Nic 8 Informe
Nic 8 Informe
ECONOMÍA PERUANA"
TEMA:
DOCENTE:
ORLANDO BERMUDEZ
INTEGRANTES:
CASTAÑEDA ROBLES ARELY YAMILE
2025
ÍNDICE
1. Introducción
2. Objetivo
3. Marco Conceptual del Lavado de Activos
o 3.1 Definición
o 3.2 Etapas del Lavado de Activos (Colocación, Estratificación, Integración)
o 3.3 Tipología delictiva en el contexto bancario
4. Alcance del Lavado de Activos en el Sistema Financiero
o 4.1 Nivel Internacional
o 4.2 Nivel Nacional – Perú
o 4.3 Nivel Local – Chimbote
5. Impacto del Lavado de Activos
o 5.1 Impacto Económico
o 5.2 Impacto Social e Institucional
o 5.3 Casos emblemáticos
6. Mecanismos de Prevención y Control
o 6.1 Debida Diligencia
o 6.2 Monitoreo de Transacciones
o 6.3 Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS)
o 6.4 Rol de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF)
7. Normativa Legal y Regulatoria
o 7.1 Normativa Internacional (GAFI, Convención de Viena, Basilea)
o 7.2 Normativa Nacional (Ley N° 27693 y modificatorias)
o 7.3 Regulación específica para entidades bancarias – SBS, BCR
8. Responsabilidad de las Entidades Financieras
o 8.1 Programas de cumplimiento
o 8.2 Sanciones por omisión o negligencia
o 8.3 Capacitación del personal
9. Estudios de Caso
o 9.1 Caso internacional: HSBC y cárteles mexicanos
o 9.2 Caso nacional: Caso Odebrecht y el sistema bancario
o 9.3 Caso local: Reportes de lavado en Chimbote (casos policiales, fiscales)
10. Comparación con Otros Sectores
I) INTRODUCCIÓN
El lavado de activos en el sector bancario-financiero es el proceso mediante el cual se busca legalizar fondos
de origen ilícito, ocultando su procedencia para integrarlos en el sistema económico formal. Esta actividad
permite a las organizaciones criminales no solo disfrutar de los beneficios económicos de sus delitos, sino
también expandir su influencia en los ámbitos legal, empresarial y político.
En Perú, al igual que en muchos países de América Latina, los casos de corrupción, narcotráfico y evasión
fiscal han impulsado la implementación de un marco normativo más riguroso para enfrentar el lavado de
activos. No obstante, la eficacia de estas medidas aún enfrenta desafíos estructurales, especialmente en
ciudades con puertos, como Chimbote, donde convergen actividades comerciales formales e informales, y
donde existe un riesgo elevado de lavado de activos a través del sistema financiero local.
El presente informe se propone ofrecer un análisis integral del lavado de activos en el sector bancario-
financiero. Para ello, se desarrollará un marco conceptual claro, se examinarán las etapas del proceso de
lavado, su impacto económico, los marcos normativos vigentes y los casos emblemáticos a nivel
internacional, nacional y local. Asimismo, se identificará el papel de las entidades financieras en la prevención
y detección del delito, junto con los retos emergentes frente a nuevas formas de criminalidad financiera.
La finalidad última de este informe es proporcionar una herramienta de análisis académico, con utilidad
práctica tanto para estudiantes de contabilidad y auditoría, como para profesionales y funcionarios del sector
financiero. A través de un enfoque estructurado y técnico, se busca contribuir a la comprensión de esta
problemática y fomentar la mejora de los mecanismos de control y transparencia en el sistema financiero.
2. OBJETIVO
El objetivo del presente informe es analizar en profundidad el fenómeno del lavado de activos dentro
del sector bancario-financiero, considerando su definición, metodología operativa, impacto,
regulación legal y mecanismos de control. Este análisis busca establecer una comprensión académica
y profesional del problema, alineada con los estándares internacionales de transparencia financiera y
prevención del delito.
3.1 DEFINICIÓN
Este proceso pone en riesgo la integridad y estabilidad del sistema financiero, al introducir en el
mercado formal recursos que provienen de actividades criminales, lo que permite a las
organizaciones delictivas multiplicar su poder económico e influenciar sectores clave de la sociedad
y del Estado.
El lavado de activos se lleva a cabo a través de tres etapas secuenciales, aunque no necesariamente
estáticas ni siempre distinguibles entre sí. Estas son:
a) Colocación: Consiste en la introducción inicial del dinero ilícito en el sistema financiero formal.
