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ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA INMUNITARIO
Ontogenia de las células del sistema inmunitario
Durante el 1er mes de la embriogénesis, las células madre con capacidad para producir
progenitores de los leucocitos se encuentran en islas eritropoyéticas del saco vitelino.
La región de la aorta, las gónadas y el mesonefros (AGM), adyacente al hígado, produce células
progenitoras que evolucionan hacia células madre hematopoyéticas (HSC).
En la 6 semana de gestación o justo después de que se identi que el hígado embrionario, las
células madre progenitoras del hígado comienzan a producir células sanguíneas.
En la 11 semana, el hígado es la fuente principal de la hematopoyesis y así continúa hasta el 6to
mes de gestación.
Las células progenitoras derivadas de las HSC se diferencian en granulocitos, eritrocitos,
monocitos, megacariocitos y linfocitos.
Después de la formación del esqueleto, que tiene lugar entre los 2-4 meses de gestación, el
desarrollo de los leucocitos empieza a desplazarse hacia la médula ósea.
Esta transición se completa antes de los 6 meses de gestación.
Las células que se diferencian a partir de las primeras células madre empiezan a poblar los
órganos linfáticos primarios, como el timo, a las 7-8 semanas de gestación.
Los precursores de los linfocitos B comienzan con los reordenamientos de inmunoglobulinas (Ig)
a las 7-8 semanas de gestación, y los precursores de los linfocitos T que han iniciado el
reordenamiento de receptores de los linfocitos T (TCR) se detectan en el timo a las 8 semanas de
gestación.
HEMATOPOYESIS Y LINFOPOYESIS
Todas las células maduras de las estirpes hematopoyética y linfocítica derivan de células madre
pluripotenciales (HSC) que producen progenitores de las células especí cas de linaje.
• Progenitores hematopoyéticos, maduran hacia células de la estirpe granulocítica,
eritrocítica, monocítico-dendrítica y megacariocítica.
• Progenitores linfáticos, maduran hacia células linfocíticas B, T e innatas (ILC), incluidas las
células citolíticas naturales (NK).
Después del nacimiento, los granulocitos, los monocitos, las células dendríticas (DC), los
eritrocitos, las plaquetas y los linfocitos B se desarrollan en la médula ósea.
Los progenitores de los linfocitos T abandonan la médula y se diferencian en linfocitos T αβ y γδ
en el timo.
En el timo se desarrollan algunas células NK.
El desarrollo de las células NK especí co de los tejidos tiene lugar fuera del timo, en la médula
ósea, los ganglios linfáticos y el útero.
Regulación del crecimiento y la diferenciación de las células hematopoyéticas y
linfopoyéticas
La regulación de la diferenciación de las células madre ocurre a través de interacciones con una
serie de factores microambientales.
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Los receptores de la super cie celular reconocen ligandos solubles (citocinas) liberados por otras
células o ligandos de la super cie (moléculas de interacción celular) expresados sobre células
adyacentes.
Las citocinas, modi can el crecimiento y el mantenimiento de las células madre pluripotenciales,
así como el desarrollo y la diferenciación de los linajes celulares especí cos.
El efecto de la citocina depende de que la célula haya sido o esté siendo en ese momento
estimulada por otras citocinas.
El estadio de diferenciación y la presencia o ausencia del receptor para la citocina en la super cie
celular in uyen también en la respuesta celular.
Las células estromales situadas dentro de la médula ósea y el timo regulan el crecimiento y la
diferenciación de las células hematopoyéticas y linfáticas liberando citocinas, como :
• Interleucinas 4 (IL-4), 6, 7 y 11.
• Factor inhibidor de la leucemia (LIF).
• Factor estimulador de las colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF).
• G-CSF.
• Factor de las células madre (SCF).
Las células estromales también participan en las interacciones celulares con los progenitores que
expresan el factor de crecimiento broblástico 1 (FGF-1) y el FGF-2, que propicia la expansión de
las HSC.
Las células estromales crean la matriz intercelular ( bronectina y colágeno), que se une a los
receptores de selectinas e integrinas presentes sobre los progenitores hematopoyéticos y
linfáticos.
Citocinas que in uyen en el crecimiento y el mantenimiento de las células madre
pluripotenciales y multipotenciales
La IL-1, estimula el crecimiento de las células madre induciendo la liberación por las células
estromales de la médula ósea de nuevas citocinas y estimulando de manera sinérgica estas
células en presencia de otras citocinas.
La IL-3, propicia el crecimiento de los progenitores hematopoyéticos.
La IL-11, facilita la formación de colonias inducida por IL-3 entre células madre resistentes al 5-
uorouracilo.
La IL-12, actúa sinérgicamente con la IL-3 y la IL-11, o con la IL-3 y el factor de las células madre
(SCF), estimulando la supervivencia y crecimiento de las células madre.
El factor inhibidor de la leucemia (LIF), estimula el crecimiento y desarrollo de las células
progenitoras de la médula ósea.
El TGF-β y la IL-4, son inhibidores potentes del crecimiento de las células progenitoras
hematopoyéticas, sin embargo, potencian el desarrollo de los granulocitos.
El factor de necrosis tumoral α (TNF-α), inhibe el desarrollo de los granulocitos, pero potencia
los efectos de IL-3 o de la proliferación de las células progenitoras hematopoyéticas.
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El factor estimulador de las colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF) y la IL-3,
propician el desarrollo de granulocitos, macrófagos, DC y eritrocitos.
La IL-6, participa en el desarrollo de neutró los, macrófagos, plaquetas, linfocitos T y linfocitos B.
La trombopoyetina, sus señales inducidas facilitan la autorrenovación de las células madre, lo
que aumenta el éxito de los trasplantes.
Citocinas que inhiben el crecimiento de las células madre hematopoyéticas
Las citocinas producidas por las células maduras reducen el crecimiento de las células madre
hematopoyéticas.
La proteína in amatoria del macrófago 1α (MIP-1α), es el inhibidor de la proliferación de las
células progenitoras hematopoyéticas.
El interferón γ (IFN-γ) y TGF-β, regulan el crecimiento de las células madre a través de la
estimulación de la diferenciación terminal.
El factor de necrosis tumoral (TNF-α), regulan el crecimiento de las células madre a través de la
inducción de apoptosis.
Citocinas que in uyen en el desarrollo y la diferenciación de linajes celulares especí cos
La eritropoyetina, regula las etapas nales de diferenciación de los eritrocitos.
El factor estimulador de las colonias de granulocitos (G-CSF), induce la diferenciación de los
granulocitos.
El factor estimulador de las colonias de macrófagos (M-CSF), induce la maduración de los
macrófagos.
Células maduras del sistema inmunitario
Células presentadoras de antígenos (APC)
Es el actor principal de las líneas de defensa inespecí ca y especí ca del antígeno.
Con la maduración, estas células entran en la sangre y circulan hacia los tejidos y órganos.
Las APC se encuentran en los órganos linfáticos sólidos y en la piel.
Las APC especializadas de las áreas de los linfocitos B en los ganglios linfáticos y bazo se
denominan células dendríticas foliculares (FDC).
Atrapan los complejos antígeno-anticuerpo esenciales para generar y mantener los linfocitos B
memoria.
Las FDC no expresan moléculas de la clase II del complejo principal de histocompatibilidad
(MHC) como otras APC.
En cambio, disponen de receptores para la inmunoglobulina G (IgG) (FcγRI [CD64]) y para el
componente C3b del complemento (CR1 [CD35]), respectivamente.
Monocitos-macrófagos
Las células del linaje monocítico-macrofágico están presentes en la sangre como monocitos.
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Estas células expresan moléculas de la clase II del MHC (receptor para lipopolisacáridos) y
receptores para el Fc (FcRs) de las Ig.
Entre estos se encuentran FcγRI, que tiene gran a nidad por la IgG.
Los monocitos y los macrófagos también expresan receptor para el Fc de la IgA.
Son importantes para la opsonización y la fagocitosis.
Los macrófagos activados constituyen una fuente importante de citocinas, como IFN, IL-1 y TNF,
así como de proteínas del complemento y prostaglandinas.
Los macrófagos, junto con las células dendríticas (DC), poseen mucha plasticidad en su
diferenciación y funcionamiento.
