OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
Magistrado Ponente
AC2659-2023
Radicación n° 11001 31 03 026-2014-00621-01
(Aprobado en sesión del siete de septiembre de dos mil veintitrés)
Bogotá D.C., dos (02) de octubre de dos mil
veintitrés (2023).
Se decide a continuación sobre la admisibilidad de la
demanda presentada por Alberto Cardona Contreras para
sustentar el recurso de casación interpuesto frente a la
sentencia de 27 de mayo de 2019, proferida por la Sala
Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
en el proceso de responsabilidad que el recurrente le
adelantó a Seguros Generales Suramericana S.A., y la
Agencia Colocadora de Seguros y Servicios Diaseguros
Gama Ltda.
I. ANTECEDENTES
1. El accionante, en calidad de cesionario de los
derechos de Martha Johanna Cardona García, pidió
declarar que Seguros Generales Suramericana S.A., y la
Agencia Colocadora de Seguros y Servicios Diaseguros
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
Gama Ltda., son civilmente responsables por incumplir el
contrato de seguro de automóviles -Plan Auto Global-
instrumentado en la póliza nº. 5673068-6, y condenarlas
solidariamente a pagarle las siguientes cantidades: (i)
$303’657.120 por el deceso de María Elena García Rico;
(ii) $16’400.000 por asistencia jurídica en el proceso
penal; (iii) $12’705.000 por los daños del vehículo de
placa BMH-859; (iv) $117.860 por tiquetes aéreos; (v)
$62.000 por compra de guacales; (vi) $50.000 por gastos
de hospedaje; (vii) $7’264.200 por servicios funerarios;
(viii) $386.866 por atención médica; (ix) $161.400 por
procedimientos clínicos; (x) $4’500.000 por cirugía y
controles posoperatorios, así como intereses moratorios
mercantiles sobre esos valores, desde la reclamación
hasta que le sean finiquitados.
Expuso, en síntesis, que el 6 de febrero de 2012
Seguros Generales Suramericana S.A., por medio de la
Agencia Colocadora de Seguros y Servicios Diaseguros
Gama & Cía. Ltda., expidió la póliza de automóviles nº.
5673068-6, Plan Auto Global, cuyo tomador fue
Foncolombiana, en la que fungió como beneficiaria Martha
Johanna Cardona García, al ser la dueña del automotor de
placa BMH-859, acorde con el plan de coberturas
ofertadas.
El 8 de agosto de 2012, a las 3:10 pm., ocurrió un
accidente de tránsito en el tramo vial San Roque-
Bosconia, Cesar, que involucró al citado vehículo,
conducido por Felipe Daniel Ortiz Parra, en el que viajaban
2
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
Martha Johana Cardona García y Martha Elena García Rico,
y en ese hecho perdió la vida esta última y salió herida
aquélla. La víctima fatal tenía 58 años, gozaba de buena
salud y devengada un salario mensual de $514.700 más
comisiones de $1’081.400 con lo cual sostenía el hogar,
compuesto por su hija, y también por su compañero
permanente.
El cuerpo de la fallecida fue trasladado a Bogotá para
su sepelio; su hija Martha Johanna Cardona García fue
ingresada de urgencias al Hospital San Juan Bosco E.S.E.,
de Bosconia y luego remitida a la capital de país a fin
continuar su recuperación; empero, el fatídico hecho le
alteró su proyecto de vida, así como también el de Alberto
Cardona Contreras, quien era el compañero permanente
de la occisa.
A pesar que Martha Johanna Cardona García notificó
a la aseguradora el mismo día del accidente, esa entidad
la puso en contacto con una agencia de abogados y le
solicitó poder para lograr la entrega del vehículo
siniestrado, el cual quedó destruido; posteriormente, le
formuló reclamación, pero no obtuvo respuesta sobre el
pago de la indemnización, por lo que el 4 de septiembre
de 2013 la interesada cedió todos los derechos que le
llegaran a corresponder en la póliza como beneficiaria y
asegurada, a Protección Jurídica Integral Especializada
E.U. y/o Alberto Cardona.
3
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
2. Seguros Generales Suramericana S.A. se opuso y
alegó «Suspensión del proceso por prejudicialidad»,
«causa extraña», «Reducción del monto indemnizable por
concurrencia de culpas», «Ausencia de la prueba del
perjuicio patrimonial que el señor Alberto Cardona
manifiesta haber sufrido», «Indebida reclamación de
perjuicios extrapatrimoniales y excesiva tasación de los
mismos», «Límites a la indemnización contenidos en la
póliza No. 5596072-6» (fls. 229-253, c.1., archivo digital
01).
