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Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo: (Aprobado en Sesión Virtual de Diez de Marzo Dos Mil Veintidós)

El documento trata sobre la admisión de una demanda de casación presentada por Sonia Aleyda Parra Rojas contra una sentencia que declaró la nulidad de donaciones realizadas a su favor. Se argumenta que las donaciones carecían de los requisitos legales establecidos, lo que llevó a la nulidad absoluta de las escrituras públicas correspondientes. La decisión del Tribunal se basa en la falta de cumplimiento de formalidades legales en el proceso de donación.

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Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo: (Aprobado en Sesión Virtual de Diez de Marzo Dos Mil Veintidós)

El documento trata sobre la admisión de una demanda de casación presentada por Sonia Aleyda Parra Rojas contra una sentencia que declaró la nulidad de donaciones realizadas a su favor. Se argumenta que las donaciones carecían de los requisitos legales establecidos, lo que llevó a la nulidad absoluta de las escrituras públicas correspondientes. La decisión del Tribunal se basa en la falta de cumplimiento de formalidades legales en el proceso de donación.

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AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

Magistrado ponente

AC1338-2022
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01
(Aprobado en sesión virtual de diez de marzo dos mil veintidós)

Bogotá D.C., veintisiete (27) de abril de dos mil


veintidós (2022).

Se decide sobre la admisión de la demanda de


casación presentada en nombre de Sonia Aleyda Parra
Rojas, frente a la sentencia del 24 de septiembre de 2019,
proferida por el Tribunal Superior de Distrito Judicial de
Bogotá, Sala Civil, en el proceso que en su contra
promovió Alberto Parra Bohórquez, con escrito de mutua
petición y demanda acumulada de Vilma Andrea Parra
Losada frente a la recurrente.
ANTECEDENTES

1. Al tenor de la demanda inicial, el promotor pidió


que se declarara la nulidad absoluta de la donación,
insinuación y usufructo, contenidas en las escrituras
públicas n.° 1327 y 1328 del 16 de diciembre de 2016, de
la Notaría Segunda de Pamplona, por omisión de los
requisitos establecidos en los artículos 1° y 3° del decreto
1712 de 1989, así como por error y dolo de la donataria.
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

En adición, deprecó declarar la ingratitud de Sonia


Aleyda Parras Rojas por haber actuado con error y dolo, o
subsidiariamente, la revocatoria de la donación por
ingratitud.

2. El accionante fundamentó sus reclamados en los


hechos que admiten el siguiente compendio (folios 40 a
52 del cuaderno 1):

2.1. Es una persona de 83 años de edad, con tres (3)


hijos matrimoniales y una (1) extramatrimonial, cuyos
bienes de valor están representados en una casa
habitación ubicada en Bogotá (matrícula inmobiliaria n.°
50C-229697) y unas bodegas en Moniquirá (matrícula
inmobiliaria n.° 083-23431).

2.2. La convocada era su colaboradora en sus


actividades diarias, lo que incluía el manejo de sus
cuentas bancarias.

2.3. «[L]a demandada aprovechando la cercanía,


influencia y dependencia emocional… mediante engaños
y artimañas… logr[ó] el convencimiento [de] que sus hijos
legítimos… eran ingratos, lo querían asesinar… [y] fue
inducido a realizar una venta simulada de todos sus
bienes… para desheredar a todos los hijos legítimos»,
como consta en las escrituras públicas n.° 92 y 94 del 25
de enero de 2016, de la Notaría Primera de Moniquirá.

2
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

2.4. Con la convicción de que le serían retornadas


sus propiedades, Sonia Aleyda Parra Rojas lo llevó «a una
ciudad desconocida por él… en las horas de la noche fue
llevado a un recinto que se identificaba como notaria
segunda de la ciudad de Pamplona… En esta notaría fue
inducido a firmar unos documentos, los cuales no pudo
leer porque además de su baja escolaridad…, el estado
de cansancio del extenso viaje por carretera[,]
simplemente confió en las buenas intenciones de su hija».

