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Eetica

El documento aborda la naturaleza del acto humano, definiéndolo como aquel que surge de la voluntad deliberada y consciente del individuo, y distingue entre actos humanos, actos del hombre y actos meramente naturales. Se exploran las divisiones del acto humano en relación con la moralidad, clasificándolos como buenos, malos o indiferentes, y se discute el concepto de acto voluntario indirecto, donde se tolera un efecto negativo derivado de una acción con un efecto positivo. La conclusión enfatiza la importancia de la reflexión moral en la toma de decisiones y sus consecuencias.
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El documento aborda la naturaleza del acto humano, definiéndolo como aquel que surge de la voluntad deliberada y consciente del individuo, y distingue entre actos humanos, actos del hombre y actos meramente naturales. Se exploran las divisiones del acto humano en relación con la moralidad, clasificándolos como buenos, malos o indiferentes, y se discute el concepto de acto voluntario indirecto, donde se tolera un efecto negativo derivado de una acción con un efecto positivo. La conclusión enfatiza la importancia de la reflexión moral en la toma de decisiones y sus consecuencias.
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CENTRO PRIVADO

“EL MOISÉS “
Bikuy - Bata

PROPIEDAD FUNDAMENTAL DEL ACTO MORAL

Asignatura:Ética
Profesor: Crispín Esteban Avá
Alumno: Marcelo Ntugu Edu
Nivel : 2°Bach (letras)
Grupo: A

Fecha 22/05 /2025


INDICE:
1. Definición del acto humano

2. Division del acto humano

3. El acto volutario indirecto


INTRODUCCION
El estudio de los actos morales es fundamental para comprender la naturaleza humana
y la forma en que los individuos interactúan con el mundo que los rodea.
Permite reflexionar sobre la ética, la moralidad y los valores que guían nuestras
acciones, así como sobre la importancia de la responsabilidad y la libertad.
1. DEFINICIÓN DEL ACTO HUMANO
Los actos humanos son aquellos que proceden de la voluntad deliberada del hombre,
es decir, los que realiza con conocimiento y libre voluntad. En ellos, interviene
primero el entendimiento o sea la inteligencia, porque no se puede querer o desear lo
que no se conoce: con el entendimiento el hombre advierte el objeto y delibera si
puede y debe tender a él, o no. Una vez conocido el objeto, la voluntad se inclina
hacia él porque lo desea, o se aparta de él, rechazándolo. Sólo en este caso cuando
intervienen inteligencia y voluntad el hombre es dueño de sus actos, y por tanto,
plenamente responsable de ellos. Y sólo en los actos humanos puede darse valoración
moral. No todos los actos que realiza el hombre son propiamente humanos, ya que
como hemos señalado antes, pueden ser también: • Meramente naturales: los que
proceden de las potencias vegetativas y sensitivas, sobre las que el hombre no tiene
control voluntario alguno, y son comunes con los animales: por ejemplo, la nutrición,
circulación de la sangre, respiración, la percepción visual o auditiva, el sentir dolor o
placer, etc. • Actos del hombre: los que proceden del hombre, pero faltando ya la
advertencia (niños pequeños, distracción total), ya la voluntariedad (por coacción
física, por ejemplo), ya ambas (por ejemplo, en el que duerme).

2. DIVISIÓN DEL ACTO HUMANO

Por su relación con la moralidad, el acto humano puede ser: • Bueno o lícito, si está
conforme con la ley moral (por ejemplo, el dar limosna). • Malo o ilícito, si le es
contrario (por ejemplo, mentir). • Indiferente, cuando ni le es contrario ni conforme a
la moral (por ejemplo, el caminar) Aunque ésta es la división más importante, interesa
señalar también que, en razón de las facultades que lo perfeccionan, el acto puede ser:
• Interno: el realizado a través de las facultades internas del hombre, inteligencia,
memoria, imaginación, por ejemplo, el recuerdo de una acción pasada, o el deseo de
algo futuro. • Externo: cuando intervienen también los órganos y sentidos del cuerpo
(por ejemplo, comer o leer). realizar, o que ya está realizando. Esta advertencia puede
ser plena o semiplena, según se advierta la acción con toda perfección o sólo
imperfectamente (por ejemplo, estando semi-dormido). Obviamente, todo acto
humano requiere necesariamente de esa advertencia, de tal modo que un hombre que
actúa a tal punto distraído que no advierte de ninguna manera lo que hace, no
realizaría un acto humano. No basta, sin embargo, que el acto sea advertido para que
pueda ser imputado moralmente: en este caso es necesaria, además, la advertencia de
la relación que tiene el acto con la moralidad (por ejemplo, el que advierte que está
conduciendo un automóvil, pero no se da cuenta que tomo un carril no permitido,
realiza un acto humano que, sin embargo, no es imputable moralmente). La
advertencia, pues, ha de ser doble: • advertencia del acto en sí y • advertencia de la
moralidad del acto. El consentimiento Lleva al hombre a querer realizar ese acto
previamente conocido, buscando con ello un fin. Como señala Santo Tomás, acto
voluntario o consentido es “el que procede de un principio intrínseco con
conocimiento del fin”.
3. EL ACTO VOLUNTARIO INDIRECTO

El acto voluntario indirecto se da cuando al realizar una acción, además del efecto que
se persigue de modo directo con ella, se sigue otro efecto adicional, que no se pretende
sino sólo se tolera por venir unido al primero (por ejemplo, el militar que bombardea
una ciudad enemiga, a sabiendas de que morirán muchos inocentes: quiere
directamente destruir al enemigo -voluntario directo-, y tolera la muerte de inocentes -
voluntario indirecto-). Es un acto, por tanto, del que se sigue un efecto bueno y otro
malo, y por eso se le llama también voluntario de doble efecto.

Es importante percatarse de que no es un acto hecho con doble fin (por ejemplo, robar
al rico para darle al pobre), sino un acto del que se siguen dos efectos: doble efecto, no
doble fin. Por ejemplo, Robin Hood realiza acciones con doble fin: el fin inmediato es
robar al rico, el fin mediato es darle ese dinero a los pobres.
No es una acción de doble efecto, sino una acción con un fin propio y un fin ulterior.
Hay casos en que es lícito realizar acciones en que, junto a un efecto bueno se seguirá
otro malo.
Para que sea lícito realizar una acción de la que se siguen dos efectos: bueno uno
(voluntario directo) y malo el otro (voluntario indirecto), es necesario que se reúnan
determinadas condiciones:
1. Que la acción sea buena en sí misma, o al menos indiferente: Así, nunca es lícito
realizar acciones malas (por ejemplo, mentir, jurar en falso, etc.), aunque con ellas se
alcanzaran óptimos efectos, ya que el fin nunca justifica los medios, y por tanto no se
puede hacer el mal para obtener un bien. Para saber si la acción es buena o indiferente
habrá que atender, como se verá más adelante, a su objeto, fin y circunstancias.

2. Que el efecto inmediato o primero que se produce sea el bueno, y el malo sea sólo
su consecuencia necesaria: Es un principio que se deriva del anterior. Es necesario que
el buen efecto derive directamente de la acción, y no del efecto malo (por ejemplo, no
sería lícito que por salvar la fama de una muchacha se procurara el aborto, pues el
efecto primero es el aborto; no sería lícito matar a un inocente para después llegar
hasta donde está el culpable, porque el efecto primero es la muerte del inocente)

4. Que uno se proponga el fin bueno, es decir, el resultado del efecto bueno, y no el
malo, que solamente se tolera: Si se intentara el fin malo, aunque fuera a través del
bueno, la acción sería inmoral, por la perversidad de la intención. El fin malo sólo se
tolera por ser imposible separarlo del bueno, con disgusto o desagrado.

Ni siquiera es lícito intentar los dos efectos, sino únicamente el bueno, permitiendo el
malo solamente por su absoluta inseparabilidad del primero (por ejemplo, el empleado
que amenazado de muerte da el dinero a los asaltantes, ha de tener como fin salvar su
vida, y no que le roben al patrón). Aun teniendo los dos fines a la vez, el acto sería
inmoral.

CONCLUSION

Un acto moral implica que, tras reflexionar sobre los motivos, fines, medios y
consecuencias de una acción, se decide actuar de acuerdo con lo que se considera
correcto o justo, guiados por nuestra conciencia y valores. En esencia, se trata de la
toma de decisión moral que se traduce en una acción, y que a su vez, puede tener
consecuencias que afectan a la persona que actúa y a los demás.
BIBLIOGRAFIA

 Google.com
 Informacio de la UNIVERSIDAD FASTA
 /www.unav.edu/web

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