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Discurso Final

El evento conmemora el 200 aniversario luctuoso de Franz Joseph Haydn, conocido como el 'padre de la sinfonía', celebrado en la Ópera de Viena. Haydn, quien comenzó su carrera musical como cantante, se convirtió en un destacado compositor gracias a su trabajo con el Príncipe Antal Esterhazy y su amistad con Mozart. La celebración incluye la interpretación de su Cuarteto No. 2 en C mayor Op.20, mientras se recuerda su legado y una curiosa historia sobre el robo de su cráneo tras su muerte.
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Discurso Final

El evento conmemora el 200 aniversario luctuoso de Franz Joseph Haydn, conocido como el 'padre de la sinfonía', celebrado en la Ópera de Viena. Haydn, quien comenzó su carrera musical como cantante, se convirtió en un destacado compositor gracias a su trabajo con el Príncipe Antal Esterhazy y su amistad con Mozart. La celebración incluye la interpretación de su Cuarteto No. 2 en C mayor Op.20, mientras se recuerda su legado y una curiosa historia sobre el robo de su cráneo tras su muerte.
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200 aniversario luctuoso del compositor F. J.

Haydn

Ópera de Viena

31 mayo, 2009

“No había nadie cerca para confundirme, por lo que estaba forzado a ser
original”

Buenas tardes apreciable público, nos sentimos muy agradecidos de contar


con su presencia en este concierto tan especial en conmemoración del 200
aniversario luctuoso del Padre de la Sinfonía, Franz Joseph Haydn. Además,
queremos agradecer enormemente a la Ópera de Viena la oportunidad de
presentarnos en este emblemático recinto lleno de historia y tradición, y que
mejor lugar para rendir homenaje a uno de los más grandes compositores
austriacos que este recinto, que ha sido testigo de las más sublimes
escenificaciones en la historia.

Bautizado cómo el “padre de la sinfonía” Franz Joseph Haydn nació el 31 de


marzo de 1732 en una aldea de Rohaur. El pequeño Sepperl (cómo lo
llamaban de cariño) no mostró virtuosismo por un instrumento en especial,
él en cambio se inició cómo cantante en el mundo musical, sus primeros
acercamientos fueron en el coro de una iglesia donde obtuvo un buen
conocimiento básico musical.

A la par de dedicó al estudio las sinfonías de Emmanuel Bach, pero sobre


todo las de los sinfonistas vieneses, como explica en una carta “Nunca tuve
verdaderos maestros. Siempre empecé por el lado práctico, primero
cantando y tocando instrumentos, luego componiendo. Escuché más música
de la que estudié, pero puedo decir que fue la mejor posible entre todas las
de mi época, y Viena era un gran centro para desarrollar tal actividad.”

Desgraciadamente a la edad de 17 años dado a que le cambió la voz, tuvo


que dejar su trabajo cómo cantante pasando por una etapa difícil en su vida
y orillándolo a aplicar sus conocimientos musicales en composición,
aprendidos en la catedral de San Esteban y con el tiempo se convertiría en
uno de los compositores de moda de la ciudad.

En 1961 siendo contratado cómo vice-maestro de capilla de Einsenstadt, al


comenzar su trabajo tuvo a su disponibilidad hasta 21 músicos y con ello la
oportunidad de experimentar con la composición sinfónica, sin embargo,
debido a dificultades económicas de su mecenas este tuvo que prescindir de
la orquesta que había formado.

Poco tiempo después Haydn fue invitado a formar parte del servicio del
Príncipe Antal Esterhazy, cuya familia era de las más ricas e influyentes del
imperio austriaco, además de que también contaba con una orquesta bien
equipada que solía presentarse con regularidad en su castillo, a unos 48 km
de Viena. Su incorporación a este servicio fue un momento decisivo para su
carrera pues permaneció ahí hasta su muerte.

Durante esta etapa de su vida visitó frecuentemente Viena junto con el


séquito del príncipe, lo que le permitió desarrollar una estrecha amistad con
el grandioso Wolfgang Amadeus Mozart. Ambos compositores se sintieron
inspirados por la obra del otro. Mozart declaró haber aprendido de Haydn a
escribir cuartetos y le dedicó un magnífico conjunto de seis piezas, a su vez
la música de Haydn también muestra el impacto de su joven amigo.

Tenía un sentido del humor refinado y brillante que se ve reflejado en sus


obras musicales. En un periodo de tres años compuso 18 cuartetos siendo el
pionero en realizar tal esfuerzo creativo y musical, por ello se considera de
los más importantes en la historia del cuarteto de cuerda. Haydn logra su
máximo potencial con el op.20 y se considera un logro excepcional, podemos
encontrar una ilustración de un sol en la portada de la primera edición. El
musicólogo Donald Tovey hace referencia a esta ilustración diciendo que fue
casi profético “cómo un amanecer para el dominio del estilo sonata y de los
cuartetos en particular”.

En el cuarteto que escucharán a continuación, resulta para la época en la


que se compuso, sumamente novedoso la emancipación del violonchelo de
su lugar cómo guardián de la línea de fondo, a tener ahora una línea de
melodía completamente independiente en una melodía a cuatro voces. El
dramatismo es muy notorio a lo largo de este cuarteto, sobre todo en el
segundo movimiento dónde al comenzar unísono en una tonalidad menor o
más triste nos lleva a una atmosfera grave que prepara la llegada del
lamento melódico del violonchelo, desarrollándose la pieza hasta pasar por
melodías más elaboradas que están pensadas para que la cante la voz
humana junto con interrupciones inesperadas y silencios profundos que
aumentan la tensión y el dramatismo. El cuarto movimiento es una fuga y la
dificultad de este se encuentra en la imitación del tema principal que es
presentado por el primer violín, es así como a lo largo de este movimiento se
presentan cuatro temas diferentes, pero a su vez se entrelazan.
Y a propósito del bicentenario del fallecimiento de este emblemático artista,
viene a la mente una historia un tanto macabra, pero con un tinte
humorístico que no podía faltarle a este compositor. Hacia 1820, por órdenes
del príncipe Nicolás II, último mecenas de Haydn, sus restos fueron
trasladados a la iglesia donde años atrás el compositor había tocado tantas
veces sus misas, pero se llevaron una inmensa sorpresa al descubrir que en
el ataúd le Faltaba el craneo.

Se dice que el craneo fue sustraído de su tumba a pocos días de haber sido
enterrado por un par de allegados a Haydn, quienes prefirieron conservarla
que dejarla ser devorada por los bichos. Al darse cuenta de la pieza faltante,
el Príncipe mandó buscarla, y pagó porque le fuera devuelta, pero los
poseedores del cerebro del gran compositor lo estafaron, dándole el craneo
de un desconocido, no fue sino hacia 1839 que fue donada a la ciencia, por
un tiempo estuvo archivada en el Instituto de patología de la Universidad de
Viena y finalmente hasta 1954 la pieza faltante pudo reunirse con el resto
del cuerpo.

Hoy, a 200 años de su muerte, recordamos con gran admiración y respeto al


gran compositor Franz Joseph Haydn con la Interpretación de un fragmento
de su Cuarteto No. 2 en C mayor Op.20. Gracias

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