tú” implica una comunicación directa e íntima y no importa lo que suceda entre la gente
involucrada, es el resultado del trabajo unido de ambos.
102
Ocasionalmente podrá no darse cuenta de que ha apartado su mirada, aun cuando
los dedos del asistente se estén moviendo. En este momento, el asistente debe hacer una
intervención verbal como “por favor mantén tus ojos en contacto conmigo”.
El asistente también está ahí para ayudar al sujeto con consecuencias posibles.
Ejemplo:
Sujeto: “Tengo miedo de ser estúpido”.
Asistente: “Si soy estúpido, entonces tengo miedo de…”
Sujeto: “Si parezco estúpido, entonces tengo miedo de que la gente no quiera hablar
conmigo y quedarme solo”.
Asistente: “Si estoy solo tengo miedo de…”
Sujeto: “Si estoy solo tengo miedo de estar aislado y quizá muera”
El asistente no debe permitir que el sujeto nada más complete las oraciones sino que
debe insistir para que las diga en su totalidad.
Ejemplo:
Cambie: “La gente no me habla” a “Si me veo como estúpido, tengo miedo de que la
gente no quiera hablarme”.
Para estar en comunicación con otra persona, tenemos que ser capaces de vernos a
nosotros mismos y a los otros con claridad. Proyección, introyección, retroflexión y
deflexión, todas bloquean nuestra capacidad para hacerlo y, a menos de que tomemos la
responsabilidad de estas formas de evitación y de las cualidades que esconden
continuaremos inhibiendo la comunicación auténtica. Algunas de estas formas de evitación
pueden mantenernos en la interacción superficial o representando el papel de un
“personaje perfecto” ante los demás sin nunca demostrarles nada más de nosotros mismos.
103
“Al proteger mi enojo impido la experiencia de tener cualquier contacto que valga la
pena. En términos generales, cada una de las formas de evitación impide la
comunicación auténtica al causar malas interpretaciones de lo que está en verdad
sucediendo.”
No sólo vemos capas de nuestra personalidad cuando nos enfrentamos a los demás,
sino que podemos verlas en nosotros mismos ¡cuando estamos en conflicto con nosotros
mismos! Muchos de nuestros conflictos se deben a que ambas polaridades están estancadas
en el nivel de representación de papeles. Nos ha sido imposible idear un experimento
sencillo para ilustrar esto pero en su lugar, tenemos aquí un poema:
104
“Hombres y pájaros, agua y piedras”.
“¡Escarba más profundo! ¿Qué es lo que ves?”.
“¡Ideas y sueños, fantasías y relámpagos!”.
“¡Escarba más profundo! ¿Qué es lo que ves?”
“¡No veo nada! Una noche muda, tan espesa como la muerte”.
“¡Escarba más profundo”.
“¡Ah! ¡No puedo penetrar la división más obscura!
Escucho voces y llanto, escucho el revoloteo de alas en la otra orilla”.
“¡No llores! ¡No llores! ¡No están en la otra orilla…
las voces, el llanto y el aleteo son tu propio corazón”.
Nikos Kazantzakis
El crecimiento personal a veces puede ser doloroso y una pregunta adecuada que
uno se puede formular de vez en cuando es “¿Vale la pena?”. Las defensas y las formas de
evitación que funcionan tan bien al protegernos de recuerdos dolorosos y de aspectos
desagradables de nosotros mismos se interponen e impiden que podamos ver el mundo con
claridad y tengamos la experiencia satisfactoria de una relación íntima y profunda.
Descubrir si las recompensas de ver claramente compensan el dolor de deshacer los miedos
puede ser determinado solamente después de que el trabajo está terminado; no obstante, se
puede obtener un indicio en los instantes de buena comunicación que tenemos de vez en
cuando con gente que ya ha desarmado muchas de sus barreras. Tales momentos tienen el
poder de hacernos conscientes de cuánto nos estamos perdiendo cuando constantemente
refrenamos o evitamos nuestros sentimientos verdaderos. Después de un beso que nos
gustó, está el anhelo de tener más.
12
Combinaciones creativas
“El viejo estanque verde está en silencio; en eso, el salto de una rana
rompe la quietud de la noche: ¡Plop!”.
Basho
105
Cuando las personas se comunican entre sí, producen cosas que no podrían haber
producido al estar separadas. Los ladrillos y el cemento dispuestos en la forma correcta
producen una chimenea que dirige el humo hacia arriba en una forma que los ladrillos y el
cemento por separado no lo podrían hacer. Así, cuando combinamos una tonelada y media
de metal, vidrio, caucho y plástico en la forma correcta podemos obtener un auto. A menos
que se combinen de la manera correcta, estos materiales no serán capaces, cuando menos
por sí mismos, de desplazarse en la carretera a 100 kilómetros por hora.
La creación siempre está asociada con nuevos arreglos. La Mona Lisa fue creada con
pinturas de aceite y las imágenes fueron sintetizadas de las que estaban presentes en la
naturaleza. Las sinfonías son temas que se desarrollan y los temas son combinaciones de
notas. Estas combinaciones tienen el poder de tener mayor peso que sus elementos.
106
Durante la interacción de partes de nosotros mismos generalmente hay conflictos entre
ellas. Una parte quiere que nos comportemos de una forma y la otra quiere que nos
comportemos de otra. Existe un estancamiento. Es sólo al permanecer en este
estancamiento que se puede crear un nuevo comportamiento, que no es totalmente amable
ni totalmente cruel, sino una nueva combinación que trasciende a ambos y es apropiada
para la nueva situación.
Cada conflicto que se completa provoca una nueva resolución que puede a su vez,
proporcionar los elementos para la siguiente combinación.
El auto se fabrica en etapas; los faros se fabrican con vidrio, metal y plástico; luego el
nuevo producto se combina con el sistema eléctrico del auto para hacer una unidad de
funcionamiento capaz de iluminar la carretera. De la misma manera, después de un
conflicto intenso entre las partes más primitivas de mi psique, aparece una parte mía capaz
de hacer combinaciones más finas con otras partes combinadas de mí mismo. Estas
combinaciones son responsables de la individualidad de mi personalidad.
El cuerpo humano está hecho de muy pocos elementos: carbono, hidrógeno, oxígeno,
fósforo, calcio, etcétera. Sin embargo, cada uno de nosotros es muy diferente. De la misma
manera, los impulsos y emociones humanos básicos están limitados a alrededor de veinte
variables, pero la combinación de éstas produce una infinidad de variaciones.
Para hacer nuevos arreglos debemos ser capaces de ver lo que realmente está en los
objetos que nos rodean, antes de poder ver sus posibilidades. Para usar un objeto de una
nueva manera tenemos que ser capaces de verlo funcionando de una forma que nadie antes
haya pensado. Sin duda la capacidad de estar conscientes y ser flexibles se encuentra en el
centro de estas capacidades. Tenemos que ser receptivos tanto a nosotros mismos como a
nuestro ambiente. El proceso creativo no es difícil, pero debemos poder aventurarnos en
territorios que no nos son familiares. Si mantenemos nuestra forma de pensar dentro de los
límites acostumbrados, no podremos crear.
“Si tengo una opción preconcebida de cómo debe ser mi forma de escribir, entonces
cualquiera de mis escritos que no llegue a esos parámetros será rechazado. Esto no
estaría tan mal, pero si mi expectativa es que deben sonar como los de Dickens más
que como míos, estoy acabado, porque yo soy yo, no Dickens. Parte de conocerme a mí
mismo es saber para qué soy bueno y qué es posible para mí. Si no satisfago mis
propios parámetros, entonces estoy en problemas. Es claro que cualquier cosa que yo
haga necesita ser editada y ajustada, aunque esto tiene que ser en la medida correcta y no
tanto de modo que la creación desaparezca. La imagen que me viene a la mente es la
107
de un escultor que está feliz puliendo su creación, ¡hasta que todo lo que le queda es
polvo!”.
Cuando creamos algo, tenemos que adquirir la responsabilidad de ello. Aquí está el
riesgo. En el momento en que digo que mi creación está terminada puedo retroceder, pero
ahora alguien más puede verla y, ¿Qué pensarán al respecto? Sin embargo, en el proceso
creativo es natural que los trabajos de arte más profundos se hagan de acuerdo con los
propios parámetros del artista; se ven como él piensa que se deben ver. Una vez que se
pueden alterar debido a la crítica de otro, dejan de ser su creación.
Nuestras creaciones, a pesar de ser nuestros productos, rara vez son totalmente
nuestras; porque el proceso creativo parece más profundo que las partes que generalmente
identificamos como “nuestras”. En este sentido, nuestras creaciones siempre parecen tener
vida propia; una vez que creamos un personaje, éste desarrolla sus gustos casi
independientemente de nosotros. Con todo, por supuesto, él representa una parte de
nosotros mismos, quizá una parte con la que no estamos familiarizados. El proceso creativo
es una de las actividades humanas más divertidas. Parte de esta alegría viene de expresar
muchos lados de nuestra naturaleza que no expresamos en el curso normal de nuestra vida.
108
EXPERIMENTO 12(a): CONCIENCIA GESTALT Y CREATIVIDAD
Dé un paseo y ponga atención a lo que lo rodea. Conforme usa sus ojos para ver el
paisaje, ponga atención a los objetos que atraen su atención. Recolecte estos objetos (hasta
donde sea prudente) y tráigalos con usted.
Ahora arregle los objetos de tal manera que formen una “escultura”. No juzgue su
trabajo, simplemente póngalos juntos. Cuando haya terminado con su creación enséñesela a
su pareja o, si ha estado trabajando solo, a un amigo a quien le tenga mucha confianza.
Ponga atención a la respuesta de ellos. ¿Cómo se siente al ser vulnerable de esta manera?
Si usted encuentra que hizo la escultura para complacer a su pareja o a su amigo más
que a sí mismo, ¿se siente satisfecho con su creación? ¿Está dispuesto a hacer una que le
satisfaga usted?
Una de las actitudes que facilitan el trabajo creativo es la indiferencia creativa. Deje
que la escultura tenga vida propia, fuera de su control directo. Ponga atención a esto y
permita que su intuición le dicte dónde se debe poner la siguiente pieza.
Una vez que haya creado y haya mostrado su escultura, puede trabajar en ella para
adquirir mayor autoconocimiento. Con su pareja o con su amigo, descríbase como si usted
fuera la escultura.
