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Belgica

Bélgica, oficialmente el Reino de Bélgica, es un estado soberano de la Unión Europea ubicado en el noroeste de Europa, con una población de aproximadamente 11.5 millones de habitantes y una superficie de 30,528 km². El país es multilingüe, con neerlandés y francés como las principales lenguas oficiales, lo que ha llevado a conflictos políticos y culturales a lo largo de su historia. Desde su independencia en 1830, Bélgica ha evolucionado de un estado unitario a un sistema federal, reflejando su diversidad lingüística y cultural.

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Bélgica, oficialmente el Reino de Bélgica, es un estado soberano de la Unión Europea ubicado en el noroeste de Europa, con una población de aproximadamente 11.5 millones de habitantes y una superficie de 30,528 km². El país es multilingüe, con neerlandés y francés como las principales lenguas oficiales, lo que ha llevado a conflictos políticos y culturales a lo largo de su historia. Desde su independencia en 1830, Bélgica ha evolucionado de un estado unitario a un sistema federal, reflejando su diversidad lingüística y cultural.

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Bélgica (en neerlandés: België, pronunciado /ˈbɛlɣiə/ ( escuchar); en francés: Belgique, Acerca de

este sonido [bɛlʒik] (?·i); en alemán: Belgien, pronunciado /ˈbɛlɡiən/ ( escuchar)), oficialmente
Reino de Bélgica (en neerlandés: Koninkrijk België, pronunciado /ˈkonɪŋkrɛɪk ˈbɛlɣiə/ ( escuchar);
en francés: Royaume de Belgique y en alemán: Königreich Belgien, pronunciado /ˈkøːnɪçˌʁaɪ̯ç
ˈbɛlɡi̯ən/ ( escuchar)), es uno de los veintisiete estados soberanos que forman la Unión Europea.
Está situado en el noroeste europeo. El país cubre una superficie de 30 528 km²1 y posee una
población de 11 550 039 habitantes según la estimación de 2021.2 Su capital y la conurbación más
poblada es Bruselas mientras su ciudad (municipio) más poblada es Amberes.6

Es un Estado multilingüístico con tres lenguas oficiales: el 57 % de su población, en la Región de


Flandes principalmente, habla neerlandés, mientras que cerca del 42 % habla francés (en la región
de Valonia, al sur, y en la Región de Bruselas-Capital, una región oficialmente bilingüe que acoge
una mayoría de hablantes de francés). Menos de un 1 % de los belgas vive en la Comunidad
germanófona, donde hablan alemán, junto a la frontera al este del país. A menudo, esta diversidad
lingüística lleva a severos conflictos políticos y culturales, muy parecidos a los de otros países
bilingües, reflejándose en el complejo sistema de gobierno de Bélgica y en su historia política.

Bélgica recibe su nombre de la denominación latina de la parte más septentrional de la Galia,


Gallia Belgica, el cual, a su vez, procede de un grupo de tribus celtas, los belgas. Históricamente,
Bélgica ha sido parte de los Países Bajos de los Habsburgo, los cuales incluían los actuales Países
Bajos y el Gran Ducado de Luxemburgo, ocupando una región algo mayor que el moderno Benelux.

Desde finales de la Edad Media hasta el siglo xvii, fue un floreciente centro de comercio y cultura.
Desde el siglo xviii hasta la Revolución belga de 1830, Bélgica, en aquella época llamada los Países
Bajos del Sur, fue el lugar de muchas batallas entre las potencias europeas y es por ello que se ha
ganado el apodo de "el campo de batalla de Europa"7 o "la cabina de Europa".8

Es uno de los miembros fundadores de la Unión Europea, cuyas instituciones principales están
ubicadas en el país, así como un número importante de otras organizaciones internacionales, como
la OTAN, por lo que es conocido como el «corazón de Europa».9

