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Redacción Tesis

Se realizó un análisis de suelo que reveló altos niveles de fósforo y potasio, pero nitrógeno en niveles medios, lo que llevó a la aplicación de fertilizantes nitrogenados y fosfatados para el cultivo de agave azul. Los biofertilizantes demostraron mejorar la fertilidad del suelo y aumentar el rendimiento del agave al combinarse con fertilización química, resultando en un crecimiento significativo y producción de hijuelos. El estudio concluye que el uso de biofertilizantes es efectivo y sostenible en la agricultura, mejorando tanto la calidad del suelo como el crecimiento de las plantas.

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Se realizó un análisis de suelo que reveló altos niveles de fósforo y potasio, pero nitrógeno en niveles medios, lo que llevó a la aplicación de fertilizantes nitrogenados y fosfatados para el cultivo de agave azul. Los biofertilizantes demostraron mejorar la fertilidad del suelo y aumentar el rendimiento del agave al combinarse con fertilización química, resultando en un crecimiento significativo y producción de hijuelos. El estudio concluye que el uso de biofertilizantes es efectivo y sostenible en la agricultura, mejorando tanto la calidad del suelo como el crecimiento de las plantas.

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Análisis de suelo previo a la aplicación de las fuentes

nutricionales

Se realizó un análisis de suelo previo de realizar la aplicación de los tratamientos, así


teniendo un análisis general de la fertilidad del suelo se encontró alto contenido de fósforo
disponible expresados en miligramo por kilogramo de suelo (mg·kg -1) (A:37.06 mg·kg-1 / B:
37.34 mg·kg1), potasio (A:766 mg·kg-1 / B: 756 mg·kg-1), calcio (A:6303 mg·kg-1 / B: 6963
mg·kg-1).

Dichos elementos son los que en mayor cantidad requiere el agave azul, sin embargo,
para el caso de nitrógeno el suelo tenía un nivel medio (A:28 mg·kg -1 / B: 26.3 mg·kg-1),
pese a que el fosforo presentó un nivel alto en el suelo, no fue suficiente para la
extracción de nutrimentos por parte del agave, por lo que se utilizaron fertilizantes con
fuentes nitrogenadas y fosfatadas en los tratamientos.

En cuanto a los microelementos (zinc, hierro, cobre, manganeso, boro, etc.) presentaron
niveles medianamente altos dado a la saturación de bases por el pH con tendencia
alcalina del suelo (7.94 pH) (Anexo 1). De acuerdo con Sadzawka et al., (2004) señala los
niveles bajo medio y alto que debe tener los suelos se muestran en el Cuadro 4.

Cuadro 1. Valores de referencia del contenido nutrimental del suelo

Elemento Bajo Medio Alto

N (mg·kg) 10-20 20-40 ≥40

P (mg·kg) 5-8 8-16 >16

K (mg·kg) 0.16-0.30 0.31-0.45 >0.45


Información tomada de la metodología de análisis de acuerdo con la Comisión de Normalización y
Acreditación. Soc. Chilena de la Ciencia del Suelo (Sadzawka et. al. 2004).
Discusión

En el estudio realizado por (Mehata et al., 2023) muestra que el uso de biofertilizantes
eleva las propiedades químicas del suelo, como el caso de las bacterias fijadoras de
nitrógeno, solubilizadores de fosforo y potasio, así como las micorrizas que hacen el
fosforo disponible para las plantas en suelos con fosforo elemental.

El efecto que realizan los biofertilizantes en los suelos es de forma lenta pero eficiente,
tanto así que en el presente trabajo aumentaron los macronutrientes, materia orgánica y
neutralización del pH, debido al tipo de suelo regosol este tenía un pH por arriba de 7.8 y
materia orgánica ligeramente alta.

(Figura 13), según Li (2023), en su trabajo sobre la implementación de biofertilizantes


para mejorar la estructura física-química del suelo, redacta que el suelo al poseer una
mayor población microbiana, el pH se ve neutralizado debido a la solubilización de hongos
y bacterias en la película biológica, de esta manera la planta puede absorción de los
elementos por medio de la raíz de la planta.

Los biofertilizantes pueden influir en el pH del suelo de diversas maneras, dependiendo


del tipo de microorganismos presentes en ellos y las condiciones específicas del suelo. El
efecto de los biofertilizantes en el pH del suelo puede variar dependiendo del tipo de
microorganismos que contienen y las condiciones específicas del suelo donde se aplican.
Es importante considerar estos factores al elegir un biofertilizante para asegurarse de que
sea adecuado para las necesidades específicas de tu suelo y cultivos. Así como bacterias
Rhizobium son capaces de fijar el nitrógeno y aumentar el pH del suelo, las
solubilizadoras de fósforo disminuyen, de tal forma que el consorcio de microorganismos
genera una estabilización del suelo (Sonia et al., 2011).
Comparado con el trabajo realizado por Báez (2020) que utilizo fertilizante sintético y
micorrizas en trigo, observó que aumentaron las cantidades de reservas orgánicas,
concentración de nitratos (NO3) y amonio (NH4), y disminuir la alcalinidad del suelo a
neutro, por lo cual se afirma lo descrito por otros autores en el presente trabajo.

El fósforo al ser uno de los elementos dispensables en el desarrollo en etapas críticas


como la producción de hijuelos en agave azul, su movilidad es muy baja, por lo que se
requiere el uso de dosis altas de fertilizante fosforados con el objetivo de suplir la alta
demanda de este nutriente por parte de las plantas (Beltrán, 2014). Tal es el caso del uso
de hongos micorrízicos arbusculares, que son capaces de solubilizar el fosforo elemental
en fosfato, obteniendo un suelo enriquecido con dicho elemento (García et al., 2020)

Sí comparamos con otros trabajos previamente realizados que también obtuvieron efectos
positivos con el potasio, se puede ver un incremento significativo en los mg·kg-1 del
elemento con el uso de los tratamientos orgánicos. Arreola (2020) señala en su trabajo
que con el uso de abonos orgánicos, en su caso levasa (mosto de caña de azúcar),
incrementan significativamente los elementos del suelo, considerando al potasio como
importante en la etapa para formación de azúcares en la piña. El porcentaje de
incremento del potasio se elevó un 10%, considerando este dato en el experimento se
efectuó, en los suelos del diseño experimental se mantuvo estable dado que el muestreo
inicial presentó un alto nivel de potasio.

Los biofertilizantes, además, incrementan la fertilidad del suelo a través de procesos tales
como solubilización del fósforo, la fijación de nitrógeno y síntesis de sustancias que
ayudan al desarrollo del cultivo. Estos procesos son completamente naturales y no
causan daño en el medioambiente (Grageda et al., 2012). Constituyen una alternativa a
los fertilizantes químicos, que además de costosos degradan la rizosfera y las
características orgánicas y microbiológicas del suelo, merman el oxígeno disuelto y
contaminan el ecosistema.

un mayor rendimiento dado que el utilizar dichos productos compuestos por


microorganismos, principalmente hongos y bacterias, permiten aumentar la cantidad de
nutrientes para la planta y mejorar la calidad del suelo (Coutiño et al., 2022).

Los biofertilizantes ofrecen servicios ecosistémicos vitales para la biósfera, como la


transformación de la materia orgánica, el ciclo de los nutrientes, la formación y la
aireación de los agregados del suelo, el secuestro de carbono y la regulación del
crecimiento de los cultivos y microorganismos fitopatógenos (De los Santos et al., 2018).

Las variables agronómicas son factores que influyen en la producción agrícola y el


crecimiento de los cultivos. Estas variables pueden ser físicas, químicas, biológicas,
climáticas o de manejo. En este caso de estudio, se utilizaron variables físicas dado que
se tomó a cuenta la altura, longitud de hoja, área foliar, hojas nuevas, y el principal factor
que contribuyó al apartado económico, cantidad de hijuelos por planta madre.

Las variables analizadas entre los tratamientos presento diferencias significativas (Cuadro
6). Por lo que la colecta de datos se sometió a una prueba de comparación múltiple de
medias con la metodología de Tukey.

En dicho cuadro se puede observar que el incremento en cada órgano vegetativo de la


planta se incrementó considerablemente utilizando el tratamiento combinado (T3 y T7),
esto gracias al uso combinado de fertilización química con orgánica, por otro lado, el
testigo que solamente fue el empleo de nutrición con uso de fertilizantes sintéticos, se
observó un menor desarrollo (T4 y T8), explicando que al tener un equilibrio entre el uso
de biofertilizantes y fertilizante químico se obtienen mejores resultados.

Se ha evidenciado que el cultivo del agave se puede desarrollar óptimamente con la


utilización de biofertilizantes, por lo que provee elementos que aumentan la fertilidad y las
reservas orgánicas en las parcelas agrícolas.
Sustentando lo dicho con anterioridad, se afirma que con el uso de nutrición orgánica
mezclada con fertilizantes sintéticos tendremos un mejor desarrollo en la planta, con una
tasa de crecimiento en altura de 3.81 cm por mes con el tratamiento mixto compuesto por
micorrizas y biol + químico 70% (T7 y T3), mientras que los más bajos se mantuvieron
sobre 1.77 cm mes-1 con el tratamiento testigo (T4 y T8).
Citando a Arreola (2020) que ha trabajado con el cultivo de agave azul utilizando mosto
de caña de azúcar para incrementar el desarrollo de este, se comenta que obtuvo el
promedio más bajo de 0.8 cm por mes, mientras en su mejor tratamiento obtuvo sobre 2.8
a 3.2 cm por mes.

En otra especie de agave (Agave angustifolia) también mostraron incrementos en longitud


de hoja de hasta un 27.1% al utilizar biofertilizante liquido derivado del abono bovino
(Enríquez et al., 2018).

Según Crespo (2018), obtuvieron un incremento en el diámetro total de la mata de agave


(0.930 m2) con el uso de la composta de bagazo de agave al producir plántulas de agave
azul tequilero, y relacionado al número de hojas desprendidas del cogollo del agave,
utilizaron el 30% de sustrato para el tratamiento que presentó un desarrollo optimo en el
cultivo.

La producción de hijuelos, el parámetro más relevante en la etapa en que se encontraba


el agave azul (2-3 años) siendo una planta joven durante el experimento, mostró
diferencias estadísticas significativas (p< 0.05) por efecto de los tratamientos. El
tratamiento correspondiente al testigo químico y los tratamientos con dosis de biol (T2 y
T6) y micorrizas (T1 y T5) fueron estadísticamente semejantes (p< 0.05).

Sin embargo, con la aplicación del tratamiento mixto, se alcanzó a dar un promedio de 3
hijuelos por planta, el cual fue un 50% más productivo al que se obtuvo con el testigo.
Comparado con el trabajo realizado por Trinidad (2017), inoculando Agave cupreata
(maguey) con hongos micorrízicos arbusculares (HMA), hubo un incremento significativo
en la raíz, por ende, esto aumentará la producción de hijuelos en la etapa de ahijamiento
de la planta, sin embargo, si agregamos el uso de bioles y fertilizante, se verá un
incremento mayor al que se esperaría con el solo uso de HMA.

Con respecto a lo anteriormente mencionado, existe relación entre las demás variables,
por lo que entre mayor altura, la planta tendrá un desarrollo optimo en cuestión de
longitud de hoja, área foliar, hojas nuevas e hijuelos.

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