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El Martín Fierro

El Martín Fierro, escrito por José Hernández, es un poema narrativo que retrata la vida de los gauchos en el siglo XIX, abordando temas de injusticia social y resistencia ante un sistema opresor. La obra se divide en dos partes: la primera denuncia las violencias sufridas por el gaucho, mientras que la segunda presenta un tono más reflexivo y conciliador, donde el protagonista busca reintegrarse a la sociedad. A través de su narrativa, Hernández reivindica la figura del gaucho como símbolo de dignidad y resistencia, aunque también refleja la marginalización de la mujer en ese contexto.

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El Martín Fierro

El Martín Fierro, escrito por José Hernández, es un poema narrativo que retrata la vida de los gauchos en el siglo XIX, abordando temas de injusticia social y resistencia ante un sistema opresor. La obra se divide en dos partes: la primera denuncia las violencias sufridas por el gaucho, mientras que la segunda presenta un tono más reflexivo y conciliador, donde el protagonista busca reintegrarse a la sociedad. A través de su narrativa, Hernández reivindica la figura del gaucho como símbolo de dignidad y resistencia, aunque también refleja la marginalización de la mujer en ese contexto.

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El Martín Fierro

El Autor y el Contexto Político y Social


A principios del siglo XVII, aparecen en la zona del Litoral los primeros
gauchos, también llamados “gauderíos” o “changadores”. Estos hombres,
atraídos por el ganado cimarrón, animales salvajes que deambulaban sin
dueño por las pampas, bastaba con faenar una vaca para alimentarse. Así
nace la figura del gaucho: libre, nómade, sin residencia fija ni trabajo estable,
recorriendo grandes distancias a caballo y durmiendo sobre el recado. En
1661, las autoridades autorizaron a los terratenientes a realizar “vaquerías”,
es decir, expediciones para recolectar y faenar ese ganado salvaje. El gaucho
comenzó entonces a trabajar para estos estancieros, alejándose cada vez
más hacia la campaña profunda.
La escritura de El Martín Fierro no puede comprenderse sin atender al
complejo contexto histórico, político y social de la Argentina en la segunda
mitad del siglo XIX. El proyecto mental que ha precedido un proceso de
escritura resultará siempre inaccesible para el investigador, pero es indudable
que el lenguaje del Martín Fierro y su materia poética debieron ir tomando
forma largamente en un espacio de interacción entre vida, política y literatura.
José Hernández nació el 10 de noviembre de 1834 en Chacras de Perdriel
(hoy Villa Ballester, San Martín), en la provincia de Buenos Aires. Durante su
infancia, asistió al colegio de don Pedro Sánchez y luego al Liceo de San
Telmo. En 1846, poco antes de cumplir 12 años, una afección al pecho llevó a
su padre a trasladarlo al campo por consejo médico, allí se hizo gaucho,
presenció la vida de frontera, los entreveros con indígenas y desarrolló un
conocimiento empírico de la vida campesina que marcaría profundamente su
obra.
El principal conflicto entre los gauchos y el gobierno durante el siglo XIX
giraba en torno a la leva o reclutamiento forzoso para el servicio militar,
especialmente en los fortines de frontera. Muchos gauchos eran obligados a
abandonar sus hogares y la vida en la campaña para incorporarse al ejército,
donde enfrentaban condiciones duras, salarios bajos y pocas garantías. Esta
situación generó una profunda resistencia entre los gauchos, quienes eran
vistos por el Estado como una población indisciplinada y peligrosa.
Tras la revolución porteña del 11 de septiembre de 1852, Buenos Aires se
separa de la Confederación Argentina. En ese contexto, el joven Hernández
abandona los campos del sur y se incorpora a las luchas políticas,
participando del combate de San Gregorio. Comienza así una vida donde lo
personal y lo colectivo se funden: la biografía del autor se convierte en un
reflejo de la historia nacional.
En 1854, la Revista del Plata publica un documento donde ya se escucha el
tono social que resonará años después en el Martín Fierro: una “Memoria
descriptiva” en la que pobres labradores denuncian el régimen de leva militar,
el abuso de las autoridades y su condición de siervos. Este texto refleja la
situación de muchos hombres de la campaña: pobres, desplazados,
sometidos. Es precisamente de esa clase social –la de pequeños productores
y trabajadores rurales arruinados– de donde surge el protagonista del poema
de Hernández.
Retirado de la milicia en 1854, Hernández adhiere al Partido Federal
Reformista, que buscaba la reintegración de Buenos Aires a la Confederación.
En los años siguientes desarrolla una intensa actividad periodística en
defensa del federalismo, desde medios como El Nacional Argentino, El
Argentino, El Eco de Corrientes y La Capital de Rosario. En 1869 funda El
Río de la Plata, donde propone reformas democráticas y critica el sistema de
frontera que obligaba a los gauchos a servir en el ejército.
El estallido de la revolución jordanista en 1870 lo lleva a un nuevo viraje: se
une a las fuerzas del caudillo Ricardo López Jordán, participa en la batalla de
Ñaembé y tras la derrota se exilia en Rio Grande do Sul. Algunas versiones
afirman que allí comienza la redacción del Martín Fierro, aunque no hay
pruebas concluyentes. Lo cierto es que, tras obtener permiso para volver a
Buenos Aires en 1872, se aloja en el Hotel Argentino, donde da forma
definitiva a su poema.
La primera edición de El gaucho Martín Fierro aparece a fines de 1872 en la
imprenta de La Pampa. En ella, Hernández da forma a un modelo de
resistencia rural ante un sistema injusto: el gaucho, perseguido y despojado,
se convierte en matrero, huye, sobrevive en la frontera y vuelve transformado.
La obra propone una crítica implícita al Estado liberal que margina al hombre
de campo, pero también una reflexión sobre la justicia, la dignidad y la
posibilidad de redención.
La primera parte del poema, El gaucho Martín Fierro, narra en tono
autobiográfico la historia de un gaucho que es reclutado por la fuerza para
servir en la frontera, donde sufre maltratos, hambre y abandono por parte del
Estado. Luego de años de injusticias, Fierro deserta, regresa a su rancho y
descubre que ha perdido todo: su casa ha sido destruida, su mujer se ha ido y
sus hijos han desaparecido. Sin familia ni trabajo, se convierte en un
perseguido, obligado a vivir al margen de la ley. A partir de entonces, recorre
la llanura y enfrenta numerosos conflictos, entre ellos varios duelos.
Finalmente, se une a otro gaucho fugitivo, el Moreno, con quien comparte su
destino de rebeldía. En esta primera parte, la voz de Fierro expresa una fuerte
denuncia social contra los abusos del poder, la injusticia del servicio militar
forzado y el abandono de los sectores rurales por parte del gobierno. El
poema establece así el perfil del gaucho como víctima del sistema, al mismo
tiempo que lo eleva a la categoría de héroe popular.
La Familia de José Hernández
En el plano personal, José Hernández se casó en 1859 con Carolina
González del Solar, con quien tuvo siete hijos. En cuanto a la cantidad de
hijos que tuvo José Hernández, existen diferentes versiones que varían según
las fuentes. Históricamente, se reconoce que tuvo alrededor de seis o siete
hijos, tanto varones como mujeres. Sin embargo, algunas biografías oficiales
o registros más conservadores suelen mencionar solamente dos hijos
varones, quizá por ser los más conocidos o por haber sobrevivido a la adultez
y estar más vinculados a su legado público. Por otro lado, interpretaciones
literarias y culturales, como la del escritor Roberto Fontanarrosa, hablan de
seis hijos, ampliando el panorama familiar para reflejar un contexto más
completo o simbólico.

