1.1) Derecho. Conceptos. Fuentes. Clasificación de los Derechos.
Derecho positivo: es el conjunto de normas que rigen en un estado en un momento
determinado, este se divide en público y privado. ejemplos ordenamiento jurídico
Derecho público: derecho constitucional, penal y administrativo
Derecho privado: derecho civil derecho particular de las personas y derecho de la
familia (el derecho de las invitaciones de los contratos y los derechos reales)
(Gracias a Alberdi el ccyc no es una segunda constitución)
Origen y evolución del derecho civil:
Comenzó en la época Romana desde la ley de las 12 tablas hasta el corpus iuris civile
de justiniano. Con el Corpus iuris civile, que es la codificación por excelencia que está
formado por 4 partes:
Las instituciones. Son un tratado elemental del derecho.
Pandectas. Contiene extractos de 39 Juristas de jurisprudencia clásica.
La tercer parte, contiene constituciones imperiales e importantes rescriptos.
Y la última parte son las novelas, leyes especiales dictadas por justiniano
después de la terminación de su propio código.
* 1 de agosto rigió el nuevo código de 2015, el código derogado de Velez desde el año
1862.
Función actual del derecho civil: Es el tejido conectivo de los sectores del derecho
privado.
Derecho civil. Definición.
Es el derecho común que tiende a regular todas las relaciones jurídicas que el hombre
tiene o puede establecer con otros sujetos de derecho sin consideración a sus
calidades personales o profesionales.
Clemente de Diego lo ha definido como el conjunto de normas reguladoras de las
relaciones ordinarias y más generales de la vida, en que el hombre se manifiesta
como tal, es decir, como sujeto de derecho y de patrimonio, y miembro de la familia
para el cumplimiento de los fines individuales de su existencia, dentro del concierto
social.
Albaladejo ofrece un con concepto bastante sintético explicando que es el Derecho a
privado en general, que regula las relaciones más comunes de la convivencia
humana. por lo tanto, hay que situarlo en la distinción derecho público- derecho
privado; y traer a la colación lo que significa derecho general y derecho común, frente
al derecho especial y particular.
Sus normas regulan la personalidad, la familia y las relaciones patrimoniales
(relaciones de obligación, propiedad, derechos reales y sucesiones).
El contenido fundamental del derecho civil está constituido por:
➔ El derecho de la persona, el sujeto de derecho: lo que se refiere a su capacidad,
residencia, domicilio, ausencia, nacionalidad, registro civil, etc.
➔ El derecho de la familia: el matrimonio como negocio constitutivo de un status, sus
efectos personales, su crisis, el régimen económico matrimonial, la filiación, la patria
potestad y relaciones paterno filiales, la tutela.
➔ Las relaciones jurídicas patrimoniales, que comprenden el derecho de obligaciones,
contratos, responsabilidad extracontractual, enriquecimiento injusto y el derecho de
propiedad y los derechos de atribución, la ordenación de los derechos reales y el
registro de la propiedad.
➔ El derecho de sucesiones, la transmisión de las relaciones jurídicas de la persona a
la hora de su muerte, sucesión testada e intestada.
Fuentes del derecho:
Art. 1°. Fuentes y aplicación. Los casos que este Código rige deben ser resueltos
según las leyes que resulten aplicables, conforme con la Constitución Nacional y los
tratados de derechos humanos en los que la República sea parte. A tal efecto, se
tendrá en cuenta la finalidad de la norma. Los usos, prácticas y costumbres son
vinculantes cuando las leyes o los interesados se refieren a ellos o en situaciones no
regladas legalmente, siempre que no sean contrarios a derecho.
Este artículo recepta cinco fuentes del derecho: a) la ley; b) los "usos, prácticas y
costumbres" cuando "las leyes o los interesados se refieren a ellos" c) dichas
prácticas "en situaciones no regladas legalmente" d) la Constitución Nacional, y e) los
tratados de derechos humanos. Estos últimos dos no se encontraban en el código de
Velez.
La palabra fuente se usa para designar el origen de donde o como nace el Derecho
vigente en un momento determinado, cuáles son las formas de producción o creación
de las normas jurídicas obligatorias en un estado y que constituyen, por lo tanto, su
derecho positivo.
Pueden ser formales, como la ley, la costumbre o la jurisprudencia o materiales, como
la doctrina y los principios generales de derecho.
Clasificación:
Formal: es la dotada de autoridad. Desde este punto de vista la ley es la principal
fuente de derecho, pero la costumbre suele ser reconocida por el ordenamiento como
obligatoria. Algunos autores suelen incluir la jurisprudencia, sólo cuando estás tienen
soluciones con contenido general que resulten obligatorias para otros jueces o
tribunales.
Material: es la que no tiene autoridad nacida del mismo ordenamiento positivo, pero
es un factor o elemento que ayuda a fijar el contenido de la norma jurídica, por
ejemplo algunos autores especifican la jurisprudencia y la doctrina.
Jurisprudencia:
El artículo 1 del ccyc establece que los casos que este código rige deben ser resueltos
según las leyes que resulten aplicables conforme a la constitución nacional y los
tratados de derechos humanos en el que la República sea parte. A tal efecto, se
tendrá en cuenta la finalidad de la norma (ley) los usos, prácticas y costumbres son
vinculantes cuando las leyes o los interesados se refieren a ellos o en situaciones no
reguladas legalmente, siempre que no sean contrarios al derecho.
La mención de la jurisprudencia a desaparecido del código sancionado y es
doblemente criticable porque la jurisprudencia tiene en nuestro sistema jurídico un
antiguo reconocimiento como fuente de derecho, ya que ningún abogado deja de
conocerla y muchas veces se preocupa más en encontrar la cita de una sentencia
dictada que en citar la ley.
Por otro lado el ante proyecto disponía la utilización de la jurisprudencia en el
contexto de las circunstancias del caso.
1.2) Código Civil y Comercial. Fuentes y método.
La codificación es el último escaño en la evolución de la presentación de las leyes
civiles. Esto debido a que la realidad del código es que es una única ley que se
caracteriza por la unidad de sanción y publicación.
Cuenta con las siguientes características:
Unicidad: se trata de un cuerpo único, sancionado, publicado y declarado
obligatorio por el estado, que contiene todas las normas concernientes a la rama
del derecho a la cual se destina.
Homogeneidad: se desprende de que se trata de una ley que trata de una sola
materia: civil, comercial, minería, navegación.
Exclusividad: implica que hay normas de esa materia fuera del código.
Sistematización: lo más característico del código es la sistematización de la
exposición de la rama de derecho que trata. Las materias tienen una exposición
ordenada y coherente, conforme un método que por ello reviste especial
importancia en la tarea codificadora.
Ventajas de la codificación: evita normalmente dudas acerca de la vigencia de
los textos en determinadas materias, y contribuye enormemente a la seguridad
jurídica.
La codificación en el derecho civil
El proceso de la codificación de este derecho comienza a partir de la segunda mitad
del siglo XVIII. En 1804 se sancionó el código de napoleón, este fue de gran relevancia
por su contenido ya que influenció a toda Europa, el norte de áfrica y américa latina.
La codificación en américa latina
La codificación en américa latina está directamente relacionada con la emancipación
política pues representa el abandono definitivo de la legislación colonial y la afiliación
a las ideas de la ilustración.
El código civil argentino: el primer código fue sancionado el 29 de septiembre de 1869
y entró a regir el 1 de enero de 1871. Estuvo en vigor hasta el 31 de julio del 2015,
porque el primero de agosto del mismo año entró a regir el código civil y comercial
sancionado en 2014.
Proceso de decodificación
Durante el siglo XX, los códigos fueron sufriendo diferentes reformas, La vez que
ciertas materias se desprendían de ellos y otras nuevas eran legisladas en cuerpos
separados. Es evidente que los códigos del siglo XXI no tienen la misma pretensión
que los códigos decimonónicos, sino que revelan aspiraciones mucho más modestas.
El código sigue siendo el continente de los conceptos generales, el centro del sistema
de derecho privado, el que hace inteligible todo el sistema que se incorpora a través
de él. cuando las leyes especiales hablan de hipoteca, obligaciones, daños, etcétera.
todos estos conceptos se encuentran regulados en el código. Precisamente, por ello,
se dice que el código es un tejido conectivo del ordenamiento.
La codificación en Argentina
La legislación civil a partir de 1810. El derecho patrio.
Al producirse la revolución de mayo, a nuestro país quedan vigentes las Leyes que la
metrópoli había sancionado para la india y otros textos que no tenían sanción oficial,
pero se aplicaban efectivamente. las instituciones judiciales eran naturalmente
impuestas por España. Nunca se sabía a ciencia cierta cuáles leyes eran aplicables y
en ocasiones se exigía la prueba efectiva del uso.
Por esta razón, a partir de 1810, los sucesivos gobiernos provinciales van dictando
leyes aisladas que conforman lo que denominamos derecho patrio. a la época de la
sanción del código todavía estaba en vigor los viejos textos hispánicos y la dispersa
legislación provincial.
La organización nacional
La constitución de 1853 estableció en el artículo 67 inciso 11 que es atribución del
congreso nacional del dictado de los códigos civil comercial penal y de minería.
El presidente mitre, por el decreto del 20/10/1084 designó para dictar el código civil a
Dalmacio Vélez Sarsfield. Nacido el 18 de febrero de 1800 en el valle de Calamuchita
en la provincia de córdoba, fue un hombre público, que dedicó su vida a asuntos del
estado, ello se manifiesta en la grandeza de su código, debe destacarse que las ideas
que lo inspiraban lo convirtieron en lo que la justicia llamó un “código de libertad” y
en el motor del desarrollo de la nación.
Sanción del código civil
El 25 de agosto de 1869 el presidente sarmiento remitió al congreso de la nación el
proyecto propiciando su aprobación. Ello se produjo a libro cerrado y en un corto
tiempo. El 21 de septiembre fue aprobado por la cámara de diputados, el 25 por el
senado, y el 29 de septiembre el presidente sarmiento promulgó la ley 340, cuyo
artículo uno dispone: “el código civil redactado por el doctor Dalmacio Vélez Sarsfield
se observará como ley en la república argentina desde el primero de enero de 1871”.
Las principales fuentes de Vélez fueron al derecho romano, el derecho hispánico,
indiano y patrio, el código de napoleón y sus exegetas, entre otros. El derecho
canónico tuvo influencia en materias tales como familia y matrimonio.
Este fue un código oligárquico. Los principios fundamentales sobre los cuales se
estructuró el código fueron: la autonomía de la voluntad, la responsabilidad fundada
en la culpa, el carácter absoluto de la propiedad y la familia basada en el matrimonio
indisoluble.
Este código constituyó un avance notable respecto al régimen vigente en ese
momento, no sólo la disperso y de difícil conocimiento, sino también arcaico e
inadecuado a la organización del estado nacional bajo una forma republicana y
democrática, que garantizaba todos la igualdad civil.
Supo amalgamar los avances de la doctrina científica y el derecho comparado con las
costumbres locales y el derecho vigente, lográndose un código que sea cómodo sin
esfuerzos a la sociedad a la que iba a regular.
También tuvo la virtud de que sus principios tenían su contrapartida en los principios
generales. Estas características del código hacen que queden en alguna medida
odiados su exceso casuismo, su extensión y su descuidada redacción. Sin fijarnos en
todo el resto, este código fue un adecuado instrumento para el país naciente.
Las reformas del código civil
La primera y muy relevante fue la sanción de la ley del matrimonio civil número 2393.
En 1968 se produjo la reforma más importante que era la ley 17711 reformó el 10%
del articulado y cambió la filosofía del código. Admitieron factores objetivos de
atribución que desplazaron a la culpa del papel residual; la propiedad quedó sujeta a
un ejercicio regular. En los últimos años se sancionaron leyes relevantes, tales como
la que estableció la mayoría de edad a los 18 años, la protección integral de la mujer,
derechos de los niños, niñas y adolescentes, la identidad de género, derechos del
paciente, salud mental.
El código civil y comercial de 2015
El decreto 191/ 2011 designó a una comisión integrada por Ricardo Lorenzetti, elena
Highton y Aída Kemelmajer que tuvo por misión proyectar un nuevo código civil
unificado con el de comercio. Fue un plazo de un año Lo que tardó en estar preparado
el proyecto. El congreso constituyó una comisión bicameral que recibió opiniones de
instituciones, profesores y abogados. Sin embargo, esta comisión no fue fructífera y
las únicas modificaciones que recibió el anteproyecto fue relacionada al poder
ejecutivo nacional.
El código fue sancionado por la ley 26994 publicada en el BO el 8 de agosto del 2014.
Reforma parcial o nuevo código: recodificar el derecho privado supone la adopción de
una serie de decisiones sobre cómo hacerlo, principalmente sí era una reforma parcial
o un código nuevo y si debían hacer un código o 2 códigos diferenciados.
Los autores son sostenidos que los argumentos para una reforma total no eran
válidos, debido a que había que respetar los códigos tradicionales y preservar el
espíritu de Vélez, ya que esto no dejaría que modernicen totalmente el código. Debido
a que el código de Vélez ha sido totalmente cambiado y solamente queda el
continente.
La reforma de la constitución de 1994, incorpora expresamente la posibilidad de la
unificación entre el código civil y el código comercial en el artículo 75 inciso 12. Esta
unificación es necesariamente parcial, debido a que se incorporan algunas leyes del
cuerpo del código, pero muchos microsistemas legislativos subsisten. Los códigos son
el reservorio de los conceptos generales que al relacionarse con los microsistemas lo
hacen comprensible. Es el tejido conectivo de la legislación.
Método del CCyC
El método del nuevo código contiene un título preliminar que consta el 18 artículos.
Este está compuesto en su totalidad por 2671 artículos.
Una de las cuestiones metodológicas que destaca este código es la existencia de un
título preliminar, ya que la principal diferencia con el de Vélez Sarsfield es que éste
contaba con 2 títulos preliminares. Otra diferencia considerable es que consta un libro
primero que tiene una parte general. La inclusión de ésta no es uniformemente
seguida por el derecho comparado. Se justificó aquella acción de método de que en la
argentina los planes de estudio contemplan la parte general como la parte principal
del derecho civil y las obras tradicionales del derecho civil comienzan por una parte
general.
Pero además es preciso señalar que cada libro del código contiene una parte general,
esto facilita la imposición de normas particulares y permite reducir significativamente
el número de preceptos.
Significación del nuevo código
La renovación de la legislación del derecho privado era necesaria. la adecuación del
derecho civil y comercial el derecho supranacional de los derechos humanos y a la
constitución nacional, como lo hace el código nuevo es un avance indiscutible. El
código va de lo conservador en materia patrimonial a lo innovador en derecho de
familia donde sin duda aparece una marcada “contractualización”.
Es absolutamente comprensible en la doctrina comparte algunas soluciones que
cuestione otras, pero no puede ponerse en duda que la sanción del nuevo código
constituye un avance significativo del derecho privado legislado.
Para que la argentina sea un país de alta juridicidad, es necesario mucho más que un
nuevo código. Es preciso asegurar el derecho de propiedad en sus diversas
manifestaciones, eficacia en los contratos, cumplimiento de las sentencias, entre
otros. Es preciso garantizar el acceso a la justicia, lo que supone no sólo que los
ciudadanos puedan recurrir al tribunal para reclamar por sus derechos, sino también
que tengan a su disposición los medios idóneos para asegurar el resultado de la
sentencia cualquiera sea el demandado. es imprescindible respetar la independencia
del poder judicial porque sin ella todo el bello edificio de derecho sólo sería una pila
de escombros que nos recordará la importancia de la ley frente a los abusos de poder.
1.3) Análisis del título preliminar.
La doctrina universal se encuentra sumamente dividida en torno al problema de la
enumeración de fuentes, pudiendo encontrarse posiciones monistas que reducen las
fuentes a la ley; exposiciones pluralistas intermedias que incluyen a la costumbre, la
jurisprudencia y la doctrina hasta un pluralismo exacerbado que multiplica el número
de fuentes.
El código civil y comercial aborda esta cuestión el título preliminar, en su artículo uno
establece “los casos que este código rige deben ser resueltos según las leyes que
resulten aplicables, conforme a la constitución nacional y los tratados de derechos
humanos en que la república sea parte. A tal efecto, se tendrá en cuenta la finalidad
de la norma. Los usos, prácticas y costumbres son vinculantes cuando las leyes son
los interesados se refieren a ellos o en situaciones no reguladas legalmente, siempre
que no sean contrarios a derecho.”
La comisión redactora, en su anteproyecto, modificaron significativamente este
artículo, ya que decía “a tal efecto se tendrá en cuenta la jurisprudencia según las
circunstancias del caso” texto que fue sustituido por “a tal efecto se tendrá en cuenta
la finalidad de la norma”.
1.4) Abuso del derecho y abuso dominante.
El abuso del derecho: Concepto y evolución.
Se denomina abuso de derecho a la situación que se produce cuando el titular de un
derecho subjetivo actúa de modo tal que su conducta concuerda con la norma legal
que concede la facultad, pero su ejercicio resulta contrario a la buena fe, la moral, las
buenas costumbres o los fines sociales y económicos del derecho.
La doctrina del abuso del derecho ha nacido y se ha desarrollado como una reacción
al concepto absoluto del derecho subjetivo propio del liberalismo individualista de los
códigos del siglo XIX.
Fue principalmente por obra de la jurisprudencia que se comenzó a reaccionar contra
el criterio absolutista de los derechos subjetivos. En Francia, al principio en forma
fragmentaria e inconsciente, se aplicó la idea a algunos casos particulares, por
ejemplo, en una sentencia de la Corte de Apelaciones de Colmar por la cual se
condenó al propietario de un inmueble a eliminar una falsa chimenea que había
construido sobre el techo de su casa con la finalidad de bloquear la vista de su vecino.
En Argentina, legislativamente se ha reconocido una evolución: Vélez Sarsfield, quien
redactó el derogado código Civil, tenía un gran respeto por los derechos de las
personas y por la autonomía de la voluntad de las personas, o sea que mientras que
no cometan ningún ilícito, que las personas hagan lo que quieran.
Según el artículo 1071 del código civil derogado, mientras una persona esté
ejerciendo un derecho subjetivo reconocido por ley, no cometerá ningún tipo de acto
que sea reprochable jurídicamente y por lo tanto no deben ponerse límites a ese
ejercicio.
Sin embargo, la jurisprudencia aplicó el art. 953, que exigía que el objeto de los actos
jurídicos sea conforme a la moral y las buenas costumbres. Así, declaró que existía
conducta abusiva por parte de quien pretendía la demolición parcial de un edificio
porque este había invadido unos pocos centímetros de su fundo.
En 1968 la ley N° 17.711 reformó dicho artículo, consagrando explícitamente el abuso
del derecho. Antes de ella, los tribunales comenzaron a cuestionar el tema del abuso
del derecho opinando sobre los casos en los que, según su opinión, existía ejercicio
abusivo del derecho, y ahí comienzan a dividirse las opiniones y las teorías en:
Teorías Objetivas: habrá abuso del derecho cuando el ejercicio está contrariando el fin
de este derecho, cuando se exceden los límites establecidos por la ley,
independientemente de su intención, y cuando se contrarían los límites impuestos por
la moral, las buenas costumbres y la buena fe. Ejemplo. Los contratos fueron hechos
para cumplirse. Supongamos una compraventa a plazo y en el contrato se estipula
que el incumplimiento de 2 cuotas, automáticamente resuelve el contrato.
Supongamos que el comprador ya pagó el 80% de un inmueble en forma regular, y en
la última parte del compromiso, el comprador tuvo problemas financieros. En este
caso, los tribunales han fallado a favor del deudor ya que no apunta a lo que fue la
esencia de ese derecho, y se deberá otorgar un plazo para poder frenar la pretensión
del acreedor.
Teorías Subjetivas: Esta concepción vincula el ejercicio abusivo de los derechos con la
idea de culpa. Existe abuso del derecho cuando el titular lo ejerce con intención de
dañar, de perjudicar a otro (dolosamente), y aun cuando lo haga sólo culpablemente,
inclusive sin dolo y cuando el perjuicio ocasionado podría haberse evitado obrando
con cuidado y previsión.
Hoy en día, el abuso del derecho se encuentra legislado en el CCyC en el artículo 10,
donde se expone:
Art. 10. Abuso del derecho. El ejercicio regular de un derecho propio o el
cumplimiento de una obligación legal no puede constituir como ilícito ningún acto. La
ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que contraría
los fines del ordenamiento jurídico o el que excede los límites impuestos por la buena
fe, la moral y las buenas costumbres. El juez debe ordenar lo necesario para evitar los
efectos del ejercicio abusivo o de la situación jurídica abusiva y, si correspondiere,
procurar la reposición al estado de hecho anterior y fijar una indemnización.
Efecto de la conducta abusiva.
El abuso es una causa legítima de paralización del derecho desviado de sus fines
regulares, de manera que el acto jurídico obrado en tales condiciones es invalido y la
acción que pueda deducirse deberá ser rechazada.
El abuso compromete la responsabilidad del titular del derecho que ejerce sus
facultades abusivamente, obligando al resarcimiento del daño ajeno.
El abuso de la posición dominante.
La posición dominante es la que ejerce una empresa cuando tiene posibilidad de
comportamiento independiente, que la pone en condiciones de actuar sin tener en
cuenta a los competidores, los compradores o los proveedores; existe abuso de esa
posición cuando la empresa pretende falsear la competencia o llevar perjuicio a los
usuarios o proveedores.
Art. 11. Abuso de posición dominante. Lo dispuesto en los artículos 9° y 10 se aplica
cuando se abuse de una posición dominante en el mercado, sin perjuicio de las
disposiciones específicas contempladas en leyes especiales.
1.5) Ley. Concepto. Clasificación. Efecto.
Ley. Concepto
Suarez dice, La ley es el precepto común, justo, estable, y suficientemente
promulgado. Justo porque tiene igual de tratamiento de las situaciones iguales o
similares. Común porque se trata de una norma formulada en términos generales,
establecida para un número determinada de actos, suficientemente promulgado
haciendo referencia a que ha de haber sido establecido por el legislador conforme al
mecanismo constitucional.
La ley es obligatoria, no se limita a dar consejos, sino que tiene juridicidad y ellos
supone Obligatoriedad y sanción si no se respeta.
Caracteres:
Obligatoriedad: es el carácter imperativo de la ley, obliga a todos. El art 4 del
ccyc establece que las leyes son obligatorias para todos los que habiten el
territorio de la República.
