SECRETARIA DE SALUD
INSTITUTO DE SALUD DEL ESTADO DE CHIAPAS
DISTRITO DE SALUD N° VIII
HOSPITAL GENERAL JUÁREZ ARRIAGA
SERVICIO:
Hospitalización
TITULO DE LA INVESTIGACIÓN:
Ulceras por presión
CATEDRÁTICO:
EESP. Gadiel Hernández Peregrino
NOMBRE:
PLESS. Jonathan Francisco Avendaño Rodas
ARRIAGA, CHIAPAS; A 15 DE MAYO DEL 2025.
INTRODUCCIÓN
Las úlceras por presión, también conocidas como escaras o llagas por decúbito,
constituyen una complicación médica de alta prevalencia en personas con movilidad
reducida o encamadas por períodos prolongados. Estas lesiones cutáneas y del tejido
subyacente se desarrollan como resultado de una presión constante o fricción
prolongada sobre la piel, especialmente en áreas óseas como los talones, sacro,
caderas, codos y tobillos. La presión persistente compromete la circulación sanguínea
local, lo que conduce a isquemia, daño tisular y, en los casos más graves, necrosis.
La importancia del estudio y prevención de las úlceras por presión radica no solo en
sus implicaciones clínicas, sino también en su impacto social, emocional y económico.
Desde una perspectiva clínica, estas lesiones aumentan considerablemente el riesgo
de infecciones sistémicas, prolongan las estancias hospitalarias, dificultan la
recuperación del paciente y elevan los índices de morbilidad y mortalidad,
especialmente en personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas o en
situación terminal. En el ámbito social y emocional, las úlceras por presión afectan
negativamente la calidad de vida del paciente, generando dolor, ansiedad, aislamiento
y una importante carga para los cuidadores. Económicamente, representan un desafío
sustancial para los sistemas de salud, debido a los altos costos asociados a su
tratamiento, manejo y prevención.
La etiopatogenia de las úlceras por presión es multifactorial. Aparte de la presión
sostenida, factores como la humedad, la fricción, el deslizamiento, la malnutrición, la
deshidratación, la incontinencia urinaria o fecal, y determinadas condiciones médicas
como la diabetes o enfermedades vasculares, aumentan significativamente el riesgo de
aparición. Asimismo, la valoración del riesgo mediante escalas como la de Braden,
Norton o Waterlow se ha convertido en una herramienta indispensable para la
detección precoz y la planificación de cuidados preventivos.
En la actualidad, la prevención sigue siendo la estrategia más efectiva y costo-eficiente
frente a las úlceras por presión. Las intervenciones incluyen cambios posturales
frecuentes, el uso de colchones y superficies especiales de redistribución de la presión,
una adecuada higiene e hidratación de la piel, la nutrición balanceada y la formación
continua del personal sanitario y cuidadores. A pesar de los avances en tecnología
médica y en el conocimiento sobre la fisiopatología de estas lesiones, su incidencia
continúa siendo un indicador crítico de la calidad de la atención en entornos clínicos y
de cuidados a largo plazo.
El presente trabajo se propone abordar en profundidad el fenómeno de las úlceras por
presión, analizando sus causas, mecanismos fisiopatológicos, clasificación, métodos
diagnósticos, estrategias de prevención y tratamientos disponibles.
JUSTIFICACIÓN
Las úlceras por presión constituyen una complicación prevenible pero común en
pacientes con movilidad reducida, y su aparición refleja, en muchos casos,
deficiencias en la calidad del cuidado. En este sentido, el personal de enfermería
desempeña un papel fundamental tanto en la prevención como en la detección
temprana y el tratamiento oportuno de estas lesiones. Debido al contacto directo y
continuo con el paciente, la enfermería está en una posición clave para aplicar
intervenciones basadas en la evidencia que reduzcan significativamente la incidencia
de úlceras por presión.
Estudiar este tema desde el enfoque enfermero es esencial para fortalecer las
competencias clínicas del profesional de enfermería, mejorar la calidad del cuidado y
promover la seguridad del paciente. La correcta valoración del riesgo, el uso
adecuado de escalas de valoración (como Braden o Norton), el cambio de posición, el
cuidado de la piel y la educación al paciente y su familia son estrategias
fundamentales que recaen directamente en el quehacer enfermero.
Además, al abordar las úlceras por presión como una prioridad del cuidado, se
promueve una práctica ética y centrada en la persona, donde se respeta su integridad
física y se previenen complicaciones que afectan su dignidad y calidad de vida. Por
estas razones, profundizar en este tema no solo es relevante para el desarrollo
profesional del personal de enfermería, sino también para el fortalecimiento del
sistema de salud y el bienestar del paciente.