La Vuelta del Martín Fierro


A partir de la extraordinaria repercusión popular de El gaucho Martín Fierro,
comenzaron a manifestarse designios pedagógicos y políticos en torno al
poema. En la dinámica de su paratexto fueron quedando huellas que
muestran cómo se fue gestando la necesidad de una segunda parte. El 18 de
abril de 1876, apenas un mes después de la publicación de la décima edición,
el diario La Tribuna anunciaba que José Hernández “está escribiendo el
segundo tomo de su bella composición con el título de La vuelta de Martín
Fierro”. Esta mención señalaba no solo el interés público, sino también un
cambio en la percepción política del autor por parte de la prensa porteña. El
mismo diario que un año antes había censurado duramente la reedición de La
vida del Chacho, ahora acogía con entusiasmo al poeta que se convertía en
figura activa del Partido Autonomista.
La estrategia de publicación del poema estuvo profundamente vinculada con
la coyuntura política e ideológica del momento. A pesar de la difusión del
poema por numerosos diarios rioplatenses, Hernández y sus editores omiten
mencionar en la octava edición de 1874 a los tres grandes periódicos de
Buenos Aires: El Nacional, La Tribuna y La Nación. Este silenciamiento no es
casual: revela las tensiones entre el autor y la prensa del centralismo porteño.
Sin embargo, para 1876 estas tensiones comenzaban a diluirse. Hernández,
ya más cercano al Partido Autonomista, empieza a ser visto con otros ojos
desde el ámbito periodístico oficialista.
La escritura de La vuelta de Martín Fierro se extendió al menos durante tres
años. En este proceso, el texto incorpora referencias históricas concretas que
vinculan la ficción con el presente de su autor. La Penitenciaría en la que
transcurre gran parte de la historia del Hijo Mayor fue inaugurada el 29 de
mayo de 1877. A su vez, una sextina en los versos 2055–2066 alude a
Enrique O’Gorman, su primer director, nombrado en enero de 1877. El otro
acontecimiento aludido es la ofensiva militar contra los pueblos originarios que
antecedió a la Conquista del Desierto. En los versos 673–678 de la segunda
parte, se describe la aniquilación de las tribus indígenas, reflejo directo de las
campañas de desgaste llevadas a cabo en 1878 por órdenes del general Julio
Argentino Roca.
Durante este mismo período, Hernández ejercía su actividad intelectual desde
la Librería del Plata, donde habría redactado buena parte del poema. Esta
vez, la aparición del libro fue noticia destacada en la prensa porteña y
extranjera: El Siglo, La Tribuna, La Prensa, El Pueblo Argentino, La Patria
Argentina, Le Courrier de la Plata, The Standard, Deutscher Pioner am Rio de
la Plata y El Correo Español difundieron el evento con reseñas y comentarios.
El contenido de La vuelta de Martín Fierro revela el giro ideológico del autor.
En lugar de reiterar la denuncia social de la primera parte, Hernández elige
mostrar a un Fierro reflexivo, que aconseja a sus hijos, los llama al trabajo y la
prudencia, y acepta su incorporación a la sociedad que antes lo marginó. Este
cambio responde no solo a una evolución literaria, sino también a la nueva
postura política del autor: en marzo de 1879, el mismo mes de publicación del
libro, es electo diputado provincial por el Partido Autonomista Unionista y poco
después adhiere a la candidatura presidencial de Julio A. Roca. Así, José
Hernández consuma su pasaje desde la resistencia gauchesca a la
integración en el proyecto nacional dominante. El título mismo, La vuelta de
Martín Fierro, ya no alude al regreso del héroe como rebelde, sino como
símbolo del desistimiento de la lucha, en un gesto de reconciliación con la
legalidad.
En La vuelta de Martín Fierro, el protagonista reaparece luego de años de
vida errante y clandestina. Ya no es el gaucho rebelde que enfrentaba al
sistema, sino un hombre que busca reintegrarse en la sociedad. Reencuentra
a sus hijos y al Moreno, y juntos asisten a la payada con el Moreno Negro, un
momento central de la obra que simboliza el cruce entre culturas. A lo largo
del texto, Fierro transmite enseñanzas y consejos de vida, adoptando un tono