2.5. Con posterioridad le quitaron el control de sus


activos, incluyendo los arriendos de las bodegas de
Moniquirá; aunque después de trasladarse a Bogotá, con
la ayuda de familiares, pudo recobrar un CDT y sus
chequeras.

2.6. Estimó que las donaciones realizadas


incumplieron las normas vigentes en punto a: (I) la
jurisdicción de la notaría, (II) la prueba del valor comercial
de los bienes donados, (III) la congrua subsistencia del
donante, y (IV) la existencia de error y dolo por parte de la
donataria.

3. Después de agotado el trámite de enteramiento, la


convocada clarificó algunos hechos, se opuso a la
prosperidad de las pretensiones y propuso la excepción
que intituló «nadie puede alegar a su favor su propia
culpa», fundamentada en que «el mismo señor Alberto
Parra Bohórquez [fue] quien estructuró todo un andamiaje
para hacerle creer a la demandada que parte de [las

3
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

donaciones] sería para el pago de sus honorarios» (folios


111 a 124).

4. Sonia Aleyda Parra Rojas propuso demanda de


reconvención, con el propósito de que se declarara «el
incumplimiento contractual del contrato verbal de
prestación de servicios [celebrado con] el señor Alberto
Parra Bohórquez», con la consecuente orden para que se
pague la totalidad de los honorarios adeudados, con
intereses, daño emergente y afectación moral.

5. El fundamento de la mutua petición puede


resumirse así (folios 58 a 69 del cuaderno 2):

5.1. Aseguró que una vez recibió la propuesta de su


padre, para consolidar la empresa Comestibles Coralina,
la aceptó en el año 2002. «Las condiciones que pact[ó
fueron]… las de estar al frente del proyecto (construcción
de bodegas) cuando no pudiera estar el reconvenido»,
con una contraprestación mensual de $2.400.000
inicialmente, aumentada a $3.000.000 en el año 2011.

5.2. Cumplió las órdenes de su progenitor, al punto


que fue reconocida como su persona de confianza y
«todera», asumiendo la coordinación de la construcción
de las bodegas y, con posterioridad, los movimientos
financieros de la empresa.

5.3. «Con el pasar de los días, el señor Alberto Parra


Bohórquez, no realizaba ningún pago por la prestación de

4
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

los servicios… Lo anterior no generaba preocupaciones,


pues… su padre le indicaba que le iba a pagar».

5.4. «Con el pasar de los años, el padre… le empezó


a manifestar que sus bienes pasarían en cabeza de esta,
para así, finalmente, reconocerle el pago de lo adeudado.
Solicitando un hecho adicional, que le ayudara a su hijo,
Luis Alberto Parra Rueda, pues su condición mental no es
la más saludable».

5.5. Estimó que su progenitor estructuró un plan para


no pagarle su remuneración, incluso con compraventas
que no reunían los requisitos legales, con la expresa
advertencia de que «los inmuebles que son objeto de
demanda de reconvención, son los mismos sobre los
cuales se basó la demanda inicial que versa sobre el
expediente».

6. Vilma Andrea Parra Bohórquez acumuló demanda


contra Sonia Aleida Parra Rojas, con el fin de declarar la
nulidad absoluta de los actos de donación con usufructo
insertos en las escrituras públicas n.° 1327 y 1328 del 16
de diciembre de 2016, otorgadas en la Notaría Segunda
de Pamplona, por la desatención de la jurisdicción notarial
y la prueba fehaciente del valor comercial.

También reclamó la simulación de los contratos de


compraventa sobre los predios con matrícula inmobiliaria
n.° 50C-229697 y 083-23431, a que se refieren las
escrituras públicas n.° 092 y 094 del 25 de enero de 2016,

5
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

de la Notaría Primera de Moniquirá, para que prevalezcan


las donaciones ocultas y que se declare su nulidad por
falta de insinuación.

