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Principio de Fuerza Normativa

El Tribunal Constitucional declaró infundada la demanda de inconstitucionalidad contra el Nuevo Código Procesal Constitucional (Ley 31307), reafirmando la validez de sus disposiciones con precisiones interpretativas. Se destacó el principio de fuerza normativa de la Constitución, que asegura que los derechos reconocidos tienen un efecto inmediato y deben ser protegidos por las leyes. El fallo subraya la importancia de que las normas procesales no obstaculicen la tutela efectiva de los derechos fundamentales.
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Principio de Fuerza Normativa

El Tribunal Constitucional declaró infundada la demanda de inconstitucionalidad contra el Nuevo Código Procesal Constitucional (Ley 31307), reafirmando la validez de sus disposiciones con precisiones interpretativas. Se destacó el principio de fuerza normativa de la Constitución, que asegura que los derechos reconocidos tienen un efecto inmediato y deben ser protegidos por las leyes. El fallo subraya la importancia de que las normas procesales no obstaculicen la tutela efectiva de los derechos fundamentales.
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EXPEDIENTE 00030-2021-PI/TC

PLENO. SENTENCIA 47/2023

1. HECHOS DEL CASO

• El 23 de julio de 2021, se publicó en el diario oficial El Peruano la Ley Nº 31307,


que aprobó el Nuevo Código Procesal Constitucional.
• El 17 de setiembre de 2021, el Poder Judicial interpuso una demanda de
inconstitucionalidad contra diversos artículos del CPC (artículos 5 [segundo
párrafo], 6, 23.a, 26 [segundo párrafo], 29, 37.8 y 64 [segundo párrafo]), alegando
que contravenían lo dispuesto en los artículos 2.2, 43, 79 y 139 (incisos 2, 3, 6 y
14) de la Constitución Política de 1993. Entre los fundamentos de la demanda se
encontraban, por ejemplo, la supuesta vulneración del derecho de defensa de los
jueces (art. 5), la prohibición del rechazo liminar en procesos de tutela de derechos
fundamentales (art. 6) y la eliminación de la doble instancia o recurso en ciertas
etapas del hábeas corpus (arts. 23.a y 37.8), etc.
• El 11 de enero de 2022, el Congreso de la República contestó la demanda,
rechazando todos los extremos y defendiendo la constitucionalidad de la Ley
31307. En su contestación, el Congreso sostuvo, por ejemplo, que la no
notificación de los jueces demandados no vulneraba su derecho de defensa, ya que
la Procuraduría Pública del Poder Judicial podía representarlos en los procesos
constitucionales impugnatorios (art. 5). Asimismo, argumentó que la prohibición
del rechazo liminar (art. 6) buscaba garantizar la tutela jurisdiccional efectiva y la
urgencia en la tramitación de estos procesos constitucionales.
• El 31 de enero de 2023, el Tribunal Constitucional, en sesión de Pleno
Jurisdiccional, fijó el fallo sobre el Expediente 00030-2021-PI/TC y, tras analizar
los argumentos de ambas partes, declaró INFUNDADA la demanda de
inconstitucionalidad.
• En dicho fallo, el Tribunal interpretó cada uno de los artículos impugnados,
determinando que, con ciertas precisiones interpretativas conforme a la
Constitución, los preceptos cuestionados del CPC eran constitucionalmente
válidos.

2. EXPLICACIÓN DEL PRINCIPIO DE FUERZA NORMATIVA DE LA


CONSTITUCIÓN

El principio de fuerza normativa de la Constitución se fundamenta en que la norma


constitucional, al reconocer derechos y establecer principios, no puede depender
únicamente de la regulación posterior de leyes. Esto significa que los derechos
constitucionales tienen un contenido esencial “inmediata y directamente exigible” a los
poderes públicos, aun cuando su configuración más detallada requiera de legislación.

• El Tribunal Constitucional ha señalado que, cuando los derechos fundamentales


exigen regulación, esto no implica que carezcan de un contenido “per se” exigible
desde el inicio. Una interpretación en contrario iría en contra del principio de
fuerza normativa de la Constitución. En palabras del propio Tribunal: “Los
derechos fundamentales cuya configuración requiera de la asistencia de la ley no
carecen de un contenido per se inmediatamente exigible a los poderes públicos,
pues una interpretación en ese sentido sería contraria al principio de fuerza
normativa de la Constitución. Lo único que ello implica es que, en tales supuestos,
la ley se convierte en un requisito sine qua non para la culminación de la
delimitación concreta del contenido directamente atribuible al derecho
fundamental.”

• De este modo, la fuerza normativa constitucional obliga a que, desde el momento


en que un derecho aparece reconocido en la Carta Magna, ese derecho tenga un
efecto directo e inmediato frente a los poderes públicos. La legislación posterior
solo debe detallar, complementar o precisar los aspectos operativos, sin poder
anular o dejar en suspenso la garantía esencial del derecho.
• En el Nuevo Código Procesal Constitucional, este principio se plasma
explícitamente en el artículo II del CPC, que establece como uno de sus objetivos
garantizar la supremacía de la Constitución y su fuerza normativa, de modo que
todo trámite y formalidad procesal debe ponerse “al servicio de la protección
efectiva de los derechos fundamentales” y no obstaculizarlos.

3. CONCLUSIÓN

En el “Caso del Nuevo Código Procesal Constitucional II”, el Tribunal Constitucional


reafirmó la validez del CPCo (Ley 31307) con las precisiones interpretativas necesarias
para asegurar que sus disposiciones sean coherentes con la Constitución y con los
derechos fundamentales. Al declarar infundada la demanda interpuesta por el Poder
Judicial. Por último, el pronunciamiento subraya la vigencia del principio de fuerza
normativa de la Constitución, recordando que la Carta Magna, al reconocer derechos y
establecer principios, vincula directamente a todas las normas de inferior jerarquía. En
consecuencia, las leyes reglamentarias deben interpretarse siempre de manera que no
eclipse ni postergue el contenido esencial de los derechos constitucionales, sino que los
promueva eficazmente en la práctica jurisdiccional. Así, el Tribunal avaló un diseño
normativo orientado a acelerar la tutela de derechos fundamentales, encontrando un
equilibrio razonable entre la urgencia propia de los procesos de hábeas corpus, amparo,
hábeas data y cumplimiento, y la salvaguarda de las garantías mínimas del debido
proceso.

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