Esto se realiza mediante depósitos en efectivo, adquisición de productos financieros, compra de
bienes como inmuebles, vehículos o joyas, o bien utilizando negocios como fachadas (empresas
pantalla) para justificar ingresos ficticios. La colocación es el momento de mayor riesgo de
detección, pues se intenta ingresar dinero en efectivo sin una justificación económica válida.
b) Estratificación: En esta fase, los fondos colocados se someten a una serie de transacciones
financieras complejas con el objetivo de dificultar su rastreo. Esto incluye transferencias bancarias
nacionales e internacionales, cambio de divisas, adquisiciones y ventas simuladas, constitución de
fideicomisos o estructuras societarias ficticias, uso de paraísos fiscales, entre otros mecanismos. El
objetivo es romper el vínculo entre el dinero y su origen ilícito.
El sistema bancario ofrece una gran variedad de productos y servicios que pueden ser utilizados para
lavar dinero. Las siguientes son algunas de las técnicas más utilizadas por organizaciones criminales:
El lavado de activos es un fenómeno que afecta transversalmente a todas las jurisdicciones del
mundo. Su complejidad y adaptabilidad le permiten operar a través de diversas modalidades,
aprovechando las vulnerabilidades estructurales, tecnológicas y normativas del sistema financiero. A
continuación, se describe su alcance desde tres niveles de análisis: internacional, nacional y local.
A nivel mundial, el lavado de activos es una de las principales amenazas para la estabilidad del
sistema financiero global. Organismos como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el
Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas contra
la Droga y el Delito (UNODC) han advertido que los flujos ilícitos pueden representar entre el 2% y
el 5% del Producto Bruto Interno (PBI) global.
Los casos más notorios a nivel internacional han involucrado a bancos transnacionales como HSBC,
Danske Bank, Standard Chartered o Deutsche Bank, instituciones sancionadas por permitir, omitir o
facilitar flujos de capital vinculados al narcotráfico, evasión fiscal, crimen organizado y corrupción
pública.
En respuesta, los países miembros del GAFI deben cumplir con 40 Recomendaciones
Internacionales, las cuales incluyen marcos de supervisión, debida diligencia, cooperación
internacional, tipificación penal del delito y confiscación de activos.
A nivel bancario, las entidades financieras están obligadas a aplicar medidas de conocimiento del
cliente (KYC), monitoreo continuo, políticas de segmentación de riesgos, reportes de operaciones
sospechosas, y contar con un oficial de cumplimiento.
Chimbote, por su ubicación estratégica como ciudad portuaria y su actividad comercial pesquera e
industrial, constituye una zona de alto riesgo para el lavado de activos. El flujo de capitales
informales, la presencia de redes de contrabando y narcotráfico, y una estructura empresarial muchas
veces no fiscalizada crean condiciones propicias para la introducción de dinero ilícito al sistema
financiero.
Además, en los últimos años, se han registrado investigaciones fiscales sobre lavado de activos en
Chimbote asociadas a bandas criminales, financiamiento de candidatos políticos locales o vínculos
con organizaciones de tráfico ilícito de drogas que utilizan el puerto como canal de salida.
Pese a la existencia de oficinas de la SBS, SUNAT, UIF y Fiscalía, aún existe debilidad en los
mecanismos de coordinación, así como vacíos en la implementación de sistemas de alerta temprana y
supervisión efectiva de entidades no bancarias que también manejan recursos del público.
El lavado de activos no solo representa un delito financiero, sino una amenaza multisectorial con
consecuencias económicas, sociales, institucionales y políticas de gran envergadura. Su impacto se
manifiesta tanto en la estructura macroeconómica de los países como en el funcionamiento cotidiano
de las instituciones públicas y privadas. A continuación, se detallan sus principales repercusiones.
a) Distorsión de los mercados: El ingreso de capitales ilícitos al sistema financiero puede alterar
artificialmente la oferta y demanda de bienes y servicios, provocando sobrevaloración de activos,
inflación sectorial o burbujas especulativas, particularmente en mercados como el inmobiliario, el
automotriz o el de arte.
b) Competencia desleal: Las empresas que sirven como fachada para el lavado pueden operar con
precios por debajo del mercado, ya que no buscan rentabilidad sino legitimación de fondos. Esto
pone en desventaja a negocios legítimos, afectando el empleo formal y debilitando el tejido
empresarial.
