Descripción general
El cáncer se refiere a cualquiera de una gran cantidad de enfermedades
caracterizadas por el desarrollo de células anormales que se dividen de
manera incontrolable y tienen la capacidad de infiltrarse y destruir el tejido
corporal normal. El cáncer a menudo tiene la capacidad de extenderse a todo
el cuerpo.
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El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo. Sin embargo, las tasas
de supervivencia están mejorando para muchos tipos de cáncer, gracias a las
mejoras en la detección y el tratamiento del cáncer.
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Libro: Mayo Clinic on Healthy Aging (Mayo Clinic sobre el envejecimiento
saludable)
Síntomas
Los signos y síntomas causados por el cáncer varían según la parte del cuerpo
afectada.
Algunos signos y síntomas generales asociados con el cáncer, pero no
específicos de esta enfermedad, son:
Fatiga
Bulto o zona de engrosamiento que puede palparse debajo de la piel
Cambios de peso, como aumentos o pérdidas de peso no intencionales
Cambios en la piel, como pigmentación amarillenta, oscurecimiento o
enrojecimiento de la piel, llagas que no se curan o cambios en lunares existentes
Cambios en los hábitos de evacuación de la vejiga o los intestinos
Tos persistente o dificultad para respirar
Dificultad para tragar
Ronquera
Indigestión persistente o malestar después de comer
Dolor muscular o articular persistente, sin causa aparente
Fiebre o sudoraciones nocturnas persistentes, sin causa aparente
Sangrado o hematomas sin causa aparente
Cuándo consultar al médico
Solicita una consulta con el médico si tienes síntomas o signos persistentes
que te preocupen.
Si no tienes signos o síntomas pero te preocupa el riesgo de cáncer, habla con
el médico. Pregunta qué procedimientos y exámenes para la detección de
cáncer son adecuados para ti.
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Causas
El cáncer es ocasionado por cambios (mutaciones) en el ADN dentro de las
células. El ADN dentro de una célula viene en un gran número de genes
individuales, cada uno contiene un grupo de instrucciones que indica a la célula
qué funciones realizar, y cómo crecer y dividirse. Los errores en las
instrucciones pueden hacer que la célula detenga su función normal y se
convierta en una célula cancerosa.
¿Qué hacen las mutaciones genéticas?
Una mutación genética puede indicarle a una célula sana que:
Permita un crecimiento acelerado. Una mutación genética puede indicarle a
una célula que crezca y se divida con mayor rapidez. Esta crea muchas células
nuevas que tienen la misma mutación.
No detenga el crecimiento descontrolado de células. Las células normales
saben cuándo detener el crecimiento para que tengas la cantidad adecuada de
cada tipo de célula. Las células cancerosas pierden los controles (genes
supresores de tumores) que les indican cuándo detener el crecimiento. Una
mutación en un gen supresor de tumor permite que las células cancerosas
continúen creciendo y acumulándose.
Comete errores al reparar errores en el ADN. Los genes de reparación del
ADN buscan errores en el ADN de las células y hacen correcciones. Una
mutación en un gen de reparación del ADN puede significar que no se corrigen
otros errores, lo que provoca que las células se conviertan en cancerosas.
Estas mutaciones son las más frecuentes que se encuentran en el cáncer. Pero
muchas otras mutaciones genéticas pueden contribuir a causar cáncer.
¿Qué causa las mutaciones genéticas?
Las mutaciones genéticas pueden ocurrir por diversas razones, por ejemplo:
Mutaciones genéticas de nacimiento. Es posible que nazcas con una mutación
genética que heredas de tus padres. Este tipo de mutación representa un
pequeño porcentaje de casos de cáncer.
Mutaciones de genes que ocurren después del nacimiento. La mayoría de
las mutaciones genéticas ocurren después del nacimiento y no son hereditarias.
Diversos factores pueden ocasionar las mutaciones genéticas, entre ellos,
tabaquismo, radiación, virus, químicos que producen cáncer (agentes
cancerígenos), obesidad, hormonas, inflamación crónica y falta de ejercicio.
Las mutaciones genéticas ocurren con frecuencia durante el crecimiento
normal de células. Sin embargo, las células contienen un mecanismo que
reconoce cuando ocurre un error y lo repara. Ocasionalmente, se pasa por alto
un error. Esto podría ocasionar que una célula se convierta en cancerosa.
