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Unidad 12

El documento aborda el derecho constitucional procesal, centrándose en los procesos constitucionales y la magistratura constitucional, que buscan impugnar normas contrarias a la constitución y tutelar derechos humanos. Se discuten los conflictos de poderes, donde un órgano constitucional puede invadir las competencias de otro, y se examinan casos paradigmáticos que ilustran la intervención de la Corte Suprema en tales conflictos. Finalmente, se destaca la falta de una solución legal efectiva para los conflictos de poderes, lo que genera incertidumbre en la jurisprudencia.
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Unidad 12

El documento aborda el derecho constitucional procesal, centrándose en los procesos constitucionales y la magistratura constitucional, que buscan impugnar normas contrarias a la constitución y tutelar derechos humanos. Se discuten los conflictos de poderes, donde un órgano constitucional puede invadir las competencias de otro, y se examinan casos paradigmáticos que ilustran la intervención de la Corte Suprema en tales conflictos. Finalmente, se destaca la falta de una solución legal efectiva para los conflictos de poderes, lo que genera incertidumbre en la jurisprudencia.
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COLMAN, Cecilia

Procesal Constitucional: U10.

UNIDAD 12. Derecho constitucional procesal.


Teniendo presente que “la materia de estudio comprende los procesos constitucionales y la magistratura constitucional,
y que estos están destinados a “impugnar, (preventiva o reparativamente) las normas contrarias a la constitución
(acciones, recursos de inconstitucionalidad, extraordinario, writ of error, excequibilidad, etc) como también a tutelar
los derechos humanos explícita o implícitamente reconocidos por la constitución (habeas corpus, amparo, de protección
etc).
Un fuerte sector de la doctrina suma otros procesos a este conjunto, pero que hacen a la función jurisdiccional
constitucional, como el juicio político, los tramites de solución de conflictos de poderes, la competencia entre órganos
constitucionales.
Hemos visto también que para otro sector de la doctrina se sitúa dentro de la jurisdicción constitucional el juicio
concerniente a la validez de los diplomas parlamentarios y que según algunos documentos constitucionales compete a
la sala pertinente del poder legislativo. Del mismo modo, puede reputarse proceso constitucional a la actuación
destinada a sancionar a los miembros del Congreso y de la judicatura, siendo este órgano y poder del estado. Es factible
igualmente que la denominada justicia electoral se ocupa de los procesos constitucionales, en cuanto ellos hacen a la
integración de los poderes del estado “refiere con precisión Sagúes, a lo que agrega la magistratura constitucional, que
es la que tiene la jurisdicción constitucional.
El análisis hasta aquí fue de los procesos constitucionales que, a partir de las garantías establecidas en la constitución,
y a través de distintos procesos, se realizan los derechos de manera plena y efectiva ante el tribunal constitucional,
aunque hay situaciones donde la constitución diseña itinerarios procesales que surgen por el diseño de competencias
propias de los poderes constituidos que tienen la misión, cada uno en la esfera competencial que le corresponde, de
realizar su cometido.
La dificultad se advierte cuando existen conflictos en dicho itinerario constitucional y que exige entonces la necesidad
de habilitar los andariveles para que la constitución se efectivice.
El conflicto de poderes – Concepto.
Se manifiesta cuando un poder constituido que teniendo una misión específica determinada por la constitución avanza,
invade o asume facultades o funciones de otro poder distinto. Dicho esto, como aproximación conceptual ya que el
poder es uno solo, y la división orgánica de funciones hace que “un órgano” sea el que invada, ocupe, o tome “facultades
o prerrogativas” de las funciones de otro “órgano” en que se dividen las tres clásicas funciones estatales.
Existe, entonces el conflicto de poderes cuando un órgano constitucional asume, parcial o totalmente, y en
determinados actos circunstancias, de facultades de otro órgano constitucional que tiene asignadas esas
facultades por la constitución o las leyes, y no obstante ello, se usurpan o utilizan ilegítimamente, tales
potestades.
Sagües enseña que hay que diferenciar “conflictos de poderes” con “conflictos de competencia”. El caso más típico sería
cuando un poder del Estado interviene en un caso que, según la constitución (o la ley que lo reglamente) es propio de
otro poder. En tal supuesto, un poder incursionar en áreas que son privativas o reservadas del otro; hay “un poder
invasor”, y un poder invadido”
Así el Congreso de la nación no puede condenar; el poder ejecutivo no puede asumir funciones judiciales (art.109) ni el
poder judicial resolver sobre la conveniencia o no de mantener un ministro por parte del Ejecutivo Nacional.
La regla del deslinde de las competencias de funciones específicas está delimitada por la Constitución en esta materia,
pero hay situaciones institucionales donde el deslinde de la actuación de diferentes órganos no es nítida y se generan
entonces dificultades que pueden ser conflictos en el que uno asume las facultades del otro; o bien siendo nítida una
situación un órgano se niega o resiste a cumplir lo que le obliga el otro órgano o poder que actúa en el marco de sus
competencias. A este caso se lo denomina “conflicto de poderes por desobediencia”.
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

Nuestra constitución no se expidió al respecto, aunque justo es señalar que, si existe “conflicto de poder” del que se
forme una causa judicial, le corresponderá al poder judicial su resolución mediante sentencia. Es que la intervención de
la Corte para “resolver los conflictos entre los poderes públicos de una provincia” se dejó sin efecto en 1860 quedando
ello como una facultad propia de las instituciones provinciales.
La constitución nacional no prevé tal situación y por ello no existe solución a posible conflicto, pero algunas situaciones
pueden encontrarse en el art. 24 del Dto. Ley 1285/58 que en su art.7 dispone “De las cuestiones de competencia y los
conflictos que en juicio se planteen entre jueces y tribunales del país que no tengan un órgano superior jerárquico
común que deba resolverlos, salvo que dichas cuestiones o conflictos se planteen entre jueces nacionales de primera
instancia, en cuyo caso serán resueltos por la cámara de que dependa el juez que primero hubiese conocido. Decidirá
asimismo sobre el juez competente cuando su intervención sea indispensable para evitar una efectiva privación de
justicia”
Así, en un caso en el que se solicitó ante la CSJN la declaración de inconstitucionalidad de la percepción de un impuesto
que no había sido establecido por la legislatura, sino por el ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires, aquella resolvió
que “el examen de la cuestión así presentada escapa por su naturaleza a la jurisdicción originaria de esta Corte, por
cuanto, como ésta lo ha declarado en fallo reiterados, la disconformidad existente en los actos del Poder Ejecutivo de
una provincia y las sanciones legislativas de la misma no podrían ser materia de revisión por el Poder Judicial de la
Nación, a menos de desconocer la facultad reservada a las provincias de darse sus propias instituciones y regirse por
ellas sin intervención del Poder Federal (Fallos, 154:250, entre otros)” .
Por su parte, el Procurador General en su dictamen –al que se remitió también la Corte- había sostenido que “la
jurisdicción originaria de V. E. está supeditada a restricciones que son inherentes al sistema de gobierno establecido
por la Constitución y al respeto que merecen las autonomías de provincias en todos los poderes no delegados a la
Nación”.
Se excluye además “de esa competencia las causas en que se ponen en cuestión los actos públicos realizados por los
funcionarios provinciales”, por lo que tampoco corresponde invocar la competencia de la Corte en base al Art. 117.
Respecto al art. 127, sostuvo que “la atribución dada a este Tribunal tiende a resolver los conflictos entre Estados por
diferencias de orden político, o sea aquellas que no tienen solución dentro de cada provincia y con los resortes de
gobierno organizados por la misma, de suerte que ya no es el caso de amparar la autonomía de las provincias que es el
fundamento de la doctrina mencionada”, pues “ello saldría de la órbita de su competencia, invadiendo los poderes
reservados a los tribunales provinciales” .
En conclusión, puede conocer la CSJN, pero sólo en grado de apelación después de agotada la jurisdicción local y siempre
que medien los requisitos establecidos por el art. 14 de la Ley Nº 48 de Recurso Extraordinario Federal.
Sin embargo, tratándose de un caso de conflictos políticos entre poderes públicos, y en la hipótesis de que el caso llegue
a la Corte por vía del Recurso Extraordinario, aparece el interrogante de si debe -o puede- la CSJN aplicar aquí también
su jurisdicción dirimente.
No consideró aplicable aquí los criterios esbozados anteriormente respecto de la jurisdicción dirimente, ya que estos
conflictos se traducen en conflictos de competencias, y para su resolución basta una adecuada interpretación de la
Constitución Nacional. Tampoco podrían ser resueltos mediante negociaciones o convenios, ya que ello implicaría operar
una modificación de la Constitución (sea la nacional o la provincial) por parte de los poderes constituidos, violentando
el procedimiento establecido expresamente para ello.
Casos paradigmáticos.
Algunos casos de conflictos de poderes que tuvieron gravedad institucional fueron tomados por la Corte suprema vía
avocamiento (per saltum) pero en 1990 en presentación del entonces Ministro Erman González por un conflicto, entre el
Banco del Interior y Buenos Aires y el ente regulador bancario, Banco Central de la República Argentina, se presenta
ante la Corte y esta desestima intervenir en el conflicto y “rechaza el per saltum planteado”.
Comenta Sacristán que “… El actual sistema de seguimiento de expedientes de la Corte Suprema permite ver que,
hallándose la causa radicada ante los estrados de la Corte Suprema entre julio de 1990 y la fecha del fallo
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