7. El soporte fáctico de la demanda acumulada


admite el subsiguiente compendio (folios 9 a 17 del
cuaderno 3):

7.1. Sonia Aleida Parra Rojas indujo a su padre a


realizar las donaciones criticadas, con el fin de defraudar
las legítimas rigurosas de sus hermanos.

7.2. Aseguró que las ventas realizadas el 25 de enero


de 2016 son simuladas, «porque la compradora no pagó
ningún valor ni contraprestación económica por la
supuesta venta y se pretendió encubrir una donación sin
mediar insinuación», aunque ciertamente los actos fueron
rescindidos.

7.3. Censuró que las donaciones se hicieran en un


lugar diferente al domicilio del donante. «[E]sta donación
presenta falta de formalidades y los requisitos que la ley
exige para este acto, en el decreto 1712 de 1989», en
concreto, «la jurisdicción del notario» y «prueba
fehaciuente (sic) del valor comercial».

7.4. Relievó «la declaratoria de la venta simulada


Escritura 092 y 094 del 25-01-2016» (sic), por cuanto «los
posteriores actos jurídicos sobre los referidos inmuebles
se encuentran trabados en litis en el proceso de la

6
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

referencia y su resultado en este momento es incierto,


podría eventualmente dejar vigente el acto de venta
simulada que aquí se demanda».

8. El Juzgado 24 Civil del Circuito de Bogotá dictó


sentencia oral el 11 de febrero de 2019, en la cual negó
(I) «la totalidad de las pretensiones de la demanda
principal, por no haberse probado la ocurrencia de una
nulidad absoluta», (II) «las pretensiones de la demanda
acumulada puesto que Vilma Andrea Parra Rueda carece
de la legitimación en la causa por activa para solicitarlas»
y (III) «las pretensiones de la demanda en reconvención
en tanto no se probó la existencia del contrato de
prestación de servicios alguno» (folios 156 a 159 del
cuaderno 1).

9. Apelada esta decisión por el demandante y la


demandada, el 22 de septiembre de 2021, el Tribunal la
revocó parcialmente y, en su lugar, determinó «declarar
no probada la excepción denominada ‘nadie puede alegar
a su favor su propia culpa’» y «declarar la nulidad
absoluta de las escrituras públicas No 1327 y 1328 de 16
de diciembre de 2016, otorgadas en la Notaría Segunda
de Pamplona», con el efecto de cancelar las anotaciones
realizadas en los folios de matrícula inmobiliaria. En lo
demás, confirmó la negativa a acceder a la mutua
petición y a la demanda acumulada (folios 19 a 28 del
cuaderno Tribunal).

7
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

10. La demandada acudió al remedio extraordinario,


el cual sustentó en su oportunidad (folios 5 a 15 del
cuaderno Corte).
SENTENCIA DEL TRIBUNAL

Una vez derrotada la ponencia original, y en lo que


interesa al remedio casacional, la Sala de forma
mayoritaria recordó los casos de procedencia de la
nulidad en los negocios jurídicos y las personas
legitimadas para su proposición.
Con posterioridad, a partir de una lectura conjunta
de los artículos 1458 y 1493 del Código Civil, y de la
jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, estimó que
el legislador rodeó de múltiples exigencias la
manifestación de voluntad del donante, con el fin de
garantizar la pureza del acto.

En el presente caso, si bien donante y donatario


concurrieron al recinto notarial, y se cumplió con la
insinuación, lo cierto es que las escrituras públicas n.°
1327 y 1328 del 16 de diciembre de 2016 fueron
otorgadas en la Notaría Segunda de Pamplona, con la
expresa aceptación de que el domicilio de Alberto Parra
Bohórquez era Moniquirá; afirmación que encuentra
respaldo en la contestación de la demanda, la declaración
de Blanca Ávila -encargada de los oficios varios en la
vivienda de aquél-, y las aserciones contenidas en las
escrituras públicas n.° 092 y 094 del 25 de enero de 2016.

