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Clasificaciones Los Bienes

El documento aborda la clasificación y conceptos de bienes según el Código Civil, diferenciando entre bienes corporales e incorporales, muebles e inmuebles, y otros tipos como bienes de producción y consumo. Se explica cómo cada categoría tiene implicaciones legales distintas, incluyendo modos de adquisición y derechos asociados. Además, se discuten las subclasificaciones de inmuebles y la importancia de la clasificación en el tratamiento jurídico de los bienes.

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Clasificaciones Los Bienes

El documento aborda la clasificación y conceptos de bienes según el Código Civil, diferenciando entre bienes corporales e incorporales, muebles e inmuebles, y otros tipos como bienes de producción y consumo. Se explica cómo cada categoría tiene implicaciones legales distintas, incluyendo modos de adquisición y derechos asociados. Además, se discuten las subclasificaciones de inmuebles y la importancia de la clasificación en el tratamiento jurídico de los bienes.

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Los Bienes

I. Parte General

Esta materia se encuentra tratada en el Libro II del Código Civil “De los bienes, y de su
dominio, posesión, uso y goce”.

Concepto: en primer lugar, debemos señalar que en doctrina se distingue entre cosas y
bienes; cosa es todo lo que existe, sea corporal o incorporal; las cosas corporales son las
que ocupan un lugar en el espacio; los Bienes, son las cosas que, presentando una utilidad
para el hombre, son susceptibles de apropiación.

De manera que existe entre las cosas y los bienes una relación de género a especie.
Sin embargo, nuestro código no efectúa tal distinción, sino que utiliza indistintamente uno
u otro término, así queda de manifiesto en el art.565 el cual dispone “los bienes consisten
en cosas corporales o incorporales”.

II. Clasificación; las cosas o bienes pueden a su vez clasificarse es:

1) Bienes corporales e incorporales:

Conforme a lo dispuesto en el art.565 “los bienes consisten en cosas corporales o


incorporales. Corporales son las que tienen un ser real y pueden ser percibidas por los
sentidos, como una casa un libro.
Incorporales las que consisten en meros derechos, como los créditos y las servidumbres
activas”.

La importancia de esta clasificación radica en que:

a) Hay algunos modos de adquirir que sólo permiten adquirir cosas corporales.

b) Algunos modos de adquirir establecen reglas distintas según se trate de adquirir cosas
corporales o incorporales, como ocurre con la tradición y la prescripción adquisitiva.

Respecto a los Bienes Incorporales debemos efectuar las siguientes precisiones:

De acuerdo al art.576 “las cosas incorporales son derechos reales o personales”

1. Derecho real: el art.577 dispone “Derecho real es el que tenemos sobre una
cosa sin respecto a determinada persona.
Son derechos reales el de dominio, el de herencia, los de usufructo, uso o habitación, los de
servidumbres activas, el de prenda y el de hipoteca. De estos derechos nacen las acciones
reales”.

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2. Derechos personales o créditos:

Art.578 “Derechos personales o créditos son los que sólo pueden reclamarse de ciertas
personas, que, por un hecho suyo o la sola disposición de la ley, han contraído las
obligaciones correlativas; como el que tiene el prestamista contra su deudor por el dinero
prestado, o el hijo contra el padre por alimentos. De estos derechos nacen las acciones
personales”.

En otros términos, es el vínculo obligatorio en el extremo del acreedor; es la contrapartida


de la obligación del deudor.

3. Derechos Intelectuales: los derechos intelectuales son derechos que recaen sobre bienes
inmateriales y que otorgan a sus titulares la facultad exclusiva o monopólica de explotarlos
económicamente; estos derechos presentan la característica de ser erga omnes.

Conforme al art. 584 “las producciones del talento o del ingenio son una propiedad de sus
autores”.

2) Bienes Muebles e Inmuebles: en primer lugar debemos señalar que ésta clasificación es
aplicable tanto a las cosas corporales como a las incorporales.

Sin embargo, tratándose de los bienes incorporales, el criterio de distinción es diferente;


pues ellos son muebles o inmuebles según lo sea la cosa en que han de ejercerse o que se
debe (art.580 y 581).

Cosas corporales: conforme a lo dispuesto en el art.566 “Las cosas corporales se dividen


en muebles e inmuebles.

Art. 567. Muebles son las que pueden transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose ellas
a sí mismas, como los animales (que por eso se llaman semovientes), sea que sólo se
muevan por una fuerza externa, como las cosas inanimadas. Exceptúanse las que siendo
muebles por naturaleza se reputan inmuebles por su destino, según el artículo 570.

Art. 568. Inmuebles o fincas o bienes raíces son las cosas que no pueden transportarse de
un lugar a otro; como las tierras y minas, y las que adhieren permanentemente a ellas, como
los edificios, los árboles. Las casas y heredades se llaman predios o fundos.

Esta clasificación tiene su origen en el Derecho Romano, y fue paulatinamente adquiriendo


importancia, hasta transformarse en una de las fundamentales.

Por mucho tiempo, y hasta la llega del desarrollo industrial, los inmuebles, el suelo,
constituían el bien económico por excelencia, siendo representantes de poder y prestigio; y
desde entonces ha quedado establecida para ellos una especial protección.

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Así, nuestro código civil da más importancia y una mayor protección a los inmuebles, por
ejemplo:

a) La compraventa de Bienes Raíces es solemne, requiere de escritura pública; mientras que


la de muebles es simplemente consensual (art.1801)

b) La tradición de los inmuebles se efectúa por la inscripción del título en el registro del
conservador de bienes raíces (art.686); y la de los muebles se efectúa por la entrega
material o por diversas formas simbólicas (art.684)

c) Para ganar por prescripción ordinaria el dominio de inmuebles es necesario poseerlos por
un plazo mayor que el exigido para los muebles (art.2508)

d) Cuando se transmiten inmuebles por sucesión por causa de muerte, para que los
herederos puedan disponer de ellos es necesario cumplir con ciertas exigencias que no se
exigen tratándose de muebles (art.688)

e) En las reglas de la sociedad conyugal se establece que los inmuebles que se hayan
aportado o que los cónyuges adquieren durante el matrimonio a título gratuito, pertenecen
al haber del respectivo cónyuge; los muebles que los cónyuges aportan o adquieren a
cualquier título durante el matrimonio, forman parte del haber social (art.1725 y sgts.)

f) La acción rescisoria por lesión enorme procede solo en la compraventa y permita de


inmuebles (art.1891)

g) La enajenación de inmuebles del pupilo debe efectuarse con ciertas formalidades, como
la pública subasta previo decreto judicial (art.393 y 394)

h) Tratándose de cauciones reales, se establecen dos instituciones diferentes, la prenda y la


hipoteca, según la garantía sea un mueble o inmueble (art.2384 y 2407).

1- Bienes Muebles: de acuerdo al art. 567, los bienes muebles son los que pueden
transportarse de un lugar a otro, como los animales (que por eso se llaman semovientes),
sea que solo se muevan por una fuerza externa, como las cosas inanimadas. Exceptuándose
las que siendo muebles por naturaleza se reputan inmuebles por su destino, según el
art.570.

De manera que se subclasifican en:

a) Muebles por naturaleza: son a los que se refiere el artículo 567 inc.1

b) Muebles por anticipación: los que consagra el art.571; de manera que son ciertos bienes
inmuebles por naturaleza, adherencia o por destinación que, para el efecto de constituir un
derecho sobre ellos en favor de otra persona que el dueño, se reputan muebles antes de su
separación del inmueble al que pertenecen.

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Y al reputarse muebles se les aplican las reglas de éstos, cuando se trata de constituir
derechos sobre ellos a favor de terceros.

Art. 571 “Los productos de los inmuebles, y las cosas accesorias a ellos, como las yerbas de
un campo, la madera y fruto de los árboles, los animales de un vivar, se reputan muebles,
aun antes de su separación, para el efecto de constituir un derecho sobre dichos productos o
cosas a otra persona que el dueño. Lo mismo se aplica a la tierra o arena de un suelo,
a los metales de una mina, y a las piedras de una cantera”.

Con el fin de aclarar la acepción del “término muebles”, de frecuente uso, existen algunas
disposiciones especiales, como las de los art.574 y 1121.

2- Bienes Inmuebles: el concepto se encuentra señalado en el art.568; debido a que el


legislador consideran jurídicamente como inmuebles a ciertos bienes que naturalmente no
lo son, se ha formulado la siguiente distinción:

a) Inmuebles por naturaleza: corresponden a las cosas que no pueden transportarse de un


lugar a otro.

b) Inmuebles por adherencia: del artículo 568 se desprende que inmuebles por adherencia
son ciertos bienes, que siendo muebles, se reputan inmuebles por estar adheridos
permanentemente a un inmueble. Y con esto se concluye que es necesario que el bien esté
adherido al inmueble, según el tenor del art.568, y que la adherencia sea permanente.

