0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas2 páginas

Entre Los Rios y Culturas

La novela 'Ríos profundos' de José María Arguedas explora la identidad cultural del Perú a través de la vida de Ernesto, un joven mestizo que navega entre el mundo indígena y el occidental. A través de su narrativa poética y el uso del quechua, Arguedas presenta un drama interno de un país fragmentado, resaltando la dignidad humana y la resistencia cultural frente a la colonización. La obra se erige como un llamado a la pluralidad cultural y una reflexión sobre las tensiones raciales y sociales en América Latina.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas2 páginas

Entre Los Rios y Culturas

La novela 'Ríos profundos' de José María Arguedas explora la identidad cultural del Perú a través de la vida de Ernesto, un joven mestizo que navega entre el mundo indígena y el occidental. A través de su narrativa poética y el uso del quechua, Arguedas presenta un drama interno de un país fragmentado, resaltando la dignidad humana y la resistencia cultural frente a la colonización. La obra se erige como un llamado a la pluralidad cultural y una reflexión sobre las tensiones raciales y sociales en América Latina.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ENTRE LOS RIOS Y CULTURAS: La búsqueda de la identidad en “los ríos profundos”

La novela Ríos profundos de José maría Arguedas publicada en el año (1958), no sólo
retrata un paisaje andino lleno de simbolismos y contradicciones constantes, sino que
una profunda reflexión sobre la identidad cultural del Perú. A través de la voz de
Ernesto, un joven mestizo sensible e introspectivo, el autor desenlaza una narrativa
que explora las tensiones entre el mundo indígena y el occidental, entre la idioma
quechua y la escritura castellana, entre la emoción ancestral y una lógica colonial. El
resultado es una obra de gran potencia poética, cuyo valor literario se encuentra no
sólo en la historia que cuenta, sino e la manera que la cuenta: desde lo profundo del
alma andina.
Ernesto, protagonista y narrador, se encuentra en una comparación constante. Su vida
está marcada por el tránsito: hijo de un abogado errante, viaja de pueblo en pueblo,
sin poder establecerse. Pero no es sólo un camino de intersección, sino también de
una personalidad. Se encuentra en un permanente dilema entre el mundo indígena,
del que ha aprendido el quechua (idioma que es muy representativa y que muestra las
raíces andinas en su lengua materna), las canciones y las costumbres (que resaltan la
cultura y las costumbres), y el mundo de se habla castellano, con una estructura firme
y su una distancia emocional que refleja los sentimientos. Aquello lo convierte en un
testigo privilegiado, pero también en un ser confuso, que observa todo con dolorosa
lucidez. Es esta mirada la que permite a Arguedas transmitir el drama interno de un
país que se va fragmentando.
El internado en Abancay, donde transcurre gran parte de la novela, representa una
pequeña sociedad autoritaria y cruel. Ernesto vive experiencias de violencia,
humillación y exclusión que simbolizan el entorno social actual y antiguo que
predomina y se vive en el país. Sin embargo, el joven también encuentra en momentos
de solidaridad, especialmente con los indígenas que trabajan en el colegio o con los
campesinos del pueblo mostrando bondad y amabilidad con ello resaltando los valores
que existe en personas humildes. Con aquel entorno, nace un reconocimiento mutuo,
le permiten mantener una esperanza silenciosa pero segura en medio del sufrimiento y
el maltrato que pasaba. Arguedas no nos da una liberación total, pero sí una
afirmación de la dignidad humana desde las raíces más profundas.
Uno de los elementos más poderosos de la novela es el uso del lenguaje. Arguedas,
que fue bilingüe desde niño, introduce labia del quechua que proporcionan al español
de una armonía nueva, casi mística. No se trata de un simple recurso estilístico, sino de
una declaración política: el lenguaje indígena que se usa nos da una estructura a la
sensibilidad del narrador. En muchas ocasiones, los paisajes más emotivos o
significativos son aquellos en los que Ernesto se conecta con la naturaleza o con los
campesinos a través de símbolos ancestrales, como los ríos, las montañas o las
canciones que las rodean. De esa manera, la novela se convierte en una resistencia
cultural, en una defensa del mundo quechua desde sus propios códigos.
Otro aspecto resaltante de la novela “Ríos profundos” es su dimensión porque, a
diferencia de otras novelas de la época, se van por un mensaje más directo del
entorno, en esto Arguedas nos proyecta imágenes poéticas, donde el paisaje toma un
papel de cambio. Los ríos, son más que accidentes geográficos: son símbolos de la
continuidad cultural, de la fuerza vital que atraviesa los tiempos. En ellos se reflejan los
dolores y las esperanzas de un pueblo que ha resistido la colonización no sólo con la
lucha, sino también con la memoria y el canto.
En conclusión, Ríos profundos es una obra fundamental de la literatura
latinoamericana, no sólo por su valor estético, sino por su capacidad de representar
una identidad en conflicto. A través de Ernesto, José María Arguedas construye un
puente entre dos mundos que muchas veces se han mirado con desconfianza. Su
novela no es sólo una evocación nostálgica del pasado indígena, sino una propuesta
ética y estética para un futuro en el que la pluralidad cultural no sea motivo de
exclusión, sino de enriquecimiento mutuo. En tiempos en que el racismo y la
desigualdad siguen marcando las relaciones sociales en América Latina, la lectura de
Ríos profundos sigue siendo, más que necesaria, urgente.

También podría gustarte