Alegatos de conclusión Por su parte la actora adujo que la
interpretación de la jurisdicción contenciosa administrativa sobre el
artículo 47 de la Ley 100 de 1993, es contraria al espíritu de la
norma, al querer reconocer el legislador un derecho al cónyuge
supérstite con quien el causante en algún momento convivió y al
momento de su muerte aún mantenía un vínculo matrimonial y una
sociedad conyugal vigente.
En la demanda radicada por la señora Duilia Núñez de Batía, se
invoca como norma violada la Constitución Política en su artículo 2º,
por desconocérsele el derecho a la pensión de sobrevivientes pese a
encontrarse plenamente consagrado en las normas constitucionales y
legales; en su artículo 6°, porque la Caja Nacional de Previsión Social
CAJANAL EICE en Liquidación bajo una errónea interpretación del
artículo 47 de la Ley 100 de 1993, modificado por la Ley 797 de 2003,
negó la pensión solicitada aunque se cumple con los requisitos
establecidos para recibir un porcentaje de la misma.
Para la apoderada judicial de la señora Blanca Ligia Peña, con los
actos administrativos que se cuestionan, se quebrantaron los
artículos 1, 2, 3, 4, 6, 25, 53, 83, 122, 123, 124 y 125 de la
Constitución Política; 1° de la Ley 12 de 1975; 13 de la Ley 797 de
2003; 1° de la Ley 44 de 1977. Adjudica el concepto de violación al
hecho de infringirse las normas en que debían fundarse tales actos,
debiéndose declarar su nulidad y reconocer el derecho solicitado por
su poderdante.
PRIMERA: Que se declare la nulidad de la Resolución No. PAP
057605 del 16 de junio de 2011, mediante la cual se niega el
reconocimiento y pago de la pensión de sobreviviente a la señora
DUILIA NUÑEZ DE BOTIA.
SEGUNDA: Que se declare la nulidad de la Resolución UGM 031536
del 6 de febrero de 2012, mediante la cual se confirma la Resolución
No. PAP 057605 del 16 de junio de 2011.
TERCERA: Se declare que mi mandante a título de restablecimiento
del derecho, tiene derecho a que la Caja Nacional de Previsión Social
CAJANAL E.I.C.E. - EN LIQUIDACIÓN y la Unidad Administrativa
Especial de Gestión Pensional y Contribuciones Parafiscales de la
Protección Social - UGPP, le reconozca y pague la pensión de vejez
como cónyuge supérstite del señor ALFONSO BOTIA ROMERO.
CUARTA: Que se condene a la parle demanda al cumplimiento del
fallo, que como resultado se profiera en el proceso, de conformidad
con los artículos 189 y 192 del Código de Procedimiento
·Administrativo y de lo Contencioso Administrativo.
QUINTA: Que se condene a la entidad demandada al pago de las
costas y agencias en derecho.
SEXTO: Que las sumas de dinero que se condene a pagar al ente
demandado, devengarán intereses moratorios a la tasa fijada por la
Superintendencia Bancaria, desde la fecha en que quede en firme la
providencia respectiva. "1
La pensión de sobrevivientes y la sustitución pensional tienen como
propósito salvaguardar a la familia que dependía económicamente
del pensionado o afiliado y que como resultado de su muerte se ven
desprotegidos, así, el deceso constituye un riesgo que es cubierto por
las normas sobre seguridad social.
La Sección Segunda de esta Corporación en sentencia de unificación
del 12 de abril de 2018, reiteró que el Sistema General de Seguridad
Social prevé diferentes prestaciones económicas para atender la
contingencia derivada de la muerte, entre ellas, la pensión de
sobrevivientes y la sustitución pensional " como mecanismos de
protección a la familia como núcleo básico de la sociedad, con el
propósito de suplir la ausencia repentina del apoyo económico que
brindaba una persona a su grupo familiar y por ende, evitar que su
deceso se traduzca en un cambio sustancial de las condiciones
mínimas de subsistencia de quienes se beneficiaban de sus ingresos.