Conviene aclarar: que mientras permanezcan adheridos a su fuente de origen, los


productos de la tierra y los frutos de los árboles son inmuebles, pues forman con ella un
solo todo;

Pero, separados permanentemente son muebles;

Y se reputan muebles, aun antes de su separación, para los efectos de constituir derechos
sobre ellos a favor de otra persona que su dueño.

Por otro lado, ha sido discutida la calificación de inmueble por adherencia de ciertas
construcciones, como puentes, líneas telegráficas, eléctricas etc. También la de
edificaciones construidas en terreno ajeno; se las ha calificado ya de inmuebles pro
adherencia, ya de muebles por anticipación.

En las soluciones influyen, principalmente las características materiales de la adherencia,


más o menos permanente; se ha pretendido que también influye el dominio de la
construcción, de modo que si fue un tercero en que construyó (no el dueño del suelo),
debería concluirse que es muebles; no parece aceptable tal afirmación y el precepto citado
no se refiere a esta situación.

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c) Inmuebles por destinación: son ciertos bienes muebles que la ley reputa inmuebles por
estar permanentemente destinados al uso, cultivo o beneficio de un inmueble.

Para reputar inmuebles a estos bienes la consideración es eminentemente práctica y fácil de


percibir; se trata de evitar el menoscabo de ciertos bienes que para su mejor
aprovechamiento requieren de otros elementos complementarios.

Como consecuencia, celebrado un acto jurídico sobre un inmueble sin especificar la suerte
de tales objetos, ellos se entienden incluidos; pero la voluntad de las partes puede
excluirlos.

Con las disposiciones del código, se entiende que el bien debe estar destinado al uso,
cultivo o beneficio del inmueble, y el destino debe ser permanente.

Además se ha exigido, que debe estar en el inmueble, debido a que es éste el que
comunica su carácter, pero habría que aceptar que pudieran estar transitoriamente alejados
de él.

Se ha sostenido que es necesario que este destino sea conferido al bien por el dueño del
inmueble; algunos de los ejemplos que menciona el art.570 exigen este requisito y en tales
situaciones no puede discutirse, pero la ley no lo establece en términos generales, por lo
que es discutible la exigencia.

Inmuebles (predios) rústicos y no rústicos; urbanos y rurales:

Desde hace varias décadas, en el derecho chileno ha ido adquiriendo interés una
subclasificación de los inmuebles, como consecuencia de la dictación de estatutos
diferenciados para la actividad agropecuaria y el desarrollo urbano. Originariamente, las
diferencias surgen por las características físicas del suelo, y por la decisión de instalarse
un asentamiento humano.

La situación se torna más compleja cuando se toman en consideración otros factores, que se
configuran principalmente por la interacción de condiciones o aptitudes naturales del suelo
con la industria humana. En el medio rural surgen las actividades agrícolas, ganadera,
forestal; aparece la actividad minera y la necesidad de regular el uso del agua.

En el medio urbano la complejidad es producida por el crecimiento de la ciudad y las


variadas actividades que la población reunida decide emprender.

Por tanto, la legislación ha sido frondosa y muy cambiante; a diferencia de lo que


ocurren con otras legislaciones, entre nosotros, en el medio rural, la legislación no está
unida en un cuerpo orgánico y ni siquiera es posible destacar algunos textos clasificados de
fundamentales; simplemente existe una multitud de normas especializadas.

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En el ámbito urbano los principales textos son la Ley General de Urbanismo y
Construcciones, y la Ordenanza General de Edificaciones y Urbanización.

Por otro lado, en lo que respecta a las cuestiones terminológicas, muchos textos han
incurrido en confusiones, que ha provocado algunos conflictos; en algunas ocasiones se han
dictado disposiciones para los predios urbanos y luego para predios rústicos, con contenido
excluyente, en circunstancias que, por obedecer a distintos criterios, esos términos pueden
coexistir.

Se ha definido al predio rústico como “todo inmueble susceptible de uso agrícola, ganadero
o forestal, esté situado en sectores urbanos o rurales” (art.1 letra a) de la derogada ley
16.640 de Reforma Agraria. Los que no sean susceptibles de aquellos usos, son, en
consecuencia, predios no rústicos.

Se entiende por predio urbano “a todo inmueble que se encuentre situado dentro del límite
urbano de las ciudades”; y por predio rural “el que se encuentre situado fuera de ese límite”
(que es una línea imaginaria en torno a cada ciudad).

Como puede observarse, mientras la calificación de un inmueble en rústico y no rústico


obedece a un criterio funcional; la distinción entre urbanos y rurales se funda en un criterio
geográfico. Ese distinto criterio clasificador trae como consecuencia que en un inmueble
determinado ambas clasificaciones puedan coexistir, es decir, un inmueble puede ser
rustico y urbano.

3) Bienes medios de producción y bienes de consumo:

En términos generales, los medios de producción “son bienes destinados a producir otros
bienes”;

Y los bienes de consumo “aquellos destinados directamente a la satisfacción de necesidades


personales”.

Conviene aquí destacar dos observaciones:

a) Por la finalidad productiva que los caracteriza, los medios de producción generalmente,
son de estructura compleja y de apreciable valor.

Por otro lado, es bastante común que cuenten entre sus componentes con uno o más bienes
raíces que les sirven de asiento; la fábrica es el medio de producción por excelencia, exhibe
como uno de sus elementos substanciales un predio en donde se instalan los demás
elementos que la componen.

b) Con frecuencia la calificación de un bien determinado es dependiente de su situación


respecto de otros; en ciertas condiciones un bien puede ser de consumo, en tanto que en
otras un medio de producción.

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La importancia de la clasificación es evidente; ella permite constatar claramente cómo la
función económica de los distintos bienes influye decisivamente en su tratamiento jurídico.

c) Por último, en los bienes de consumo suele distinguirse entre esenciales y no esenciales,
considerando su carácter de imprescindible o no para la normal subsistencia y
desenvolvimiento de las personas (alimentos básicos, como pan, azúcar etc., “artículos de
primera necesidad”)

4) Bienes consumibles y no consumibles: Por su naturaleza esta clasificación es aplicable


sólo a los bienes muebles. Se encuentra confusamente contenida en el art.575 del código
civil.

Se ha llegado a precisar en esta clasificación una distinción entre consumibilidad objetiva


y subjetiva.

- Son objetivamente consumibles, los bienes que atendida su natural función se


destruyen por el primer uso.

Y se conciben una destrucción natural y una civil; se destruyen naturalmente si desaparecen


físicamente o sufren una alteración substancial; Y se destruyen civilmente si su uso implica
enajenación. Así los alimentos son naturalmente consumibles; las monedas civilmente
consumibles.

- Son objetivamente no consumibles los bienes que, considerando su natural función,


no se destruyen ni natural ni civilmente por el primer uso (como una mesa).

- Son subjetivamente consumibles los bienes que, atendido el destino que les asigna
su actual titular, su primer uso importa enajenación o destruirlos.

- Son subjetivamente no consumibles los bienes que, atendido ese destino, su primer
uso no importa enajenarlos.

Combinando ambas clases de consumibilidad, puede haber bienes que pertenecen a una de
las consumiblidades y no a la otra. Por ejemplo, los libros de una librería son consumibles
subjetivamente para el librero, pero son no consumibles objetivamente.

Por otro lado, el carácter no consumible de un bien no se opone al paulatino deterioro


ocasionado por el uso, deterioro que en determinadas situaciones es considerado por la ley
para ciertos efectos. Algunos autores llegan a configurar una categoría especial, la de los
bienes deteriorables, intermedia entre los consumibles y los no consumibles.

Esta clasificación en sus nociones objetivas y subjetivas, aunque principalmente en la


primera, tiene importancia en la celebración y ejecución de ciertos actos que otorgan

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derechos sólo de uso y goce de una cosa, que posteriormente debe restituirse. Así por
ejemplo, el usufructo no puede recaer sobre una cosa consumible, que pretende utilizarse en
su natural destino.

Finalmente, en los bienes consumibles hay una categoría especial, llamada “bienes
corruptibles”, que son aquellos que deben consumirse en breve tiempo, pues pronto
pierden su aptitud para el consumo.

5) Bienes fungibles y no fungibles:

Son fungibles “las cosas que por presentar entre sí una igualdad de hecho, se les considera
como de igual poder liberatorio”. En orientación exclusivamente física, son bienes
fungibles los que pertenecen a un mismo género y se encuentran en el mismo estado.