OBJETIVO GENERAL
• Analizar el papel del personal de enfermería en la prevención, detección y
manejo de las úlceras por presión, con el fin de mejorar la calidad del cuidado y
reducir su incidencia en pacientes con movilidad reducida.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
• Identificar los factores de riesgo que predisponen al desarrollo de úlceras por
presión en pacientes hospitalizados o con movilidad limitada.
• Describir las estrategias y protocolos de prevención que el personal de
enfermería puede implementar para evitar la aparición de úlceras por presión.
• Evaluar la efectividad de las intervenciones enfermeras en el tratamiento y
seguimiento de pacientes con úlceras por presión, según la evidencia científica
disponible.
ULCERAS POR PRESIÓN
Las úlceras por presión, también conocidas como úlceras de decúbito o escaras, son
lesiones en la piel y los tejidos subyacentes que ocurren debido a la presión
prolongada sobre una zona del cuerpo. Son más comunes en personas que tienen
movilidad limitada, como aquellas que están postradas en cama o en silla de ruedas
durante largos períodos. Este tipo de úlcera puede llevar a complicaciones graves si
no se maneja adecuadamente.
Causas de las úlceras por presión.
Las úlceras por presión son causadas principalmente por la presión constante sobre la
piel y los tejidos, lo que interrumpe el flujo sanguíneo en el área afectada. Esto puede
ocurrir debido a varios factores:
• Presión constante: Cuando una persona está en una posición inmóvil durante
mucho tiempo (por ejemplo, en una cama o silla de ruedas), la presión sobre la piel
y los tejidos profundos (como músculos y huesos) reduce la circulación sanguínea,
lo que puede causar daño celular y necrosis.
• Fricción: Cuando la piel se frota contra superficies como sábanas o ropa de cama,
la fricción puede dañar la capa superficial de la piel.
• Cizallamiento: Ocurre cuando las capas de la piel se deslizan en direcciones
opuestas. Esto es común cuando una persona es elevada o movida en la cama.
• Humedad: La piel que está constantemente húmeda, debido a sudor, incontinencia
o heridas, es más vulnerable al daño por presión.
Factores de riesgo.
Varios factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar úlceras por presión,
entre ellos:
• Movilidad reducida: Personas con discapacidades físicas o que están inmovilizadas
durante períodos largos.
• Edad avanzada: La piel de los adultos mayores es más delgada y menos elástica,
lo que la hace más susceptible al daño.
• Problemas de nutrición: La desnutrición y la falta de ciertos nutrientes, como
proteínas, vitamina C y zinc, pueden afectar la curación de la piel y aumentar el
riesgo de úlceras.
• Enfermedades crónicas: Trastornos como la diabetes, la insuficiencia renal y
enfermedades cardiovasculares pueden afectar la circulación sanguínea y la salud
de la piel.
• Incontinencia: La humedad constante debido a la incontinencia urinaria o fecal
aumenta la vulnerabilidad de la piel.
Clasificación de las úlceras por presión.
Las úlceras por presión se clasifican en diferentes grados o estadios, dependiendo de
la severidad de la lesión:
• Estadio 1: Enrojecimiento de la piel sin ruptura, que no desaparece con la
eliminación de la presión. La piel se ve intacta, pero está más cálida, firme o suave.
• Estadio 2: Pérdida parcial de la capa de la piel, lo que puede implicar ampollas o
una úlcera superficial en la epidermis o dermis.
• Estadio 3: Pérdida total de la piel, afectando la epidermis, dermis y subcutáneo,
pero no llega al músculo ni al hueso.
• Estadio 4: Pérdida extensa de la piel que llega hasta el músculo o hueso. Pueden
observarse necrosis, infecciones y otras complicaciones.
• Úlcera no clasificada: Cuando la lesión está cubierta por tejido necrosado, es difícil
determinar el grado de la úlcera.
Síntomas.
Los síntomas de una úlcera por presión pueden variar dependiendo del estadio de la
lesión. En general, los signos incluyen:
• Enrojecimiento o cambio de color en la piel.
• Dolor o sensación de ardor en el área afectada.
• Pérdida de piel o tejidos en etapas más avanzadas.
• Exudación de fluidos de la úlcera.
• Olor desagradable, que podría indicar infección.
Tratamiento y prevención.
El tratamiento de las úlceras por presión se basa en la etapa de la úlcera y la
condición general del paciente. A continuación, se describen algunas estrategias de
manejo:
Prevención:
• Cambio de posición frecuente: Las personas que están inmóviles deben ser
reubicadas cada dos horas para aliviar la presión en áreas vulnerables.
• Uso de colchones y cojines especiales: Los dispositivos de apoyo, como colchones
de aire, espuma o agua, pueden ayudar a distribuir la presión de manera uniforme.
• Cuidado de la piel: Mantener la piel limpia y seca es crucial. Se deben usar
productos que protejan la piel de la humedad.
