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Tipeo Vidal

Los ríos profundos de José María Arguedas narra la historia de Ernesto, un joven mestizo que observa la lucha de los pueblos indígenas en los Andes peruanos frente a la opresión y el desprecio de un sistema dominante. La novela destaca la resistencia cultural y la dignidad de los indígenas, simbolizada en la rebelión de las chicheras de Abancay, quienes desafían injusticias económicas y buscan mantener su identidad. A través de su prosa, Arguedas reivindica la conexión espiritual de los indígenas con la tierra y su cultura, resaltando su lucha por la supervivencia en un mundo cambiante.
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Tipeo Vidal

Los ríos profundos de José María Arguedas narra la historia de Ernesto, un joven mestizo que observa la lucha de los pueblos indígenas en los Andes peruanos frente a la opresión y el desprecio de un sistema dominante. La novela destaca la resistencia cultural y la dignidad de los indígenas, simbolizada en la rebelión de las chicheras de Abancay, quienes desafían injusticias económicas y buscan mantener su identidad. A través de su prosa, Arguedas reivindica la conexión espiritual de los indígenas con la tierra y su cultura, resaltando su lucha por la supervivencia en un mundo cambiante.
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PRESENTACIÓN

En el vasto y profundo territorio andino, donde la geografía es tan escarpada como las
historias que la habitan, se desarrolla una de las obras más emblemáticas de la literatura
peruana: Los ríos profundos de José María Arguedas. Esta novela, más que una narración
ficticia, es un testimonio doloroso y lírico de un país fracturado, en el que dos mundos se
enfrentan y se entrelazan: el de los indígenas, herederos de una sabiduría milenaria, y el
de una modernidad impuesta, que pretende borrar sus lenguas, costumbres y territorios.

En este contexto, Arguedas nos ofrece una mirada única y profundamente humana del
conflicto cultural, social y espiritual que viven los pueblos originarios del Perú. A través de
la voz del joven Ernesto, el autor no solo retrata la belleza y el sufrimiento del mundo
indígena, sino que nos introduce en una lucha constante por la supervivencia y la dignidad
en un entorno cada vez más hostil.

Este ensayo se propone analizar cómo la obra refleja esa batalla silenciosa pero constante
que libran los indígenas frente a un orden dominante que los margina y despoja. En un
mundo cambiante, donde las estructuras coloniales aún persisten bajo nuevas formas, Los
ríos profundos se convierte en un grito de resistencia, una afirmación de la identidad
andina y un llamado a reconocer la humanidad de aquellos que han sido históricamente
negados.
LA LUCHA DE SUPERVIVENCIA Y LA DIGNIDAD DE LOS INDÍGENAS
EN UN MUNDO CAMBIANTE: UNA LECTURA DE LOS RÍOS
PROFUNDOS DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
Introducción
En la historia del Perú, la cultura andina ha resistido por siglos a las múltiples formas de
exclusión, dominación y olvido impuestas por el poder colonial, republicano y moderno.
Sin embargo, en medio de estas condiciones adversas, el pueblo indígena ha mantenido
viva su identidad, su sabiduría ancestral y, sobre todo, su dignidad. La literatura, como
reflejo y crítica de la realidad, ha sido uno de los espacios más potentes para visibilizar
esta lucha. En ese contexto, la obra Los ríos profundos (1958) del escritor peruano José
María Arguedas constituye un testimonio profundo y poético sobre la resistencia indígena
en un mundo cambiante, en el que las estructuras de poder buscan silenciar su voz, borrar
su lengua y debilitar su cultura.

Este ensayo propone un análisis literario y temático de la novela desde la perspectiva de la


lucha por la supervivencia y la dignidad de los indígenas. A través del personaje de
Ernesto, el entorno del colegio en Abancay y el paisaje andino, Arguedas construye una
narrativa en la que la cultura indígena no solo resiste la opresión, sino que se reafirma
como portadora de valores humanos esenciales frente al egoísmo, la violencia y la
I. EL CONTEXTO ANDINO: UN MUNDO QUE RESISTE

José María Arguedas no escribe desde fuera del mundo andino, sino desde dentro. Su
infancia transcurrió entre comunidades quechuas, lo que le permitió conocer la cultura
indígena no como objeto de estudio, sino como vivencia. Esta experiencia se plasma en
Los ríos profundos, novela que presenta al Ande no como un escenario de atraso, sino
como un espacio lleno de vida, sabiduría y espiritualidad. Desde esta perspectiva, el
contexto geográfico y cultural no es un simple telón de fondo, sino un protagonista activo
que ofrece resistencia a las fuerzas de la colonización interna.

