FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
Plan de Intervención Psicológica en una Joven con Ansiedad
Generalizada
Autor(es):
Uribe Guevara, Wendy Roxana ([Link]/0000-0001-8177-2237)
wuribegu@[Link], Escuela Profesional de Psicología, VIII ciclo
Asesor(a):
Dr. Vega Cotrina, Wilson ([Link]/0000-0002-8851-31643)
Lima Norte - 2025
Generalidades
Nivel del trabajo de investigación
Trabajo de investigación formativa III
formativa:
Objetivo de Desarrollo Sostenible y
Salud y bienestar
Meta:
Línea de investigación específica del
Violencia
programa de estudios:
Línea de responsabilidad social Promoción de la salud, nutrición y salud
universitaria: alimentaria
I. Introducción
Percibir ansiedad es una respuesta natural del organismo, ya que esto
nos ayuda acondicionarnos ante situaciones que consideramos peligrosas o
intimidantes. No obstante, una vez que esta emoción se presenta con demasiada
fuerza en reiteradas veces, y resulta difícil controlarla, podría estar enlazada a la
presencia de un trastorno de ansiedad subyacente.
El estudio de Gómez (2025), predomina el trastorno de ansiedad
generalizada (TAG) como uno de los principales retos de salud mental en los
años siguientes, en su persistencia, impacto en la vida diaria y la alta supremacía
en diversas agrupaciones de los residentes. Este trastorno se identificó por una
intensa preocupación, imposible controlar y no a una sola situación determinada,
lo cual mostró un deterioro gradual en áreas primordiales de la vida diaria como
el empleo, familia y las afinidades interpersonales. En ámbitos de susceptibilidad,
estas apariciones resultaron con mayor intensidad, disminuyendo las habilidades
adaptativas de la persona.
A nivel mundial según la OMS (2023), la ansiedad integró uno de los
trastornos mentales más comunes, afectando un 4% de la población global. En
2019, alrededor de 301 millones de personas sufrieron algún tipo de trastorno de
ansiedad, siendo el TAG una de las figuras más comunes y debilitantes. A pesar
de la existencia de tratamientos eficaces, menos del 30% de los afectados
accedió a intervenciones apropiadas, lo que evidenció una brecha significativa
entre la necesidad y la oferta de atención psicológica. Entre las principales
barreras se identificaron el estigma social, la falta de recursos humanos
especializados y la limitada inversión en programas de salud mental.
A su vez, Crockett y Martínez (2023) señalaron que el TAG presentó una
elevada comorbilidad con trastornos depresivos, especialmente en
adolescentes. En su estudio realizado en la zona norte de Santiago, Chile, el
84.3% de los participantes con ansiedad generalizada también cumplieron
criterios diagnósticos para depresión. Esta doble carga sintomática implicó un
mayor deterioro funcional, así como un riesgo elevado de cronificación del
cuadro clínico si no se intervenía oportunamente. En contextos escolares, por
ejemplo, esta comorbilidad se tradujo en dificultades académicas, ausentismo,
retraimiento social y afectación en el desarrollo emocional.
Además, la Asociación Psiquiátrica Americana (APA, 2024), los niveles de
ansiedad en la población general aumentaron progresivamente en los últimos
tres años. En su informe anual, se indicó que el 43% de los adultos
estadounidenses reportaron sentirse más ansiosos en 2024 respecto al año
anterior, marcando un incremento sostenido desde el 32% registrado en 2022.
Este patrón, aunque basado en datos de Estados Unidos, fue considerado
representativo de una tendencia global que también se observó en países de
América Latina, donde las condiciones socioeconómicas, la inestabilidad laboral
y la sobreexposición a información negativa influyeron negativamente en la salud
mental colectiva.
En ese contexto, el presente trabajo tiene como objetivo general analizar
la evolución, prevalencia y factores asociados al Trastorno de Ansiedad
Generalizada (TAG) en el escenario posterior a la pandemia de COVID-19, tanto
a nivel internacional como en el Perú. Se busca comprender esta problemática
desde una perspectiva integral que abarque variables clínicas, sociales y
estructurales del sistema de salud. Entre los objetivos específicos se propone,
en primer lugar, definir el porqué del aumento progresivo de los niveles de
ansiedad en la población general, utilizando como base datos recientes
expedidos por entidades nacionales e internacionales. Asimismo, se pretende
determinar cuáles han sido los factores psicosociales y contextuales que han
causado el incremento de la sintomatología ansiosa, tales como el
confinamiento, la crisis económica, la inseguridad laboral y los cambios sociales
abruptos.
