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El Yoga

El yoga nos enseña a trascender el ego y la identificación con la mente, ayudándonos a reconectar con nuestra verdadera naturaleza como conciencia pura. A través de prácticas físicas y mentales, el yoga busca estabilizar la mente y liberar el espíritu de condicionamientos limitantes. La verdadera felicidad proviene de ser y aceptar lo que es, en lugar de buscarla en posesiones o logros externos.

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Cinthia Bailey
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El Yoga

El yoga nos enseña a trascender el ego y la identificación con la mente, ayudándonos a reconectar con nuestra verdadera naturaleza como conciencia pura. A través de prácticas físicas y mentales, el yoga busca estabilizar la mente y liberar el espíritu de condicionamientos limitantes. La verdadera felicidad proviene de ser y aceptar lo que es, en lugar de buscarla en posesiones o logros externos.

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El yoga señala que vivimos en ignorancia sobre nuestra naturaleza, que es conciencia pura.

Somos
parte del infinito y el camino del yoga nos ayuda a reencontrarnos con él. La mente crea la
enfermedad, el sufrimiento y la ilusión de la muerte, de "perder o ganar" porque nos convence de
que somos un cuerpo y una mente, nada más. Nos identificamos con nuestra individualidad. Nos
identificamos con pensamientos y creencias limitantes. Vivimos en el yo, o el ego: en rechazos,
apegos, juicios, temores.
El yoga nos enseña a trascender nuestro yo para regresar a nuestro ser verdadero: la conciencia
universal. El yoga es nuestro estado natural: la liberación del espíritu con respecto a las
limitaciones del ego. Sólo un estado más elevado de conciencia, puede liberarnos de la mente. No
es una búsqueda intelectual. Tampoco un dogma o una religión. Buda dijo: “el camino no está en
el cielo, está en el corazón.”
El yoga real, el raja yoga, es la forma de yoga que busca el control de la mente a través de
prácticas física, mentales, y de unos principios éticos. Los Yoga Sutras definen el yoga como “el
cese de los movimientos mentales”. De este yoga forma parte el hatha yoga, y su forma más
conocida el yoga físico. Pero las posturas son sólo una parte de un complejo sistema para
trascender la mente.
Vida consciente
Como me dijo Swami Mahatdevananda: "la mente es nuestra peor enemiga o nuestra mejor
amiga". Como somos seres energéticos, a través del trabajo del cuerpo, de pranayama (ejercicios
de control de la respiración), de pensar y actuar con conciencia, nuestras otras dimensiones, las
sutiles, empiezan a alcanzar su potencial. Nos damos cuenta de que tenemos una mente y de que
está cargada de condicionamientos (creencias, pensamientos, patrones mentales) que han
determinado hasta ahora nuestra vida. No decidimos, reaccionamos. No vemos, sólo juzgamos.
Estamos atrapados en nosotros mismos.
La conciencia no es más que observarnos y trascender nuestra naturaleza más elemental: la que
busca seguridad en la posesión y en el poder, la que vive en un estado de desconfianza y temor.
Busca también desprendernos de lo viejo, que es sólo memoria y condicionamientos: la mente es
como una grabadora que repite sin cesar lo que ha aprendido y que está susceptible a estímulos
que nos llevan del placer al dolor, como un péndulo. Por lo mismo podemos limpiarla y cambiar
los pensamientos por otros que nos liberen. Los ocho pasos que se describen en los Yoga Sutras
buscan estabilizar la mente y liberar el espíritu.
Llega a nosotros la idea transformadora de que hasta ahora hemos sido esclavos de nuestra mente,
que es por naturaleza inestable y temerosa. Podemos tomar distancia de la mente y relacionarnos
con el mundo de una forma completamente nueva. Podemos incluso afinarla, para que nos
presente no solo otra mirada, sino cada instante como nuevo y asombroso. Al tener conciencia de
nuestro poder personal y de la conexión entre nuestra psicología y nuestro ser físico, sabemos
que podemos elegir la salud. De la misma manera, asumimos la responsabilidad sobre cómo nos
sentimos y cómo construimos nuestro mundo. Un día nos damos cuenta de que la felicidad no
era lograr y tener, porque ya estamos completos; es la plenitud de ser, dejar ser y encontrar
la belleza en lo que es.
El camino es realmente un proceso de limpiar y "desaprender". Todo lo que tenemos como
"verdad" es una suma entre la manera como la mente funciona y condicionamientos sociales que
hemos aprendido de nuestro contexto familiar y cultural. El verdadero maestro es uno mismo y
el mundo es sólo un espejo que nos refleja. Cuando nos reencontramos con lo más simple, con
el silencio de nuestra mente, podemos ver la grandeza de nuestro espíritu. Por eso la importancia
vital de vivir con conciencia y de que nuestra vida entera sea una meditación.

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