c) Pérdida de ingresos fiscales: Al ocultar el origen del dinero o usar mecanismos para evitar la
trazabilidad tributaria, el lavado de activos reduce la base imponible, afectando la recaudación fiscal
del Estado y limitando la inversión en servicios públicos como salud, educación e infraestructura.
e) Volatilidad financiera: El flujo repentino de grandes sumas de dinero ilícito puede generar
inestabilidad en las tasas de interés, tipos de cambio o balances bancarios, afectando la planificación
macroeconómica.
b) Corrupción de funcionarios: Para facilitar la circulación de fondos ilícitos, las mafias necesitan
corromper a funcionarios públicos, empleados bancarios o actores del sistema judicial. Esto degrada
la ética institucional y debilita la confianza ciudadana.
c) Erosión del estado de derecho: Cuando los grupos criminales capturan organismos de control o
influyen en la toma de decisiones políticas, se socava la democracia, se distorsiona la función pública
y se debilita el orden legal.
e) Riesgo para la seguridad nacional: La infiltración del lavado de activos en sectores estratégicos
(puertos, energía, comunicaciones, etc.) representa una amenaza directa a la soberanía, pudiendo
generar situaciones de inestabilidad y conflicto social.
Estos ejemplos demuestran cómo el lavado de activos trasciende la dimensión financiera y afecta
profundamente el desarrollo de las naciones. Su combate requiere de un enfoque integral que
combine acción estatal, controles privados y cooperación internacional.
La debida diligencia es el conjunto de procedimientos mediante los cuales las entidades financieras
verifican la identidad del cliente, el origen de sus fondos y la naturaleza de su actividad económica.
Existen tres niveles:
Los bancos están obligados a monitorear continuamente las operaciones realizadas por sus clientes
para detectar patrones inusuales. Este monitoreo puede ser manual o automatizado mediante software
especializado (AML - Anti Money Laundering).
Se consideran alertas:
Movimientos en efectivo por montos elevados.
Transferencias repetitivas a paraísos fiscales.
Cambio repentino de perfil transaccional.
Fraccionamiento de operaciones.
Uso de múltiples cuentas sin justificación.
El sistema genera alertas que deben ser analizadas por el oficial de cumplimiento o unidades de
análisis internas.
Cuando una institución detecta indicios razonables de posible lavado de activos, debe presentar un
Reporte de Operación Sospechosa (ROS) ante la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Este
informe no requiere prueba concluyente, sino indicios o patrones atípicos.
El proceso incluye:
El ROS es clave en la lucha contra el lavado, ya que permite activar mecanismos judiciales o fiscales
sin necesidad de intervención previa.
Las instituciones deben implementar programas de formación continua para todo su personal,
especialmente aquellos vinculados a áreas de atención al cliente, caja, riesgos y auditoría interna.
Estas herramientas permiten identificar patrones, detectar anomalías y generar alertas de forma
proactiva, fortaleciendo la prevención y reduciendo los tiempos de respuesta.
Las entidades financieras están obligadas a colaborar con la UIF, la SBS, el Ministerio Público y
otras instituciones del Estado. Esta cooperación incluye:
La lucha contra el lavado de activos no es una tarea aislada, sino una responsabilidad compartida
entre sector privado, reguladores, operadores judiciales y organismos internacionales.
7. DIFERENCIAS PERMANENTES
La lucha contra el lavado de activos exige un marco normativo robusto, coherente y articulado entre
los niveles internacional, nacional y sectorial. Las regulaciones legales establecen los principios,
obligaciones y sanciones para las entidades financieras, así como las competencias de las
autoridades de supervisión y fiscalización.
Convención de Viena (1988): Fue el primer tratado internacional en obligar a los Estados a
tipificar el lavado de activos vinculado al narcotráfico como delito penal.
Convención de Palermo (2000): Amplió el alcance del delito a otras actividades delictivas
graves, promoviendo la cooperación internacional en investigación y extradición.
Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI): Emitió las 40 Recomendaciones, que
constituyen el estándar global para prevenir el lavado de activos y el financiamiento del
terrorismo. Estas recomendaciones abarcan desde la tipificación del delito hasta la
supervisión del sector financiero y no financiero.
Comité de Basilea: Estableció principios para la supervisión bancaria efectiva en temas de
riesgo reputacional, controles internos y prevención del uso indebido de los servicios
financieros.
Organismos regionales: Como GAFILAT (Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica)
fomentan la implementación regional de los estándares internacionales.
Los países que incumplen estas normas pueden ser incluidos en listas grises o negras, lo que implica
sanciones económicas, restricción del acceso a mercados financieros internacionales y deterioro de la
reputación soberana.
Perú cuenta con un conjunto de leyes y reglamentos que estructuran el sistema nacional contra el
lavado de activos:
Las instituciones del sistema financiero deben cumplir con una serie de exigencias normativas
orientadas a prevenir el uso de sus servicios con fines ilícitos:
El marco legal busca garantizar no solo la sanción del delito, sino la prevención efectiva y sostenida
de su ocurrencia, fomentando una cultura de cumplimiento en todo el sistema bancario-financiero.
7.5 ENFOQUE DE SUPERVISIÓN BASADO EN RIESGOS
Este enfoque permite una gestión más eficiente de la prevención y facilita la asignación óptima de
los recursos de fiscalización del Estado.
La responsabilidad de las entidades financieras en la lucha contra el lavado de activos es clave dentro
del marco de prevención y control. Estas organizaciones no solo tienen la obligación legal de cumplir
con las normativas establecidas, sino también un compromiso ético de proteger la integridad del
sistema financiero y salvaguardar el interés público.
Una gestión efectiva del riesgo de lavado de activos requiere promover una cultura organizacional
centrada en la legalidad, la ética y la transparencia. Esto implica:
Las entidades que asumen con responsabilidad esta tarea no solo protegen su reputación e integridad,
sino que contribuyen de forma directa a la construcción de un sistema financiero sólido, confiable y
justo.
9. ESTUDIOS DE CASO
En 2012, el banco HSBC fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos con una
multa de US$ 1,900 millones por facilitar el lavado de dinero proveniente del narcotráfico mexicano.
Se detectaron transferencias sospechosas por más de US$ 881 millones, entre ellas depósitos en
efectivo en sucursales de México sin verificar adecuadamente su origen.
Este caso evidenció cómo un banco de talla mundial puede ser utilizado como vehículo para
actividades ilícitas si no cuenta con un sistema de cumplimiento robusto.
Este caso motivó reformas legislativas en el país y una mayor presión sobre las entidades financieras
para fortalecer sus mecanismos de prevención.
En el ámbito local, diversos informes del Ministerio Público y la Policía Nacional han documentado
operaciones de lavado de activos vinculadas a organizaciones criminales en Chimbote. Entre los
mecanismos identificados están:
Uno de los casos más notorios involucra a una red criminal dedicada al cobro de cupos, cuyos líderes
adquirieron propiedades, vehículos y locales comerciales sin respaldo financiero legítimo. Algunas
entidades financieras fueron cuestionadas por no reportar operaciones sospechosas, a pesar del
comportamiento atípico de las cuentas.
Estos estudios de caso demuestran que el lavado de activos es un fenómeno transversal que afecta
desde grandes bancos globales hasta instituciones locales. Su prevención requiere una actuación
decidida, coordinada y constante por parte de todos los actores del sistema financiero y judicial.
Cada sector tiene su propia exposición al riesgo de lavado de activos, dependiendo de la facilidad
para mover grandes volúmenes de dinero, la informalidad predominante, el uso intensivo de efectivo
y la debilidad en la supervisión. Algunos sectores críticos incluyen:
A pesar de los riesgos en otros sectores, el sistema bancario presenta características que lo hacen
especialmente atractivo y peligroso para el lavado de activos:
Acceso a la infraestructura internacional: Los bancos permiten mover dinero entre países,
usar instrumentos financieros sofisticados y operar en monedas extranjeras.
Capacidad de volumen: Grandes sumas de dinero pueden ser canalizadas sin generar
sospechas si se disimulan entre operaciones legítimas.
Innovación tecnológica: Las nuevas formas de banca digital y servicios financieros en línea
pueden ser utilizadas para eludir controles tradicionales.
Dependencia del cumplimiento interno: La eficacia de la prevención depende en gran
medida del compromiso del banco y su personal con las políticas de cumplimiento.
Comparar el sector bancario con otros sectores permite extraer lecciones útiles para fortalecer los
sistemas de prevención:
El enfoque basado en riesgos debe extenderse a todos los sectores económicos vulnerables.
Los sistemas de monitoreo automatizados, comunes en la banca, deben adaptarse a otras
industrias.
La capacitación y sensibilización del personal debe ser una prioridad incluso en sectores no
financieros.
Es necesaria una supervisión intersectorial que permita identificar operaciones sospechosas
entre diferentes sectores y empresas relacionadas.
