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UNIDAD II Problematica Actualizada

La clase social es una forma de estratificación basada en características económicas y sociales, donde la pertenencia a una clase se determina principalmente por el nacimiento y la herencia familiar. Existen cuatro tipos de clases sociales: altas, medias, trabajadoras y subclases, cada una con características y condiciones económicas distintas. La desigualdad social persiste en muchas sociedades, limitando las oportunidades de aquellos en clases desfavorecidas.

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UNIDAD II Problematica Actualizada

La clase social es una forma de estratificación basada en características económicas y sociales, donde la pertenencia a una clase se determina principalmente por el nacimiento y la herencia familiar. Existen cuatro tipos de clases sociales: altas, medias, trabajadoras y subclases, cada una con características y condiciones económicas distintas. La desigualdad social persiste en muchas sociedades, limitando las oportunidades de aquellos en clases desfavorecidas.

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UNIDAD II: CULTURA Y PODER

CLASES SOCIALES

La clase social es una forma de estratificación social en la cual un grupo de individuos


comparten una característica o situación que los asocia socioeconómicamente, es decir, su
posición social, el poder adquisitivo que disponen o por la posición que ostentan dentro de
una determinada organización.

La pertenencia o no de un individuo a una determinada clase social en el llamado sistema


de clases estará determinado casi exclusivamente por criterios de tipo económicos,
contrariamente a lo que sucede en aquellos casos de estratificación basados en castas o
estamentos, en los cuales los criterios de pertenencia no tienen que ver en principio con la
situación económica de cada individuo.

Los individuos que configuran una determinada clase social, clase media, clase alta o clase
baja, presentan intereses comunes, o en su defecto, una estrategia social máxima en la que
tiene que ver su poder político y bienestar social.

Mientras tanto, las mencionadas condiciones que determinan que tal o cual pertenezcan a
una clase u otra estarán determinadas por el nacimiento y la herencia familiar. Si bien
existen casos de movilidad de una clase a otra, por ejemplo, de clase baja a clase media,
dentro de este tipo de estratificación, algo que por ejemplo casi no sucede en una
estratificación por estamentos, mayormente, aquellos hijos de las clases menos
favorecidas, como ser la baja, a lo largo de su vida siguen formando parte de la misma y se
la transfieren a sus hijos.

En tanto, el conjunto de todas las clases sociales más sus relaciones conforman un sistema
de clases, que es el típico que se encuentra en las sociedades industriales modernas. Y tal
como mencionábamos anteriormente es este tipo de sociedad la que demuestra una mayor
movilidad social que otros sistemas de estratificación, o sea, hay ocasiones que por algún
mérito o por cualquier otro factor alguien ascienda, o en su defecto, descienda de clase
social.

De todas maneras, tal situación no neutraliza la desigualdad social existente en muchísimas


de estas sociedades, especialmente en aquellos países sub desarrollados

CARACTERÍSTICAS DE LAS CLASES SOCIALES

 Generalmente, para el conjunto de individuos que configura una clase existen unos
intereses comunes, o una estrategia social maximizadora de su poder político y
bienestar social. En ciertos casos, un cierto número de individuos se desentiende de
los intereses de su clase social.

 Las condiciones económicas que conllevan la adscripción a una u otra clase


generalmente están determinadas por el nacimiento y herencia familiar. Así en la
mayoría de las sociedades los hijos de las clases desfavorecidas a lo largo de su vida
seguirán formando parte de las clases desfavorecidas, y los hijos de las clases más
acomodadas tienen mayor probabilidad de ser parte durante el resto de su vida de
la clase acomodada.

TIPOS DE CLASES SOCIALES.

En líneas generales, se puede decir que existen cuatro tipos de clases sociales:

1. LAS CLASES ALTAS: CLASE ALTA‐ALTA Y CLASE ALTA.

En los países industrializados constituyen entre el cinco y diez por ciento de la


población. Podemos distinguir entre dos grupos:

La clase alta‐alta: Estas familias poseen grandes patrimonios que, por lo general,
han sido heredados más que adquiridos, es lo que se conoce como dinero viejo. Se
pertenece a esta clase por origen o nacimiento. Sus hijos estudian en colegios de
élite con chicos de su mismo origen social y completan sus estudios en las
universidades más prestigiosas.
La clase alta: Nuevos ricos y pertenecen a ella debido a su esfuerzo. En este grupo
incluimos a los que coloquialmente llamamos “peces gordos” Sus hijos estudian en
colegios y universidades privadas.

2. LAS CLASES MEDIAS: LA CLASE MEDIA‐ ALTA, LA CLASE MEDIA Y LA CLASE


MEDIA‐ BAJA

Históricamente, las clases medias estuvieron constituidas por los grupos


intermedios entre los ricos y los pobres. En la actualidad las clases medias se han
ido convirtiendo en un grupo cada vez más amplio. Las profesiones que ocupan
generan mayores ventajas materiales y económicas que las ocupaciones de la clase
trabajadora. Podemos identificar tres grupos principales entre las clases medias:

La clase media‐alta: los ingresos medios de los hogares de esta categoría son
superiores a los ingresos medios del conjunto de la población. Normalmente trabaja
solo uno, si tanto el hombre como la mujer trabajan pueden acumular un gran
patrimonio. Suelen tener seguridad y satisfacción en el trabajo. Suelen tener más de
una vivienda en propiedad y más de un coche. La mayor parte de los hijos suelen
tener educación universitaria y se incorporan al mercado laboral en puestos de
responsabilidad.

La clase media: profesionales del sector servicio muy valorados y bien pagados.
También se incluyen a los que trabajan en los medios de comunicación, en la
industria del ocio, etc. Los miembros tienen autonomía en el trabajo. Poseen
generalmente la propiedad de su vivienda habitual y un coche. Sus miembros tienen
un nivel educativo relativamente alto, aunque muy probablemente han estudiado
en escuelas o universidades públicas.

La clase media‐baja: Tienen menos prestigio y pueden ser trabajadores de “cuello


blanco” (oficinistas, contables.) o trabajadores cualificados de “cuello azul”. Su renta
está entorno a la media nacional, proporcionan una calidad de vida modesta pero
segura. Acumulan algún patrimonio a lo largo de la vida, generalmente su vivienda.
Las personas de esta clase suelen realizar algún tipo de formación profesional tras la
educación obligatoria.

3. LA CLASE TRABAJADORA

Sus rentas familiares generalmente son inferiores a la media nacional. Son por lo
tanto más vulnerables a los ciclos económicos y a otras muchas contingencias como
las enfermedades. Tienen menos ingresos en trabajos menos estables y
satisfactorios. La mitad suele poseer su vivienda en el extrarradio o barrios
modesto.
4. LA SUBCLASE.