desestimatorio, fines de noviembre de 1990, se resolvió fijar fecha para audiencia el 21 de agosto, el 27 de agosto, el
14 de septiembre; la Corte Suprema, en su fallo, anuncia que convocó a cuatro audiencias públicas. La Corte Suprema
– por mayoría califico a la presentación como per saltum- a la presentación como per saltum, y la desestimó. La mayoría,
por no detectarse necesidad de “proveer una custodia expeditiva (...) [ni advertirse] rigurosa gravedad institucional...”.
El voto del Dr. Belluscio desestima la presentación por no hallarse habilitada la jurisdicción de la Corte Suprema. El Dr.
Cotter, por sus fundamentos. Pero se produce una sólida disidencia de los Dres. Fayt, Nazareno y Moliné O’Connor,
resolviendo sobre tribunal competente y dejando sin efecto las medidas cautelares dispuestas; y otra disidencia del Dr.
Quintana Terán, resolviendo sólo sobre tribunal competente. Así la causa se subsumió en lo previsto por el art. 24 inc.7
de la Dto ley 1285/58 y se derivó a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo contencioso administrativo a tenor de las
leyes 21.526, 22.529.
En los autos “Unión Obrera Metalúrgica U.O.M.” resuelto 03/04/1996, la Corte, en el marco de un planteo de los ministros
de Trabajo y de Justicia de la Nación enderezado a revocar lo resuelto por un juez de primera instancia en un recurso
de amparo incoado por la U.O.M. contra la automotriz Fiat, sostuvo que de acontecer una cuestión institucionalmente
grave - cuya existencia autorizaría al Tribunal a superar, excepcionalmente, recaudos procesales, incluso para el recurso
extraordinario-, ella no residiría, en el caso, en la naturaleza del asunto planteado, sino en la intervención de un
magistrado del Poder Judicial de la Nación que, en abierto apartamiento de su competencia, ha alterado el equilibrio
de funciones inherentes a la forma republicana de gobierno.
Aclaró que no se ejercía competencia originaria ni se admitía un salto de instancia, sino que ejercía “una actividad que
no es jurisdiccional en el sentido estricto, en tanto le es impuesta al juzgador… por la ley a modo de una facultad
administrativa o de superintendencia, aunque vinculada lato sensu al imperativo constitucional de afianzar la justicia”.
La Corte consideró que el juez había actuado con ausencia de jurisdicción por lo que desestimó el recurso por salto de
instancia, pero dejó sin efecto su resolución.
Otro caso sucedió al año siguiente, 1997, cuando el jefe de Gabinete de ministros se presentó en forma directa ante la
Corte, denunciando un conflicto de poderes suscitado con motivo de la decisión cautelar recaída en una causa iniciada
por un grupo de legisladores ante la justicia federal, por la que se ordenó al Poder Ejecutivo la suspensión de los efectos
del decreto de necesidad y urgencia 842/97, sobre el marco regulatorio y privatización del servicio aeroportuario. A su
vez, los actores desconocieron la legitimación activa del jefe de gabinete El Tribunal, por mayoría, desestimó este planteo
y dejó sin efecto lo resuelto por el juez federal de primera instancia.
El estándar aplicado por la Corte se sintetiza en que ante la presentación directa del jefe de gabinete denunciando la
existencia de un grave conflicto de poderes, la resolución de la Corte declarando la falta de jurisdicción del juez para
así decidir, no implica el ejercicio de una suerte de jurisdicción originaria ni la admisión de un salto de instancia, sino
el cumplimiento de una actividad institucional en su carácter de guardián e intérprete final de la Constitución Nacional,
en orden al adecuado respeto de la separación de poderes y para asegurar su coordinado accionar.
Sostuvo para ello que “la invasión de un poder del Estado sobre la zona de reserva de actuación de otro importa siempre,
por sí misma, una cuestión institucional de suma gravedad que, independientemente de que trasunte un conflicto
jurisdiccional o un conflicto de poderes en sentido estricto, debe ser resuelta por la Corte, pues es claro que problemas
de tal naturaleza no pueden quedar sin solución”
Por ello es que la Corte “reivindica, protege y preserva para el Poder Judicial el control de constitucionalidad de los
actos de los otros departamentos del gobierno federal, pero dicha revisión no puede ser ejercida en el caso, pues los
diputados demandantes solo están facultados para ejercer el control que les difiere la Constitución Nacional en el
ámbito del Congreso de la Nación, pero no para instar al Poder Judicial a sustituir al Legislativo, usurpando una función
que es notoriamente extraña al diseño institucional de la República”
Por ello es que señala que “…planteada la nulidad del decreto de necesidad y urgencia 842/97 de privatización de los
aeropuertos y solicitada una medida cautelar para lograr la suspensión de sus efectos, no existe justificación para la
intervención del Poder Judicial, pues se trata de una cuestión seguida por los poderes políticos y pendiente de
tramitación por parte de uno de ellos el Congreso; de lo contrario se desconocerían las potestades de este último órgano,
a quien la Constitución atribuye una excluyente intervención en el contralor de los decretos de necesidad y urgencia,
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

delicada función política propia del legislador que no puede ser interferida por el Poder Judicial sin grave afectación
del principio de división de poderes” ya que entiende que “es inadmisible que el Poder Judicial intervenga en una
contienda suscitada entre el Poder Ejecutivo y algunos miembros de la Cámara de Diputados antes que el procedimiento
político normal tenga la oportunidad de resolver el conflicto, pues el Poder Judicial no debe involucrarse en controversias
de esa índole, en las que se lo pretende utilizar, al margen de las limitaciones previstas en el art. 116 de la Constitución
Nacional, como árbitro prematuro de una contienda que se desarrolla en el seno de otro poder “
La Corte Suprema entendió que “corresponde que se deje sin efecto, ante la presentación directa efectuada por el Jefe
de Gabinete, la resolución del juez de primera instancia que ordenó la suspensión cautelar de los efectos del decreto
842/97 de privatización de los aeropuertos, pues dicha resolución fue adoptada con exceso de competencia por parte
del juez, alterando el equilibrio de las funciones inherentes a la forma republicana de gobierno, y si bien el magistrado
sólo concedió una medida cautelar, lo hizo fuera de un caso o causa, dada la falta de perjuicio concreto de quienes han
pretendido la intervención judicial, en el caso, diputados de la Nación.”
La situación en el orden federal.
La ausencia de una solución legal efectiva para el caso de los conflictos de poderes tal vez hubiera hecho innecesario
el avocamiento directo o per saltum conjetura Sagües, con acierto, y es que la jurisprudencia de la Corte en este sentido
fue vacilante, y bien se refiere “porque se trata de una figura que no fue atendida por la constitución ni por la doctrina
constitucional local y deja una laguna o vacío constitucional.
- Ante situaciones de conflicto de poderes la Corte, si involucra a una parte del poder judicial aplicó el art.24 inc.7
del Dto ley 1285/58.
La excepcionalidad hizo que la Corte interviniera avocándose a temas de indudable gravedad institucional, pero
rescata también el uso de los poderes implícitos e inherentes del máximo tribunal como cabeza de poder.
Las ausencias de normas y la jurisprudencia no siempre lineal no pueden perfilar nítidamente un marco previsible
y claro de desenvolvimiento de estas situaciones que no por escazas no deben ser atendidas.
Por ello que en determinadas provincias el instituto está regulado especialmente para que entiendan los superiores
tribunales.
El conflicto de poder en el derecho público.
En las diferentes provincias el sistema generalizado ha sipo poner este diferendo como una de las causales que obligan
a la competencia originaria y directa del Superior tribunal o supremas cortes locales siguiendo el procedimiento
específico determinado en la ley contencioso-administrativa o asimilable a la misma con un trámite sencillo y ágil.
El juicio político.
Este mecanismo es sin dudas la expresión más nítida del control de institucionalidad de tipo constitucional del sistema
presidencialista para analizar la responsabilidad política de determinados funcionarios ante el Congreso de la Nación
que representa la totalidad de la soberanía popular.
Esta institución suple a la revocatoria de mandatos de sistema parlamentario y solo analiza la responsabilidad política
de los funcionarios sometidos a este – responsabilidad ante los actos de gobierno propios de los sistemas republicanos-
y la resolución es si continua o no en el cargo y la función que le fueran encomendadas.
En el derecho anglosajón era conocida como “impeachement” que era el “procedimiento de acusación iniciado por la
cámara de los comunes, y tramitado ante la cámara de los lores, que actúa como tribunal; y ha sido históricamente un
medio de control del parlamento sobre la administración”, este sistema subsistente en los sistemas presidencialistas, el
juicio político es un juicio de destitución que impide al presidente ( o a otros integrantes de otros poderes) mantenerse
en el cargo hasta el fin de su mandato” dice Bidart Campos.
Si bien recibe el nombre de juicio, no es propiamente uno, sino similar ya que su función es analizar y resolver la
“responsabilidad política” que pesa sobre el funcionario acusado, a fin de que se resuelva si continua o no en el cargo
(separar o no) hasta el fin de su mandato, y no tiene la finalidad de imponer sanción alguna ya que no se juzga un
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

crimen común sino acto o actos de naturaleza institucional que pueden merecer la decisión de separar del cargo a quien
haya sido acusado y con ello concluye su cometido y función.
Nuestra constitución siguió a la norteamericana y luego de las reformas en 1860 quedo estampado el art 53 (antiguo
artículo 45) de la C.N que incluyo a algunos funcionarios y excluyo a otros de la redacción originaria ( 1853), quedando
en aquel tiempo reducido al presidente, vicepresidente, sus ministros, miembros de la corte suprema y demás tribunales
inferiores de la nación…” para que en 1994 este artículo se reformase y finalmente quedo “ solo ella ( la cámara de
diputados) ejerce el derecho de acusar ante el senado de la Nación al presidente, vicepresidente, al jefe de
gabinete de ministros y a los miembros de la Corte suprema de la nación en las causas de responsabilidad que se
intenten contra ellos, por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones, o por crimines comunes,
después de hacer conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de causa por la mayoría de dos
terceras partes de sus miembros presentes”.
Las causales.
Las causas por las que pueden promoverse un juicio político contra los funcionarios señalados en el art.53 de la C.N son
mal desempeño; delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones y delitos comunes.