En síntesis, si bien el sistema financiero es el eje más vigilado en la lucha contra el lavado de activos,
no puede considerarse en aislamiento. La cooperación entre sectores, el intercambio de información
y el fortalecimiento de la supervisión integral son esenciales para cerrar las brechas que aprovechan
las organizaciones criminales.
El uso de activos virtuales como Bitcoin, Ethereum, y otras criptomonedas ha abierto una vía alterna
para el lavado de dinero. Estas plataformas permiten transferencias transfronterizas instantáneas,
muchas veces anónimas, sin pasar por instituciones tradicionales. Los principales riesgos incluyen:
Las estructuras offshore y el uso de jurisdicciones opacas dificultan la trazabilidad del origen y
destino de los fondos. Las organizaciones criminales utilizan cadenas de empresas, fideicomisos y
cuentas bancarias en distintos países para ocultar la titularidad real.
Cuando los órganos de control, fiscalización o justicia están infiltrados por redes criminales o se
encuentran debilitados por intereses políticos, la lucha contra el lavado de activos se ve seriamente
comprometida. Esto impide la detección, persecución y sanción eficaz de los casos.
En muchas instituciones financieras pequeñas, como cooperativas o cajas rurales, los controles
internos son débiles, el conocimiento de las obligaciones legales es bajo y el Oficial de
Cumplimiento carece de autonomía o capacitación. Esto representa una gran brecha que puede ser
aprovechada por el crimen organizado.
En conclusión, enfrentar estos retos exige una respuesta integral, coordinada y dinámica que articule
al sector público, privado y a los organismos internacionales. Solo así será posible anticiparse a las
nuevas amenazas del lavado de activos y garantizar la seguridad e integridad del sistema financiero
global.
Los auditores deben aplicar procedimientos específicos orientados a detectar señales de alerta. Esto
incluye:
Los auditores deben validar que estos controles existan, sean efectivos y estén actualizados frente a
nuevas amenazas.
Una auditoría eficaz concluye con un informe que incluya hallazgos, conclusiones y
recomendaciones. Algunas sugerencias comunes son:
En suma, la auditoría no es un ente reactivo, sino una herramienta proactiva que debe integrarse
plenamente en la estrategia de prevención de cada entidad financiera.
El presente informe ha permitido abordar el fenómeno del lavado de activos en el sector bancario-
financiero desde una perspectiva integral, técnica y crítica. A lo largo del desarrollo de los diferentes
capítulos se ha evidenciado que este delito no solo constituye una amenaza financiera, sino también
una problemática estructural que impacta la economía, las instituciones y la sociedad en su conjunto.
El análisis de las etapas del lavado de activos (colocación, estratificación e integración) ha permitido
comprender cómo las organizaciones criminales logran introducir dinero ilícito al sistema económico
formal, aprovechando las debilidades del sistema financiero y los vacíos regulatorios. Asimismo, se
ha demostrado que el impacto negativo del lavado de activos va más allá del ámbito económico,
afectando la gobernabilidad, la seguridad nacional y la confianza ciudadana en el sistema.
Las estrategias de prevención y control implementadas por las entidades financieras, como la debida
diligencia, el monitoreo de operaciones, los reportes de operaciones sospechosas y la capacitación
continua, son fundamentales para enfrentar el delito. Sin embargo, su eficacia depende del
compromiso institucional, la tecnología disponible, la cultura organizacional y la supervisión estatal.
Por otro lado, el marco legal y regulatorio tanto a nivel internacional como nacional ha evolucionado
significativamente. A pesar de ello, la implementación efectiva de las normas aún enfrenta desafíos,
sobre todo en regiones donde la informalidad y la corrupción debilitan la aplicación de las leyes.
La comparación con otros sectores económicos evidenció que si bien la banca tiene mecanismos más
sólidos de control, también es más vulnerable debido a su complejidad y capacidad de mover grandes
volúmenes de dinero. Los casos emblemáticos analizados revelan cómo la falta de controles
adecuados, la complicidad interna o la negligencia pueden facilitar la comisión del delito.
Finalmente, se resalta el papel estratégico de la auditoría interna y externa, como herramienta clave
para asegurar la calidad y eficacia de los sistemas de control, así como para identificar oportunidades
de mejora que reduzcan el riesgo de lavado de activos.
RECOMENDACIONES GENERALES:
Casos emblemáticos:
Bibliografía adicional:
Videos referenciales: