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Cambio Climatico

El documento aborda el cambio climático como un problema global actual, destacando sus causas, efectos y la necesidad de soluciones. Se discuten las variaciones climáticas pasadas y presentes, así como la influencia humana en el calentamiento global. Además, se mencionan políticas climáticas y proyectos innovadores, como la captura y almacenamiento de carbono, para mitigar sus efectos.
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Cambio Climatico

El documento aborda el cambio climático como un problema global actual, destacando sus causas, efectos y la necesidad de soluciones. Se discuten las variaciones climáticas pasadas y presentes, así como la influencia humana en el calentamiento global. Además, se mencionan políticas climáticas y proyectos innovadores, como la captura y almacenamiento de carbono, para mitigar sus efectos.
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Cambio climático

Integrantes: Mariacarolina Esparza,


Alexandra Garcés, Natalia Olaya, Diana Guzmán
Profesor: Sr Jaime Cruz
Asignatura: Computacional
Curso: 2f
Fecha: 28/05/2025

Índice

1 Portada

2 Indice

3 Introduccion

1
4 Cambio climático

5 Causas

6 Terminologia

7 Cambios climáticos en el pasado

8 Cambio climático actual

9 Soluciones para mitigar el cambio climático

10 Clima de planetas vecinos

11 Politicas climáticas

12 Conclusion

13 Bibliografía

2
Introducción
En este informe hablaremos sobre un problema mundial que nos afecta a todos: el cambio
climático. Este asunto no es solo una posibilidad futura; es algo real que ya está influyendo
en nuestro medio ambiente, nuestra riqueza y nuestro bienestar.

El cambio climático es como una enfermedad que afecta a la Tierra, pero con pequeños
gestos diarios, como reciclar, plantar árboles o ahorrar agua, podemos ayudar a que se
recupere.

3
Cambio climático

Un cambio climático se define como la variación en el estado del sistema climático


terrestre, formado por la atmósfera, la hidrosfera, la criosfera, la litosfera y la biosfera, que
perdura durante periodos de tiempo suficientemente largos (décadas o más tiempo) hasta
alcanzar un nuevo equilibrio. Puede afectar tanto a los valores medios meteorológicos
como a su variabilidad y extremos.

Los cambios climáticos han existido desde el inicio de la historia de la Tierra, han sido
graduales o abruptos y se han debido a causas diversas, como las relacionadas con los
cambios en los parámetros orbitales, variaciones de la radiación solar, la deriva continental,
periodos de vulcanismo intenso, procesos bióticos o impactos de meteoritos. El cambio
climático actual es antropogénico y se relaciona principalmente con la intensificación del
efecto invernadero debido a las emisiones industriales procedentes de la quema de
combustibles fósiles.

Los científicos trabajan activamente para entender el clima pasado y futuro mediante
observaciones y modelos teóricos. Para ello recopilan un registro climático del pasado
remoto de la Tierra basado en la evidencia geológica a partir de sondeos geotécnicos de
perfiles térmicos, testigos de hielo, registros de la flora y fauna como crecimiento de anillos
de árboles y de corales, procesos glaciares y periglaciares, análisis isotópico y otros análisis
de las capas de sedimento y registros de los niveles del mar del pasado. Cualquier variación
a largo plazo observado a partir de estos indicadores (proxies) puede indicar un cambio
climático.

El registro instrumental provee datos más recientes. Buenos ejemplos son los registros
instrumentales de temperatura atmosférica y las mediciones de la concentración de CO2
atmosférico. No debemos olvidar el enorme flujo de datos climatológicos procedente de los

4
satélites en órbita pertenecientes principalmente de los programas de observación de La
Tierra de NASA y ESA.

5
Causas
El clima es un promedio del tiempo atmosférico a una escala de tiempo dado que la
Organización Meteorológica Mundial ha estandarizado en 30 años.[20] Los distintos climas
se corresponden principalmente con la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la
orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría)
y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y, por último, las
corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en los
principales elementos constituyentes del clima: temperatura atmosférica, presión
atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.

Un cambio en la emisión de radiación solar, en la composición de la atmósfera, en la


disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede
modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente el
clima cuando se trata de procesos de larga duración.

