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LACTANCIA

El documento aborda la importancia de la lactancia materna en el desarrollo emocional y social del bebé, destacando la necesidad de un destete precoz según diversas teorías psicoanalíticas. Se argumenta que la lactancia no solo proporciona alimento, sino también seguridad y afecto, fundamentales para la autorregulación y el establecimiento de vínculos seguros. Además, se menciona que el contacto físico y emocional durante la lactancia es crucial para el bienestar del bebé y su capacidad para enfrentar el mundo.

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LACTANCIA

El documento aborda la importancia de la lactancia materna en el desarrollo emocional y social del bebé, destacando la necesidad de un destete precoz según diversas teorías psicoanalíticas. Se argumenta que la lactancia no solo proporciona alimento, sino también seguridad y afecto, fundamentales para la autorregulación y el establecimiento de vínculos seguros. Además, se menciona que el contacto físico y emocional durante la lactancia es crucial para el bienestar del bebé y su capacidad para enfrentar el mundo.

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LACTANCIA Y PSICOLOGÍA

Según Otto Fenichel, psicoanalista, es necesario “enseñar al adulto la cara


apropiada” porque “los instintos pueden ser peligrosos” y necesitan de un control
por parte del exterior, es por ello que los psicoanalistas, aunque varían en cuanto
al tiempo recomendado de lactancia, hablan siempre de destete precoz (dentro del
primer año de vida). Por ejemplo, Winnicot recomienda el destete en torno a los
doce meses. La teoría de la frustración parte de la idea de que los niños no saben
y hay que enseñarles, marcarles el camino para que lleguen a ser seres sociales,
a dormir correctamente, a comer lo debido, ideas como estas están detrás de la
mayoría de las costumbres en torno a la crianza que vemos a nuestro alrededor,
en el fondo solo hay una desconfianza hacia el niño, se piensa que si se respetan
sus necesidades no va a ser capaz, autónomo, no podrá salir de la fusión. Sin
embargo, en la práctica se observa que cuanto más tiempo ha podido disfrutar un
niño de la lactancia se mostrará más alegre, con más capacidad para salir de
situaciones negativas, para reivindicar lo positivo, ser sociable. Reich, que fue
también en su inicio fue psicoanalista, se separó con el tiempo de las ideas de
Freud. Hasta el momento el psicoanálisis ortodoxo había observado tan sólo lo
que en su época era habitual. Reich tiene en consideración también los datos
aportados por los estudios antropológicos a través de los que conocemos ciertos
tipos de crianza y sociedades. La autorregulación es la capacidad, presente en
todos los seres vivos (unicelulares y pluricelulares), de regular espontáneamente
las propias funciones vitales, de conectar con las propias necesidades básicas y
buscar satisfacción. Por necesidades básicas entendemos el alimento, el
descanso, la actividad sexual (no la actividad genital exclusivamente, sino a todo
lo relacionado con el placer) y la vivencia de seguridad afectiva (Ejemplo: Llevar a
los bebés en brazos, necesidad primaria para defenderlos de los depredadores).
Cuando, es decir, como seres vivos que nacemos con la capacidad de saber qué
es lo que nos da placer, seguridad, lo que nos nutre, lo que necesitamos, y de dar
los pasos necesarios para lograrlo. Todas estas cosas no se aprenden, ya las
sabemos, cambian en función del nivel de maduración. Y desgraciadamente, si no
se estimulan, se pueden perder. Autorregulación es algo que viene de dentro y se
opone a “educación”, que es algo que viene de fuera. Pues bien, en el inicio de la
vida extra-uterina, la lactancia materna es el medio a través del cual logramos
cubrir todas las necesidades primarias mencionadas: les proporciona alimento,
seguridad, afecto, descanso (los bebés en general se duermen al pecho). Tanto la
OMS como UNICEF recomiendan un mínimo de 6 meses de lactancia exclusiva a
demanda y con un mínimo de dos años de lactancia combinada con otros
alimentos. La lactancia materna compensa la inmadurez de su sistema
inmunológico y es sin duda el mejor alimento para el bebé, que se adapta además
a las necesidades cambiantes. La lactancia materna también produce placer. En el
inicio de la vida la boca es el lugar del cuerpo más energéticamente. El bebé, cuyo
desarrollo es cefalocaudal (es decir, madura primero sus ojos, su boca, después
sus brazos y mitad superior del cuerpo, y por último sus piernas y cercano al año
de vida se relaciona con su entorno principalmente a través de la boca. A través
de la boca conoce el mundo y su cuerpo (primero los dedos, las manos, luego los
pies y poco a poco cualquier otra parte del cuerpo al que pueda tener acceso, y
esta experimentación le produce placer. El bebé acaba de estar unido a través del
cordón umbilical a su madre en ese mismo momento, por lo que no puede tener
hambre. Además, aunque tuviera hambre el calostro no puede saciarle porque,
aunque cumple una función muy importante a nivel inmunitario, el calostro no tiene
calorías. El contacto de la boca y el pezón y el contacto ocular vienen a sustituir la
unión entre la madre y el bebé que durante el embarazo se ha producido a través
del cordón umbilical, por lo que eso proporciona seguridad, su madre (sus
sonidos, su presencia) es lo único que conoce y su mundo se ampliará muy poco
a través de ella. Los bebés necesitan mucho contacto, y ante cualquier susto lo
que les devuelve la calma es la teta, recurso mas útil para calmar a un bebé (si la
madre está calmada, claro esta) y recomendable, porque un bebé, especialmente
durante el primer año de vida, se ve desbordado de emociones para las que aun
no tiene filtro ni defensa ninguna, así será hasta que el neocórtex madure y se
produzca la aparición el lenguaje. En palabras de Osterreich: “las emociones
mientras duran, ocupan toda la “escena psíquica”, y no dejan sitio para otros
elementos; de ahí, su carácter psíquico y absoluto”. ¿Y por qué los bebés
necesitan tanto contacto? Los cachorros de cualquier otra especie tienen desde
muy diversos recursos con los que defenderse: unos vuelan, otros tienen pinchos,
otros veneno, otros corren, en cambio, dada la inmadurez del bebé humano y el
largo tiempo en que esta permanece la especie humana ha tenido que desarrollar
otros recursos para poder sobrevivir, el recurso que ha desarrollado nuestra
especie es el vínculo. Bowlby fue el primer autor que comenzó a investigar sobre
el tema y su Teoría del Vínculo es el resultado de ello. El vínculo es un lazo
establecido entre dos personas que garantiza la supervivencia de la especie, ya
que supone la tendencia natural a lograr y mantener un cierto grado de proximidad
corporal con respecto a la figura de apego. La primera hora de vida, tal como
afirma Michel es un momento crítico en el que hay una impronta hormonal que
favorece después el vínculo. También se ha dicho que es el momento crítico para
el inicio de la lactancia (una casualidad más). Pero el vínculo no inmediato, sino
que a partir de aquí hay que ir fomentándolo. Las hormonas que se producen
durante la lactancia (por ejemplo: la oxitocina es conocida también como la
hormona del amor y la producción de endorfinas hace más probable que la madre
y el bebé puedan permanecer juntos) favorecen el establecimiento de un vínculo
seguro. En realidad cuando hablamos del vínculo, hablamos de seguridad, pero
también y sobre todo de afecto, palabras que en las primeras etapas de la vida
son prácticamente inseparables. Un niño que se siente querido es un niño que se
siente seguro. De la misma manera que no tiene sentido mirar al reloj para ver si
es el momento de dar un abrazo, tampoco tiene mucho sentido mirar al reloj para
decidir si amantar al bebé o no.

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