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Problematic A

La globalización genera oportunidades y tensiones, afectando a comunidades locales y profundizando desigualdades, lo que ha llevado al surgimiento de movimientos sociales como la Asamblea por la Preservación de las Sierras de Tandil, que defiende derechos ambientales y culturales. Además, la salud mental se ha convertido en un eje de acción colectiva, donde los movimientos sociales abogan por un acceso equitativo a servicios de salud mental, evidenciando las desigualdades exacerbadas por la globalización y la pandemia. Se requiere un enfoque integral que articule políticas públicas inclusivas y fortalezca el papel de los movimientos sociales para garantizar la salud mental como un derecho fundamental.

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Temas abordados

  • igualdad de posiciones,
  • Ley de Salud Mental,
  • salud mental,
  • información negativa,
  • desigualdad,
  • recursos insuficientes,
  • inclusión digital,
  • calidad de vida,
  • depresión,
  • aislamiento
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Problematic A

La globalización genera oportunidades y tensiones, afectando a comunidades locales y profundizando desigualdades, lo que ha llevado al surgimiento de movimientos sociales como la Asamblea por la Preservación de las Sierras de Tandil, que defiende derechos ambientales y culturales. Además, la salud mental se ha convertido en un eje de acción colectiva, donde los movimientos sociales abogan por un acceso equitativo a servicios de salud mental, evidenciando las desigualdades exacerbadas por la globalización y la pandemia. Se requiere un enfoque integral que articule políticas públicas inclusivas y fortalezca el papel de los movimientos sociales para garantizar la salud mental como un derecho fundamental.

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  • Ley de Salud Mental,
  • salud mental,
  • información negativa,
  • desigualdad,
  • recursos insuficientes,
  • inclusión digital,
  • calidad de vida,
  • depresión,
  • aislamiento

La globalización redefine las relaciones económicas, políticas y sociales,

creando oportunidades, pero también generando tensiones y desigualdades.


Este proceso, lejos de ser uniforme, impacta de manera diferente en las
comunidades locales, profundizando conflictos entre los modelos de
desarrollo y la sostenibilidad. Es en este contexto que surgen los
movimientos sociales como respuestas organizadas frente a estas
desigualdades. Un ejemplo concreto que estudié es la Asamblea por la
Preservación de las Sierras de Tandil, que refleja claramente esta lucha
entre lo local y lo global.
La globalización, tal como se explica en el material de estudio, puede
analizarse desde enfoques como la "globalización desde arriba", impulsada
por grandes corporaciones y potencias económicas, y la "globalización
desde abajo", promovida por redes sociales y movimientos ciudadanos.
En Tandil, la actividad minera, vinculada a las demandas globales de
materiales de construcción, representa una expresión de la globalización
desde arriba, donde los intereses económicos prevalecen sobre los derechos
ambientales y sociales. Frente a esto, la Asamblea surge como un
movimiento social que encarna la globalización desde abajo, defendiendo no
solo el entorno natural, sino también el patrimonio cultural y la calidad de
vida de la comunidad.
La Asamblea por la Preservación de las Sierras de Tandil se inscribe dentro
de las características de los nuevos y novísimos movimientos sociales. Por
un lado, busca preservar derechos ambientales y culturales, alejándose de
las luchas tradicionales centradas exclusivamente en lo económico. Por otro
lado, utiliza estrategias modernas, como el uso de redes sociales, junto con
métodos más clásicos como las marchas y las protestas, para movilizar a la
población y visibilizar su reclamo. Esta combinación muestra cómo los
movimientos sociales actuales se adaptan a las herramientas del presente,
logrando una difusión más amplia y una organización más efectiva.
Además, su lucha pone en evidencia problemáticas más amplias como la
tensión entre el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental, uno de
los grandes desafíos del mundo contemporáneo. Esto no solo afecta a
Tandil; también tiene implicancias globales. La explotación desmedida de
recursos naturales y la falta de regulaciones efectivas son problemas que
enfrentan muchas comunidades, especialmente en países en desarrollo,
donde las políticas neoliberales han priorizado la inversión privada por sobre
el bienestar colectivo.
Lo que resulta particularmente interesante es cómo estos movimientos,
además de resistir, generan espacios de educación y concientización. La
Asamblea no se limita a defender las sierras; también fomenta el diálogo, la
reflexión y la participación activa de la comunidad, alineándose con el
enfoque de la psicopedagogía comunitaria. Este tipo de movimientos
sociales no solo buscan solucionar un problema puntual, sino también
empoderar a las personas para que se conviertan en agentes de cambio en
sus propios contextos.
En conclusión, la Asamblea por la Preservación de las Sierras de Tandil
ejemplifica cómo los movimientos sociales emergen como respuestas
necesarias en un mundo globalizado donde las tensiones entre lo local y lo
global son inevitables.
Este caso nos muestra que las comunidades tienen la capacidad de
organizarse y resistir frente a los modelos económicos dominantes,
defendiendo sus derechos y su entorno.
A través de su lucha, no solo buscan preservar el presente, sino también
construir un futuro más equitativo y sostenible, enseñándonos que el
cambio es posible cuando las personas se unen y actúan con conciencia y
compromiso
La salud mental es una problemática sociocultural que atraviesa múltiples
dimensiones de la vida contemporánea, estrechamente vinculada con los
procesos de globalización, la acción colectiva de los movimientos sociales,
las transformaciones tecnológicas y las tensiones ideológicas en torno a la
igualdad.
En primer lugar, desde la Unidad I: Globalización, entendemos que este
fenómeno no es solo económico, sino también social y cultural, con efectos
profundos en la salud mental.
Por un lado, la globalización ha intensificado el ritmo de vida, aumentando
los niveles de estrés, ansiedad y depresión, especialmente en contextos
donde el acceso a los servicios de salud mental es limitado.
Por otro lado, el modelo neoliberal que acompaña a la globalización prioriza
la eficiencia y la competitividad, dejando en segundo plano derechos
fundamentales como el acceso equitativo a la salud. Las desigualdades que
surgen de este proceso son particularmente evidentes en las poblaciones
más vulnerables, como quienes viven en la pobreza o en áreas rurales.
Además, el contexto de la pandemia por COVID-19, que aceleró la
interdependencia global, puso en evidencia cómo estas desigualdades se
traducen en una mayor brecha en el acceso a servicios de salud mental
adecuados, agravando los problemas preexistentes.
Desde la Unidad II: Movimientos sociales, podemos observar cómo la
salud mental comienza a ser un eje de acción colectiva
. Los movimientos sociales, que históricamente lucharon por la justicia
económica y social, hoy también abogan por el acceso a la salud integral,
incluida la mental.
La falta de políticas públicas eficaces para garantizar este derecho ha
generado protestas y demandas por sistemas de salud más inclusivos y
accesibles.
Estos movimientos, al igual que los nuevos y novísimos movimientos
sociales, no solo buscan visibilizar las problemáticas, sino también promover
un cambio cultural que combata el estigma asociado a los trastornos
mentales.
Un ejemplo claro es el creciente reclamo por implementar de manera
efectiva leyes como la Ley Nacional de Salud Mental Nº26.657, que
establece principios fundamentales para garantizar este derecho en
Argentina, pero que enfrenta barreras en su aplicación real debido a la falta
de recursos y voluntad política.
La Unidad III: Sociedad de la información es especialmente relevante
para analizar la relación entre tecnología y salud mental.
La digitalización, que se aceleró en el contexto de la pandemia, transformó
las dinámicas sociales, laborales y educativas, generando nuevos desafíos
para el bienestar mental.
Si bien las herramientas tecnológicas permitieron mantener cierta
continuidad en la educación y el trabajo, también profundizaron
desigualdades, especialmente para quienes no tenían acceso a dispositivos
o conexión a internet.
Además, el uso constante de tecnologías y redes sociales ha generado un
impacto emocional significativo, con problemas como la hiperconectividad,
el aislamiento y la exposición a información negativa o falsa, lo que agrava
los trastornos de ansiedad y depresión.