En última instancia, para que se produzca un cambio climático global, debe actuar algún
forzamiento climático, es decir, cualquier factor que incida en el balance de energía del
sistema climático, modificando la cantidad de energía que el sistema recibe del Sol o la
cantidad de energía que el sistema pierde por emisión desde la Tierra al espacio exterior.
Los forzamientos pueden ser las variaciones en los parámetros orbitales de la Tierra, en el
albedo terrestre, en la concentración de gases de efecto invernadero, en la concentración de
aerosoles tanto de procedencia natural, como son los procedentes de erupciones volcánicas,
como los de origen antropogénico que proceden de actividades humanas, entre otros.

6
Terminología
La definición más general de cambio climático es un cambio en las propiedades estadísticas
(principalmente su promedio y dispersión) del sistema climático considerado durante
periodos largos de tiempo, independiente de la causa.[2] Por consiguiente, las fluctuaciones
durante periodos más cortos que unas cuantas décadas, como por ejemplo El Niño, no
representan un cambio climático.

El término a veces se usa para referir específicamente al cambio climático causado por la
actividad humana, en lugar de cambios en el clima que pueden haber resultado como parte
de los procesos naturales de la Tierra.[16] En este sentido, especialmente en el contexto de
la política medioambiental, cambio climático se ha convertido en sinónimo de
calentamiento global antropogénico. En las publicaciones científicas, calentamiento global
se refiere al aumento de las temperaturas superficiales, mientras que cambio climático
incluye al calentamiento global y todos los demás efectos que produce el aumento de los
niveles de gases de efecto invernadero.[17] La Convención Marco de la Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático define al cambio climático en su artículo 1 párrafo segundo,
como un cambio de clima atribuido directa e indirectamente a la actividad humana que
altera la composición de la atmósfera y que se suma a la variabilidad natural del clima
observada durante períodos de tiempos comparables.[18] A veces se confunden[19] los
términos cambio climático con cambio global.

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Cambios climáticos en el pasado
La paleoclimatología estudia las características climáticas de la Tierra a lo largo de su
historia y se puede incluir como una parte de la paleogeografía. Estudia las grandes
variaciones climáticas, sus causas, y da una descripción lo más precisa posible de las
características del clima que nos sirve para un momento determinado de la historia de la
Tierra. La variación a escala geológica de los factores que determinan el clima actual, como
la energía de la radiación solar, situación astronómica y radiación cósmica, relieve y
distribución de continentes y océanos, y la composición y dinámica de la atmósfera,
constituyen los factores más utilizados en la deducción y explicación de los paleoclimas.

Los estudios del clima pasado (paleoclima) se realizan estudiando los registros fósiles, las
acumulaciones de sedimentos en los lechos marinos, las burbujas de aire capturadas en los
glaciares, las marcas erosivas en las rocas y las marcas de crecimiento de los árboles. Con
base en todos estos datos se ha podido confeccionar una historia climática reciente
relativamente precisa, y una historia climática prehistórica con no tan buena precisión. A
medida que se retrocede en el tiempo los datos se reducen y llegado un punto la
climatología se sirve solo de modelos de predicción futura y pasada.

Paradoja del Sol débil


A partir de los modelos de evolución estelar se puede calcular con relativa precisión la
variación del brillo solar a largo plazo, por lo cual se sabe que, en los primeros momentos
de la existencia de la Tierra, el Sol emitía el 70 % de la energía actual y la temperatura de
equilibrio era de –41 °C. Sin embargo, hay constancia de la existencia de océanos y de vida
desde hace 3800 millones de años, por lo que la paradoja del Sol débil solo puede
explicarse por una atmósfera con mucha mayor concentración de CO2 que la actual y con
un efecto invernadero más grande.

8
Cambio climático actual
En climatología, el calentamiento global es el aumento a largo plazo de la temperatura
atmosférica media del sistema climático de la Tierra debido a la intensificación del efecto
invernadero. Es un aspecto primordial del cambio climático actual, demostrado por la
medición directa de la temperatura, el registro de temperaturas del último milenio y de
varios efectos del calentamiento global ya visibles. La paleoclimatología muestra que ha
habido variaciones históricas en el clima de la Tierra, pero las que están ocurriendo
actualmente lo están haciendo a un ritmo sin precedentes que no puede ser explicado por
causa natural alguna, por lo que, según la evidencia científica del calentamiento global, este
drástico cambio solo puede deberse a la desmedida actividad humana de los últimos
tiempos, la cual es una de las principales causas del calentamiento global.

