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Via Crucis

El documento es una oración reflexiva que acompaña el Via Crucis, donde se invita a los fieles a compartir sus sufrimientos y miedos con Jesús, recordando su sacrificio y amor. A lo largo de las estaciones, se medita sobre las caídas de Jesús y la importancia de cargar con nuestras propias cruces, así como el apoyo de la Virgen y la comunidad. La oración concluye con una reflexión sobre la esperanza de la resurrección y el llamado a vivir en amor y servicio a los demás.

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Via Crucis

El documento es una oración reflexiva que acompaña el Via Crucis, donde se invita a los fieles a compartir sus sufrimientos y miedos con Jesús, recordando su sacrificio y amor. A lo largo de las estaciones, se medita sobre las caídas de Jesús y la importancia de cargar con nuestras propias cruces, así como el apoyo de la Virgen y la comunidad. La oración concluye con una reflexión sobre la esperanza de la resurrección y el llamado a vivir en amor y servicio a los demás.

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Oración Inicial

Querido Jesús:

Tú sabes que también nosotros tenemos cruces, cada uno de nosotros tenemos
dificultades, cosas que nos duelen y nos dan miedo. Tú nos escuchas, nos tienes
en cuenta y nos invitas a compartir contigo este momento de amor, de entrega, de
sacrificio. Aquí ponemos delante de ti todo lo que nos da miedo, todos nuestros
deseos e inquietudes.

Querido buen Jesús: tú sabes lo que es sentirnos solos, sabes lo que es tener
miedo, sabes lo que es sentirte defraudado. En este momento te pido que de la
misma manera que tú confiaste en la voluntad de Dios Padre, nos ayudes a tener
en mente esa única voluntad que nos llevará al Cielo, a ese encuentro deseado
contigo.

Mi querido buen Jesús: quiero permanecer a tu lado. En este momento quiero


quedarme en cada uno de los pasos que vas a dar por mí. Quiero que tu dolor se
convierta en mi dolor, que pueda sentir el peso de la Cruz , de ese sacrificio que has
hecho porque me amas con locura.

También te pido que nos ayudes a cargar con nuestras cruces cada día como Tú
cargaste con la tuya. Ayúdanos a ser cada vez más buenos, a ser como Tú nos
quieres. Y te agradezco porque sé que siempre estás cerca de mí y que nunca me
abandonas, sobre todo cuando tengo más miedo, y porque has enviado a mi Ángel
custodio que cada día me protege e ilumina. Amén.

1ª Estación: Jesús sentenciado a muerte

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.


Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían
aclamado poco antes. Y El calla... Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos
inmediatamente...

Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo
merezco. ¡Ayúdame! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

2ª Estación: Jesús cargado con la cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Que yo
comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques,
de mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis
hermanos, mi cruz de cada día. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

3ª Estación: Jesús cae, por primera vez, bajo el paso de la cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Tú caes,
Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de
haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos. ¡Ayúdame a
levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

4ª Estación: Encuentro con la Virgen

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Haz
Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida.

Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día
de mi existencia. ¡Ayúdame Madre! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre
Nuestro, Ave María y Gloria...

5ª Estación: el Cirineo ayuda al Señor a llevar la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Cada uno
de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para
realizarnos de una manera particular.

¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la
de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos. ¿Cómo llevo adelante la realización de mi
misión de Cirineo? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

6ª Estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Es la


mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te
abandono cuando me dejo llevar por el "qúe dirán", del respeto humano, cuando no me atrevo
a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los
que tratan de acercarse a Ti.

Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué
dirán". Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

7ª Estación: Segunda caída en el camino de la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Caes,
Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario.
Tal vez fueran más.

Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mál ante los demás, por
un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en
ofrenda? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

8ª Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Muchas
veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis
preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de
egoísmo, de envidia.

Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que
me manifiestan, Señor, cuánto me quieres. Dame profunda gratitud y correspondencia a tu
misericordia. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Tercera
caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.

Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz. Dame, Señor,
imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque
te lo doy a Ti para ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

10ª Estación: Jesús despojado de sus vestiduras

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Arrancan
tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he
sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres
queridos.

Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu


pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo. Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

11ª Estación: Jesús es clavado en la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Señor,
que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que
cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

12ª Estación: Jesús muere en la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Te adoro,
mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los
clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias! Has muerto por salvarme, por
salvarnos.

Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado
de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos. Señor, pequé, ten
piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...


13ª Estación: Jesús en brazos de su madre

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Déjame
estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame
estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.

¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria...

14ª Estación: Jesús puesto en el sepulcro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Todo ha
terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección.

Enséñame a ver lo que pasa, lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que no pasa. Y que esa luz
ilumine todos mis actos. Así sea. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Padre
Nuestro, Ave María y Gloria...

Oración Final

Después de caminar contigo en esta vía dolorosa, queremos guardar un silencio interior,
sabiendo que dejaste de estar entre nosotros, pero que has prometido volver. Esta es una
despedida con la esperanza del reencuentro. Contemplamos el dolor de cada una de las
escenas con la mirada del amor y de la esperanza.

Es verdad que solo tú puedes sacar bien del mal, y de este enorme mal que es tu muerte en la
Cruz, nos has traído el gozo de la salvación. Has abierto las puertas del Cielo y nos has hecho
la invitación a cargar con nuestra cruz, para que al final de nuestros días vivamos contigo la
dicha de la resurrección.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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