Etimología

El más antiguo uso de las voces Belga y Bélgica que nos ha llegado está en el De Bello Gallico de
Julio César. En dicho libro, el conquistador romano dividía toda la Galia en tres partes: los galos
propiamente tales, los aquitanos y los belgas. Estos últimos estaban separados de los galos por los
ríos Sena y Marne. Durante el principado de Augusto, Marco Agripa dividió la Galia en tres
provincias y asignándoles a una de ellas el nombre de Gallia Bélgica. Esta última se reorganizaría
durante el imperio de Domiciano, quien la dividió a su vez en tres nuevas provincias, a saber: la
Gallia Belgica y las dos Germanias. La Gallia Belgica, más tarde se volvió a repartir en dos
provincias: la Belgica Prima y la Belgica Secunda. La actual Bélgica tiene poco que ver con estas
antiguas provincias romanas, ya que la mayor parte de su territorio se ubica en parte de la histórica
Germania Inferior (más tarde, Germania Secunda) y otra parte en la Bélgica Secunda.

Estos términos casi desaparecieron por completo después de las invasiones bárbaras, y
subsistieron solo en la pluma de algunos eruditos, mayormente clérigos. Volvieron a usarse en la
segunda mitad del siglo ix, después de la escisión del imperio de Carlomagno, con la creación de la
Lotaringia. Los clérigos de entonces, siguiendo una práctica común que consistía en utilizar los
antiguos nombres latinos, usados por el Imperio, recuperaron la palabra Bélgica para designar al
reino de Lotario II, en lugar del término Lotaringia, para designar al territorio situado entre la Gallia
de Carlos el Calvo y la Germania de Luis el Germánico. Las denominaciones Belgae, Bélgica, Gallia
Bélgica desaparecieron de nuevo en el siglo xii, después de la desaparición de la Lotaringia.10

Historia

Artículo principal: Historia de Bélgica

Prehistoria

Ya en el Cretácico Superior se descubrió que los iguanodones11 vivían en Europa.12 De hecho, el


iguanodonte fue descubierto en el siglo xix en las minas de carbón de Bernissart1314 con una
manada de más de treinta esqueletos fósiles, la mayoría de ellos casi completos. Estos fósiles se
exponen actualmente en el Museo de Ciencias Naturales de Bruselas y en el Museo del
Iguanodonte de Bernissart. Los vestigios humanos más antiguos de Bélgica se encontraron en el
yacimiento de Belle-Roche, en Sprimont, y atestiguan una antigua ocupación de unos 500.000
años.

El hombre de Neandertal,1516 descubierto en 1856, no tardó en recibir el nombre de la ciudad


belga17 de Spy.1819 Allí, en 1886, se identificaron los restos de dos esqueletos humanos
contemporáneos a los de Neanderthal: el Hombre de Spy. Ya en 1830 se encontraron restos
humanos en Engis, pero no se reconocieron directamente como pertenecientes a un hombre fósil.
Durante el siglo xx, se descubrieron numerosos yacimientos paleolíticos y mesolíticos en el valle
del Mosa, principalmente en refugios rocosos y cuevas naturales (Hastière, Han-sur-Lesse, Sclayn),
pero también en terreno abierto (Namur). Durante el Neolítico (alrededor del 4000 a. C. en
Bélgica), la población humana se extendió a las mesetas de las Ardenas y del Condroz, así como a
las llanuras de Flandes y Hesbaye: se han estudiado numerosos yacimientos de ocupación.

Carlomagno.
Historia temprana

El área ocupada por Bélgica ha experimentado significativos cambios demográficos, políticos y


culturales. El primero bien documentado fue la conquista de la región por la República Romana en
el siglo i a. C., seguida en el siglo v por los francos germánicos. Estos establecieron el Reino
Merovingio, que pasó a ser el Imperio carolingio en el siglo viii. Durante la Edad Media, los Países
Bajos estaban fragmentados en pequeños Estados feudales. La mayor parte de ellos se unió
durante los siglos xiv y xv con la casa de Borgoña, formando los Países Bajos borgoñones. Estos
Estados ganaron el estatuto de autonomía en el siglo xv y fueron conocidos desde entonces como
las Diecisiete Provincias.

Las Diecisiete Provincias (zonas en tonos verdes) y el Obispado de Lieja (zona en naranja).