Es decir, que su reconocimiento se fundamenta en normas de
carácter público y constituye un desarrollo del principio de solidaridad
"15.
Ahora bien, la Ley 100 de 1993, Capítulo IV, regula la pensión de
sobrevivientes previendo en el artículo 46 (modificado por el artículo
12 de la Ley 797 de 2003) que tienen derecho a ésta: i) Los miembros
del grupo familiar del pensionado por vejez o invalidez por riesgo
común que fallezca y, ii) Los miembros del grupo familiar del afiliado
al sistema que fallezca, siempre y cuando éste hubiere cotizado
cincuenta semanas dentro de los tres últimos años inmediatamente
anteriores al fallecimiento.
Respecto a este asunto se precisa, que a partir de la vigencia de la
Ley 100 de 1993, se remplazó la noción de sustitución pensional por
la figura de la pensión de sobrevivientes, la cual "se obtiene no
solamente en el caso del fallecimiento del pensionado sino también
en el evento en que el causante que fallezca hubiera cotizado al
sistema por lo menos veintiséis (26) semanas, en ése momento, o
habiendo dejado de cotizar, efectuara aportes por veintiséis (26)
semanas del año inmediatamente anterior" 16
Hay que precisar que el artículo 12 de la Ley 797 de 2003 determinó
que tiene derecho a la pensión de sobrevivientes i) los familiares del
pensionado por vejez o invalidez y ii) los familiares del afiliado al
sistema que haya cotizado 50 semanas en los tres años previos a su
fallecimiento.
Ahora bien, la Ley 100 de 1993 en el artículo 47 (modificado por el
artículo 13 de la Ley 797 de 2003) establece el orden de beneficiarios
de la pensión de sobrevivientes, en un primer nivel contempla al
cónyuge o compañero permanente (literales a y b) y los hijos
menores de 18 o 25 años o en condición de discapacidad que
dependan económicamente del causante (literal c); en un segundo
nivel están los padres, quienes igualmente deben depender
económicamente del fallecido (literal d), y en último lugar se
encuentran los hermanos en condición de discapacidad (literal e).
En el caso del cónyuge supérstite mayor de 30 años precisa el literal
a) del artículo 47 de la Ley 100 de 1993 que "En caso de que la
pensión de sobrevivencia se cause por muerte del pensionado, el
cónyuge o la compañera o compañero permanente supérstite, deberá
acreditar que estuvo haciendo vida marital con el· causante hasta su
muerte y haya convivido con el fallecido no menos de cinco (5) años
continuos con anterioridad a su muerte".
La Corte Constitucional en la sentencia C-1094 de 2003 se pronunció
sobre la exequibilidad de la expresión subrayada del literal a) del
citado artículo señalando que:
"En relación con los cargos formulados, Ja Corte encuentra que, en
principio, la norma persigue una finalidad legítima al fijar requisitos a
los beneficiarios de la pensión de sobrevivientes, lo cual no atenta
contra los fines y principios del sistema. En primer lugar, el régimen
de convivencia por 5 años sólo se fija para el caso de los pensionados
y, como ya se indicó, con este tipo de disposiciones lo que se
pretende es evitar las convivencias de última hora con quien está a
punto de fallecer y así acceder a la pensión de sobrevivientes.
Además, según el desarrollo de la institución dado por el Congreso de
la República, fa pensión de sobrevivientes es asignada, en las
condiciones que fija la ley, a diferentes beneficiarios (hijos, padres y
hermanos inválidos). Por ello, al establecer este tipo de exigencias
frente a la duración de la convivencia, la norma protege a otros
posibles beneficiarios de fa pensión de sobrevivientes, lo cual está
circunscrito dentro del ámbito de competencia del legislador al
regular el derecho a la seguridad social" 17
Se señaló en la sentencia C-081 de 1999 que en aplicación del literal
a) del artículo 47 de la Ley 100 de 199318, para establecer qué
persona tiene derecho a la sustitución pensional, cuando hay
conflicto entre la cónyuge supérstite y la compañera permanente, es
un factor determinante "el compromiso efectivo y de comprensión
mutua existente entre la pareja, al momento de la muerte de uno de
sus integrantes" 19.