La descripción del paisaje en la novela es rica, sensible y cargada de simbolismo. Los ríos,
las montañas, el viento, los árboles y los animales conforman un mundo vivo que dialoga
con los seres humanos. Esta conexión profunda con la naturaleza es un elemento esencial
de la cosmovisión andina, en la cual la tierra (Pachamama) es madre y sustento. Esta
relación espiritual y armoniosa con el entorno contrasta con la lógica de dominación del
mundo occidental, que impone sus reglas económicas, políticas y religiosas sobre el
mundo indígena.

II. ERNESTO: UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS


El personaje principal, Ernesto, es un adolescente mestizo que se mueve entre dos
mundos: el de su padre, representante de la justicia oficial y occidental, y el de los
indígenas, con quienes compartió su niñez y a quienes comprende profundamente. Esta
doble pertenencia convierte a Ernesto en un testigo privilegiado y, al mismo tiempo, en un
ser desgarrado por el conflicto cultural. A través de sus ojos, Arguedas narra la lucha
silenciosa pero poderosa de los indígenas por preservar su dignidad ante un mundo hostil
y cambiante.

Ernesto no solo observa, sino que sufre y se identifica con la opresión de los indígenas. En
el colegio religioso de Abancay, presencia cómo se reproduce la jerarquía social: los
alumnos más ricos o mestizos marginan a los pobres y a los indígenas, perpetuando las
desigualdades heredadas del sistema colonial. Sin embargo, Ernesto no se limita a
compadecer; siente en su interior que la verdadera sabiduría, la verdadera humanidad,
reside en esos hombres y mujeres que viven en comunión con la tierra y que, a pesar de la
pobreza y el desprecio, conservan una dignidad invulnerable.
III. EL COLEGIO COMO MICROCOSMOS DE OPRESIÓN

El colegio religioso de Abancay simboliza las instituciones que intentan imponer una
cultura ajena al mundo andino. La disciplina férrea, el castigo físico, la imposición del
castellano y la represión de cualquier expresión cultural distinta revelan un sistema
educativo que no busca educar, sino domesticar. En este espacio, los estudiantes
aprenden a competir, a humillar, a escalar socialmente a costa del otro. La violencia, tanto
física como simbólica, se normaliza como forma de control.

A pesar de ello, Arguedas muestra que incluso en ese ambiente opresivo, existen grietas
por donde se cuela la solidaridad, la poesía y la rebeldía. Ernesto encuentra consuelo en la
lectura, en la música, y en la memoria de las canciones quechuas que escuchó en su niñez.
Estos recuerdos no son simples nostalgias, sino afirmaciones de una identidad que resiste
a ser borrada. En medio del castigo y el desprecio, el joven mantiene viva la voz de su
infancia andina como un acto de resistencia.

IV. LAS CHICHERAS DE ABANCAY: DIGNIDAD EN LA REBELDÍA


Una de las escenas más poderosas de la novela es la rebelión de las chicheras de Abancay,
mujeres indígenas que protestan por la prohibición de vender sal. Esta medida injusta,
impuesta por las autoridades locales, afecta directamente su modo de subsistencia. Sin
embargo, lo que empieza como un reclamo económico se transforma en un acto de
dignidad colectiva. Las mujeres, con fuerza y decisión, enfrentan a las autoridades, cantan,
desafían, y se niegan a ser silenciadas.