La historia de Bélgica se puede distinguir de la de los Países Bajos desde el siglo xvi. La Guerra de
los Ochenta Años (1568-1648) provocó la división de las Diecisiete Provincias en las Provincias
Unidas al norte y los Países Bajos del Sur al sur, siendo éstas gobernadas sucesivamente por los
Habsburgo españoles y austriacos.

La independencia

Hasta la independencia de Bélgica en 1830, los Países Bajos del Sur eran un territorio muy
codiciado por los conquistadores, por lo que fueron el telón de fondo de la mayor parte de las
guerras franco-españolas y franco-austriacas durante los siglos xvii y xviii. Tras las campañas de
1794 de las Guerras Revolucionarias Francesas, los Países Bajos —que incluían territorios que
nunca habían estado bajo dominio de los Habsburgo, como el Obispado de Lieja— fueron
invadidos por Francia, terminando con el mando español y austriaco en aquella zona. En efecto, la
reunificación de los Países Bajos como Reino Unido de los Países Bajos tuvo lugar a finales del
Imperio francés, en 1815, tras las campañas de Napoleón.

Episodio de la Revolución belga de 1830. Cuadro de Gustave Wappers.

El triunfo de la Revolución belga de 1830 para independizarse de los Países Bajos se decidió en la
capital, Bruselas, en las llamadas Cuatro Jornadas de Bruselas, bajo un Gobierno Provisional cuyo
miembro más influyente era Charles Rogier y, con la dirección militar como comandante en jefe del
exiliado español Juan Van Halen. La breve contienda llevó al establecimiento de una Bélgica
independiente, católica y neutral, bajo un gobierno provisional.

Desde la instauración de Leopoldo I como rey en 1831, Bélgica ha sido una monarquía
constitucional y una democracia parlamentaria. Entre la independencia y la II Guerra Mundial, el
sistema democrático evolucionó de una oligarquía caracterizada por dos partidos principales, los
católicos y los liberales, a un sistema de sufragio universal que ha incluido un tercero, el Partido
Socialista, y un papel fuerte para los sindicatos. En sus orígenes, el francés, que era la lengua de la
nobleza y la burguesía, era la lengua oficial. Desde entonces, el país ha desarrollado un sistema
bilingüe en neerlandés y francés.

Soldados alemanes desfilando frente al Palacio Real de Bruselas durante 1940. En las dos guerras
mundiales Bélgica fue invadida por Alemania.

En la Conferencia de Berlín de 1885 se acordó entregar el Congo al rey Leopoldo II como posesión
privada, llamada Estado Libre del Congo. En 1908, se cedió a Bélgica como colonia, pasándose a
llamar Congo Belga. La neutralidad de Bélgica se quebrantó en 1914, cuando Alemania invadió
Bélgica como parte del Plan Schlieffen. Las antiguas colonias alemanas de Ruanda-Urundi —que
ahora son Ruanda y Burundi— fueron ocupadas por el Congo Belga en 1916. La Sociedad de
Naciones las transfirió a Bélgica en 1924. Bélgica fue invadida de nuevo por Alemania en 1940,
durante la Blitzkrieg. Estuvo ocupada hasta el invierno de 1944-45, en que fue liberada por las
tropas Aliadas. El Congo Belga accedió a la independencia en 1960, durante la crisis del Congo,
mientras que Ruanda-Urundi se independizó en 1962.

Primera y Segunda Guerra Mundial

Artículo principal: Bélgica en la Segunda Guerra Mundial

La batalla de Lieja fue el inicio de la invasión alemana de Bélgica y la primera batalla de la Primera
Guerra Mundial. Ello supuso un nuevo estímulo a la identidad flamenca que comenzó a gestarse
durante el siglo xix y que recibió un impulso político por parte del Gobierno de ocupación alemán;
durante la Segunda Guerra, toda la región del Benelux (Bélgica, los Países Bajos, el Luxemburgo)
fue ocupada por la Alemania nazi.

Durante el siglo xx, y especialmente desde la II Guerra Mundial, la historia de Bélgica ha estado
dominada cada vez más por la autonomía de sus dos comunidades principales. Este periodo ha
visto un aumento en las tensiones intercomunales y la unión del Estado belga se ha puesto en
cuestión.20 Mediante reformas constitucionales en los años 1970 y 1980, la regionalización del
Estado unitario condujo al establecimiento de un sistema federal estructurado en tres niveles, a la
creación de comunidades lingüísticas y de gobiernos regionales y a la ratificación de un acuerdo
concebido para minimizar las tensiones lingüísticas. Hoy en día, estas entidades federadas
sostienen más poder legislativo que el parlamento bicameral nacional, mientras que el gobierno
nacional aún controla casi toda la recaudación de impuestos, cerca del 80 % de las finanzas de los
gobiernos comunitarios y regionales, y el 100 % de la seguridad social.
De la Bélgica unitaria al estado federal

En 1830, Bélgica se separa de Países Bajos, con la que había formado el Reino Unido de los Países
Bajos durante quince años. La misma razón por la que Bélgica se independiza tiene unas bases
lingüísticas. Es decir, la zona que constituye la Bélgica actual había sido dominada durante mucho
tiempo por los franceses, por lo que toda la burguesía administrativa flamenca se había
afrancesado. Sin embargo, cuando se une esta zona a los Países Bajos, la élite administrativa
flamenca, de mayoría francófona, es destituida y reemplazada por personas neerlandófonas,
generalmente venidas de Países Bajos. Por ello, ya a partir de los primeros años del Reino Unido, la
élite administrativa va perdiendo la confianza en el rey y la Unión. Cuando, además, el rey empieza
a promulgar medidas proteccionistas contra las industrias meridionales para fomentar el desarrollo
industrial de la zona septentrional, también pierde el apoyo de la élite industrial, en su mayor
parte valones, y se produce la Revolución Brabanzona.

Por aquel entonces, según estima D’Haveloose (2000), Bélgica contaba con 4 millones de
habitantes, de los que más o menos 2 200 000 hablaban neerlandés y más o menos 1 700 000
hablaban francés. Sin embargo, el nuevo Estado se define a partir de sus inicios como unitario y
francófono, aunque la mayoría de la población hablaba neerlandés y el país constaba de dos partes
económica y culturalmente diferentes. Entonces, la política lingüística de la época no tiene que
verse tanto en términos de quién constituía la mayoría de la población, sino en términos de que la
élite burguesa, que controlaba la política por el sufragio tributario, se expresaba en francés.

Sin embargo, gradualmente los flamencos se van oponiendo a la injusticia lingüística, por lo que,
en 1889, se adopta la Ley de la Igualdad que estipulaba que el neerlandés y el francés fueran las
lenguas oficiales del país. Durante la Primera Guerra Mundial, surge el Movimiento del Frente que
quería acabar con el predominio del francés y hacer de Flandes un territorio monolingüe
neerlandófono, un proceso que se va llevando a cabo entre 1932 y 1968.

El año 1963 es otro momento clave, porque entonces se adoptan unas leyes que dividían el país en
zonas lingüísticas. Antes, el censo contaba cuántas personas hablaban francés, neerlandés o
alemán en un municipio y el municipio se organizaba o bien en la lengua de la mayoría o en ambas,
lo que originaba un aumento de los pueblos francófonos y bilingües.

La división del país en unas zonas neerlandófona, germanófona y francófona era un asunto muy
delicado. Surgen muchas protestas, puesto que en la frontera lingüística convivían los dos grupos
lingüísticos y además en el sistema anterior los habitantes tenían el derecho a ser atendidos en las
dos lenguas. Para encontrar una solución de estos problemas, en 27 municipios que están en una
de las fronteras lingüísticas se sigue no aplicando el principio de territorialidad. Asimismo, como en
seis pueblos flamencos alrededor de Bruselas vivían muchos francófonos, por lo que, antes, la
administración era bilingüe, se les dan facilidades lingüísticas. Por tanto, en muchos aspectos, el
año 1963 no representa tanto muchos cambios, sino que más bien significa la consolidación de una
vez por todas del statu quo.

Organización estatal de Bélgica.

Según Peiren (1993), la instauración de esas zonas se va experimentando gradualmente, en


contradicción con la estructura unitaria del país, por lo que una federalización era necesaria.
Además habían surgido partidos políticos flamencos nacionalistas que insistían en la cuestión
lingüística, como el Volksunie. Asimismo, en el seno de los partidos políticos nacionales surgían
visiones fundamentalmente diferentes, lo que lleva a la organización regional de los mismos. Al
mismo tiempo, muchas personas de ambas partes del país estaban convencidas de que sería mejor
para todos si ciertos aspectos de la organización estatal fueran regionalizados. Según Willemyns
(2002) ese sentimiento se origina por dos factores: uno es que durante el siglo xix y la primera
parte del siglo xx es Valonia la que poseía el mayor desarrollo industrial, pero a partir de los años
50-60, Flandes también empieza a desarrollarse industrialmente. Al mismo tiempo, la
infraestructura de Valonia, que databa del siglo xix, necesitaba ser actualizada, lo que genera una
recesión de la cual hasta la fecha de hoy la zona no se ha recuperado. También existían diferencias
ideológicas entre ambas partes del país, es decir, mientras que Valonia era claramente socialista
(Parti Socialiste), Flandes era la base del poder del partido popular católico democrático
(Christelijke VolksPartij). A raíz de esas diferencias, empieza en 1970 la federalización de Bélgica, un
proceso que se va llevando a cabo principalmente entre dicho año y 1993.

En 1970, la demanda principal de los flamencos era la autonomía cultural, mientras que los
valones insistían en una autonomía económica para fomentar su industria y garantías de que en la
Bélgica federal, su situación demográfica y económica no sería marginada. El resultado de esas
negociaciones fue la creación, por una parte, de tres comunidades culturales (la de habla
neerlandesa, la francófona y la de habla germana) y, por otra, de tres Regiones (Flandes, Valonia y
la Región capital de Bruselas). Además, se incorporaron en la Constitución garantías para proteger
a la minoría francófona. Las reformas del Estado siguientes (1980, 1988 y 1993) extiendieron las
competencias de las regiones y comunidades hasta obtener la organización del Estado actual.

A partir de los años 1970, la región flamenca se convirtió en la más productiva del país, en
contraste con la declinación de la Valonia, producto de la desinversión relativa de las empresas
cartelizadas. La tendencia comenzó a revertise en la década de 1990, con una mayor igualdad
entre ambas regiones.

Bélgica jugó un papel de primer orden en la creación de la Unión Europea a partir de la


conformación del Benelux en 1944, cuya puesta en práctica comenzó en 1948, la Comunidad
Europea del Carbón y del Acero en 1951 y los Tratados de Roma en 1957.
Desde 1949, además, es parte integrante de la OTAN; como tal tuvo gran importancia durante la
Guerra Fría.

Siglo xxi

Tropas belgas participaron de las operaciones militares en la antigua Yugoslavia, así como en Libia y
en Afganistán.

El país sufrió los atentados de Bruselas de 2016, donde fueron atacados con bombas el aeropuerto
y el metro, dejando 35 muertos y 340 heridos.

El barrio bruselense de Molenbeek-Saint-Jean fue residencia de Hassan El Haski, uno de los autores
de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

Política y gobierno

Felipe, rey de los belgas.

Alexander De Croo, primer ministro de Bélgica.

Bélgica es una monarquía federal constitucional y parlamentaria,21222324 que tras la II Guerra


Mundial evolucionó de un Estado unitario a una federación. El parlamento bicameral está formado
por un Senado y una Cámara de Representantes. El primero es una mezcla de políticos mayores
elegidos directamente y de representantes de las comunidades y las regiones, mientras que la
última representa a todos los belgas mayores de dieciocho años en un sistema de representación
proporcional. Bélgica es uno de los pocos países en donde votar es obligatorio, y por ello tiene una
de las tasas más altas de participación electoral del mundo.25

