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Lucifer

Isaías 14 habla de la restauración de Israel y la caída de Babilonia, simbolizando el fin de la opresión. Apocalipsis 12 describe una batalla celestial entre Miguel y el dragón, representando la lucha entre el bien y el mal. Ezequiel 28 se centra en la caída del rey de Tiro, destacando su arrogancia y la condena divina por su orgullo y maldad.

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Lucifer

Isaías 14 habla de la restauración de Israel y la caída de Babilonia, simbolizando el fin de la opresión. Apocalipsis 12 describe una batalla celestial entre Miguel y el dragón, representando la lucha entre el bien y el mal. Ezequiel 28 se centra en la caída del rey de Tiro, destacando su arrogancia y la condena divina por su orgullo y maldad.

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Isaías 14

1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo


hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a
la familia de Jacob.

2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel


los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a
los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.

3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la


dura servidumbre en que te hicieron servir,

4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo


paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!

5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;

6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se
enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.

7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.

8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano,
diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.

9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida


saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la
tierra, a todos los reyes de las naciones.

10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como


nosotros, y llegaste a ser como nosotros?

11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos


serán tu cama, y gusanos te cubrirán.

12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste


por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las


estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me
sentaré, a los lados del norte;

14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.


16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es
éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;

17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a
sus presos nunca abrió la cárcel?

18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada
uno en su morada;

19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como


vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la
sepultura; como cuerpo muerto hollado.

20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu


tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la
descendencia de los malignos.

21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no


se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.

22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y


raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.

Apocalipsis 12

1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la
luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón


escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete
diademas;

4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las


arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba
para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles


luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;

8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.

9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama


diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la
tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a


la mujer que había dado a luz al hijo varón.
17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer
guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los
mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Cuando fue creado lucifer me

Ezequiel 28

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por


cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de
Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios),
y has puesto tu corazón como corazón de Dios;

3 he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea
oculto.

4 Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has


adquirido oro y plata en tus tesoros.

5 Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado


tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.

6 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón
como corazón de Dios,

7 por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las


naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu
sabiduría, y mancharán tu esplendor.

8 Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que


mueren en medio de los mares.

9 ¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre
eres, y no Dios, en la mano de tu matador.

10 De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros; porque


yo he hablado, dice Jehová el Señor.

11 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha


dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de
sabiduría, y acabado de hermosura.

13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era


tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de
zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y
flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios,


allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.

15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado,
hasta que se halló en ti maldad.

16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad,


y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre
las piedras del fuego, oh querubín protector.

17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu


sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de
los reyes te pondré para que miren en ti.

18 Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus


contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en
medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los
ojos de todos los que te miran.

19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán


sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

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