¿Cómo interactúan entre sí las mutaciones genéticas?
Las mutaciones genéticas de nacimiento y las que adquieres a lo largo de la
vida trabajan juntas para provocar cáncer.
Por ejemplo, si heredas una mutación genética que te predispone al cáncer,
eso no implica con certeza que padezcas cáncer. En cambio, es posible que
necesites una o más mutaciones genéticas para desarrollar cáncer. Es posible
que la mutación genética hereditaria te haga más propenso que otras personas
a padecer cáncer cuando te expongas a determinadas sustancias que
provocan cáncer.
No queda claro cuántas mutaciones deben acumularse para que se forme
cáncer. Es probable que esto varíe entre los tipos de cáncer.
Cáncer - atención en Mayo Clinic
Mitos sobre las causas del cáncer
Factores de riesgo
Aunque los médicos tienen una idea de lo que puede aumentar tu riesgo de
cáncer, la mayoría de los casos de cáncer ocurren en personas que no tienen
factores de riesgo conocidos. Los factores conocidos que aumentan el riesgo
de cáncer comprenden los siguientes:
La edad
El cáncer puede tardar décadas en manifestarse. Es por eso que la mayoría de
las personas con diagnóstico de cáncer tienen 65 años o más. Aunque es
frecuente en los adultos mayores, el cáncer no es una enfermedad
exclusivamente de adultos, y puede diagnosticarse a cualquier edad.
Los hábitos
Se sabe que algunos estilos de vida aumentan el riesgo de cáncer. Fumar,
beber más de una copa de bebida alcohólica por día (para mujeres de todas las
edades y para los hombres mayores de 65) o dos copas por día (para los
hombres menores de 65 años), la exposición excesiva al sol o las quemaduras
de sol frecuentes con ampollas, estar obeso y tener sexo sin protección pueden
contribuir a causar cáncer.
Puedes cambiar estos hábitos para disminuir el riesgo de padecer cáncer,
aunque algunos hábitos son más fáciles de cambiar que otros.
Los antecedentes familiares
Solo una pequeña parte de los casos de cáncer se deben a un trastorno
hereditario. Si el cáncer es frecuente en tu familia, es posible que haya
mutaciones que pasen de una generación a la siguiente. Puedes ser un
candidato para análisis genéticos a fin de determinar si tienes mutaciones
hereditarias que pueden aumentar el riesgo de padecer determinados tipos de
cáncer. Ten presente que una mutación genética hereditaria no
necesariamente significa que tendrás cáncer.
Los trastornos de salud
Algunos trastornos crónicos, como la colitis ulcerosa, pueden aumentar
notablemente el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer. Habla con el
médico sobre tus riesgos.
El entorno
Tu entorno puede contener sustancias químicas perjudiciales que pueden
aumentar el riesgo de cáncer. Aunque no fumes, puedes inhalar humo
ambiental si estás en un lugar donde la gente fuma o si vives con un fumador.
Las sustancias químicas del hogar o el lugar de trabajo, como asbesto y
bencina, también se asocian con mayor riesgo de cáncer.
Complicaciones
El cáncer y su tratamiento pueden causar varias complicaciones, entre ellas:
Dolor. El dolor puede ser causado por el cáncer o por el tratamiento oncológico,
aunque no todos los tipos de cáncer son dolorosos. Los medicamentos y otros
enfoques pueden tratar con efectividad el dolor relacionado con el cáncer.
Fatiga. En las personas con cáncer, la fatiga tiene muchas causas, pero a
menudo puede controlarse. La fatiga relacionada con los tratamientos de
quimioterapia o radioterapia es frecuente, pero por lo general es temporaria.
Dificultad para respirar. El cáncer o el tratamiento oncológico pueden causar
una sensación de falta de aire. Es posible aliviar esta sensación con
tratamientos.
Náuseas. Ciertos tipos de cáncer y tratamientos oncológicos pueden causar
náuseas. A veces, el médico puede predecir si es probable que el tratamiento
cause náuseas. Los medicamentos y otros tratamientos pueden ayudar a
prevenir o disminuir las náuseas.
Diarrea o estreñimiento. El cáncer y el tratamiento oncológico pueden afectar
los intestinos y causar diarrea o estreñimiento.