⎯ Mal desempeño es una acusación muy amplia que bien podría ser calificada a “contrario sensu” como lo
contrario al buen desempeño o buena conducta que la constitución referencia (art.110) y ello configura una
tipología amplia de hechos y actos que deben reunirse para atribuir dicha calificación aun funcionario; o la
propia legislación infraconstitucional calificar a un acto determinado como mala conducta dada la entidad y
gravedad del mismo (art.32 del CPCCN )
Joaquín V. González decía que “los actos de un funcionario que pueden constituir mal desempeño, son aquellos que
perjudiquen el servicio público, deshonren al país o a la investidura pública e impiden el ejercicio de los derechos y
garantías de la Constitución”.
Por ello es González Calderón señaló que “las previsiones del art. 45 (hoy 53), no "dependen de limitaciones teóricas"
sino que la Cámara de Diputados utilizará su prudencia, su esclarecido espíritu colectivo de un concepto, sobre lo que
exigen los intereses públicos y de su patriotismo para procesarlos. Hay que tener presente siempre que el juicio es
político, aunque esto no debe entenderse como un incentivo para apartarlo de los dictados permanentes de la razón y
de la justicia, ni para emplearlo como deleznable arma de oposición si los cargos no están suficientemente probados”.
La CSJN lo ha señalado como “la ausencia de las condiciones necesarias para desempeñar el cargo en las circunstancias
que los poderes públicos lo exigen”
De allí entonces que el Reglamento de juicio político de la Cámara de Diputados de la Nación precise esta situación para
la formación de “causa”, ya que si bien este instituto tiene la sola finalidad de separar al funcionario público del cargo
que ostenta antes que venza el mandato, ello no puede hacerse sin violar las reglas del debido proceso y la defensa en
juicio que, como garantías, le corresponde y comprende como a cualquier ciudadano.
Recientemente la Corte ha señalado que “el concepto de mal desempeño incluye un vasto conjunto de situaciones cuya
latitud considerable permite un juicio discrecional amplio, pues la fórmula tiene latitud y flexibilidad y carece de un
marco definitorio previamente establecido.”
⎯ Delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones: son los delitos comunes que están previstos en el código
penal argentino y pueden ser cometido en la actividad cotidiana que realizan los funcionarios públicos, tal el
titulo X del libro II del referido catalogo ritual, más allá de que la propia constitución señala especies delictivas
en los arts.15, 22, 29, 36 y 119 de la carta magna.
Acusado el funcionario de la comisión de estos ilícitos y previo a todo el trámite previsto en el proceso de juicio político
si fuese encontrado culpable, la sanción no será otra que la destitución; y deberá girar las actuaciones para que los
hechos que fueran motivo y causa de la acusación del juicio político deban ser analizados por el agente fiscal en turno
y juzgado por un tribunal que dote al funcionario de las garantías de la defensa en juicio común, ya que no se pierde
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

la naturaleza de este proceso: la sanción o resolución que se adopte solo es válida para separar del cargo al funcionario
sometido al proceso de juicio político. No tiene ni puede tener otro alcance más que eso.
⎯ Crímenes comunes: cuando la constitución señala esta causal, se dice que esta instituida en función de una
división tripartita de las conductas delictivas que la carta magna divide en crímenes, delitos y contravenciones
que la ley penal infra constitucional no tuvo en cuenta al receptar estas conductas en el código penal, tomando
la primera “crímenes” como la conducta más severa, pero siempre se adoptó este como sinónimo de delitos
comunes que son los establecidos en la ley penal.

⎯ La inhabilidad como causal autónoma o mal desempeño involuntario. La situación de la incapacidad


sobreviniente en el ejercicio de las funciones, si no media renuncia voluntaria al cargo abre el interrogante de
si es una causal autónoma de mal desempeño o debe ser subsumida dentro de esta causal genérica.
Armanagüe señala que la inhabilidad del art.88 establece un mecanismo de reemplazo o sustitución, que en el caso de
muerte o incapacidad total y permanente no dejan margen a dudas pero si en cuanto al llamado mal desempeño que,
siguiendo la postura de Sánchez Viamonte, estima que este puede ser involuntario, tomando el caso del Presidente Ortiz
llega a la conclusión que “una enfermedad, como causa de inhabilidad o incapacidad, produce, en consecuencia un mal
desempeño objetivo en la función del ejecutivo, y eso debe tener un remedio, y lo tiene, a mi juicio, en la constitución
sin que podamos elegir a nuestro albedrio o antojo los procedimientos que debemos seguir para obtener el resultado
apetecido”…En definitiva, el juicio político es el único medio de remoción, el exclusivo instrumento al cual es necesario
acudir ante las inhabilidades que presenten los funcionarios enjuiciables,.” concluye con una afirmación que
compartimos.
3.2. La denuncia o promoción de causa: formulada la acusación contra el funcionario cuyo cargo está sujeto a
remoción mediante el mecanismo de juicio político ante la Cámara de Diputados de la Nación, al ser ingresado y admitido
formalmente, que se gira a la comisión respectiva para que se dé allí el inicio de las actuaciones.
La comisión, una de las tantas que prevé el art.61 del reglamento de la HCD de la Nación, a la que, según el art.90 le
“Compete a la Comisión de Juicio Político, investigar y dictaminar en las causas de responsabilidad que se intenten
contra los funcionarios públicos sometidos a juicio político por la Constitución y en las quejas o denuncias que
contra ellos se presenten en la Cámara. Cuando las quejas o denuncias se refieran a magistrados judiciales de
distritos donde algunos de los miembros de esta Comisión ejerciesen la profesión de abogado o procurador, éste
deberá excusarse y se integrará aquélla con diputados de otros distritos. Esta Comisión reglamentará el
procedimiento a seguir en las causas sometidas a su dictamen.”
Tiene su reglamento interno para garantizar la publicidad y oralidad de las actuaciones en lo que compete a garantizar
las reglas del debido proceso y la producción de pruebas que hacen a la defensa en juicio.
“El reglamento de la comisión de juicio político de la HCD de la Nación dispone que la comisión analice las condiciones
objetivas y subjetivas de la denuncia o solicitud del juicio político. Si en ella surgen indicios ciertos y semiplena prueba,
se produce a sustanciar el sumario durante la instancia de prueba. Finalizada la investigación, si se hace lugar al pedido,
se votara en el plenario de la Cámara. Rechazada la acusación, no puede por los mismos hechos iniciar otro
procedimiento acusatorio respetándose el principio “non bis in idem”
⎯ Art. 11 del reglamento de juicio político señala: “La Comisión en su dictamen dejará constancia de la
denuncia manifiestamente improcedente, de carácter temerario y malicioso aconsejado a la Honorable
Cámara las sanciones que por resolución del cuerpo correspondan.