Esta escena representa de manera emblemática la lucha de los indígenas por su


supervivencia, pero también por su derecho a existir con dignidad. No se trata solo de
pedir comida o trabajo, sino de reclamar el respeto a su forma de vida, a su historia y a su
voz. Arguedas no idealiza a estas mujeres, pero las retrata con profunda admiración,
reconociendo en ellas una fuerza que nace de la conexión con lo ancestral y lo justo.
V. EL LENGUAJE COMO TERRITORIO DE RESISTENCIA
Uno de los aportes más revolucionarios de Arguedas fue su manera de escribir. En Los ríos
profundos, el español se transforma gracias a la influencia del quechua: las estructuras, las
imágenes y los ritmos de la prosa llevan la huella de una lengua que no solo está viva, sino
que vibra en cada página. Esta mezcla no es un simple recurso estilístico, sino una
afirmación política y cultural: el quechua, a pesar de estar excluido del sistema oficial, es
un lenguaje tan válido, profundo y expresivo como cualquier otro.
El lenguaje, entonces, se convierte en un campo de batalla. En la novela, se castiga a los
que hablan quechua en el colegio, como si esa lengua fuera sinónimo de atraso. Sin
embargo, para Ernesto —y para Arguedas— hablar quechua es hablar con el corazón, es
recuperar una sensibilidad que el castellano académico no alcanza. Así, cada palabra
quechua insertada en el texto es un acto de reivindicación cultural.

VI. EL MUNDO CAMBIANTE: ENTRE MODERNIDAD Y


DESARRAIGO
La novela transcurre en un Perú que empieza a experimentar cambios profundos:
expansión del capitalismo, migración del campo a la ciudad, reformas educativas, y nuevos
modelos de desarrollo. Estos cambios, aunque presentados como progreso, muchas veces
significan para los pueblos indígenas un desarraigo forzado, una pérdida de sentido. El
mundo moderno no los incluye, sino que los relega o los convierte en objetos turísticos,
folclóricos o marginales.
Ernesto intuye esta transformación, y la sufre como pérdida. La tierra, que antes hablaba,
que antes cantaba, empieza a ser cercada por carreteras, oficinas, escuelas que no
entienden su lenguaje. Sin embargo, la novela no termina en la derrota, sino en la
esperanza: mientras haya alguien que escuche los ríos profundos, que cante en quechua,
que recuerde los mitos, la cultura indígena seguirá viva. Esa es la verdadera victoria de la
dignidad.

CONCLUSIÓN
Los ríos profundos no es solo una novela sobre un adolescente que crece, sino sobre un
pueblo que resiste. A través del personaje de Ernesto, José María Arguedas nos muestra
cómo la cultura andina enfrenta un mundo cambiante con las únicas armas que posee: su
memoria, su espiritualidad, su lengua, su música y su relación sagrada con la tierra. En ese
enfrentamiento desigual, lo que está en juego no es solo la supervivencia material, sino la
dignidad de un pueblo que se niega a desaparecer.

La lucha de los indígenas en la novela no es ruidosa ni espectacular; es silenciosa,


profunda, como los ríos que corren bajo la tierra. Pero esa lucha, nutrida de siglos de
sabiduría y resistencia, nos enseña que la dignidad no es un privilegio, sino un derecho
que se defiende incluso en las condiciones más adversas. Y en esa defensa, la palabra
escrita de Arguedas se convierte en un acto de amor, de justicia y de esperanza para todo
el Perú.
Biografía de José María Arguedas