Son no fungibles “las cosas que no tienen igual poder liberatorio; o bien, que no pertenecen
al mismo género y no se encuentran en el mismo estado”.

Ahora bien, es necesario efectuar algunas precisiones en la materia:

- La noción de fungibilidad sólo puede plantearse en términos generales, que


necesitan adaptación a las variadas circunstancias en que se aplica, esto es, cuando
en una relación determinada se pretende reemplazar un objeto por otro. La similitud
es un calificativo graduable y entonces depende siempre del grado de identidad que
se exija.

- Desde otro punto de vista, el concepto amplio inicialmente expuesto, permite


aplicarlo no solamente a las cosas, sino también a los hechos. Así habrá hechos que
se considerarán fungibles, como aquellos cuya ejecución no requiere de condiciones
o destrezas especiales, mientras otros no serán fungibles, como la pintura de un
cuadro, en que tiene importancia la persona que lo ejecuta.

- En cuanto a la naturaleza mueble o inmueble de estos bienes, en doctrina la


clasificación puede aplicarse no sólo a los muebles sino también a los inmuebles en
ciertos casos, como es el caso de los lotes de terreno; pero en nuestro código civil
sólo se aplica a los muebles, ya que de acuerdo al art.575 inc.1 “las cosas muebles
se dividen en fungibles y no fungibles”.

Por otro lado, debemos mencionar lo respectivo a la consumibilidad y fungibilidad:


generalmente, las cosas consumibles son al mismo tiempo fungibles (alimentos por
ejemplo); pero ambos caracteres no van necesariamente unidos:

- Hay bienes consumibles que no son fungibles, como una bebida exclusiva y
cuidadosamente preparada.
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- Hay bienes fungibles no consumibles objetivamente, como los libros de una misma
edición.

De manera que, podría afirmarse que a menuda concurren conjuntamente ambos caracteres,
pero son independientes.

Una apreciación general permite concluir que la fungibilidad es más frecuente que la
consumibilidad, ya que muy corrientemente la fungibilidad concurre a las cosas
consumibles y, además la fungibilidad se presenta sola en todos los artículos de uso
habitual, durables, generalmente productos en serio.

Lo anterior puede servir como explicación a la confusión en que incurre el art.575 del CC,
según el cual las cosas consumibles pertenecen a las fungibles, significando que las cosas
consumibles son una especie de las fungibles, un grupo de ellas.

Finalmente, debemos hacer referencia a la fungibilidad subjetiva, aunque ésta no es


aceptada unánimemente, se ha propuesto una acepción subjetiva de la fungibilidad.
Conforma a ella, dos o más cosas son subjetivamente fungibles cuando el interesado les
atribuye igual valor económico y de uso, y, en todo caso, igual poder liberatorio, sin que
intervenga el valor de afección.

6) Bienes principales y accesorios: son bienes principales “aquellos que tienen existencia
independiente, sin necesidad de otros”; y bienes accesorio “aquellos que está subordinados
a otros sin los cuales no pueden subsistir”. (Ejemplo de los primeros es el suelo, y del
segundo, los árboles).

El código no formula esta clasificación pero la reconoce implícitamente en muchas de sus


disposiciones (ejemplo, el art.587, 1122) ; la clasificación no solo se aplica a los bienes
corporales, se aplica también a los incorporales o derechos (así por ejemplo, la servidumbre
es accesorio del derecho de dominio sobre el predio en que la servidumbre se ejerce).

Son varios los factores que se consideran para decidir, entre dos o más cosas cual es la
accesoria de la otra. El más frecuentemente considerado es el de subsistencia, pero son
muchas las situaciones que se atiende a otros; el valor; la finalidad; el volumen etc. En la
adjunción, los art.658, 660 y 661 aplican estos criterios para determinar la accesoriedad y,
en consecuencia, decidir la suerte de los bienes adjuntos.

La clasificación tiene importancia debido a la existencia del principio de que “lo accesorio
sigue la suerte de lo principal”. Así, traspasado un derecho sobre una cosa principal,
generalmente se entiende traspasado el derecho sobre las cosas accesorias.