Por otro lado, la Fundación Femeba (2025), la pandemia de COVID-19
exacerbó drásticamente los síntomas de ansiedad en la población mundial,
generando un aumento del 25% en la prevalencia de los trastornos ansiosos. El
aislamiento prolongado, la pérdida de seres queridos, el desempleo y la
incertidumbre generalizada fueron factores que potenciaron la aparición del
TAG, especialmente entre mujeres jóvenes. En este periodo, muchos pacientes
desarrollaron síntomas ansiosos por primera vez, mientras que quienes ya
presentaban antecedentes experimentaron una intensificación considerable de
los mismos, lo que desbordó las capacidades del sistema de salud en múltiples
países.
Por otro lado, la pandemia de COVID-19 representó un factor de riesgo
adicional para el desarrollo y la exacerbación del TAG. Según Wang et al. (2023),
el confinamiento, el miedo al contagio, y la incertidumbre socioeconómica
incrementaron significativamente los niveles de ansiedad en la población
general, con un impacto especialmente fuerte en mujeres jóvenes y personas
con antecedentes de trastornos mentales. En tal sentido, (OPS, 2024) dio aviso
sobre un incremento global de trastornos ansiosos y depresivos, recomendando
fortalecer sistemas de salud mental integrales y accesibles.
Además, EsSalud (2024), precisaron más de 182,000 diagnósticos de
trastornos de ansiedad en el Perú, de los cuales una cantidad considerable
corresponde al TAG. Estos datos mostraron una alarmante tendencia al alza,
específicamente en regiones urbanas densamente pobladas como Lima
Metropolitana, donde el estrés y la presión social contribuyen significativamente
el aumento de problemas ansiosos. No obstante, también se observa un
aumento en zonas rurales, el acceso es limitado a servicios de salud mental
dificultando la detección y atención temprana.
Según EsSalud (2024), en Perú aproximadamente el 50% de los casos
diagnosticados con ansiedad presentaron un trastorno mixto de ansiedad y
depresión. Esta alta coexistencia de síntomas afectivos y ansiosos complicó el
abordaje clínico, ya que demandó tratamientos más prolongados y
personalizados. La falta de protocolos unificados para el manejo de estas
condiciones comórbidas, sumada a la escasez de profesionales especializados,
limitó la eficacia de las intervenciones disponibles, especialmente en centros de
atención primaria.
La Clínica Mayo (2025), la TCC se situó como una de las intervenciones
más efectivas en el tratamiento del TAG. Esta participación permitió a los
pacientes reconocer patrones de pensamiento erróneos, cambiar convicciones
irracionales y desarrollar herramientas para el manejo de la excesiva ansiedad.
La TCC enseño un resultado continuo, tanto en ambientes clínicos como en
programas comunitarios, y se adecuo positivamente a formas virtuales en el
contexto post pandémico. No obstante, su implementación eficiente requirió una
adecuada capacitación de los terapistas y un organigrama que asegurara la
supervisión del tratamiento.
Es importante destacar que, el TAG ha sido identificado como una de las
condiciones de salud mental más complejas y predominantes hoy en día. Por su
parte, Andrade et al. (2024), señala que, el TAG se caracteriza por una
preocupación permanente y desmesurada que perjudica a los sujetos en su
capacidad funcional, incidiendo en su rendimiento académico, laboral, y en sus
habilidades blandas. Investigaciones actuales señalan que los factores
psicosociales, como las crisis sociales, la inseguridad laboral y la pobreza,
actúan como contribuyentes de gran relevancia en el nacimiento y sostenimiento
del TAG (López & Vargas, 2023).
En Latinoamérica, la desestabilización económica y la reducida cobertura
en salud mental empeoran esta situación, especialmente para grupos en
situación de vulnerabilidad que no alcanzan a servicios adecuados (Rodríguez
et al., 2024). En el Perú, como ejemplo, tenemos la falta de igualdad en el reparto
de recursos sanitarios y la insuficiente capacitación de profesionales calificados
en salud mental constituyen impedimentos relevantes para la atención a tiempo
del TAG (Ministerio de Salud del Perú, 2024).
También, la coexistencia de TAG con distintos trastornos psiquiátricos,
particularmente la depresión, empeora el cuadro clínico y dificulta el tratamiento.
Como indicaron. Un estudio de Martínez y Torres (2024), sobre adolescentes
con trastornos emocionales, la comorbilidad entre ansiedad y depresión rebasa
el 70%, incrementando el riesgo de suicidio, la deserción escolar y el conflicto
social. Este acontecimiento recalca la importancia de la detección temprana y el
planteamiento multidisciplinario para prever consecuencias negativas a largo
plazo. ¿Cómo influyen los factores psicosociales en la prevalencia del Trastorno
de Ansiedad Generalizada (TAG) en jóvenes estudiantes universitarios
peruanos, y cuál ha sido la eficacia de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
como intervención terapéutica frente a esta problemática?
Luza (2022) realizó un estudio centrado en la aplicación de la terapia
cognitivo-conductual en una paciente con diagnóstico de depresión, quien había
sido víctima de violencia por parte de su pareja. El propósito principal fue reducir
síntomas como la tristeza, el miedo, la ansiedad, los pensamientos negativos y
las conductas desadaptativas a través del uso de técnicas propias de la TCC. El
estudio empleó un diseño de caso único, y para la evaluación se emplearon
métodos clínicos como la entrevista psicológica, la observación conductual y
pruebas estandarizadas. Al finalizar el proceso terapéutico, que constó de 12
sesiones e incluyó intervenciones como psicoeducación, respiración
diafragmática, relajación muscular progresiva de Jacobson, autoinstrucciones,
detención del pensamiento y reestructuración cognitiva, se observó una
disminución significativa de los síntomas depresivos. La paciente mostró
avances en sus emociones, pensamientos y conductas.
Estos resultados reflejaron la eficacia de la terapia cognitivo-conductual
como estrategia de intervención en mujeres que presentan depresión asociada
a experiencias de violencia de pareja. La mejora en diferentes dimensiones del
funcionamiento psicológico sugiere que el abordaje estructurado y personalizado
de la TCC puede generar cambios terapéuticos positivos, contribuyendo a la
recuperación emocional y al fortalecimiento del afrontamiento adaptativo.
De acuerdo con la (OMS, 2022), durante el primer año de la pandemia,
los casos de depresión y ansiedad se incrementaron en más de un 25%.
Además, se calcula que cada año se pierden alrededor de 12.000 millones de
jornadas laborales a causa de estos trastornos, generando un impacto
económico cercano al billón de dólares a nivel global. La pandemia de la COVID-
19 evidenció un aumento significativo en los niveles de ansiedad y depresión en
todo el mundo, lo que puso al descubierto la falta de gestión de los gobiernos
para enfrentar sus repercusiones en la salud mental, así como una insuficiencia
incesante de recursos en este ámbito. En 2020, los gobiernos determinaron, en
promedio, solo el 2% de sus presupuestos sanitarios a la salud mental, mientras
que en los países de ingresos medios y bajos la inversión fue inferior al 1%.
II. Metodología
El presente estudio corresponde al tipo de investigación aplicada ya que
se propuso resolver una problemática psicológica específica como es el (TAG)
existente en relación a la terapia cognitivo conductual previamente establecidos
para resolver una problemática específica. Esta investigación aplicada describe
un problema y lo justifica en la medida que la investigación no se limita a procesar
conocimiento teórico, busca aplicar dicho conocimiento en un contexto verídico
para lograr cambios significativos en el bienestar de la evaluada. Según
Fernández y Ruiz (2025), la TCC constituye una de las intervenciones más
eficientes en la aproximación del TAG, al permitir la reestructuración cognitiva y
del desarrollo de estrategias y el afrontamiento ante la ansiedad excesiva.
Por otro lado, la investigación es pre experimental ya que considera
administrar un tratamiento individual y aplicar una medición en un pre test y post
test con el mínimo control de las variables (Ortiz, 2024). De este modo, se trata
de una investigación con un diseño de caso único tipo AB, donde primero se
recoge una línea base mediante la observación del comportamiento antes de
comenzar el tratamiento. Luego, se aplica la intervención y se registran los
cambios que ocurren en la conducta al inicio respecto a la fase inicial. (Manzini,
2024)
El estudio de caso único se llevó a cabo mediante consulta psicológica de
forma domiciliaria, ubicado en el distrito de Comas, en el departamento de Lima,
Perú. Tuvo una duración de 4 meses desde abril a julio, la cual fue desarrollada
bajo 16 sesiones cada una de 45 minutos dos veces por semana incluyendo las
sesiones de evaluación y seguimiento. En este contexto la terapia cognitivo
conductual es una forma de intervención que se orienta en modificar respuestas
disfuncionales en el desarrollo físico, emocional, cognitivo y conductual, las
cuales se alcanzan mediante el aprendizaje y, con el tiempo, se han
transformado en hábitos (Zapata, 2020).
