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ENSAYO

El documento analiza la naturaleza jurídica de la prueba en el ámbito legal, destacando su función de demostrar la verdad o falsedad de hechos en un juicio. Se discuten conceptos de prueba anticipada y de oficio, enfatizando la necesidad de que el juez actúe para esclarecer la verdad y garantizar un proceso justo. Además, se abordan las diferencias entre sistemas procesales y la intervención del juez en la actividad probatoria, resaltando la importancia de la verdad en la resolución de conflictos legales.

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ENSAYO

El documento analiza la naturaleza jurídica de la prueba en el ámbito legal, destacando su función de demostrar la verdad o falsedad de hechos en un juicio. Se discuten conceptos de prueba anticipada y de oficio, enfatizando la necesidad de que el juez actúe para esclarecer la verdad y garantizar un proceso justo. Además, se abordan las diferencias entre sistemas procesales y la intervención del juez en la actividad probatoria, resaltando la importancia de la verdad en la resolución de conflictos legales.

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NATURALEZA JURÍDICA DE LA PRUEBA

Los partidarios de interpretar únicamente el vocablo, conforme al Diccionario de la


Real Academia Española “prueba” significa en sentido general “Razón, argumento,
instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y hacer patente la verdad o
falsedad de algo...”; y en un sentido más jurídico conforme a la misma fuente, es la
“Justificación de la verdad de los hechos controvertidos en un juicio, hecha por los
medios que autoriza y reconoce por eficaces la ley...:”. (Kielmanovich, 1996, p. 15)

Para unos el vocablo “prueba” es una derivación del latín “probe”, que significa
rectamente, honradamente. Se trata de un concepto que trasciende el campo del
derecho, pues se manifiesta en múltiples ámbitos de la vida.

Para el jurista Eduardo J. Couture, la prueba es “...la acción y efecto de probar; y


probar es demostrar de algún modo la certeza de un hecho o la verdad de una
afirmación...”. (Couture, 1995, p. 125). Para él, la prueba en sí es una experiencia cuya
finalidad es hacer patente la exactitud o inexactitud de una afirmación. Couture estima
que la prueba en materia civil, debe ser comprobación y no averiguación, como podría
serlo en un esquema penal.

Esa tesis es objetada por otros autores como Hernando Devis Echandía, para quien
existe un marcado interés público en que el proceso llegue a una decisión acertada y
justa. De ahí que el juez debe investigar la verdad de las afirmaciones de las partes.
(Devis Echandía, 2001, pp. 216 y 217)

Muñoz Sabaté nos aclara que tanto el derecho probatorio como la historia pertenecen
a las ciencias reconstructivas, que persiguen afanosamente el logro de la verdad y
huyen del error con igual vehemencia. Esto desde un plano axiológico. Pero, mientras
el historiador escoge el objeto de sus investigaciones, el Juez no puede, al revés del
historiador, elegir las pruebas que mejor le convengan, y ello nos conduce a tener que
afirmar que el derecho en la práctica no busca la verdad, tanto como procura realizar
el derecho a fin de lograr la paz social. (Muñoz, 1997, pp. 45-48)

PRUEBA ANTICIPADA
La regla general, de acuerdo al Código Procesal Civil vigente, es que los medios
probatorios sean ofrecidos en los actos postulatorios (art. 189), y en cuanto a la
actuación de dichos medios probatorios, se ha dispuesto que aquélla se realice dentro
la etapa procesal denominada audiencia de pruebas. No obstante, cabe la posibilidad
de que la prueba se actúe antes de iniciado el proceso, en cuyo caso se observan las
normas que regulan la figura procesal denominada prueba anticipada (art. 284 y ss.
CPC). La prueba es el medio por el cual se da a conocer la producción de un hecho o
circunstancia, con el fin de causar convencimiento o certeza en el juzgador acerca de
la realidad de los hechos que han generado el conflicto materia del proceso. Es por lo
tanto un instrumento que le va a servir al juez para dirimir tal conflicto. Tal como se
expresa en el Artículo 284°: Toda persona legitimada puede solicitar la actuación de
medio probatorio antes del inicio de un proceso. Para ello, deberá expresar la
pretensión genérica que va a reclamar y la razón que justifica su actuación anticipada.
Ledesma señala que “la prueba anticipada es un mecanismo destinado a contribuir al
adecuado desarrollo de la actividad probatoria. Tiene un propósito garantista porque
busca evitar que determinados medios probatorios, al no actuarse oportunamente,
sean afectados y se frustre la posibilidad de ser utilizados en un proceso posterior”.
(Ledesma, 2008, p.994). Esta posibilidad, se tramita por la vía del proceso de
naturaleza no contenciosa y procede únicamente en casos muy excepcionales y previo
cumplimiento de presupuestos especiales A continuación veremos en qué consisten
éstos y cuál es el trámite que debe seguirse.
a) Presupuestos básicos.- El Código exige para la procedencia de la prueba
anticipada, la invocación de la legitimidad con la que se actúa, la indicación de la
pretensión genérica que se va a reclamar en el futuro y la razón que justifica la
actuación probatoria anticipada. La solicitud será admitida sólo si se cumple con tales
requisitos (art. 285). El último de los requisitos es el presupuesto básico, ya que el
solicitante debe demostrar razonablemente la necesidad de obtener una actuación
anticipada de la prueba, es decir justificar el por qué no puede esperar la actuación del
medio probatorio hasta el momento ordinario que le correspondería al mismo en
circunstancias normales. A este respecto la ley procesal es más rígida en cuanto a la
pericia, inspección judicial y declaración testimonial, pues dispone para los dos
primeros casos que hay riesgo de que el transcurso del tiempo u otra circunstancia
alteren el estado o situación de personas, lugares, bienes o documentos (arts. 290 y
295 CPC); mientras que en relación a la última señala que podrá actuarse una
declaración de testigos, como prueba anticipada, cuando por ancianidad, enfermedad
o ausencia inminente de una persona sea indispensable recibir su declaración (art.
291 CPC). En cambio para el reconocimiento de documentos privados, exhibición y
declaración de parte, el Código no es tan exigente en cuanto a los requisitos. Así,
cualquier interesado en el contenido o efectos de un documento puede solicitar, sin
mayor fundamento, que su otorgante o sus herederos lo reconozcan (art. 292 CPC);
igualmente, cuando una persona requiera del esclarecimiento previo de una relación o
situación jurídica, puede pedir la exhibición de los documentos necesarios (art. 293
CPC); y asimismo, puede solicitarse que la presunta contraparte absuelva posiciones
(declaración de parte) sobre hechos que han de ser materia de un futuro proceso (art.
294 CPC). En todos estos casos bastará, pues, que el solicitante indique la pretensión
genérica de la futura demanda.
b) Competencia.- Para que el juez admita a trámite y proceda la realización de una
prueba anticipada se debe de tener en cuenta los siguientes requisitos:
a. Se debe de interponer ante el mismo juez en donde se interpondrá la futura
demanda, para lo cual se tendrá en cuenta en función a la cuantía y territorio. ( arts. 33
y 297 párr. 1º CPC).
b. Se debe de indicar la pretensión genérica que se va a reclamar, además de exponer
las razones que justifique la actuación de anticipada del medio probatorio.
c. Puede solicitarse previo a la interposición de una demanda en un proceso de
cognición, además de hacerse en forma posterior a la misma.
c) Citación y emplazamiento.- La regla general es que la actuación de la prueba
anticipada se entienda con la persona a la cual se demandará en el futuro, por lo que
en consecuencia deberá cursársele la notificación correspondiente. No obstante, a
pedido de parte sustentado en razones de garantía y seguridad, y habiéndose
especificado el petitorio de la futura demanda, el juez podrá ordenar la actuación del
medio probatorio sin citación del futuro demandado, por resolución debidamente
motivada (art. 287 CPC).
d) Procedimiento.- Mediante proceso no contencioso, rigiéndose además por las
disposiciones comunes a la actuación de los medios probatorios, en lo que fueren
aplicables (arts. 286 y 297 párr. 2º CPC). Una vez presentada y admitida la solicitud, el
juez fijará la fecha para la audiencia de actuación de la prueba, la misma que deberá
realizarse dentro de los 15 días siguientes, debiéndose notificar al emplazado. El
emplazado puede formular contradicción dentro de los 5 días de notificado, debiendo
adjuntar los medios probatorios que la sustentan. En caso que haya contradicción, en
la audiencia se actuarán primero los medios probatorios que la sustentan para luego
resolverla, pudiendo reservarse la decisión hasta los 3 días siguientes a la audiencia.
Está claro que si la contradicción es declarada fundada no se llevará a cabo la
actuación de la prueba anticipada, pero si resulta infundada ésta se actuará conforme
a lo solicitado. En caso que no haya contradicción, en la audiencia se actuará la
prueba anticipada sin dilación alguna.
Finalmente, una vez actuada la prueba anticipada, se entregará el expediente al
interesado, conservándose copia certificada de éste en el archivo del juzgado, a costo
del peticionante y bajo responsabilidad del secretario (art. 299 CPC, véase también el
art. 754 CPC).
PRUEBA DE OFICIO
El profesor español JUAN MONTERO AROCA, en su obra La prueba en el proceso
civil sostiene que los sistemas procesales tienen una influencia ideológica – política.
Precisa en un inicio que la actividad probatoria se regía por una concepción liberal y
garantista del proceso, en este sistema, la actividad probatoria se limitaba a la prueba
aportada por las partes, esto es, el principio de oportunidad de la prueba que dio
origen al principio dispositivo; de otro lado, se desarrolló la concepción publicista y
autoritaria del proceso, desarrollada en el derecho socialista, en este sistema el juez
debía adoptar todas las medidas previstas por la ley para el esclarecimiento de los
hechos, es decir, hasta obtener la verdad material de los hechos, otorgándole
facultades para actuar pruebas de oficio. En suma, decía que el juez comunista busca
la verdad, mientras el juez liberal se limita a la actividad de las partes. (Montero, 2007,
p. 20)

Dentro de la doctrina nacional, el profesor JUAN MONROY GÁLVEZ afirma que


encontramos estudios procesales afincados en una filosofía individualista que se
expresa en una concepción privada del derecho, en desmedro del análisis del
funcionamiento propiamente dicho del sistema judicial como función exclusiva del
Estado. El profesor MONROY, refiriéndose a la evolución de los estudios procesales,
manifiesta que con la tesis publicista surge el interés por comprometer nuestra
disciplina con la concreción de un sistema judicial eficiente y, en esa vía, de una
sociedad solidaria y justa. (Monroy, 2007, p.148)

El jurista SALCEDO GENER alude a una intervención “de no fácil encaje en un


sistema procesal basado en la iniciativa de las partes y en la posición del Juzgador
como director neutral del desarrollo del proceso”. (Gener, 2009, p.12)
La propuesta acerca del ámbito de intervención del órgano jurisdiccional civil en el
trámite de proposición y admisión de prueba no es exuberante ni de recorridos
absolutos, exclusivos y excluyentes. Existen unos límites que suponen que la
intervención del órgano jurisdiccional civil en el trámite de proposición y admisión de
prueba debe de enmarcarse en sus límites y sin olvidar que la facultad admonitoria del
juez es potestativa, sometida al principio de justicia y a las normas de carga de la
prueba, lo que en términos razonables supone que al Tribunal le está vedado suplir la
inactividad probatoria de las partes.
El jurista ROSELLÓ LLANERAS proclama que no se le impone al órgano
jurisdiccional un deber de controlar la suficiencia probatoria. En su opinión la
intervención del órgano jurisdiccional civil en el trámite de proposición y admisión de
prueba no puede ser la coartada que justifique a la parte para que la prueba en el
proceso civil se proclame como prueba de oficio, es decir, que sea el Juez civil quien
deba señalar al abogado de la parte las pruebas que ha de proponer para ganar el
conflicto de intereses. En este sentido hay que tener en cuenta que corresponde al
actor la carga de probar la certeza de los hechos de los que ordinariamente se
desprenda. (Rosello, 2006, p.25). En opinión de la jurista PÉREZ ESPINO “a la parte
corresponde en primer lugar la carga de probar sus afirmaciones sin que pueda
aceptarse en modo alguno la manifestación de la parte apelante al indicar que si la
actividad probatoria por ella desplegada resultaba insuficiente para el esclarecimiento
de ese hecho, la Juzgadora no tenía que realizar actividad probatoria alguna que
pudiera suplir la falta u omisión de la parte”. (Pérez, 2002, pp. 49 - 55)

Por otro lado, para el jurista MICHELE TARUFFO el poder del juez para disponer
pruebas de oficio constituye una función “activa” en la adquisición de pruebas, más no
“autoritaria”. La función “activa” es integrativa respecto de la actividad probatoria de las
partes, con la consecuencia de que cuando éstos ejercitan completamente su derecho
a deducir todas las pruebas disponibles y por consiguiente suministran al juez
elementos suficientes para la verificación de los hechos no hay ninguna necesidad de
que el juez ejercite sus poderes. Absolutamente diferente sería una función inquisitoria
y autoritaria de un juez que adquiera las pruebas de oficio de propia iniciativa y
expropiando a las partes los derechos y las garantías que ellos esperan en el ámbito
del proceso. Las condiciones son que el juez pueda integrar las iniciativas probatorias
de las partes cuando esas aparezcan insuficientes o inadecuadas a consentir la
adquisición de todas las pruebas que sean necesarias para formular una decisión que
acierte en la verdad de los hechos.
Desarrollamos la propuesta por el jurista MICHELE TARUFFO, según el cual existen 3
tipos:
a. Un primer modelo que está representado desde los ordenamientos en los cuales el
juez es dotado de un poder general para disponer de oficio la adquisición de prueba,
no deducida por las partes, que considera útiles para la verificación de los hechos.
b. El segundo modelo, el cual inspira la mayor parte de los ordenamientos actuales,
por ejemplo Italia y Alemania, prevé que al juez le atribuyan algunos poderes de
instrucción. Así, por ejemplo, en el ordenamiento estadounidense se otorga poderes al
juez para disponer la actuación de pruebas de oficio, pese a tener un sistema procesal
adversarial.
c. El tercer modelo, se presenta en ordenamientos en los cuales no están
expresamente previstos los verdaderos y propios poderes de iniciativa de instrucción
al juez, pero donde el juez desenvuelve un rol activo en la adquisición de las pruebas,
tenemos como ejemplo el ordenamiento inglés y español. (Taruffo, 2009, p. 418)
En este marco también se encuentra la potestad o poder deber de promover prueba
de oficio por el juez peruano, es por ello, que resulta totalmente válido que el juez
pueda reunir medios probatorios incorporados al proceso por las partes sin observar
las formalidades del proceso. Por ello, observamos pronunciamientos de la Corte
Suprema de la República, donde pese a que las partes ofrecen pruebas documentales
fuera de los actos postulatorios, es decir, sin respetar las formalidades de los plazos,
el tribunal ha dispuesto que ellas sean incorporadas al proceso en forma válida para
ser valoradas adecuadamente al emitir sentencia, para tal efecto, el juez ejerce su
potestad inquisitiva incorporando los medios probatorios como pruebas de oficio.
Dentro de esta perspectiva es deber del Estado buscar la verdad en el proceso civil,
para cuya finalidad resulta válida la incorporación de medios probatorios documentales
que no hayan sido debidamente incorporados al proceso. Este razonamiento además,
debe ser interpretado en armonía de lo dispuesto en el primer párrafo del artículo III
del T.P. del Código Procesal Civil, según el cual: “El juez deberá atender a que la
finalidad concreta del proceso es resolver un conflicto de intereses o eliminar la
incertidumbre jurídica, haciendo efectivo los derechos sustanciales, y que su finalidad
abstracta es lograr la paz social en justicia”.
En la práctica jurídica se observa que las partes en litigio incorporan medios
probatorios documentales que no requieren actuación sin observar las formalidades de
ley. Empero, estos medios probatorios resultan ser relevantes para la solución de la
litis, no obstante ello, los jueces que desconocen su potestad o poder para incorporar
medios probatorios de oficio, prefieren rechazar el ofrecimiento de la prueba e
ignorarlos al momento de emitir sentencia, contraviniendo los fines mismos del
proceso que es resolver el conflicto de intereses logrando la paz social en justicia (art.
III del T.P. del CPC), más aún, debemos tener presente que en estos casos el juez no
actúa de oficio para incorporar los medios probatorios, sino atendiendo al llamado de
los protagonistas del proceso, esto es, de la parte que presento en forma defectuosa el
medio probatorio. Cabe preguntarnos si acaso se podrá lograr la paz social en justicia
cuando la parte interesada ofreció la prueba con el cual acredita su derecho es
ignorada por decisión del juez, posiblemente esa decisión es la más injusta,
generando de esta forma una desconfianza en las decisiones judiciales, es por ello,
resulta una decisión saludable que la Corte Suprema flexibilice la admisión de las
pruebas acorde con las tendencias modernas antes desarrolladas.

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