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Hay autores, e incluso en ciertas legislaciones, distingue tres especies de cosas accesorias:

a) Partes integrantes: sin ostentar una definición uniformemente aceptada, son los
componentes de una cosa que, estando incorporados a ella, pierden o carecen de
individualidad.

b) Pertenencias: son cosas muebles que tienen una propia individualidad, pero que están
destinadas al uso, cultivo, o beneficio de otro mueble o inmueble.

c) Cosas accesorias en sentido estricto: son aquellas cosas que sin ser integrantes ni
pertenencias a otra, por voluntad de las partes se incluyen en otra que se reputa principal,
sin tener con ésta una unidad de destino económico.

7) Bienes divisibles e indivisibles: Desde un punto de vista físico, todos los bienes
corporales son divisibles, y es conocido el avance de las ciencias naturales en la búsqueda
mínima de la materia. Jurídicamente hay dos conceptos de divisibilidad, uno material y otro
intelectual.

a) Son materialmente divisibles: los bienes que al ser fraccionados cada parte mantiene la
estructura, función y valor proporcional del todo original (no pierde la homogeneidad,
función ni valor proporcional). Un líquido es divisible; un animal no; un diamante
generalmente será indivisible, porque al fraccionarlo disminuye significativamente su valor.
En todo caso es difícil la calificación en la práctica, influyen muchos factores.

b) Son intelectualmente divisibles: las cosas que pueden fraccionarse en partes ideales,
imaginarias, aunque no puedan serlo materialmente.

Desde este punto de vista, todos los bienes son divisibles. Lo interesante aquí es destacar
que: por su naturaleza, al no tener consistencia física, los bienes incorporales, derechos,
sólo son intelectualmente divisibles; y por disposición legal, hay ciertos derechos que no
pueden dividirse ni siquiera intelectualmente (como el derecho de servidumbre conforme a
los art.826 y 827).

En cuanto a los derechos reales, dentro de nuestro derecho positivo algunos son indivisibles
(como los derechos reales de servidumbre, art.826 y 827; de prenda, art.2405; y de
hipoteca, art.2408). La situación del derecho de dominio es especial.

Frecuentemente se sostiene que el derecho de dominio es típicamente divisible; pero


conviene efectuar una aclaración: distinta es la divisibilidad del derecho de dominio de la
del objeto sobre cl que recae.

Dividido el bien que se tiene en dominio, éste se sigue ejerciendo indivisiblemente sobre
cada una de las partes. El dominio puede considerarse un derecho divisible en cuanto es el
típico derecho real que admite desmembraciones, al ser posible desprenderse de una o más

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facultades de las que concede, y constituirlas en otro; así, es el derecho el que se divide,
aunque el objeto sobre el que recae no sea tocado. Por otra parte, se tiene generalmente
entendido que si sobre un mismo objeto varias personas ejercen el derecho de dominio,
configurándose una comunidad sobre el objeto, no hay división del dominio; en tal caso,
cada sujeto ejerce todo el derecho de dominio, sólo que limitado en su ejercicio por el
derecho de cada uno de los otros.

8) Bienes singulares y universales: Son bienes singulares “los que constituye una unidad,
natural o artificial;

Son bienes universales “las agrupaciones de bienes singulares que no tienen entre sí
conexión física pero que, relacionados por un determinado vínculo, forman una unidad
funcional”.

Respecto a las Universalidades debemos efectuar una distinción entre universalidades de


hecho y universalidades de derecho o jurídicas.

1. Universalidades de hecho: suelen definirse como “el conjunto de bienes que, no obstante
conservar su individualidad, forman un todo al estar unidos por un vínculo de igual destino,
generalmente económico”.

a) Los bienes que la componen puede ser de la misma naturaleza (como los animales de un
ganado), o de naturaleza diferente (como el conjunto de bienes corporales e incorporales
que componen el llamado “establecimiento de comercio”).

b) Los bienes que la componen mantienen su propia individualidad, función y valor; por lo
que no se consideran universalidades de hecho las meras partes o fracciones de un bien
singular. Lo mismo ocurren con ciertos objetos que adquieren valor sólo apareados (como
un par de zapatos); se trata de cosas singulares, pero indisolublemente unidas, que aisladas
parecen perder utilidad.

c) El vínculo que une a las cosas singulares para formar la universalidad de hecho es el de
común destino o finalidad, que generalmente es de carácter económico.

d) La doctrina entiende que la universalidad de hecho sólo comprende bienes, es decir, sólo
elementos activos y no pasivos como deudas, que serían aceptables en las universalidades
jurídicas.

e) Dentro de las universalidades de hecho se ha llegado a distinguir dos categorías: las


colecciones y las explotaciones.