Ejemplo:
Al estar frente al arreglo de los objetos que encontró, usted podría decir: “Soy una
colección de cardos llenos de espinas que rodean un centro compuesto de suculentos
duraznos y flores. Tengo una parte delicada en mí, que se estira hacia arriba y una
parte baja que es sólida y está firmemente enraizada en la tierra”.
109
Hasta cierto punto nos representamos en todo lo que creamos. Cuando vemos un
objeto que capta nuestra atención es difícil que no podamos ser capaces de encontrar la
conexión entre él y lo que representa para nosotros. Nos conocemos mucho más de lo que
estamos dispuestos a admitir. Este conocimiento, abajo del nivel de nuestra conciencia, nos
lleva a la creatividad. Los nuevos patrones que “creamos” se forman dentro de nosotros
antes de que les demos expresión en términos materiales externos. Aun una escultura
naturalista, definida como una pieza de la naturaleza, es una expresión de una parte del
artista. Usando el método de identificación descrito antes podemos volver a ser dueños de
estas partes que proyectamos en nuestras creaciones.
13
Cómo trabajar con sus sueños
110
Sea que recordemos o no nuestros sueños, todos soñamos. Es un hecho en la
experiencia humana que nos da indicios de la complejidad que existe tras los escenarios de
nuestra conciencia cotidiana. Los sueños son una síntesis compleja de nuestras diferentes
actividades mentales. Combinan recuerdos recientes con antiguos y mezclan nuestros
deseos con nuestros temores. Los recuerdos recientes, del día anterior al sueño,
generalmente desencadenan una mascarada fantástica, que puede terminar muy lejos de su
punto de inicio. A veces incluyen impresiones sensoriales que están sucediendo al mismo
tiempo que el sueño, tales como la sirena de los bomberos o el repicar de las campanas. Con
frecuencia incluyen obscuros mensajes que nos pueden decir cosas de las que no estamos
conscientes, y cuando sabemos cómo trabajar con nuestros sueños, podemos aumentar
nuestro autoconocimiento al descubrir partes de nosotros mismos que hemos bloqueado.
Cuando descubrimos esas partes, podemos regresarlas a la vida, integrándolas de una
manera grata y eficaz. Con frecuencia es nuestro miedo al poder contenido en una parte
perdida o que nos hizo que la perdiéramos; cuando entendemos cómo usar dicho poder, ya
no tenemos por qué estar asustados por las consecuencias del mal uso de esa parte.
111
La capacidad para recordar los sueños difiere de una persona a otra y varía a través
de la vida. Recordarlos es una habilidad que mejora con la práctica. Una vez que uno cree
que vale la pena recordarlos es necesario desarrollar una estrategia que hace el recuerdo
posible.
Los sueños suceden cada noventa minutos durante la noche. Están asociados con
cambios en el ritmo de nuestro corazón, en el patrón de respiración y en el nivel de
estimulación en el cerebro. También están asociados con la disminución del tono muscular,
lo que es probable que nos detenga de hacer realmente los movimientos físicos que
imaginamos que estamos haciendo cuando soñamos. Este estado de excitación mental es en
parte un despertar que permite que estemos más conscientes para poder recordar el sueño
y después volver a dormir. Ya que los sueños se olvidan cuando nos dormimos más
profundamente después de que hemos soñado, tenemos que transferirlos a nuestra
memoria de tal manera que podamos recuperarlos en la mañana. Ya que nuestra memoria
depende de la repetición, la forma de almacenarlo es despertar parcialmente después de
cada sueño y repasarlo mentalmente en silencio. El siguiente experimento está adaptado
del libro de Henry Reed “El Arte de recordar los sueños”.
112
Cuando se despierte, al darse cuenta de que sólo hace unos momentos estaba
soñando, deje que algunas de las imágenes lleguen hacia usted; si es suave con ellas
regresarán más fácilmente. Tienen que ser cortejadas con tanta habilidad como lo haría
un amante. Repase el sueño una o dos veces, después permita que se vaya y duérmase de
nuevo. En la mañana, tómese su tiempo para levantarse. Quédese en la cama un rato y
haga que las imágenes del sueño regresen. Si generalmente sale disparado de la cama,
al hacer a un lado las cosas de la noche por considerarlas irrelevantes para “el mundo
real”, hace a un lado los sueños que usted está tratando de recordar.
Cuando tenga algunas imágenes de los sueños, escríbalas. No trate de ser demasiado
exacto porque las imágenes generalmente no se traducen con facilidad en palabras.
Para aprender a darle vida a los sueños primero tiene que recordarlos y después
contarlos.
Trabajando con una pareja, cuéntele su sueño. Describa los personajes de cada
escena y la forma en que se comportaron sin tratar de encontrarle sentido ni buscarle un
orden al sueño. Asegúrese de contar el sueño como si estuviera sucediendo en este
momento, es decir, conjugando los verbos en tiempo presente. Su pareja debe ayudarle con
esto llamándole la atención cuando use usted el tiempo pasado.
113
Una vez que haya logrado recordar el sueño y relatarlo, quizá tenga de repente la
sensación de haber dejado de lado una parte importante. O, a pesar de que logró recordarlo
al despertarse, quizá encuentre que ahora ya se le olvidó. Este experimento es para
recuperar sueños y fragmentos de sueños perdidos.
Imagine que su sueño tiene una personalidad y una manifestación física propia.
Imagine que su sueño está sentado frente a usted en una silla vacía y converse con él.
