Anexo 2: La Asignación Universal por Hijo (AUH)
Desde 2009 mediante la implementación de
la AUH por Decreto 1602/2009, todos los
niños, niñas y adolescentes de todos los
hogares de la República Argentina en los que
el ingreso familiar está por debajo de un
monto determinado, incluyendo aquellos cuyos padres están desocupados o informalmente ocupados
(comúnmente llamados “trabajadores en negro”) y que no tengan otra asignación o plan familiar
pueden acceder a este beneficio. En esa época, se previa que el programa iba alcanzar a unos 4,5
millones de niños y adolescentes. En 2011 se sumó la posibilidad de contar con la asignación a las
embarazadas con 12 o más semanas de embarazo.
La AUH consiste en el pago mensual fijo por hijo, abonada a los padres o tutores por cada menor de 18
años o sin límite de edad cuando se trate de personas con alguna discapacidad. Hay un límite por familia
y es que se abona la prestación por cada hijo hasta un máximo de cinco menores.
Dentro de las condiciones o requisitos requeridos para los niños de hasta 4 años de edad es que se debe
acreditar el cumplimiento de los controles sanitarios y el plan de vacunación obligatorio; desde los 5
hasta los 18 años, deberá acreditarse además la concurrencia de los menores a establecimientos
públicos educativos. La falta de acreditación producirá la pérdida del beneficio.
La AUH ha tenido y tiene efectos deseados y no deseados, y efectos secundarios o colaterales, también
esperados e inesperados, como toda política pública.
La AUH fue pensada para contar con efectos importantes en tres ámbitos: educativo, sanitario y
económico.
El aspecto educativo está relacionado con la obligatoriedad de que los niños que perciben esta
asignación asistan a la escuela. El resultado fue un aumento de la matrícula escolar, en promedio, de un
25% a escala nacional. En cuanto a la sanidad, donde también aumentó la cantidad de chicos que ahora
son vacunados y asisten a controles para cumplir con los dos requisitos fundamentales para cobrar el
I00% de la asignación. Y en cuanto a lo económico, es más que evidente que constituye una ayuda para
las familias para la compra de alimentos, medicamentos, útiles escolares y demás necesidades.
Otro punto importante es que el presupuesto necesario para llevar adelante este programa que es
aportado por la ANSES, quien a su vez es la encargada de poner en marcha el control de los requisitos y
realizar los pagos mensuales.
Uno de los efectos no deseados es la desvalorización de la AUH por la inflación.
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Aunque son varios los prejuicios que pesan sobre quienes se benefician de la AUH (desde que no
quieren trabajar hasta que buscan tener más hijos para cobrar más plata), las cifras ayudan a
derribarlos: el 90% de los titulares son mujeres, el 51% tienen un hijo a cargo y más de la mitad de ellos
trabajan.
El monto que reciben las familias varía si el chico tiene alguna discapacidad y se actualiza a la par de las
jubilaciones y las pensiones. De esta cifra, las familias cobran el 80% todos los meses y el 20%
semestralmente con la presentación de la Libreta de Seguridad Social, Salud y Educación.
Cuando se lanzó la AUH en 2009 el monto por hijo era de $180 y la inversión inicial que le demandó al
Estado fue de unos $ [Link].
En nuestro país y según datos de la Anses cerca de cuatro millones y medio de niños y adolescentes son
los que se benefician con la AUH (lo que equivale al 30% del total de menores).
Sin embargo, también concuerdan en que la medida está lejos de ser determinante para eliminar la
pobreza o reducir fuertemente la desigualdad y que todavía son varios los desafíos a mediano y largo
plazos.
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Entre los dos millones de titulares de la AUH, la edad promedio es de 35 años y sólo el 5% de las madres
son inmigrantes.
Volviendo al prejuicio en torno a que aquellos que cobran la AUH son vagos y no quieren trabajar, los
datos muestran que, respecto de su inserción laboral, alrededor de la mitad se encuentran ocupados, el
38% son inactivos y el 12% no tienen empleo. De los que tienen trabajo, el 63% se desempeñan como
asalariados en un puesto no registrado en la seguridad social (comúnmente los llamados trabajadores o
en negro), mientras que el 25% trabajan por cuenta propia (el 38% realizando actividades de servicio
doméstico y el 17%, en el comercio).
Por otro lado, la AUH está focalizada en los estratos de menores recursos socioeconómicos y de los
niños que la perciben, el 37% residen en la provincia de Buenos Aires; el 75% tienen menos de 12 años;
el 97% asisten a la escuela, y sólo alrededor del 1,5% son migrantes.
La Anses, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Unicef, las facultades de Ciencias Económicas
de la UBA y de la Universidad de La Plata y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales han
elaborado una importante evaluación y presentaron el informe "Análisis y propuestas de mejoras para
ampliar la AUH", donde hacen un balance sobre su impacto. Según el estudio, no se puede concluir que
la AUH haya producido desincentivos al trabajo.
Respecto al mito que las mujeres buscan quedar embarazadas para cobrar la asignación, las cifras del
Ministerio de Salud de la Nación reflejan que el 55% de los embarazos en la Argentina no son
planificados, y ese porcentaje sube al 67% en los casos de las adolescentes. Además, existe un límite en
la cantidad de hijos por los que se puede cobrar la AUH.
El tercer mito se refiere a la creencia de que "gastan el dinero en drogas y alcohol". Las investigaciones
que se hicieron sobre este punto son pocas, principalmente en el conurbano, muestran que lo que
reciben lo usan para cubrir necesidades básicas como alimentación, ropa y transporte.
Como hemos visto, se exige a las familias acreditar la asistencia a un establecimiento escolar y en cuanto
a salud que se realicen controles médicos y vacunas para que puedan percibir la totalidad del monto de
la asignación y evitar ser suspendidos del programa.
Pero existen diferentes barreras al acceso o sostenimiento de la AUH: desde la falta de información
hasta la inserción temprana en el mercado laboral y las distancias y dificultades que pueden implicar los
trámites.
Algunas familias no presentan la libreta en tiempo y forma porque no saben que tienen que hacerlo.
Conveniente sería que sea el Estado quien haga las verificaciones y no sea la gente que lo tengan que
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hacer. Pero aún no se logró automatizar el sistema y aunque se ha avanzado, todavía falta bastante en
esta cuestión.
Un estudio de Unicef demuestra que eliminar la indigencia a través de una política de transferencia de
ingresos, como la AUH, "no es una locura" y que "eso equivale a eliminar el hambre". Explican que se en
la actualidad se destina a la AUH el 0,52% del PBI, y mientras que, para erradicar la indigencia, el estudio
estimó que debería invertirse un 1,1% adicional del PBI, es decir, más del doble. "Es mucho dinero, pero
con un objetivo socialmente deseable. La meta de pobreza cero es un objetivo a largo plazo, pero las
situaciones más extremas se pueden solucionar mucho más rápido y es fiscalmente viable", concluyen.
Para profundizar en los requisitos, montos y forma de pago podés visitar estos sitios web accediendo a
ellos con estos códigos QR:
[Link]
[Link]
[Link]
hijo-auh
Además, te sugiero buscar cuánto es el monto se paga en la
actualidad.