2.1. La Agencia Colocadora de Seguros y Servicios
Diaseguros Gama y Cía. Ltda., alegó «Falta de
legitimación en la causa por pasiva», «Imposibilidad de
condenar a la Agencia Colocadora de Seguros y Servicios
Diaseguros Gama y Cía. Ltda., en atención al objeto social
exclusivo de las compañía de seguros», «Imposibilidad de
condenar a la Agencia Colocadora de Seguros y Servicios
Diaseguros Gama y Cía. Ltda., en atención al objeto de las
agencias de seguros», «Imposibilidad de condenar a la
Agencia Colocadora de Seguros y Servicios Diaseguros
Gama y Cía. Ltda., en atención a la naturaleza del vínculo
contractual entre ella y Seguros Generales Suramericana
S.A.», «La Agencia Colocadora de Seguros y Servicios
Diaseguros Gama y Cía. Ltda., cumplió con todas sus
obligaciones», «Improcedencia de la solidaridad» e
«Inexistencia de la obligación por las condiciones
contractuales» (fls. 328-337, c.1, archivo digital 01).
4
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
3. El Juzgado 50 Civil del Circuito de Bogotá, en
sentencia de 10 de abril de 2018, negó las pretensiones y
condenó en costas al accionante (fls. 124-130, c.2, archivo
digital 02).
4. El superior, al resolver la alzada propuesta por
el demandante, confirmó el fallo, para lo cual expuso que
es ineficaz la exclusión pactada en el numeral 2.1.5 de las
condiciones generales del seguro de automóviles nº.
5673068-6, que aparece al folio 9, porque desconoció las
normas que disponen que toda exclusión debe estar
después de los amparos básicos, a partir de la primera
página de la póliza, según el artículo 184 del Estatuto
Órganico del Sistema Financiero, en concordancia con los
artículos 1048 del Código de Comercio, así como el 44 de
la Ley 45 de 1999 y las Circulares 007 de 1996 y 076 de
1999, expedidas por la Superintendencia Financiera de
Colombia.
Ello porque el soporte de la póliza nº. 5673068-6
que aparece a folios 9 a 11, revela que la exclusión que
llevó a exonerar de responsabilidad a la compañía -
muerte o lesiones causadas en el accidente por al
conductor, al asegurado al conyuge o a los parientes del
asegurado, o del conductor autorizado por
consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado
inclusive-, no aparece en la primera página de la póliza,
sino en el anexo de sus condiciones generales.
5
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
A pesar de ello, las pretensiones carecen de
prosperidad, porque el demandante no demostró con
certeza el demérito que soporta su reclamo, de ahí que
desconoce la naturaleza indemnizatoria del seguro que
invoca, pues, aunque está fuera de debate la ocurrencia
del siniestro, lo cierto es que hay carencia de convicción
sobre las pérdidas generadas y su cuantía.
La obligación de reparar un perjuicio no entraña cosa
distinta que la necesidad de trasladar a otros los efectos
nocivos del detrimento sufrido por la víctima a raíz del
daño reprochado, por lo que la sola alegación del
menoscabo no es suficiente para que haya reparación,
sino que es menester que el interesado acredite de forma
cierta y suficiente el detrimento, es decir, la lesión de un
interés real, aspecto que escapa a las simples conjeturas
o afirmaciones hipotéticas de dicho evento, lo cual no se
cumplió aun cuando así lo imponía el artículo 167 del
Código General del Proceso.
El reclamo por asistencia jurídica, tasado en
$16’400.000 pesos, carece de sustento, pues, según la
definición otorgada en el numeral 2.2.1 de que tratan las
condiciones generales del contrato y que aparecen a folio
212, no es aplicable para los gastos de representación
judicial en que se vio inmerso el cesionario dentro de la
presente causa, ni a la investigación penal que se
adelanta contra el conductor del vehículo, sino que solo
opera para los gastos en virtud de los procesos
6
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
promovidos en contra de la asegurada, quien aquí actúa
como demandante.
No hay prueba de la extensión del perjuicio generado
por la pérdida del vehículo de placa BMH 859, pues ni se
acreditó su destrucción total, ni se demostraron los gastos
en que habría incurrido la asegurada para repararlo, de
ahí que la tasación de ese detrimento resulte hipótetica.
Como la asegurada fue Martha Johanna Cardona
García, y no Alberto Cardona, la aseguradora solo podía
indemnizar el daño emergente sufrido por la primera,
pero este no fue demostrado, sin que sea dable reconocer
lo solicitado por pasajes aéreos, transporte y hospedaje
en que habría incurrido el demandante para acudir hasta
el lugar del accidente, pues esos conceptos resultan
ajenos al riesgo asegurable que convino la tomadura con
Seguros Generales Suramericana S.A.
No hay prueba de que los $7’264.200 reclamados
por concepto de las exequias de Martha Elena García Rico,
hayan sido pagados por la asegurada; por el contrario, la
certificación visible a folio 31 indica que los cubrió la
empresa exequial a la que estaba afiliada la fallecida, y
sin cargo a su familia.