8
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

Frente a lo anterior, como la ley impuso que la


insinuación debe hacerse en el domicilio del donante,
coligió el sentenciador que los actos de donación están
afectados de nulidad absoluta.

Descartó que la citada irregularidad fuera un defecto


relativo a la calidad del donante o a sus atributos de la
personalidad, toda vez que, por tratarse de una
formalidad establecida por el legislador, su cumplimiento
deviene imperativo por fuerza del precepto 18 del
estatuto civil.

Por último, frente a la excepción propuesta, en el


sentido de que el demandante fue quien determinó que
los actos notariales se hicieran en Pamplona, estimó que
esta afirmación no se probó y, con todo, carece de
relevancia, pues el legislador señaló de manera minuciosa
los requisitos del contrato de donación y su inobservancia
conduce a la nulidad, la cual debe declararse incluso de
forma oficiosa.

Por lo expuesto, ordenó devolver las cosas al estado


precontractual, en el sentido de que la nuda propiedad
retorne al donante, ya que el usufructo siempre lo
conservó.

DEMANDA DE CASACIÓN

El escrito de sustentación contiene un embiste


solitario, al abrigo de la causal primera, el cual deberá ser

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

rechazado en aplicación de los artículos 346 y 347 del


actual estatuto procesal, como se explica en lo sucesivo.

CARGO ÚNICO

Endilgó una transgresión de los artículos 1741, 1742


y 1743 del Código Civil, por el desconocimiento del canon
2° del decreto 1712 de 1989, en tanto la nulidad absoluta
de la donación sólo es procedente por la ausencia de
insinuación, la no presentación personal de donante o
donatario, o la falta de escritura pública.

De acuerdo con estas disposiciones, «en ninguno de


estos eventos se genera nulidad absoluta por la
celebración en domicilio distinto del donante». Y es que,
«se generan nulidades relativas cuando se habla de la
calidad de la persona, las cuales también corresponden al
lugar de la realización de la insinuación que corresponden
al domicilio del donante».

Manifestó que, en las donaciones criticadas, no se


incumplió con los requisitos relativos a la naturaleza del
negocio -avalúo, certificado de libertad y tradición, y
constancia de que el donatario contaba con lo necesario
para la congrua subsistencia-. «No ocurriendo lo propio en
cuanto a la calidad de las partes, puesto que en las
mismas escrituras se indica que el señor Parra se
domiciliaba en el domicilio de Moniquirá… hay una
carencia pero exclusivamente en la calidad de la persona
y no a la naturaleza del negocio y por lo tanto no hay
lugar a predicarse la nulidad absoluta, sino la relativa».

10
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

Pidió casar el veredicto del Tribunal y declarar que


no es procedente reconocer la nulidad absoluta de las
escrituras públicas n.° 1327 y 1328 del 16 de diciembre
de 2016.

CONSIDERACIONES

1. Dentro de la clasificación de los medios de


impugnación a que se refiere el título único de la Sección
Sexta del Código General del Proceso, la casación
conserva su naturaleza extraordinaria, como se infiere de
su procedencia limitada respecto a determinadas
sentencias (artículo 334), por causales taxativas (artículo
336) y previo cumplimiento de los requisitos para su
concesión (artículos 337, 338 y 340) y admisión (artículos
342, 344 y 346).

La Sala admite pacíficamente esta característica en


los siguientes términos:

[L]a casación es un recurso extraordinario, cuyo propósito es


el quiebre de una sentencia amparada por la presunción de
legalidad y acierto, [por lo que se] exige que el escrito
presentado para sustentarlo se sujete a determinados
requisitos formales, pues, por cuanto se trata de una cuestión
esencialmente dispositiva, la labor de la Corte queda reducida
al marco que el acusador establezca, de donde se sigue que
es a éste a quien con exclusividad le toca delimitar el
contexto y ámbito conceptual acerca de cómo el Tribunal
incurrió en el desatino.