Abarca a todas aquellas personas que están al margen (o debajo) de la estructura de


clases: son las personas marginadas y excluidas económica, política y socialmente.
Sobreviven entre el desempleo y empleos precarios. Normalmente tienen ayudas
sociales. Se incluyen las personas con pensiones bajas, familias desestructuradas,
los desempleados de larga duración o los que están fuera del mercado laboral.

MUNDO SOCIO‐CULTURAL

El concepto de cultura, junto con el de sociedad hace referencia a los valores que
comparten los integrantes de una sociedad, las regularidades normativas (usos,
costumbres, normas y leyes) mediante las cuales se rigen sus vidas. Incluye también a los
objetos producidos en sociedad. Cada cultura en su conjunto es una producción colectiva,
creada a lo largo del tiempo en estrecha relación con las circunstancias temporales,
espaciales y sociales de la sociedad.

Por su parte, sociedad alude a la red de relaciones sociales que se establecen entre los
integrantes, grupos e instituciones de un conjunto de personas.

Cultura y sociedad se diferencian teóricamente, pero son inseparables. Toda sociedad tiene
una cultura y toda cultura es puesta en práctica por individuos que se relacionan.

En ciencias sociales, el sentido de la palabra cultura es más amplio. La cultura abarca al


conjunto de las producciones materiales (objetos) y no materiales de una sociedad
(significados, regularidades normativas creencias y valores.

Universales de la cultura los antropólogos encontraron en sus


investigaciones algunas características comunes a todas las sociedades llamados universales
de la cultura. Estas pueden ser lenguaje, organización familiar, vestimenta.

Relativismo cultural: este concepto pone de relieve que cada conjunto social tiene
manifestaciones culturales propias y que no existe culturas superiores a otras, sino que
cada cultura debe ser estudiada e interpretada dentro de su propio contexto histórico,
espacial y social.
Evolucionismo social: es el término que define los cambios que se dan una sociedad a
través de la historia, haciéndose cada vez más compleja. Basado en la teoría de las especies
de Charles Darwin (1800) y Specer. El desarrollo de estas teorías coincidió
cronológicamente con la expansión colonialista de algunos países europeos (donde había
mano de obra barata: “no civilizada”)

Etnocentrismo: Uno de los mecanismos culturales utilizados por los conjuntos sociales para
estimular la cohesión entre sus miembros se denomina etnocentrismo. Este término fue
creado en 1906. Fue utilizado para señalar una característica que parece universal: evaluar
al propio grupo como superior a los demás.

El etnocentrismo exacerbado da lugar a expresiones de xenofobia, es decir odio, rechazo e


intolerancia hacia los extranjeros. Es el término técnico para la percepción de las cosas
según la cual nuestro propio grupo es el centro de todo y todos los otros grupos son
medidos y evaluados en relación con él.

Así como las personas producen objetos materiales, también producen y reproducen
significaciones, interpretaciones, creencias. Es decir, producen y reproducen el lenguaje.

El lenguaje es un elemento fundamental del mundo socio‐cultual: con él se construyen y se


trasmiten los sentidos otorgados a los objetos, las situaciones.

Las interpretaciones compartidas y habituales constituyen el sentido común, que es el


conjunto de conocimientos compartidos por la mayoría de los integrantes de una sociedad
en un contexto espacial, temporal y social dado.

Las opiniones y creencias que forman parte del sentido común se fundamentan muchas
veces en prejuicios, en ideas preconcebidas no comprobadas.

ESTEREOTIPOS SOCIALES

Cuando los prejuicios sobre determinados grupos de personas son compartidos por un gran
número de personas en una sociedad se transforman en estereotipos y son objeto de
valoración negativa. Los estereotipos se pueden basar en características tales como: color
de piel, edad, etc.

PODER Y AUTORIDAD

El poder se encuentra presente en todas las relaciones sociales, en la familia, el colegio, en


la sociedad en su conjunto. Siguiendo la definición de Max Weber, en las ciencias sociales
se utiliza la palabra poder para designar la probabilidad de que una persona imponga su
voluntad sobre otra en una relación social con el acuerdo y el desacuerdo de la persona
sobre la que se ejerce el poder.
Desde el punto de vista social, el poder efectivo, o dominación, se manifiesta en una
relación social polar en la que una parte ordena y la otra obedece aun contra su voluntad.

Quien ejerce el poder busca dominar o someter al otro a su propia voluntad. En este
sentido, las relaciones de poder son de fuerza asimétrica y antagónica, en la cual la
dominación de uno implica el sometimiento del otro.

El poder se convierte en autoridad, en poder legítimo, cuando las personas obedecen


voluntariamente y sienten la obligación de hacerlo porque aceptan los mandatos como si
fueran propios.

Tres tipos de poder:

1. El poder paternal

2. El poder de los amos

3. El poder político

Weber, diferentes tipos de dominación:

1. Dominación tradicional: se basa en los usos y costumbres que los miembros de una
comunidad obedecen y respetan. El poder de la autoridad y su legitimidad están
establecidos por la tradición. Ejemplos: los reyes

2. Dominación carismática: son rasgos o dones personales que atraen a las personas
y despiertan adhesiones y lealtades que convierten al individuo que las posee en un
líder. Ejemplo: profetas bíblicos, emperadores.

3. Dominación legal: está fundada en la obediencia de leyes. Se expresa en el ejercicio


del poder entrenados para cumplir con lo normativamente establecido. este tipo de
dominación predomina en sociedades modernas y democráticas.

Concepción del hombre para Hobbes: es un ser antisocial. Debe renunciar al derecho de
usar su propia fuerza y depositar este derecho en manos del Leviatan (persona o
Asamblea). Este garantizará la paz y la convivencia de la sociedad.

Para Locke: las personas son por naturaleza pacíficas y viven originalmente en un Estado en
el que goza libertad e igualdad. Pero la persona suele violar la ley natural, es decir, los
aspectos de la convivencia que dependen de la naturaleza humana.

Rousseau afirma que las personas son naturalmente buenas y tienden a permanecer
aisladas, pero la solidaridad y la necesidad de satisfacer las necesidades las lleva a unirse y
pensar en el bien común esta unión se expresa en una unión colectiva que es más que la
suma de las voluntades particulares. La creación de una comunidad requiere la creación de
un contrato social que constituye la base de la voluntad popular, fundamento de la
organización política.

La concepción marxista del Estado es fruto de una forma determinada de entender las
relaciones de poder. El Estado, para el marxismo, aparece como un producto del carácter
irreconciliable de las contradicciones de clase, en palabras de Marx,” la anatomía de la
sociedad civil hay que buscarla en la economía política”. Señalan que por regla general
pertenece a la clase más poderosa, la clase económicamente dominante.