Los documentos visibles a folios 26, 36 y 41 del
expediente, referidos a soportes de cobro por
prestaciones médico-asistenciales para la atención a
Marta Johanna Cardona por $4’000.500, $386.866 y
7
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
$161.400 no demuestran un pago efectivo. Son cuentas
de cobro y estados de cuenta, sin que reflejen
desembolso alguno por parte de la asegurada, o de un
tercero. Ni siquiera se sabe si esas obligaciones fueron
incorporadas a las prestaciones que otorga el SOAT, o si
las asumió su EPS, lo cual impide calificarlas como
perjuicio imputable a la aseguradora.
Frente a los perjuicios reclamados por la muerte de
María Elena García, derivada del siniestro acaecido el 8 de
agosto de 2012, conforme a la cesión hecha por la
tomadora al aquí recurrente, hay que señalar que si bien
la póliza de seguro de responsabilidad cobija esa pérdida,
no está acreditada la responsabilidad de quien fuera el
autor del hecho. Al efecto, las copias provenientes de la
Fiscalía General no han sido sometidas a contradicción
porque el juicio respectivo está en curso; empero,
tampoco obra el registro civil de nacimiento que corrobore
la relación de parentesco entre la occisa y la cedente,
hecho que impide presumir la ocurrencia del daño. Sin
embargo, si se aceptara esa relación parental, lo cierto es
que no hay prueba de la dependencia económica que
adujo tener Martha Johanna Cardona con la víctima y que
a la postre se traduce en la pérdida económica que se
alega.
Se debia demostrar que la víctima proveía de forma
continúa el ingreso reclamado, pues el simple vínculo
familiar no hace presumir la dependencia económica, toda
vez que la asegurada era una persona mayor de edad. Sin
8
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
embargo, y supeditándose solo en su afirmación, el actor
no respaldó su aspiración sobre la ocurrencia de tal
perjuicio, de ahí que, aun si el argumento impugnativo
fuera acertado, sería insuficiente para revocar el fallo, que
deberá ser confirmado.
5. El accionante interpuso recurso de casación,
que fue concedido el 24 de noviembre de 2022 (AC5416-
2022).
6. La Corte admitió la impugnación y fue
sustentada en tiempo con escrito que contiene dos
cargos, así:
a). El primero, fundado en la causal segunda de
casación, alega la violación indirecta de la ley sustancial
por desconocimiento de los artículos 29, 83 y 228 de la
Constitución Política, y 170, 176, 240, 243 a 274 del
Código General del Proceso; 1613, 1614 y 1615 del
Código Civil, a causa de errores de hecho. Argumenta que
el Tribunal:
Le vulneró el debido proceso y el principio de la
buena fe al negar pretensiones, a pesar de que allegó las
pruebas de la reclamación con las que acreditó los
perjuicios sufridos por el accidente de tránsito ocurrido el
8 de agosto de 2012. Luego sí cumplió la carga prevista
en el artículo 167 del Código General del Proceso.
Pasó por alto que la convocada no tachó los medios
de juicio allegados para darle sustento a la acción
9
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
resarcitoria, ni los desconoció al tenor del artículo 272
ibidem; empero, el Tribunal relegó su deber de aplicar los
artículos 170, 176, 240, 243 a 274 del Código General del
Proceso, así como 1613, 1614 y 1615 del Código Civil,
para constatar la ocurrencia del siniestro y su cuantía.
Los documentos que soportan la acción son el
Informe de Accidente de Tránsito nº. 1098129 de 8 de
agosto de 2012, el cual demuestra que en el sector del
accidente había una señal reglamentaria de SR 30 (40K/H)
y señal informativa de baches severos, destruida. El
anexo nº 3, de daños y lesiones relaciona la destrucción
total del vehículo, así como las lesiones sufridas por
Martha Johanna Cardona García y el deceso de su
progenitora Martha Elena García Rico, además, señala
como autor material a Felipe Daniel Ortiz Parra y
elemento causante del delito el Renault BMH-859.
También aparecen la póliza nº 5673068-6, las copias del
registro civil de nacimiento de Martha Johanna y del
defunción de su progenitora, el expediente de noticia
criminal nº 200606001236201200291, el acta de
inspección a lugar -FPJ-9, el informe Ejecutivo -FPJ-3, el
formato de atención a la paciente en urgencias, el
certificado de trabajo de Cafesalud Medicina Prepagada,
el acta de declaración extraprocesal nº 169 sobre las
relaciones familiares y patrimoniales entre el actor,
Martha Johanna Cardona García y Martha Elena García
Rico.