Puede iniciar con la pregunta “¿Dónde estás?” o puede pedirle, al sueño que le permita
verlo. En cuanto haya usted hecho una petición clara al sueño y sienta que está esperando
la respuesta, tome la silla que está frente a usted y represente el papel del sueño que no
se deja ver. Presente argumentos para ser invisible como el sueño. Cuando lo haya
hecho, cambie sillas una vez más y considere lo que el sueño le dijo. ¿Qué piensa del
diálogo entre usted y el sueño? ¿Cree usted que realmente quiere recordar? ¿Cuál es
el riesgo de recordar?
Es sorprendente cómo se pueden traer los sueños a la luz de esta manera. Una vez
que usted se hace responsable de la parte que quiere olvidar o a la que le tiene miedo,
entonces es capaz de negociar con usted mismo. A veces, puede llegar a un acuerdo con su
sueño al recordar solamente partes de éste en un momento determinado, y si ellas no son
muy amenazantes, entonces podrá recordar las que le siguen.
Los sueños son nuestra creación y los objetos y personajes que aparecen en ellos son
producto de nuestra imaginación. Muchos terapeutas tratan de encontrar algún sentido a
los sueños de sus clientes aplicando una fórmula teórica a los sueños. Debido a esto, con
frecuencia distintos terapeutas fabricarán diferentes interpretaciones del mismo sueño.
Los terapeutas Gestalt ayudan a sus clientes a entender sus sueños sin aplicar
interpretaciones simbólicas preconcebidas. Hacen esto, partiendo de la suposición de que
cada una de las figuras en el sueño representa una parte de la personalidad del individuo.
Entender el significado de cada una de las figuras tiene que hacerse no por el terapeuta, que
solamente funciona como guía, sino por el soñador mismo.
Levántese y repase el sueño una vez más en tiempo presente. Esta vez, conforme
hace un recuento de la secuencia de los acontecimientos, vuelva a crear la escena del
sueño como si realmente estuviera sucediendo en el cuarto en el que usted se encuentra. Si
en el sueño hay muebles o puertas, identifique dónde estarían en relación con el lugar
en el que usted se localiza. Haga lo mismo con las ventanas, los árboles y cualquier cosa
que destaque en el sueño. Inicie describiendo las cosas que están presentes cuando el
sueño inicia, más que las cosas que captan su atención cuando el sueño se va desarrollando.
Si usted se está moviendo en el sueño entonces muévase ahora de la misma manera,
como si el sueño estuviera sucediendo y usted se estuviera relacionando en el
espacio con los objetos del sueño.
114
En esta etapa puede empezar a experimentar algunas emociones fuertes
relacionadas con el sueño.
Si usted se topa con sentimientos fuertes mientras trabaja con el sueño, entonces es
probable que haya algún mensaje fuerte en él. En este punto puede elegir no buscar el
mensaje o continuar desenmarañando su significado. En cualquier caso, la elección es suya.
Es importante hacer solamente aquello con lo que uno se siente cómodo y revelar a su
pareja sólo lo que usted quiere.
Trabajar cada sueño al máximo sin importar los miedos que pueda tener no es la
finalidad; mas bien, usted y su pareja deberían trabajar solamente hasta donde se sientan a
gusto, tomando riesgos no porque eso es lo que se espera de ustedes, sino porque
conscientemente elijan hacerlo así. Evitar no tiene nada de malo siempre y cuando esté
dispuesto a hacerse responsable de esto al definir claramente qué es lo que está evitando.
Cuando haya hecho esto probablemente descubra que una vez más está dispuesto a
continuar con la exploración.
La persona que sueña crea las figuras en sus sueños. En este sentido pueden
considerarse como proyecciones de los rasgos de su personalidad. Para explorar sus sueños
más a fondo y estar conscientes del significado de una figura en el sueño, todo lo que la
persona tiene que hacer es asumir su identidad.
Si el sueño es largo, elija una pequeña área de éste para trabajar. Debe usted elegir
una secuencia que le intrigue o que por alguna razón sienta que es importante. Una vez
que haya decidido sobre cuál segmento trabajará, por un momento trate de identificarse
con cada uno de los personajes, representando los papeles uno por uno.
Inicie con las figuras vivientes del sueño, y aún si es ilógico para ellas hablar o tener
voz (por ejemplo un bebé muy pequeño), hable por él como si éste pudiera hacerlo.
Continúe identificándose con cada uno de los personajes en su sueño y vea cómo se
ajustan a las partes de su personalidad o de su comportamiento.
Trate de sentir las emociones de cada uno de los personajes del sueño, aun si
encuentra que el sentido le es ajeno o desagradable.
Ejemplo:
Si usted nunca ha sentido una rabia asesina en su vida diaria o si nunca se ha sentido
cruel, haga un esfuerzo por expresar estos sentimientos en el sueño a nombre de los
personajes que usted ha creado.
Hasta ahora, lo esencial del trabajo con sus sueños, ha sido la reaceptación de
algunas de sus características que se vieron proyectadas en las figuras del sueño. Estas
partes que no siente que sean suyas tienen una realidad, aun si usted tan sólo se permite
verlas en sus sueños. Sin embargo, evitar verlas requiere de una gran cantidad de energía
de la cual, al inhibir sus funciones, usted encierra aún más. Al identificarse con esas partes
115
usted puede experimentar la cantidad de poder que ha encerrado por negarse a
reconocerlas.
