Parasaurolophus: El Dino-Trompeta del Cretácico
Parasaurolophus walkeri es uno de los dinosaurios más reconocibles por su distintiva cresta
craneal, que se proyecta hacia atrás en forma de tubo curvo. Este hadrosáurido, o
“dinosaurio pico de pato”, vivió hace unos 76 a 74 millones de años durante el Cretácico
tardío en América del Norte. Era un herbívoro de gran tamaño, que podía medir hasta 10
metros de largo y pesar alrededor de 3 toneladas.
La característica más fascinante del Parasaurolophus es, sin duda, su cresta, que podía
alcanzar los 1.8 metros de longitud. Investigaciones han revelado que esta estructura hueca
estaba conectada al sistema respiratorio y probablemente servía como una cámara de
resonancia. Esto ha llevado a los científicos a teorizar que podía emitir sonidos de baja
frecuencia, posiblemente usados para la comunicación entre individuos, señalización sexual
o incluso para advertir de peligros. Algunas simulaciones han recreado estos sonidos,
similares a trompetas melancólicas o llamadas de cetáceos.
Parasaurolophus podía desplazarse tanto en dos como en cuatro patas. Se alimentaba de
una gran variedad de plantas, desde hojas hasta ramas blandas, usando su pico córneo
para cortar vegetación y sus complejas baterías dentales para moler el alimento. Como
otros hadrosaurios, probablemente vivía en grandes manadas, lo que le daba protección
frente a los grandes carnívoros como el Daspletosaurus o Gorgosaurus.
Sus fósiles han sido hallados en diversas localidades de Canadá y Estados Unidos, y cada
hallazgo ha contribuido a una imagen más completa de su comportamiento social,
desarrollo juvenil y anatomía acústica.
Parasaurolophus no solo se destaca por su elegancia anatómica, sino también por ser,
posiblemente, uno de los primeros animales terrestres que utilizó el sonido de manera
sofisticada. Su presencia recuerda que la comunicación vocal compleja no es exclusiva de
los mamíferos o aves, sino que tiene raíces profundas en la historia evolutiva.