De este modo, sea cual fuere la causal que se aduzca, esto


es, independientemente que la crítica cuestione vicios de

11
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

juzgamiento o in procedendo, ese libelo constituye la moldura


dentro de la cual la Corporación debe discurrir su actividad;
de ahí que competa al censor atender un mínimo de
exigencias en procura de tornar idónea la respectiva
sustentación; pues es a él a quien corresponde delinear los
perfiles dentro de los que ha de discurrir la Corte como
Tribunal de Casación (AC219, 25 en. 2017, rad. n.° 2009-
00048-01).

2. Dentro del anterior contexto, el precepto 344 del


Código General del Proceso establece, como requisitos
especiales del escrito de sustentación de la casación, «la
formulación, por separado, de los cargos contra la
sentencia recurrida, con la exposición de los fundamentos
de cada acusación, en forma clara, precisa y
completa» (negrilla fuera de texto, numeral 2°).

La claridad consiste en que «la persona que acude a


este mecanismo [formule] sus embates… con la
indicación de las razones por las cuales considera que el
juzgador de instancia se equivocó y cómo tal dislate tiene
la virtualidad de afectar la totalidad de la decisión. No es
posible soportar la acusación en formulas abstractas, o
elucubraciones sobre cuál debió ser la decisión definitiva»
(AC3919, 20 jun. 2017, rad. n.° 2017-00650-01).

La precisión obliga a «que los embistes [estén]


orientados hacia los fundamentos reales de la decisión
atacada, sin separarse de ellos, so pena que la
recriminación no pueda ser admitida. En otras palabras,
los reproches deben dirigirse con acierto hacia el centro

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

de la argumentación de la providencia cuya anulación se


pretende» (AC028, 16 en. 2018, rad. n.° 2014-00380-01).

Por último, la completitud «impone al promotor que


ataque la totalidad de las premisas del fallo cuestionado,
de suerte que las controvierta en su integridad, sin que
ninguna de ellas pueda quedar desprovista de
cuestionamiento» (ídem).

3. Tratándose de acusaciones soportadas en la


conculcación directa de normas de derecho sustancial, los
anteriores requisitos se expresan, en cuanto interesan al
sub examine, así:

3.1. La claridad reclama, además de la invocación de


por lo menos una disposición sustancial, la explicación
sobre la forma en que se configuró la transgresión y su
relevancia para la resolución de la controversia, sin
incurrir en ambigüedades o vaguedades que impidan
desentrañar el sentido de la acusación.

Recuérdese el pensamiento de la Sala:

[C]uando se aduce la transgresión directa del ordenamiento,


para satisfacer las exigencias formales no es suficiente con la
mera invocación de las normas sustanciales, sino que es
preciso en aras de la claridad y precisión, que en la demanda
se ponga de presente de qué forma el precepto invocado fue
base o debió serlo de la sentencia recurrida, y la manera
como el sentenciador lo transgredió, es decir, si por falta de
aplicación, por aplicación indebida o por interpretación
errónea.

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

Adicionalmente, la violación directa de la ley… ‘es necesario


demostrarla’, por lo cual no es suficiente aseverar, sin la
concreción debida, el desconocimiento de ciertas reglas
sustanciales, siendo preciso que se manifieste en qué
consistió tal conducta y qué incidencia produjo en el resultado
judicial final que se controvierte (CSJ, AC de 22 de julio de
2010, Rad. 2006-00026-01, reiterado en AC280-2021)…
(AC5722, 2 dic. 2021, rad. n.° 2009-00595-01).

3.2. La precisión se manifiesta en que la discusión


jurídica planteada por el recurrente se encamine a
desvirtuar la premisa mayor del razonamiento que sirvió
al Tribunal para soportar su fallo, en el sentido de
contradecir o desvirtuar las fuentes normativas que
consideró el sentenciador, o su adecuada hermenéutica.