La terapia cognitivo conductual busca evaluar el efecto que causa y
disminuyen los síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada. Abarcando a
las personas que sienten un desasosiego desmesurado con relación a
situaciones de la vida cotidiana. Los siguientes síntomas son la excesiva
preocupación durante la mayoría de los días, la intranquilidad, el agotamiento,
dificultades en el sueño, nerviosismo, o baja concentración (Ezquerra, 2023).
Asimismo, Kerlinger y Lee (2002), estas variables no son susceptibles de
manipulación, ya que corresponden a características propias del individuo, como
la edad, el sexo o los factores hereditarios. En este estudio, las variables de
control incluyen la edad, el sexo, el nivel educativo, la condición socioeconómica,
la firma del consentimiento informado y la cantidad de sesiones.
Durante el desarrollo del presente estudio, se reconoció la posibilidad de
que algunas variables extrañas influyeron en los resultados obtenidos,
particularmente en los niveles de ansiedad reportados por la evaluada. Dichas
variables extrañas que son ajenas al plan de intervención psicológica pueden ser
factores que intervienen en las respuestas del paciente en la terapia cognitivo
conductual. Los conflictos con su pareja, preocupación por la enfermedad de un
pariente y bullying que está afectando a su menor hija.
Participante de género femenino, de 32 años, con domicilio Comas, con
grado de instrucción Universitario en proceso, estatus económico medio, de
estatura media alta, contextura delgada, estatura de 1.60 aproximadamente,
asistió una sola vez a una consulta psicológica. Se empleó el consentimiento
informado como requisito indispensable para la realización de las sesiones.
De acuerdo con Diaz et al., (2017) las técnicas cognitivo conductual
colaboran significativamente el mejoramiento en la calidad de vida, por lo cual
se describen técnicas e instrumentos que se realizaron; la observación
conductual, es un método directo de obtención de información, enfocado en las
conductas observables y que posibilita recolectar datos en el entorno natural del
evaluado. Esto resulta relevante tanto para el análisis funcional previo a la
intervención como para valorar su efectividad.
Tras analizar el origen y la variedad de definiciones, se evidencia que la
entrevista ha evolucionado y se ha ajustado según las particularidades de los
distintos contextos en los que se aplica. En el ámbito educativo, se convierte en
una herramienta fundamental para los profesionales del área, especialmente los
psicólogos, quienes la emplean para obtener información relevante sobre
diversos aspectos de la comunidad educativa. De igual forma los registros
conductuales y cognitivos, dentro de la intervención de psicoeducación, la
asignación de tareas graduadas, la respiración diafragmática, el entrenamiento
en relajación progresiva, la detención del pensamiento, los autorregistros,
entrenamiento en autoinstrucciones, descubrimiento guiado, entrenamiento en
habilidades sociales siguiendo con la solución de problemas y culminando con
role - playing.
Para realizar las sesiones del caso, se le pidió a la evaluada el permiso
para poder llevar a cabo la investigación del caso de manera clínica, de tal
manera que aceptó firmando el consentimiento informado. Luego de ello, se
inició con la entrevista, las evaluaciones personales, escala de ansiedad y los
pensamientos automáticos. Obteniendo los resultados y así se empezó a trabajar
con la evaluada, con intervalos de dos veces por semana con una duración de
45 minutos por cada una de las sesiones.
A lo largo de las sesiones la evaluada se mostró interesada en colaborar
con las técnicas mostradas en las sesiones comprometiéndose en cada una de
ellas y ponerlas en práctica, poco a poco ha ido habiendo cambios en sus
pensamientos negativos a ver lo positivo. En lo concerniente a su negocio de
postres ponerle más empeño en que le vayan mejor sus ventas, por otra parte,
conversara con su pareja lo que le molesta e incómoda y llegar a un mejor
entendimiento y compromiso para mejorar la relación y también morigerar
poniendo de su parte en lo que es la universidad para que le vayan mejor en sus
exposiciones. Por lo tanto, al realizar la intervención basada en la Terapia
Cognitivo Conductual, se le requirió el consentimiento de la evaluada para hacer
uso de su proceso terapéutico como parte de un trabajo de investigación, se le
explicó claramente el objetivo de esta, remarcando que no tendrá implicancias
legales, que el propósito de la investigación es colaborar con evidencia para el
ámbito académico y clínico.
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