⎯ Art 12. Proceso informativo: Si del estudio previo del expediente surgieren indicios ciertos o semiplena prueba
de causales graves que hagan a la procedencia de juicio político. Se procederá a abrir la instancia mediante
sustanciación de sumario, pudiéndose adoptar las siguientes medidas que se enuncian a título referencial:
a) Realizar inspecciones de lugares y cosas de acuerdo con las previsiones contenidas en el capítulo I del título III del
libro II del Código Procesal Penal.
COLMAN, Cecilia
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b) Si hubiere motivos para presumir que en determinado lugar existen cosas relacionadas con la investigación, la
Comisión solicitará al juez federal que corresponda el registro del domicilio y el secuestro de aquellas que puedan servir
como medios de prueba.
Dicha solicitud deberá ser acompañada de una breve información sumaria de las razones que la motivan.
En caso de que los elementos de prueba a procurarse tengan vinculación con un hecho ilícito que haya dado origen a
una investigación judicial, la solicitud de registro y secuestro deberá ser realizada al juez que entienda en la causa.
c) Siempre que se considere útil para la comprobación de los hechos investigas, mediante resolución fundada, se podrá
solicitar al juez que corresponda la intercepción de correspondencia como también de comunicaciones telefónicas de
acuerdo a lo preceptuado por el Código Procesal Penal en tanto no vulnere la inmunidad del denunciando si la tuviera.
d) La Comisión interrogará a toda persona que conozca los hechos investigados, cuando su declaración pueda ser útil
para descubrir la verdad.
Regirán al respecto de las reglas establecidas por los artículos 240, 241, 242, 243, 244, 247 y 251 del Código Procesal
Penal.
La citación de los testigos podrá hacerse por cualquier medio, inclusive verbalmente.
Cuando una persona que deba ser citada a declarar resida en un lugar distante de la sede de la Honorable Cámara de
Diputados de la Nación, sea dificultosa la obtención de los medios de transporte, se encontrare privada de su libertad
o impedida de concurrir a la sede de la Comisión, o cuando ésta lo considere conveniente, se designará una subcomisión
para que se traslade al lugar que se trate a efectos de producir la prueba. Si, por la gravedad del hecho investigado y
la importancia del testimonio se considere necesario hacerlo comparecer, la Comisión preverá los recursos necesarios
para el efectivo cumplimiento de la prueba. Se labrará acta, la cual concluida o suspendida será firmada previa lectura,
por todos los intervinientes que deban hacerlo. Cuando alguno no pudiere o no quisiere firmar, se hará mención de ello.
Si un testigo incurriera presumiblemente en falso testimonio se ordenará sacar las copias pertinentes y se las remitirá
al juez competente.
La declaración: Si la declaración se realizara en forma oral deberá contarse con la respectiva versión taquigráfica o
ser registrada por los medios mecánicos disponibles en acta instrumentada y firmada por autoridad de la comisión.
Para el caso de que la declaración se consignara en un acta, la misma deberá contener: la fecha, el nombre y apellido
del testigo, estado civil, edad, profesión, domicilio, vínculos de parentesco y de interés con el imputado o denunciante
y cualquier otra circunstancia que sirva para apreciar su veracidad.
Concluida o suspendida la diligencia, el acta también será firmada, previa lectura, por todos los intervinientes que
deban hacerlo. Cuando alguno no pudiere o no quisiere firmar, se hará mención de ello.
Si tuviere que firmar un ciego o analfabeto, se le informará que el acta puede ser leída y, en su caso, suscrita por una
persona de su confianza, lo que se hará constar.
Antes de comenzar la declaración, el testigo será instruido acerca de las penas por falso testimonio y prestará juramento
de decir la verdad, con excepción de los menores inimputables y de los condenados como partícipes del delito que
investiga o de otro conexo.
Para recibir juramento y examinar a un sordo se le presentará por escrito la fórmula de las preguntas; si se tratare de
un mudo se le harán oralmente las preguntas y responderá por escrito; si fuere un sordomudo, las preguntas y respuestas
serán escritas.
Si dichas personas no supieren leer o escribir, se nombrará intérprete a un maestro de sordomudos o, a falta de él, a
alguien que sepa comunicarse con el interrogado.
Los intérpretes mencionados como aquellos necesarios cuando el testigo no sepa expresar en el idioma nacional, serán
designados y le serán aplicables las normas previstas por los artículos 268 y 269 del Código Procesal Penal.
COLMAN, Cecilia
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Después de ello se interrogará al testigo sobre el hecho quién deberá, expresarse de viva voz y sin ocultar notas o
documentos, salvo que la Comisión lo autorice para ello, si así lo exigiere la naturaleza de los hechos.
En primer término, el declarante será invitado a manifestar cuanto conozca sobre el asunto de que se trate y después,
si fuere necesario, se lo interrogará
Las preguntas que se formulen no serán capciosas ni sugestivas.
Si el testigo se negara a comparecer o declarar sin causa justificada, a criterio de la Comisión, se realizarán las
comunicaciones del caso a la autoridad judicial competente a los fines de examinar los alcances de tal ilicitud.
Tratamiento especial: Los magistrados y funcionarios indicados en el artículo 250 del Código Procesal Penal, con
excepción del presidente y vicepresidente de la Nación y los gobernadores y vicegobernadores de las provincias, estarán
igualmente obligados a comparecer ante la Comisión a testimoniar.
Cuando la Comisión hubiera dispuesto la comparecencia de alguna de estas personas a declarar como testigo y las
mismas injustificadamente no concurrieran, se remitirán los antecedentes del caso a los organismos que ejerzan
autoridad disciplinaria sobre ellas, a los fines que correspondan, sin perjuicio de las responsabilidades penales y políticas
que la Comisión entienda que puedan corresponder por la incomparecencia.
e) Los careos: Si existieran discrepancias entre las declaraciones de dos o más testigos que versen sobre hechos o
circunstancias importantes o cuando la Comisión lo estime de utilidad, podrán ser careados conforme a las reglas
previstas por los artículos 277 y 278 del Código Procesal Penal;
f) Solicitar informes y/o documentación a cualquier persona de existencia real como jurídica;
g) Extraer fotocopias o testimonios de expedientes o archivos;
h) En caso de denuncia contra un magistrado judicial, se podrá solicitar informes al órgano judicial de
superintendencia y al respectivo colegio de abogados y/o asociaciones profesionales acerca del concepto personal y
profesional que gozare el denunciado;
i) Cualquier otra medida que resultare idónea para la investigación.
En caso que los instrumentos o documentación obtenidos por la Comisión resulten de carácter secreto, la
presidencia tomará los recaudos necesarios para la garantía del mismo.
⎯ Art. 13. Reunidas las actuaciones sumariales se citará al denunciado a fin de que, si así lo considera,
informe a la Comisión, sobre los cargos formulados agregándose al expediente la versión taquigráfica de
la declaración. También podrá el denunciado presentar un informe escrito, el que se agregará a lo actuado.
La incomparecencia o inacción del denunciado no constituirá impedimento para la prosecución de las
actuaciones.
Lo establecido en este artículo no obsta al oportuno ejercicio de defensa por ante el Honorable Senado de la Nación.
⎯ Art. 14. Etapa resolutiva: Agotada la instancia sumarial, las actuaciones pasarán a estudio de la
Comisión para su dictamen definitivo. Si la Comisión resolviera que es improcedente el juicio político, así lo
declarará en su dictamen, aconsejando su rechazo al Plenario de la Honorable Cámara de Diputados.
⎯ Art. 15. Si a criterio de la Comisión hubiese motivos fundados para el enjuiciamiento, lo hará constar en
su dictamen, pronunciándose sobre cada uno de los cargos, elevando lo resuelto a la Honorable Cámara de
Diputados acompañando un anexo donde hará constar los antecedentes del caso.
⎯ Art. 16. Para el mejor ordenamiento de su cometido la Comisión se encuentra facultada para:
a) Encomendar a cualquiera de sus miembros la instrumentación de los dictámenes conforme a las resoluciones que
adopten;
b) Atribuir funciones de ordenamiento administrativo a miembros de la Comisión, a fin de lograr celeridad en los
procedimientos y tramitaciones a sustanciarse;
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

c) Designar al miembro informante que sostendrá el dictamen ante el Plenario de la Cámara de Diputados;
d) Coordinar la labor de los asesores jurídicos;
e) Asignar funciones específicas al personal de la Comisión y controlar su cumplimiento;
f) En el caso de brindar información el denunciado, la Comisión podrá tomar las medidas necesarias a fin de mantener
la reserva de la misma, acorde con la investidura del declarante.”
Resolución de la Cámara de Diputados.
Concluida la tarea de la comisión, conforme lo dispuesto en el reglamento interno de la misma, y ante el Plenario del
cuerpo, se resolverá si procede la acusación o no del acusado ante la Cámara de Senadores de la Nación.
Para ello la comisión eleva las actuaciones con sus conclusiones al plenario del cuerpo este debe resolver si acusa o no
al funcionario ante el Honorable Senado de la Nación que oficiara como tribunal de juicio, que conforme el art.59 de la
C.N en forma pública debe proceder a juzgar a los acusados por la Cámara de Diputados de la Nación. Si la resolución
es afirmativa, la misma debe contar con los 2/3 de los miembros del cuerpo presentes, se girara la causa a la Cámara
Alta y se designara una comisión del cuerpo para que ante ella formule la acusación formal al funcionario sujeto a juicio
político.
La acusación ante el Senado.
Conforme el art.59 de la C.N el Senado corresponde en juicio público juzgar a los acusados por la Cámara de Diputados
de la Nación debiendo sus miembros prestar juramento para tal acto, pero si el acusado fuere el presidente de la Nación,
el juicio político será presidido por el pte de la Corte Suprema.
El proceso debe garantizar al acusado el cumplimiento de las reglas del debido proceso y la defensa en juicio
También formalizada la acusación se puede disponer la suspensión en las funciones del funcionario acusado pudiendo
percibir este la mitad de su sueldo, pero si es la resolución de la cámara de senadores finalmente no logra el quorum
necesario ( 2/3 de los miembros) para su destitución le serán reintegradas las sumas retenidas ya que la decisión, si la
hubiere en tal sentido, es de naturaleza precautoria y no importa sanción alguna sino que debería adoptarse para
garantizar que se logre la demostración de la verdad en el marco probatorio que se lleva adelante en el Senado, siendo
por ello una facultad privativa del cuerpo disponer esta medida.
La jurisprudencia parlamentaria, en la mayoría de los casos se expidió que en la especie el Senado actúa como un cuerpo
político y no como un tribunal y sus miembros no pueden ser reemplazados ni procede el mecanismo de la recusación,
pero está sujeto de formalidades y condiciones que develan su característica:
1º El senado tiene atribuciones propias como órgano de juicio, pero sin las formalidades de tal, (art.59)
2º tiene competencia originaria para ello, y entiende de manera directa ante la acusación que formule la cámara
de diputados de la nación. Es cuerpo político que ejerce un control de institucionalidad cuya una finalidad es conocer
o no la existencia de responsabilidad del funcionario enjuiciado y removerlo del cargo y función.
3º Es un proceso contradictorio que ante la acusación de la cámara de Diputados en forma pública permite la
defensa en juicio, producción de pruebas y debe garantizar el debido proceso respetando las etapas del juicio
(acusación-defensa-prueba y sentencia).
4º El senado tiene una función limitada por el art.60, esto es la destitución del acusado y puede declararlo incapaz
de ocupar otro empleo público, de honor o de confianza o a sueldo de la nación, pero no impone penas ya que no le
compete función judicial alguna.
5º. La actuación es pública ya que hace al principio republicano de publicidad de los actos y al control de los
mismos, por ende los actos deben merecer el conocimiento para su control por las partes y la sociedad en general.
6º La es potestad reglamentada. No obstante que no es un tribunal judicial su potestad está reglamentado por
la constitución y el reglamento de la Cámara de Senadores que garantizan el debido proceso y la defensa en juicio cuya
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