Las relaciones de poder en una sociedad


Las relaciones de poder en una sociedad se caracterizan por considerar en esencia dos
grupos humanos: gobernantes y gobernados. El poder crea una relación social asimétrica:
los gobernantes tienen capacidad de establecer y mantener un orden en la sociedad que
permita la convivencia pacífica, la producción económica y la realización de las necesidades
básicas de los integrantes de las distintas comunidades y grupos que forman esta sociedad.

La primera visión de la ciencia política es la ética, es decir, busca prescribir cuál debe ser el
uso correcto del poder y qué fines y principios deben guiar su ejercicio. Los griegos
hablaban de formas puras e impuras, siendo las primeras las que operaban a favor del bien
de los individuos y de las sociedades (bien común).
El derecho es una ciencia normativa, que prescribe el deber ser. En un sistema democrático
el poder debe ejercerse de acuerdo con lo que establece la ley. Los distintos órganos del
Estado, es decir, los poderes Ejecutivo Legislativo y Judicial, sólo pueden hacer lo que la ley
autoriza.
Es posible analizar el poder desde perspectivas de otras disciplinas, como la sociología y la
economía, porque éste se ejerce no solo por las autoridades formales sino por aquellos que
tienen la fuerza social y económica para hacerlo. También por aquellos que disponen de
información, como los científicos y tecnólogos, porque es totalmente cierto: información es
poder.

En una democracia, todos los poderes sociales o económicos deben de respetar la ley, las
disposiciones de las autoridades constituidas formalmente y el orden legal establecido.
Cuando no lo hacen, el Estado tiene la obligación de proporcionar a los individuos y grupos
sociales los elementos para que denuncien las violaciones, y reivindiquen sus derechos,
incluyendo la reparación de los daños.

DIFERENCIAS Y DESIGUALDADES SOCIALES

Es importante distinguir los conceptos de diferenciación social y desigualdad social. La


noción de diferenciación social señala que cada persona es única, diferente de todas las
demás, en el conjunto de todos sus atributos físicos, psicológicos y en las circunstancias y
experiencias vitales. Aun los gemelos llamados idénticos son personas diferentes entre sí. La
noción de diferenciación social hace referencia a las características variables por las cuales
no existen dos personas iguales.

Las personas se diferencian entre sí por múltiples características, por la edad, el sexo, el
color de piel, de ojos, la altura, el peso. Estas son diferencias naturales; algunas son
congénitas, con las que han nacido o que se definen a partir del nacimiento, como la edad,
y otras son hereditarias, recibidas genéticamente de los padres. Estas características son
expresiones de la diversidad de los tipos físicos que existen. Los individuos también difieren
entre sí por sus gustos, sus creencias, los estilos de vida que llevan, los barrios en los que
viven, el lugar de nacimiento, etcétera. Éstas son diferencias sociales propiamente dichas.

El segundo concepto, la desigualdad social, se refiere a una noción valorativa, construida


socialmente, según la cual una persona es considerada socialmente inferior o superior a
otra. La pertenencia a un grupo social o étnico, en un contexto temporal, espacial y social
motiva, por lo general, la desigualdad social. Debido a esta valoración, las personas
consideradas inferiores ven limitadas sus oportunidades en muchos ámbitos de su vida:
educativo, laboral, de participación social, etcétera.

El concepto de desigualdad social, por lo tanto, hace referencia a las diferencias que se
expresan valorativamente en la sociedad, por ejemplo, de aceptación (si la persona forma
parte de los grupos considerados superiores) o de rechazo (si es integrante de uno de los
grupos definidos socialmente como inferiores).

ZICCARDI, Alicia: “Las ciudades y la cuestión social. Pobreza, desigualdad social y ciudadanía”

LA CUESTIÓN SOCIAL AL FIN DEL MILENIO: UNA INTRODUCCIÓN

La cuestión social surge a fines de s XIX cuando el capitalismo comienza a ceder antes las
luchas de las primeras organizaciones sindicales por mejoras salariales y de condiciones de
producción.

Liberalismo puso en los individuos la capacidad de resolver su propia supervivencia.

Después de la IIGM se desarrolla el estado de bienestar y la cuestión social se incluye en la


agenda gubernamental, sustentando la necesidad de implementar políticas sociales.

Las políticas sociales son la garantía de que se busca la equidad social y la promoción de
derechos básicos de la ciudadanía. Es algo muy distinto a las políticas sociales, la política de
reducción de la pobreza, que busca sacar de la miseria a quienes no tienen el piso básico de
supervivencia.

Este trabajo aborda la cuestión social desde una perspectiva del ámbito local, y analiza las
políticas sociales urbanas, es decir aquellas cuestiones sociales presentes en los actos
gubernamentales del gobierno local.

Para la definición de políticas sociales urbanas es imprescindible identificar las nuevas


desigualdades y pautas de diferenciación socioeconómica en la ciudad.
En estas dos últimas décadas se ha dado un proceso de urbanización donde las ciudades
han sido confrontadas a intensos procesos que modificaron su fisonomía y naturaleza. En
esta nueva etapa las relaciones entre sociedad y territorio son diferentes a las anteriores.

Se han transformado las cuestiones sociales y políticas urbanas, contribuyendo a ello


diferentes procesos:

a. Globalización de la economía: disminuye la importancia de la localización espacial


para la realización de actividades productivas en el territorio. Principal consecuencia
para las grandes ciudades: proceso irreversible de desindustrialización y
tercerización de su economía; se traduce en menos empleos estables y bien
remunerados, y proliferación de actividades informales.

b. Reforma del estado de bienestar: disminuyen los recursos y acciones de los


gobiernos nacionales sobre el territorio. Obliga a los locales a generar ingresos
propios, se expande la cuestión social, la acción estatal se retrae y se transfieren
más responsabilidades a la sociedad. Afecta a los procesos de gestión
gubernamental de bienes y servicios urbanos.

c. Revolución informacional: crea nuevas tecnologías que acortan distancias,


desdibujan el rol que tradicionalmente asumieron las ciudades y trasmiten una
cultura globalizada. Homogenizan los gustos, preferencias, pero paradójicamente
refuerzan la identidad de las sociedades locales.

A esas tres transformaciones a nivel internacional, se le suma en Latinoamérica:

d) profundización de los procesos de democratización del sistema político: Conllevan la


transformación de la forma de gobierno de las ciudades y la expansión de la
ciudadanía política y social. Aparecen en las ciudades la alternancia y el pluralismo
político.

El gran desafío es construir la democracia social en la cotidianeidad a través de


nuevas relaciones entre gobierno y ciudadanía. Es fundamental crear nuevas formas
de participación ciudadana que garantice inclusión de intereses de la sociedad en
los procesos decisorios de las instituciones gubernamentales, o sea restituir el
carácter público a la acción gubernamental.