El gobierno federal, nombrado formalmente por el rey, debe tener la confianza de la Cámara de
Representantes. Está encabezado por el primer ministro. Los números de ministros hablantes de
francés y de neerlandés debe ser iguales, tal como lo prescribe la Constitución.26 El rey o reina es
el jefe de Estado, aunque tiene prerrogativas limitadas. El poder verdadero se les confiere al primer
ministro y a los diferentes gobiernos del país. El sistema judicial está basado en el derecho civil y
proviene del Código Napoleónico. El Tribunal de Apelaciones está un nivel por debajo de la Corte
de Casación, una institución basada en la Corte de Casación francesa.
Las instituciones políticas de Bélgica son complejas; la mayoría de los poderes políticos están
organizados alrededor de la necesidad de representar a las principales comunidades lingüísticas.
(Véase más abajo) Los partidos más importantes de cada comunidad pertenecen a tres familias
políticas principales: los liberales, los democristianos y los socialdemócratas. Otros partidos
importantes, aunque más jóvenes, son los dos partidos Verdes (Ecolo y Groen!) y, particularmente
en Flandes, los partidos nacionalistas de ultraderecha. Influyen en la política varios grupos de
presión, como los sindicatos y la Federación de Empresas de Bélgica.

El rey actual, Felipe, sucedió a su padre Alberto II por la abdicación de este en 2013. Las arcas
públicas son las que mantienen a la familia real, se anunció que para 2014 un total de 38 742 000
euros del erario público serían empleados para financiar la jefatura real del Estado,27 en
dotaciones personales o remuneraciones que cada miembro de la familia real reciba, y las partidas
que diferentes ministerios dedican a la misma. Desde 1999, el primer ministro Guy Verhofstadt, del
VLD, ha encabezado una coalición de seis partidos, Liberal-Socialdemócrata-Verde, que es llamada
con frecuencia "el gobierno arco iris". Este ha sido el primer gobierno sin democristianos desde
1958.28 Los resultados de las elecciones de 2003 permitieron a Verhofstadt realizar un segundo
mandato, liderando una coalición liberal-socialdemócrata cuatripartita.29 En los últimos años,
también se ha registrado un constante ascenso del partido flamenco separatista de ultraderecha
Vlaams Blok, actual Vlaams Belang.

Imagen del Parlamento Federal de Bélgica en Bruselas.

Un logro significativo de las dos legislaturas consecutivas de Verhofstadt ha sido el hecho de


conseguir unos presupuestos equilibrados. Bélgica es uno de los pocos Estados miembros de la UE
que lo ha conseguido. Durante la década de 1990, esta política se fue aplicando por los sucesivos
gobiernos, bajo presión del Consejo Europeo. La caída del gobierno anterior a Verhofstadt se debió
principalmente a la crisis de las dioxinas,30 un importante escándalo de intoxicación alimentaria
en 1999, que condujo al establecimiento de la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena
Alimentaria.31

Este acontecimiento resultó en una representación inusualmente grande de los Verdes en el


parlamento, y en un mayor énfasis en la política medioambiental durante el primer mandato de
Verhofstadt. Una política Verde, por ejemplo, dio lugar a la legislación sobre el abandono de la
energía nuclear, que ha sido modificada por el gobierno actual. La ausencia de democristianos en
las filas del gobierno ha permitido a Verhofstadt abordar los asuntos sociales desde un punto de
vista más liberal y desarrollar nuevas leyes sobre el uso de drogas suaves, el matrimonio del mismo
sexo y la eutanasia. Durante las dos últimas legislaturas de Verhostadt, el gobierno ha promovido
una diplomacia activa en África,32 se ha opuesto a intervenir militarmente durante la guerra de
Irak, y ha aprobado una ley sobre crímenes de guerra. Ambos mandatos de Guy Verhofstadt
estuvieron marcados por disputas entre las comunidades belgas. Los puntos más controvertidos
fueron las rutas nocturnas del tráfico aéreo del Aeropuerto Internacional de Bruselas y la situación
legal del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde.

Relaciones exteriores

Bélgica es un país de Europa y miembro de las principales organizaciones internacionales, como la


Unión Europea y la OTAN, que tienen su sede en Bruselas (Bélgica).

Como Estado federal, y de acuerdo su legislación las Comunidades y Regiones tienen sus propias
relaciones exteriores y pueden celebrar tratados por sí mismas.

Sede de la OTAN en Bruselas

Debido a su ubicación en la encrucijada de Europa Occidental, Bélgica ha sido históricamente la


ruta de los ejércitos invasores de sus vecinos más grandes. Con unas fronteras prácticamente
indefensas, Bélgica ha intentado tradicionalmente evitar el dominio de las naciones más poderosas
que la rodean mediante una política de mediación. El Concierto de Europa sancionó la creación de
Bélgica en 1831 con la condición de que el país permaneciera estrictamente neutral.

Esta política de neutralidad terminó tras la experiencia de la ocupación alemana durante la Primera
Guerra Mundial. En los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, Bélgica intentó volver a una
política de neutralidad, pero una vez más, Alemania invadió el país. En 1948, Bélgica firmó el
Tratado de Bruselas con el Reino Unido, Francia, los Países Bajos y Luxemburgo, y un año después
se convirtió en uno de los miembros fundadores de la Alianza Atlántica.

Los belgas han sido firmes defensores de la integración europea, y la mayoría de los aspectos de su
política exterior, económica y comercial se coordinan a través de la Unión Europea (UE), que tiene
su sede principal (la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y las sesiones del
Parlamento Europeo) en Bruselas. La unión aduanera de posguerra de Bélgica con los Países Bajos
y Luxemburgo preparó el camino para la formación de la Comunidad Europea (precursora de la
UE), de la que Bélgica fue miembro fundador.

Embajada de Arabia Saudita en Bélgica


Asimismo, la supresión de los controles fronterizos internos en el Benelux fue un modelo para el
Acuerdo de Schengen más amplio, que hoy está integrado en el acervo comunitario y tiene como
objetivo las políticas comunes de visados y la libre circulación de personas a través de las fronteras
comunes. Al mismo tiempo, los belgas, al percibir su diminuto papel en la escena internacional,
son firmes defensores de reforzar la integración económica y política dentro de la UE. Bélgica
busca activamente la mejora de las relaciones con las nuevas democracias de Europa central y
oriental a través de foros como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, los
acuerdos de asociación de la UE y la Asociación para la Paz de la OTAN con los países del antiguo
Pacto de Varsovia y varios otros. Bélgica sigue siendo un firme defensor de la OTAN. Coopera
estrechamente con Estados Unidos en el marco de la alianza, además de apoyar los esfuerzos de
defensa europeos a través de la Unión Europea Occidental (UEO). Tanto la OTAN (desde 1966)
como la UE tienen su sede en Bruselas; el SHAPE (Cuartel General Supremo de las Potencias
Aliadas en Europa) está en el sur del país, cerca de Mons. Desde enero de 1993, la UEO tiene su
sede en Bruselas.

Bélgica ha sido uno de los más firmes defensores de la OTAN desde la creación de la alianza en
1949. Tras haber sufrido dos invasiones en dos guerras mundiales, Bélgica era consciente de sus
necesidades de seguridad y de las limitaciones de sus medios de autodefensa. Por eso los
dirigentes de esa nación comenzaron a pedir la formación de una alianza defensiva poco después
de la liberación de Bélgica al final de la Segunda Guerra Mundial. En marzo de 1948, Bélgica se
unió a Francia, Luxemburgo, los Países Bajos y Gran Bretaña en un acuerdo para establecer un
sistema de defensa conjunto. Este acuerdo, conocido como el Tratado de Bruselas, fue un
reconocimiento de que las respuestas nacionales individuales a la amenaza de agresión eran
inadecuadas y que era necesario un esfuerzo de defensa unido para la seguridad mutua.

Atomium en Bruselas

En 1948, después de que varios estados europeos expresaran su preocupación por el hecho de que
el Tratado de Bruselas tuviera un alcance y una eficacia demasiado limitados, el primer ministro de
Canadá pidió un sistema de defensa mutua que incluyera a Europa Occidental y a América del
Norte. El 4 de abril de 1949, el ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica se unió a los
representantes de Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países
Bajos, Noruega, Portugal y Estados Unidos para firmar el tratado que constituía la OTAN. Grecia y
Turquía se convirtieron en miembros en 1952, Alemania Occidental se unió a la alianza en 1955, y
España se convirtió en miembro en 1982. El tratado estableció la OTAN como una alianza política
multilateral que vincula a sus miembros con obligaciones de defensa mutua y cooperación
económica.

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