La jurisprudencia ha decantado que:

El censor tiene a su cargo la tarea de presentarle a esta


Colegiatura una crítica acompasada con los pilares de la
sentencia. Esto es, que guarden relación con sus argumentos
(simetría), que los destruya totalmente (plenitud). Para así
derruir también la presunción de acierto y legalidad que
acompaña al fallo de instancia en lo concerniente a las
conclusiones fácticas y jurídicas que condujeron al
sentenciador a decidir como lo hizo. Tarea que, si no se
evidencia, acarrea en últimas una formulación de ataques sin
la necesaria precisión o tino (desenfoque) (SC5605, 15 dic.
2021, rad. n.° 2015-00599-01).

3.3. La integridad se expresa en que, el conjunto de


los argumentos de derecho expuestos por el sentenciador
de segunda instancia, sean criticados por el opugnante,
sin dejar de lado ninguno de ellos.

Es pacífico que:

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

[E]l censor tiene la ineludible carga de combatir todas las


apreciaciones de fondo que conforman la base jurídica
esencial del fallo impugnado, sin que sea posible desatender
y separarse de la línea argumental contenida en aquel
proveído, principios estos que, de vieja data, han llevado a la
Corte a sostener que ‘…los cargos operantes en un recurso de
casación no son otros sino aquellos que se refieren a las
bases fundamentales del fallo recurrido, con el objeto de
desvirtuarlas o quebrantarlas. Por eso, cuando los cargos
hechos en un recurso no se relacionan con esos fundamentos
son inoperantes. El recurso (…) se encamina a demostrar que
la sentencia acusada quebranta la ley, dados los fundamentos
de hecho y de derecho en que ella se apoya y esto es así
porque en casación se contraponen dos factores: el fallo
acusado y la ley, pero sin que el sentenciador pueda salirse
de los motivos o causales que alega el recurrente, y sin que
éste, a su turno, pueda alegar con éxito razones, o aducir
argumentos en que no se apoya el fallo recurrido’ (Subrayado
original. AC, 29 oct. 2013, rad. n.° 2008-00576-01; reiterada
AC2430, 18 jun. 2018, rad. n.° 2013-00429-01).

4. Aplicadas las anteriores consideraciones al cargo


bajo escrutinio relucen sus incorrecciones técnicas, por
desatender algunos de los requisitos antes explicados, a
saber.
4.1. En el embate propuesto se ignoró el requisito de
claridad, en tanto se invocaron múltiples disposiciones sin
justificar la forma en que fueron conculcadas cada una de
ellas, en el contexto de la decisión.

Efectivamente, en la demanda de casación se


listaron como vulnerados los preceptos 1741, 1742 y 1743
del Código Civil, relativos a la invalidez de los negocios
jurídicos; sin embargo, al desarrollarse el embate, la
censora únicamente se centró en el primero, dejando de

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

lado cualquier dilucidación sobre los demás, con el fin de


explicar cómo se desconocieron los cánones que
gobiernan la titularidad de la nulidad absoluta y relativa.

Yerro que deviene trascendente de considerarse que,


«como de vieja data lo tiene dicho la jurisprudencia», el
artículo «1741 del Código Civil… no detenta el aludido
linaje [sustancial]», «por constreñirse a indicar… en qué
momento… un acto o contrato… está viciado absoluta o
relativamente» (AC4227, 20 jul. 2015, rad. n.° 1999-
00358-01). De allí que resultara necesario adentrarse en
los cánones 1742 y 1743, para justificar su naturaleza y la
forma en que se vulneró.

La deficiencia advertida no puede solventarse de


acudirse al artículo 2° del decreto 1712 de 1989, cuyo
contenido fue ampliamente analizado por la opugnante,
en tanto esta norma se limita a señalar los requisitos que
deben satisfacerse para el otorgamiento de una escritura
pública de donación, sin gobernar lo atinente a los
derechos u obligaciones que emanan para las partes
vinculadas con este negocio, razón para descartar su
sustancialidad.

La Sala, al referirse a los artículos 1° y 3° del decreto


de marras, en palabras que son aplicables mutatis
mutandi al precepto 2°, conceptuó:

Ambos preceptos son descriptivos en cuanto a que los


notarios públicos son competentes para autorizar las
donaciones entre vivos, cuyo monto exceda los cincuenta

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

salarios mínimos, y establecer los requisitos para su


procedencia, además de consagrar los elementos que debe
contener el instrumento público a través del cual se realice el
aludido negocio jurídico, pero sin que en ellos se haga
referencia a la creación, modificación o terminación de un
vínculo obligacional.

La Corte, en auto de 10 de septiembre de 2012, exp. 2009-


00629, reiteró que del cariz requerido en el motivo de
cuestionamiento planteado, “carecen ‘los preceptos
materiales que se limitan a definir fenómenos jurídicos, o a
precisar los elementos estructurales de los mismos, o los
puramente enunciativos o enumerativos, o los procesales,
entre ellos, los de disciplina probatoria’ (auto 5 de agosto de
2009, reiterado el 12 de abril de 2011, expedientes 1999-
00453 y 2000-24058)”… (AC, 10 sep. 2013, rad. n.° 1999-
00358-01).

Luego, sobre el cargo de cierne una obscuridad que


impide adentrarse en su estudio, so pena que Corte se
vea avocada a complementar la acusación y, por esta
senda, sacrificar el principio dispositivo.

4.2. Se agrega que la censura deviene incompleta,


ya que dejó de lado la consideración central del ad quem,
como es que el lugar de otorgamiento del acto notarial
constituye un elemento de imperativa satisfacción, por
fuerza del canon 18 del Código Civil y, por ende, su
desatención conduce a la nulidad absoluta del acto.

Para explicar, se transcribe el argumento blandido en


la sentencia de 24 de septiembre de 2019:

Así las cosas, como quiera que la ley, en relación con el acto
de donación, impuso como requisito formal ineludible que la
insinuación debe realizarse ante el notario del lugar del

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

domicilio del donante, los actos examinados se encuentran


viciados de nulidad absoluta, porque se realizaron en lugar
diferente al domicilio del demandante, regla ésta que hace
excepción a la general que es la libertad de escogencia de la
notaría independiente del lugar en donde se encuentren
ubicados los bienes.

Valga aclarar que dicha irregularidad no puede tratarse como


un defecto relativo a la calidad del donante y no del negocio
jurídico, como lo expresó la juez… de primer grado, o como
un atributo de la personalidad como lo dijo el apoderado de la
demandada principal, toda vez que ninguna otra
interpretación puede dársele a la norma en comento,
si en cuenta se tiene que se trata de una formalidad
impuesta por el legislador para la validez del acto
notarial, que es de obligatorio cumplimiento, conforme
lo dispone el artículo 18 del Código Civil, y su
contravención genera las consecuencias que se han
puesto de presente (negrilla fuera de texto, audiencia de
24 de septiembre de 2019, minuto 11:18 a 11:19)

Frente a este razonamiento ninguna crítica se alzó en


casación, más allá de insistir en que el defecto relativo a
la autoridad notarial competente conduce a la invalidez
relativa de la declaración de voluntad, por estar asociado
a «la calidad de la persona», inferencia que tampoco fue
justificada dentro del marco normativo invocado como
conculcado.

Dicho en otras palabras, ninguna manifestación se


hizo en torno a que el desconocimiento de requisitos
legales, como los consagrados en el decreto 1712 de
1989, constituyen causal de invalidez absoluta, por fuerza
del precepto 18 del Código Civil. En su lugar, el recurrente
simplemente insistió en que este requerimiento se refiere

18
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a la persona, sin suministrar mayores ilustraciones, con el


fin de soportar su interpretación.

Esta incorrección, por atentar contra la exigencia de


completitud, sumada a la ausencia de claridad antes
advertida, conducen a la inadmisión del escrito de
sustentación.