La complejidad de la cuestión social obliga a seleccionar los temas más relevantes,


que se desarrollan acá en cuatro apartados: la dinámica poblacional urbana; el
empleo urbano y la nueva cuestión social; los problemas de la ciudad actual; y la
cuestión social y los actores urbanos.
LA DINÁMICA POBLACIONAL URBANA

En Europa hay una revolución demográfica que tiene efectos sobre la seguridad social:
alargamiento de la duración de la vida y reducción de la natalidad, afectan la transferencia
entre generaciones, desequilibrando la disponibilidad de recursos por los inactivos.

Una segunda cuestión es la migración internacional, con dos principales tipos: a) migración
económica (en busca de empleo procedentes de países del entorno inmediato); b)
migración política, produciendo cambios en la geopolítica mundial (debido a conflictos en o
entre países). Estos movimientos obligan a reconocer nuevos tipos de ciudadanos, fuerza
de trabajo disponible y demanda de bienes y servicios.

En Latinoamérica la dinámica poblacional es distinta. Decrece el crecimiento urbano en la


última década, como consecuencia de la caída de las tasas de fertilidad y la disminución del
crecimiento natural. La esperanza de vida es menor a la de Europa por la pobreza,
desnutrición y hambre. Sin embargo, habiendo incrementado la esperanza de vida y
habiendo en algunas ciudades una tasa de crecimiento y predominio de población joven,
hay un fuerte peso de la población inactiva sobre la activa.

En cuanto a la migración internacional sigue dándose entre México y EEUU, siendo en


Centroamérica no solo migración económica, sino también a consecuencia de los conflictos
armados.

Impone nuevas características a la cuestión social y genera diferentes problemas en las


ciudades latinoamericanas:

I) fuerte peso de la población inactiva sobre la activa;

II) creciente demanda de empleos, y de bienes y servicios colectivos (que deben atender las
instituciones gubernamentales).

III) carga mayor sobre la seguridad social en jubilaciones, en marco de descapitalización de


fondos por procesos inflacionarios.

IV) proceso de urbanización, feminización e infantilización de la pobreza.

EL EMPLEO URBANO Y LA NUEVA CUESTIÓN SOCIAL

EL EMPLEO Y LA INFORMALIDAD

En Europa el principal problema en las ciudades de la fuerza de trabajo urbana, es el


desempleo. Ha producido un conjunto social de nuevos pobres, que son aquellos
desempleados de larga duración. Esa situación pone en cuestión el mecanismo del seguro
de desempleo diseñado originalmente para una situación de excepción para asegurar a los
desempleados temporalmente un mínimo de ingresos que garantice su supervivencia y de
su familia.

La globalización de la economía refuerza la segmentación del mercado de trabajo urbano


entre los de las actividades del sector moderno de la economía y los que están en
precariedad e informalidad.

En América Latina en las ciudades hay elevadas tasas de desempleo, subempleo e


informalidad. Si bien el desempleo sigue siendo preocupante, ha habido un gran
crecimiento en la informalidad y precariedad en el empleo. La principal causa es la poca
productividad e inversión en capital y la poca calificación de su mano de obra.

El trabajador se encuentra al margen del cumplimiento de los derechos sociales pactados


por organizaciones sindicales, o establecidos por leyes laborales. Esto hace que haya una
mayor demanda de servicios sociales públicos (que a su vez tienen menos presupuesto) y
por ende su calidad se deteriora.

Coraggio introduce la noción de economía popular, analizando las potencialidades que


tiene para generar bienestar a quienes están insertos en ella. Para que las actividades de la
economía popular superen los efectos económicos de la exclusión, necesita combinar:

a. Desarrollo de actividades colectivas de reproducción (de alto componente de


voluntad).

b. Desarrollo de interdependencia mercantil (de alto componente de automaticidad)


es decir intercambios mediados por el mercado entre unidades domésticas.

c. Desarrollo de su capacidad sistemática para competir con unas y utilizar otras


mercancías de la empresa capitalista.

La situación que prevalece en el mercado de trabajo urbano es consecuencia de procesos


de desindustrialización y tercerización de la economía de las grandes ciudades, que trajeron
aparejada una disminución del número de empleos estables y bien remunerados que
garantizaban el acceso a la seguridad social, salud, etc.

En contrapartida se expanden:

1. Los servicios de la sociedad informacional que demandan alta calificación y ofrecen


elevados salarios.

2. El terciario informal (por ejemplo, comercio ambulante). Su principal limitación no


está en el nivel de ingresos, sino en el hecho de que su presencia en espacios
públicos los coloca en la ilegalidad.
El derecho al trabajo se confronta con el derecho a la ciudad.

Por ende, los gobernantes deben enfrentar diariamente la disyuntiva entre permitir el
ejercicio del derecho al trabajo en lugares públicos, o ejercer su autoridad para que no se
hagan en ellos actividades para los que no fueron concebidos.

En las ciudades latinoamericanas también hay un achicamiento del aparato gubernamental,


por lo que ha disminuido el empleo en la burocracia.

Otro rasgo del trabajo urbano es la creciente incorporación del trabajo de la mujer, cuya
mano de obra debe aceptar condiciones salariales y de estabilidad desfavorables
(independientes de su calificación). La informalidad y la precariedad.

Otro fenómeno notorio es el trabajo infantil que supone el abandono de las actividades
escolares a temprana edad. Su presencia es síntoma de pobreza urbana y exclusión social.

Borja y Castells sostienen que la infantilización de la pobreza urbana es una flagrante


negación de la noción de progreso en una economía global segregante.

Junto con los procesos de transformación de la economía (que implican pérdida de empleos
como consecuencia de la apertura comercial y la reducción del aparato del Estado) se
advierte un incremento de la competitividad internacional que supone el uso poco
intensivo de la mano de obra, nuevos empleos en actividades poco productivas y demanda
de personal con calificaciones específicas (alta educación y calificación). Esto ocasiona
marcadas diferencias salariales, polarización, segmentación y marginalización para un
elevado número de trabajadores.

El mercado laboral urbano está presionado también por los jóvenes que anualmente se
agregan a la oferta, para los cuales no hay opciones.

Ante esto, no es mucho lo que pueden hacer las autoridades locales, porque no suelen
tener competencias en materia de políticas económicas. Situación bastante diferente a las
ciudades europeas donde los gobiernos locales han asumido un protagonismo económico,
con agresivas políticas de promoción del desarrollo.

LA POBREZA URBANA

En Europa se habla de una nueva pobreza, como producto de la combinación de distintos


factores, particularmente el desempleo prolongado y la desigualdad social.

En América Latina la situación es diferente. La pobreza es una situación de privación e


impotencia.
‐privación porque los individuos no tienen ingresos ni activos suficientes para satisfacer
necesidades básicas, producto de ausencias (educación, oportunidades, herramientas, etc.).