Se pueden activar por la vía alternativa y, de este modo, suprimir, adquiriendo propiedades
antiin amatorias de interés en la respuesta inmunitaria frente al cáncer y en el mantenimiento de
la integridad adiposa.
La activación alternativa es inducida por las citocinas IL-4 e IL-13 de los linfocitos T
cooperadores 2 (Th2).
Los monocitos y los macrófagos nacen de progenitores formadores de colonias de granulocitos y
monocitos (CFU-GM) que se diferencian hacia monoblastos, promonocitos y luego monocitos.
Los monocitos maduros abandonan la médula ósea y circulan en el torrente sanguíneo hasta que
entran en los tejidos, donde evolucionan a macrófagos tisulares (macrófagos alveolares, células
de Kup er, macrófagos intestinales y células de la microglía).
Algunas citocinas participan en el desarrollo de los monocitos y granulocitos.
El factor de las células madre (SCF), la IL-3, la IL-6, la IL-11 y el factor estimulador de las colonias
de granulocitos y macrófagos (GM-CSF) fomentan el desarrollo de las células del linaje
mielocítico a partir de las células madre.
El factor estimulador de las colonias de macrófagos (M-CSF), induce la maduración de los
macrófagos.
Células dendríticas
Las DC expresan gran cantidad de moléculas del MHC de la clase II y son potentes inductoras de
la respuesta primaria de los linfocitos T.
Salvo en la médula ósea, están en casi todos los tejidos linfáticos primarios y secundarios y en la
piel, las mucosas y la sangre.
Las DC abundan en la médula tímica para la selección de los timocitos.
El GM-CSF y el TNF-α contribuyen al desarrollo de las DC.
Las DC que residen en lugares de la periferia, como piel, lámina propia intestinal, pulmones, vía
urogenital, suelen ser inmaduras.
Estas células son más fagocíticas y poseen menos moléculas del MHC de las clases I y II y
moléculas coestimuladoras.
Estas DC inmaduras captan antígenos en los tejidos y los presentan después a los linfocitos T y,
conforme migran, maduran hacia APC e cientes.
Las APC predominantes de la piel son las células de Langerhans, presentes en la epidermis.
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Las DC de tejidos inmaduros periféricos degluten y procesan el antígeno y se dirigen hacia las
áreas de linfocitos T de los ganglios linfáticos de drenaje o del bazo.
Las DC maduras pueden presentar directamente los antígenos procesados a linfocitos T en
reposo induciendo su proliferación y diferenciación.
Las células efectoras producidas después de esta presentación se dirigen luego al lugar del
ataque antigénico.
El TNF-α conserva la viabilidad de las células de Langerhans de la piel y estimula su migración.
En las placas de Peyer, las DC inmaduras se encuentran en la cúpula situada bajo el epitelio
asociado al folículo (EAF), donde producen una endocitosis activa de los antígenos captados por
las células M.
Las DC interdigitantes maduras están presentes en regiones de linfocitos T, donde inducen las
respuestas inmunitarias de los Th2.
Granulocitos polimorfonucleares
Los granulocitos polimorfonucleares (PMN) nacen y maduran en la médula ósea.
Después de su liberación de la médula ósea, su vida se extiende desde unos pocos días hasta
5-6 días y está regulada por las condiciones ambientales.
Los PMN se sirven de la diapédesis para acceder desde la sangre a los tejidos.
Los granulocitos son los primeros en responder al estrés, el daño tisular o la invasión de los
microorganismos patógenos.
Dada su función en la fagocitosis y la destrucción, poseen gránulos con características tintoriales
únicas que permiten clasi carlos como neutró los, basó los o eosinó los.
Neutró los
La mayoría de los granulocitos circulantes son neutró los (90%).
Sus gránulos son azuró los y contienen hidrolasa ácida, mieloperoxidasa y lisozima.
Estos gránulos (lisosoma) se fusionan con los microorganismos ingeridos (fagosoma) formando
fagolisosomas que destruyen el microorganismo invasor.
En ocasiones, ocurre una liberación extracelular (desgranulación) de gránulos tras su activación a
través de receptores para Fc.
Otra función del neutró los es la liberación de trampas extracelulares (NETosis), que permiten
captar microorganismos extracelulares y luego proceder a la autofagia para su digestión
intracelular.
Los neutró los expresan CD13, CD15, CD16 (FcγRIII) y CD89 (FcαR).
En respuesta a la infección bacteriana, el número de granulocitos circulantes suele aumentar.
A menudo, esto signi ca una liberación de granulocitos inmaduros, llamados cayados o formas
en banda, desde la médula ósea.
En una infección leve, el número y la función de los neutró los aumentan, lo que se asocia a un
retraso de la apoptosis.
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Conforme se agrava la infección, la función de los neutró los se puede alterar por la inmadurez
de las células.
Los neutró los maduran a partir de células progenitoras CFU-GM y se diferencian en un período
de 10-14 días.
Estos progenitores originan mieloblastos, promielocitos, mielocitos y neutró los maduros.
El SCF, la IL-3, la IL-6, la IL-11 y el GM-CSF fomentan el crecimiento y desarrollo de los
precursores de los neutró los.
El G-CSF induce la maduración de los precursores de los neutró los hacia neutró los maduros.
La IL-4 estimula la diferenciación de los neutró los inducida por el G-CSF, mientras que inhibe el
desarrollo de los macrófagos inducido por IL-3 y M-CSF.
Eosinó los
Suelen constituir del 2-5% de los leucocitos de la sangre.
Son capaces de fagocitar y luego destruir, pero esta no es su principal función.
Los gránulos de los eosinó los son mucho mayores que los de los neutró los y, en realidad, son
orgánulos unidos a la membrana.
Durante la desgranulación, los gránulos se fusionan a la membrana citoplásmica y su contenido
se libera al espacio extracelular.
Los microorganismos con un tamaño excesivo para la fagocitosis, como los parásitos, se ven
expuestos a las toxinas celulares a través de este mecanismo.
Los eosinó los maduran sucesivamente a partir de un progenitor (CFU-Eo) hacia un mieloblasto
eosinó lo, un promielocito eosinó lo, un mielocito y, por último, un eosinó lo maduro.
Hay 3 citocinas fundamentales para el desarrollo de los eosinó los: GM-CSF, IL-3 e IL-5.
El GM-CSF y la IL-3 fomentan el crecimiento y diferenciación de los eosinó los.
La IL-5 tiene efectos más especí cos de linaje sobre la diferenciación de los eosinó los, resulta
importante para la supervivencia y maduración de los eosinó los.
La IL-5 se está utilizando como diana para corregir la eosino lia.
Los eosinó los intervienen en la siopatología del asma y contribuyen a la disfunción de la vía
respiratoria y a la reestructuración tisular.
Basó los y mastocitos
Los basó los suponen menos del 1% de las células de la circulación periférica.
Los mastocitos se encuentran en la proximidad de los vasos sanguíneos y son mucho mayores
que los basó los de la sangre periférica.
Existen 2 tipos diferentes de mastocitos (designados de la mucosa y del tejido conjunto) en
función de su localización.
Los mastocitos de la mucosa necesitan de los linfocitos T para su proliferación, mientras que los
mastocitos del tejido conjuntivo, no.
Los 2 tipos de células tienen gránulos que contienen moléculas efectoras.
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Después de la desgranulación, que ocurre por el entrecruzamiento de la IgE de la super cie
celular a las células a través de un receptor con alta a nidad por la IgE, los basó los y los
mastocitos liberan heparina, histamina y otras sustancias efectoras que median en el ataque
alérgico inmediato.
Tanto los basó los como los mastocitos contienen gránulos citoplásmicos basó los; los 2
expresan el receptor de alta a nidad para la IgE (FcεRI); y los 2 liberan una serie de mediadores
químicos similares que intervienen en la respuesta inmunitaria e in amatoria, sobre todo, en la
ana laxia.
Los basó los maduran a partir de un progenitor (CFU-BM) hacia mieloblastos basó los y luego
promielocitos basó los, mielocitos y, por último, basó los maduros.
El SCF induce los efectos más uniformes sobre el crecimiento y la diferenciación de basó los y
mastocitos.
La IL-3 y el SCF son importantes para la diferenciación de los mastocitos.