Nació en Andahuaylas (Apurímac) el 18 de enero de 1911. Sus padres fueron Manuel


Arguedas Arellano (abogado) y Victoria Altamirano Navarro. A los dos años de edad
quedó huérfano de madre.
Poco después su padre se casó con una terrateniente de Lucanas (Ayacucho) que lo
maltrató constantemente. Fue entonces que José María Arguedas se refugió en el cariño
de los indios peones de la hacienda.
En 1931, ingresó a la facultad de letras de la universidad San Marcos de Lima. Poco
después comenzó su carrera de escritor indigenista publicando el cuento Warmay Kuyay
(1933) y su libro de cuentos Agua (1935). En 1941, publicó Yawar Fiesta, su primera
novela. Más tarde publicó sus laureadas obras: Diamantes y pedernales (1954), Los ríos
profundos (1958), El Sexto (1961) y Todas las sangres (1964).
En (1963), logró el título de doctor en etnología y arqueología por esos años se
desempeñó como funcionario público en el Ministerio de Educación, la Casa de Cultura,
el Museo de Historia. Asimismo, fue profesor del Instituto Pedagógico.
RESUMEN
Los ríos profundos de José María Arguedas relata la historia de Ernesto, un joven mestizo
que observa con sensibilidad la dura realidad de los pueblos indígenas en los Andes
peruanos. Desde su llegada a un colegio en Abancay, Ernesto presencia la marginación, el
abuso de poder y el conflicto entre el mundo indígena y el criollo dominante. A través de
sus vivencias, la novela muestra cómo los indígenas luchan por sobrevivir en una sociedad
que los desprecia, pero que no logra apagar su espíritu ni su conexión profunda con la
tierra y sus tradiciones.
Un episodio central es la rebelión de las chicheras, mujeres indígenas que se enfrentan
con valentía a las autoridades por un impuesto injusto. Este acto de resistencia simboliza
la dignidad y fuerza colectiva de un pueblo que, a pesar de la opresión, se niega a
desaparecer. Arguedas retrata con respeto y admiración esta lucha silenciosa,
presentando a los indígenas como portadores de una cultura viva que busca mantenerse
firme en un mundo que cambia sin considerar su existencia.

💡 ANÁLISIS: LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA Y LA DIGNIDAD DE LOS


INDÍGENAS EN UN MUNDO CAMBIANTE EN LOS RÍOS PROFUNDOS
1. Un mundo en transformación
La novela se sitúa en un Perú donde las estructuras tradicionales del poder —como el
gamonalismo, la iglesia y el sistema colonial— coexisten con signos de cambio social,
político y cultural. La llegada de nuevas ideas, movimientos sociales y formas de educación
genera una tensión constante entre lo viejo y lo nuevo. Este "mundo cambiante" afecta
directamente a los pueblos indígenas, quienes deben adaptarse, resistir o encontrar
formas de sobrevivir sin renunciar a su identidad.

2. LA SUPERVIVENCIA INDÍGENA: MÁS QUE FÍSICA, CULTURAL


En la obra, los personajes indígenas no solo luchan por comer o subsistir
económicamente; también luchan por mantener su cultura, su idioma, su relación con la
naturaleza y su visión del mundo. Arguedas nos muestra que sobrevivir para el indígena
significa no dejarse absorber por un sistema que busca silenciar su existencia.
Un ejemplo claro es la huelga de las chicheras, mujeres que se organizan contra los abusos
del poder local. Esta acción no violenta pero firme es una expresión de resistencia
comunitaria que revela su fuerza moral.

3. LA DIGNIDAD COMO VALOR INTERNO


A pesar del sufrimiento, la pobreza y el maltrato, los personajes indígenas mantienen una
profunda dignidad. No se avergüenzan de su cultura, y su forma de hablar, de cantar, de
rezar, de vivir en comunidad, transmite una identidad fuerte.
La imagen de los ríos profundos es una metáfora central: por fuera pueden parecer
calmos o escondidos, pero por dentro llevan una fuerza inquebrantable. Así es el alma
indígena: profunda, antigua, resistente. Esta metáfora expresa cómo el mundo andino
guarda un poder interior que no puede ser destruido por la colonización ni por el
desprecio.
4. ERNESTO: SÍMBOLO DEL MESTIZAJE CONSCIENTE
Ernesto, el protagonista, se cría entre indígenas, aunque pertenece al mundo mestizo. Él
siente y comprende el dolor del pueblo quechua, y a lo largo de la novela despierta a una
conciencia crítica. Su perspectiva le permite denunciar las injusticias y valorar la sabiduría
andina. Ernesto representa a una nueva generación que no desea destruir la cultura
indígena, sino integrarla y defenderla como parte esencial del Perú.

✅ ARGUMENTO 1: LA OPRESIÓN ESTRUCTURAL OBLIGA A LOS INDÍGENAS A


LUCHAR POR SOBREVIVIR
En la novela, los indígenas viven sometidos a un sistema injusto dominado por gamonales,
autoridades corruptas y religiosos insensibles. Este sistema impone trabajo forzado,
maltrato y desprecio. Arguedas no idealiza la pobreza, pero muestra cómo, a pesar del
dolor, los indígenas siguen adelante. Su lucha por la supervivencia no es solo física, sino
también cultural y emocional.
💡 Ejemplo: Los peones indígenas del internado son tratados como esclavos, pero aún así
mantienen su identidad quechua y su forma de vida.