‐impotencia porque no poseen ni la organización ni el acceso al poder político para poder


cambiar por sí solos la situación.

La pobreza no es solo generada por incapacidad o precariedad de inserción en el sistema


productivo, hay asalariados bajo la línea de la pobreza.

Otra cuestión vinculada al empleo es la disminución del salario real de los trabajadores,
cuyas consecuencias son:

1. Disminución de la capacidad de adquisición de bienes básicos de las familias


(educación, salud, cultura).

2. Incremento de demanda al sector público, mientras que el gobierno disminuye el


gasto social, lo que provoca menor calidad.

Como resultado muchas familias deben incorporar un mayor número de miembros al


mercado del trabajo, y numerosas familias están excluidas de acceder a bienes y servicios
básicos, y a mecanismos que organizan la vida social (por ejemplo, la justicia) y por ende
enfrentan condiciones de exclusión social.

LA EXCLUSIÓN SOCIAL

La exclusión social aparece en Europa cuando se acepta que hay desempleo de larga
duración, que muchas personas no tienen vivienda, que hay nuevas formas de pobreza y
que el estado benefactor se reestructura ante la crisis fiscal y los sistemas de seguridad
social ceden paso a la solidaridad para atender la cuestión social. En Europa hay una
tendencia a disociar lo económico de lo social. El principal desafío de la cuestión social es
garantizar el derecho al trabajo.

En Latinoamérica la exclusión social no es un fenómeno de las últimas décadas; es un


fenómeno producido por la interacción de una pluralidad de factores elementales que
afectan a individuos y grupos, impidiéndoles acceder a calidad de vida decente. La exclusión
social si bien puede venir dada por el analfabetismo, la discriminación política, la carencia
de vivienda, la pobreza, el aislamiento territorial, la discriminación de género y la étnica, las
dificultades de acceso al trabajo, al crédito y a los servicios sociales (formas de exclusión
indirecta); lo fundamental es que la pobreza extrema o el analfabetismo por sí mismos
pueden ser formas de exclusión social directa.
LAS DIMENSIONES DE LA DESIGUALDAD

A la pobreza y la exclusión se le agregan las desigualdades sociales. Los efectos graves en las
ciudades se advierten en la marcada segregación urbana e inequidad que prevalecen en el
acceso a bienes y servicios sociales.

La situación social generada por el neoliberalismo crean una “nueva era de las
desigualdades” ya que por un lado persisten las desigualdades tradicionales o estructurales
producto de una jerarquía de ingresos entre categorías sociales, pero aparecen nuevas
desigualdades desde la recalificación de diferencias de categorías que antes eran
homogéneas (intracategoriales) que se fundan en la desaparición del modelo clásico del
trabajo asalariado (desocupación masiva), integración de las mujeres en la economía
(aceptando precarización), desigualdades geográficas que expresan territorialmente
desigualdades sociales, prestaciones sociales condicionadas a los recursos del potencial
beneficiario, situación diferencial frente a salud, vivienda, transporte, etc.

‐Principales tipos de desigualdad en Latinoamérica: a) de acceso a bienes y servicios entre


medio rural y urbano; b) de nivel de educación, acceso a la tierra, etc. c) diferencia de
ingreso entre los trabajadores.

El factor aislado más importante que contribuye a la persistencia de la desigualdad y el


aumento de la pobreza, es la falta de educación adecuada para las nuevas generaciones.
Que es una política sectorial y por ende ineficaz e ineficiente porque por sí sola no
contribuye a mejorar la condición competitiva de los trabajadores en su conjunto frente al
capital.

Lo importante es ver la complejidad que encierra cualquier política social que intente atacar
la desigualdad, ya que debe partir de principios de integralidad, de una nueva e innovadora
institucionalidad, y de relaciones entre lo público y lo privado cualitativamente diferentes.

LOS PROBLEMAS DE LA CIUDAD ACTUAL

La urbanización de la pobreza en América Latina

En las sociedades latinoamericanas la pobreza hoy es la principal cuestión social; tanto en el


campo como en las ciudades.

Antes la pobreza se localizaba especialmente en enclaves urbanos: formas precarias de


habitación colectiva (conventillos) y asentamientos populares autoconstruidos (villas
miseria). Eran expresiones espaciales de la marginalidad. Dada su presencia en el medio
urbano, presentaba conflictividad social, espacial y política.
El crecimiento económico de la región y el traslado de la fuerza de trabajo a las ciudades,
produjo una disminución de la incidencia de la pobreza en Latinoamérica, pero aun así no
redujo el número absoluto de pobres, que aumentó. Por ende, el crecimiento económico es
una condición necesaria pero no suficiente para reducir la pobreza. Deben las políticas
sociales urbanas asegurar la equidad y la promoción de los derechos básicos de la
ciudadanía.

La segmentación social y la segregación urbana

Las ciudades se caracterizan hoy por estar segmentadas, divididas, fragmentadas, situación
que suele atribuirse a la adopción de modelos económicos neoliberales (al final dice que
eso en Europa, not here) y a la reestructuración de las políticas sociales de la crisis del
estado de bienestar.

Se han desarrollado espacios urbanos de riqueza y opulencia y confrontado a ello se


extienden las ciudades con asentamientos populares; barrios que no están integrados ni
social ni territorialmente de manera plena a la estructura urbana de la ciudad.

Los sectores populares autoconstruidos, en muchos países fueron erradicados por


regímenes militares. En los países donde el pacto político se basó en la inclusión, fueron
tolerados/promovidos, pero aun así no fueron integrados ni social ni territorialmente de
manera plena a la estructura urbana.

Los sectores populares son los que requieren más apoyo y sin embargo a quienes se les
exigen que contribuyan con su trabajo y que participen social y políticamente, mientras que
los sectores medios y altos ejercen sus derechos ciudadanos y el gobierno se encarga de
mantener sus cosas [inequitativa distribución de bienes y servicios].

Otra forma de segregación urbana, distinta a los sectores autoconstruidos, son las viviendas
en renta.

La inequidad en el acceso a los servicios y equipamientos urbanos

Las ciudades latinoamericanas se caracterizan por ofrecer excelentes condiciones de vida a


los sectores de ingresos más altos, y precariedad y miseria para los sectores populares. Esto
genera una gran polarización social. Eso contribuye a un clima propicio para el desarrollo de
la inseguridad y la delincuencia.

Lo limitado del presupuesto de familias trabajadores, impide que puedan disponer recursos
para invertir en sus viviendas.

Lo limitado del presupuesto de los gobiernos locales, impide la formulación de políticas


tendientes a construir obras públicas básicas.
Uno de los rasgos distintivos de las ciudades latinoamericanas es el grave déficit de servicios
y equipamientos básicos de los barrios populares. Es una clara expresión de una ciudadanía
restringida.