violación puede generar la nulidad del mismo. Si las disposiciones no están detalladas para proceder en determinados
casos se aplica supletoriamente el Código de Procedimientos en lo penal.
7º Es de orden público ya el proceso implica el ejercicio de facultades constitucionales para la remoción, o no, del
funcionario público sometido al mismo y tiene una garantía bifronte, por un lado, al acusado, y por otro a la ciudadanía
en razón del control de los actos públicos y la responsabilidad de los funcionarios.
Va de suyo que si de las constancias probatorias desarrolladas en el Senado de la Nación se advierte que existen
pruebas que pueden eximir de responsabilidad al funcionario este no debería ser acusado, y se puede desistir de tal
acto.
Renuncia.
Puede suceder que el funcionario sometido a juicio político renuncie antes de la emisión del decisorio de la Cámara de
Senadores de la Nación siendo inminente el veredicto. El caso no tiene la relevancia de otrora ya que los funcionarios
sometidos a este instituto de control institucional solo tienen el propósito de la destitución del cargo del funcionario
acusado.
En el caso de estos funcionarios (presidente, vicepresidente, miembros de la Corte) la renuncia es una manifestación
voluntaria e indeclinable de no continuar con las funciones y si se efectúa antes de la resolución que pudiera adoptar
el alto cuerpo de la nación carece de sentido que se insista en lo contrario.
Adviértase que el propósito del juicio político es “separar de las funciones” al funcionario sometido a este proceso de
control institucional. Si deja de ser funcionario público tal resolución carece de sentido.
El solo propósito de la declaración accesoria de señalar que la “inhabilidad de desempeñar en el futuro cargos de
confianza o sueldo de la nación” no implica tampoco decisión de tipo jurisdiccional ya que si la causa es mal desempeño
la misma tendrá relevancia, pero si son crimines comunes o delitos cometidos en el ejercicio de la función, la destitución
implica también que las presuntas conductas criminales sean investigadas conforme las leyes de forma y fondo.
El senado en tal caso tiene la obligación de girar las actuaciones a la justicia del crimen para que analice las conductas
presuntamente delictivas después de resuelta la situación, o de aceptada la renuncia.
El motivo de importancia de la renuncia antes de la destitución tiene que ver con la situación de percibir la jubilación
que puede ser acreedor un magistrado si no opera la destitución.
Más la Corte Suprema de Justicia, al confirmar lo decidido en la causa CSJ 1153/2008 (44-M)/CS1 “Marquevich, Roberto
José c. ANSES s/ Acción Meramente Declarativa”, sentencia del 11 de diciembre de 2014, rechazó el planteo de
inconstitucionalidad del art. 29 de la ley 24.018, de asignaciones mensuales vitalicias y regímenes jubilatorios para los
que hayan ejercido cargos públicos, entre los que se encuentra el de juez, y señaló que “sería absurdo pensar que el
magistrado destituido debería seguir cobrando el sueldo por la función que ya no cumple, o que dispondría de su
despacho o de otros elementos que fueron proveídos para el desempeño del cargo” con lo que se convalida la decisión
de la perdida de los beneficios de la jubilación si opera la destitución. Pues para hacer efectiva la asignación
jubilatoria la ley 24.018 impone en los arts. 1°, 2° y 3° determinadas condiciones de carácter temporal y funcional en
el ejercicio del cargo, más, en el art. 29 establece una restricción y es que el juez, en el caso, no haya sido removido,
previo juicio político, por mal desempeño de sus funciones.
La revisión de la resolución del senado por la Corte.
Vimos que el recurso extraordinario es la vía idónea para la revisión de la resolución del Senado que dispone la
destitución de un magistrado pero que solo puede conocer si se violan el derecho de defensa en juicio o el debido
proceso pero la Corte carece de potestad para analizar si el decisorio que destituye a un funcionario esta dictado
conforme a derecho o no ya que es una facultad exclusiva y excluyente del poder legislativo que actúa como órgano
de control institucional.
Lo propio puede ocurrir si la resolución adoptada por el Senado viola la mayoría calificada que impone la constitución
para la destitución.
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

Fayt señala que “ a partir del precedente “Graffigna Latino” del 19 de junio de 1986, consideró que las decisiones en
los juicios políticos o enjuiciamientos de magistrados configuran cuestión justiciable cuando se invoca la violación del
debido proceso. En consecuencia, tales decisiones están sujetas a la revisión judicial y a la posterior intervención de la
Corte por vía del recurso extraordinario. Su judiciabilidad encuentra sustento en dos ejes fundamentales: por un lado,
la garantía de defensa en juicio consagrada por la constitución Nacional (art.18) por el otro, que la violación de dicha
garantía debe ser reparada de acuerdo con el principio de supremacía de la constitución. El senado de la Nación, a los
efectos de la admisibilidad del recurso extraordinario respecto de las resoluciones relativas al juicio político nacional,
configura un órgano equiparable a un tribunal de justicia.
En primer lugar, porque, como lo prescribe la constitución nacional, corresponde al senado juzgar en juicio público a los
acusados por la Cámara de diputados y dictar, al término del proceso, su fallo. Además, los senadores deben prestar
juramento para ese acto de “administrar justicia con imparcialidad y rectitud conforme a la constitución y a las leyes
de la Nación (art.1 reglamento de la Cámara de Senadores de la Nación). Ese reglamento fija las normas relativas a la
acusación, defensa, términos, producción de pruebas, y reconoce que el Senado se constituye en “tribunal” y está sujeto,
en determinados aspectos a la ley de procedimientos de 1863, pudiendo dictar resoluciones interlocutorias”
Para que opere el control excepcional de la Corte en la materia quien pretenda el ejercicio del escrutinio judicial en la
instancia del recurso federal por ante ese tribunal reglado por el art. 14 de la ley 48, deberá demostrar en forma nítida,
inequívoca y concluyente, con flagrancia, un grave menoscabo a las reglas esenciales [estructurales en la expresión de
Fallos: 332:2504] del debido proceso y a la garantía de defensa en juicio que, asimismo, exhiba relevancia bastante
para variar la suerte de la causa (art. 18 de la Constitución Nacional, antes citado; arts. 8° y 25 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos).
Es impropio de dicho escrutinio el planteo que pretende el control judicial sobre el aspecto valorativo de la decisión
destitutoria. La enfática y reiterada doctrina del Tribunal de que no constituyen materia de su pronunciamiento la
subsunción de los hechos en las causales de destitución ni la apreciación de los extremos fácticos o de derecho que han
llevado al jurado al juicio de remoción e inhabilitación, dado que no se trata de que el órgano judicial, convertido en
un tribunal de alzada, sustituya el criterio de quienes por imperio de la Constitución están encargados en forma
excluyente del juicio de responsabilidad política del magistrado ejerciendo la labor de control de institucionalidad.
Esta limitación respecto de los efectos es enfática en la Constitución al disponer que el fallo “no tendrá más efecto” que
destituir al acusado (arts. 60 y 115), para agregar únicamente con respecto a quienes fueron acusados por la Cámara
de Diputados, que la Cámara de Senadores podrá “…aún declararle incapaz de ocupar ningún cargo de honor, de
confianza o a sueldo de la Nación…”, y dejar en claro el recto alcance establecido cuando ambas cláusulas concluyen
con la formulación adversa de que “…la parte condenada quedará, no obstante, sujeta a acusación, juicio y castigo
conforme a las leyes ante los tribunales ordinarios”.
El Consejo de la magistratura y jurado de enjuiciamiento.
⎯ El art 110 de la C. Nacional dispone “Los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la Nación
conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta, y recibirán por sus servicios una compensación que
determinará la ley, y que no podrá ser disminuida en manera alguna, mientras permaneciesen en sus funciones”
pero el control de la actividad de los jueces de la Nación, a excepción de los miembros de la Corte Suprema
puesto que la reforma constitucional de 1994 consagro el instituto del consejo de la magistratura y jurado de
enjuiciamiento que disponen en su art. 114 “el Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial
sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, tendrá a su cargo la
selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial.
El Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de los órganos
políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula
federal. Será integrado, asimismo, por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que
indique la ley.
Serán sus atribuciones:
1. Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a las magistraturas inferiores.
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