En la citada providencia se reiteró lo considerado en la sentencia C-
389 de 1996, en el sentido que en la normatividad nacional se
prioriza un criterio material, esto es la convivencia efectiva al
momento de la muerte, como factor para determinar quién es el
beneficiario de la sustitución pensional.
Así, insiste la Corte en la sentencia C-081 de 1999 que la convivencia
efectiva al momento de la muerte del pensionado " constituye el
hecho que legitima la sustitución pensional" 20 , por ello, es
constitucional que el literal a) del artículo 47 de la Ley 100 de 1993
exija " tanto para los cónyuges como para las compañeras o
compañeros permanentes, acreditar los supuestos de hecho previstos
por el legislador para que se proceda al pago de la prestación", pues
acoge un criterio real o material, como lo es "la convivencia al
momento de la muerte del pensionado, como el supuesto de hecho
para determinar el beneficiario de la pensión".
2.4.2. Situación jurídica del cónyuge con separación de hecho
y sociedad conyugal vigente respecto del último compañero
permanente
En el caso del cónyuge supérstite separado de hecho pero con la
sociedad conyugal vigente, el requisito de convivencia ha tenido un
entendimiento amplio en la jurisprudencia, considerándose que el
aparte final del literal b) del artículo 47 de Ley 100 de 1993
(modificado por el artículo 13 de la Ley 797 de 2003) 21 , también
comprende la situación en la cual no hay conflicto con un compañero
o compañera permanente, pero el cónyuge tenía un vínculo
matrimonial aunque no hubiera convivencia durante los últimos 5
años anteriores al fallecimiento del causante.
Caso en el cual, con fundamento en los principios de solidaridad, los
deberes de apoyo mutuo entre los cónyuges y por criterios de
equidad y justicia, el cónyuge puede probar la convivencia por 5 años
en cualquier época, para tener derecho a la sustitución pensional. En
estos términos se pronunció la Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Laboral:
"La censura controvierte dicha conclusión del ad quem aduciendo, en
esencia, que para que la cónyuge del pensionado fallecido adquiera
el derecho a la pensión de sobrevivientes, en caso de no suscitarse
una convivencia simultánea, es inexorable la existencia de una
compañera permanente. En otras palabras, la recurrente aduce que
el derecho de la cónyuge a recibir parte de la prestación, se
encuentra condicionado a la existencia de una compañera
permanente con posterioridad a la separación de hecho.
Al respecto, importa señalar que desde la sentencia CSJ SL, 29 nov
2011, Rad. 40055, que sirvió de apoyo al Tribunal, esta Sala de
Casación Laboral solo habrá considerado fa tesis de que la hipótesis
del inciso 3º del literal .b del artículo 13 de la Ley 797 de 2003, para
el evento en que, luego de la separación de hecho de un cónyuge con
vínculo matrimonial vigente, el causante estableciera una nueva
relación de convivencia y concurriera un compañero o compañera
permanente, caso en el cual la convivencia de los 5 años de que trata
la norma para el cónyuge que va a recibir una parte de la pensión,
podía ser cumplida en <<cualquier tiempo" .