En este sentido, se plantea la necesidad de integrar un enfoque crítico en el


uso de las tecnologías, que permita garantizar la inclusión digital sin
comprometer el bienestar psicológico.
Por último, la Unidad IV: Nuevas derechas nos invitan a reflexionar sobre
cómo las tensiones ideológicas afectan la implementación de políticas que
prioricen la salud mental.
En el debate entre los modelos de igualdad de oportunidades e igualdad de
posiciones, la salud mental se convierte en un terreno de disputa.
El modelo de igualdad de oportunidades, basado en el mérito individual, no
contempla las barreras estructurales que enfrentan las personas más
vulnerables, perpetuando la exclusión.
Por otro lado, el modelo de igualdad de posiciones, que busca redistribuir
recursos para reducir desigualdades, enfrenta resistencias políticas y
económicas en el marco de un sistema neoliberal que minimiza el rol del
Estado en la protección de derechos sociales.
Esto se refleja en la falta de inversión en sistemas de salud mental públicos,
que, como en el caso de nuestra ciudad, están marcados por la escasez de
personal, recursos insuficientes y largas esperas para acceder a
tratamientos.
En conclusión, el análisis de la salud mental desde las cuatro unidades del
final nos permite entenderla como un tema transversal que refleja las
tensiones y desafíos de las sociedades contemporáneas.
Para garantizar que la salud mental sea un derecho accesible para todos, es
necesario un enfoque integral que articule políticas públicas inclusivas,
acción colectiva y una revalorización cultural del bienestar psicológico.
Esto implica no solo enfrentar las desigualdades estructurales exacerbadas
por la globalización, sino también fortalecer el rol de los movimientos
sociales como actores de cambio, aprovechar las tecnologías de manera
responsable e impulsar un debate político que priorice la igualdad en el
acceso a derechos fundamentales
De esta manera, podríamos avanzar hacia una sociedad más justa y
saludable, donde la salud mental sea reconocida como una prioridad tanto
individual como colectiva.

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