2. Emitir propuestas en ternas vinculantes, para el nombramiento de los magistrados de los tribunales inferiores.
3. Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia.
4. Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados.
5. Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar la suspensión, y formular la
acusación correspondiente.
6. Dictar los reglamentos relacionados con la organización judicial y todos aquellos que sean necesarios para asegurar
la independencia de los jueces y la eficaz prestación de los servicios de justicia“.
Este mandato constitucional se complementa necesariamente con el art. 115 que dispone “Los jueces de los tribunales
inferiores de la Nación serán removidos por las causales expresadas en el artículo 53, por un jurado de enjuiciamiento
integrado por legisladores, magistrados y abogados de la matrícula federal.
Su fallo, que será irrecurrible, no tendrá más efecto que destituir al acusado. Pero la parte condenada quedará no
obstante sujeta a acusación, juicio y castigo conforme a las leyes ante los tribunales ordinarios.
Corresponderá archivar las actuaciones y, en su caso, reponer al juez suspendido, si transcurrieren ciento ochenta días
contados desde la decisión de abrir el procedimiento de remoción, sin que haya sido dictado el fallo.
En la ley especial a que se refiere el artículo 114, se determinará la integración y procedimiento de este jurado “
El consejo de la magistratura, así consagrado en la constitución nacional es un órgano extra poder de composición
mixta pero que se encuentra en la órbita del poder judicial de la nación, que tiene las competencias señaladas en los
referidos arts.114 y 115, pero regulados por la ley 24.937 y la correctiva 24.939
⎯ Según el art. 2 de la mencionada ley “El Consejo estará integrado por trece miembros, de acuerdo con la
siguiente composición:
1. Tres jueces del Poder Judicial de la Nación, elegidos por el sistema D´Hont, debiéndose garantizar la representación
igualitaria de los jueces de cámara y de primera instancia y la presencia de magistrados, con competencia federal del
interior de la República.
2. Seis legisladores. A tal efecto los presidentes de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados, a propuesta
de los bloques parlamentarios de los partidos políticos, designarán tres legisladores por cada una de ellas,
correspondiendo dos a la mayoría y uno a la primera minoría.
3. Dos representantes de los abogados de la matrícula federal, designados por el voto directo de los profesionales que
posean esa matrícula. Uno de los representantes deberá tener domicilio real en cualquier punto del interior del país.
4. Un representante del Poder Ejecutivo.
5. Un representante del ámbito académico y científico que deberá ser profesor regular de cátedra universitaria de
facultades de derecho nacionales y contar con una reconocida trayectoria y prestigio, el cual será elegido por el Consejo
Interuniversitario Nacional con mayoría absoluta de sus integrantes. Los miembros del Consejo prestarán juramento en
el acto de su incorporación de desempeñar debidamente el cargo por ante el presidente de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación. Por cada miembro titular se elegirá un suplente, mediante igual procedimiento, para reemplazarlo en caso
de renuncia, remoción o fallecimiento.” : (Texto según ley 26.080 art. 1º B.O. 27-2-2006).
⎯ Conforme el art. 3 “Los miembros del Consejo de la Magistratura durarán cuatro años en sus cargos, pudiendo
ser reelectos con intervalo de un período. Los miembros del Consejo elegidos por su calidad institucional de
jueces en actividad o legisladores, cesarán en sus cargos si se alterasen las calidades en función de las cuales
fueron seleccionados, debiendo ser reemplazados por sus suplentes o por los nuevos representantes que designen
los cuerpos que los eligieron para completar el mandato respectivo. A tal fin, este reemplazo no se contará como
período a los efectos de la reelección. (Texto según ley 26.080 art 2º- B.O. 27-2-2006) “
COLMAN, Cecilia
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Se establece que para ser miembro del referido cuerpo se deben contar con los requisitos para ser miembro de la Corte
Suprema de justicia de la Nación; y quien es miembro de ese cuerpo no puede concursar para acceder a la justicia y en
su art.7 expresamente dispone “ inc 7º Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados -previo
dictamen de la Comisión de Disciplina y Acusación-, formular la acusación correspondiente ante el Jurado de
Enjuiciamiento, y ordenar después, en su caso, la suspensión del magistrado, siempre que la misma se ejerza en forma
posterior a la acusación del imputado. A tales fines se requerirá una mayoría de dos tercios de miembros presentes. Esta
decisión no será susceptible de acción o recurso judicial o administrativo alguno. La decisión de abrir un procedimiento
de remoción no podrá extenderse por un plazo mayor de tres años contados a partir del momento en que se presente
la denuncia contra el magistrado. Cumplido el plazo indicado sin haberse tratado el expediente por la comisión, éste
pasará al plenario para su inmediata consideración.”
El procedimiento de remoción de magistrados y funcionarios. El mecanismo previsto en la constitución y la ley
orgánica se reglamentó mediante la resolución Nro 53, la que se lleva adelante por la comisión de acusación del consejo
de la magistratura que está prevista en el art. 15 de la ley 24937 y dice:
Comisión de Disciplina y Acusación.
Es de su competencia proponer al plenario del Consejo sanciones disciplinarias a los magistrados como así también
proponer la acusación de éstos a los efectos de su remoción.
A) Sanciones disciplinarias. Las faltas disciplinarias de los magistrados, por cuestiones vinculadas a la eficaz prestación
del servicio de justicia, podrán ser sancionadas con advertencia, apercibimiento y multa de hasta un treinta por ciento
de sus haberes. Constituyen faltas disciplinarias:
1. La infracción a las normas legales y reglamentarias vigentes en materia de incompatibilidades y prohibiciones,
establecidas para la magistratura judicial;
2. Las faltas a la consideración y el respeto debidos a otros magistrados;
3. El trato incorrecto a abogados, peritos, auxiliares de la justicia o litigantes;
4. Los actos ofensivos al decoro de la función judicial o que comprometan la dignidad del cargo;
5. El incumplimiento reiterado de las normas procesales y reglamentarias;
6. La inasistencia reiterada a la sede del tribunal o el incumplimiento reiterado en su juzgado del horario de atención
al público;
7. La falta o negligencia en el cumplimiento de sus deberes, así como de las obligaciones establecidas en el Reglamento
para la Justicia Nacional. B) Ejercicio de la potestad disciplinaria. El Consejo podrá proceder de oficio o ante denuncia
que le efectúen otros órganos del Poder Judicial, magistrados, funcionarios o particulares que acrediten un interés
legítimo. Queda asegurada la garantía de independencia de los jueces en materia del contenido de las sentencias. C)
Recursos. Las sanciones disciplinarias que aplique el Consejo de la Magistratura serán apelables en sede judicial por
ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El recurso se interpondrá y fundará por escrito ante el Consejo, dentro
de los cinco días siguientes al de la notificación de la resolución, debiéndose ofrecer la prueba y acompañar la
documental de que intentare valerse el recurrente. El Consejo, tomando en cuenta los argumentos del recurrente,
fundará la elevación dentro del plazo de cinco días, contados a partir de la fecha de presentación, y lo elevará, dentro
de los cinco días siguientes, a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien deberá resolver en el plazo de ciento
veinte días.
Acusación.
Cuando sean los tribunales superiores los que advirtieran la presunta comisión de ilícitos o la existencia manifiesta de
desconocimiento del derecho aplicable por parte de jueces inferiores, remitirán en forma inmediata la denuncia o una
información sumaria al Consejo de la Magistratura, a los fines contemplados en el artículo 114, inciso 5 de la Constitución
Nacional. El Consejo de la Magistratura deberá comunicar en forma inmediata al Poder Ejecutivo la decisión de abrir
un proceso de remoción contra un magistrado. (Texto según ley 26080 ART. 10- BO 27-2-2”
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