Trabajando con el mismo segmento del sueño, haga una lista de los objetos
inanimados y de los animales que aparecen. Pueden ser demasiados como para trabajarlos,
pero ponga particular atención a los que están relacionados con la acción en el sueño.
Ejemplo:
Si una de las figuras en el sueño está apuñalando a otra, puede imaginarse que usted es
el cuchillo. Hable como si fuera el objeto e identifíquese con éste de la misma manera
que se identifica con la persona.
116
Descríbase como el objeto y vea si de alguna manera la descripción es adecuada para
usted.
¿Cómo se siente con la forma en la que usted es usado en el sueño?
No solo los personajes del sueño representan partes de usted mismo que quizá
quisiera evitar, sino que la forma en la que interactúan se relaciona con la forma en la que
sus diferentes partes están en armonía o en conflicto. El siguiente experimento le permitirá
explorar las formas en las que los personajes en su sueño se relacionan unos con otros.
Una vez que se ha identificado con algunos de los personajes del sueño, imagine que
pueden hablar unos con otros. Encuentre dos personajes que aparecen en la misma
secuencia y que de alguna manera están interactuando. Haga que hablen uno con
otro. Será más emocionante si los dos personajes en cierto modo se oponen.
Una vez que se ha creado la escena que se describe en el experimento 13(d), tome la
postura y la actitud física de uno de los personajes y hable con el otro.
Ahora cambie de papeles manteniendo las partes explícitas y responda con la forma
de hablar o con el gesto apropiado de la segunda figura.
Permita que el diálogo se desarrolle, aún más allá del diálogo que se dio en el sueño.
¿Puede ver la conexión entre este diálogo y los conflictos en su vida?
Desarrolle un diálogo con las creaciones de su sueño que no tienen vida.
Ejemplo:
Identifíquese con una casa en el sueño y después hable con sus ocupantes o con los
árboles de afuera.
Pase el tiempo que quiera en esta interacción. No es necesario que haya ocurrido en
el sueño, pero puede ser una que sí haya ocurrido, dadas las personalidades y la
situación en el sueño.
Cuando una de nuestras creaciones más convincentes, los sueños son un camino muy
poderoso hacia la conciencia. Contienen no sólo las partes de nosotros mismos que son
proyectadas, sino también representaciones de cómo estamos en paz o en conflicto con
nosotros mismos. No podemos decir que tienen un significado, porque tienen muchos
significados. Probablemente un sueño contenga suficiente información para que trabajemos
en esto el resto de nuestras vidas. Los personajes y los conflictos son verdaderos en muchos
niveles diferentes. Lo importante es escuchar el mensaje desde cualquier nivel que se le
presente. De manera que nosotros, los soñadores, debemos elaborar nuestra propia
interpretación de nuestros sueños.
117
Esto no quiere decir que el terapeuta no sea necesario, ya que su habilidad crea el
escenario en el que el cliente descubre el mensaje del sueño. Con la experiencia se adquiere
el conocimiento de posibles mensajes y el terapeuta puede guiar al cliente al mensaje que
tiene significado para él. El mensaje del sueño no es algo que siempre se pueda expresar en
palabras, sino más bien, en el efecto total de explorar el sueño (la proyección y los conflictos
expresados dentro de él). Los antiguos patrones de comportamiento se pueden ver bajo
una nueva luz y se vislumbran nuevas soluciones a viejos conflictos; pero más que nada, de
esas imágenes más claras de nosotros mismos, poder ver toda clase de nuevas
posibilidades. Darnos cuenta de que estamos estancados en una rutina conocida es el
primer paso para salir de ella. Ver una nueva parte nuestra que hemos inhibido nos da la
opción de activarla al igual que al poder almacenado en ella. Tan sólo vernos a nosotros
mismos con claridad nos permite movernos a través de las decisiones con más precisión.
118
Si usted quiere encontrar el mensaje en el sueño que ha estado trabajando, pruebe el
siguiente experimento:
Cuando nuestros sueños son obscuros y el mensaje parece confuso o invisible, los
elementos o conflictos representados en él seguramente no están resueltos, aun en los
niveles más profundos. Las cosas toman su tiempo, y con el tiempo el mismo conflicto
aparecerá en un nuevo sueño en el que el mensaje será más claro. Hasta es posible ordenar
a los sueños que nos ayuden a resolver problemas, aún aquellos que aparecieron en un
sueño anterior.
119
Antes de quedarse dormido, pida a sus sueños que le den la respuesta a algún
conflicto importante en su vida. Repita la pregunta varias veces conforme se está
durmiendo. Si usted se ha entrenado en recordar sus sueños, encontrará que la
persona o el lugar que está asociado con su pregunta le marcará el sueño en que se
encuentra la respuesta.
Trabaje con sus sueños de la misma forma como hemos explicado en los
experimentos descritos antes.
14
120
Cómo vivir sus sueños
Vivir implica tener la flexibilidad de moverse entre nuestra capacidad para pensar en
la zona media y de vivir en este momento a través de sentir lo que está sucediendo ahora
mismo en la zona externa o en la zona interna. La única forma de descubrir lo que está
sucediendo ahora es enfocando nuestra atención en la zona interna o externa. De esta
manera podemos adaptarnos y reaccionar a lo que está sucediendo en nosotros mismos y
121
en el mundo que nos rodea. Cuando tenemos esta información todas nuestras opciones se
hacen evidentes.