10
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
Se aportó certificación de que la occisa tenía a
Alberto Cardona Contreras como beneficiario en
Cafesalud, así como las cuentas de cobro por honorarios
profesionales y controles posoperatorios de atención
médica, recibo de servicios funerarios de Jardines de Paz,
copia de la historia clínica de Martha Johana García, así
como de los servicios prestados a Martha Johana Cardona
García, copia de los tiquetes, de la tarjeta de propiedad
del vehículo siniestrado, y de todos los demás conceptos
reclamados por los gastos en que incurrió el accionante a
raíz del trágico hecho.
Sin embargo, esas pruebas fueron omitidas por el ad
quem, quien tampoco las apreció en conjunto y les restó
mérito demostrativo, ante lo cual tuvo por incumplidos los
requisitos de la acción y desestimó las pretensiones, a
pesar de estar acreditado lo que exige el artículo 1077 del
Código de Comercio, es decir, los daños sufridos, al tenor
de lo previsto en los artículos 1613 a 1615 del Código
Civil.
b). El segundo acusa el quebranto indirecto de los
artículos 29, 83 y 228 de la Constitución Política; 170,
176, 240, 243 a 274 del Código General del Proceso;
1613, 1614, 1615, 1959, 1962 y 1664 del Código Civil;
822, 864, 871, 1037, 1045, 1047, 1054, 1055, 1056 y
1072 del Código de Comercio, por errores de hecho.
Alega que en virtud del seguro nº. 5673068-6,
Martha Johanna Cardona García, al ser la dueña del
11
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
vehículo de placa BMH-859, le trasladó a Seguros
Generales Suramericana S.A., los riesgos propios de la
actividad peligrosa desarrollada con ese automotor, según
la cobertura pactada, y tras la ocurrencia del siniestro
acreditó lo que exige el artículo 1077 del Código de
Comercio mediante la póliza respectiva y el informe de
accidente nº 1098129 de agosto 8 de 2012, pruebas
ignoradas por el Tribunal, quien no las analizó en conjunto
con las demás.
Aunque las circunstancias en que ocurrió la peripecia
no fueron tachadas por la parte demandada, el Tribunal
desvirtuó las pruebas que sustentan tal hecho. Tampoco
tuvo en cuenta las pruebas que obran en el expediente,
entre ellas el registro civil de defunción de Martha Elena
García Rico y el de nacimiento de su hija, así como los
documentos referidos en el cargo anterior, ni las que
fueron trasladas, previo decretado por parte del a quo, a
pesar de que de no haber sido objeto de tacha. A causa
de esa omisión, coligió que el accionante no hizo ningún
esfuerzo probatorio para demostrar el perjuicio que
soportaba su reclamo, con lo cual desconoció la
naturaleza indemnizatoria del seguro invocado.
Se equivocó el Tribunal al no tener por cierto el
hecho 15 de la demanda, sobre las circunstancias del
accidente, aunque la aseguradora lo aceptó, de ahí el
error de hecho, ya que también le reprochó la falta de
prueba del perjuicio reclamado, sin advertir que fueron
acreditados los requisitos del artículo 1077 del Código de
12
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
Comercio, es decir, el siniestro, según el Informe de
Accidente de Tránsito nº 1098129 de 8 de agosto de 2012
que describe los daños y perjuicios cubiertos en la póliza
nº 5673068-6, y los demás medios antes referidos, así
como su cuantía.
II. CONSIDERACIONES
1. De conformidad con el artículo 1° del Acuerdo
PSAA15-10392 del Consejo Superior de la Judicatura, el
Código General del Proceso entró «en vigencia en todos
los distritos judiciales del país el día 1° de enero de 2016,
íntegramente», por lo que rige para todos los efectos la
presente impugnación planteada el 2 de diciembre de
20211, a pesar de corresponder a un pleito iniciado bajo el
régimen del Código de Procedimiento Civil, conforme al
numeral 5 del artículo 625 del primer estatuto citado
según el cual «los recursos interpuestos (…) se regirán
por las leyes vigentes cuando se interpusieron».
2. La naturaleza extraordinaria de este medio de
contradicción exhorta el cumplimiento de ciertos
requisitos a ser observados por los censores con estrictez,
ya que como dispone el numeral 2 del artículo 344 del
Código General del Proceso el escrito de sustentación
deberá contener la «formulación, por separado, de los
cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de
los fundamentos de cada acusación, en forma clara,
1
Aunque la sentencia de segunda instancia se dictó el 27 de mayo de 2019, en
AC4933-1029 se dispuso su reconstrucción parcial, a efecto de escuchar la
manifestación hecha por el accionante respecto a la interposición del recurso
extraordinario de casación y dicha sesión tuvo lugar el 2 de diciembre de 2021,
archivo digital 16, c.3).
13
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
precisa y completa», respetando las reglas propias de
cada causal.