La IL-6 también puede aumentar el número de mastocitos.
La IL-9 actúa de manera sinérgica con el SCF para fomentar el crecimiento de los mastocitos.
El factor de crecimiento nervioso y GM-CSF o TGF-β, modi can el crecimiento de los basó los.
La IL-5 para la diferenciación de los basó los.
Plaquetas y eritrocitos
Las células madre hematopoyéticas dan lugar a plaquetas y eritrocitos.
Las plaquetas se necesitan para la formación del coágulo sanguíneo y median en una serie de
funciones inmunitarias.
Las plaquetas derivan de progenitores CFU-GEMM, que se diferencian hacia unidades
formadoras de colonias de megacariocitos en ramilletes (BFU-MEG).
Las BFU-MEG se diferencian luego en CFU-MEG, promegacarioblastos, megacarioblastos,
megacariocitos y, por último, plaquetas.
La trombospondina, la IL-1, la IL-3, el GM-CSF, la IL-6, la IL-11 y el LIF, modi can el crecimiento y
la diferenciación de las plaquetas.
Los eritrocitos maduros son necesarios para suministrar oxígeno a los tejidos.
Los eritrocitos también derivan de progenitores CFU-GEMM, pero sus progenitores son unidades
formadoras de colonias de eritrocitos en ramilletes (BFU-E) que, a su vez, se diferencian en CFU-
E, pronormoblastos, normoblastos basó los, normoblastos policromató los, normoblastos
ortocromáticos, reticulocitos y, por último, eritrocitos.
La GM-CSF, SCF, IL-9, trombospondina y eritropoyetina, regulan el desarrollo de los eritrocitos.
Linfocitos
El tipo fundamental de célula del sistema inmunitario especí co, constituyen un 25% de los
leucocitos de la sangre.
Los 3 tipos de linfocitos que circulan en la sangre periférica son linfocitos T, linfocitos B e ILC o
células NK.
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En el timo, la mayoría (90%) de los linfocitos son linfocitos T, sin embargo, en el bazo y en los
ganglios linfáticos, solo un 30-40% son linfocitos T.
Los linfocitos predominantes en estos lugares son los B (60-70%).
Linfocitos T
Nacen de los progenitores linfocíticos de la médula ósea comprometidos con el linaje T antes de
trasladarse al timo.
En los primeros estadios de la embriogénesis, los precursores de los linfocitos T migran hacia el
timo.
A esta migración se suma la capacidad incipiente de los elementos de educación tímica, las
células epiteliales y las DC, de seleccionar a los linfocitos T adecuados.
Dentro del timo, los linfocitos T reordenan sus receptores especí cos para el antígeno (TCR).
Los linfocitos maduros circulan después por la sangre periférica con una relación aproximada de
2:1 (CD4:CD8) y pueblan los ganglios linfáticos, el bazo y otros tejidos linfáticos secundarios.
Los progenitores de los linfocitos T, que son CD7+, nacen en la médula ósea de una célula madre
linfática multipotencial.
Después de migrar al timo, los progenitores CD7+ originan una población de precursores de
linfocitos T CD34+, CD3−, CD4− y CD8− que sufre una diferenciación adicional posterior hacia
linfocitos T maduros.
Las citocinas producidas por las células epiteliales del timo (IL-1 y CD23 soluble) fomentan la
diferenciación hacia timocitos CD2+, CD3+.
La IL-7 induce la proliferación de los timocitos CD3+ DN (CD4−CD8−).
La IL-7 constituye un requisito imprescindible para el desarrollo de los linfocitos T humanos.
La IL-2 y la IL-4 surten efectos complejos sobre el desarrollo de los timocitos.
La IL-6 actúa como coestimuladora de la proliferación de timocitos DN inducida por IL-1 o IL-2 y
puede estimular la proliferación de timocitos maduros.
Subpoblaciones de linfocitos T
Se pueden dividir según la expresión de CD4 y CD8 sobre su super cie y según su función en la
respuesta inmunitaria.
Los linfocitos T que expresan CD4 colaboran en la síntesis de anticuerpos, mientras que los que
expresan CD8 evolucionan a linfocitos T citotóxicos.