Generalidad: hace referencia a que la ley se establece para un número
indeterminado de persona o de hechos, se aplica a todos los habitantes. Esta se
liga a la permanencia de la ley, no siendo dictada para un caso particular sino
que se aplica de manera permanente desde el día de su puesta en vigencia,
hasta su derogación.
Justicia: la ley debe tener un tratamiento igualitario para situaciones
semejantes. La justicia de la ley está también vinculada a su adecuación a la
constitución por mecanismo de Supremacía.
Autenticidad: la ley debe emanar del poder con función legislativa ejercido en
forma legítima, este tema se relaciona con la sanción y promulgación de la ley.
Clasificación de la ley:
Supletorias: Respetan la iniciativa y la voluntad de los particulares, limitándose
a reconocer los efectos de la voluntad o establecer los efectos de una regulación
complementaria para el caso de que esa voluntad no se haya exteriorizado.
Complementaria: suplen la falta o carencia de una manifestación de
voluntad de las partes.
Interpretativa: son aquellas que tienden a determinar la voluntad de las
partes cuando ella se ha manifestado de manera dudosa o incompleta.
Permisivas: no va dirigida a los particulares sino a los jueces, es una doble
orden, una para que los jueces escuchen las convenciones de las partes, y otra
para que suplan las omisiones del convenio conforme a lo que en la ley está
dispuesto
Material: la ley en sentido material es todo norma general y obligatoria,
emanada de una autoridad competente. Por ejemplo la misma constitución, los
tratados cuando han sido incorporados y las leyes sancionadas por el congreso.
Ley formal: es toda norma emanada desde el congreso conforme al mecanismo
constitucionalmente determinado.
Imperativas: es la que excluye o suprime la voluntad privada, de tal modo que
la regulación que establece se impone a los interesados los cuales no pueden
modificarla ni sustraerse a sus consecuencias.
Perceptiva: es la que ordena positivamente una consecuencia jurídica
forzosa, imponiendo o determinando actos y prestaciones.
Prohibitivas: es la que prohíbe algo sin pronunciar una norma jurídica
positiva que haya de regir en lugar de lo prohíbo.
Internacional mente imperativas: son normas que están destinadas a tutelar el
orden social, político o económico que el Estado debe proteger.
Por la esfera territorial de aplicación: existen normas de aplicación nacional, o
sea que se extienden en su eficacia en todo el territorio nacional y otras que solo
se aplican en determinadas provincias o municipios.
Por la materia que abarcan: hay códigos de fondo: son el código civil y el de
comercio que hoy están unificados, el penal de minería y la Constitución autoriza
por el congreso nacional a dictar el código de trabajo y seguridad social; y de
forma: regulan en materia procesal, es decir la reglamentación del ejercicio de
las acciones judiciales. Simplificando, los códigos de fondo son competencia de la
legislatura nacional mientras que los códigos de formas son competencias de las
legislaturas locales.
Presentación de proyectos
La “iniciativa legislativa”, es decir la facultad de presentar proyectos de ley,
corresponde a los diputados, senadores y al presidente de la Nación. La última
reforma constitucional de 1994 incorporó también el derecho de “iniciativa popular”,
que permite a los ciudadanos presentar proyectos de ley ante la Cámara de
Diputados, siempre que cumplan con los requisitos que determina la ley. Si un
proyecto ingresa al Congreso por la Cámara de Diputados, esta se convierte en la
cámara de origen del proyecto y el Senado pasa a ser la cámara revisora. Cuando un
proyecto se presenta en el Senado, este se convierte en cámara de origen y la
Cámara de Diputados, en cámara revisora.
El camino de la ley
Las etapas para elaborar una Ley en democracia son las siguientes:
Presentación de un proyecto en mesa de entradas de la Cámara de Diputados o
del Senado.
Tratamiento en comisiones. El proyecto pasa a una o más comisiones de
asesoramiento, que emiten un dictamen. En ocasiones, frente a temas de gran
urgencia o relevancia, un proyecto puede ser tratado “sobre tablas” en el recinto
sin que haya pasado previamente por las comisiones.
Debate parlamentario en ambas cámaras.
Un proyecto de ley aprobado en la cámara de origen pasa luego a ser discutido en la
cámara revisora, que lo puede aprobar, rechazar o devolver con sus correcciones,
según se detalla a continuación:
Una vez que la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados sancionan un
proyecto de ley, esta pasa al Poder Ejecutivo.
El presidente de la Nación puede:
Aprobar y promulgar la ley. Se completa así el proceso legislativo. Esto lo puede
hacer por medio de un decreto o bien “promulgación de hecho”, ya que si el
presidente no se pronuncia pasados diez días hábiles desde que se le comunicó la
norma se promulga automáticamente. En ambos casos, la ley se publica luego en el
Boletín Oficial y entra en vigencia de acuerdo con los plazos legales.
Vetar la ley, de forma total o parcial. En caso de veto parcial, puede promulgar
parcialmente la parte no vetada cuando no desvirtúe el espíritu del proyecto
sancionado por el Congreso.
En caso de que el presidente vete la ley, el proyecto vuelve al Poder Legislativo,
que puede aceptar el veto o insistir en su sanción. Si ambas cámaras cuentan con
dos tercios de los votos para imponer su criterio inicial, la ley se promulga, aunque
el presidente no esté de acuerdo. Si no lo consiguen, se mantiene el veto del
presidente y el proyecto no puede volver a tratarse en las sesiones de ese año.
Publicación de la ley:
Vinculación con la Obligatoriedad: la exigencia de la publicación se vincula a esta ya
que la ley no puede ser obligatoria si no es conocida. La Obligatoriedad no se funda
en el conocimiento de la ley a través de la publicación, sino de la necesidad social del
cumplimiento.
El art 5 del ccyc dispone: las leyes rigen después del octavo día de su publicación
oficial o desde el día que ellas mismas determinen.
Ley que establece fecha de vigencia pero no ha sido publicada: la corte suprema
nacional ha decidido que la ley entre en vigencia con independencia de la publicación,
pues es una facultad de la legislatura establecer cuando entrar en vigencia las leyes.
Ley no publicada: la doctrina considera que el particular puede invocar frente al
Estado los derechos que tiene en virtud de una ley no publicada, y el estado no puede
justificarse en la no publicación.
Leyes secretas: Hay ciertas leyes que no se publican, ya que pueden afectar a la
seguridad nacional. Estas materias a las que ellas refieren no pueden crear normas de
derecho objetivo que sean aplicables a particulares.
La publicación oficial: se realiza en el boletín oficial creado por la ley 483 del año
1870.
Entrada en vigencia de la ley sometida a reglamentación: la misma ley puede
subordinar o establecer su entrada en vigencia en este supuesto mientras no se
sancione un decreto contrario, la ley no entra en vigor.
Puede suceder que ellos no hayan sido expresamente dichos y que el decreto no sea
preciso, en este caso se considera a la ley inmediatamente ejecutoria.
La subordinación puede ser implícita y por esto se debe diferir necesariamente la
puesta en vigor de la ley, cuando su texto necesita ser completado.
Derogación de la ley
La ley concluye su vigencia por medio de la derogación, esta es efectuada por otra
ley. Si la derogación es expresa no hay problema, pues la nueva ley indica cuales son
los textos que se derogan. El problema es la derogación tacita, que se produce
cuando la vigencia de una nueva ley es incompatible con la anterior.
Esta incompatibilidad debe ser absoluta, basándose tal derogación en una
interpretación de voluntad ajena al legislador, expresada en la nueva norma, basta
que quede alguna posibilidad de consolidar ambas leyes, para que el intérprete debe
abstenerse a su complementación.
Va a diferir cuando una ley nueva establezca una regla especial y la ley antigua una
regla general, en este caso la subsistencia de la ley antigua salvo en lo que es
materia de la ley.
En principio la ley nueva no deroga necesariamente la ley especial, todo esto depende
de la intención del legislador.
El fraude a la ley: es la realización de una estafa o fraude por medio de un acto o
negocio jurídico amparándose en una normativa existente con la finalidad de alcanzar
ciertos objetivos, que, no siendo los propios de esa norma, sean además contrarios a
otra ley existente del ordenamiento jurídico. El fraude de ley puede suponer la nulidad
de la norma aplicada si es contraria al ordenamiento jurídico superior.
Efectos de la ley:
Con relación a las personas (art 4° del Código CCyC)
Código Civil y Comercial. Art. 4°. “Ámbito subjetivo. Las leyes son obligatorias para
todos los que habitan el territorio de la República, sean ciudadanos o extranjeros,
residentes, domiciliados o transeúntes, sin perjuicio de lo dispuesto en leyes
especiales.”
La obligatoriedad referida en el artículo se apoya en el carácter imperativo de la ley,
la que debe ser interpretada en sentido amplio y comprensivo de todas las normas de
carácter general dictadas por los órganos competentes; mientras que la territorialidad
determina el ámbito de validez de las normas en relación a cierto territorio,
vinculándose, con el principio de soberanía y el de igualdad ante la ley consagrado
por la Constitución Nacional y distintos tratados internacionales en orden al resguardo
de la necesaria seguridad jurídica. Como regla general, se aplica la ley territorial a
todos los habitantes, y sólo cuando ésta lo dispone, en ciertos supuestos, se hará
aplicación de la ley extranjera por los jueces de nuestro país; aunque existen leyes
que no reconocen excepciones de derecho internacional privado, como las de policía y
seguridad, que se aplican según el derecho interno en todos los casos.
El principio de inexcusabilidad (art 8°)
Art. 8°. Principio de inexcusabilidad. La ignorancia de las leyes no sirve de excusa
para su cumplimiento, si la excepción no está autorizada por el ordenamiento jurídico.
El artículo sienta un principio jurídico aplicable para el universo regido por el Código,
en cuya virtud una vez publicada y vencidos los plazos respectivos (art. 5°) la ley se
presume conocida por todos, sin que los particulares puedan invocar su ignorancia
para eludir su aplicación (art. 8°).
Este principio constituye la base de todo el orden social, pues, si se pudiese invocar la
ignorancia de las leyes para escapar a las consecuencias de los actos, ningún derecho
podría subsistir y reinarían la inseguridad y la anarquía.
Con relación al tiempo: vigencia y aplicación de la ley; aplicación inmediata,
retroactiva y diferida.
Art. 5°. “Vigencia. Las leyes rigen después del octavo día de su publicación oficial, o
desde el día que ellas determinen.”
Art. 7°. “Eficacia temporal. A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a
las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes. Las leyes no
tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto disposición en
contrario. La retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos
amparados por garantías constitucionales. Las nuevas leyes supletorias no son
aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las normas más
favorables al consumidor en las relaciones de consumo.”
Efecto inmediato de las leyes
Cuando la ley se aplica no solamente a los actos que sucedan en el futuro sino
también a las consecuencias y efectos de las relaciones y situaciones jurídicas
constituidas con anterioridad a la entrada en vigencia de la ley.
Efecto retroactivo: Cuando la ley afecta la etapa dinámica (constitutiva) de la relación
o situación jurídica. También cuando esta vuelve sobre las consecuencias ya
cumplidas.
Otro caso de efecto retroactivo cuando la ley vuelve sobre la extinción de la situación
jurídica. (Si se derogara el divorcio vincular, y todos aquellos divorcios producidos
quedarán sin efecto).
El efecto diferido de las leyes: es cuando su efecto sigue vigente aún después de su
derogación.
Respecto a la voluntad individual (normas imperativas y supletorias)
Imperativas: Son las leyes que prevalecen sobre cualquier acuerdo de voluntades de
las personas sujetas a ellas, deben cumplirse aun cuando ambas partes prefieran no
hacerlo. En algunos casos asumen forma de mandatos o de prohibiciones.
Supletorias: Son aquellas que suplen el silencio de las partes. Son numerosas en
materia de contratos.
Solo tienen validez en el caso en que las partes no hayan dispuesto nada sobre
ciertas consecuencias que no hayan previsto, de ahí que se llaman supletorias.
También son denominadas interpretativas porque el legislador procura interpretar lo
que hubieran establecido los contratantes.
Si no están de acuerdo, pueden dejarlas sin efecto disponiendo otra cosa.
2.1) Persona humana. Comienzo de su existencia dentro y fuera del seno
materno. Prueba
del nacimiento.
Concepto de persona:
Son personas todos los entes susceptibles de adquirir derechos y contraer
obligaciones.
Internacionalmente se reconoce al humano como persona, por lo cual el resto del
ordenamiento no podría en ningún caso desconocer la personalidad de algún ser
humano.
Cabe destacar que la definición que se dio de persona se encuentra en el artículo 30
del código derogado y no en el actual, que no da una definición precisa de personas, y
simplemente habla de “personas físicas” y “personas jurídicas”. A su vez, divide a las
personas jurídicas en públicas y privadas.
Nuestro derecho en definitiva acepta la idea del que todo hombre de género humano
es persona. La constitución nacional consagra expresamente la igualdad ante la ley,
la que es extendida a favor de los extranjeros, es abolida la esclavitud y se garantizan
como derechos de primer rango todos los que hacen a la dignidad individual, los que
se pueden hacer valer inclusive por vía de las garantías implícitas.
El pacto de San José de Costa Rica dispone expresamente que toda persona tiene
derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Comienzo de la existencia de la persona
Interesa no somo desde el punto de vista jurídico, sino también religioso, moral, ético.
El ser concebido pero no nacido reclama protección la cuestión es determinar si el
embrión es considera una persona, si lo es aun cuando la concepción se realice fuera
del seno materno y su se requiere un desarrollo determinado de las celular
embrionarias para que estas puedan ser consideradas un ser humano en formación,
digno de protección como "persona por nacer".
Concepción.
El CCyC en su Art. 19 expresa: La existencia de la persona humana comienza con la
concepción. A diferencia con el Código de Vélez, se elimina la precisión de concepción
en el “seno materno” para abarcar a otros tipos de concepción, sin distinguir el lugar
donde se produzca esta. Podemos definir “concepción” como el proceso que comienza
con la fecundación y termina con la anidación.
Técnicas de reproducción humana asistidas: son todos los métodos por los
cuales el hombre interviene artificialmente en el acto de la procreación. Se dividen en
2 grandes grupos: Aquellos que de basan en la inseminación artificial y las que se
realizan a partir de la fecundación extracorpórea o in vitro
Inseminación artificial: es la intervención médica mediante la cual se introduce el
semen en el organismo femenino, no a través del acto sexual normal.
Existen 2 tipos:
Homologa: que es la que se practica con el semen del marido
Heteróloga: es cuando se practica con el semen de un dador no vinculado
a la mujer por un vínculo matrimonial
Fecundación in vitro: es el conjunto de intervenciones médicas que van desde la
obtención del óvulo y el espermatozoide, hasta la implantación del óvulo fecundado
en el útero propio o adoptivo para el desarrollo del mismo, pasando por la
fecundación y primer desarrollo de la célula germinal fuera del seno materno.
FIV: este procedimiento coloca en semen con los óvulos obtenidos mediante
aspiración, es la plaqueta especial que permite lograr la fertilización durante 48hs.
GIFT: esto consiste en colocar en cada uno de las trompas 2 óvulos y espermatozoide
para que fecunden en las trompas.
Días de embarazo
Sin contar el día del alumbramiento se cuentan 300 días hacia atrás y luego 180 días
también hacia atrás y la concepción se produce en el período de 120 días entre uno y
otro
Nacimiento con vida
El art 21 establece los derechos y obligaciones del concebido o implantado en la
mujer quedan irrevocablemente adquiridos si nacen con vida. Si no nace con vida, se
considera que la persona nunca existió. El nacimiento con vida se presume.
Si la persona nunca ha existido, no puede operarse por su intermedio ninguna
transmisión de derecho, ni se producirán los efectos relativos a la filiación, estado
civil, herencia, etc.
Caso Artavia Murillo
El 28 de noviembre de 2012 la corte interamericana de derechos humanos dictó
sentencia en un caso vinculado con la fecundación in vitro (FIV) y la protección del
embrión humano condenando al estado de costa rica por considerarlo responsable de
la vulneración de los artículos: 5.1 derecho a la integridad personal, 7 derecho a la
libertad personal, 11.2 protección de la honra y de la dignidad y 17.2 protección a la
familia, en relación con el artículo 1.1 de la convención americana de derechos
humanos (pacto de san José de costa rica).
La sentencia derivada de un reclamo efectuado por un grupo de 9 matrimonios que
presentaron problemas de infertilidad y se consideraron afectados por el hecho de
que en costa rica tales prácticas eran prohibidas en razón de una sentencia de la
corte suprema de este país.
La sentencia de la corte americana es sumamente extensa y hace múltiples
consideraciones sobre la interpretación del artículo cuatro de la convención:
“Artículo 4: Derecho a la Vida
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará
protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie
puede ser privado de la vida arbitrariamente.
2. En los países que no han abolido la pena de muerte, ésta sólo podrá imponerse por
los delitos más graves, en cumplimiento de sentencia ejecutoriada de tribunal
competente y de conformidad con una ley que establezca tal pena, dictada con
anterioridad a la comisión del delito. Tampoco se extenderá su aplicación a delitos a
los cuales no se la aplique actualmente.
3. No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido.
4. En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes
conexos con los políticos.
5. No se impondrá la pena de muerte a personas que, en el momento de la comisión
del delito, tuvieren menos de dieciocho años de edad o más de setenta, ni se les
aplicará a las mujeres en estado de gravidez.
6. Toda persona condenada a muerte tiene derecho a solicitar la amnistía, el indulto o
la conmutación de la pena, los cuales podrán se concedidos en todos los casos. No se
puede aplicar la pena de muerte mientras la solicitud esté pendiente de decisión ante
autoridad competente.”
El aspecto fundamental del decisorio es que, basado en pruebas científicas, afirma
que se deben distinguir 2 momentos en el desarrollo del embrión: la fecundación y la
implantación. El tribunal supranacional consideró que sólo al cumplirse el segundo
momento se cierra el ciclo que permite entender que existe la concepción, pues si
dicho embrión no se implanta en el cuerpo de la mujer sus posibilidades de desarrollo
son nulos, pues no recibiría los nutrientes necesarios, ni estaría en un ambiente
adecuado para su desarrollo.
Se ha escrito mucho en nuestro país, a favor y en contra del referido fallo. Con
posterioridad a ese antecedente internacional, el 8 de julio de 2013 la cámara federal
de salta, al resolver una cuestión derivada de la cobertura de un tratamiento médico
de inyección intracitoplasmática de espermatozoides, estableció que la sentencia de
la corte interamericana de derechos humanos ostenta solo un carácter orientativo o
“fuerza moral”, pues ni siquiera las decisiones de nuestro alto tribunal poseen
carácter vinculante y coma menos aún cabe predicar tal concepto de las sentencias
de un tribunal internacional, en donde la argentina no había sido parte del proceso,
conforme a lo establecido en el artículo 68.1 de la convención americana sobre
derechos humanos. Pero este no es el criterio de la corte suprema de justicia
nacional, la que por el contrario entiende que la doctrina de las sentencias de la corte
interamericana es obligatoria para tribunales argentinos, aun cuando la argentina no
haya sido parte del caso en qué tal sentencia se dictó.
En septiembre del 2013 las 24 jornadas nacionales de derecho civil recomendaron:
comienza la existencia de la persona humana desde la concepción, entendía como
fecundación sea dentro o fuera del seno materno. En el marco del derecho vigente en
nuestro país, debe considerarse excluida la posibilidad de eliminar embriones
humanos, o su utilización con fines comerciales, industriales o de experimentación.
Un proyecto de ley que tiene media sanción en el congreso nacional del 12 de
noviembre de 2014, admite la crioconservación y eventual suspensión de embriones.
La discusión doctrinaria y judicial sobre este tema no está clausurada. El tribunal de
justicia de la unión europea, al pronunciarse sobre una consulta formulada por un
tribunal nacional relacionada con los límites del derecho de parientes, señaló que todo
óvulo humano a partir de la fecundación deberá ser considerado un “embrión
humano” habida cuenta que la fecundación puede iniciar el proceso de desarrollo de
un ser humano.
2.2) Atributos. Nombres, domicilio, capacidad jurídica, restricción, estado
y patrimonio.
Atributos de la persona
Son los atributos como las cualidades o circunstancias que hacen a la esencia de su
personalidad y que la determinan en su individualidad.
Son necesarios, tienen unidad (son únicos), son inalienables (no se pueden
comercializar ni transmitir) y son imprescriptibles (vitalicios).
1. El nombre de las personas físicas .
El nombre es el medio de identificación de las personas en la sociedad. Está
compuesto por el nombre de pila y por el apellido. El primero es la forma de
designación de un individuo y se adquiere por su inscripción en el Registro Civil; el
segundo es una designación común a todas las personas pertenecientes a una familia.
Art. 62: Derecho y deber. La persona humana tiene el derecho y el deber de usar el
prenombre y el apellido que le correspondan.
El Art. 63 en su inc. a) establece que corresponder a los padres o a las personas a
quienes ellos den su autorización para tal fin, a falta o impedimento de uno de los
padres, corresponde la elección o dar la autorización, al otro, en defecto de todos,
debe hacerse por los guardadores, el Ministerio público o el funcionario del Registro
del Estado Civil y Capacidad de las personas.
El derecho a elegir el nombre surge de la responsabilidad parental. Así, la elección del
prenombre les corresponde a ambos padres o a quienes ellos autoricen a tal fin.
Apellido
El apellido es la designación común a todos los miembros de una familia. Corresponde
distinguir entre doble apellido y apellido compuesto. El doble apellido resulta de la
agregación del apellido materno al paterno. En cambio, el apellido compuesto es el
que se presenta integrado por dos apellidos inseparables, de modo tal que si se
suprime uno de ellos la denominación queda incompleta.
Se adquiere en principio por filiación y no por voluntad de los progenitores.
Art. 64: Apellido de los hijos. El hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de
los cónyuges; en caso de no haber acuerdo, se determina por sorteo realizado en el
Registro del Estado Civil y Capacidad de las personas. A pedido de los padres, o del
interesado con edad y madurez suficiente, se puede agregar el apellido del otro.
Todos los hijos de un mismo matrimonio deben llevar el apellido y la integración
compuesta que se haya decidido para el primero de los hijos. El hijo extramatrimonial
con un solo vínculo filial lleva el apellido de ese progenitor. Si la filiación de ambos
padres se determina simultáneamente, se aplica el primer párrafo de ese art. Si la
segunda filiación se determina después, los padres acuerdan el orden; a falta de
acuerdo, el juez dispone el orden de los apellidos, según el interés superior del niño.