Siguiendo los preceptos constitucionales y la normativa reglamentaria es claro entonces que el jurado de
enjuiciamiento viene a reemplazar al mecanismo de juicio político conforme el art. 21 de la ley 24937 que dispone “El
juzgamiento de los jueces de los tribunales inferiores de la Nación estará a cargo del Jurado de Enjuiciamiento
de los Magistrados según lo prescripto por el artículo 115 de la Constitución Nacional. (Texto según ley 26080)
a) Integración: tal como lo dispone el art. 22 el “jurado de enjuiciamiento estará integrado por siete miembros
de acuerdo a la siguiente composición:
1-Dos jueces que serán: de cámara, debiendo uno pertenecer al fuero federal del interior de la República y otro a la
Capital Federal. A tal efecto, se confeccionarán dos listas, una con todos los camaristas federales del interior del país y
otra con los de la Capital Federal.
2-Cuatro legisladores, dos por la Cámara de Senadores y dos por la Cámara de Diputados de la Nación, debiendo
efectuarse dos listas por Cámara, una con los representantes de la mayoría y la otra con los de la primera minoría.
3-Un abogado de la matrícula federal, debiendo confeccionarse una lista con todos los abogados matriculados en el
Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y en las Cámaras Federales del interior del país que reúnan los
requisitos para ser elegidos jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Todos los miembros serán elegidos por
sorteo semestral público a realizarse en los meses de diciembre y julio de cada año, entre las listas de representantes
de cada estamento. Por cada miembro titular se elegirá un suplente, por igual procedimiento, para reemplazarlo en caso
de renuncia, impedimento, ausencia, remoción o fallecimiento. Los miembros del Jurado de Enjuiciamiento estarán sujetos
a las incompatibilidades e inmunidades que rigen para sus calidades funcionales. El miembro elegido en representación
de los abogados estará sujeto a las mismas inmunidades e incompatibilidades que rigen para los jueces. (Texto según
ley 26080)”
b) La constitución: el art. 23 dispone “El Jurado de Enjuiciamiento de los Magistrados entrará en funciones ante
la convocatoria del plenario del Consejo de la Magistratura y designará entre sus miembros a su presidente. La calidad
de miembro del jurado no será incompatible con el ejercicio del cargo o profesión en virtud del cual fue nombrado.
Durarán en sus cargos mientras se encuentren en trámite los juzgamientos de los magistrados que les hayan sido
encomendados y sólo con relación a éstos. Los miembros elegidos por su calidad institucional de jueces, legisladores o
por su condición de abogados inscriptos en la matrícula federal, cesarán en sus cargos si se alterasen las calidades en
función de las cuales fueron seleccionados, debiendo ser reemplazados por sus suplentes o por los nuevos representantes
que designen los cuerpos que los eligieron para completar el mandato respectivo.
El desempeño de las funciones será considerado una carga pública. Ninguna persona podrá integrar el Jurado de
Enjuiciamiento de los magistrados en más de una oportunidad. Los jueces de cámara y los legisladores no podrán ser
nuevamente miembros de este cuerpo, hasta tanto lo hayan integrado el resto de sus pares, en los términos previstos
en el artículo 22 de esta ley
c) Remoción de los miembros. El art. 24 señala” Los miembros del Jurado de Enjuiciamiento, representantes
de los jueces y de los abogados de la matrícula federal podrán ser removidos de sus cargos por el voto de las tres
cuartas partes de los miembros totales del cuerpo, mediante un procedimiento que asegure el derecho de defensa
del acusado, cuando incurrieran en mal desempeño o en la comisión de un delito, durante el ejercicio de sus
funciones.
Los representantes del Congreso, sólo podrán ser removidos por cada una de las Cámaras, según corresponda, a
propuesta del Jurado, previa recomendación tomada por las tres cuartas partes de los miembros totales del
cuerpo. En ninguno de estos procedimientos, el acusado podrá votar”
De lo dicho hasta aquí no caben dudas que estamos ante otro órgano y de distinta composición que ejerce el
contralor institucional de los jueces y miembros del poder judicial de la nación, pero ello no cambia la esencia del control
institucional que este organismo está llamado a cumplir.
Si bien su composición es, sin dudas, mas técnica que el Congreso de la nación, la naturaleza de su función y la
actividad que desarrolla en el ámbito del poder judicial de la nación no le confiere un “status” de tribunal.
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

La naturaleza del jurado de enjuiciamiento.


El jurado de enjuiciamiento lleva adelante el control de tipo institucional del funcionamiento de parte del poder judicial
que está sometido el control de su actividad por las causales previstas en el art. 53 de la C.N como también por otras
actividades que merezcan sanciones disciplinarias reglamentadas por las leyes que mencionáramos antes.
Es claro que la naturaleza de su composición, profesionales del derecho, impone “per se” una visión más estricta en la
tarea del control de la actividad, no es un tribunal de justicia.
Para Ventura, la similitud de la naturaleza jurídica con el juicio político está fundada en : 1º) las causales de
enjuiciamiento son las mismas que para el juicio político y tienen dicha naturaleza; 2º) las conductas que pueden
imputar para promover la remoción de los magistrados pueden ser o no delitos penales; 3º no es tribunal de justicia ya
que no actúa un fiscal que impulsa la acusación; 4º el jurado de enjuiciamiento no está limitado a investigar un hecho
denunciado, sino la conducta del magistrado sometido a investigación; 5º El jurado de enjuiciamiento solo puede
imponer como sanción la remoción del cargo del magistrado pero la sanción por ilícitos le corresponde a los tribunales
ordinarios; 6º tiene un margen de discrecionalidad para su actuación, más limitado que el juicio político sin dudas por
el rigor de su reglamentación y la característica de su composición.
Armanagüe señala, en el mismo sentido que “ha cambiado el órgano, y el procedimiento, pero la naturaleza del instituto
es la misma que la del juicio político y apunta por ello en el margen de discrecionalidad que tiene este instituto” en
tanto que Sosa Arditi y Jaren Agüero no comparten esta posición ya que entienden “ que se ha tratado de crear un
nuevo régimen y despolitizado, entendiendo por político todo aquello que induzca a juzgar por convicciones,
preferencias, o intereses al margen de la prueba recibida en el proceso. Lo que se anhela es que no se resuelva contra
un magistrado por mandato de un grupo de personas o intereses de algún partido político o intereses de otro tipo que
no sean estrictamente constitucionales…veremos que el proceso para la eventual destitución de los jueces se encuentra
totalmente reglado…la decisión del jurado también se debe dictar dentro de normas específicas que regulen el debido
proceso y que no admitan la arbitrariedad de la decisión…la que debe ser fundada en los hechos como en la ley y se
aplican supletoriamente las disposiciones del CPPN que no admite arbitrariedad en el dictado de la resolución…”
Una suerte de interpretación auténtica la hizo el mismo Jurado de enjuiciamiento cuando preciso “ que en cuanto a la
naturaleza del proceso de remoción -tema al que se ha referido tanto la acusación como la defensa en los informes
finales-, resulta pertinente destacar que se trata de un juicio de responsabilidad política con sujeción a las reglas del
debido proceso legal, lo que equivale a decir que en lo sustancial el juicio es político, pero en lo formal se trata de un
proceso orientado a administrar justicia, es decir, a dar a cada uno su derecho, sea a la acusación, en cuanto le asista
el de obtener la remoción del magistrado, sea a éste, en cuanto le asista el de permanecer en sus funciones (conf.
Doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa "Nicosia", Fallos: 316:2940)”
Más allá de las cuestiones apuntadas que hacen a un mejor y más severo escrutinio y control de la conducta de los
magistrados por parte del jurado de enjuiciamiento sin dudas que ejerce una actividad de control institucional que es
impuesta por la constitución para esta especial circunstancia. El control institucional es pues, distinto, al control
jurisdiccional, puesto que el lro tiende a separar o no a una persona que tiene derecho al cargo “mientras dure su buena
conducta” que es la tarea específica del jurado de enjuiciamiento.
a) El procedimiento” Tal como lo dispone el art. 25 de la ley 24937 El procedimiento ante el Jurado de
Enjuiciamiento de Magistrados será oral y público y deberá asegurar el derecho de defensa del acusado. El fallo
que decida la destitución deberá emitirse con mayoría de dos tercios de sus miembros. Causales de remoción. Se
considerarán causales de remoción de los jueces de los tribunales inferiores de la Nación, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 53 de la Constitución Nacional, el mal desempeño, la comisión de delito en el ejercicio de
sus funciones y los crímenes comunes. Entre otras, se considerarán causales de mal desempeño las siguientes:
1-El desconocimiento inexcusable del derecho.
2. El incumplimiento reiterado de la Constitución Nacional, normas legales o reglamentarias.
3. La negligencia grave en el ejercicio del cargo.
4. La realización de actos de manifiesta arbitrariedad en el ejercicio de sus funciones.
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

5. Los graves desórdenes de conducta personales. 6. El abandono de sus funciones.


7. La aplicación reiterada de sanciones disciplinarias.
8. La incapacidad física o psíquica sobreviniente para ejercer el cargo. En este caso, no se producirá la pérdida
de beneficios previsionales establecida en el artículo 29 de la Ley 24.018. (Texto según ley 26.080)
La sustanciación del jurado de enjuiciamiento está sujeto a estrictos mandatos que surgen del art.26 de la ley 24937
(modif) y que le dan al mecanismo de control de institucionalidad una fisonomía diferente del juicio político “art. 26 El
procedimiento para la acusación y para el juicio será regulado por las siguientes disposiciones:
1. Los miembros del Jurado de Enjuiciamiento deberán excusarse y podrán ser recusados por las causales
previstas en el Código Procesal Penal de la Nación. La recusación será resuelta por el Jurado de Enjuiciamiento,
por el voto de la mayoría de sus miembros y será irrecurrible.
2. El procedimiento se iniciará con la presentación de la acusación formulada por el plenario del Consejo de la
Magistratura, previo dictamen de la Comisión de Disciplina y Acusación, de la que se le correrá traslado al
magistrado acusado por el término de diez días.
3. Contestado el traslado se abrirá la causa a prueba por el término de treinta días, plazo que podrá ser
prorrogado por un plazo no superior a quince días, por disposición de la mayoría del jurado, ante petición expresa
y fundada.
4. Ambas partes podrán ofrecer todos los medios de prueba que contempla el Código Procesal Penal de la Nación,
bajo las condiciones y límites allí establecidos, pudiendo ser desestimadas -por resoluciones fundadas- aquellas
que se consideren inconducentes o meramente dilatorias.
5. Todas las audiencias serán orales y públicas y sólo podrán ser interrumpidas o suspendidas cuando
circunstancias extraordinarias o imprevisibles lo hicieran necesario.
6. Concluida la producción de la prueba o vencido el plazo respectivo, el representante del Consejo de la
Magistratura y el magistrado acusado o su representante, producirán en forma oral el informe final en el plazo
que al efecto se les fije, el que no podrá exceder de treinta días. En primer lugar lo hará el representante del
Consejo de la Magistratura e inmediatamente después lo hará el acusado o su representante.
7. Producidos ambos informes finales, el Jurado de Enjuiciamiento se reunirá para deliberar debiendo resolver en
un plazo no superior a veinte días.
8. Se aplicarán supletoriamente las disposiciones del Código Procesal Penal de la Nación, en tanto no contradigan
las disposiciones de la presente o los reglamentos que se dicten.
Allí claramente se advierte las 4 etapas imprescindibles de todo proceso, y que se resguarda debidamente, acusación,
defensa, prueba y sentencia, no solo cuidando la igualdad de armas en el procedimiento sino permitiendo un alegato
de bien probado sobre el mérito de las pruebas como paso previo a la reunión como “informe final”.
Las pruebas son las que permite el Código Procesal Penal de la Nación y el tiempo de la producción de las mismas es el
reaseguro de que el proceso se desarrolló con las más amplias garantías constitucionales, en particular las que obliga
a observar la Corte en estos procesos: la defensa en juicio y el debido proceso.
Desde sus comienzos el jurado de enjuiciamiento señaló que “ las formas sustanciales de la garantía constitucional de
la defensa incluyen la de asegurar al imputado la posibilidad de ofrecer prueba de su inocencia o de su derecho (Fallos:
196:19), sin que corresponda diferenciar causas criminales, juicios especiales o procedimientos seguidos ante tribunales
administrativos; todos deben ofrecer a quienes comparezcan ante ellos ocasión de hacer valer sus medios de defensa y
producir prueba( Fallos: 316: 2940).
La garantía de la defensa en juicio y del debido proceso debe ser respetada en los procesos de remoción de magistrados
con el mismo rigor y con las mismas pautas elaboradas por la Corte en numerosas decisiones (arg. de Fallos: 310: 2845,
voto de los jueces Petracchi y Bacqué).
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