Sin embargo, dicho lineamiento jurisprudencial fue precisado por fa
Sala en sentencias CSJ SL, 24 ene 2012, Rad. 41637 y CSJ SL, 13 mar
2012, Rad. 45038, al ampliar la interpretación que había desarrollado
la Corte sobre el tema, en el sentido de otorgarle una parte de la
pensión a «quien acompañó al pensionado u afiliado, y quien, por
demás hasta el momento de su muerte le brindó asistencia
económica o mantuvo el vínculo matrimonial, pese a estar separados
de hecho, siempre y cuando aquel haya perdurado los 5 años a los
que alude la normativa, sin que ello implique que deban satisfacerse
previos al fallecimiento, sino en cualquier época», para aceptar que
se debla aplicar también en aquellos casos en los que no exista
compañera permanente al momento del fallecimiento del afiliado o
pensionado, en atención a que «si el derecho incorporado en ese
literal, otorgaba esa prerrogativa a la (el) cónyuge cuando mediaba
una (un) compañera (o) permanente, no podía existir argumento en
contra, ni proporcionalidad alguna, que se le restara cuando aquella
no se hallaba, pues entonces la finalidad de la norma no se cumplía,
es decir, no se proveía la protección al matrimonio que el legislador
incorporó, haciendo la salvedad, de que la convivencia en el
matrimonio, independientemente del periodo en que aconteció, no
podía ser inferior a 5 años, según lo dispuesto en la preceptiva»,
armonizando así el contenido de la referida norma con criterios de
equidad y justicia.
En efecto, en la citada sentencia CSJ SL, 24 ene 2012, Rad. 41637, la
Sala adoctrinó:
(...)
"Lo que ocurrió en el sub lite, fue que el sentenciador de alzada
concluyó que la demandante no logró demostrar, con el material
probatorio recaudado, que hizo vida en común con su cónyuge
durante los últimos años que antecedieron a su muerte, como
tampoco acreditó la exculpativa aducida para cimentar la ausencia de
convivencia', descendiendo de esta forma fa controversia al terreno
de los hechos, lo cual será objeto de estudio en el tercer cargo".
Tal interpretación que ha desarrollado la Sala, sin embargo, debe ser
ampliada, en tanto no es posible desconocer que el aparte final de la
norma denunciada, evidencia que el legislador respetó el concepto de
unión conyugal, y ante el supuesto de no existir simultaneidad física,
reconoce una cuota parle a la cónyuge que convivió con el
pensionado u afiliado, manteniéndose el vínculo matrimonial, aun
cuando existiera separación de hecho.
Esa medida, sin lugar a dudas, equilibra la situación que se origina
cuando una pareja que decidió formalizar su relación, y que entregó
parte de su existencia a la conformación de un común proyecto de
vida, que inclusive coadyuvó con su compañía y su fortaleza a que el
trabajador construyera la pensión, se ve desprovista del sostén que
aquel le proporcionaba; esa situación es más palmaria cuando es la
mujer quien queda sin ese apoyo, en tanto su incorporación al
mercado laboral ha sido tardía, relegada históricamente al trabajo no
remunerado labores periféricas que no han estado cubiertas por los
sistemas de seguridad social.
No se trata entonces de regresar a la anterior concepción normativa,
relacionada con la culpabilidad de quien abandona al cónyuge, sino,
por el contrario, darle un espacio al verdadero contenido de la
seguridad social, que tiene como piedra angular la solidaridad, que
debe predicarse, a no dudarlo, de quien acompañó al pensionado u
afiliado, y quien, por demás hasta el momento de su muerte le brindó
asistencia económica o mantuvo el vínculo matrimonial, pese a estar
separados de hecho, siempre y cuando aquel haya perdurado los 5
años a los que alude la normativa, sin que ello implique que deban
satisfacerse previos al fallecimiento, sino en cualquier época.
Ahora bien, si tal postura se predica cuando existe compañera o
compañero permanente al momento del fallecimiento del afiliado o
pensionado, no encuentra la Corte proporcionalidad o razón alguna
para privar a la (el) esposa (o) del reconocimiento de la pensión, en el
evento de no concurrir aquel supuesto, pues de admitirse, la
disposición no cumpliría su finalidad, esto es, la protección en tal
escenario, más si se evalúa que quien aspira a tal prestación
mantiene un lazo indeleble, jurídico, económico, sea que este último
se haya originado en un mandato judicial, o en la simple voluntad de
los esposos.