En el caso de la mujer casada, por el matrimonio se adquiere el derecho al uso del
apellido del marido. También puede adquirirse por un acto administrativo como
acaece en los menores no reconocidos. El hijo matrimonial lleva el primer apellido del
padre.
Art. 67: Cónyuges. Cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del
otro, con la preposición de o sin ella. La persona divorciada o cuyo matrimonio ha sido
declarado nulo no puede usar el apellido del otro cónyuge, excepto que, por motivos
razonables, el juez la autorice a conservarlo. El cónyuge viudo puede seguir usando el
apellido del otro cónyuge mientras no contraiga nuevas nupcias, ni constituya unión
convivencial.
Art. 626: El apellido del hijo por adopción plena se rige por las siguientes reglas: si se
trata de una adopción unipersonal, el hijo adoptivo lleva el apellido del adoptante; si
el adoptante tiene doble apellido, puede solicitar que este sea mantenido; Si se trata
de una adopción conjunta, se aplican las reglas generales relativas al apellido de los
hijos matrimoniales; Excepcionalmente, y fundado en el derecho a la identidad del
adoptado, a petición de parte interesada, se puede solicitar agregar o anteponer el
apellido de origen al apellido del adoptante o al de una uno de ellos si la adopción es
conjunta; En todos los casos; si el adoptado cuenta con la edad y grado de madurez
suficiente, el juez debe valorar especialmente su opinión.
Cambio de nombre.
Art. 69: El cambio de nombre o apellido sólo procede si existen justos motivos a
criterios del juez. Se considera justo motivo, de acuerdo a las particularidades del
caso, entre otros, a: el seudónimo, cuando hubiese adquirido notoriedad; la raigambre
cultural, étnica o religiosa; la afectación de la personalidad de la persona interesada,
cualquier ha sea su causa, siempre que se encuentre acreditada. Se consideran justos
motivos, y no requieren intervención judicial, el cambio de prenombre por razón de
identidad de género y el cambio de prenombre y apellido por haber sido víctima de
desaparición forzada, apropiación ilegal o alteración o supresión del estado civil o de
la identidad.
Sobrenombre y seudónimo.
Etimológicamente la palabra seudónimo significa nombre falso. Nosotros lo
concebimos como la designación que una persona voluntariamente se da a sí misma,
sea con el objeto de ocultar su verdadera identidad o de darle realce en el ejercicio de
una actividad, y que puede formarse con un nombre y apellido, con un prenombre o
con una designación de fantasía. En otras palabras, se refiere al nombre utilizado por
una persona en un determinado ámbito, en lugar del suyo verdadero. Suele ser usado
por escritores y artistas.
En la vida cotidiana, pueden surgir apodos o motes que se caracterizan porque:
trascienden de una esfera de la vida; son impuestos por otras personas; en general
reflejan determinadas condiciones físicas o habilidades con las que se identifica una
persona; y a veces, son de carácter peyorativo. Estas denominaciones se conocen
como sobrenombres. El seudónimo lo elige quien lo emplea, mientras que el
sobrenombre suele ser impuesto por otros. En la doctrina se ha sostenido que el
seudónimo es un derecho de propiedad, tesis que ha sido criticada porque se
entiende que es un derecho extra patrimonial, es decir, no susceptible de valoración
económica.
También se ha afirmado que es un derecho personalísimo, pero ello no es aceptable:
la persona es concebible perfectamente sin seudónimo. Éste no es de uso obligatorio,
sino que es voluntario, no se adquiere ni se transfiere por filiación y puede cambiarse
libremente o dejar de usarse.
Los seudónimos tienen la protección de un derecho intelectual en la ley 11.723 que
faculta a los autores que los usan a registrarlos, adquiriendo la propiedad de ellos.
2. Domicilio. Concepto e importancia práctica.
Es el asiento jurídico de la persona. Es el lugar que la ley instituye como asiento de la
persona para la producción de determinados efectos jurídicos.
Caracteres:
a) Legal: lo fija la ley, basándose en elementos materiales.
b) Necesario: ninguna persona puede carecer de soporte territorial para sus derechos
y obligaciones.
c) Único: solo se puede tener un domicilio general. La constitución de un nuevo
domicilio, extingue los efectos del procedente. Siempre la persona tiene un domicilio
personal y solo uno.
Importancia práctica: se ve plasmada en varios casos:
1) En derecho internacional privado:
a) Domicilio: determina la ley que rige la capacidad de hecho de las personas.
b) La ley de domicilio rige los atributos inherentes a la persona.
c) La ley del domicilio del difunto rige la sucesión.
2) Competencia del juez:
a) Domicilio del demandado: para entender sobre acciones personales.
b) Domicilio del menor: para el discernimiento de la tutela o del domicilio del presunto
insano.
c) Domicilio del deudor: para promover ante el juez los juicios de concurso civil del
acreedor y quiebra.
3) Las notificaciones: deben ser efectuadas en el domicilio del notificado.
Ejemplo: un demandado por reivindicación de inmueble, la notificación debe ser
enviada al domicilio del demandado. El cumplimiento de las obligaciones, si no se
pactó otra cosa, debe hacerse efectivo en el domicilio del deudor, si este se mudó, el
acreedor puede optativamente exigir el cumplimiento en el anterior o en el actual.
Cambio de domicilio.
Art. 77. Cambio de domicilio. El domicilio puede cambiarse de un lugar a otro. Esta
facultad no puede ser coartada por contrato, ni por disposición de última voluntad. El
cambio de domicilio se verifica instantáneamente por el hecho de trasladar la
residencia de un lugar a otro con ánimo de permanecer en ella.
Este artículo se refiere al domicilio real y contempla uno de sus principales caracteres,
su libre mutabilidad, éste puede cambiarse de un lugar a otro, ello es consecuencia
del propio ejercicio de la libertad del hombre y esa facultad no puede ser enervada, ni
por contrato ni por disposición de última voluntad.
El mero abandono material de la residencia no constituye cambio de domicilio sino va
acompañado de la intención de establecerse en el nuevo lugar; y la sola intención, si
no va acompañada del hecho traslado, tampoco constituye cambio de domicilio.
Art. 78. Efecto. El domicilio determina la competencia de las autoridades en las
relaciones jurídicas. La elección de un domicilio produce la prórroga de la
competencia.
Clases de domicilio.
Pueden distinguirse dos categorías fundamentales. La primera consiste en la
vinculación de la persona con un ente público, exigida por la ley desde el punto de
vista del derecho público para el ejercicio de los derechos derivados de la ciudadanía,
vale decir, el domicilio político.
La segunda, el domicilio civil, presenta distintas categorías. El domicilio general, es
aplicable para la generalidad de las relaciones jurídicas de una persona y en
contraposición a este último, el especial, con efectos limitados a una o varias
relaciones jurídicas determinadas.
Dentro de la categoría del domicilio general encontramos el domicilio real, definido
por el art 73 como el lugar de la residencia habitual de las personas humanas. El
domicilio legal, a su vez, lo define el art. 74, caracterizándolo como el lugar donde la
ley presume, sin admitir prueba en contra, que una persona reside de una manera
permanente para el ejercicio de sus derechos y cumplimiento de sus obligaciones.
Domicilio general: concepto. Especies.
El domicilio general u ordinario es el que rige en la generalidad de las relaciones
jurídicas de una persona. Se presenta bajo dos especies: domicilio legal o domicilio
real o voluntario.
Domicilio real.
Art. 73. Domicilio real. La persona humana tiene domicilio real en el lugar de su
residencia habitual.
Si ejerce actividad profesional o económica lo tiene en el lugar donde la desempeña
para el cumplimiento de las obligaciones emergentes de dicha actividad.
Se caracteriza por ser:
➔ Real: es cuando tiene como base la efectiva residencia de la persona en un cierto
lugar.
➔ Voluntario: es cuando su constitución, mantenimiento y extinción depende de la
voluntad de la persona a quien afecta.
➔ Libre elección: la ley asegura y garantiza la libertad del interesado para elegir su
domicilio y trasladarlo al lugar de su conveniencia o sus posibilidades.
Tiene dos requisitos, uno material (corpus) y uno espiritual (animus).
El corpus es la residencia efectiva de la persona en un lugar. En ocasiones, esta
residencia aparece dividida en varios lugares y para determinar cuál es la residencia
que acusa domicilio hay que atender el asiento principal de la persona. Animus es la
intención de permanecer en el lugar y de constituir allí el centro de los afectos e
intereses por tiempo indefinido.
Domicilio legal.
Art. 74. Domicilio legal. El domicilio legal es el lugar donde la ley presume, sin admitir
prueba en contra, que una persona reside de manera permanente para el ejercicio de
sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones. Sólo la ley puede establecerlo, y
sin perjuicio de lo dispuesto en normas especiales:
a) los funcionarios públicos, tienen su domicilio en el lugar en que deben cumplir sus
funciones, no siendo éstas temporarias, periódicas, o de simple comisión;
b) los militares en servicio activo tienen su domicilio en el lugar en que lo están
prestando;
c) los transeúntes o las personas de ejercicio ambulante, como los que no tienen
domicilio conocido, lo tienen en el lugar de su residencia actual;
d) las personas incapaces lo tienen en el domicilio de sus representantes.
Mayo refiere que el objetivo que se persigue con este instituto es la seguridad
jurídica, seguridad que resulta de la ley, en tanto comprende aquellos casos en los
que el ordenamiento, atendiendo a la situación en que se encuentran determinadas
personas, procede a determinar el domicilio.
Se caracteriza por ser:
➔ Forzoso: la ley lo impone independientemente de la voluntad del interesado.
➔ Ficticio: la ley supone una presencia del interesado en ese lugar.
➔ Excepcional y de interpretación restrictiva: sólo actúa en las hipótesis previstas por
la ley, sin extenderse a otras situaciones análogas.
➔ Único: en el sentido de que solo un hecho material se toma en cuenta para fijarlo.
Extiende su eficacia a todas las relación jurídicas. Es idóneo para terminar
competencia del juez. Es idóneo para enviar notificaciones.
Domicilio especial. Concepto y estudio de los diferentes supuestos.
Art. 75. Domicilio especial. Las partes de un contrato pueden elegir un domicilio para
el ejercicio de los derechos y obligaciones que de él emanan.
El domicilio especial es aquel que produce sus efectos limitados a una o varias
relaciones jurídicas determinadas.
Se presenta bajo dos formas distintas; por una parte el denominado domicilio de
elección o convencional, constituido por las partes en los contratos; por la otra, el
domicilio ad litem o procesal, impuesto a toda persona que tome intervención en el
juicio.
El principal efecto de la constitución de un domicilio contractual es la prórroga de
jurisdicción.
El domicilio de elección también es el lugar donde deben practicarse las notificaciones
y emplazamientos extrajudiciales motivados por el contrato.
No es necesario, ni inalienable (a diferencia del domicilio general, puede transmitirse
a los sucesores universales y aun puede transmitirse a los sucesores singulares), es
contractual, siempre es accesorio de un contrato y perdura mientras subsistan los
efectos de este último, es excepcional, y por ende de interpretación restrictiva. Es fijo
e invariable, no se puede, en principio, alterar unilateralmente por uno de los
contratantes.
Domicilio ignorado. Efecto.
Art. 76. Domicilio ignorado. La persona cuyo domicilio no es conocido lo tiene en el
lugar donde se encuentra; y si éste también se ignora en el último domicilio conocido
3. Capacidad
Es el grado de aptitud que el ordenamiento jurídico reconoce a la persona para ser
titular de derechos y deberes jurídicos y para el ejercicio de las facultades que
emanan de esos derechos o el cumplimiento de las obligaciones que implican los
mencionados deberes.
Puede observarse desde dos ángulos: la capacidad de derecho, que el Código define
como la aptitud para ser titular de derechos y deberes jurídicos (también llamada
capacidad de goce), y la capacidad de ejercicio (también llamada de hecho) que
significa la facultad de poder ejercer el propio sujeto los derechos y deberes jurídicos
de los cuales es titular.
La capacidad de derecho.
La capacidad de derecho o goce es la aptitud de las personas para ser titulares de
derechos y obligaciones.
Art. 22: Capacidad de derecho. Toda persona humana goza de la aptitud para ser
titular de derechos y deberes jurídicos. La ley puede privar o limitar esta capacidad
respecto de hechos, simples actos, o actos jurídicos determinados.
Siendo la regla la capacidad, sus limitaciones deben estar expresamente previstas por
la ley y sólo para situaciones excepcionales. Tales limitaciones son llamadas
incapacidades de derecho. Éstas serán siempre relativas ya que no es posible que una
persona adolezca de una incapacidad de derecho absoluta, lo que equivaldría a una
muerte civil.
De este modo, no hay personas incapaces de derecho, sino con incapacidad para
determinados actos: falta la aptitud para ser titular de determinada relación jurídica.
Entre sus caracteres encontramos que: se sustentan, generalmente, en razones de
orden ético o moral; no son susceptibles de remedio o subsanación, pues sería
contradictorio de la prohibición legal que se previera algún modo de eludirla; se
instituyen no para favorecer a la persona incapaz, sino en su contra; dan lugar a la
nulidad absoluta del acto.
Las capacidades de derecho son en relación de ciertas personas y con ciertas cosas.
Entonces algunas personas no pueden celebrar ciertos actos y, a su vez, algunas
personas no pueden contratar respecto de ciertas cosas.
Hay cuestiones -y esto es común a todo lo que son las incapacidades de derecho- de
moral, de orden público que están por encima de los intereses individuales. Es decir,
se intenta proteger el interés del orden público, de las buenas costumbres.
La capacidad e incapacidad de ejercicio. Concepto. Análisis del art. 24 del
código civil y comercial.
La capacidad de ejercicio es la aptitud de una persona para ejercer por sí mismo los
derechos de los que es titular.
Por ejemplo la persona por nacer ya desde el momento de la concepción puede ser
titular de derechos, pero claramente no los puede ejercer por sí mismo, entonces,
será capaz de derecho pero incapaz de hecho.
Art. 23: Capacidad de ejercicio. Toda persona humana puede ejercer por sí misma sus
derechos, excepto las limitaciones expresamente previstas en este Código y en una
sentencia judicial.
La capacidad de ejercicio puede sufrir limitaciones: incapacidades de ejercicio.
Dichas incapacidades pueden estar expresamente previstas en el Código, o bien
surgir de una sentencia judicial.
Art. 24: Personas incapaces de ejercicio. Son incapaces de ejercicio: a) la persona por
nacer. b) la persona que no cuenta con la edad y grado de madurez suficiente, con el
alcance dispuesto en la Sección 2a de este capítulo; (persona que no ha cumplido 18
años de edad) c) la persona declarada incapaz por sentencia judicial, en la extensión
dispuesta en esa decisión.
Mientras el art. 24 enumera las personas incapaces de ejercicio, el art. 100 establece
que ellas ejercen por medio de sus representantes los derechos que no pueden
ejercer por sí.
Según el caso, las personas a las que alude el artículo ejercen sus derechos a través
de sus representantes legales, bajo un régimen de asistencia, o con la
implementación de sistemas de apoyos para la toma de decisiones.
En el nuevo Código se ha abandonado la clasificación entre incapacidad de hecho
absoluta y relativa; como así también las categoría de menor impúber (incapaz
absoluto), menor adulto (incapaz relativo), demente (incapaz absoluto) y sordomudo
(incapaz absoluto). De modo que opera la tendencia por entonces impuesta por el
artículo 152 ter del Código sustituido, según la cual las sentencias deben determinar
en cada caso los límites exactos de la incapacidad del sujeto.
Capacidad y discernimiento.
Es la aptitud de las personas para distinguir lo bueno de lo malo, también sustentada
de su madurez o salud mental, como contra partida es la falta de razón.
La falta de discernimiento hará que el hecho resulte involuntario. Porque el art 260 el
acto voluntario debe ser realizado con discernimiento.
4. Estado. Concepto.
La palabra estado alude a la situación en que está una persona o cosa. El término
viene de la locución latina status. En roma había tres status: el status libertatis hacía
referencia a la calidad de hombre libre de la persona, el status civitatis a la calidad de
ciudadano romano y el status familiae a la posición que ocupaba la persona dentro de
la familia. Sólo era persona quien reunía la triple calidad. La diferencia fundamental
con el Derecho moderno radica en la posibilidad que existía en roma de que
determinados seres humanos carecieran de algunos de estos status.
La noción de estado de familia se refiere a la posición que se tiene en ella, y de la cual
surgirán relaciones jurídicas familiares cuyo contenido serán derechos y deberes.
Puede determinarse con relación a:
➔ El matrimonio, con lo que se puede ser: soltero, casado, viudo, divorciado, separado
de hecho.
➔ la unión convivencial
➔ las relaciones parentales, que se distinguen en tres grupos
◆ parentesco consanguíneo, que es el que une a personas que tienen vínculo de
sangre;
◆ parentesco adoptivo, que se crea por imperio legal cuando una adopción es
concedida judicialmente;
◆ parentesco por afinidad, que es el que se tiene con los parientes consanguíneos del
cónyuge;
◆ parentesco por voluntad procreacional, que deriva del consentimiento que presta
una persona para ser progenitor cuando se recurren a técnicas de reproducción
asistida.
Caracteres.
➔ Universalidad: No se limita a la filiación, ni sólo al matrimonio.
➔ Correlatividad: ciertos estados son comunes a dos personas, por ejemplo, el de
cónyuges, el de padre e hijo. Causan deberes y derechos generalmente recíprocos.
➔ Oponibilidad: El estado es oponible ergo omnes, lo que se manifiesta a través del
ejercicio de los derechos que de él emanan.
➔ Estabilidad: Tienen permanencia, subsiste mientras no acaezca un hecho o un acto
jurídico que produzca su modificación o extinción.
➔ Inalienabilidad: el estado no es transmisible por actos jurídicos, nadie podría ceder
su calidad de esposo o hijo.
➔ Intransmisible: conforme el art. 1644 no pueden ser objeto de transacción los
derechos sobre las relaciones de familia o el estado de las personas.
➔ Imprescriptible: no se adquiere ni se pierde por el transcurso del tiempo.
Prueba de existencia del estado civil.
Por el solo hecho de existir, nacen en sobre la persona un plexo de derechos cuya
atribución la constituye precisamente en ese carácter. La forma adecuada de hacerlo
es mediante la registración del nacimiento, la muerte y de toda otra circunstancia que
pueda modificar el estado de las personas. Dicha función es asumida por lo que
vulgarmente se conoce como Registro Civil, institución cuyos orígenes se remontan a
la antigua Roma.
Registro de estado civil y capacidad.
Es responsable de la inscripción de todos los hechos y actos jurídicos que den origen,
alteren o modifiquen dicho estado o capacidad.
2.3) Persona menor de edad: Distinción entre niños y adolescentes. Actos
que pueden
realizar por sí y con autorización de sus representantes legales. -
Emancipación.
Art. 25. Menor de edad y adolescente. Menor de edad es la persona que no ha
cumplido dieciocho años. Este código denomina adolescente a la persona menor de
edad que cumplió los 13 años.
Desde el nacimiento hasta los dieciocho años, el Código llama a las personas menores
de edad. Son consideradas incapaces de ejercicio, en la medida que no cuenten con la
edad y grado de madurez suficiente (art. 24 inc. b) para ejercer los actos que el
propio ordenamiento jurídico les permite (arts., 26 y concordantes.), Los padres
ejercen la responsabilidad parental (art. 638) y son sus representantes legales (art.
101. inc. b).
A su vez, dentro de esta categoría de personas menores de edad se encuentran los
adolescentes, figura creada por el código civil y comercial. Se es adolescente desde
los trece años hasta la mayoría de edad. También menciona la categoría de “adulto”,
refiriéndose al adolescente que ha cumplido 16 años para las decisiones sobre su
propio cuerpo.
La mayoría de edad se adquiere de pleno derecho el día en que la persona cumple
dieciocho años de edad. Es decir, automáticamente con el inicio de ese día, sin tener
que esperar el transcurso de las 24 horas del día del cumpleaños.
A partir de allí, la persona adquiere la plena capacidad de ejercicio por haber cesado
el presupuesto de minoría de edad, del que deriva la incapacidad.
Se extingue la titularidad de la responsabilidad parental (arts. 638 y 699 inc. c) y, con
ello, la representación legal que ejercían sus padres (art. 101 inc. b). Asimismo, es
causal de cese de la tutela (arts. 104 y l35). Ello así, sin perjuicio de lo dispuesto para
los casos de las personas menores de edad emancipadas (arts. 27, 28 y 29).
Antecedentes históricos.
Desde siempre y en todas las culturas se han consagrado distinciones entre menores
y mayores.
Los romanos tenían clasificados a los menores en tres categorías:
➔ Los Infantia, abarcaba desde el nacimiento hasta los 7 años, período en el cual el
menor carecía de toda capacidad.
➔ Los infantia majoris, que comprendía hasta la época de la pubertad, fijada por
justiniano en 12 años para la mujer y 14 años para el hombre. El menor podía realizar
algunos actos.
➔ Los puberis, hasta los 25, tenían una amplia capacidad pero estaban sujetos a una
tutela especial para determinados actos,
particularmente gravosos. En lo sustancial, todos los antecedentes históricos revelan
categorías similares a las del derecho romano sobre la base de etapas de desarrollo
físico e intelectual de las personas.
Emancipación.
La persona emancipada goza de plena capacidad de ejercicio con las limitaciones
establecidas por la ley. El acto es irrevocable.
Art. 27. Emancipación. La celebración del matrimonio antes de los dieciocho años
emancipa a la persona menor de edad. La persona emancipada goza de plena
capacidad de ejercicio con las limitaciones previstas en este Código. La emancipación
es irrevocable. La nulidad del matrimonio no deja sin efecto la emancipación, excepto
respecto del cónyuge de mala fe para quien cesa a partir del día en que la sentencia
pasa en autoridad de cosa juzgada. Si algo es debido a la persona menor de edad con
cláusula de no poder percibirlo hasta la mayoría de edad, la emancipación no altera la
obligación ni el tiempo de su exigibilidad.
Conforme lo dispuesto en el artículo 699, la emancipación extingue la responsabilidad
parental, salvo lo dispuesto en el art. 644. Estas limitaciones son:
➔ si hay actos que resulten perjudiciales para la vida del emancipado, quienes ejerzan
la responsabilidad parental sobre ellos pueden oponerse.
➔ cuando el emancipado omite realizar acciones necesarias para preservar el
adecuado desarrollo de sus hijos.
➔ Para los actos trascendentales en la vida del niño, como su adopción, las
intervenciones quirúrgicas que pongan en peligro su vida u otros actos que puedan
lesionar gravemente sus derechos, el consentimiento del emancipado debe integrarse
con el asentimiento de sus propios progenitores.
Actos prohibidos de la persona emancipada.
Art. 28. Actos prohibidos a la persona emancipada. La persona emancipada no puede,
ni con autorización judicial:
a) aprobar las cuentas de sus tutores y darles finiquito; b) hacer donación de bienes
que hubiese recibido a título gratuito;
c) afianzar obligaciones. Art. 29. Actos sujetos a autorización Judicial. El emancipado
requiere autorización judicial para disponer de los bienes recibidos a título gratuito. La
autorización debe ser otorgada cuando el acto sea de toda necesidad o de ventaja
evidente.
Tampoco puede hacer donación de los bienes recibidos a título gratuito, esta
prohibición tiene por objeto tutelar el patrimonio recibido.
Menor con título profesional habilitante.
Art. 30. Persona menor de edad con título profesional habilitante. La persona menor
de edad que ha obtenido título habilitante para el ejercicio de una profesión puede
ejercerla por cuenta propia sin necesidad de previa autorización. Tiene la
administración y disposición de los bienes que adquiere con el producto de su
profesión y puede estar en juicio civil o penal por cuestiones vinculadas a ella.
Por título habilitante debe entenderse aquel expedido por una institución educativa
debidamente autorizada que habilita al ejercicio de una actividad profesional.
2.4) Restricción de la capacidad; declaración de capacidad por sentencia
judicial e
Inhabilitación. Procedimiento.
Incapaces de obrar
Los “incapaces de obrar” del anterior código, serán ahora “personas a las que
“asistirán” los apoyos para que tomen sus propias decisiones (modelo de asistencia) y
ejerciten sus capacidades residuales. Por lo tanto, las personas con discapacidad
psicosocial, en consonancia con el nuevo Código, la CDPD y la LNSM, que amplía
considerablemente sus derechos, podrán de ahora en más ser amparadas por los
principios de legalidad, inclusión, no discriminación y ciudadanía con la mira puesta
en un acceso efectivo a sus derechos, hoy sistemática e impunemente vulnerados.
Los cambios más significativos se refieren a la capacidad jurídica de las personas con
discapacidad intelectual o psicosocial y a la institucionalización forzosa de pacientes
mentales graves. Respecto del segundo supuesto, el nuevo Código consagra la
internación y la externación como un derecho fundamental de la persona.
Desde la perspectiva de los derechos humanos y su finalidad de respeto de la
dignidad, cualquier restricción a un derecho debe ser legal, con respeto del debido
proceso.
El nuevo paradigma, que concibe la internación como un derecho para la protección y
mejora de la persona, impone el control constante de la legalidad de la restricción y el
cambio de la medida por cualquier otra que implique menor restricción para ella,
siempre que sea posible. De ser así, todo tratamiento psiquiátrico exige el
consentimiento informado previo y la persona pasa de ser objeto a sujeto.
Salud mental. Definición, derechos y principios aplicables.
En el marco de la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 se reconoce a la salud
mental como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos,
culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una
dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y
sociales de toda persona. Se debe partir de la presunción de capacidad de todas las
personas. El Estado reconoce a las personas con padecimiento mental, entre otros, el
derecho a que dicho padecimiento no sea considerado un estado inmodificable.
Restricción de la capacidad. Persona con capacidad restringida y con
incapacidad. Reglas del Código. Internación. Equipo interdisciplinario.
Art. 41. Internación. La internación sin consentimiento de una persona, tenga o no
restringida su capacidad, procede sólo si se cumplen los recaudos previstos en la
legislación especial y las reglas generales de esta Sección.
En particular:
a) debe estar fundada en una evaluación de un equipo interdisciplinario de
acuerdo a lo dispuesto en el artículo 37, que señale los motivos que la justifican
y la ausencia de una alternativa eficaz menos restrictiva de su libertad;
b) sólo procede ante la existencia de riesgo cierto e inminente de un daño
de entidad para la persona protegida o para terceros;
c) es considerada un recurso terapéutico de carácter restrictivo y por el
tiempo más breve posible; debe ser supervisada periódicamente;
d) debe garantizarse el debido proceso, el control judicial inmediato y el
derecho de defensa mediante asistencia jurídica;
e) la sentencia que aprueba la internación debe especificar su finalidad,
duración y periodicidad de la revisión. Toda persona con padecimientos
mentales, se encuentre o no internada, goza de los derechos fundamentales y
sus extensiones.
Los inhabilitados.
La inhabilitación es una institución incorporada a nuestro derecho por la ley 17.711,
que reforma el código de Vélez en 1968. Comprendía tres hipótesis: los disminuidos
en sus facultades, los ebrios consuetudinarios y toxicómanos y los pródigos.
Los inhabilitados eran una suerte de intermedio entre la plena capacidad y la absoluta
incapacidad de los dementes.
El nuevo régimen asimila la situación de las personas con capacidad restringida al
régimen de los que el código derogado llamaba en general inhabilitados. Quien
padece adicciones y los disminuidos en sus facultades quedan comprendidos en la
categoría de personas con capacidad restringida que prevé el artículo 32.
Los pródigos del art. 48. Caracterización. Efectos.
Según el diccionario de la RAE, la prodigalidad se define como “profusión, desperdicio,
consumo de la propia hacienda, gastando excesivamente”.
El concepto jurídico clásico lo explica como “aquel individuo que por desorden del
espíritu o de las costumbres disipa su fortuna en gastos sin sentido”.
En términos actuales, es la persona mayor de edad que dilapida su patrimonio,
exponiendo a su familia a la pérdida de su sustento. Todo prodigo presenta una
personalidad alterada o disminuida.
Quien pretende la inhabilitación de un prodigo debe probar el hecho de la dilapidación
de la fortuna, pero no debe acreditar ningún tipo de estado patológico ni alteración
mental.
Art. 48.- Pródigos. Pueden ser inhabilitados quienes por la prodigalidad en la gestión
de sus bienes expongan su cónyuge, conviviente o a sus hijos menores de edad o con
discapacidad a la pérdida del patrimonio.
A estos fines, se considera persona con discapacidad, a toda persona que padece una
alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que en relación a su
edad y medio social implica desventajas considerables para su integración familiar,
social, educacional o laboral. La acción sólo corresponde al cónyuge, conviviente y a
los ascendientes y descendientes. La finalidad del instituto es la protección del
patrimonio familiar, por ello una persona mayor de edad, soltera y sin hijos, podrá
hacer con su patrimonio lo que desee.
En el código derogado se requería que el pródigo hubiese dilapidado una parte
importante de su patrimonio, así era necesario que existieran actos de prodigalidad
anteriores al inicio del juicio para obtener protección.
Ahora, en cambio, se requiere la exposición, es decir, el peligro inminente que se
trasluce por la actitud de la persona, cuya conducta normal empieza a desordenarse.
Art. 49. Efectos. La declaración de inhabilitación importa la designación de un apoyo,
que debe asistir al inhabilitado en el otorgamiento de actos de disposición entre vivos
y en los demás actos que el juez fije en la sentencia.
Tutela y curatela:
Se encuentran regulados en el libro primero del ccyc. La tutela está regulada por el
art 104 que pone énfasis en una función de protección integral de la persona y bienes
del niño, niña o adolescente que carezca de persona que ejerza la responsabilidad
parental. La tutela puede ser unipersonal o conjunta o compartida.
Existen 2 tipos de tutela:
Dativa: es la ejercida directamente por el juez y procede ante la ausencia de
designación paterna de tutor o tutores o ante rechazo de los designados.
La tutela otorgada por los padres: cualquiera de los padres puede nombrar tutor
o tutores para sus hijos menores de edad, mediante escritura pública o
testamento.
Protección de la incapacidad. Sistema de representación, asistencia, apoyo y
salvaguardia. Actuación del ministerio público.
El CCyC prevé la representación de los incapaces como una forma de sustitución de la
voluntad que resulta excepcional y un sistema amplio de asistencia que debe ser
adaptado con los apoyos que para cada caso determina el juez.
La representación de los incapaces es legal (porque la ley la establece
obligatoriamente), necesaria (para que todos puedan tener la posibilidad de actuar en
su vida civil), dual (ya que se complementa con la actuación del Ministerio Público,
conf. art. 103) y controlada (existen actos que requieren un control, como los
previstos en los arts. 105 y 678).
Art.100. Regla general. Las personas incapaces ejercen por medio de sus
representantes los derechos que no pueden ejercer por sí.
Art. 101. Enumeración. Son representantes: a) De las personas por nacer, sus padres;
b) De las personas menores de edad no emancipadas, sus padres. Si faltan los padres,
o ambos son incapaces, o están privados de la responsabilidad parental, o
suspendidos en su ejercicio, el tutor que se les designe; c) De las personas con
capacidad restringida, el o los apoyos designados cuando, conforme a la sentencia,
estos tengan representación para determinados actos; de las personas incapaces en
los términos del último párrafo del artículo 32, el curador que se les nombre.
Estas personas conservan su capacidad, pero la sentencia puede restringirla para
determinados actos; en relación con dichos actos, el juez debe designar el/los apoyos
necesarios, especificando las funciones con los ajustes razonables en función de las
necesidades y circunstancias de la persona.
Art. 102. Asistencia. Las personas con capacidad restringida y las inhabilitadas son
asistidas por los apoyos designados en la sentencia respectiva y en otras leyes
especiales.
La asistencia de apoyos, previstos en el art. 102, es consecuencia de la influencia del
cambio de paradigma en el modo de encarar y tratar situaciones vinculadas con las
personas con discapacidad (sobre el respeto y realización de sus derechos y
garantías). En tal sentido, se ha pasado de un modelo de "sustitución" en la toma de
decisiones hacia otro denominado "modelo de asistencia en la toma de decisiones",
todo ello, en el marco del respeto a los derechos humanos de las personas con
sufrimiento mental.
Cabe destacar que la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad
establece la incorporación de las medidas de apoyo y salvaguarda, eliminando el
concepto de "incapacidad de hecho" por el de "complemento".
Art. 103. Actuación del Ministerio Público. La actuación del Ministerio Público respecto
de personas menores de edad, incapaces y con capacidad restringida, y de aquellas
cuyo ejercicio de capacidad requiera de un sistema de apoyos puede ser, en el ámbito
judicial, complementaria o principal. a) Es complementaria en todos los procesos en
los que se encuentran involucrados interés de personas menores de edad, incapaces
y con capacidad restringida; la falta de intervención causa la nulidad relativa del acto.
b) Es principal cuando: Los derechos de los representados están comprometidos, y
existe inacción de los representantes; Cuando el objeto del proceso es exigir el
cumplimiento de los deberes a cargo de los representantes; Cuando carecen de
representante legal y es necesario proveer la representación. En el ámbito
extrajudicial, el ministerio público actúa ante la ausencia, carencia o inacción de los
representantes legales, cuando están comprometidos los derechos sociales,
económicos y culturales.
En virtud de los cambios de paradigmas operados en materia de derechos humanos y
respecto de la persona desde una dimensión ética y social, junto con la vigencia de
los tratados de derechos humanos incorporados en la Constitución Nacional se impuso
una readecuación de la función o rol del Ministerio Público.
Las modificaciones en materia de capacidad son, adecuándose a los nuevos enfoques
instalados a partir de la Convención de los Derechos del Niño y Convención
Internacional de las Personas con Discapacidad, teniendo una influencia en lo
normado respecto de la representación de las personas incapaces, el carácter, el
alcance de dicha representación, quiénes pueden ser representantes y también el
sentido y notas características de su función.
Capacidad de ejercicio y enfermedad mental.
El nuevo Código incorpora el principio de capacidad de ejercicio: toda persona puede
ejercer por sí los actos jurídicos, con las solas excepciones establecidas en la norma.
Afirma la capacidad como regla y delimita o acota las eventuales restricciones que se
podrán establecer.
Art. 23.- Capacidad de ejercicio. Toda persona humana puede ejercer por sí misma
sus derechos, excepto las limitaciones expresamente previstas en este Código y en
una sentencia judicial.
Las excepciones a que refiere el art. 23 comprenden aquellas consignadas
expresamente en el mismo Código: a). el ejercicio de derechos de titularidad de
personas menores con escasa edad y escasa o débil autonomía (arts. 26, 100 y
concordantes.) y b). las limitaciones al ejercicio de actos concretos a la persona con
discapacidad intelectual o psicosocial; en este segundo caso las restricciones resultan
de una sentencia judicial, son puntuales y enunciadas expresamente, persistiendo la
capacidad en todo lo que no es materia de limitación (arts. 31, 32, 38 y
concordantes). El Código Civil y Comercial de la Nación regula especialmente los
temas vinculados con la capacidad jurídica y la internación psiquiátrica en forma
articulada con la Ley Nacional de Salud Mental.
2.5) Muerte de la persona. Conceptos. Efectos. Ausencia simple y ausencia
con presunción
de fallecimiento.
Fin de la existencia de la persona.
Supresión de la muerte civil.
La muerte civil consiste, en general, en la pérdida de los derechos civiles. Supone la
pérdida para una persona de su personalidad jurídica, que conlleva a la privación
general de sus derechos.
La persona deja de considerarse viva a efectos jurídicos, aún mucho antes de su
muerte real. Es considerada una ficción jurídica, Subsistió en muchos países hasta
mediados del siglo XIX/ principios del XX. Con el tiempo, las diversas legislaciones la
eliminaron, entre otras razones porque no sólo afectaba al muerto civil, sino también
a su cónyuge e hijos.
En 1943 se derogó la muerte civil del código chileno, figura que se aplicaba para los
religiosos.
El principio general del artículo 93 del Código Civil y Comercial.
Art. 93: Principio General. La existencia de la persona humana termina por su muerte.
El problema jurídico que en realidad se presenta no consiste en realidad en
determinar el momento preciso de la muerte, sino en establecer genéricamente su
concepto y los medios válidos para su comprobación.
Para la comprobación del hecho de la muerte, una vez establecidos los parámetros
morales, jurídicos y científicos comprendidos en el concepto, debe recurrirse
inexorablemente a las ciencias médicas, para su comprobación.
Concepto de muerte.
La muerte termina la existencia de la persona, acaezca por causas naturales, cuanto
por suicidio, por acción de otra persona o por accidente.
La muerte civil es una institución por la cual la persona físicamente tenía existencia,
pero el derecho la consideraba muerta por perder sus derechos civile y políticos, y se
producían los efectos de muerte. Eran considerados civilmente muertos los religiosos
profesos y los condenados por delitos graves. Declarada la muerte civil, la persona
perdía los derechos civiles y políticos, se abría su sucesión; si la persona era casada,
se disolvía el vínculo matrimonial y sus hijos se consideraban muertos.
El CCyC asume la no existencia en la actualidad de ese instituto y por ende, no lo
menciona ni siquiera para negarlo. El concepto médico explica que “muerte es el cese
de las funciones vitales, celular, tisular y visceral. Ocurre cuando claudican los
sistemas circulatorio, respiratorio, nervioso, pudiendo definirse entonces como el cese
definitivo e irreversible de las funciones autónomas (pulmón, corazón y cerebro) y de
la oxigenación visceral tisular con pérdida de las relaciones sujeto-mundo circundante
y de la condición de ente humano de existencia visible”.
La cuestión de la comprobación de la muerte.
Art. 94: Comprobación de la muerte. La comprobación de la muerte queda sujeta a los
estándares médicos aceptados, aplicándose la legislación especial en el caso de
ablación de órganos del cadáver.
Siendo la muerte de un hecho biológico, su efectiva comprobación corresponde a la
ciencia.
Salvo supuestos de excepción, la extinción biológica del ser humano no opera como
un puro acontecimiento según el cual en un instante se “vive” y al otro “se muere”,
sino que el tránsito entre un estadio y otro implica normalmente un proceso que
involucra fases, en las cuales van desapareciendo secuencialmente determinados
segmentos de funciones orgánicas.
En cuanto a la hora de fallecimiento, se establece que será aquella que por primera
vez se constataron los signos previamente explicados.
Efectos de la muerte en cuanto a derechos.
En principio, los sucesores o los herederos continúan a la persona del difunto. Es
decir, que el heredero se transforma en acreedor y deudor de todo lo que el causante
era acreedor y deudor.
Las precisiones que conviene hacer en estos casos, es separar los derechos y
obligaciones patrimoniales y extrapatrimoniales.
Concepto de sucesores.
Transmisibilidad de los derechos.
Art. 398. Transmisibilidad. Todos los derechos son transmisibles excepto estipulación
válida de las partes o que ello resulte de una prohibición legal o que importe
trasgresión a la buena fe, a la moral o a las buenas costumbres.
Se proclama un importante principio: "todos los derechos son transmisibles", pero la
autonomía privada, como el poder de gobernarse a uno mismo, de ejercer la propia
libertad, no es una regla de carácter absoluto, la buena fe, la moral y las buenas
costumbres han constituido desde antaño, límites válidos a la disposición de
derechos.
Reglas del art. 399 del Código civil y comercial. Excepciones.
Art. 399. Regla general. Nadie puede transmitir a otro un derecho mejor o más
extenso que el que tiene, sin perjuicio de las excepciones legalmente dispuestas.
El precepto consagra un principio general del Derecho Civil, nadie puede transmitir un
derecho que no tiene. Esta regla básica se aplica con todo rigor respecto de los
sucesores universales de las partes, pero tratándose de sucesores singulares sufre
numerosas excepciones . Y en el ámbito de la sucesión a título particular, tiene su
campo de aplicación circunscrito a los bienes inmuebles, desplegándose a través de
numerosas aplicaciones, pero reconociendo, como dijimos, múltiples e importantes
excepciones, por lo que, advierte Guastavino, su utilización requiere finos
conocimientos jurídicos por la existencia de tales excepciones y desviaciones, y por la
necesidad de armonizar entre diversos principios generales.
Una de las tantas excepciones la vemos en el Derecho Sucesorio: las enajenaciones
hechas por el heredero aparente. Heredero aparente es el pariente en grado sucesible
del causante que ha tomado su herencia por ausencia o inacción de los parientes más
próximos.
Sucesión por causa de muerte.
Art. 400. Sucesores. Sucesor universal es el que recibe todo o una parte indivisa del
patrimonio de otro; sucesor singular el que recibe un derecho en particular.
"Suceder" (del latín succedere) no indica en el Derecho Romano, el traspaso de un
derecho, sino la entrada en una relación jurídica o en un conjunto de relaciones
jurídicas.
Como aclara Rivera, este concepto amplio es todavía de utilidad para concebir el
fenómeno de la sucesión en un sentido global, comprendiendo los distintos tipos de
sucesión que pueden darse en una relación jurídica: universal o particular, por causa
de muerte o por actos entre vivos.
Análisis de los art. 2277, 2278, 2279, 2280 y concordantes del CC.
Art. 2277 Apertura de la sucesión. La muerte real o presunta de una persona causa la
apertura de su sucesión y la transmisión de su herencia a las personas llamadas a
sucederle por el testamento o por la ley. Si el testamento dispone sólo parcialmente
de los bienes, el resto de la herencia se defiere por la ley. La herencia comprende
todos los derechos y obligaciones del causante que no se extinguen por su
fallecimiento.
En este artículo se establecen tres principios generales de gran importancia para la
interpretación y aplicación del derecho hereditario.
Ellos son: Que la muerte es el hecho jurídico que determina la apertura de la sucesión,
que el fallecimiento produce la transmisión inmediata de los bienes de la persona
fallecida a sus sucesores y que se transmite la totalidad del patrimonio excepto los
derechos intuito persona.
Art. 2278. Heredero y legatario. Concepto. Se denomina heredero a la persona a
quien se transmite la universalidad o una parte indivisa de la herencia; legatario, al
que recibe un bien particular o un conjunto de ellos.
➔ El heredero: es quien ocupa la posición jurídica del causante. Como consecuencia,
en principio, adquiere los bienes del causante, asume sus deudas y asume la posesión
de las cosas, excepcionalmente puede ejercer acciones extramatrimoniales de
carácter familiar.
Decimos que en principio continúa las relaciones del causante porque, como veremos
al tratar el art. 2280, hay posiciones jurídicas patrimoniales que no se transmiten al
heredero, mientras que hay otras que se originan por ser heredero y que no le son
transmitidas por el difunto.
➔ El legatario: debe quedar absolutamente claro que el legatario no sucede en la
posición jurídica del causante, sino que efectúa esencial y directamente una
adquisición, su género próximo es el donatario, del que se distingue por adquirir
mortis causa.
Art. 2279. Personas que pueden suceder. Pueden suceder al causante:
a) las personas humanas existentes al momento de su muerte;
b) las concebidas en ese momento que nazcan con vida;
c) las nacidas después de su muerte mediante técnicas de reproducción humana
asistida, con los requisitos previstos en el art. 561;
d) las personas jurídicas existentes al tiempo de su muerte y las fundaciones creadas
por su testamento.
La capacidad para suceder es la aptitud para ser titular del derecho a recibir por
sucesión los derechos activos y pasivos transmisibles del causante. La capacidad para
adquirir una sucesión debe tenerse al momento en que la sucesión se defiere, es decir
que se debe ser capaz al momento de la muerte del causante.
Art. 2280 Situación de los herederos. Desde la muerte del causante, los herederos
tienen todos los derechos y acciones de aquel de manera indivisa, con excepción de
los que no son transmisibles por sucesión, y continúan en la posesión de lo que el
causante era poseedor. Si están instituidos bajo condición suspensiva, están en esa
situación a partir del cumplimiento de la condición, sin perjuicio de las medidas
conservatorias que corresponden. En principio, responden por las deudas del
causante con los bienes que reciben, o con su valor en caso de haber sido
enajenados.
La herencia está compuesta por los derechos y obligaciones de carácter patrimonial
que se transmiten a los sucesores del causante, pero la herencia no es idéntica al
patrimonio del causante, pues excepcionalmente hay derechos y obligaciones
patrimoniales que se extinguen con la muerte de su titular y otros derechos que
nacen derivados de la muerte pero que son independientes del fenómeno sucesorio
así podemos distinguir.
Excepción: Derechos extra patrimoniales, los que no tienen un contenido económico,
pecuniario, no se transmiten y mueren con el causante, como la patria potestad, los
derechos personalísimos, etc.
Los derechos patrimoniales, con contenido pecuniario se transmiten mortis causa,
excepto los establecidos por la ley, que son las obligaciones inherentes a la persona,
intuitu personae. Aquellas que solamente la persona fallecida podía cumplir ya sea
por sus cualidades personales, o porque así se estableció en un contrato.
Presunción de fallecimiento.
Si la ausencia de una persona se prolonga por mucho tiempo, o la desaparición se ha
producido en circunstancias excepcionales (guerra, terremoto, accidente de aviación
o naufragio) es razonable presumir que la persona ha fallecido.
Los efectos de la presunción de fallecimiento no son absolutamente idénticos a los de
la muerte comprobada. Los bienes no se transmiten inmediatamente ni de manera
plena, sino que es necesario atender al cumplimiento de ciertos plazos posteriores al
día presuntivo de la muerte.
Su diferencia con la ausencia simple.
La ausencia simple, es cuando la persona se ausenta de su domicilio sin que se tenga
noticias de ella, pero sin que haya transcurrido un tiempo considerable, ni que su
desaparición se hubiere producido en circunstancias especiales que permitieran
presumir su muerte.
En ese caso, se adoptan medidas para proteger los bienes del ausente mediante la
designación de un curador a sus bienes, a lo que se llega a través de la declaración de
ausencia.
Los elementos constitutivos de esta figura son:
- Ausencia de la persona de su domicilio
- Bienes abandonados o que requieren protección
- Falta de apoderado
Pasados los 3 años desde la última noticia, se puede promover la declaración de
fallecimiento presunto. Los legitimados para pedir la declaración de ausencia y
nombramiento de curador son el Ministerio Público (en representación de hijos
menores del ausente) y toda persona que tuviera interés legítimo respecto de los
bienes del ausente. Así surgen los presuntos herederos del ausente, los socios, los
condóminos y el mismo mandatario.
Con el juicio por fallecimiento presunto, se apunta a dar una solución al estado de
incertidumbre generado por la desaparición del causante.
Diferentes casos de presunción de fallecimiento.
El artículo 85 contempla el denominado caso ordinario exponiendo que: La ausencia
de una persona de su domicilio sin que se tenga noticia de ella por el término de tres
años, causa la presunción de su fallecimiento aunque haya dejado apoderado. El plazo
debe contarse desde la fecha de la última noticia del ausente.
La presunción de fallecimiento surge simplemente del transcurso del tiempo, sin que
sea necesaria ninguna otra circunstancia. Alcanzado el plazo de 3 años, se presume
su muerte.
Es necesario que el ausente tenga domicilio en nuestro país, caso contrario no
procede la declaración de fallecimiento presunto por parte de nuestros tribunales.
El caso extraordinario genérico eta determinado en el art 86 inc. a. En este supuesto
se requiere la ausencia de la persona sin noticias acerca de su existencia por el
término de dos años; pero para que el plazo se reduzca a dos años debe existir una
circunstancia especial, que es la de haber estado en un lugar donde se desarrolló un
hecho con riesgo de muerte.
El plazo que debe transcurrir para poder pedir la declaración de fallecimiento
presunto es de dos años y se cuenta desde el día en que el suceso ocurrió o pudo
haber ocurrido.
El caso extraordinario específico está tipificado en el art 86 inc. c. En este caso se
requiere ausencia de la persona sin noticias sobre su existencia durante un período de
seis meses, más una circunstancia particularísima, cual es que el ausente en el
momento de su desaparición se hubiera encontrado en una nave o aeronave
naufragada o perdida.
Esa abreviatura del plazo se debe a la concurrencia de aquella circunstancia
particularísima, dado que la misma prácticamente hace rozar al ausente con su
muerte, por cuanto la posibilidad de supervivencia es mínima.
3.1) PERSONA JURÍDICA. Atributos. Nombres, domicilio, capacidad jurídica,
restricción y patrimonio.
El hombre no actúa solo sino que su naturaleza esencialmente social le lleva a actuar
con otros, a agruparse, a unirse para desarrollar todos tipo de actividades. De este
accionar, surgen relaciones y situaciones jurídicas de los asociados o agrupados entre
sí, pero también la agrupación o unión con terceros.
El art 141 del ccyc expresa "todos los entes a los cuales el ordenamiento jurídico les
confiere aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones para el cumplimiento
de su objeto y los fines de su creaciones".
Las personas jurídicas son creadas con uno o más fines que los fundadores se
proponen a alcanzar o desarrollar y es para la obtención de dichos fines que se les
reconoce subjetividad jurídica
Los procedimientos de constitución son el elemento formal de la persona jurídica. La
libre constitución por particulares cuando así lo prevé la ley, la verificación del
cumplimiento de determinados recaudos legales o el requisito de un acto expreso de
autorización estatal art 142.
Atributos de la personalidad
Nombre: El atributo de individualización es necesario en toda persona, sea física o
jurídica. Estas últimas deben añadir el aditamento indicativo de la forma jurídica
adoptada.
Puede ser un nombre de fantasía, el nombre de una persona física, una expresión en
lengua extranjera; pero se debe evitar homonimias o la presencia de datos falsos o
distorsionados que pueden llevar a confusión a los consumidores, causar perjuicio a
los competidores, etc.
El nombre de las personas jurídicas es, en principio, mutable, pero deben tomarse
precauciones de publicidad para informar adecuadamente a terceros cuando una
entidad cambia su denominación.
Domicilio y sede social: El primero puede encontrarse identificado de manera
genérica, designando la ciudad en la cual se asienta la persona jurídica, mientras que
la sede es el lugar donde funciona efectivamente la administración de la entidad. Será
eficaz toda notificación hecha en la sede social inscripta.
Sucursales: debe entenderse como domicilio de las sucursales a aquel establecido en
un lugar distinto del domicilio principal
donde se ejerce la actividad propia del objeto por medio de agentes locales
autorizados para ello.
Patrimonio: El patrimonio es uno de los atributos de la personalidad, de ahí que no se
concibe la idea de una persona jurídica sin patrimonio. El patrimonio inicial estará
compuesto de los aportes que realizan sus fundadores.
Duración: Salvo que el estatuto, el contrato social o una ley social disponga lo
contrario, la existencia de las personas jurídicas es ilimitada. Este principio se repite
en materia de asociaciones civiles, no así en las fundaciones aunque se entiende que
estas también tienen duración ilimitada.
La capacidad de la persona jurídica. Capacidad y representación. El principio
de especialidad.
➔ Principio de especialidad: Las personas jurídicas son creadas con uno o más fines
que los fundadores se proponen alcanzar o desarrollar, y es para la obtención de
dichos fines que se les reconoce la subjetividad jurídica. La doctrina ha visto en esto
un factor limitativo de la capacidad de las personas jurídicas, las cuales nunca podrían
estar legitimadas para actuar en una esfera ajena a la de sus finalidades. Este
principio se funda en que el ejercicio de operaciones extrañas al objeto de la
institución implicaría un cambio en ese objeto. La “especialidad” impone una
limitación intrínseca a la capacidad de las personas jurídicas, no las restringe para
determinadas especies de actos, sino que les están prohibidos algunos de ellos,
cuando se consideren desvinculados de las finalidades de dichas personas. En la
aplicación de este principio debe actuarse con prudencia, admitiendo capacidad para
todos los actos que tengan relación directa o indirecta con el cumplimiento de los
fines del ente.
➔ Capacidad de las personas jurídicas para ser titulares de derechos
extrapatrimoniales: Las personas de existencia ideal podrían ser titulares de ciertos
derechos extrapatrimoniales, separables de la condición de ser humano. Tal es el
caso del derecho al “buen nombre”, una suerte de equivalencia al derecho al honor
de las personas físicas. También gozan de derechos constitucionales como la libertad
de prensa, de asociación y de enseñanza. Las personas jurídicas no pueden, por
ejemplo, ejercer la tutela, la curatela, no son titulares de derechos de familia, ni del
estado que es un atributo de la personalidad, ni de la mayoría de los derechos
personalísimos.
3.2) Clasificación pública y privada. Requisitos.
Persona Jurídica Publica (art 146)
Son reguladas por las normas del derecho público que las crea. Su reconocimiento, el
comienzo de su existencia y su finalización, su capacidad, su organización se rige por
las leyes respectivas, así lo dispone el art 147. Algunas de ellas son: el estado
nacional, las provincias, caba y los municipios; las entidades autárquicas, los Estados
extranjeros, la iglesia católica y las demás organizaciones constituidas en la República
a las que el ordenamiento jurídico atribuye ese carácter.
Persona Jurídica Privada
las sociedades, asociaciones civiles y fundaciones se incorporaron ahora las mutuales,
cooperativas, el consorcio de propiedad horizontal, las confesiones y comunidades
religiosas, con una categoría residual en la que ingresa toda otra persona jurídica
contemplada por el código o por leyes especiales a las cuales se les reconozca
carácter por su finalidad y por las normas que rigen su funcionamiento. Algunas de
ellas son: Sociedades, asociaciones civiles, simples asociaciones, fundaciones,
entidades religiosas, mutuales, cooperativas.
Clasificación: las personas jurídicas públicas y las personas jurídicas
privadas.
Las personas jurídicas públicas son reguladas por las normas del derecho público que
las crean.
Son personas jurídicas públicas las siguientes:
➔ El estado nacional, las provincias, CABA y los municipios: La personalidad jurídica
del estado nacional surge de la Constitución Nacional, que establece su capacidad
para las relaciones jurídicas tanto en el ámbito del derecho interno como del derecho
internacional. Los estados (nacionales y provinciales) actúan como tales y tienen por
lo tanto una relación de supremacía.
➔ Las entidades autárquicas: Son desmembramientos del Estado en las cuales se
delegan ciertas funciones; con ello se facilita la “descentralización” de las funciones.
Las entidades autárquicas en el sentido propio del término, o sea, las que tienen base
funcional, son aquellas ramas de la Administración Pública a las que se ha
descentralizado. Tales entidades pueden ser creadas por todo Estado, sea Nación, las
Provincias o municipios.
➔ Las demás organizaciones constituidas en la República a las que el ordenamiento
jurídico atribuya ese carácter: Sirven para contemplar las empresas del Estado y
también a las denominadas personas jurídicas públicas no estatales, regidas por leyes
especiales (como los partidos políticos, las asociaciones sindicales y diversas
entidades profesionales).
➔ Los estados extranjeros: se reconoce personalidad para actuar en el marco del
derecho privado a los estados extranjeros reconocidos por nuestro país, y a sus
provincias y municipios.
➔ Las organizaciones a las que el derecho internacional público reconozca
personalidad jurídica y toda otra persona jurídica
constituida en el extranjero cuyo carácter público resulte de su derecho aplicable.
Art. 146. Personas jurídicas públicas. Son: a) el estado nacional, las provincias, la
ciudad autónoma de Buenos Aires, los municipios, las entidades autárquicas y las
demás organizaciones constituidas en la república a las que el ordenamiento jurídica
atribuya ese carácter; b) Los estados extranjeros, las organizaciones a las que el
derecho internacional público reconozca personalidad jurídica y toda otra persona
jurídica constituida en el extranjero cuyo carácter público resulte de su derecho
aplicable; c) la iglesia católica.
Las personas jurídicas privadas, por su parte, son:
➔ Las sociedades: “habrá sociedad si una o más personas en forma organizada
conforme a uno de los tipos previstos en la ley, se obligan a realizar aportes para
aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios, participando de los
beneficios y en las pérdidas”
➔ Asociaciones civiles.
➔ Simples asociaciones.
➔ Fundaciones.
➔ Las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas: Hasta la sanción del
nuevo código, las iglesias o comunidades religiosas de distintos credos al culto
católico apostólico romano, se constituían generalmente como asociaciones civiles,
simples asociaciones o fundaciones.
El art. 744 inc. d) establece la inembargabilidad de “los bienes afectados a cualquier
religión reconocida por el estado”.
➔ Las mutuales: Son asociaciones mutuales las constituidas libremente sin fines de
lucro por personas inspiradas en la solidaridad, con el objeto de brindarse ayuda
recíproca frente a riesgos eventuales o de concurrir a su bienestar material y
espiritual, mediante la contribución periódica.
➔ Las cooperativas: Son entidades sin fines de lucro. No hay reparto de utilidades a
los socios sino retorno de excedentes y cada socio tiene un voto al momento de
adoptar decisiones asamblearias. Su organización difiere de las sociedades, por ello la
doctrina especializada en la materia, ve en las cooperativas a verdaderas
asociaciones de tipo especial.
➔ Los consorcios de propiedad horizontal: El art. 2037 del CCyC define al derecho real
de la propiedad horizontal como “el derecho real que se ejerce sobre un inmueble
propio que otorga a su titular facultades de uso, goce y disposición material y jurídica
que se ejercen sobre partes privativas y sobre partes comunes de un edificio, de
conformidad con lo que establece este Título y el respectivo reglamento de propiedad
horizontal. Las diversas partes del inmueble así como las facultades que sobre ellas se
tienen son interdependientes y conforman un todo no escindible”.
En otras palabras, un consorcio de propiedad horizontal no es un inmueble en
particular, sino un conjunto de normas que regulan la división y organización de
diversos inmuebles, como resultado de la separación de un edificio o terreno común.
➔ Criterio residual: Luego de esta lista, el CCyC establece que quedan incluidas como
personas jurídicas privadas “toda otra contemplada por este Código y por la ley”.
Con esto, se permite que otras normas legales puedan crear figuras que amplíen el
catálogo de las ya existentes.
Art. 148. Personas jurídicas privadas: a) Las sociedades; b) las asociaciones civiles; c)
las simples asociaciones; d) las fundaciones; e) las iglesias, confesiones, comunidades
o entidades religiosas; f) las mutuales; g) las cooperativas; h) el consorcio de
propiedad horizontal; i) toda otra contemplada en disposición de este Código o en
otras leyes y cuyo carácter de tal se establece o resulta de su finalidad y normas de
funcionamiento.
Las personas jurídicas públicas no estatales.
La iglesia católica es una persona pública no estatal en función de diversas
disposiciones constitucionales y del vínculo espiritual que la “une” con la Nación.
El art. 2 de la Constitución Nacional establece la obligación del gobierno argentino de
sostener el culto católico apostólico romano. Ello no significa que el catolicismo sea la
religión del estado nacional.
La reforma constitucional de 1994 ha eliminado el requisito de que el presidente y el
vicepresidente profesen la religión católica y no se encuentran actualmente obligados
a prestar juramento por “Dios y estos santos evangélicos”.
Son personas públicas no estatales porque se le han delegado determinadas
funciones públicas sin que dependan, por lo menos en su integridad, del presupuesto
del Estado.
Es decir, las personas públicas no estatales no dependen del presupuesto del Estado,
aunque desempeñan si determinas funciones de interés público que el estado le ha
delegado.
En tanto que la mención a "toda otra persona jurídica constituida en el extranjero
cuyo carácter público resulte de su derecho aplicable" alude a las organizaciones
internacionales, supranacionales o regionales, como la Organización de las Naciones
Unidas, Organización de Estados Americanos, la Cruz Roja Internacional, la
Organización Mundial de la Salud, entre otros.
Art. 147. Ley aplicable. Las personas jurídicas públicas se rigen en cuanto a su
reconocimiento, comienzo, capacidad, funcionamiento, organización y fin de su
existencia, por las leyes y ordenamientos de su constitución.
3.3) Distinción entre asociaciones civiles, fundaciones y simples
asociaciones.
Asociaciones civiles
Las asociaciones civiles son personas jurídicas que nacen de la unión estable de un
grupo de personas físicas o jurídicas que persiguen la realización de un fin que no sea
contrario al bien común o interés general, y principalmente no lucrativo. Su estatuto
debe establecer el régimen de ingreso y admisión de los asociados.
Su objeto no debe ser contrario al interés general o al bien común. La asociación no
debe perseguir una finalidad de interés general o de bien común; basta con que su fin
no sea contrario a ellos. El interés general se opone, lógicamente, al interés
particular; el interés público alude al interés de todos o al menos, al de un grupo en
contraposición con los intereses personales. El bien común se presenta como una
pretensión de bienestar, de lograr lo mejor para toda la comunidad, respetando la
diversidad de sus miembros.
Simples asociaciones
Las simples asociaciones son consideradas personas jurídicas (art. 148); no simples
sujetos de derecho como lo eran en el Código Civil. Por lo tanto, con el nuevo texto,
las mismas han adquirido la capacidad plena que les corresponde a este tipo de
personas.
Son entidades que tienen actividades de escasa importancia o un patrimonio muy
reducido, no necesitan autorización estatal para funcionar.
Para distinguir estas entidades no autorizadas por el estado, a su nombre habrá que
agregarle, antes o después la frase “simple asociación” o “asociación simple”. Se les
aplica el régimen propio que disponen los arts. 187 a 192.
Los asociados no responden en forma directa ni subsidiaria y su responsabilidad se
limita al cumplimiento de los aportes comprometidos al constituirla o posteriormente
y al pago de las cuotas o contribuciones que disponga el estatuto.
Los fundadores, al igual que los restantes miembros de la entidad, sólo responden por
las contribuciones comprometidas o cuotas impagas.
El código agrava la responsabilidad de los administradores de la simple asociación,
pero si los bienes de ésta no alcanzan para solventar las deudas, el administrador y
todo miembro que administre la entidad responde en forma solidaria frente a los
acreedores por las decisiones que han suscripto frente a su gestión.
Fundaciones
En nuestro derecho, la fundación es una persona jurídica nacida de un acto unilateral
emanado de una persona (física o jurídica) que le atribuye un patrimonio (acto de
donación) destinado a cumplir una finalidad de bien común, sin propósito de lucro,
definida por el fundador, requiriendo de una organización administrativa y de
autorización expresa del estado para funcionar (art.193).
A diferencia de las restantes personas jurídicas de carácter privado (asociaciones,
sociedades civiles o comerciales), no se necesita del concurso de varias voluntades
para dar nacimiento al ente.
La fundación carece de miembros; sólo tiene órganos de conducción y beneficiarios;
por ello, para su nacimiento no se necesita de una unión (estable o permanente) de
un grupo de personas físicas, sino solamente de la existencia de un sujeto del derecho
(el fundador), quien se convierte en un extraño en relación con la entidad, cuando
ésta obtiene la autorización para funcionar.
La norma requiere que, para su existencia como tal, la Fundación deba constituirse
necesariamente por instrumento público, y solicitar y obtener autorización del Estado
para funcionar como tal.
En virtud de ello se considera que el acto de constitución de la Fundación es un acto
jurídico unilateral de voluntad no recepticia por medio del cual el fundador dispone de
sus bienes para que pasen a formar parte del patrimonio de la entidad, redacta el
estatuto y requiere su aprobación por parte del estado.
Por último, la norma dispone de manera expresa que la voluntad unilateral del
fundador de constituir una fundación puede manifestarse a través de un "acto entre
vivos" (donación) o por “actos de última voluntad” (un legado testamentario).
Fin de la existencia de las Personas Jurídicas. Las causales.
La disolución es un acto jurídico que, previa verificación de las causales que prevé la
ley, el estatuto o el contrato social, abre el proceso de liquidación conducente a la
extinción de una entidad como persona jurídica. La liquidación es un proceso técnico,
prolongado en el tiempo, tendiente a realizar el activo, cancelar el pasivo y disponer
del remanente de acuerdo a la ley, a lo previsto por el estatuto o el contrato social.
Art. 163. Causales. La persona jurídica se disuelve por:
a) la decisión de sus miembros adoptada por unanimidad o por la mayoría establecida
por el estatuto o disposición especial: En las asociaciones civiles y sociedades, sus
miembros pueden extinguirlas. Cuando la entidad requiere autorización estatal para
su funcionamiento, es necesario que su extinción sea aprobada también por una
autoridad competente.
b) el cumplimiento de la condición resolutoria a la que el acto constitutivo subordinó
su existencia: El acto de constitución de una persona jurídica, como todo acto jurídico,
puede estar sujeto a una condición resolutoria que es aquella que deja en suspenso la
extinción de un derecho ya adquirido. El cumplimiento de la condición prevista en la
constitución de la persona jurídica causa su extinción.
c) la consecución del objeto para el cual la persona jurídica se formó, o la
imposibilidad sobreviniente de cumplirlo: En el caso de las asociaciones, sus
miembros pueden acordar nuevas finalidades, pero será necesaria la aprobación de la
autoridad administrativa de control.
d) el vencimiento del plazo;
e) la declaración de quiebra; la disolución queda sin efecto si la quiebra concluye por
avenimiento o se dispone la conversión del trámite en concurso preventivo, o si la ley
especial prevé un régimen distinto;
f) la fusión respecto de las personas jurídicas que se fusionan o la persona o personas
jurídicas cuyo patrimonio es absorbido; y la escisión respecto de la persona jurídica
que se divide y destina todo su patrimonio;
g) la reducción a uno del número de miembros, si la ley especial exige pluralidad de
ellos y ésta no es restablecida dentro de los tres meses: esta causa se ha eliminado
debido a que en la actualidad la sociedad anónima puede ser unipersonal.
h) la denegatoria o revocación firmes de la autorización estatal para funcionar,
cuando ésta sea requerida;
i) el agotamiento de los bienes destinados a sostenerla;
j) cualquier otra causa prevista en el estatuto o en otras disposiciones de este Título o
de ley especial.
4.1) Hechos y actos jurídicos: Concepto. Clasificación. Elementos
esenciales y accidentales.
Hechos y hechos jurídicos.
Hecho son los acontecimientos o sucesos que provienen de la naturaleza o del
hombre.
Algunos de ellos, son irrelevantes para el mundo jurídico; otros, por el contrario, son
tomados en cuenta por el derecho porque el ordenamiento prevé la producción de
ciertos efectos jurídicos para cuando ellos acontecen.
Éstos son los hechos jurídicos. El hecho jurídico ha sido definido como el conjunto de
circunstancias de hecho que, producidas, deben determinar ciertas consecuencias
jurídicas de acuerdo con la ley.
Función de los hechos en el derecho. Análisis del art. 257 del código civil y
comercial.
Según el artículo 257, El hecho jurídico es el acontecimiento que, conforme al
ordenamiento jurídico, produce el nacimiento, modificación o extinción de relaciones
o situaciones jurídicas.
Entonces, se entiende que existe la necesidad de distinguir entre todos los aspectos
de la realidad y aquellos, los menos, que le van a interesar al ordenamiento a efectos
de concretar su propósito.
La "teoría de los hechos y actos jurídicos"
Es un intento bastante metódico de explicar tanto cuáles son los hechos jurídicos y los
que no como también determinados sucesos o acontecimientos de la realidad se le
atribuirán determinadas consecuencias y no otras. Aquí, el llamado "hecho jurídico"
viene a ser la "partícula fundamental" de todo el sistema y, en esencia, alude a toda
clase de acontecimientos que llevan a consecuencias jurídicas. Por eso, la primera
gran distinción de la teoría es la que separa entre "hechos no productores de
consecuencias jurídicas", o "simples hechos", y "hechos productores de
consecuencias jurídicas”, que serán lo que el art. 257 califica como "hecho jurídico".
Un mismo suceso puede o no ser calificado como jurídico según las circunstancias y a
que se reúnan los requisitos que hacen a la calificación de una determinada norma.
Tal es el caso del clásico ejemplo que distingue entre el rayo (mero factum material)
que cae en el medio del campo sin mayores consecuencias del que cae en un granero
y le prende fuego; extinguiendo el objeto de un derecho real como es la propiedad y
que además, en caso de haber sido asegurado, dará lugar al nacimiento del derecho
personal de reclamarle a la compañía aseguradora el pago estipulado en la póliza
(factum material en coincidencia con un supuesto normativo).
El caso del rayo constituye también un supuesto de lo que se llama "hecho de la
naturaleza" y es que, una vez dentro del mundo de los acontecimientos que serán de
interés para el Derecho, lo que encontramos es que los "hechos jurídicos" se dividirán
en "hechos de la naturaleza" y "hechos humanos". Si bien implícita en el Código, la
distinción es fundamental, dado que a partir de la especie "hecho humano" se irán
desarrollando las demás subespecies que componen la teoría (actos voluntarios e
involuntarios, actos lícitos e ilícitos, simples actos lícitos y actos jurídicos).
La doctrina más reciente sostiene que deben calificarse como naturales incluso
aquellos hechos donde el ser humano participa como ente sometido a las leyes físicas
o biológicas los hechos de la naturaleza pueden ser muy diversos (la enfermedad de
una persona, su muerte por causas naturales, el paso del tiempo, un terremoto), pero,
siendo el Derecho una creación humana dirigida a su propio interés, siempre tendrán
que vincularse con las personas.
Por otro lado, sólo podrá hablarse de conducta humana cuando la acción en cuestión
sea apreciable como una emanación de esa persona y de su personalidad; de manera
que quedarían excluidos los actos reflejos, los producidos en estado de inconsciencia
total, las actitudes de la persona sumida en determinadas condiciones patológicas o
mórbidas (v.gr. movimientos de una persona con alta temperatura o las omisiones de
un desmayado) y los que son consecuencia de una fuerza irresistible.
Clasificación de los hechos
Según el agente: naturales y humanos
Según quien sea el autor del hecho, se distingue entre hechos naturales o de la
naturaleza (también llamados externos o accidentales) y hechos humanos.
Son actos naturales los actuados por naturaleza, sin intervención o participación del
hombre. Por el contrario, serían hechos humanos los obrados por el hombre, fueran
ellos voluntarios o no.
Existen hechos en los cuales el hombre participa, como lo son el nacimiento y la
muerte, y otros que son actuados por el hombre, pero que aparecen como el
resultado de mecanismos biológicos o fisiológicos sobre los que aquel no tiene
control: actos reflejos, que pueden producirse durante el sueño, el vómito, los actos
que se realizan bajo efecto de narcóticos, o bajo hipnosis, etc.
Estos hechos son también hechos del hombre, ya que si se entendiera que son de la
naturaleza, no se podría atribuir nunca la responsabilidad al ser humano que ha
actuado como “animal”.
Acto jurídico y simple acto lícito.
Acto jurídico, como explica el art. 259, es el acto voluntario lícito que tiene por fin
inmediato la adquisición, modificación o extinción de relaciones o situaciones
jurídicas.
Acto simple, en cambio, es la acción voluntaria no prohibida por la ley, de la que
resulta alguna adquisición modificación o extinción de relaciones y situaciones
jurídicas.
La diferencia radica en la finalidad del agente y su incidencia sobre el efecto jurídico.
En el simple acto lícito, la producción del efecto jurídico nace en la ley con total
prescindencia de la voluntad de quien actúa. Así, quien caza o pesca puede hacerlo
por mero placer, pero la ley le atribuye el dominio si el sujeto conserva el pez o la
presa.
En cambio en el acto o negocio jurídico, el efecto jurídico se produce porque el sujeto
lo quiere.
Análisis y definición legal (arts. 258 y 259 del código civil y comercial).
Art. 259. Acto jurídico. El acto jurídico es el acto voluntario lícito que tiene por fin
inmediato la adquisición, modificación o extinción de relaciones o situaciones
jurídicas. El acto jurídico se presenta como un hecho humano (acto) voluntario lícito
que tiene además la particularidad de tener por fin inmediato la adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas.
Parece más simple y razonable la explicación que dan algunos autores en el sentido
de considerar al acto jurídico como un acto de autonomía privada mediante el cual
simplemente se persigue un fin prácticos autorizado por el ordenamiento. Lo que
distingue al acto jurídico es que la persona, dentro del área de libertad que le
garantiza el ordenamiento, procure obtener un resultado práctico que, en última
instancia, estará protegido por la ley.
La postura de Savigny adoptada por el artículo 259 peca, pues, de un excesivo
voluntarismo, dado que no son las personas las que deciden motu propio los efectos
jurídicos del acto, sino el ordenamiento, que será, en definitiva, el que se encargará
de calificar jurídicamente aquello que las personas han decidido hacer en uso de su
libertad y verificar si su querer de ellas se adecua a los límites del marco legal.
Definición dogmática de acto jurídico.
La teoría del acto jurídico reviste en el derecho la mayor importancia, por cuanto
dicho acto es el medio por el cual el hombre impone un orden de relaciones jurídicas
adecuado a las diversas finalidades que se propone alcanzar. En un plano
subordinado de la ley, la voluntad humana individual constituye un medio de
expresión del derecho, siendo el acto jurídico el conducto por el cual aquella voluntad
se exterioriza e impone.
La cuestión esencial que aparece es la de distinguir los actos simples de los actos
jurídicos. Existen dos posturas que se han formulado para esto: la del fin jurídico
(Savigny) y la del propósito o fin práctico (Danz).
El art. 258 adopta la primera y, así, la diferencia radicará en que los actos jurídicos
tienen un fin inmediato, querido por el sujeto en tanto expresión de su autonomía
privada, de adquirir, modificar o extinguir relaciones o situaciones jurídicas.
Los simples actos lícitos, por el contrario, carecen de este fin inmediato y sus efectos
jurídicos se darán prescindiendo del querer del agente y por la simple circunstancia
de haberse colocado en la situación prevista por la norma como supuesto de hecho.
La doctrina suele dar una serie de ejemplos al respecto.
Así, se cita el alambrado de un campo, donde, al margen del fin práctico perseguido,
la ley le atribuye la condición de acto posesorio. La creación artística (v.gr. pintar un
cuadro, escribir un cuento o componer una melodía), donde, más allá de que sólo se
persiga la mera satisfacción de determinadas ambiciones estéticas o intelectuales, la
ley acuerda un derechos intelectuales.
Actos voluntarios e involuntarios
Se encuentran en los arts. 260 y 261. Son hechos voluntarios los actuados con
discernimiento, intención y libertad y manifestados por un hecho exterior.
Son involuntarios por falta de discernimiento los actos de quien, al momento de
realizarlo, está privado de la razón; los actos ilícitos de la persona menor de edad que
no ha cumplido 10 años, los actos lícitos de la persona menor de edad que no ha
cumplido los 13 años, sin perjuicio de lo establecido en disposiciones especiales.
Actos voluntarios: a) elementos internos
Art. 260. Acto voluntario. El acto voluntario es el ejecutado con discernimiento,
intención y libertad, que se manifiesta por un hecho exterior.
Elementos internos
➔ Discernimiento: Es la cualidad o facultad del sujeto por la cual conoce y distingue lo
bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo conveniente de lo inconveniente. “la
madurez intelectual para razonar, comprender y valorar el acto y sus consecuencias”.
Se tiene o no discernimiento para ciertos actos a partir de determinada edad. La única
prueba posible para excluir el discernimiento una vez alcanzada la edad es la falta de
razón. Están privadas de discernimiento todas las personas que no tienen uso de
razón al tiempo de la ejecución del acto. No es necesario que el sujeto esté declarado
como de capacidad restringida o incapaz, ni que la causa sea una enfermedad
mental. Por lo tanto quedan comprendidos los actos ejecutados sin conciencia por
embriaguez, drogas, narcóticos u otras enfermedades. Cualquier acto licito obrado en
estas circunstancias debe ser considerado involuntario. En cambio, si se trata de
actos ilícitos será considerado involuntario únicamente si la privación accidental de la
razón es también involuntaria.
➔ Intención: Habrá intención cuando exista adecuada correspondencia entre lo
entendido y lo actuado, cuando se ha realizado el acto tal como se pensó llevarlo a
cabo. La intención es afectada por los vicios de error y dolo, en tanto y en cuanto
importan que la facultad de entender ha sido incorrectamente aplicada en el acto en
concreto, ya sea por una causa propia (error) o por causa ajena (dolo). La intención se
presume cuando el acto ha sido obrado por una persona con discernimiento.
➔ Libertad: Es la posibilidad de elegir entre ejecutar o no el acto, sin coacción
exterior. La libertad es afectada por el vicio de la violencia (fuerza e intimidación).
La manifestación de la voluntad y sus diferentes formas.
La manifestación de la voluntad es una conducta mediante la cual se exterioriza la
voluntad del agente. Puede consistir en dichos o hechos. Los primeros pueden ser
hablados o escritos. Los segundos son acciones del sujeto, traducidas generalmente
en gestos (levantar la mano en una votación). Excepcionalmente, la declaración de
voluntad puede hacerse por vía omisiva, esto es, el silencio.
Para que la voluntad sea declarada y produzca efectos jurídicos, debe reunir las
siguientes características:
★ Debe ser emitida, no lo será una carta no enviada o tirada a la basura;
★ debe estar dirigida a comunicar o publicar la voluntad del sujeto;
★ debe haber sido percibida o resultar perceptible, el murmullo ininteligible no es una
declaración de voluntad.
El acto voluntario es realizado con discernimiento, intención y libertad “que se
manifiesta por un hecho exterior” (art. 258).
Art. 265. Los actos pueden exteriorizarse oralmente, por escrito, por signos
inequívocos o por la ejecución de un hecho material.
La expresión escrita ofrece la ventaja de la seguridad, puesto que en definitiva viene
a quedar consagrada en un documento o instrumento.
La expresión por signos inequívocos, hay ciertos casos en que la actitud del sujeto no
deja lugar a dudas sobre su voluntad interna, es el caso de quien levanta la mano en
una votación o hace una postura en un remate con un gesto.
La ejecución de hechos materiales se refiere, por ejemplo, a subir a un micro y pagar
el boleto sin hablar, o accionar una máquina expendedora de cualquier producto. Son
hechos que efectivamente expresan la voluntad sin lugar a equívocos.
Según el art. 264 “La manifestación tácita de la voluntad resulta de los actos por los
cuales se la puede conocer con certidumbre. Carece de eficacia cuando la ley o la
convención exigen una manifestación expresa”.
La eficacia de la declaración tácita está sujeta a que la ley no exija una declaración
expresa, como sucede en los actos formales.
Relevancia de los elementos externos e internos.
La importancia de la cuestión examinada se revela en dos ámbitos: el de validez y
eficiencia de la declaración de la voluntad y en el de la problemática de la
interpretación de los actos jurídicos.
El silencio como manifestación de la voluntad.
El art 263 dispone que: “El silencio opuesto a actos o una interrogación no es
considerado como una manifestación de voluntad conforme al acto o la interrogación,
excepto en los casos en que haya una obligación de expedirse que puede resultar de
la ley, de la voluntad de las partes, de los usos y prácticas o de una relación entre el
silencio actual y las declaraciones precedentes”.
Teoría general del acto involuntario. Análisis del acto involuntario. La
caracterización del art. 261 del código.
Art. 261. Acto involuntario. Es involuntario por falta de discernimiento: a) el acto de
quien, al momento de realizarlo, está privado de la razón; b) el acto ilícito de la
persona menor de edad que no ha cumplido diez años; c) el acto lícito de la persona
menor de edad que no ha cumplido trece años, sin perjuicio de lo establecido en
disposiciones especiales.
Los actos involuntarios son aquellos ejecutados sin discernimiento, intención ni
voluntad, siendo no responsables, en principio, sus autores. Por lo tanto el autor
involuntario de un acto jurídico no tendrá que afrontar sus consecuencias jurídicas.
Los actos de estos individuos se asimilan a los casos fortuitos.
Siguiendo el art. 261, las causas que obstan el discernimiento pueden agruparse en
dos grandes grupos: aquellas que presuponen un desenvolvimiento insuficiente de la
inteligencia (minoridad, en tanto inmadurez; puntos b y c) y las que importan
considerar que el sujeto no estaba en pleno uso de sus facultades intelectuales al
realizar el acto (privación de la razón, punto a). Esta última, a su vez, puede ser de
dos clases, según la falta de razón refleje alguna clase de patología más o menos
permanente o bien un oscurecimiento del intelecto temporal o accidental y sólo
relacionado con el acto en cuestión; circunstancias que incidirán en los extremos a
acreditar en un eventual juicio y, todo ello, debiendo tener en cuenta los alcances
concretos de la inhabilidad del sujeto en caso de que hubiera sido objeto de una
declaración.
4.2) Imputación normativa de los actos voluntarios e involuntarios.
La imputación de las consecuencias del acto voluntario.
Cuando el acto de un sujeto produce un daño a otro, la ley lo hace pasible de una
sanción resarcitoria del daño que la víctima ha sufrido por su causa. El fundamento de
esto es la aptitud que tiene el sujeto que actúa libremente de conocer y aceptar las
consecuencias de sus actos voluntarios.
La imputabilidad de las consecuencias puede darse en el marco de la responsabilidad
civil contractual o la extracontractual. Es decir, si entre las partes existía una
vinculación contractual preexistente, o si se origina en un delito o un cuasidelito
donde no existe vinculación previa de las partes (ej. Accidente de tránsito). O sea que
quien incumple un contrato, o el que ocasiona un daño, deberá resarcir las
consecuencias inmediatas.
Daños causados por el acto involuntario.
Art. 1750. El autor de un daño causado por un acto involuntario responde por razones
de equidad. Se aplica lo dispuesto en el artículo 1742. El acto realizado por quien
sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor, sin perjuicio de la
que corresponde a título personal a quien ejerce esa fuerza.
Los hechos ejecutados sin discernimiento, intención y libertad son involuntarios y no
producen por sí obligación alguna, sin embargo hay excepciones. Es requisito que el
acto del privado de discernimiento tenga relación causal con el daño. Por más que no
haya sabido lo que hacía, no por eso debe cargar con daños que no causó.
La prudencia del juez, sin embargo, aconseja seguir las pautas del artículo sustituido,
es decir tener en cuenta el patrimonio de la víctima y la situación del responsable.
Esto quiere decir que la responsabilidad del inimputable puede llegar a ser total, si la
equidad así lo aconsejara. También deberá tener en cuenta si hay posibilidad de
cobrar a algún responsable indirecto, que tendrá responsabilidad plena, como por
ejemplo el curador del incapaz.
Por otro lado, se contempla la figura de fuerza irresistible, en ese caso, el acto
involuntario por falta de voluntad no genera ninguna obligación indemnizatoria a
cargo de quien no puede resistir esa fuerza o amenaza. Si la violencia no fuere
irresistible, sino relativa, esto es vencible, la responsabilidad debería ser de equidad y
no plena.
4.3) Efectos de los actos jurídicos. Reglas de interpretación.
Efectos de los actos jurídicos.
El estudio de los efectos de los actos jurídicos puede hacerse desde dos ámbitos. por
un lado tenemos los efectos objetivos que son las relaciones jurídicas creadas por el
negocio jurídico su modificación o extinción. y por el otro tenemos los efectos
subjetivos, relacionados con la determinación de quiénes son los sujetos que se
benefician o soportan los efectos de objetivo del negocio jurídico.
a) Efectos entre las partes:
El contrato sólo tiene efectos entre las partes, por lo que no puede crear obligaciones
a cargo de terceros ni estos pueden invocarlo para hacer recaer sobre las partes
obligaciones que éstas no han convenido. De allí que se califiquen de “efectos
relativos”: para las partes. Son partes quienes se han puesto “de acuerdo sobre una
declaración de voluntad común”.
Art. 959: Efecto vinculante. Todo contrato válidamente celebrado es obligatorio para
las partes. Su contenido sólo puede ser modificado o extinguido por acuerdo de partes
o en los supuestos en que la ley lo prevé.
Art. 1021: Regla general. El contrato sólo tiene efecto entre las partes contratantes;
no lo tiene con respecto a terceros, excepto en los casos previstos por la ley.
Art. 1022. Situación de los terceros. El contrato no hace surgir obligaciones a cargo de
terceros, ni los terceros tienen derecho a invocarlo para hacer recaer sobre las partes
obligaciones que éstas no han convenido, excepto disposición legal.
b) Efectos entre los sucesores:
La regla general es que todo derecho es transmisible salvo estipulación válida de las
partes, prohibición legal o que la transmisión importe una violación a la buena fe, la
moral o a las buenas costumbres.
esa transmisión puede ser universal o particular. De allí que se distingue entre
Sucesores universales y particulares. son Sucesores universales los que reciben todo
o una parte indivisa del patrimonio. La única sucesión universal en nuestro derecho es
la del heredero.
Art. 1024. Sucesores universales. Los efectos del contrato se extienden, activa y
pasivamente, a los sucesores universales, a no ser que las obligaciones que de él
nacen sean inherentes a la persona, o que la transmisión sea incompatible con la
naturaleza de la obligación, o esté prohibida por una cláusula del contrato o la ley.
El sucesor particular es el que recibe un derecho singular, sea por causa de muerte
como por actos entre vivos. O sea, se transmite sólo una determinada relación o
situación jurídica.
Los sucesores pueden ingresar en una relación jurídica aun cuando primitivamente no
formaron parte de ella. En la sucesión mortis causa, el heredero tiene todos los
derechos y acciones del causante de manera indivisa. De donde surge que se
extienden al sucesor universal, los efectos activos y pasivos de los negocios jurídicos
en que era parte el causante (art. 2280) y pasan al sucesor universal las obligaciones
que recaen sobre cada una de las cosas que le transmiten, puesto que el sucesor
universal es, a la vez, sucesor particular en cada una de las cosas que forman parte
de la herencia.
En principio, el heredero sólo responde por las deudas del causante con los bienes
que recibe o con su valor, en caso de haber sido enajenados (art. 2280, último
párrafo).
Se establecen excepciones en cuanto a la transmisión de derechos a los sucesores
universales.
En primer lugar no se transmiten los derechos y obligaciones inherentes a la persona.
Se tratan de derechos o deberes que están destinados a beneficiar o ser cumplidos
por una persona determinada, y cuyo ejercicio es inconcebible con independencia de
esa persona.
El segundo supuesto es cuando la transmisión sea incompatible con la naturaleza de
la obligación. En general, los derechos y obligaciones intransmisibles por su
naturaleza son individualizados por disposiciones legales específicas.
El tercer supuesto es la prohibición de la ley o de una cláusula contractual. Existen
numerosos supuestos legales que impiden la transmisión de determinados derechos a
favor de los sucesores universales; como el pacto de preferencia establecido a favor
del vendedor (art. 1165); el mandato (art. 1329); el usufructo (art. 2152); el uso (art.
2155), la habitación (art. 2159); las servidumbres (arts. 2172).
También resultan intransmisibles los declarados tales por una disposición del mismo
negocio jurídico pues las partes pueden estipular que los efectos de un negocio se
extingan por la muerte de cualquiera de ellos.
Ello así, siempre que se encuentre en el ámbito de la libertad contractual, pues en
ciertos supuestos la ley impone la continuidad del contrato, como sucede en materia
de locaciones urbanas.
Los efectos de los contratos además de ser vinculantes para las partes y sus
sucesores, se extienden a éstos como si ellos mismos los hubiesen celebrado.
Especies de sucesiones.
Art. 400. Sucesores. Sucesor universal es el que recibe todo o una parte indivisa del
patrimonio de otro; sucesor singular el que recibe un derecho en particular.
Existe sucesión por causa de muerte o mortis causa cuando por la muerte de una
persona, otra viene a sucederlo en sus relaciones y situaciones jurídicas.
La sucesión es a título universal cuando el sucesor tiene vocación al todo o a una
parte alícuota del patrimonio de otra persona. En nuestro sistema jurídico, el único
supuesto de sucesión universal es el del heredero al que se le transmite una
universalidad de bienes (art. 2278).
El heredero es sucesor universal, pues sucede in locum o in locum et in ius, es decir
en el lugar y en la posición jurídica que tenía el causante. La adquisición patrimonial
por parte del heredero se produce como consecuencia de que ocupa el lugar de su
antecesor.
La sucesión es a título particular o singular, cuando al sucesor se le transmite la
situación que el transmitente tenía en una relación o situación determinada. La
sucesión particular se puede producir como consecuencia de actos entre vivos, y en
tales casos asumen la calidad de sucesor el comprador, el donatario, el cesionario.
También puede resultar de una sucesión mortis causa, cuando el testador ha
dispuesto en su testamento un legado particular. El legatario es la típica figura del
sucesor particular mortis causa.
Concepto de sucesión por causa de muerte
El art. 3279 del Código Civil de Vélez lo expresaba de la siguiente manera: “La
sucesión es la transmisión de los derechos activos y pasivos que componen la
herencia de una persona muerta, a la persona que sobrevive a la cual la ley o el
testador llama para recibirla. El llamado para recibir la sucesión se llama heredero en
este Código”.
En este tipo de sucesión se toma como presupuesto necesario y determinante la
muerte del sujeto a quien se habrá de suceder.
En esta circunstancia se puede dar:
Sucesión testamentaria: si el causante dejó testamento hay que presentarlo o indicar
dónde se encuentra, avanzando luego sobre la forma de intervenirlo el magistrado;
quien deberá actuar conforme al tipo de testamento de que se trate -público u
ológrafo- redactado a mano y firmado por el propio testador, de acuerdo a las
particularidades de cada caso.
Sucesión intestada o ab intestato: Si el causante muere sin dejar testamento o con un
testamento nulo, pasa la herencia, por ministerio de la ley, a los parientes más
próximos.
4.4) Vicios de los actos jurídicos: concepto. Vicios de la voluntad y vicios
propios de los
actos jurídicos.
Vicios de la voluntad y vicios de los actos jurídicos.
El acto voluntario requiere la concurrencia de elementos internos (discernimiento,
intención, libertad), y de un elemento externo (la manifestación de la voluntad). el
defecto de alguno de los elementos internos del acto voluntario se denomina “vicio”.
Los vicios del acto voluntario son el error, el dolo y la violencia.
Estos “vicios de la voluntad” afectan a los elementos de la voluntad conforme a la
doctrina clásica, es decir, la intención y la libertad.
El error y el dolo vician la intención y la violencia, sea física o moral, vicia la libertad.
La ausencia o falta de discernimiento, que también es un defecto de acto voluntario,
no se produce a consecuencia de vicio alguno sino por una circunstancia inherente al
sujeto.
Los “vicios de los actos jurídicos” son la simulación, el fraude y la lesión, ellos sólo se
presentan en los negocios jurídicos y no en los hechos humanos voluntarios, ahí
radica su diferencia.
2) El error como vicio de la voluntad.
El error es un vicio de los actos voluntarios que afecta la intención y como tal causa la
nulidad del acto jurídico.
La doctrina solía distinguirlo de la “ignorancia” que implica no conocer algo, mientras
que el error consiste en creer que se lo conoce siendo que, en realidad, se toma por
cierto un conocimiento falso.
El error o falso conocimiento puede versar sobre un hecho o sobre la existencia,
contenido o interpretación de una norma jurídica. en el primer supuesto el vicio se
denomina “error de hecho”. En el segundo caso “error de derecho”.
Vamos a referirnos al error de hecho que la ley considera un vicio del acto voluntario
cuyo efecto es la nulidad del acto jurídico. El error vicio debe ser:
- De hecho,
- Esencial,
- Reconocible por la otra parte.
Art. 265. Error de hecho. El error de hecho esencial vicia la voluntad y causa la
nulidad del acto. Si el acto es bilateral o unilateral recepticio, el error debe, además,
ser reconocible por el destinatario para causar la nulidad. El error de hecho es el que
recae sobre cualquier circunstancia del acto: las partes y ello comprenden su
identidad, capacidad, estado civil, etc.
Por ejemplo creo comprar un departamento en mar del plata y la contraparte ofrece
en venta una casa en Miramar o creo estar contratando en pesos y lo estoy haciendo
árabes.
El error en la declaración y su transmisión.
Este error se da cuando se conoce algo ajustado a la realidad pero se declara
erróneamente. es el denominado “error impropio” o en la declaración, y puede
concurrir tanto en los actos unilaterales como bilaterales.
Al error en la declaración se llega por vía de diversas circunstancias atribuibles al
mismo dueño del negocio jurídico o a terceros.
proviene del mismo sujeto cuando emite una declaración que contiene un error, en
cuyo caso, la voluntad interna se encuentra desvirtuada en su manifestación externa.
o cuando, en una subasta se levanta la mano para saludar un amigo lo que es
interpretado por el subastador como que está haciendo una oferta. Aquí no hay
voluntad interna.
El error también podría originarse en un tercero, cuando a éste se le encargue la
transmisión de una declaración de voluntad del sujeto dueño del negocio jurídico y la
desvirtúe.
Art. 270. Error en la declaración. Las disposiciones de los artículos de este Capítulo
son aplicables al error en la declaración de voluntad y en su transmisión.
El error reconocible: Concepto.
Se dice que el error es reconocible cuando el destinatario de la manifestación de
voluntad, actuando con la normal diligencia, ha debido advertir el error en que
incurrieron contraparte.
Art. 266. Error reconocible. El error es reconocible cuando el destinatario de la
declaración lo pudo conocer según la naturaleza del acto, las circunstancias de
persona, tiempo y lugar.
Dolo: diferentes acepciones.
➔ En primer lugar, dolo es uno de los factores subjetivos de atribución de la
responsabilidad civil;
➔ También alude a la inejecución dolosa de la obligación, que acaece cuando el
deudor no cumple, pese a encontrarse en condiciones de hacerlo.
➔ Finalmente, es vicio de los actos voluntarios.
Dolo como vicio de la voluntad
Lo característico del dolo, como vicio de la voluntad, reside en el engaño que se
emplea para decidir a alguien a la realización del acto jurídico.
La doctrina mayoritaria vincula al dolo con el error; aduciéndose que la diferencia
entre uno y otro es que en el error la persona se equivoca espontáneamente;
mientras que en el dolo el yerro resulta del engaño de otro. Desde esta perspectiva,
más que un vicio en sí, el dolo sería la causa de un vicio que permite ampliar el
ámbito de invalidez por error hasta incluir supuestos de error no esenciales.
A esta visión tradicional se le pueden replicar un par de cosas. En primer lugar, que el
precepto comprende tanto el llamado dolo positivo como el negativo.
En el primero, se realizan activamente maniobras o ardides destinados a ocultarle a la
víctima el real estado de cosas; en tanto que en el negativo lo que hay es una omisión
donde se aprovecha el engaño en que cae el otro, pese a no haber realizado nada
concreto para que cayera en el mismo.
En el "dolo negativo", pues, nadie "provoca" nada, sino que se limita a aprovechar
maliciosamente el error "espontáneo" del otro. De allí, precisamente, que el dolo
pueda emplearse, y haya sido empleado, para conjurar influencias indebidas sobre la
voluntad que no quedarían comprendidos ni en el "error provocado", ni en la lesión, ni
en la violencia física o moral; tal como ocurre con la captación y sugestión (propio de
ciertos métodos publicitarios) y aun con infundir un temor no grave o ejercitar
violencia resistible.
Concepto de acción y omisión dolosa.
Art. 271. Acción y omisión dolosa. Acción dolosa es toda aserción de lo falso o
disimulación de lo verdadero, cualquier artificio, astucia o maquinación que se emplee
para la celebración del acto. La omisión dolosa causa los mismos efectos que la
acción dolosa, cuando el acto no se habría realizado sin la reticencia u ocultación.
Las condiciones del dolo y el concepto legal de dolo esencial.
Art. 272. Dolo esencial. El dolo es esencial y causa la nulidad del acto si es grave, es
determinante de la voluntad, causa un daño importante y no ha habido dolo por
ambas partes.
El "dolo esencial" es determinante del consentimiento de la víctima y reúne las
condiciones necesarias para anular el acto.
El dolo sólo viciará la voluntad cuando pueda ser calificado como "esencial" y esto
sólo ocurrirá cuando se reúnan los cuatro requisitos que fija el precepto y que
pasamos a reseñar someramente:
- Gravedad: El dolo es grave cuando se trata de una maniobra, una maquinación, que
hace que la contraparte no pueda evitar ser engañada, pese a su diligencia normal en
la conclusión del negocio.
- Dolo determinante: es determinante de la voluntad cuando el sujeto ha actuado, ha
concluido el negocio, inducido por el dolo en que incurrió la otra parte. si no hubiera
mediado tal engaño provocado, no hubiera contratado.
- Daño importante: Si el dolo no causa un daño que resulte significativo desde el
punto de vista económico, no existe posibilidad de anular el negocio jurídico o el acto
voluntario de que se trate.
- No existencia de dolo entre ambas partes: aun cuando técnicamente nos
encontraríamos frente a un acto doblemente involuntario, el interés particular de las
partes deja de prevalecer y pasa a darse relevancia a la mínima moralidad que deben
presidir las relaciones entre las personas.
En definitiva: quien juega sucio no tiene derecho a exigir juego limpio. De esta
manera, y al no tolerarse la mala fe, el Derecho le niega cualquier protección a los
sujetos que actuaron a sabiendas en perjuicio del otro.
Dolo incidental. Concepto y efectos.
El dolo incidental es el que no es determinante de la voluntad de la víctima. que no dé
lugar a la anulación del acto, Aunque si causa la obligación de reparar daños y
perjuicios.
Art. 273. Dolo incidental. El dolo incidental no es determinante de la voluntad; en
consecuencia, no afecta la validez del acto.
Art. 274. Sujetos. El autor del dolo esencial y del dolo incidental puede ser una de las
partes del acto o un tercero.
El dolo de un tercero.
El dolo, provenga de la parte del acto o de un tercero, da lugar a la anulación del acto
y la víctima podrá pedir la nulidad del mismo y reclamar daños y perjuicios. Si la otra
parte y el tercero fueron cómplices, ellos serán responsables solidariamente de dicha
indemnización. Si el dolo fuese incidental, la solución será la misma, sólo que no
podrá demandar la nulidad del acto.
Violencia como vicio de la voluntad.
Se denomina violencia a la coerción grave, irresistible e injusta ejercida sobre una
persona para determinarla contra su voluntad, a la realización de un acto jurídico.
Asume dos formas: la violencia física o moral. La primera, también llamada “fuerza”
en nuestro derecho, tiene lugar cuando la voluntad se manifiesta bajo el imperio de
una presión física irresistible. La segunda o “intimidación” consiste en la amenaza de
un sufrimiento futuro aunque inminente.
Fuerza e intimidación.
Art. 276. Fuerza e intimidación. La fuerza irresistible y las amenazas que generan el
temor de sufrir un mal grave e inminente que no se puedan contrarrestar o evitar en
la persona o bienes de la parte o de un tercero, causan la nulidad del acto. La
relevancia de las amenazas debe ser juzgada teniendo en cuenta la situación del
amenazado y las demás circunstancias del caso.
La libertad no puede ser tomada como absoluta en el sentido de que las personas
pueden hacer lo que quieran. La vida en sociedad impone muchas presiones,
necesidades e influencias a las que nadie es ajeno, y por eso, la libertad a la que se
alude en el Código Civil en tanto tercer requisito de la voluntad es sólo aquella que
permite auto determinarse sin influencias mayores a las habituales.
Precisamente, la violencia importa una influencia superior a lo tolerable y consiste en
ejercer coerción sobre una persona para obligarla a realizar un acto. Es muy frecuente
que la violencia física vaya de la mano de la violencia moral; tal como ocurre cuando
se intimida a alguien mediante constreñimiento corporal o fuerza física infundiéndole
el temor de que se prolonguen o se reiteren los malos tratos ya soportados con
anterioridad.
Fuerza irresistible: la fuerza es la coacción material o física que se ejerce en forma
directa sobre el sujeto pasivo, que así queda reducido a un mero instrumento del
sujeto activo. La fuerza puede ser positiva (obligar a la víctima a llevar su mano que
escriba, presionarlo físicamente para que apriete el gatillo de un arma o empujarlo
para que entre a un lugar y levante su mano para votar en una asamblea) o negativa
(cuando se encierra o se maniata a alguien para impedirle actuar de una determinada
manera o concurrir a cierto lugar.
El ejercicio de violencia es más frecuente en los actos de ilícitos, pero en los lícitos
puede darse cuando la voluntad se manifiesta por signos o gestos, o bien con silencio,
que pueden forzarse sin que su voluntad intervenga para nada.
Amenazas: nociones generales: La violencia moral o intimidaciones consiste en
inspirar temor por medio de amenazas, suprimiendo psíquicamente la libertad de
obrar.
A diferencia de lo que ocurre con la fuerza física, aquí el sujeto no sufre un poder
irresistible, pero sí una violencia que se ejerce sobre su ánimo; de manera de
infundirle miedo para que consienta. La amenaza provoca temor y este conduce, a su
vez, a un proceso de conocimiento, deliberación y decisión por parte del sujeto
afectado, que así se ve en la necesidad de elegir el mal menor y debe hacer un juicio
de conveniencia.
Violencia o amenazas de un tercero.
La violencia ejercida por un tercero tiene los mismos efectos que la empleada por uno
de los que ha participado en el acto.
De modo que produce la nulidad relativa del acto, así como causa la acción de
responsabilidad por daños y perjuicios.
La lesión en el Derecho Civil Argentino.
El código civil de Vélez repudio la lesión como vicio de los negocios jurídicos, diciendo
que “dejaríamos de ser responsables de nuestras acciones si la ley nos permitiera
enmendar todos nuestros errores o todas nuestras imprudencias”.
Ello no impidió que la doctrina y en particular la jurisprudencia anulara contratos en
los que se evidenciaba la explotación de una parte a la otra.
Algunos de los proyectos de reforma y los congresos de derecho civil recomendaron la
incorporación de la figura, lo que se concretó con la ley 17.711 que incorporó el art.
954, el que hoy se conserva idéntico en el art. 332 del CCyC.
Análisis del art. 332: elementos de la lesión, efectos, acciones.
Art. 332. Lesión. Puede demandarse la nulidad o la modificación de los actos jurídicos
cuando una de las partes explotando la necesidad, debilidad síquica o inexperiencia
de la otra, obtuviera por medio de ellos una ventaja patrimonial evidentemente
desproporcionada y sin justificación. Se presume, excepto prueba en contrario, que
existe tal explotación en caso de notable desproporción de las prestaciones. Los
cálculos deben hacerse según valores al tiempo del acto y la desproporción debe
subsistir en el momento de la demanda. El afectado tiene opción para demandar la
nulidad o un reajuste equitativo del convenio, pero la primera de estas acciones se
debe transformar en acción de reajuste si éste es ofrecido por el demandado al
contestar la demanda. Sólo el lesionado o sus herederos pueden ejercer la acción.
La lesión es caracterizada en el derecho argentino como el defecto del acto jurídico
consistente en una desproporción injustificada de las prestaciones, originada en el
aprovechamiento por una de las partes del estado de inferioridad de la otra.
La lesión tal cual se encuentra regulada por el artículo 362 cuenta con tres elementos:
2 de carácter subjetivo, correspondiendo uno de ellos a cada una de las partes del
acto; es decir, un elemento subjetivo del lesionante y otra del lesionado precisado a
través de la necesidad, ligereza o inexperiencia. el tercer elemento es objetivo, y
consiste en la evidente e injustificada desproporción de las prestaciones.
El elemento objetivo del acto consiste en la existencia de una “ventaja patrimonial
evidente, desproporcionada y sin justificación”. existe el aprovechamiento y
explotación cuando medie dicha notable desproporción de prestaciones.
Debe ser de grado tal que no deje la menor duda sobre su existencia, porque la lesión
es una excepción a la regla de que los contratos se celebran para cumplirse.
Los tribunales han dicho que debe tratarse de una ventaja patrimonial que excede
toda medida de lo que habitualmente ocurre en los negocios, que no tiene relación
con las oscilaciones del mercado. La desproporción debe existir en el momento de
celebración del acto y subsistir al tiempo de la demanda.
Por otro lado, encontramos el elemento subjetivo de la víctima. Lo esencial en este
punto es el aprovechamiento de la inferioridad cualquiera sea su causa, debiendo
incluirse el aprovechamiento de la debilidad mental, la toxicomanía, la ebriedad
consuetudinaria, la prodigalidad.
El primero de los estados subjetivos que establece el artículo 332 es la necesidad.
normalmente esta situación será de carácter económico, aunque nada impide que
pueda considerarse que hay necesidad cuando se contrata estando en peligro la vida,
la salud, el honor y la libertad.
Luego encontramos la debilidad psíquica, dentro de la cual quedan comprendidos los
sujetos con una situación patológica de debilidad mental.
Podemos Definir la inexperiencia como la falta de conocimientos que se adquieren
con el uso y la práctica.
Dentro del elemento subjetivo del lesionante, podemos hablar del aprovechamiento
de la situación de inferioridad en que se haya la víctima del acto lesivo. A partir del
conocimiento de la existencia de ligereza, necesidad sin experiencia se pretende
obtener un beneficio desproporcionado.
Efectos: La víctima del vicio de lesión puede demandar la nulidad o el reajuste del
negocio; la acción de nulidad se convierte en acción de reajuste si así lo ofrece el
demandado al contestar la demanda.
Fraude. Concepto.
En un primer sentido, fraude se utiliza para referirse al engaño, y como tal, es
sinónimo de dolo.
En una segunda acepción, el fraude identifica a uno de los vicios típicos de los actos
jurídicos, es el denominado fraude a los acreedores regulado en el art. 338 del CCyC.
Es el que se comete a través de actos o negocios jurídicos, válidos, por regla general
positivos o de actuación, unilaterales o bilaterales, destinados a enajenar derechos o
facultades o abdicarlas, en perjuicio de los acreedores, pues provocan o agravan la
insolvencia o violentan la igualdad de los mismos, teniendo conciencia de obstaculizar
o impedir la prestación debida.
También se utiliza para individualizar el fraude a la ley:
Denominamos actos en fraude a la ley a los negocios Aparentemente lícitos, por
realizarse al amparo de una determinada ley vigente (ley de cobertura), pero que
persiguen la obtención de un resultado análogo o equivalente al prohibido por otra
norma interpretativa (ley defraudada).
Art. 338. Declaración de inoponibilidad. Todo acreedor puede solicitar la declaración
de inoponibilidad de los actos celebrados por su deudor en fraude de sus derechos, y
de las renuncias al ejercicio de derechos o facultades con los que hubiese podido
mejorar o evitado empeorar su estado de fortuna.
El fraude a los acreedores se concreta a través de ciertos actos, que deben ceñirse a
las pautas que se explicitan seguidamente:
- Deben ser negocios jurídicos bilaterales o unilaterales.
- Deben ser negocios válidos, pues si el negocio es nulo, no es susceptible de ser
declarado inoponible por fraude.
- Deben ser negocios positivos o de actuación. Pero, en ciertos casos hay algunas
omisiones que pueden ser fraudulentas, como dejar de contestar una demanda o
dejar caducar un pleito.
- Deben referirse a derechos o intereses patrimoniales. No son susceptibles de ser
atacados por vía de una acción revocatoria los negocios que se refieran a derechos
extrapatrimoniales y a derechos patrimoniales, pero cuyo ejercicio sea inherente a la
persona. Por ejemplo, los acreedores no podrían pretender revocar un negocio jurídico
por el cual el deudor prohibiera la venta o difusión de una obra intelectual de su
autoría, pues en ese caso está en juego el derecho moral de autor.
- Deben causar un perjuicio.
Requisitos para la procedencia de la acción de inoponibilidad.
Art. 339. Requisitos. Son requisitos de procedencia de la acción de declaración de
inoponibilidad: a) que el crédito sea de causa anterior al acto impugnado, excepto que
el deudor haya actuado con el propósito de defraudar a futuros acreedores; b) que el
acto haya causado o agravado la insolvencia del deudor; c) que quien contrató con el
deudor a título oneroso haya conocido o debido conocer que el acto provocaba o
agravaba la insolvencia.
Extinción de la acción.
Art. 341. Extinción de la acción. Cesa la acción de los acreedores si el adquirente de
los bienes transmitidos por el deudor los desinteresa o da garantía suficiente.
El deudor en fraude a sus acreedores, puede paralizar la acción si desinteresa al
acreedor que ejerce la acción o le da una garantía suficiente. Este derecho lo tiene
también el subadquirente demandado, y se justifica en que la acción revocatoria no
persigue la declaración de nulidad del acto, el cual es válido aunque inoponible, e
inoponible sólo frente a los acreedores que ejercen la acción. De modo que el interés
de los acreedores se limita al monto de sus acreencias; asegurado éste no tiene
fundamento continuar con la acción.
Efectos frente a terceros.
Art. 340. Efectos frente a terceros. Deber de indemnizar. El fraude no puede oponerse
a los acreedores del adquirente que de buena fe hayan ejecutado los bienes
comprendidos en el acto. La acción del acreedor contra el subadquirente de los
derechos obtenidos por el acto impugnado sólo procede si adquirió por título gratuito,
o si es cómplice en el fraude; la complicidad se presume si, al momento de contratar,
conocía el estado de insolvencia. El subadquirente de mala fe y quien contrató de
mala fe con el deudor responden solidariamente por los daños causados al acreedor
que ejerció la acción, si los derechos se transmitieron a un adquirente de buena fe y a
título oneroso, o de otro modo se perdieron para el acreedor. El que contrató de
buena fe y a título gratuito con el deudor, responde en la medida de su
enriquecimiento.
La acción contra el subadquirente procede si lo es a título gratuito; o si siéndolo a
título oneroso es cómplice en el fraude.
Quien contrató con el deudor y los subadquirentes de mala fe responden por los
daños y perjuicios causados al acreedor si la acción se paralizase por existir un
subadquirente de buena fe y a título oneroso. El subadquirente de buena fe y a título
gratuito responde en la medida de su enriquecimiento.
Simulación. Concepto.
La palabra simulación, proveniente del latín simuli y actio, indica el concierto o la
inteligencia de dos o más personas para dar a una cosa la apariencia de otra, siendo
su finalidad el engaño.
Puede ser definido como el defecto de buena fe del acto jurídico consistente en la
discordancia consciente y acordada entre la voluntad real y la declarada por los
otorgantes del acto, efectuada con ánimo de engañar, donde puede resultar, o no,
lesión al orden normativo o a los terceros ajenos al acto.
Justicia. Es una aplicación del principio según el cual nadie puede invocar su propia
torpeza (que no es falta de diligencia sino conducta ilícita).
De donde sólo sería admitida la acción de simulación entre las partes, si aquélla era
inocua, es decir, no violaba la ley ni perjudicaba los derechos de terceros.
Fue Orgaz quien propuso que debía admitirse la acción entre las partes si con ella no
se persiguiera la consumación del acto ilícito que encierra la simulación, sino —por el
contrario—a impedir tal consumación o a reparar los efectos perjudiciales que hubiera
tenido.
Concepto de contradocumento: Contradocumento es el instrumento público o
privado otorgado por las partes o el beneficiario del acto simulado, normalmente
destinado a quedar secreto, en el que se declara el verdadero contenido o carácter
del acto y tendiente a restablecer la realidad de las cosas.
Requisitos que debe reunir: Debe ser otorgado por las partes del negocio o el
beneficiario de la simulación; referirse fatalmente al acto simulado; tener
simultaneidad intelectual con el acto.
Es decir que no necesariamente debe ser absolutamente contemporáneo con el
negocio simulado, sino que basta con que las partes hayan tenido el propósito
deliberado de crear el contradocumento desde el momento mismo en que se celebró
el acto ostensible.
Efectos.
Art. 337. Efectos frente a terceros. Deber de indemnizar. La simulación no puede
oponerse a los acreedores del adquirente simulado que de buena fe hayan ejecutado
los bienes comprendidos en el acto. La acción del acreedor contra el subadquirente de
los derechos obtenidos por el acto impugnado sólo procede si adquirió por título
gratuito, o si es cómplice en la simulación. El subadquirente de mala fe y quien
contrató de mala fe con el deudor responden solidariamente por los daños causados
al acreedor que ejerció la acción, si los derechos se transmitieron a un adquirente de
buena fe y a título oneroso, o de otro modo se perdieron para el acreedor. El que
contrató de buena fe y a título gratuito con el deudor, responde en la medida de su
enriquecimiento.