Las locuciones calentamiento global y cambio climático a menudo se usan indistintamente,


aludiendo al incremento general en las temperaturas de superficie y su aumento proyectado
causado predominantemente por las intensas actividades humanas (antrópico). Para algunos
expertos, esa definición corresponde únicamente a calentamiento global mientras cambio
climático incluye tanto el calentamiento global como sus efectos en el clima, mientras que
para otros es indistinto. Si bien ha habido periodos prehistóricos de calentamiento global,
varios de los cambios observados desde mediados del siglo XX no han tenido precedentes
desde décadas a milenios.

En 2013, el Quinto Informe de Evaluación (AR5) del Grupo Intergubernamental de


Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) concluyó que «es extremadamente probable
que la influencia humana ha sido la causa dominante del calentamiento observado desde la
mitad del siglo XX. La mayor influencia humana ha sido la emisión de gases de efecto
invernadero como el dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno. Las proyecciones
de modelos climáticos resumidos en el AR5 indicaron que durante el presente siglo la
temperatura superficial global subirá probablemente 0.3 a 1.7 °C para su escenario de
emisiones más bajas usando mitigación estricta y 2.6 a 4.8 °C para las mayores.

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Soluciones para mitigar el cambio climático
El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad se han posicionado como unos de los
temas de mayor importancia para la opinión pública, como lo evidencia la encuesta The
World 2030 realizada por la Unesco en 2020, según la cual el 67% de los encuestados en
Norteamérica, Europa Occidental, Europa Oriental, América Latina, Asia, Estados Árabes
y África subsahariana manifestaron que estos son los mayores desafíos en la actualidad.
Frente a esta preocupación cada vez mayor de la opinión pública mundial, los gobiernos,
las empresas y las organizaciones no gubernamentales han avanzado en la implementación
de soluciones para mitigar el cambio climático. Una de estas soluciones innovadoras ha
sido impulsada por el gobierno de Noruega en el proyecto a gran escala de captura y
almacenamiento de carbono (en inglés: Carbon capture and storage o CSS) y consiste en
bombear millones de toneladas de CO2 por debajo del mar del norte. Esta solución se
implementará en Noruega a través del proyecto Northern Lights ejecutado por las empresas
petroleras Equinor, Total y Shell. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía
(en inglés: International Energy Agency o IEA), en 2024 Northern Lights será la primera
red de infraestructura de transporte y almacenamiento de CO2. Ofrecerá a las empresas de
toda Europa la oportunidad de almacenar su CO2 de forma segura y permanente en las
profundidades del lecho marino de Noruega. La compañía está construyendo dos
transportadores de CO2 dedicados y enviará el CO2 capturado a una terminal terrestre en la
costa oeste de Noruega y, desde allí, lo transportará por tubería a un lugar de
almacenamiento subterráneo en alta mar en el Mar del Norte. La primera fase del proyecto
se completará a mediados de 2024 con una capacidad de hasta 1,5 millones de toneladas de
CO2 al año. La ambición es ampliar la capacidad en 3,5 millones de toneladas adicionales
hasta un total de 5 millones de toneladas, dependiendo de la demanda del mercado. Ambas
fases ofrecerán flexibilidad para recibir CO2 de fuentes europeas.

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Clima de planetas vecinos
Como se ha dicho, el dióxido de carbono cumple un papel regulador fundamental en
nuestro planeta. Sin embargo, el CO2 no puede conjugar cualquier desvío e incluso a veces
puede fomentar un efecto invernadero desbocado mediante un proceso de
retroalimentación.

Venus tiene una atmósfera cuya presión es 94 veces la terrestre, y está compuesta en un 97
% de CO2. La inexistencia de agua impidió la extracción del anhídrido carbónico de la
atmósfera, este se acumuló y provocó un efecto invernadero intenso que aumentó la
temperatura superficial hasta 465 °C, capaz de fundir el plomo. Probablemente la menor
distancia al Sol haya sido determinante para sentenciar al planeta a sus condiciones
infernales que vive en la actualidad. Hay que recordar que pequeños cambios pueden
desencadenar un mecanismo retroalimentador y si este es suficientemente poderoso se
puede llegar a descontrolar dominando por encima de todos los demás factores hasta dar
unas condiciones extremas como las de Venus, toda una advertencia sobre el posible futuro
que podría depararle a la Tierra.

Marte tiene una atmósfera con una presión de solo seis hectopascales y aunque está
compuesta en un 96 % de CO2, el efecto invernadero es escaso y no puede impedir ni una
oscilación diurna del orden de 55 °C en la temperatura, ni las bajas temperaturas
superficiales que alcanzan mínimas de –86 °C en latitudes medias. Pero parece ser que en
el pasado gozó de mejores condiciones, llegando a correr el agua por su superficie como
demuestran la multitud de canales y valles de erosión. Pero ello fue debido a una mayor
concentración de dióxido de carbono en su atmósfera. El gas provendría de las emanaciones
de los grandes volcanes marcianos que provocarían un proceso de desgasificación
semejante al acaecido en nuestro planeta. La diferencia sustancial es que el diámetro de
Marte mide la mitad que el terrestre. Esto quiere decir que el calor interno era mucho
menor y se enfrió hace ya mucho tiempo. Sin actividad volcánica Marte estaba condenado
y el CO2 se fue escapando de la atmósfera con facilidad, dado que además tiene menos
gravedad que en la Tierra, lo que facilita el proceso.

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Políticas climáticas
Las políticas climáticas son fundamentales en la lucha contra el cambio climático, ya que
buscan tanto la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero como la
adaptación a sus efectos. Estas políticas incluyen una amplia gama de medidas, desde la
implementación de impuestos al carbono y la regulación de combustibles fósiles hasta
incentivos de mercado que promueven la innovación y el cambio de comportamiento en
sectores clave. Sin embargo, el impacto de estas políticas no se limita únicamente al ámbito
ambiental, sino que también tiene importantes repercusiones económicas y sociales.

El diseño e implementación de políticas climáticas han sido motivo de debate,


particularmente por su impacto en los sectores de menores ingresos y en el desarrollo
económico de los países. En ocasiones, las medidas fiscales como los impuestos al carbono
pueden tener un efecto regresivo, afectando de manera desproporcionada a los más
vulnerables. Por ello, es crucial que las políticas climáticas consideren compensaciones que
mitiguen estos efectos negativos y promuevan una transición justa, que garantice que la
lucha contra el cambio climático no deje atrás a las comunidades más desfavorecidas.

Históricamente, las políticas climáticas comenzaron a desarrollarse en los países


industrializados en la década de 1950, con un enfoque inicial en la regulación ambiental. En
América Latina y el Caribe, durante las décadas de 1980 y 1990, se crearon Ministerios de
Medio Ambiente, aunque la implementación de políticas ambientales a menudo generaba
tensiones con intereses económicos privados y era vista como un obstáculo para el
crecimiento económico. A pesar de estos desafíos, hoy en día se reconoce la importancia de
integrar las políticas climáticas en los planes de desarrollo sostenible de la región.

En Europa, países como Francia y España han liderado el camino hacia la transición
ecológica, transformando sus Ministerios de Medio Ambiente en Ministerios de Transición
Ecológica, con un enfoque en la descarbonización de la economía.

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Conclusión
En conclusión hemos aprendido que el cambio climático es una crisis global provocada
principalmente por la actividad humana, cuyas consecuencias ya son evidentes y afectan a

todos los aspectos de la vida en el planeta, este informe nos muestra que el cambio
climático es una realidad clara y urgente, y que la mayoría de la culpa la tienen las acciones
de las personas. Aunque algunos efectos no se pueden cambiar, todavía podemos reducir
los problemas futuros si trabajamos juntos y tomamos decisiones fuertes a nivel mundial.

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Bibliografía
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desde el original el 4 de agosto de 2009. Consultado el 3 de agosto de 2009.

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consultado el 29 de julio de 2009.

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