A pesar de que este tipo de comunicación puede ser muy satisfactorio, nos deja
vulnerables a los ataques. No toda la gente del mundo es buena para nosotros. Algunos, se
podría decir, nos nutren y otros nos resultan tóxicos. De la misma manera que algunos
alimentos le sientan mal a uno, así la gente que es difícil de digerir. Ya que “lo que es
alimento para unos es veneno para otros”, un amigo suyo puede llevarse bien y nutrirse de
alguien que para usted es tóxico.
Las relaciones tóxicas permanecerán así hasta que el conflicto pueda resolverse de
alguna manera. Debido a que solamente podemos ser responsables de alterar nuestro
comportamiento o actitudes, podemos intentar hacer algo. Si la interacción tóxica es el
resultado de nuestras acciones, entonces conforme cambiemos, la relación quizá se
convierta en una relación nutritiva. Por el contrario, si la toxicidad se debe a las actitudes o
122
al comportamiento de la otra persona y ella no está dispuesta a cambiar, tal vez sea mejor
renunciar a la relación.
Imagine a diferentes personas con las que tiene dificultades. Piense en cada una por
unos momentos y después seleccione a una para trabajar con ella imaginariamente.
Considere su relación global con esta persona. Ahora mismo ¿le gustaría hacer
contacto con ella o le gustaría evitarle? Si descubre que realmente no quiere acercarse
a ella, ¿cómo se conduce para hacerlo? Si encuentra que se siente bien como para acercarse
a esta persona, considere a otras en su lista hasta que encuentre alguna a la que
preferiría evitar.
Ahora examine cómo se conduce para acercarse a ella.
Hay muchas personas con las que sentimos que debemos permanecer en contacto,
aun cuando éste no sea satisfactorio. Para que reanudemos esa relación tan poco
satisfactoria, tenemos que hacernos algunas trampas para restablecer el contacto. Tales
trampas incluyen al decirnos que es “nuestro deber” o que “se sentiría muy herida”.
Muchas relaciones tóxicas se mantienen porque una o ambas partes quieren algo de
la otra que no están obteniendo. Por ejemplo, una hija puede continuar con una relación
tóxica con su madre durante años esperando una aprobación que nunca llega. Sin embargo
123
ella persiste, esperando que un día se verá recompensada por sus esfuerzos. Salirse de una
relación tóxica puede ser difícil y arriesgado. Algunas veces lo que nos mantiene en una
relación tóxica es el miedo y el enojo que tendremos que tolerar al hacer ese movimiento.
Imagine que está usted dando el adiós final a alguien que le ha sido tóxico en su vida.
Imagine que él está dejando su vida de una manera definitiva. Quizá se esté usted
mudando a una nueva ciudad, obteniendo el divorcio de una pareja anterior o
cambiando de trabajo de manera que ya no tendrá que estar en contacto con esta
persona.
¿Cómo se siente al despedirse? ¿Recuerda usted alguna forma en la que esta relación
tóxica lo haya alimentado?
124
con orgullo. Sin embargo, rara vez preguntamos “¿Tengo que soportar esto?” Mientras
persistamos en soportar el trauma y la tensión, no hay manera de que podamos salirnos de
esto. La imagen que nos viene a la mente es la de un hombre que está esperando en la
parada del autobús, a mitad del invierno con la nieve apilada por todos lados, rechinando
los dientes y diciendo: “Yo puedo soportar esto”. Mientras continúe invirtiendo veinte
minutos del día en esta miserable situación sin darse cuenta de que no tiene que hacerlo, no
buscará una forma alternativa de viajar. Esta capacidad para soportar es en parte la razón
de que la gente persista más allá del punto en que es alimentado: ya que ambas personas
están muy ocupadas soportándose una a la otra.
Mientras existen razones para cambiar una relación que es tanto nutritiva como
tóxica a manera de lograr que se haga más nutritiva, existen algunas relaciones que parecen
ser tóxicas en su totalidad. Parte de cuidarnos a nosotros mismos y ser independientes es
darse cuenta de que, no importa cuánto tratemos de ser amables con ellos, algunas
personas nos van a herir. Existen muchas personas que podrían ser tóxicas para nosotros y
la posibilidad de ser heridos por ellos nos puede ayudar a evitarlas. Siempre que conozco a
una persona que me parece desagradable, actúo con cautela y sólo le permito acercarse
hasta que estoy seguro que se puede confiar en ella. Si persiste en herirme me alejo y la
evito. Si tengo que estar con ella asumo una actitud hermética. Intento compartir mi
incomodidad pero si no lo aceptan, no me empeño en ello. Es necesario mucho interés para
criticar a otra persona creativamente.