➔ Efecto de la acción de simulación respecto de terceros acreedores: El primer
párrafo del artículo abarca el conflicto entre el que resulte triunfante en la acción de
simulación que termina con la declaración de invalidez del negocio de enajenación y
los acreedores quirografarios del enajenante simulado. La solución de la ley es que la
simulación no puede oponerse a los acreedores que de buena fe hubiesen ejecutado
el bien o bienes simuladamente enajenados.
➔ Acción contra el subadquirente: Es frecuente que las partes del acto simulado
quieran completar su acción enajenando el bien objeto del negocio a un tercero. El
Código Civil y Comercial dispone que la acción contra este subadquirente procede si
adquirió a título gratuito o es de mala fe lo que caracteriza como "cómplice de la
simulación". En definitiva, el tercero contra el cual no procede la acción es el que
adquirió de buena fe y a título oneroso.
➔ Acción de daños: Si la acción de simulación se detuviera en algún estadio porque el
bien ha sido transmitido a un adquirente de buena fe y a título oneroso, todos los que
participaron del concierto simulatorio deben resarcir daños y perjuicios. Y si alguno de
los adquirentes intermedios lo es de buena fe pero a título gratuito, su
responsabilidad se extiende en la medida de su enriquecimiento.
4.5) Efectos y vinculación con los medios de ineficacia de los actos
jurídicos.
Ineficacia de los actos jurídicos. Concepto.
La ineficacia es la privación o disminución de los efectos propios del negocio jurídico,
o sea de los efectos que las partes persiguen de manera inmediata al otorgarlo.
la ineficacia es pues, un concepto jurídico amplio, que abarca diversas situaciones en
que los actos carecen de valor, fuerza o eficacia para lograr efectos propios.
Art. 382. Categorías de ineficacia. Los actos jurídicos pueden ser ineficaces en razón
de su nulidad o de su inoponibilidad respecto de determinadas personas.
La ineficacia no impide que el acto produzca otros efectos que impone la ley con
independencia de la voluntad de las partes. Un ejemplo lo constituye la norma del art.
391 del Código, la cual preceptúa que los actos nulos no producen los efectos de los
actos jurídicos válidos pero producen los efectos de los hechos en general.
Categorías.
La doctrina suele distinguir, con distintas denominaciones, dos categorías de
ineficacia. Se habla así de ineficacia estructural y de ineficacia funcional.
En la ineficacia estructural, la privación de los efectos propios de un acto jurídico se
produce por defectos estructurales (se encuentran dentro del negocio) y originarios
(existen desde el momento de su celebración). Por ejemplo: un acto celebrado con
defectos en alguno de sus elementos (objeto inmoral, causa ilícita, incapacidad de
ejercicio en el sujeto) o con vicios en su contenido (error, dolo, violencia, simulación o
lesión). Al tener defectos o vicios desde su origen y en su estructura, el acto es
inválido y por serlo, podrá ser declarado ineficaz.
El típico supuesto de ineficacia estructural es la nulidad, en la cual está involucrada la
validez del acto jurídico.
En la ineficacia funcional, la privación de los efectos propios de un acto jurídico se
produce a causa de hechos sobrevenidos a la celebración del negocio y extrínsecos a
su estructura.
Son supuestos de ineficacia funcional la rescisión, la revocación y la resolución, en las
cuales no está involucrada la validez del acto. El Código los trata como supuestos de
extinción, modificación y adecuación del contrato.
Inoponibilidad. Concepto.
La inoponibilidad es un supuesto de ineficacia establecido por la ley, que priva a un
negocio válido y eficaz entre las partes, de sus efectos respecto de determinados
terceros a quienes la ley dirige su protección, permitiéndoles ignorar la existencia del
negocio e impidiendo a las partes del mismo ejercitar pretensiones jurídicas dirigidas
contra un tercero.
Art. 396. Efectos del acto inoponible frente a terceros. El acto inoponible no tiene
efectos con respecto a terceros, excepto en los casos previstos por la ley.
Fundamento.
El fundamento de la inoponibilidad radica en la protección de determinados terceros
(denominados terceros interesados) y consecuentemente en la satisfacción de la
certeza y seguridad jurídica de las transacciones entre los particulares.
Pueden encontrarse dos tipos de casos: aquellos en los cuales la defensa de la ley se
fundamenta en exigir cierta publicidad para que los negocios adquieran eficacia
frente a terceros; como los actos de enajenación o constitución de derechos reales
sobre inmuebles (art. 1893). Y otros, en los que la ley priva de eficacia frente a
terceros a actos otorgados en su perjuicio; como el fraude a los acreedores (art. 342).
Supuestos.
Son supuestos de actos jurídicos inoponibles:
➔ el instrumento privado sin fecha cierta es inoponible a los terceros (art. 317).
➔ el acto fraudulento es inoponible al acreedor que triunfó en la acción de declaración
de inoponibilidad (art. 342).
➔ las adquisiciones o transmisiones de derechos reales son inoponibles a terceros
interesados y de buena fe mientras no tengan publicidad suficiente (art. 1893)
➔ la cesión de créditos no notificada al deudor cedido por instrumento público o
privado de fecha cierta (art. 1620);
➔ en caso de ejecución, son inoponibles al acreedor los actos jurídicos celebrados en
perjuicio de la garantía (art. 2196)
➔ el contradocumento que altera lo expresado en un instrumento público es
inoponible respecto a terceros interesados de buena fe (art. 298);
➔ el efecto retroactivo de la confirmación es inoponible respecto de terceros de buena
fe con derechos adquiridos antes de la confirmación (art. 395);
➔ el pago de un crédito embargado o prendado es inoponible al acreedor prendario o
embargante (art. 877);
➔ la modificación, renuncia o revocación de los poderes son inoponibles a los terceros
no notificados por medio idóneo (art. 381).
Efectos frente a terceros.
La inoponibilidad priva al acto jurídico de eficacia sólo en relación a determinados
terceros a quienes la ley brinda su protección. Pero el acto inoponible es válido y
eficaz ergo omnes (entre las partes y en relación a terceros en general), salvo
aquellos terceros prefijados por la ley (terceros interesados).
De tal modo, los efectos consisten en la imposibilidad que tienen las partes del acto
jurídico válido de fundar en él pretensiones jurídicas dirigidas al tercero protegido por
la ley; y por parte de este tercero interesado, la inoponibilidad del acto se traduce en
la posibilidad de actuar jurídicamente como si el acto no se hubiese celebrado, vale
decir desconociendo su existencia.
Oportunidad para invocarla.
Art. 397. Oportunidad para invocarla. La inoponibilidad puede hacerse valer en
cualquier momento, sin perjuicio del derecho de la otra parte a oponer la prescripción
o la caducidad.
El artículo plasma la doctrina y jurisprudencia mayoritaria elaboradas en torno al
instituto, la cual se mantiene vigente, a diferencia del antiguo código en el cual no se
regulaba la inoponibilidad ni su oportunidad de invocación. La inoponibilidad puede
hacerse valer en cualquier momento, sin perjuicio de la prescripción o la caducidad.
El tercero interesado puede recurrir a la justicia para hacer cesar los efectos propios
del acto que lo perjudica, sea por vía de acción o de excepción. La acción de
inoponibilidad es prescriptible.
Por ejemplo: el pedido de declaración de inoponibilidad nacido del fraude prescribe a
los dos años contados desde que se conoció o pudo conocer el vicio del acto (arts.
2562 y 2563). La acción de inoponibilidad es renunciable. El acto inoponible puede
sanearse y tornarse plenamente eficaz.
Inexistencia.
La causa de la inexistencia no consiste ya en un vicio sobre alguno de los elementos
del acto sino que hay inexistencia cuando falta uno de los elementos esenciales o la
forma en actos solemnes. Por ejemplo en el dolo, la voluntad está viciada, pero aún
viciada está. En la inexistencia, no está. Por ejemplo cuando un sujeto vende un bien
del que no es dueño, o en materia procesal cuando la parte que debe suscribir un
escrito omite firmarlo.
Esta teoría de la inexistencia, ya en retroceso, surgida en Francia, a partir de las
nulidades del matrimonio, fue defendida por Llambías.
Nulidad de los actos jurídicos. Concepto y caracteres. Fundamento.
La nulidad es una sanción legal que priva a un acto jurídico de sus efectos propios o
normales, por adolecer de defectos originarios, orgánicos y esenciales, a través de un
proceso de impugnación y declaración. Como sanción legal, encuentra su fuente en la
fuerza imperativa de la ley. Esta característica diferencia a la nulidad de la revocación
o la rescisión, que operan en virtud de la voluntad particular. La sanción de nulidad
actúa en razón de una causa originaria, es decir, existente en el origen del acto.
Caracteres:
La nulidad es una sanción (o da paso a una sanción): la doctrina mayoritaria considera
que la nulidad tiene naturaleza de sanción y consiste en la privación de los efectos
propios del acto jurídico defectuoso.
Por eso la ley sanciona a quien a sabiendas provoco la nulidad del acto, imponiéndole
la obligación de reparar los daños, devolución de lo recibido con motivo del acto y
negándole los derechos que tenía por causa del mismo.
La nulidad no es en sí misma la sanción integra, sino el paso previo para poder
aplicarla.
De carácter legal: La sanción de nulidad sólo puede ser establecida por la ley, es decir
que no puede ser creación de los magistrados judiciales o de la voluntad de las partes
del acto; esto último permite distinguirla de otros supuestos de ineficacia que, como
la rescisión y la revocación, nacen en la voluntad de las partes.
Aplica sólo a actos jurídicos: La nulidad es un concepto exclusivamente referido a los
negocios jurídicos, que son aquellos que producen efectos propios queridos por las
partes.
Aniquilación de los efectos propios del acto: la nulidad priva al acto jurídico de sus
efectos propios o normales, estos son los que las partes se propusieron lograr cuando
celebraron el acto.
Excepcionalmente, la ley detiene el efecto destructivo de la nulidad, como ocurre
frente a los terceros de buena fe que han adquirido a título oneroso derechos sobre
un bien registrable.
Por defectos originarios, orgánicos y esenciales: La Nulidad es una ineficacia
determinada por defectos del negocio. Estos consisten en la falta de algún requisito
que conforme la ley debe estar presente en el acto al celebrarse.
Para que proceda la nulidad y no otro supuesto de ineficacia, estos defectos deben, al
menos, cumplir tres requisitos.
➔ Ser defectos originarios o constitutivos, vale decir, que existen con anterioridad o
contemporáneamente al momento de otorgarse el negocio.
➔ Ser defectos orgánicos o intrínsecos, es decir que están ubicados dentro del
negocio mismo.
➔ Ser defectos esenciales, por su gravedad, ya que representan la falla de requisitos
indispensables.
A través de un proceso de impugnación y declaración: Para que el acto sea privado de
los efectos es necesaria la impugnación judicial. A través de ella se llega a la
declaración judicial que da estado a la nulidad.
Nulidades implícitas.
En el Código Civil de Vélez, existía una categoría de nulidad, denominada “implícita”,
el art. expresaba que los jueces no pueden declarar otras nulidades de los actos
jurídicos que las que en este Código se establecen. Esta categoría era motivo de una
fuerte discusión doctrinaria.
Sin embargo, el nuevo Código Civil y Comercial abandona la distinción entre nulidad
expresa y virtual, que surgía de la interpretación del art. 1037 del Código sustituido;
poniendo fin a un debate doctrinario no siempre real y hasta superado.
En estrictez, no se trataba de una categoría de nulidad, pues mayoritariamente se
entendió que la nulidad siempre tiene base legal, pero la sanción puede surgir
expresa o implícitamente de la ley, de allí, que el juez no podrá declararla si no está
prevista por el ordenamiento legal.
Articulación de las nulidades.
Art. 383. Articulación. La nulidad puede argüirse por vía de acción u oponerse como
excepción. En todos los casos debe sustanciarse. El acto defectuoso (inválido) no es
automáticamente ineficaz (nulo); a la causa de la nulidad hay que actuarla.
Para pasar de invalidez a ineficacia hay un proceso que va del defecto a la
impugnación del acto, a la prueba del defecto y a la declaración que da estado a la
nulidad. Dicha impugnación puede hacerse por vía de acción o de excepción; en
ambos casos deberá sustanciarse.
Clasificación de las nulidades: a) actos nulos y anulables. Concepto y
criterios de distinción. Su supresión en el código civil y comercial. Razones;
Sobre la caracterización de los actos nulos y anulables, la doctrina nacional en general
admitió, con distintos matices, que el criterio de distinción estaba dado,
fundamentalmente, por la forma de presentarse el defecto a los ojos del juez.
En los actos nulos, se decía, el defecto se presenta de manera manifiesta; lo
manifiesto no apuntaba a la ostensibilidad visual sino a la posibilidad del juez de
subsumirlo en una hipótesis normativa prevista sin sujeción a una previa valoración
de circunstancias para detectarlo.
En cambio, en los actos anulables, el defecto no aparecía manifiesto, pues el juez
para declarar la nulidad debía investigar para descubrir su existencia. A este criterio
se adicionaba la rigidez del defecto (en el acto nulo) o su flexibilidad (en el anulable).
El criterio de distinción fue criticado por algunos autores por considerarlo meramente
formal al no denotar la sustancia misma de la nulidad, pues las violaciones de la ley
que se fulminan con la invalidez no pueden variar de efectos porque sean visibles o
estén ocultas.
Además, las normas del Código sustituido implicadas en esta clasificación (arts. 1038
y 1046) confundían los conceptos de invalidez y nulidad, pues tanto el acto nulo como
el anulable eran inválidos y en ambos casos, para llegar a la ineficacia, había que
impugnar el acto para dar estado a la declaración de nulidad y, también en ambos
casos, declarada la nulidad el efecto era retroactivo.
El Código abandona la categoría actos nulos y anulables; en consecuencia, también
abandona la doble clasificación apuntada y la enumeración de actos nulos y anulables
contenida en los arts. 1040 a 1045 del Código Civil sustituido.
Nulidad absoluta y relativa. Criterios de distinción. Supuestos y
consecuencias;
La nulidad es absoluta cuando el acto afecta el orden público o es contrario a la moral
o a las buenas costumbres. El orden público se vincula con la tutela del interés
colectivo, el orden económico social, en el que está interesado toda la comunidad.
Por ejemplo: si lo que aparece como un contrato de ahorro previo es en realidad un
verdadero juego de azar, la nulidad es absoluta.
Ésta debe ser declarada de oficio por el juez, puede invocarse por todos los que
tengan interés legítimo en hacerlo, excepto por la parte que invoque su propia
torpeza para lograr provecho, puede ser alegada por el ministerio público, no es
susceptible de confirmación, la acción es irrenunciable e imprescriptible.
La nulidad es relativa cuando la sanción ésta impuesta sólo en protección del interés
de una persona. Por ello siempre se ejemplifica con la nulidad de los actos otorgados
por incapaces.
No corresponde que el juez la declare de oficio, sólo puede invocarse por aquellos en
cuyo beneficio ha sido acordada, no puede ser invocada por el ministerio público, el
acto viciado puede ser confirmado y la acción es renunciable y prescriptible.
Art. 386: Criterio de distinción. Son de nulidad absoluta los actos que contravienen el
orden público, la moral o las buenas costumbres. Son de nulidad relativa los actos a
los cuales la ley impone esta sanción sólo en protección del interés de ciertas
personas.
Art. 387. Nulidad absoluta. Consecuencias. La nulidad absoluta puede declararse por
el juez, aun sin mediar petición de parte, si es manifiesta en el momento de dictar
sentencia. Puede alegarse por el Ministerio Público y por cualquier interesado,
excepto por la parte que invoque la propia torpeza para lograr un provecho. No puede
sanearse por la confirmación del acto ni por la prescripción.
Art. 388. Nulidad relativa. Consecuencias. La nulidad relativa sólo puede declararse a
instancia de las personas en cuyo beneficio se establece.
Excepcionalmente puede invocarla la otra parte, si es de buena fe y ha
experimentado un perjuicio importante. Puede sanearse por la confirmación del acto y
por la prescripción de la acción. La parte que obró con ausencia de capacidad de
ejercicio para el acto, no puede alegarla si obró con dolo.
Nulidad total y parcial. Concepto. Consecuencias.
Art. 389. Principio. Integración. Nulidad total es la que se extiende a todo el acto.
Nulidad parcial es la que afecta a una o varias de sus disposiciones. La nulidad de una
disposición no afecta a las otras disposiciones válidas, si son separables. Si no son
separables porque el acto no puede subsistir sin cumplir su finalidad, se declara la
nulidad total. En la nulidad parcial, en caso de ser necesario, el juez debe integrar el
acto de acuerdo a su naturaleza y los intereses que razonablemente puedan
considerarse perseguidos por las partes.
Según la extensión de la sanción, la nulidad será total o parcial. En el primer caso,
todo el acto resultará ineficaz; en el segundo, sólo la cláusula o disposición viciada.
La posibilidad de invalidar parcialmente un acto jurídico depende de que la cláusula o
parte viciada "sea separable". En consecuencia, las nulidades parciales han sido
admitidas pacíficamente en materia testamentaria; pero han sido más restringidas en
materia contractual.
Efectos de la nulidad: Principios generales. Restitución. Efectos.
Por efectos de la nulidad debe entenderse a las consecuencias jurídicas que produce
la declaración de nulidad.
Dictada la sentencia de nulidad, y encontrándose firme, las cosas deben volver al
estado en que se encontraban antes de otorgarse el acto jurídico.
Art. 390. Restitución. La nulidad pronunciada por los jueces vuelve las cosas al mismo
estado en que se hallaban antes del acto declarado nulo y obliga a las partes a
restituirse mutuamente lo que han recibido. Estas restituciones se rigen por las
disposiciones relativas a la buena o mala fe según sea el caso, de acuerdo a lo
dispuesto en las normas del Capítulo 3 del Título II del Libro Cuarto.
El art. 390 establece el principio general del efecto retroactivo de la nulidad,
considerando su aplicación respecto de las partes y remitiendo expresamente para
regular las restituciones consecuentes a las disposiciones relativas a la buena o mala
fe.
Puede decirse que el efecto invalidatorio se proyecta hacia el pasado, reponiendo las
cosas en el estado en que se encontraban antes de la celebración del negocio, y hacia
el futuro, pues el negocio no tendrá ya la aptitud para producir los efectos que las
partes perseguían con su celebración.
El principal efecto de la nulidad de un negocio jurídico es la extinción de todos los
derechos reales o personales causados en el negocio anulado, y por ende, el deber de
restitución de las cosas que se hubiesen transmitido con causa en ese negocio
inválido.
Sin embargo, este principio no es absoluto, se excepciona en favor de los terceros de
buena fe que hubiesen adquirido derechos reales o personales a título oneroso sobre
un inmueble o mueble registrable.
Efectos de la sentencia de nulidad entre las partes. En este caso, deberá distinguirse
si las partes han ejecutado, o no, el acto jurídico.
Acto jurídico no ejecutado: Si el acto no se ejecutó, el efecto de la sentencia de
nulidad es que las partes no podrán exigir su cumplimiento.
Frente a la pretensión de cumplimiento de la otra parte de la relación jurídica, la parte
legitimada podrá defenderse interponiendo una excepción de nulidad.
Respecto a la invocación de la nulidad de un acto no ejecutado por vía de acción, se
ha dicho que puede tener importancia cuando la parte legitimada para invocarla
quiere desligarse de una obligación causada en el negocio inválido que afecta su
patrimonio.
Acto jurídico ejecutado: Si el acto jurídico se ejecutó, total o parcialmente, el art. 390
obliga a las partes a restituirse mutuamente lo obtenido en virtud del acto anulado, a
fin de volver las cosas al estado anterior al del acto inválido. En tal caso, se invocará
la nulidad por vía de acción.
La obligación de restitución recíproca está causada directamente en la sentencia de
nulidad, la cual tiene efectos propios. Es decir, de la misma sentencia surge el
derecho a obtener las restituciones, no siendo necesario entablar una nueva acción
para obtenerlas ni probar que lo entregado lo fue en cumplimiento del acto nulo.
Las partes del negocio anulado podrán dejar de cumplir con la obligación de
restitución si la otra parte no cumple con la suya. Así, dictada la sentencia de nulidad
si una de las partes intentara exigir que se le restituya lo entregado en virtud del acto
anulado, sin haber ella cumplido u ofrecido cumplir con la obligación de restitución a
su cargo, la otra parte tiene a su disposición la defensa de incumplimiento prevista en
la precitada norma.
Firme la sentencia de nulidad de un acto jurídico, el negocio deja de producir sus
efectos propios (los perseguidos por las partes) pero subsiste como hecho jurídico al
cual la ley puede imputarle consecuencias; se trate de un simple acto lícito, de un
acto ilícito o de otro acto jurídico si se produce un fenómeno de conversión.
Efectos como acto ilícito: Si declarada la nulidad del acto y cumplidas las obligaciones
restitutorias consecuentes una o ambas partes han sufrido daños, los mismos deberán
ser indemnizados a fin de alcanzar el imperativo legal de volver las cosas al estado en
que se hallaban antes del acto declarado nulo (art. 390), pues el cumplimiento de la
obligación de restituir no es suficiente para alcanzarlo.
En tal caso, la nulidad del negocio es presupuesto de la acción de responsabilidad
pero no es condición suficiente. Para que dicha acción sea viable deben darse los
presupuestos de la responsabilidad civil: que se haya causado un daño; que guarde
adecuada relación de causalidad con la conducta antijurídica y que sea atribuible a
una de las partes del negocio inválido en razón de un factor de atribución.
En suma, la acción resarcitoria no puede considerarse un efecto directo de la
sentencia de nulidad pues está sometida a otros presupuestos además de la nulidad.
Vale decir, la acción de daños es una acción autónoma e independiente de la acción
de nulidad y, además, tiene un carácter complementario de dicha acción y de la
consecuente obligación de restitución mutua entre las partes. La parte legitimada
podrá acumular a la acción de nulidad, la acción de daños, logrando así, además de la
ineficacia del acto, el pertinente resarcimiento; o promoverla en un juicio
independiente.
Por otra parte, cuando las partes no pueden cumplimentar la obligación de restitución
a su cargo, la parte perjudicada por el acto nulo tiene derecho a exigir una
indemnización que actuará como sustitutiva de la obligación de restituir.