Instituto de Educación Superior N°6012-El Carril
Literatura en Lengua Portuguesa-2025
Guitián, Romina Elizabeth
Pessoa y su heterónimo Alberto Caeiro
Fernando Antonio Nogueira Pessoa nació el 13 de junio de 1888 en Lisboa, Portugal,
pasando allí sus primeros siete años. Su apellido significa “persona” en portugués. A
los cinco años perdió a su padre, Joaquim de Seabra Pessoa, de tuberculosis y a los
seis meses después, falleció su hermano pequeño, Jorge. Su abuela paterna sufrió
episodios de locura y estuvo ingresada en hospitales psiquiátricos durante los últimos
doce años de vida. Su madre, María Madalena Nogueira Pessoa, luego de enviudar se
volvió a casar.
Pessoa compuso su primer poema a los siete años en el verano de 1895, al enterarse
que junto a su nueva familia se mudarían a Sudáfrica. Asistió a una escuela de
primaria dirigida por monjas irlandesas y francesas; dominó el francés y el inglés. Fue
un estudiante brillante pero solitario. Sus influencias fueron Keats, Shelley,
Shakespeare, Dickens, Poe, y Byron. Al principio escribió bajo seudónimos, luego creo
sus heterónimos cuyas biografías fueron inventadas por él mismo.
El 1905, Pessoa regresó a Lisboa para asistir a la universidad, aunque abandonó la
escuela obtuvo una excelente educación por cuenta propia. Paso su tiempo recluido
en la Biblioteca Nacional para leer literatura, historia, religión y filosofía. Comenzó
escribir cuentos, poemas, ensayos en portugués, francés e inglés.
Como se dijo anteriormente, Pessoa creo sus heterónimos con sus diferencias,
esencias y sentimientos propios, el mismo insistía que ellos eran independientes de él,
era considerado como el criador de seres; una obra heterónima es la de un autor que
escribe fuera de su propia personalidad, es la obra de una individualidad completa,
creada por él, como lo serían las expresiones de algún personaje en una obra suya.
Pessoa sugirió que estas identidades derivaban de “un aspecto de la histeria que
existe en mí”, también señalo la autodivisión del “yo” como un fenómeno común en
casos particulares.
En 1910 fundó la revista A Águila, en 1915 se unió a la naciente vanguardia
portuguesa, un grupo de intelectuales lisboetas que fundó la revista Orpheu, que
introdujo la literatura modernista en el país. Dentro de este grupo Pessoa encontró un
fuerte sentido de afinidad, luego se asoció con otras revistas literarias.
Escribía todo el tiempo, de día y de noche, y generalmente de pie. El 18 de marzo de
1914, escribió muchísimos poemas, un poema tras otro como una especie de éxtasis.
Según Pessoa ese momento surgió en él una identidad a la que llamó Alberto Caeiro,
a quien lo bautizó como “el maestro”.
Caeiro, el primero de los principales heterónimos de Pessoa, había nacido en 1889 y
moriría en 1915 a causa de la tuberculosis a la edad de 25 años. Carecía de profesión
y educación; era de estatura mediana, pálido y de ojos azules, rubio, huérfano de
padres; vivía con una tía y una abuela en el campo, una quinta. Fue una “persona”
modesta, simple, naturalista, se autopercibia como un místico y un antifilosófico. Fue
autor de tres obras: el guardador de rebaños, el pastor amoroso y poemas inconjuntos.
Se caracteriza por tener una mirada directa al mundo, sin simbolismos ni
trascendencias metafísicas, es decir ve a la naturaleza tal como es; afirmando de la
siguiente manera: “rara veces hay dos arboles iguales, el uno junto al otro”.
El siguiente poema perteneciente al heterónimo de Pessoa, Caeiro, será analizado.
XVII
¡Qué mezcla de Naturaleza en mi plato!
Mis hermanas las plantas,
a quien nadie reza…
Y las cortan y vienen a nuestra mesa
y en los hoteles los huéspedes ruidosos,
que llegan con el equipaje atado con correas,
piden “Ensaladas”, descuidados…
Sin pensar que exigen a la Tierra-Madre
su frescura y sus hijas primogénitos,
las primeras verdes palabras que ella tiene,
las primeras cosas vivas e irisadas
que Noé vio
cuando las aguas bajaron y la cima de los montes
verdes y encharcada surgió
y en el aire por donde apareció la paloma
el arco iris se difuminó…
El poema retrata la actitud del ser humano que tiene al usar los elementos de la
naturaleza sin valorar lo que la tierra le ofrece, así mismo se muestra una desconexión
entre el acto de comer como un acto cotidiano hacia la tierra-madre refiriéndose a la
misma como una imagen ancestral que representa la vida de la naturaleza. También
hace uso de nombres bíblicos, como ser la mención de Noé y señala que las
creaciones verdes son sagradas y no algo para decorar una ensalada.
Caeiro utiliza la ironía al describir algo simple como pedir ensalada en un tono
elevado, por otra parte, emplea la metáfora cuando se refiere “a las primeras verdes
palabras” haciendo uso de un lenguaje poético de la naturaleza; y por último, la
intertextualidad bíblica evocando en un tono espiritual al insertar la figura de Noé.
Este es un tema muy recurrente tanto en Pessoa como en Caeiro, el cual es la
relación del hombre con la naturaleza otorgándole paz y plenitud.