La verdadera crítica puede ser un regalo para otra persona. Si se hace con suficiente
buena voluntad ésta puede incluir comentarios que hacen una evaluación tanto buena como
mala. Esto es parecido a apreciar joyas semipreciosas o una actuación artística, la crítica
incluye una apreciación de las debilidades y de los aciertos. Esta crítica implica un juicio
que refleja el sistema de valores de la persona que la hace. Ninguna crítica es absoluta
porque ningún sistema de valores es absoluto. Sin embargo, la crítica que recibimos de
aquéllos a quienes respetamos y cuyo sistema de valores admiramos, en general la
experimentamos como absoluta. Si fallamos a los ojos del profesor cuyo sistema estamos
tratando de aprender, tenemos la sensación de haber fracasado; pero el sistema de nadie es
el correcto para nosotros y la imposibilidad de estar a la altura de los valores morales de
alguien por lo general significa que estos valores no son realmente los nuestros. La única
forma de decidir esto es escuchar la crítica con buena fe y probar si las partes que no
satisfacen las exigencias son aquellas que queremos cambiar. Por ejemplo, si mi maestro de
piano me dice que mi interpretación de una pieza es demasiado matemática y “que debería
ser más viva”, soy yo quien decide si no quiero interpretar la pieza como un matemático. Si
yo valoro una interpretación matemática diría, “esta pieza tiene una hermosa claridad
matemática”. Si no me gustara tal interpretación yo diría: “esa pieza está interpretada como
una prueba algebraica, sin vida”. Todas las críticas parten de un punto de vista y las
perspectivas con las que diferentes seres humanos se acercan a las cosas son muchas y
variadas. El hecho es que la pieza es interpretada con gran precisión y su crítica dependerá
de si a usted le gusta o no.
Nuestra sociedad pone gran énfasis en la lógica y la razón. La crítica con frecuencia
se expresa en estos términos, pero casi siempre bajo el disfraz de un pensamiento claro
utilizamos la crítica para ventilar nuestras hostilidades y atacar a otros. De manera que
125
cuando escuchamos una crítica verdadera que se nos proporciona con buena voluntad
podemos asociarla con hostilidad injustificada. Si expresáramos nuestro enojo u hostilidad
como un sentimiento más que como una “comunicación racional”, no tendríamos la
necesidad de justificar nuestro enojo o hacer mal uso de la crítica.
Debido a este uso hostil de la crítica y porque la verdadera crítica por lo común se
recibe como si fuera un ataque, nos acostumbramos a retenerla y a no expresarla. Esto tiene
dos consecuencias; en primer lugar, nos perdemos de una valiosa oportunidad de
comunicación auténtica y, en segundo lugar, inhibimos una parte de nosotros mismos y con
el tiempo perdemos nuestra capacidad para criticar de manera correcta. Ya que la crítica
implica la comunicación de nuestro sistema de valores, es esto precisamente lo que no es
comunicado y puede perderse por suprimirse la expresión. A pesar de que algunas
personas sienten que esta pérdida no será algo tan malo, cuando empezamos a perder
nuestra capacidad para criticar corremos el riesgo de perder nuestra percepción de lo que
es bueno o malo en nosotros y en los demás. Nuestros parámetros se vuelven, ya sea
demasiado altos o demasiado bajos, o simplemente se convierten en algo indefinido.
Por ejemplo, los perfeccionistas, con sus parámetros inhumanamente altos, pierden
la perspectiva de lo que es posible y de lo que no lo es. A pesar de que son los maestros de la
crítica, si tuvieran que compartir su crítica con otros, podrían entonces entender y quizá
modificarían sus propios parámetros a manera de ser más benévolos con ellos mismos y
con los demás. Hasta cierto punto nuestros valores, que están implícitos en nuestra crítica,
son una declaración de quiénes somos. Si la expresamos, obtenemos una perspectiva más
amplia sobre nosotros y aumentamos nuestra capacidad para establecer una comunicación
clara y auténtica.
Imagine que está usted hablando con alguien a quien quiere criticar. Haga una lista
con detalles específicos de todas las cosas que usted desea criticar sobre esa persona.
Ahora imagine que está enojado con ella y exprese su enojo de una manera directa,
con sentimiento, sin tratar de justificar la razón de su enojo.
Ahora critique a la misma persona con tan buena voluntad como le sea posible.
¿Cómo se siente con ella ahora?
126
una frente a la otra es porque al hacerlo se sienten vulnerables y
cada uno da al otro demasiado poder sobre sí mismo. ¡En qué forma
tan horrible, tan mortal, tan catastrófica pueden herirse, destruirse
y arruinarse el uno al otro para siempre! Con cuánta frecuencia, en
efecto, terminan por infligirse pena y tormento uno al otro! Es mejor
permanecer superficial, con relaciones triviales, de esa manera las
heridas no son demasiado profundas, no se obtiene sangre del alma
a hachazos. Empezar a conocer a alguien y entrar a ese nuevo mundo
es un salto irreparable y final a lo desconocido.
Eldridge Cleaver
Para escuchar la crítica debemos estar abiertos y no ser defensivos. Darse cuenta de
que toda la crítica es aplicar el sistema de valores de otro a nuestros esfuerzos, es útil
porque, cuando somos autosuficientes, no tenemos que vivir de conformidad con las
expectativas de los otros a menos que así lo elijamos. Esta actitud no defensiva es
importante en otras situaciones.
Para que podamos ser amados tenemos que bajar nuestras defensas y arriesgarnos a
ser vulnerables con la gente que queremos amar. Tenemos que renunciar a nuestra
vigilancia y esfuerzo por controlar, permitiendo que la gente que nos ama exprese su amor
a su manera; de otra forma se convierten meramente en una expresión de nosotros mismos
al hacer lo que se les pide que hagan en lugar de expresar lo que sienten.