Dicha garantía requiere que el acusado sea oído y que se le dé ocasión de hacer valer sus medios de defensa en la
oportunidad y forma prevista por las leyes de procedimientos (Fallos: 310: 2845), principios que han sido recogidos en
el Reglamento Procesal de este Jurado
La característica singular del procedimiento es que esta reglado de manera precisa y dando una amplitud al derecho
de defensa en juicio y resguardando el debido proceso según la doctrina judicial de la Corte Suprema.
Para ello el Consejo de la Magistratura dictó la resolución Nº 26/1999 y por resolución Nº 5/2007 por parte del jurado
de enjuiciamiento, encontrándose la diferencia sustancial con el mecanismo de juicio político en cuanto los miembros
pueden ser recusados o pueden excusarse. Así lo dispone el art.10 que señala “Los miembros del Jurado podrán ser
recusados y deberán excusarse en los supuestos previstos por el art. 55 del Código Procesal Penal de la Nación.
Los representantes del Consejo de la Magistratura podrán ser recusados por causal sobreviniente a la
presentación de la acusación y únicamente por los motivos siguientes: a) si tuviere parentesco con el enjuiciado
hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad; b) si fuere acreedor o deudor del magistrado;
c) si tuviere amistad íntima o enemistad manifiesta con aquél; y d) si tuviere proceso o pleito pendiente con el
enjuiciado. El Secretario del Jurado deberá excusarse y podrá ser recusado si se encontrare comprendido en
alguna de las causales previstas en el párrafo anterior”
Al igual que en el juicio político la acusación la formulan integrantes del Consejo de la magistratura. El art 14 dispone
“La acusación ante el Jurado estará a cargo de los representantes del Consejo de la Magistratura designados
para sostenerla”
Formulada la acusación y dándosele traslado de la misma la garantía de la defensa en juicio –en sentido amplio- se
contempla cuando en el art.17 se dispone “En todos los casos un defensor oficial designado por la Defensoría General
de la Nación deberá seguir las alternativas del proceso a los efectos de hacerse cargo de la defensa si fuera
necesario…”
La amplitud probatoria y la garantía prevista en el art.18 de la C.N y 8 de la CADH se efectiviza en el art. 19 que dispone
“Las partes, en los escritos de acusación y defensa, podrán ofrecer todos los medios de prueba previstos por el
Código Procesal Penal de la Nación. La acusación agregará la totalidad de la prueba que mencione en la pieza
acusatoria, debiendo señalar su relación con el objeto procesal. La prueba documental se adjuntará en original o
en fotocopia certificada si se trata de expedientes en trámite. Las partes deberán indicar los datos personales
de cada uno de los testigos, peritos e intérpretes, y el interrogatorio, bajo pena de inadmisibilidad, limitándolos
en lo posible a los más útiles y que mejor conocen el hecho que se investiga. Podrán manifestar que se conforman
con la lectura de las declaraciones testificales y periciales producidas ante el Consejo, en los supuestos previstos
por el art. 391 del Código Procesal Penal, lo que proveerá el Jurado sin recurso.”
Para todo el proceso rige el principio de publicidad y oralidad. El art 24 dispone Todas las audiencias serán orales y
públicas. El Jurado podrá, por resolución fundada de la mayoría absoluta del total de sus miembros, a pedido de
parte o de oficio, limitar el acceso durante el tiempo necesario, cuando la publicidad pueda afectar la moral, el
orden público, la seguridad o la garantía del debido proceso. La resolución no será recurrible “
El proceso, antes de la resolución final, es semejante al proceso penal en cuanto permite, en su art. 30, que “concluida
la recepción de la prueba o vencido el plazo respectivo, los representantes del Consejo de la Magistratura y el
magistrado acusado o su defensa producirán el informe final, que será oral. En primer lugar lo hará el
representante del Consejo de la Magistratura e inmediatamente después lo hará el acusado o su defensor. Las
partes podrán replicar una vez para refutar los argumentos adversos que antes no hubieran sido discutidos. El
presidente fijará prudencialmente el término para las exposiciones de las partes, teniendo en cuenta la naturaleza
de los hechos, los puntos debatidos y las pruebas recibidas. Por último el presidente preguntará al magistrado si
tiene algo más que agregar, después de lo cual cerrará definitivamente el debate.”
Concluido ello se pasa a deliberar en forma secreta y se emite la resolución, donde “Se pronunciará sobre las cuestiones
conducentes alegadas por las partes y apreciará las pruebas conforme con la naturaleza del proceso de remoción
(artículos 53 y 115 de la Constitución Nacional)., conforme el art. 34.
COLMAN, Cecilia
Procesal Constitucional: U10.

El fallo deberá ser fundado y redactado de manera impersonal como lo dispone el art. 35 que dice El fallo deberá
dictarse en un plazo no superior a veinte (20) días, ser fundado y contar con cinco (5) votos concurrentes para disponer
la remoción (art. 25, primer párrafo de la ley 24.937)., y si la sentencia es de remoción por hechos que fueran delitos el
art.35 obliga a remitir “Si la remoción se funda en hechos que prima facie pudieran constituir delitos de acción
pública, se dará intervención a la justicia en lo penal, a cuyos efectos se remitirá copia de las constancias
respectivas.
Quiroga Lavié hizo un rápido y profundo análisis del enjuiciamiento de los magistrados por el concejo de la magistratura
y señala el “avance en lo cuantitativo y cualitativo de la referida actuación que redunda en beneficio de los derechos
de la sociedad y en aras del afianzamiento de la justicia, predicamento largamente incumplido en nuestra tradición
constitucional. A eso vino el consejo por mandato del constituyente de 1994 y lo está cumpliendo”
El fallo del jurado de enjuiciamiento es irrecurrible conforme el art.115 de la Constitución; sin embargo, tal posición
cedió cuando se articula el recurso extraordinario federal contra sus decisiones (generalmente recurso de hecho por
denegatoria del federal) y se admite la revisión solo cuando se viola el derecho de defensa en juicio o el debido proceso.
Fourcade trae el caso de Aguirre Roca, Rey Terry, y Revoredo Marsano vs Perú de la Corte.D.I.H sentencia del 31/1/2001
Serie C del tribunal constitucional donde en el considerando 71 señalo “…esta Corte considera que cualquier órgano
del Estado que ejerza funciones materialmente jurisdiccionales tiene la obligación de adoptar resoluciones apegadas a
las garantías del debido proceso legal en los términos del art.8 de la Convención Americana…” El pacto de San José de
Costa Rica y su jurisprudencia vinculan y obligan a nuestro país, integran el orden jurídico interno y después de la
reforma de 1994, el plexo normativo superior proyectando la tutela de los derechos humanos en todo proceso, en el
ámbito federal o local. Para garantizar estos principios el derecho a la revisión judicial constituye un imperativo de
orden constitucional del que en definitiva depende la supervivencia del estado de derecho “
Con singular agudeza Sagües teniendo como referencia el pronunciamiento internacional que nos vincula, en el caso
Moline O´Connor del 1 de junio del 2004 dictado por conjueces y se admitió formalmente la revisión extraordinaria dada
por el art.14 de la ley 48 ya que se admitió “ equiparación relativa del senado a un tribunal de justicia…b) aceptación
de las pautas de la Corte interamericana…c) consecuencias jurídicas de la asimilación relativa, d) aplicaciones y e)caso
de enjuiciamiento político de un juez de la corte …(y reconoce) la vigencia mínima y en términos generales de los
postulados de la defensa en juicio y del debido proceso que reclama la Corte Interamericana …pero por el mecanismo
de no aceptación de las recusaciones el órgano imparcial puede dejar de serlo… pero que al exigir la Corte
interamericana que el órgano sea imparcial, esta también reforzando el principio de la división de los poderes…”
En suma la Corte Suprema no puede revisar el fondo de la decisión del órgano que emite el pronunciamiento destitutorio,
salvo que la materia revisoría constituya violación del debido proceso o menoscabo de la defensa en juicio que hace a
la tarea de controlar del máximo tribunal conforme a los arts. 21,116 y 117 de la C. Nacional.

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