Las colecciones de objetos están constituidas por bienes singulares de naturaleza


homogénea.

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Las explotaciones están constituidas por bienes singulares de diferente naturaleza y
muchas veces incluyen también bienes incorporales; en tales condiciones, la finalidad
común, como vínculo unificador, adquiere una especial relevancia.

Finalmente, para algunos autores la universalidad de hecho requiere que el destino común
del conjunto de bienes sea conferido por el propietario de dichos bienes. Luego, impreso el
destino unificante se mantiene la universalidad aunque algunas de las cosas sean objeto de
negociación separada.

Y cesa la universalidad por la voluntad contraria, que la hace desaparecer, voluntad que ha
de manifestarse por hechos exteriores que la demuestran con evidencia.

2. Universalidades de Derecho: Están constituidas por un conjunto de bienes y relaciones


jurídicas activas y pasivas, considerándose que jurídicamente forman un todo indivisible.

a) En doctrina dominante, como característica distintiva estas universalidades contienen


tanto elementos activos como pasivos.

b) Existe una correlación funcional entre los elementos activos y pasivos, de modo que el
activo está precisamente para responder del pasivo existente o eventual.

c) Dentro del conjunto de bienes que componen la universalidad funciona también, como
norma general, el principio de la subrogación real, por el cual los bienes que ingresan al
continente universalidad a costa de otros que salen, pasan a ocupar la posición jurídica de
éstos.

En el Derecho Chileno la universalidad jurídica típica es la herencia; la doctrina señala,


discutiblemente, también otras, como la sociedad conyugal, el patrimonio del fallido, el
patrimonio reservado de la mujer casada y aun el patrimonio general de toda persona.

En cuanto a las diferencias entre ambas, debemos señalar, que en última instancia,
mientras la función unificadora de las universalidades de hecho es dada por el hombre; la
de la universalidad de derecho es otorgada por la ley:

a) De lo anterior fluye también que la universalidad de hecho presenta una unidad


fundamentalmente económica y no estrictamente jurídica; de ahí que generalmente las
legislaciones positivas le aplican el régimen jurídico que corresponde a los bienes
singulares que la componen.

Ello explica que la mayoría de los negocios jurídicos fundamentales pueden celebrarse
tanto sobre la universalidad de hecho (venta, donación etc.), como sobre los bienes
individuales que la componen.

b) En cambio, a la universalidad de derecho la ley la trata como una unidad puramente


jurídica, aplicándole normas particulares sin consideración a los bienes que la integran.

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Por ello, y a diferencia de las universalidades de hecho, no siempre son posibles en la forma
expuesta para estos últimos la celebración de los negocios jurídicos fundamentales para las
universalidades de derecho. Incluso, la conocida enajenación de una herencia no implica, al
menos respecto de terceros, sino traspaso del activo hereditario.

En síntesis, suele afirmarse que sólo la universalidad de hecho puede considerarse un bien,
en el sentido jurídico usual (porque en el sentido real de cosa, sólo lo son los bienes
singulares que la componen), de modo que la universalidad de Derecho sería tan solo una
abstracción jurídica.

En nuestro Derecho positivo, no existe una reglamentación de las universalidades, lo que


por lo demás, es común en las legislaciones. Esta circunstancia ha provocado también entre
nosotros discusiones, especialmente a propósito de una universalidad de creciente
aplicación, el establecimiento de comercio. Por otro lado, la distinción entre bienes
universales y singulares tampoco está expresamente formulada.

Sin embargo, tanto la distinción de bienes singulares y universalidades como la de


universalidad de hecho y de derecho se suponen por el código (pueden citarse los art.1317
y 2304 para la distinción entre los bienes singulares y universales; y el art.951 se refiere a la
gerencia como universalidad de derecho y el art.788 implica un caso de universalidad de
hecho).

9) Bienes simples y compuestos: Según su estructura, los bienes pueden ser simples o
compuestos.

Bien simple “es el que tiene una estructura uniforme y no admite divisiones en partes que
adquieran propia individualidad”. Se ha dicho también que tales son sólo los bienes creados
por la naturaleza (un animal, una planta).

Bien compuesto o complejo “es el formado por dos o más cosas simples unidas, fusionadas
o mezcladas, que pierden su individualidad en la composición”. Se tiene entendido que
estos bienes son producto de la acción del hombre (como un automóvil, un edificio).