Mucha gente en nuestra sociedad dice que está buscando a alguien que la ame, pero
no se permite sentir cómo realmente ya la aman. Nunca lo van a saber a menos que estén
dispuestos a perder el control. Experimentar ser amados implica permitir que la otra
persona nos muestre su afecto, verbal o físicamente, en la manera que ellos elijan. Cuando
usted da instrucciones detalladas sobre la forma en que deben amarlo, todo lo que está
haciendo es entrenar a alguien para que se comporte como a usted le agrada, pero no
permite que esta persona le exprese su amor. Los gestos que son aceptados por usted
pueden hacer que otros no le manifiesten su afecto en la manera que a ellos les satisface. Al
controlar la manera en que usted permite que la gente lo ame, elimina el elemento
espontáneo de su interés. Por supuesto, la ventaja de tener el control es que usted no corre
riesgos; pero como siempre, cuando no corremos riesgos el resultado es predecible y no
hay frescura ni hay vida.
Para que usted pueda apreciar el ser amado debe estar abierto. Usted tiene que
experimentar lo que realmente significa entregarse sin control antes de que pueda
reaccionar a esto. Si no le agrada lo que obtiene, entonces le corresponde decirle a la otra
persona y permitirle decidir si está dispuesta a expresar su amor de otra forma. Si está
dispuesta a arriesgarse a hacerlo así, entonces continúa expresándose en su propio estilo y
no se convierten en su títere.
Correr el riesgo de ser amado de esta manera no es fácil, pero es la única forma de
sentir el amor de otro. Al igual que la crítica, amar implica comunicación y contacto con otro
ser humano. Puede ser nutritivo, pero el amor auténtico implica un riesgo. Es posible
127
protegerse contra los riesgos de ser amado pero si hacemos esto entonces éste ya no puede
alcanzarnos.
Defenderse contra el amor y la crítica nos impide la comunicación con los otros.
Cuando me siento enojado tengo la opción de comunicar o no mis sentimientos. El riesgo de
expresarme a mí mismo es que puedo provocar enojo o rechazo en los demás; sin embargo,
si no me expreso, tengo que reprimir estos sentimientos y volcarlos hacia adentro. Una de
las formas más comunes para impedir la expresión de nuestros sentimientos de enojo es
decirnos que son irracionales. En nuestra sociedad nos enseñan a ser racionales y estar
enojados generalmente significa ser irracionales. De esta manera se puede expresar el enojo
indirectamente convirtiéndolo en una hostilidad “justificada”. Una forma es la crítica hostil;
otra es expresar la hostilidad en el nombre de una autoridad más elevada, como el exigente
funcionario de la aduana o el acomodador de coches en el estacionamiento que nos hacen la
vida difícil sin necesidad diciendo “sólo hago mi trabajo”. Estas suelen ser bastante tóxicas y
han encontrado extraordinarios nichos para sí mismos en sus trabajos, lo que les permite
ser hostiles mientras que el puesto los libera de la responsabilidad de su hostilidad.
Generalmente, los funcionarios de la aduana eligen su vocación con bastante cuidado, ya
que encuentran que su trabajo es remunerador y satisfactorio pues los otros miembros de
la población, enfurecidos, tienen que someterse a sus reglas. Mientras puede no ser
prudente enfurecerse en estas situaciones, vale la pena estar consciente de que muchos de
los burócratas de menor jerarquía están haciendo algo más “que cumplir con su trabajo”. Ya
que el poder está de su lado, es inútil tratar de remediar ahí mismo la hostilidad que
despiertan en usted. Pero cuando el encuentro ha terminado, puede usted considerar sus
opciones. A pesar de que estas personas siempre lo dejan sintiéndose incompleto, la
cantidad de energía que se requiere para completar algunas de las Gestalts podría
representar un desgaste más grande que el que acaba de pasar. De manera que con
frecuencia usted quizá elija resolver estas situaciones en la fantasía más que en la vida real.
128
Trate de recordar algún funcionario o burócrata de baja jerarquía que le haya hecho
sentirse miserable de alguna manera. Visualice la escena claramente.
Ahora piense en un castigo apropiado para él. Cuando haya decidido alguno, imagine
que está supervisando que lo lleven a la acción. Asegúrese de ver la escena
claramente, incluyendo la expresión en la cara de esta persona cuando ve que es usted
quien está observando la venganza.
Continúe con esta fantasía hasta que encuentre que ha terminado con la persona.
A pesar de que quizá nunca tenga la oportunidad de desquitarse con la gente que lo
ataca sin razón alguna, al usar su imaginación de esta manera puede dirigir su atención a
cosas nuevas y dejar que se vaya el sentimiento de impotencia que sigue a tales encuentros
frustrantes.
129
humanos, pactado en el pasado, ya no es válido porque uno o ambos han cambiado desde
que éste se hizo. Tenemos la esperanza de que se pueda negociar un nuevo contrato, pero si
esto es imposible es necesario separarse y seguir adelante.
Las consecuencias del cambio pueden hacer que deseemos modificarlo, y muy pocos
cambios son totalmente irreversibles. Sin embargo, nunca podemos regresar, y el regreso a
un viejo arreglo no significa que la interacción que estaba presente en la antigua relación
continuará. Ambas personas han cambiado como resultado de lo que sea que haya sucedido
de manera que un viejo arreglo puede ser estimulante y el aumento en la conciencia que
tiene lugar con el cambio puede valer la pena. La elección es suya.
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El riesgo de vivir
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