Como se dijo en CSJ AC2947-2017, reiterado en
AC1805-2020, el citado numeral impone que la
argumentación sea «inteligible, exacta y envolvente»,
pues,
(…) como el anotado medio constituye un mecanismo para
juzgar la sentencia recurrida y no el proceso, la norma exige
identificar las razones basilares de la decisión y expresar los
argumentos dirigidos a socavarlas. Así se facilita, de un lado,
establecer si hay acusación; y de otro, verificar, en punto de
la violación directa o indirecta de la ley sustancial, si se
denuncia como equivocado el análisis jurídico o probatoria del
juzgador, en caso positivo, si el ataque es enfocado o
totalizador.
Por ende, no es labor de la Corte suplir las falencias,
debilidades o vaguedades que riñen con lo anterior, ya
que conforme indican los artículos 346 y 347 ibidem, el
incumplimiento de dichas directrices es motivo de
inadmisión y, aún de superar el libelo las formalidades
técnicas previstas, puede la Sala ejercer selección
negativa en tres eventos: cuando se plantea una
discusión sobre asuntos ampliamente decantados, sin que
se proponga una tesis que justifique un cambio de
criterio; frente a la inexistencia de los errores endilgados,
el saneamiento de los advertidos o la intrascendencia de
los mismos; y si la afrenta al orden jurídico no alcanza a
perjudicar al recurrente.
De ahí que una vez superado ese paso preliminar no
sea posible que al fallar se tengan en cuenta motivos de
14
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
inconformidad distintos a aquellos aducidos, salvo la
facultad de casar de oficio la sentencia confutada
«cuando sea ostensible que la misma compromete
gravemente el orden o el patrimonio público, o atenta
contra los derechos y garantías constitucionales» según
manda el inciso final del artículo 336 ejusdem.
3. Si el ataque discurre por la segunda causal, esto
es, por la vía indirecta, además de invocar el precepto
material que es objeto de afrenta, es necesario precisar si
el vicio deriva de un error de derecho al desatender una
norma probatoria, en cuyo caso debe citarla y justificar
puntualmente dónde radica la infracción; o si es el
resultado de yerros de facto en la apreciación del libelo, la
respuesta al mismo o algún medio de convicción,
singularizando de manera diáfana y exacta en qué
consiste la equivocación manifiesta y trascendente del
sentenciador.
En tal sentido, en CSJ AC1804-2020 se reiteró que
(…) debe concretarse si la afrenta es en forma directa o
indirecta, esta última en cualquiera de sus dos
manifestaciones ya por incursión en errores de hecho ora de
derecho, y en qué consiste la misma de acuerdo con las
especificidades que las distinguen, ya que como se dijo en CSJ
AC8738-2016 «no basta con invocar las disposiciones a las
que se hace referencia, sino que es preciso que el recurrente
ponga de presente la manera como el sentenciador las
transgredió» (CJS AC3415-2018).
4. La demanda de casación no cumple las exigencias
formales para ser admitida, como pasa a verse.
15
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
a). Ambos cargos incurren en entremezclamiento al
exponer los yerros invocados, pues, aunque están
sustentados al amparo de la causal segunda de casación
y alegan yerros de facto en los que habría incurrido el
Tribunal en la valoración objetiva de las pruebas, en su
desarrollo se adentran a discutir cuestiones propias de la
ponderación jurídica realizada por ese fallador, sin
advertir que tales desfases, de haberse presentado,
constituirían pifias de derecho.
Es así porque desde el primer embate el censor le
reprocha al Tribunal no haber ponderado «las pruebas en
conjunto con las demás pruebas», critica que vuelve y le
hace al fundar la segunda acusación cuando al referirse al
informe del accidente de tránsito insiste en que «el ad
quem no revisó, ni valoró esta prueba, en conjunto con
las demás que aparecen dentro del proceso», sin advertir
que tales discrepancias tienen que ver con la diagnosis
jurídica realizada sobre los medios de convicción, y que,
por tanto, debían ser blandidas a partir del error de
derecho, y no de hecho.
Esa mixtura en el planteamiento de los yerros
probatorios atribuidos al Tribunal es insuperable, pues
como se reiteró en CSJ AC2737-2022,
(…) si postula la causal segunda de casación es porque está
en desacuerdo con el escrutinio hecho sobre los medios
informativos, tal la razón por la que se le deba indicar a la
Corte cuál es -puntualmente- el yerro atribuido al Tribunal, si
de facto, o de iure, ya que se trata de defectos opuestos,
pues, mientras el primero tiene que ver con la contemplación
objetiva de la prueba y se presenta en los casos en que el
16
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
sentenciador la pretermite, supone o altera; el segundo, en
cambio, se refiere a fallas en su contemplación jurídica al
desconocer las reglas sobre aducción e incorporación,
también cuando le resta mérito demostrativo al medio que lo
tiene o, por el contrario, se le otorga al que carece de él, así
como cuando erra en la contradicción de la evidencia o en su
valoración conjunta, siempre que, en cualquiera de esos
casos, la pifia haya influido en la decisión.
En estricto sentido, no se puede aceptar la fusión o
amalgamiento evidenciado, toda vez que los errores de
hecho y los de derecho tienen que ver con situaciones
bien distintas para las cuales la ley ha previsto un camino
propio y excluyente a través del cual debe alegarse, uno y
otro, por separado, sin que pueda la Corte dejar de lado
tal hibridismo porque la casación es un recurso formal,
dispositivo y extraordinario sujeto a unas reglas formales
de técnica en su sustentación.
b). Adicionalmente, se observa desenfoque porque
en los dos ataques el censor acusa al ad quem de preterir
las pruebas mediante las cuales aduce haber acreditado
el perjuicio y su cuantía, como elementos necesarios para
acceder a la reclamación implorada, sin confrontar la tesis
central del fallo confutado.
Al efecto, indica que el ad quem desconoció el
Informe de Accidente de Tránsito nº. 1098129 de 8 de
agosto de 2012; el anexo nº 3 de daños y lesiones que
relaciona la destrucción total del vehículo, así como las
lesiones sufridas por Martha Johanna Cardona García y el
deceso de Martha Elena García Rico, señala como autor
material a Felipe Daniel Ortiz Parra y fija como elemento
17
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
causante del delito al Renault BMH-859; la póliza nº
5673068-6; la copia del registro civil de nacimiento de
Martha Johanna y del defunción de su progenitora; la
copia del expediente penal nº 200606001236201200291;
el acta de inspección a lugar -FPJ-9; el Informe Ejecutivo -
FPJ-3; el Formato de atención a la paciente en urgencias;
el certificado de trabajo de Cafesalud Medicina
Prepagada; el acta de declaración nº 169 sobre las
relaciones familiares y patrimoniales entre el accionante,
Martha Johanna Cardona García y Martha Elena García
Rico.
Denuncia también la supresión de la certificación de
que la occisa tenía a Alberto Cardona Contreras como
beneficiario en Cafesalud; de las cuentas de cobro por
honorarios profesionales y controles post operatorios; del
recibo de servicios funerarios de Jardines de Paz; de la
copia de la historia clínica de Martha Johana García; de
copia de los servicios prestados a Martha Johana Cardona
García, así como de los tickets, de la tarjeta de propiedad
del vehículo siniestrado, y de todos los demás conceptos
reclamados y que corresponden a los gastos en que
incurrió el accionante a raíz del trágico hecho.
No obstante, esa crítica no combate las verdaderas
razones que tuvo en cuenta el Tribunal para negar la
indemnización. Al efecto, hay que advertir que dicho
juzgador estimó que algunos de los conceptos reclamados
como pérdida se hallaban fuera de la cobertura pactada,
conforme lo dedujo respecto de los gastos de
18
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
representación; igualmente, dijo que tampoco había
certeza de la existencia y cuantía del demérito, según lo
infirió en torno al vehículo, frente al cual extrañó prueba
técnica sobre su destrucción total o del valor empleado
para su reparación, y que, respecto del daño emergente,
los «pasajes aéreos, transporte y hospedaje en que se vio
inmerso el demandante Alberto Cardona para acudir
hasta el lugar en que ocurrió el accidente», son ajenos al
riesgo asegurable que convino contractualmente la
tomadora con la aseguradora.
Asimismo, dedujo que los gastos del sepelio de
Martha Elena García Rico fueron asumidos por la empresa
de servicios exequiales a la cual estaba afiliada, y no por
la asegurada, comoquiera que la certificación visible a
folio 31 así lo indica expresamente, lo que significa que
sus familiares nada asumieron por tal concepto, al paso
que coligió que respecto de los gastos de atención médica
a Martha Elena García solo hay cuentas de cobro, sin que
se sepa si fueron pagados por esta, por el Soat o por la
EPS, lo que impide calificarlos como perjuicio imputable a
la aseguradora y, por último, dijo que frente a los
perjuicios por la muerte de la señora García Rico no se
estableció la dependencia economica de esta con la
asegurada, situación que impide identificar la pérdida
económica que alega.
En ese sentido, el iudex plural indicó, in extenso,
que:
19
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
De cara al reclamo referido a la cobertura por asistencia
jurídica que se tasó en $16’400.000 pesos, esta carece de
sustento, lo anterior debido a que el alcance de tal tópico, de
conformidad con la definición otorgada en numeral 2.2.1 de
que tratan las condiciones generales del contrato y que
aparecen a folio 212, no es aplicable para los gastos de
representación judicial en que se vio inmerso el demandante
cesionario dentro de la presente causa y la penal que se
adelanta contra el conductor del vehículo, pues tan solo lo es
para los gastos en virtud de los procesos promovidos en
contra del asegurado o el conductor autorizado por este
último, y aquí se actúa como demandante.