Los linfocitos T CD4 reconocen el antígeno en el contexto de moléculas del MHC de la clase II;
los linfocitos T CD8, el antígeno presentado por las moléculas de la clase I.
Los linfocitos Th maduran en respuesta a los antígenos extraños.
Su función depende de la producción de patrones de citocinas, que permite clasi carlos como Th
del tipo 1 (Th1), Th2 o Th17.
El linfocito Th precursor se diferencia primero hacia un linfocito Th0 que produce IFN-γ e IL-4.
El entorno citocínico determina después si predominan como linfocitos Th1 o Th2.
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Los linfocitos Th1 producen IFN-γ, IL-2 y TNF-α, importantes para la inmunidad celular frente a
los microorganismos patógenos intracelulares, como el bacilo tuberculoso.
Los linfocitos Th2 producen IL-2, 4, 5, 6, 10 y 13, predominan en la hipersensibilidad inmediata o
alérgica de tipo 1.
Los linfocitos Th17, que dependen de la acción de IL-23 o IL-12, produce IL-17 y reviste
importancia para controlar la activación de las células inmunitarias en el tubo digestivo, y la
función hiperactiva de esta se ha asociado a la autoinmunidad.
Los linfocitos T reguladores (Treg), son CD4+, importante para la respuesta inmunitaria
reguladora.
Los Treg se encuentran reducidos en la autoinmunidad y en el tejido adiposo durante la obesidad
y aumentan en el cáncer.
Linfocitos B y células plasmáticas
Los linfocitos B constituyen del 5 al 10% de los linfocitos de la sangre.
Los linfocitos B expresan inmunoglobulina de la membrana celular (mIg) y la mayoría expresan
tanto IgM como IgD.
Las moléculas detectadas en la super cie de los linfocitos B son CD19, CD20, CD23, CD40,
CD72, CD79a y b, moléculas del MHC de la clase II, FcγRII (CD32) y receptores para las
fracciones del complemento C3b (CR1a; CD35) y C3d (CR2a; CD21).
La mIg de los linfocitos B forma parte del complejo receptor de estas células compuesto por
CD19, CD21 y CD81.
Los procesos de proliferación y diferenciación de los linfocitos B ocurren en los centros
germinales de los ganglios linfáticos.
Tras la activación y el entrecruzamiento de la Ig de la super cie por el antígeno especí co, los
linfocitos B experimentan una proliferación y diferenciación para producir células plasmáticas,
que dejan de expresar mIg y moléculas del MHC de la clase II.
Las células plasmáticas son células especializadas, que no se dividen y representan la última
diferenciación de los linfocitos B; su función principal es secretar Ig.
La IL-4 posee una serie de efectos importantes sobre el crecimiento y la diferenciación de los
linfocitos B.
Las dosis bajas de IL-4 inducen a los prolinfocitos B a diferenciarse en linfocitos B que expresan
IgM en la super cie de la membrana, mientras que las dosis más altas de IL-4 inhiben la
diferenciación de los linfocitos B.
En los linfocitos B maduros, la IL-4 aumenta la expresión de moléculas del MHC de la clase II,
CD23 y CD40; fomenta la activación y la progresión hacia el estadio G1 del ciclo celular;
incrementa la proliferación tras la estimulación a través del receptor para la Ig, e induce el cambio
de la clase de inmunoglobulina humana hacia IgG4 e IgE.
La IL-13, íntimamente relacionada con la IL-4, posee muchos efectos parecidos sobre los
linfocitos B.
Las IL-2, 5, 6 y 11 y el factor de crecimiento nervioso actúan sobre linfocitos B maduros
aumentando su proliferación o fomentando su diferenciación hacia células secretoras de
inmunoglobulinas.
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La IL-10 incrementa la viabilidad in vitro de los linfocitos B, aumenta la expresión de moléculas
del MHC de la clase II e incrementa la proliferación y diferenciación de estas células tras su
estimulación a través del receptor para la Ig o del CD40.
El TGF-β1 es el principal factor de cambio hacia la IgA.
Se conocen al menos dos grandes poblaciones de linfocitos B: B-1, presentes en el manto
folicular y la cavidad peritoneal, y B-2 tradicionales, presentes en los folículos linfáticos.
El linaje B-1 predomina al comienzo de la gestación y produce anticuerpos naturales del isotipo
IgM.
Células linfocíticas innatas
Células citolíticas naturales
Se ha establecido una nueva nomenclatura para clasi car a los linfocitos que poseen funciones
citolíticas y no citolíticas características de los linfocitos T, pero que no expresan ningún receptor
de los linfocitos T.
El primer tipo descrito fueron las células citolíticas NK, que comprenden cerca del 10-15% de los
linfocitos circulantes.
Las células NK maduras de la sangre no expresan los receptores tradicionales para el antígeno,
como el TCR o la Ig, y los genes de estos receptores se mantienen sin reordenar.
En los tejidos, las subpoblaciones de células NK humanas expresan cantidades variables de
CD11b y CD27 y esto de ne su función (tolerancia, citotóxica o reguladora).
Las células NK, al igual que los linfocitos T, también expresan la molécula CD2.
Las células NK expresan la cadena β del receptor de IL-2, CD122, que facilita a las células NK en
reposo la respuesta directa a la IL-2.
La función de algunas células NK es proporcionar una actividad citotóxica inespecí ca dirigida
contra las células infectadas por virus y las células tumorales.
Si se aporta un anticuerpo, las células NK pueden proceder a la destrucción especí ca.
Este mecanismo de muerte, conocido como citotoxicidad celular dependiente de anticuerpo
(ADCC), tiene lugar por la unión del anticuerpo al receptor Fcγ CD16.
Después de su activación, las células NK producen citocinas, como IFN-γ, que in uyen en la
proliferación y la diferenciación de otros tipos celulares, en particular las DC.
Algunas moléculas de reconocimiento situadas sobre las células NK humanas activan, otras
inhiben y otras actúan como receptores para moléculas del MHC de la clase I.
Las células NK expresan una serie de antígenos de membrana, al igual que los linfocitos T, y
comparten propiedades funcionales con ciertas subpoblaciones de linfocitos T, lo que hace
pensar en un origen común.
Las células NK probablemente se desarrollan fuera del timo y, de acuerdo con los datos, pueden
provenir de células madre de los ganglios linfáticos.
Las células NK nacen de precursores con «triple negatividad» (CD3−CD4−CD8−) que son CD56+,
pero CD34− y CD5−.
En cambio, los linfocitos T surgen a partir de precursores con negatividad triple que son
CD34+CD5+CD56+.
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Es probable que los linfocitos T y las células NK provengan de un precursor común con triple
negatividad y el fenotipo CD7+CD34+CD5+CD56+.
La cadena α del receptor para la IL-2, CD25, es el principal determinante de la especi cidad en el
linaje del linfocito T frente al NK.
En cuanto se aumenta la expresión de CD25, la célula está destinada a convertirse en un linfocito
T.
La IL-15 y la IL-7 desempeñan papeles primordiales en el desarrollo temprano de las células NK.
La IL-2 induce la proliferación y activación de las células NK maduras.
Esto probablemente ocurre a través de la cadena β del receptor para la IL-2 (CD122), porque las
células NK no expresan CD25.
Tanto la IL-7 como la IL-12 activan a las células NK.
Pese a que la IL-4 inhibe los efectos de la IL-2 o de la IL-7 sobre las células NK, actúa de manera
sinérgica con la IL-12, induciendo una proliferación de las células CD56+.
La IL-6, pese a no tener efecto por sí misma, potencia la actividad de las células NK en los
timocitos cultivados con IL-2.
La IL-15 interviene en la producción de señales de supervivencia para las células NK.
Células inmunitarias innatas no citotóxicas
Estas células, que se parecen en su función a las subpoblaciones T cooperadoras, se dividen en
tres grandes grupos: ILC1, ILC2 e ILC3, de nidos según las citocinas que producen.
Las células ILC1 son células Lin− no citotóxicas que producen IFN-γ y TNF.
Las células ILC2 producen citocinas Th2, del tipo de la IL-4, la IL5, la IL-9 y la IL-13; y algunas
producen an rregulina.
Las células ILC3 producen IL-17A, IL-17F e Il-22.
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