Para modificar esa situación, debería crearse una política social urbana que evalúe con
precisión:

1. Magnitud y características de los bienes urbanos colectivos básicos de cada


ciudad.

2. Capacidad económica y recursos humanos de cada población, para mejorar el


hábitat.

3. Capacidad organizativa de la ciudadanía.

4. Modalidades de las relaciones intergubernamentales encargadas de atender la


cuestión social/urbana.

La inseguridad y la violencia

La inseguridad y violencia en todas las ciudades, son efecto de los contrastes sociales y
territoriales, y de las marcadas desigualdades.

En Latinoamérica particularmente, no se debe solo a la incapacidad policial de controlar el


delito, sino también a las fallas /inexistencia de políticas sociales urbanas que deben
articularse para transformar la grave situación que las promueve.

Habiendo pobreza, desigualdad y falta de justicia, están dadas las condiciones para que la
delincuencia prolifere. Así la ciudadanía se ve cotidianamente amenazada, debiendo
replegarse cada vez más en su individualidad, perdiendo la convivencia urbana en el barrio
y en la ciudad (valor que encerraba en los procesos de socialización e integración social). Y
los gobiernos en vez de destinar recursos a políticas sociales, deben destinarlos a seguridad
pública (que pasa a ser la principal demanda ciudadana).

La vulnerabilidad social y espacial

Es de tal magnitud la pobreza que aun el crecimiento económico y la inversión sostenidos,


no logran revertir la situación en varias décadas. Por ellos los gobiernos no deberían
disminuir su presencia en la cuestión social, ni traspasar responsabilidades a la sociedad.
Por lo tanto, el discurso gubernamental se ajusta a las restricciones que presenta el gasto
social; ante la magnitud de las demandas apela a una noción de vulnerabilidad que le
permite ajustas los criterios de políticas sociales de atención a la pobreza.
Rosalía Cortés dice que la vulnerabilidad social es cuando diferentes grupos y sectores de la
sociedad están sometidos a carencias que los colocan en situaciones que atentan contra la
capacidad de resolver los problemas de subsistencia, que dependen de la existencia y
posibilidad de acceder a fuentes y derechos básicos. La vulnerabilidad social refiere
entonces a aquellos grupos que en la sociedad están más expuestos a privaciones: mujeres,
niños, ancianos, indígenas, que se identifican como los grupos más vulnerables y a los que
hay que atender prioritariamente.

Además, se considera que hay activos que reducen la vulnerabilidad y la inseguridad:

 Activos materiales (como la vivienda)

 Activos sociales (relaciones con otras personas)

 Activos políticos (alianzas)

 Activos ambientales (recursos naturales)

 Activos de infraestructura (carreteras, transporte)

Pero debe resaltarse la vulnerabilidad que ha quedado al descubierto dramáticamente en


varias ciudades latinoamericanas, frente a los desastres naturales. Por ejemplo, las
inundaciones que han afectado principalmente a la población más pobre.

La ciudad multicultural

Sociedades cada vez más complejas, con diversos componentes de origen étnico y cultural.
Etnicidad y raza deben incluirse al analizar las desigualdades sociales existentes, porque son
atributos que llevan a la exclusión.

En Europa las fuerzas de trabajo no europeas sufren discriminación y xenofobia. Cuantos


más inmigrantes reciben, más segregación étnica urbana hay.

En Latinoamérica es distinto porque los segregados son ciudadanos nacidos en las mismas
ciudades. Pero aun los más segregados, no van a alcanzar el mismo nivel de segregación
que hay en Europa. Los atributos étnicos y raciales tienden a coincidir con la pobreza y la
segregación urbana en las periferias precarias y deterioradas.

La cuestión social y los actores urbanos

La construcción de la ciudadanía

Jordi Borja “apostar por la ciudad es también jugar para la integración de los ciudadanos a
ella”.
La integración supone extender los derechos ciudadanos a los migrantes, e impulsar
políticas sociales urbanas que enfrenten la dualización y exclusión social; cosas que entran
en contradicción con el achicamiento del estado de bienestar.

En las condiciones de vida que ofrecen las ciudades europeas a la mayoría de habitantes, se
materializan las tres dimensiones de la ciudadanía que Marshall identifica: civil (libertades
individuales); política (derecho de participación); social (bienestar, condiciones mínimas
necesarias).

En Latinoamérica es distinto. La construcción de ciudadanía es un proceso en marcha de


acuerdo a su particular historia.

En Europa el reto de las políticas sociales es saltar de los derechos individuales a los
derechos colectivos.

En América Latina hay un excesivo burocratismo y un alto grado de discrecionalidad en los


procesos de tomas de decisiones. La forma de gobierno se corresponde con una ciudadanía
segmentada, que diferencia entre: 1) los que pueden acceder a bienes urbanos por el
mercado y pagar contribuciones a servicios públicos, por tener un ingreso adecuado; 2) los
trabajadores asalariados incorporados a la acción de instituciones gubernamentales; 3) una
gran mayoría que tuvo que vivir en la periferia precariamente, con todo tipo de carencias.

La complejidad y la ineficacia burocráticas, y la falta de información sobre los criterios de


asignación de recursos, son indicadores de la debilidad de las democracias
latinoamericanas, y de los obstáculos para que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos
sociales.

Durante muchas décadas la responsabilidad sobre las políticas públicas urbanas se


restringió al ámbito estatal, y diferentes actores trataban de incidir por vías formales e
informales para que sus intereses fueran tomados en cuenta. Actualmente no basta asignar
recursos apelando a criterios de racionalidad técnica, sino que es necesario generar
posibilidades reales de participación ciudadana en la esfera de lo público.

En las ciudades latinoamericanas la segmentación social y la segregación urbana son rasgos


constitutivos de las mismas (a diferencia de los países desarrollados que suelen atribuirse a
aplicación de modelos económicos neoliberales).

La participación ciudadana refiere a que los habitantes de las ciudades intervengan en las
actividades públicas representados intereses particulares (no individuales). Pero para que
sea efectiva, debe haber compromisos y condiciones institucionales, y el convencimiento de
que son valores/prácticas esenciales para vivir en democracia.
La ciudad es en gran medida un patrimonio colectivo. Las formas de participación
ciudadana deben contemplar necesariamente esta complejidad social para garantizar su
eficacia. Si bien en muchas ciudades ha habido una mayor presencia de estructuras
institucionales de participación social, el crear vías institucionales de participación social no
ha garantizado que los ciudadanos sean protagonistas del diseño/formulación de políticas
locales. Por el contrario, fue solo un intento de legitimar ciertas políticas formuladas por la
burocracia.

Para ello, hay que construir ciudadanía: hacer de los habitantes de las ciudades,
ciudadanos. Ciudadanos con derechos individuales y políticos, pero también con derechos
urbanos, a acceder a bienes y servicios básicos.