En relación con la cobertura referente a la pérdida total de
daños sufridos al vehículo de placa BMH 859, tampoco obra
medio de prueba que permita determinar la extensión del
perjuicio. Observese que, un lado, no existe prueba técnica
para colegir la pérdida total del automotor, como tampoco de
elementos probatorios que soporten los gastos en que haya
incurrido la asegurada para reparar los daños mecánicos del
automóvil, una vez más la tasación o cuantificación
económica del perjuicio se quedó en el escenario netamente
hipotético.
En lo tocante al daño emergente se deberán hacer las
siguientes apreciaciones: comoquiera que la asegurada fue la
señora Martha Johanna Cardona García, y no Alberto Cardona,
solamente la compañía podría indemnizar los perjuicios
causados a la primera, sin que ello desconozca la negociación
de cesión de la prestación asegurada que entre estos se
suscribió, pues el cesionario asume únicamente lo que
llegare a reconocerse a la cedente. Es por lo anterior que lo
referente a pasajes aéreos, transporte y hospedaje en que se
vio inmerso el demandante Alberto Cardona para acudir hasta
el lugar en que ocurrió el accidente resultan completamente
ajenos al riesgo asegurable que convino contractualmente la
tomadura y aseguradora.
Ahora, respecto a los $7’264.200 que se reclaman por
concepto de las exequias de Martha Elena García Rico, obra
certificación vista a folio 31 en la que siendo analizada
juiciosamente, no documenta que la asegurada haya
solventado tal pago, de hecho expresamente afirma que el
valor total de los servicios que se efectuaron a nombre de
nuestra entidad prestadora de servicios, sin cargo a los
familiares en razón al cubrimiento del plan de previsión
exequial.
En lo que refiere a pagos por prestaciones médico-
asistenciales para la atención a Marta Johanna Cardona, en
particular los documentos vistos a folios 26, 36 y 41 por las
sumas de $4’000.500, $386.866 y $161.400,
20
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
respectivamente, habrá de indicarse que no tienen la
convicción de acreditar un pago efectivo, en tanto responden
a cuentas de cobro y estados de cuenta, de los que no
pueden predicarse desembolso cierto a cargo de la
asegurada, o si fue solventada por un tercero o fueron
incorporadas a las prestaciones que otorga el SOAT o a su
propia EPS, aspecto que impide la calificación como perjuicio
imputable a la aseguradora.
Por último, frente a los perjuicios reclamados por el
demandante con ocasión de la muerte de Marta Elena García,
derivada del siniestro acaecido el 08/08/2012 y que conforme
a la cesión contenida en el negocio jurídico suscrito entre la
tomadora y el aquí recurrente, hay que señalar que si bien es
cierto la póliza de seguro de responsabilidad cobija la
indemnización por la muerte, no se encuentra demostrado
dentro del legajo la responsabilidad también de quien fuera el
autor del hecho, pues las simples copias devenidas de la
fiscalía general no han sido sometidas a la contradicción
porque aún no se ha efectuado el juicio respectivo; empero,
por si fuera poco, tampoco obra dentro del expediente del
registro civil de nacimiento que corrobore la relación de
parentesco que se alegó, hecho que impide presumir la
ocurrencia del daño; sin embargo, si se aceptara la calidad de
hija de la asegurada, tampoco fue demostrada la
dependencia económica que adujo tener Martha Johanna
Cardona con la víctima y que a la postre se traduce en la
pérdida económica que alega.
Desde esa perspectiva, pronto se percibe la falta de
simetría entre las razones que expuso el ad quem para
justificar su decisión, y lo que en sentido diverso le
reprocha la censura.
Ello quiere decir que los ataques dejaron de discutir
las verdaderas y genuinas razones en que se apoyó el
Tribunal para sustentar su fallo, ya que denunciaron la
omisión de varios medios de convicción, sin advertir que
el sentenciador de segundo grado sí los evaluó. Distinto
es que los haya considerado insuficientes para demostrar
lo que mediante ellos pretendió justificar el accionante,
panorama que revela que el ataque es asimétrico, por lo
21
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
que fluye no focalizado el epicentro argumentativo de la
sentencia confutada.
Sobre este último aspecto, en CSJ AC6075-2021 se
reiteró que
[l]a labor de los recurrentes, en palabras de esta Corporación,
“(…) reclama que su crítica guarde adecuada consonancia
con lo esencial de la motivación que se pretende descalificar,
vale decir que se refiera directamente a las bases en verdad
importantes y decisivas en la construcción jurídica sobre la
cual se asienta la sentencia, habida cuenta que si blanco del
ataque se hacen los supuestos que delinea a su mejor
conveniencia el recurrente y no los que objetivamente
constituyen fundamento nuclear de la providencia, se
configura un notorio defecto técnico por desenfoque (CSJ.
Civil. Auto de 25 de febrero de 2013, expediente 00228,
reiterando sentencia de 19 de diciembre de 2005, radicación
7864, CSJ AC7729-2017 y AC2394-2020).
Además, se percibe que el Tribunal no omitió valorar
las pruebas que menciona el censor, toda vez que sí las
ponderó, solo que estableció que muchas de ellas carecen
de la posibilidad de establecer certeza en torno a los
perjuicios alegados y su cuantía, como lo dijo respecto de
las copias del proceso penal, de las cuentas de cobro por
servicios médicos y gastos funerarios, a lo que agregó que
otras tantas piezas, como lo son los registros de
nacimiento de la asegurada y de defunción de su
progenitora, son insuficientes para acreditar la
dependencia económica entre esas personas al ser
aquélla mayor de edad, y que, las demás apuntan a
certificar daños extraños a la cobertura pactada,
conforme lo dedujo tratándose de los gastos en que
habría incurrido Alberto Cardona por pasajes aéreos,
22
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
transporte y hospedaje en que se vio inmerso para acudir
hasta el lugar del accidente.
c). Igualmente, ambas acusaciones son genéricas
porque le presentan a la Sala una propuesta alterna frente
a las conclusiones del ad quem, en pro de que se
sustituya esa tesitura por la del recurrente, sin que ello
concuerde con el propósito sobre el que está erigido el
recurso extraordinario de casación civil, que no es una
instancia más del proceso, sino un medio de control de la
legalidad del veredicto de segundo grado, el cual llega a
la Corte abrazado por una doble presunción de veracidad
y acierto que solo puede ser desvirtuada cuando se
comprueba que fue el resultado de yerros ostensibles, es
decir, detectables al primer golpe de vista, así como
protuberantes, es decir, que sin ellos otro habría sido el
resultado del silogismo judicial, en una relación de causa
a efecto.
El anterior defecto asoma de bulto porque los
ataques omiten la labor de contraste entre el contenido
objetivo de las pruebas supuestamente cercenadas del
elenco litigioso y lo que en contravía de tal realidad
procesal extrajo el fallador, a pesar de que esa labor de
cotejo o parangón era apenas necesaria para hacer ver
que el Tribunal se estrelló violentamente contra la lógica y
obtuvo conclusiones diametralmente opuestas a lo que
revela la evidencia arrimada al plenario.
23
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
En fin, esos dos embates no suplen la exigencia legal
de mostrarle a la Corte, con precisión y claridad, las fallas
in judicando en que habría incurrido el Tribunal, ni su
incidencia en la decisión cuestionada ahora por vía de
casación, lo que reafirma -una vez más- la imposibilidad
de darles paso.
Frente a ello, en AC1585-2022, se reiteró que
(…) esta vía no sirve para provocar una lectura de la prueba
en sentido opuesto a la del ad quem, sino para hacer ver
yerros palmarios y trascendentes en que aquél haya incurrido
al fundamentar la decisión pugnada, toda vez que no se trata
de una instancia adicional, sino de un medio de control de
legalidad del veredicto fustigado, lo que exige que la labor del
recurrente apunte a colmar ese específico objetivo antes que
a ensayar una propuesta alterna sobre los ingredientes
fácticos o demostrativos que sustentan sus premisas, porque
tal variable, por más refinada y persuasiva que sea, se sale
del ámbito de la casación (AC4243-2021).
Del mismo modo, en CSJ AC7068-2021, se llamó la
atención respecto a que en casación no es admisible el
cargo que se limita a presentar «un nuevo criterio de
apreciación de las pruebas, o unas conclusiones
diferentes de las que obtuvo el juzgador, pues el recurso
aludido no constituye una tercera instancia, al punto que
la Sala, en estrictez, no es juez del asunto litigioso, sino
de la legalidad del fallo que le puso fin al conflicto».
5. En consecuencia, como los dos planteamientos no
se ciñen a las formalidades de rigor, resulta inviable
aceptarlos.
III. DECISIÓN
24
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, Agraria y Rural,
RESUELVE
Primero: Declarar inadmisible la demanda
presentada por Alberto Cardona Contreras para sustentar
el recurso extraordinario de casación interpuesto frente a
la sentencia de 27 de mayo de 2019, proferida por la Sala
Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
en el asunto de la referencia.
Segundo: Tómense las anotaciones pertinentes, por
secretaria, y envíese copia de la presente providencia al
Tribunal de origen.
NOTIFÍQUESE
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ
Presidente de Sala
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Comisión de servicios
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
25
Radicación n° 11001-31-03-026-2014-00621-01
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
Ausencia justificada
26