Adelgazamiento. El cáncer y el tratamiento oncológico pueden provocar
adelgazamiento. El cáncer les quita alimento a las células normales y las priva de
nutrientes. Por lo general, esto no se ve afectado por la cantidad de calorías o el
tipo de comida que se ingiere y es difícil de tratar. En la mayoría de los casos, la
nutrición artificial mediante tubos en el estómago o una vena no ayuda a mejorar
el adelgazamiento.
Cambios químicos en el cuerpo. El cáncer puede desestabilizar el equilibrio
químico normal del cuerpo y aumentar el riesgo de complicaciones graves. Los
signos y síntomas de los desequilibrios químicos pueden comprender sed
excesiva, orinar con frecuencia, estreñimiento y desorientación.
Problemas cerebrales y del sistema nervioso. El cáncer puede hacer presión
sobre nervios cercanos y causar dolor y pérdida de las funciones de una parte
del cuerpo. El cáncer que afecta el cerebro puede causar dolores de cabeza y
signos y síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular, como
debilidad de un lado del cuerpo.
Reacciones inusuales del sistema inmunitario al cáncer. En algunos casos,
el sistema inmunitario del cuerpo puede reaccionar a la presencia de cáncer
atacando células sanas. Estas reacciones muy poco frecuentes, llamadas
«síndrome paraneoplásico», pueden dar lugar a una variedad de signos y
síntomas, como dificultad para caminar y convulsiones.
Cáncer que se propaga. A medida que el cáncer progresa, se puede propagar
(hacer metástasis) a otras partes del cuerpo. La propagación del cáncer depende
del tipo de cáncer.
Cáncer que regresa. Quienes sobreviven al cáncer tienen un riesgo de
recurrencia. Algunos tipos de cáncer son más propensos a recurrir que otros.
Habla con el médico sobre lo que puedes hacer para reducir el riesgo de
recurrencia del cáncer. Es posible que tu médico diseñe un plan de atención de
seguimiento para ti después de tu tratamiento. Este plan puede consistir en
exploraciones y exámenes periódicos durante los meses y años posteriores a tu
tratamiento a fin de detectar la recurrencia del cáncer.
Prevención
No existe una manera cierta para prevenir el cáncer. Sin embargo, los médicos
identificaron diversos modos para reducir el riesgo de cáncer, como los
siguientes:
Deja de fumar. Si fumas, deja de hacerlo. Si no fumas, no empieces a hacerlo
ahora. Fumar está relacionado con distintos tipos de cáncer, no únicamente con
el cáncer de pulmón. Suspenderlo ahora reducirá el riesgo de padecer cáncer en
el futuro.
Evita la exposición excesiva al sol. Los rayos ultravioleta (UV) perjudiciales del
sol pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel. Limita tu exposición al
sol quedándote en la sombra, usando ropa de protección y colocándote protector
solar.
Sigue una dieta saludable. Elige una dieta rica en frutas y vegetales.
Selecciona cereales integrales y proteínas magras.
Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. El ejercicio regular está
relacionado con un bajo riesgo de cáncer. Intenta hacer por lo menos 30 minutos
de ejercicio la mayoría de los días de la semana. Si no has estado realizando
ejercicios con frecuencia, comienza despacio y trabaja de a poco hasta llegar a
los 30 minutos o más.
Mantén un peso saludable. Tener sobrepeso u obesidad incrementa el riesgo
de padecer cáncer. Trabaja para lograr un peso saludable y para mantenerlo a
través de una combinación de dieta saludable y de ejercicio regular.
En caso de que elijas beber alcohol, hazlo con moderación. Si decides beber
alcohol, limítate a un vaso por día si eres una mujer de cualquier edad o un
hombre mayor de 65 años o a dos vasos por día si eres un hombre menor de
65 años.
Programa análisis para la detección de cáncer.Habla con el médico acerca de
qué tipos de análisis para la detección de cáncer son los más adecuados para ti
en función de tus factores de riesgo.
Consulta con el médico sobre las vacunas.Algunos virus aumentan el riesgo
de padecer cáncer. Las vacunas pueden ayudar a prevenir esos virus, incluso la
hepatitis B, que aumenta el riesgo de cáncer de hígado, y el virus del papiloma
humano (VPH), que aumenta el riesgo de cáncer de útero y de otros tipos de
cáncer. Consulta con el médico si las vacunas contra estos virus son adecuadas
para ti.