• Nutrición adecuada: Asegurarse de que el paciente reciba suficiente nutrición,
especialmente proteínas y vitaminas, para apoyar la salud de la piel.
• Evaluación continua: Es importante realizar una evaluación constante de la piel y la
condición general del paciente para identificar cualquier signo temprano de úlceras.
Tratamiento:
• Desbridamiento: La eliminación del tejido muerto o dañado es esencial para
fomentar la cicatrización. Esto puede ser realizado mediante métodos quirúrgicos,
enzimáticos o autolíticos.
• Vendajes y apósitos especiales: El uso de vendajes que favorezcan la curación y
protejan la úlcera de infecciones es común. Los apósitos pueden mantener un
ambiente húmedo que facilita la regeneración celular.
• Antibióticos: Si la úlcera se infecta, puede ser necesario un tratamiento con
antibióticos, tanto tópicos como orales, dependiendo de la gravedad de la
infección.
• Cirugía: En casos graves, cuando la úlcera es profunda y no responde al
tratamiento conservador, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.
•
Complicaciones asociadas.
Las úlceras por presión pueden llevar a complicaciones serias, como:
• Infección: Las úlceras profundas pueden infectarse, lo que puede llevar a
septicemia o infecciones óseas (osteomielitis).
• Gangrena: La falta de suministro sanguíneo y la infección pueden causar la muerte
del tejido en el área afectada.
• Dolor crónico: Las úlceras de presión, especialmente las graves, pueden causar
dolor intenso y afectar la calidad de vida.
• Disminución de la movilidad: En personas con úlceras graves, la capacidad de
moverse y realizar actividades cotidianas puede verse afectada.
Perspectivas y avances en el tratamiento.
Los avances en la investigación y el tratamiento de las úlceras por presión incluyen el
desarrollo de nuevos apósitos y dispositivos para la prevención, así como métodos de
tratamiento más efectivos, como:
• Terapias de presión negativa: Consiste en el uso de un sistema de vacío para
promover la cicatrización de las úlceras.
• Terapias biológicas: El uso de factores de crecimiento y células madre en la
regeneración de la piel está en constante investigación.
• Tecnologías para monitoreo remoto: Algunas instituciones están explorando el uso
de sensores para monitorear en tiempo real la presión sobre la piel y prevenir las
úlceras.
CONCLUSIÓN
Las úlceras por presión, también conocidas como escaras o llagas por decúbito,
representan un problema de salud pública significativo que afecta de manera especial a
personas con movilidad reducida, pacientes hospitalizados por largos periodos, adultos
mayores y personas con enfermedades crónicas. Estas lesiones en la piel y los tejidos
subyacentes se producen como resultado de una presión prolongada sobre una zona
del cuerpo, especialmente en prominencias óseas como los talones, el sacro, los codos
y los omóplatos. A pesar de ser prevenibles en la mayoría de los casos, su aparición
sigue siendo común y plantea graves consecuencias tanto para los pacientes como
para los sistemas de salud.
Desde una perspectiva clínica, las úlceras por presión no solo causan dolor e
incomodidad, sino que también incrementan el riesgo de infecciones, complicaciones
sistémicas, y prolongan el tiempo de hospitalización. En casos severos, pueden llevar
incluso a la muerte. Por esta razón, su prevención debe ser una prioridad dentro del
cuidado sanitario. Las estrategias preventivas incluyen el monitoreo constante de la
piel, el uso de superficies especiales para redistribuir la presión, cambios posturales
frecuentes, una nutrición adecuada, y una correcta higiene. La educación tanto del
personal sanitario como de los cuidadores y familiares es también esencial para
identificar signos tempranos y actuar de forma oportuna.
Además, las úlceras por presión representan un desafío ético y legal. La aparición de
estas lesiones puede ser indicativa de una atención negligente o inadecuada, por lo
que su manejo adecuado también está relacionado con la dignidad y los derechos del
paciente. Instituciones de salud y organismos reguladores deben desarrollar protocolos
estrictos y políticas de vigilancia para reducir su incidencia. Asimismo, la investigación
en nuevas tecnologías, materiales para el cuidado de la piel, y terapias regenerativas
ofrece una vía prometedora para mejorar el tratamiento y prevenir futuras
complicaciones.
En conclusión, abordar el problema de las úlceras por presión requiere un enfoque
multidisciplinario y comprometido que integre la prevención, el tratamiento eficaz y la
formación continua. Su presencia no debe considerarse una consecuencia inevitable de
la hospitalización o la inmovilidad, sino una condición que puede y debe evitarse
mediante prácticas clínicas responsables y centradas en el paciente. El desafío está en
transformar el conocimiento existente en acciones concretas que garanticen un cuidado
seguro, humanizado y de calidad, priorizando siempre el bienestar y la integridad de las
personas más vulnerables.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS