Bulimia
La bulimia, se trata de un importante trastorno alimentario en el que la o las personas
afectadas padecen episodios regulares en los que ingieren una gran cantidad de comida
denominados atracones en los que tiene una pérdida de control sobre la comida ingerida.
Posteriormente, aparece un sentimiento de arrepentimiento en los que la persona utiliza
diversas opciones para evitar el aumento de peso, como el uso no controlado de laxantes o
los vómitos. Se trata de una afección que normalmente afecta más a mujeres que a
hombres, siendo más común en adolescentes y mujeres jóvenes.
Las personas con bulimia comen una cantidad mayor de comida de lo que comería la
mayoría de las personas en una situación similar, en un breve período de tiempo (atracón).
Entonces, para evitar subir de peso, hacen algo por eliminar la comida que ingirieron (se
purgan). Es posible que vomiten, hagan demasiado ejercicio o usen medicamentos, como
los laxantes.
¿Cuáles son los síntomas?
Se dan atracones en forma regular. Comen mayor cantidad de comida de lo que
comería la mayoría de la gente en una situación similar, en un corto período de
tiempo. Durante un atracón, se sienten fuera de control y sienten que no pueden
dejar de comer.
Se purgan para eliminar la comida y evitar el aumento de peso. Es posible que se
provoquen el vómito, hagan ejercicio intenso o durante mucho tiempo, o hagan uso
indebido de laxantes, enemas, píldoras para orinar (diuréticos) u otros
medicamentos.
Basan lo que sienten acerca de sí mismas en cuánto pesan y en su apariencia.
La bulimia puede tratarse con asesoría psicológica y, a veces, con medicamentos. Cuanto
antes se comience con el tratamiento, mejor. Recibir tratamiento en forma temprana puede
facilitar la recuperación y prevenir problemas de salud graves.
Darse cuenta de que un conocido tiene un trastorno de la alimentación puede causar mucho
temor. Si cree que un amigo o un ser querido tiene bulimia, usted puede ayudar.
Hable con esa persona. Dígale a la persona cuánto le importa y por qué está
preocupado.
Insístale en que hable con alguien que pueda ayudar, como un médico o un
consejero. Ofrézcase a acompañarla.
Cuéntele a alguien que pueda marcar una diferencia, como un padre/madre, un
maestro, un consejero o un médico. Cuanto antes su amigo o ser querido obtenga
ayuda, antes volverá a estar saludable.
Leonel Brito