Los nuevos intermediarios

La organización social ha sido un componente fundamental para la producción del espacio


urbano latinoamericano.

Las organizaciones populares han demostrado su capacidad para enfrentar la adversidad en


el medio urbano a través de 1) organizar el trabajo colectivo para el autoconstrucción y la
introducción de servicios básicos; 2) actuar como intermediarios y gestores ante
autoridades competentes; 3) ser espacio de formación y desarrollo de líderes populares.

Para los asalariados fueron los sindicatos, y los partidos políticos.

También los consejos o cámaras locales.

Pero actualmente los cambios económicos y políticos originan una situación distinta, donde
hay pérdida de representatividad de las organizaciones sindicales y crisis del estado de
bienestar. Eso obliga a reconocer la existencia de nuevos intermediarios sociales entre las
instituciones gubernamentales y la ciudadanía, y a revalorizar el papel de la sociedad civil.

Por ejemplo, los vendedores ambulantes, las autoridades locales sin tener facultades
legales ni recursos suficientes, diseñan programas puntuales que no resuelven el problema
de fondo, pero contribuyen a disminuir el conflicto social.

Otro tema a considerar es el de los jóvenes que reclaman empleos con remuneración
adecuada.

La población flotante que ingresa diariamente por razones de trabajo, genera demandas
urbanas, pero vive en las periferias.

Las nuevas generaciones de profesionales que reclaman lugar en el mundo del trabajo.
Los problemas ambientales

Hay una amplia gama de nuevos intermediarios sociales que poseen legitimidad ante
instituciones gubernamentales, las organizaciones comunitarias de base, las organizaciones
naturales (vecinales, políticas, sociales), y las ONG.

Las ONG en las ciudades latinoamericanas son mucho más que un tipo de organizaciones
que no dependen del estado y se dedican a tareas de promoción social, sin fines de lucro, y
cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de los oprimidos. Muchas ONG logran insertarse
en las comunidades locales cumpliendo un papel estratégico para la supervivencia de las
clases populares.

El espacio que ocupan las ONG es mucho más importante que hace unos años. Tienen
intención de potenciar recursos sociales diversos. Pero para que eso de mayor eficacia y
eficiencia a las políticas sociales, es necesario construir una nueva institucionalidad que
facilite las nuevas formas de actuación entre lo gubernamental, lo privado y lo social.

América Latina y el tema de la ciudadanía

Si bien la democracia se ha convertido en un valor indiscutible, no significa que no siga


habiendo carencias en el proceso de democratización, en particular respecto del desarrollo
social. Poder enfrentar ello desde la democracia, ha hecho surgir debates respecto al tema
de la gobernabilidad, la cuestión de la sociedad civil, la reflexión sobre los derechos
integrales de la ciudadanía, etc.

La gobernabilidad se volvió relevante cuando las nuevas democracias empezaron a


confrontar problemas cotidianos de gestión política en un horizonte marcado por
demandas sociales crecientes y posibilidades limitadas de respuesta pública por la crisis
económicas y políticas.

La cuestión de la sociedad civil permitió el desarrollo de nuevos debates alrededor de los


sujetos sociales. Permitió reconocer la diversidad de procesos sociales y de posiciones
subjetivas del movimiento social contemporáneo.

La idea de ciudadanía resulta adecuada para encarar los desafíos socio‐políticos en


Latinoamérica por dos razones centrales:

1. Parte de un precepto de igualdad que concuerda con el propósito de la


modernización democrática, aunque se enfrente a los efectos de las reformas
económicas y de la organización actual de la estructura productiva.

2. Permite una aproximación integral a las cuestiones políticas, económicas y sociales,


que posiblemente sea el único camino para hacer frente a un escenario futuro que
parece privilegiar siempre el crecimiento de las empresas por sobre el bienestar de
las personas. Es una posibilidad de comprender a la democracia que no se relaciona
solo con las capacidades del estado, o con la generación de libertad y riqueza en el
mercado. Es una oportunidad para reconocer el poder liberador de los derechos.

La dinámica de la construcción social de derechos y deberes en Latinoamérica tiene de


particular que se da en medio de experiencias de transición democrática y con prácticas
socioculturales destinadas a preservar rasgos de identificación colectiva en el entorno
político‐autoritario. Por ello el desafío de la construcción de la ciudadanía aparece asociado
por un lado a la gestación de prácticas nuevas y la adecuación de las anteriores, autoritarias
y solidarias, para hacerlas concordantes con los ideales democráticos y sus planos
institucionales.

La idea de ciudadanía da a la democracia un sentido concreto: la construcción de un


espacio propiamente político, ni estatal, ni mercantil. El retorno de la ciudadanía se
presenta como una oportunidad para devolver a lo social la centralidad en el análisis del
rendimiento de los sistemas políticos y económicos.

“La ciudadanía es clave para la democracia y en América Latina la democracia es siempre un


bien precario”.

EN AMERICA LATINA LA CIUDADANÍA ES UNA ASPIRACIÓN SOCIAL. EL DESARROLLO


DEMOCRÁTICO SIN DERECHOS SOCIALES ES POSIBLE PERO NO ES SOSTENIBLE. LA
RECONSTRUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA EXIGE INTEGRACIÓN SOCIAL EN DISTINTOS PLANOS.

Sin embargo, en Latinoamérica el tema de la ciudadanía ha sido poco abordado desde


perspectivas integrales y se ha concentrado en ciudadanías específicas. Eso se debe a que
los problemas están poco centrados en cuestiones nacionales, porque se entiende que los
proceso que generan esos problemas están localizados en espacios transnacionales. Es
decir que se trabaja con criterios de ciudadanía subjetiva y no de ciudadanía formal.

La globalización genera un efecto de información sobre las identidades nacionales la


condición de consumidor es lo que integra cada vez más a las comunidades nacionales, y en
el proceso de globalización esa condición se desprende de los vínculos originarios y se
redefine. Canclini propone la restauración de una acción política para convertir a los
consumidores en ciudadanos, redefiniendo el rol social del mercado y la integración social
por medio de subsistemas culturales.

Los requisitos de una sana articulación del consumo con el ejercicio de la ciudadanía son:

1. acceso fácil a oferta vasta, diversa y representativa.

2. control de calidad de los productos, con adecuada información.


3. participación democrática en las decisiones del orden material, simbólico, político y
jurídico, donde se organizan los consumos.

Calderón, Hopenhayn y Ottone agregan una propuesta de ciudadanía extensa, que busca
ubicar vínculos funcionales entre las exigencias de desarrollo económico y las necesidades
de integración social. La ciudadanía extensa se construye en la afirmación de una identidad
solidaria y cooperativa (y no en una “contraria a otros”). Así contribuye a la noción de
integración social y política en tres sentidos: a) mayor equidad productiva, b) mayor
equidad simbólica, c) mayor equidad en el ejercicio de los derechos.