Tratándose de las cosas compuestas o complejas, la relación jurídica recae sobre el todo sin
necesidad de especificar cada una de las partes. Asimismo, si temporalmente uno de los
componentes está separado, sigue perteneciendo al bien todo; en tal caso, la relación
jurídica sobre el todo sigue afectando a dicha parte temporalmente separada.

En otro sentido, es posible que en ciertos casos un componente recupere su individualidad,


en cuyo evento puede también ser objeto de una relación jurídica distinta.

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Por otro lado, en los bienes complejos se ha efectuado una distinción, entre:

- Cosas compuestas, aquellas formadas por una unión física de componentes; y.


- Cosas colectivas, aquellas formadas por una unión puramente económica o de
destino.

10) Bienes presentes y futuros: Atendiendo a la existencia real de los bienes al momento
de crearse una relación jurídica, pueden clasificarse en presentes y futuros. Es también,
como se ve, una clasificación puramente jurídica, porque en la realidad sólo son bienes los
aquí llamados presentes.

Son Presentes “son los que a un momento determinado (al celebrarse una relación jurídica)
tienen una existencia real;

Son Futuros “los que a esa época no existen y tan sólo se espera que existan”.

a) La futureidad puede considerarse desde un punto de vista objetivo o desde el punto de


vista de alguna de las partes; en éste último sentido, la cosa es timada futura cuando,
existiendo realmente, no pertenece al sujeto, pero se espera que en el futuro la adquiera.

b) La futureidad admite graduaciones, tratándose especialmente de cosas compuestas (así,


por ejemplo, a la época de la relación jurídica un edificio puede encontrarse en una etapa
inicial de la construcción, y entonces puede resultar dudoso su calificativo de bien actual o
futuro).

c) Asimismo, existe una graduación en relación con las probabilidades de existencia de las
cosas futuras. En este sentido se distinguen bienes futuros de existencia esperada y de
existencia aleatoria, según haya más o menos probabilidades de existencia.

11) Bienes comerciables e incomerciables: Los bienes se clasifican en comerciales e


incomerciables según puedan o no ser objeto de relaciones jurídicas por los particulares.

Bienes comerciables “son los que pueden ser objeto de relaciones jurídicas privadas, de
manera que sobre ellos puede recaer un derecho real o puede constituirse a su respecto un
derecho personal”.

Bienes incomerciables “son los que no pueden ser objeto de relaciones jurídicas por los
particulares; no puede existir a su respecto un derecho real ni personal”.

Entre estos bienes incomerciables pueden distinguirse:

a) Bienes incomerciables en razón de su naturaleza (como la alta mar, el aire): en realidad,


estas cosas, llamadas “cosas comunes a todos los hombres”, son las únicas que no son
objeto de relaciones jurídicas en general y las únicas a las que se puede aplicar la expresión
“de que están fuera del comercio humano”;

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Más aún, si en el concepto de bien se incorpora la apropiabilidad, estas cosas no son
“bienes”.

b) Bienes incomerciables en razón de su destino: son los que, siendo naturalmente


comerciables, se han sustraído del comercio jurídico para dedicarlos a un fin público, como
las calles, las plazas y otros bienes nacionales de uso público.

Puede observarse que pueden ser objeto de ciertas relaciones jurídicas, aunque de carácter
público, como las concesiones que otorga la autoridad; sólo desde el punto de vista del
derecho privado pueden ser considerados también incomerciables.

Hay bienes respecto de los cuales existe una prohibición de celebrar determinadas
relaciones jurídicas, generalmente prohibición de enajenar o de celebrar actos y contratos,
es impuesta por la ley, el juez o la voluntad de los particulares.

Esas prohibiciones son establecidas a veces con caracteres absolutos, otras sólo en ciertas
circunstancias; a veces permanentes y otras temporales, por razones públicas o de interés
privado. Tales bienes son comerciales y tienen solamente limitada su comerciabilidad
(como las obras declaradas patrimonio nacional).

Incluso hay ciertos derechos que no solo no pueden enajenarse, sino que no pueden en
general traspasarse, como ocurre con los llamados derechos personalísimos; cuando sin
contenido es patrimonial

En cuanto a las llamadas “cosas destinadas al culto divino”, son bienes que están destinados
al cultivo de la actividad religiosa; son bienes comerciables, la ley civil chilena no los
excluye de las relaciones jurídicas privadas.

12) Bienes apropiables e inapropiables:

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