más reflexivo y pedagógico. En lugar de la denuncia directa de la primera
parte, esta segunda entrega plantea un mensaje de conciliación, resignación y
aceptación del orden establecido. El gaucho ya no lucha contra las injusticias,
sino que transmite una ética de supervivencia y adaptación, resignando el
enfrentamiento con las instituciones. La obra concluye con una estructura
circular, al mostrar que sus hijos continuarán su camino, aunque ya no desde
la marginalidad, sino con las advertencias y enseñanzas del padre como guía.
Esta transformación marca un cambio en el mensaje político y cultural de la
obra, que ahora busca integrar al gaucho en la sociedad nacional emergente.
Características
El Martín Fierro es un poema narrativo de tono épico que relata la historia de
un gaucho perseguido por las injusticias del sistema. Está compuesto en
verso, principalmente en sextinas de arte menor, es decir, estrofas de seis
versos octosílabos con rima consonante. Esta estructura se relaciona con la
tradición oral y musical del gaucho, ya que muchas de sus estrofas están
pensadas para ser recitadas o cantadas con acompañamiento de guitarra.
La obra se inscribe dentro del género de la literatura gauchesca, un
subgénero literario rioplatense que adopta la voz del gaucho como narrador.
Aunque Hernández no fue un gaucho real, logra imitar con gran eficacia su
manera de hablar, lo que le da autenticidad y fuerza a la narración. A través
de la figura de Martín Fierro, el autor construye una épica popular que
combina elementos del folclore, la denuncia social y la poesía tradicional.
Temas
La primera parte del Martín Fierro tiene un tono de denuncia y muestra la dura
realidad del gaucho en el siglo XIX. A través del relato de Fierro, se refleja la
violencia institucional, ya que es llevado por la fuerza al ejército, donde sufre
malos tratos, abandono y pierde todo lo que tenía. Esta violencia no es solo
física, sino también social: el sistema lo excluye, lo empuja a la pobreza y a
una vida de fugitivo. Fierro, que era un hombre de trabajo, termina sin hogar
ni familia, lo que evidencia la injusticia de un Estado que en lugar de proteger,
castiga. Su deseo de libertad choca con las leyes impuestas, y su rebeldía no
nace del crimen, sino como forma de resistir ante tanto maltrato.
En la segunda parte, el tono cambia y se vuelve más reflexivo. Fierro, ya
mayor, busca reencontrarse con sus hijos y transmitirles consejos para que
vivan con dignidad. Reflexiona sobre la violencia, a la que ahora ve como
inútil y dolorosa, y promueve la prudencia y la paz. También insiste en el valor
del trabajo, la honestidad y la educación como formas de enfrentar la pobreza
sin caer en la marginalidad. La historia deja espacio para el perdón y la
redención, mostrando a un Fierro que ya no quiere vengarse, sino reconstruir
su vida. Se plantea también una mirada sobre el destino, aceptando que no
siempre se puede controlar todo, pero que aún así se puede actuar con
honor.
En resumen, mientras que la primera parte denuncia la violencia y la pobreza
provocadas por un sistema injusto, la segunda propone una salida más sabia
y pacífica. Sin embargo, ambas partes comparten la misma intención crítica y
reivindican al gaucho como una figura marginada pero digna.
En Martín Fierro, el rol de la mujer es secundario y está marcado por una
visión tradicional y patriarcal propia del siglo XIX. Las mujeres aparecen poco
y, cuando lo hacen, suelen tener un papel pasivo, sin voz ni protagonismo.
Están asociadas al hogar, la maternidad y la familia, y su presencia funciona
como símbolo de la vida estable que Fierro pierde al ser reclutado. También
se muestran como figuras vulnerables frente al abandono y la pobreza, como
ocurre con la esposa de Fierro, que desaparece con sus hijos tras su partida.
En algunos casos, la mujer es tratada como objeto de deseo o disputa entre
hombres, sin agencia propia. La obra no presenta personajes femeninos
fuertes ni con liderazgo, lo que refleja la exclusión de la mujer de los espacios
públicos y su subordinación dentro de la sociedad de la época.

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