Entonces, se hace necesario armonizar el contenido de la norma
denunciada como interpretada erróneamente, con criterios de
equidad y justicia, lo que implica un estudio particular en estos
eventos extraordinarios, para determinar en qué casos se accede a la
pensión según la parte motiva de esta providencia; en ese orden
prosperan los cargos propuestos, por lo cual se casará en su totalidad
la sentencia acusada"22.
A su turno, esta Corporación ha estimado que ante la vigencia de la
sociedad conyugal y. aunque no exista convivencia al momento del
fallecimiento del causante, el cónyuge no se pierde el derecho a
acceder a la pensión de sobrevivientes.
En efecto, en la sentencia del 14 de junio de 2007 se consideró en un
asunto perteneciente al régimen de la fuerza pública que:
"Teniendo en cuenta que aún existen los vínculos jurídicos producidos
por la unión en el matrimonio; situación que desplaza a la unión
marital, y como no existe prueba en el expediente que existiera
separación legal y definitiva de cuerpos o cesación de efectos civiles
del matrimonio católico, no puede predicarse que el derecho a la
sustitución pensional lo perdió la cónyuge sobreviviente" 23.
Frente al mismo tema en sentencia del 22 de abril de 2010, se estimó
que pese a no existir convivencia con el cónyuge supérstite antes del
deceso del causante, éste sí mantenía con ella un vínculo de
solidaridad y asistencia, motivo por el cual tenía derecho a una
proporción de la mesada pensional, así:
"A su vez, se encuentra acreditado que el señor Jesús Eulises Perea
Peña, prodigaba a su cónyuge (con quien no convivía ni hacía vida
marital, según lo probado en el proceso}, señora Hermenegilda Serna
Palacios, una ayuda económica para su sustento, lo que quiere decir
que, en vida mantenía con ella, vínculos de solidaridad y asistencia,
en orden a colaborar con su sostenimiento, circunstancia que en
modo alguno puede desconocer la Sala, pues de ser así, y bajo fa
única consideración para el caso en particular, de que el derecho a
sustituir radica en la compañera permanente con quien se demostró
una convivencia efectiva, sería apartarse injustificadamente de una
realidad social y moral que concurría en el causante, como lo era el
hecho de prodigarle apoyo económico, y con ese criterio, reducir a la
cónyuge supérstite a una evidente desprotección, más aún cuando no
goza de buenas condiciones de salud.
En este orden de ideas, si bien, la Constitución y la Corporación
Judicial a Ja que se ha confiado su guarda, privilegian el elemento
sociológico, material y real de la convivencia como criterio para la
determinación del beneficiario de la sustitución pensional, también ha
señalado que es conforme a la Constitución el reparto de la pensión
entre el cónyuge original y la pareja con la cual se convive. En el caso
concreto, las circunstancias especiales, debidamente comprobadas,
respecto de los vínculos de solidaridad, apoyo y ayuda económica
que brindaba en vida el causante a su cónyuge separada, permiten,
con fundamento en los artículos 5, 42 y 48 de la Constitución Política,
y en los principios de justicia y equidad, acudiendo a la jurisprudencia
como criterio auxiliar, reconocer y ordenar la distribución de la
sustitución de la pensión post mortem del causante, Jesús Eulises
Perea Peña, en partes iguales entre fa cónyuge y compañera. La
decisión de declarar el derecho a la sustitución pensional de esta
manera, dadas las circunstancias especiales que concurren en el caso
concreto, se aviene a los postulados constitucionales que protegen a
la familia, en sus distintas formas de configuración, y extienden tos
derechos de la seguridad social tanto a cónyuges como a compañeros
permanentes" 24.
Igualmente, en Ja sentencia del 15 de septiembre de 2016 esta
Subsección B de la Sección Segunda afirmó que los efectos del
matrimonio frente al derecho pensional no se menguan ante la falta
de convivencia en los 5 años previos al fallecimiento del causante,
así:
"En ese orden de ideas, está probado que durante los últimos 5 años
anteriores al deceso del señor Gilberto Zapata Isaza (q.e.p.d.) no
existió una convivencia simultánea que le permita a la señora Carlina
Sierra lsaza de Zapata el reconocimiento de la pensión de
sobreviviente, por lo menos no de conformidad al literal a) del
artículo 47 de la Ley 100 de 1993, pues si bien se logró demostrar
que existieron algunas relaciones casuales, circunstanciales,
incidentales u ocasionales que se presentaron después de fa
separación, tal es el caso de las visitas constantes que éste realizaba
a su hija Carmen Lucrecia Zapata Sierra en casa de quien fuera su
esposa, de modo alguno indica que se haya tratado de una relación
de convivencia, caracterizada por la clara e inequívoca vocación de
estabilidad y permanencia.
Ahora bien, no se puede desconocer que el inciso 3° del literal b) del
artículo 47 de la Ley 100 de 1993 brindó la oportunidad a la cónyuge
supérstite de ser beneficiaria de la pensión de sobrevivientes a pesar
de que el pensionado hubiese tenido una compañera permanente
durante los últimos cinco años, fa cual se divide proporcionalmente al
tiempo de convivencia con el fallecido, pero solo cuando se ha
mantenido la sociedad conyugal vigente.
Lo anterior, por cuanto fa separación de hecho no resta efectos a la
sociedad patrimonial existente entre el causante y su cónyuge
sobreviviente, dado que los haberes del matrimonio siguen
produciendo efectos jurídicos. En tal sentido, fa sociedad de hecho,
que logre conformar el pensionado o el afiliado con la compañera
permanente, solo cobrará efectos una vez esté liquidada la sociedad
conyugal. 25
Este mismo criterio fue reiterado en la sentencia del 16 de marzo de
2017 al especificar:
"En estos términos, estima la Sala que la decisión del Tribunal
Administrativo del Valle del Cauca resulta acertada en cuanto sostuvo
que el vínculo matrimonial existente entre los señores Dolores
Narváez de Amaguaña y Adonias Amaguaña Pazcuaza se mantuvo
vigente incluso al momento de la muerte de este último lo que, de
acuerdo con lo dispuesto en el inciso final del literal b, del artículo 47
de la Ley 100 de 1993 y la doctrina de la Corte Constitucional le
confería el derecho como sustituta de la pensión de sobreviviente
causada en el caso concreto.
Lo anterior, dado que la separación de cuerpos de hecho verificada
entre los señores Dolores Narváez de Amaguaña y Adonias
Amaguaña Pazcuaza no tenía el alcance legal suficiente para disolver
la sociedad conyugal existente entre estos desde el mismo momento
en que contrajeron nupcias. En tal sentido, no se advierte dentro del
expediente indicio o plena prueba que sugiera que en vida el señor
Amaguaña Pazcuaza y la señora Narváez de Amaguaña hayan
acordado disolver la referida sociedad en los términos permitidos por
la ley.
Por tal motivo, a la fecha en que se registró la muerte del causante se
encontraba vigente la referida sociedad patrimonial lo que, se repite
por ministerio de la ley, le confería el derecho a la señora Dolores
Narváez de Amaguaña a disfrutar de la prestación pensional por
sobrevivencia causada, teniendo en cuenta que para ese momento
nadie más concurría al caso concreto con igual derecho" 26 (Texto
resaltado por la Sala).
Y es que no puede ser otra la interpretación ni el alcance de los
efectos jurídicos que surgen, en el evento en que convergen dos
disímiles instituciones en cabeza de una sola persona, como lo son el
matrimonio y la unión marital, circunstancia protegida en el artículo
47, literal b), inciso final de la Ley 100 de 1993, tal y como lo
concluyó la Corte Constitucional en la sentencia C-336 de 2014:
"1.4. El Legislador dentro del marco de su competencia, en desarrollo
del derecho a la seguridad social en pensiones, puede regular lo
referente a los beneficiarios de la pensión de sobrevivientes. En ese
orden de ideas, en el caso de la convivencia no simultánea entre el
cónyuge con separación de hecho y con sociedad conyugal vigente y
el último compañero permanente, ponderó los criterios de la sociedad
patrimonial existente entre los consortes y la convivencia efectiva
consolida con antelación al inicio de la unión marital de hecho,
mediante la asignación de una cuota parte de la pensión.
1.5. Al analizar el aparte acusado a Ja luz de los presupuestos del
juicio de igualdad, se pudo constatar que los sujetos en comparación
-cónyuge con separación de hecho y con sociedad conyugal vigente y
el último compañero permanente- pertenecen a grupos diferentes y
por ello la norma demandada no otorga un trato diferente a quien es
diferente, en tanto que ambas figuras no son necesariamente
equiparables. "27
En efecto, la parte pertinente de la mentada norma establece:
“Si no existe convivencia simultánea y se mantiene vigente la unión
conyugal, pero hay una separación de hecho, la compañera o
compañero permanente podrá reclamar una cuota parte de lo
correspondiente al literal a en un porcentaje proporcional al tiempo
convivido con el causante siempre y cuando haya sido superior a los
últimos cinco años antes del fallecimiento del causante. La otra cuota
parte le corresponderá a la cónyuge con la cual existe la sociedad
conyugal vigente."
En función de lo dicho, observa la Sala que el caso concreto exhibe
los presupuestos fácticos regulados por el legislador en el analizado
inciso final, pero también permite valorar una circunstancia adicional
como es la nueva relación de hecho que conformó quien fuera la
cónyuge del causante, la señora Duilia Núñez con el señor Luís
Ahumada, y de cuya relación nació una nueva hija, tal como aparece
confirmado en el plenario.
Situación que cobra relevancia, pues, tal como se advirtió en
precedencia, nuestro ordenamiento jurídico le ha dado prioridad al
factor de la convivencia para efectos de la sustitución del derecho
pensional, lo que guarda coherencia con los planteamientos
jurisprudenciales que siempre han propendido por otorgar mayor
peso a los principios que involucra la seguridad social, como son la
solidaridad, la equidad y la justicia, en favor de la protección de la
familia y de esa ayuda mutua que implica la manutención; y la
afectación que envuelve la carencia de quien era el sostén económico
del hogar o una parte fundamental de este.
Ahora bien, es conocido que el propósito principal de la sustitución
pensional es mantener la protección de la o las familias ante el
desamparo por el fallecimiento de quien fuera un soporte
fundamental de este núcleo; y si fuete el caso, incluso llegar a
realizar una distribución proporcional de la prestación sustituida
siempre con base en el tiempo de la convivencia.
En tal sentido, es preciso resaltar que el hecho de conformar una
nueva familia implica que a partir de allí se genere un nuevo vínculo,
con todo lo que ello envuelve, como es la satisfacción de las
necesidades afectivas, económicas y de solidaridad, que en algún
momento estuvieron desprovistas por la ruptura de la relación que
hubo inicialmente.
Así las cosas, ante la conformación de una nueva relación
desaparecen los presupuestos que pretende solventar la sustitución
pensional, puesto que la solidaridad, el auxilio y la protección se
restaura con la nueva pareja, a menos que se acredite que el
causante mantenía cualquier tipo de apoyo económico a quien, en
alguna oportunidad y durante algún tiempo, fuera su pareja o
cónyuge, hecho que no se demostró en el presente caso.
Entonces, el derecho a la pensión de jubilación del señor Alfonso
Batía Romero debe ser sustituido a la señora Blanca Ligia Peña por
haber sido su compañera permanente durante sus últimos 27 años de
vida; no así en lo que respecta a la señora Duilia Núñez de Batía, en
calidad de cónyuge supérstite, por las razones que se esbozaron en la
parte considerativa de esta sentencia.