Los avances de la equidad social en el plano de la ciudadanía extendida no se dan


secuenciales y ordenados. Sino que se tiende a una ampliación simbólica, pero con
disminución de la equidad productiva. Ellos dicen que “es asincronía podrá construir un
importante núcleo temático en la lucha por la ciudadanía”.

Es importante la necesidad de construir una ciudadanía “desde abajo”. Eso se ancla en dos
consideraciones básicas: la construcción social de los derechos y el carácter “revolutivo” de
los mismos. El derecho esencial es “el derecho a tener derechos”.

La dinámica de construcción social de los derechos y deberes en Latinoamérica se da entre


medio de experiencias de transición democrática. Por ello el desafío está por un lado en la
responsabilidad estatal de consolidación de instituciones democráticas, y por el lado de la
sociedad, la gestación de prácticas nuevas y adecuación de anteriores para hacerlas
concordantes con la democracia.

Desde la perspectiva del sujeto hay un doble juego que consiste en reconocer
simultáneamente cuáles son mis responsabilidades hacia el otro, y cuáles las del otro hacia
mí. Ese juego es muy determinante en la reconstrucción feminista de la cuestión de la
ciudadanía, que se centra en dos consideraciones: 1) diseño de estrategias para insertar a
las mujeres en espacios públicos con derechos reconocidos. 2) exploración de las lógicas de
la conquista de derechos, de la formación subjetiva, de la participación ciudadana y del
poder.

Es de gran importancia identificar los mecanismos que gobiernan en proceso de inserción


de los grupos excluidos al disfrute pleno de la ciudadanía. Puede ser por asimilación
(supone homogeneización del grupo, los excluidos adquieren las características de los
incluidos) o por inclusión (acepta las diferencias de los miembros y los integra a su
diversidad).
INTERCULTURALIDAD Y SALUD

Como bien se establece en los lineamientos del Ministerio de Salud, integrar el enfoque
intercultural a los programas de salud y salud mental, en especial en las zonas de alta
concentración de pueblos originarios, resulta fundamental para la implementación de estrategias
que consideren la visión de mundo de los usuarios. En este sentido, es necesario reconocer que las
acciones de la atención primaria de salud se dan en contextos culturales diferenciados en
constante interacción. El diseño de estrategias, programas y acciones definidos sólo en relación al
sistema de creencias del equipo de salud, representa un obstáculo para el acceso, la oportunidad
de la atención y más aún para la autogestión en salud de los usuarios pertenecientes a grupos
étnicos minoritarios.

Argentina se constituye como un espacio pluriétnico, marcado por la coexistencia de distintos


grupos étnicos caracterizados por visiones particulares de entender el mundo y actuar frente a él,
situación que en el ámbito de la salud-enfermedad, se manifesta en la coexistencia de diversas
formas de abordar el tema. De esta manera, cuando estamos frente a una determinada cultura, nos
encontramos frente a diversas creencias, conocimientos, percepciones y prácticas terapéuticas,
validadas socialmente por quienes la sustentan .

Se entiende la interculturalidad como una relación entre culturas dinámicas, en la cual existe
necesariamente reciprocidad, voluntad y horizontalidad, reconociendo que hay espacios de
encuentro donde se pueden negociar y otros donde se mantienen las especificidades respetando
las diferencias, mejorando la salud de ambos pueblos, ganándose espacios desde los pueblos
originarios y cediendo espacio desde las instituciones oficiales .

El proceso de salud/enfermedad/atención es entendido como un hecho universal, que se desarrolla


de forma particular y diferente en cada sociedad y en cada cultura. Todas las culturas han
desarrollado, y desarrollan, modelos médicos a partir de los cuales entender y enfrentar la
enfermedad y de ser posible recuperar la salud , por ejemplo en la cultura mapuche la salud es
entendida de forma holística. Lo que se denomina Küme Mongen (o Buena Vida) es el resultado del
equilibrio entre la persona, el medio ambiente y lo sobrenatural, integrando este enfoque en el
modelo armonía-desarmonía, en donde la salud se mantiene como una interdependencia entre los
elementos antes mencionados .

Ese equilibrio se permite a través de la estructuración de tres elementos: la salud, el desarrollo y la


equidad . En este contexto, la salud se pierde cuando existe una transgresión o desequilibrio entre
alguno de los tres elementos.

DETERMINANTES SOCIALES E INTERCULTURALIDAD

Es sabido que en América Latina las diferencias por clase social, etnia, género y edad han dado
origen a desigualdad y exclusión. Argentina no es excepción, aun cuando se ha avanzado
relativamente en abandonar la invisibilidad del problema que se expresa en la inequidad que traen
aparejadas esas desigualdades. La tarea es reconocer dónde se producen las brechas para
incorporar procesos de integración social. Una de ellas son las brechas en salud expresadas en
inequidad en el acceso a servicios y exclusión por razones culturales, muchas veces producto de
desconocimiento o subestimación de la cosmovisión indígena de la salud .

Se producen barreras en la comunicación y calidad de trato, por códigos culturales distintos,


rituales, símbolos, rol de las familias y comunidades, percepciones sobre el cuerpo y el pudor de las
mujeres indígenas muchas veces incomprendidos, o por estilos de crianza distintos. Frente a este
panorama, se requiere un reconocimiento y valoración de los conocimientos y saberes de sistemas
de salud tanto occidental como indígena, siempre apuntando a una complementariedad de ambos
mundos .

Es indispensable, por tanto, que el profesional de la salud esté informado acerca de los derechos
que el Estado, sus instituciones centrales y convenciones internacionales, les otorgan a estas
personas, y las razones que fundamentan tales derechos .

La interculturalidad en salud requiere del desarrollo de procesos donde los propios pueblos
originarios y los sistemas médicos oficiales expresan la voluntad de encontrarse en una relación
horizontal. Un principio rector en que se puede manifestar la interculturalidad en salud es la
complementariedad de estos sistemas médicos, proponiendo un acercamiento de los equipos de
salud (medicina occidental) con los especialistas y terapeutas de la medicina tradicional, respetando
los conocimientos del otro y generando espacios de confanza que den lugar a la
complementariedad entre ambas medicinas .

Así, la formación de recursos humanos en salud con orientación intercultural supone mejoras en la
competencia técnica y humana del personal institucional, incidiendo en el respeto, en el trato de
los usuarios, en el reconocimiento de las tradiciones culturales, en el combate a la exclusión, en la
atención y la equidad en salud a los distintos grupos étnicos .

La capacitación del personal, para que produzca un impacto positivo, deberá incidir en cambios
importantes en la prestación de los servicios, mejorando la relación médico-paciente y paciente-
institución de salud, es decir, brindar atención con sensibilidad intercultural .

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