✅ ARGUMENTO 2: LA DIGNIDAD INDÍGENA SE SOSTIENE EN LA


ESPIRITUALIDAD Y EL VÍNCULO CON LA NATURALEZA
A través del símbolo de los ríos profundos, Arguedas representa el alma del mundo
andino: silencioso pero poderoso. La conexión con los Apus (montañas), los cantos
quechuas, las tradiciones orales y las fiestas comunales reflejan una espiritualidad que les
da fuerza y orgullo. Esa profundidad interior es su escudo frente al desprecio social.
💡 Ejemplo: Ernesto se siente conmovido por los cantos quechuas y la hermosura de la
naturaleza, que le transmiten una fuerza espiritual propia del mundo indígena.

✅ ARGUMENTO 3: LA COLECTIVIDAD COMO FORMA DE RESISTENCIA


En un mundo cambiante y hostil, los indígenas no se aíslan, sino que se organizan y actúan
juntos. La huelga de las chicheras, liderada por mujeres humildes, es un acto de valentía
que desafía a las autoridades. Esta acción colectiva demuestra que la dignidad también se
expresa a través de la solidaridad.
💡 Ejemplo: Las mujeres quechuas, a pesar del miedo, protestan por su derecho a vender
chicha sin pagar impuestos abusivos.
✅ ARGUMENTO 4: ERNESTO REPRESENTA LA ESPERANZA DE UN MESTIZAJE
SOLIDARIO Y CONSCIENTE
Ernesto no es completamente indígena ni totalmente criollo. Él observa con sensibilidad el
dolor indígena y busca justicia. A través de su mirada, Arguedas propone una nueva forma
de mestizaje: una en la que el mundo occidental no imponga, sino que respete y aprenda
del mundo andino. Ernesto simboliza el futuro posible donde ambas culturas puedan
convivir con dignidad.
💡 Ejemplo: Ernesto se indigna ante el trato a los indígenas y siente que su alma está unida
al pueblo quechua, aunque él no lo sea completamente.

IMPORTANCIA DE LA OBRA
Los ríos profundos es más que una novela sobre la vida en los Andes; es una declaración
de respeto y reconocimiento hacia un pueblo que, durante siglos, ha sido silenciado. Su
valor radica en mostrar que la dignidad indígena no necesita ser aprendida ni impuesta: ya
existe, arraigada en la tierra, en el lenguaje quechua, en la memoria colectiva y en la
resistencia diaria. Arguedas no idealiza ni victimiza a los indígenas; los retrata como seres
humanos completos, capaces de amar, luchar, recordar y soñar. En un mundo que cambia
con rapidez y que muchas veces arrasa con todo lo que no encaja en su modelo, esta
novela demuestra que lo profundo —como los ríos del título— no desaparece fácilmente.
Persiste. Y es esa persistencia, silenciosa pero firme, lo que hace que esta obra siga siendo
vital hoy: porque mientras existan pueblos que resistan al olvido, la lucha por la
supervivencia y la dignidad seguirá teniendo sentido.

OPINIÓN
Los ríos profundos es una obra profundamente humana que nos permite mirar con otros
ojos la realidad de los pueblos indígenas. A través de Ernesto, Arguedas nos lleva al
corazón del mundo andino y nos hace sentir su dolor, su sabiduría y su resistencia. No
presenta a los indígenas como víctimas pasivas, sino como personas con una vida interior
rica, con cultura, memoria y dignidad. Esta visión es poderosa porque rompe con los
prejuicios y nos invita a reconocer que su lucha por sobrevivir en un mundo que los
margina es también una forma de afirmar su existencia con orgullo.
Además, la novela deja una crítica clara al modelo de progreso que excluye y desprecia lo
originario. Lo que algunos ven como modernización, para los pueblos andinos puede ser
una amenaza a su forma de vida. Sin embargo, la obra también ofrece una esperanza: la
posibilidad de un encuentro entre culturas, de un país donde lo indígena no sea borrado,
sino valorado. En este sentido, Los ríos profundos no solo denuncia una injusticia histórica,
sino que también plantea una alternativa más justa y humana para el futuro.

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