|rritH<'h dcHliiiii con pleno derecho, como una dificultad
puní pl rnindio de lo ominoso, que diferentes personas mues-
Iftin nmv divcisus grados de sensibilidad ante esta cualidad
<lpl Ncniíiiiii-iiid. Y en verdad, el autor de este nuevo ensayo
llrnc qnc revelar su particular embotamiento en esta ma-
Ifrlii, ilcinde lo indicado sería poseer una mayor agudeza
NfiiMiiv.i. Hace ya largo tiempo que no vivencia ni tiene
nuiui.i de nada que le provocase la impresión de lo omi-
noso, y por eso se ve precisado ante todo a meterse dentro
(le ese sentimiento, a despertar su posibilidad dentro de sí.
Por cierto que también en muchos otros ámbitos de la esté-
tica hay grandes dificultades de esta índole; mas no por
ello desesperaremos de encontrar casos en que ese discu-
tible carácter sea aceptado sin vacilar por la mayoría.
Pueden entonces emprenderse dos caminos: pesquisar el
significado que el desarrollo de la lengua sedimentó en la
palabra «ominoso», o agrupar todo aquello que en personas
y cosas, impresiones sensoriales, vivencias y situaciones, des-
pierta en nosotros el sentimiento de lo ominoso, dilucidan-
do el carácter escondido de lo ominoso a partir de algo
común a todos los casos. Revelaré desde ya que ambos
caminos llevan ul mismo resultado: lo ominoso es aquella
variedad de lo terrorífico (|uc se rcmoiua a lo consabido
de anti)j;u(i, a lo familiar desde J>acc largo tiempo. ¿Cómo es
posible que lo íaniiliar devenga ominoso, terrorífico, y en
qui? coiidicioncs ociirrcr' l'.llo se hará patente en lo que
sigue. I'untuali/o aún qnc esta imlagación procedió en reali-
dad por el camino de reunir casos singulares y sólo después
fue corroborada mediante lo que establece el uso idiomá-
tico. No obstante, en esta exposición he de seguir el camino
inverso.
La palabra alemana «unheimlich» * es, evidentemente,
lo opuesto de «heimlich» {«íntimo»}, «heimisch» {«domés-
tico»}, «vertraut» {«familiar»}; y puede inferirse que es
algo terrorífico justamente porque no es consabido {be-
kuiint) ni familiar. Desde luego, no todo lo nuevo y no
familiar es terrorífico; el nexo no es susceptible de inver-
sión. Sólo puede decirse que lo novedoso se vuelve fácilmen-
te terrorífico y ominoso; algo de lo novedoso es ominoso,
pero no Uido. A lo nuevo y no familiar tiene que agregarse
algo (|ue lo vuelva ominoso.
* {'l'i^iiKiisi- en eucnta que «un-» (en «unheimlich») es prefijo de
negación.)
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