5. Con todo, aunque se dejaran de lado los anteriores


yerros, la demanda de casación debe ser inadmitida en
aplicación del numeral 3° del artículo 347 del Código
General del Proceso, el cual ordena que se inadmita el
escrito de sustentación «cuando no es evidente la
trasgresión del ordenamiento jurídico en detrimento del
recurrente».

5.1. Y es que, cuando en el caso en concreto, se


advierta que de tramitarse la casación no se hará realidad
ninguna de sus finalidades, esto es, «defender la unidad
e integridad del ordenamiento jurídico, lograr la eficacia
de los instrumentos internacionales…, proteger los
derechos constitucionales, controlar la legalidad de los
fallos, unificar la jurisprudencia nacional y reparar los
agravios irrogados a las partes con ocasión de la
providencia recurrida» (artículo 333 del C.G.P.), deviene
contrario al principio de economía que se agote su
tramitación, imponiéndose que se repela su estudio de
forma inmediata.

La jurisprudencia en vigor tiene dicho:

19
Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

Esto último es lo que la doctrina forjada paulatinamente por la


Corte ha dado en llamar selección negativa, figura que
comenzó su andadura con el artículo 7º de la Ley 1285 de
2009 y que se mantuvo, con las precisiones anotadas, en el
reciente estatuto adjetivo civil, y respecto de la cual se ha
dicho, que su aplicación ‘no conlleva desconocer el derecho a
un debido proceso constitucional y legal frente al recurrente,
por cuanto la decisión ab initio termina adoptándose una vez
ha sido escuchado, y respecto a la parte opositora en el
trámite del recurso de casación, porque ninguna
consecuencia adversa le acarrea, de ahí que a las claras
resulta superfluo oírla con antelación’ (CSJ AC 3594-2018)…
(AC5140, 3 dic. 2019, rad. n.° 2005-00136-01).

5.2. En el presente caso encuentra la Sala que, la


interpretación dispensada por el ad quem al artículo 2°
del decreto 1712 de 1989, resulta adecuada a su
contenido y al contexto de las normas que gobiernan la
nulidad, lo que descarta una afectación evidente a los
derechos de la convocada.

5.2.1. Según el canon 1443 del Código Civil, «la


donación entre vivos es un acto por el cual una persona
transfiere, gratuita e irrevocablemente, una parte de sus
bienes a otra persona que la acepta».

Se caracteriza, entonces, como un negocio jurídico


gratuito, en el que solamente se grava el patrimonio del
donante en favor del donatario, quien por este hecho
recibe un beneficio. De allí que «[n]o hay donación si
habiendo por una parte disminución de patrimonio, no
hay por otra aumento; como cuando se da para un objeto
que consume el importe de la cosa donada, y de que el

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donatario no reporta ninguna ventaja apreciable en


dinero» (artículo 1455 del estatuto civil).

Precisamente, por el ánimo de liberalidad que es


connatural a la donación, y que puede afectar la
subsistencia del donante o reducir ostensiblemente la
prenda general de garantía, el legislador la sometió a
unas formalidades especiales, que son extrañas a otras
manifestaciones de voluntad.

5.2.2. La necesidad de insinuación es un claro


ejemplo de estas solemnidades, esto es, la autorización
emanada de la autoridad competente para el
perfeccionamiento del contrato, sometida al cumplimiento
de todos los requisitos legales, para aquellas donaciones
que superen el valor de cincuenta (50) salarios mínimos
legales mensuales.

Figurada tomada del derecho romano postclásico y


exigida «por un doble motivo: a) Primero, en interés del
donante y de su familia, pues la publicidad es a
menudo un obstáculo a las liberalidades
exageradas…; b) Luego, en interés de terceros, que la
publicidad pone en guardia contra los peligros de
una liberalidad clandestina» (negrilla fuera de texto) . 1

De allí que la doctrina asevere que únicamente «las


donaciones moderadas[,] que no ponen en peligro la
posibilidad de pagar a los acreedores o que no lesionen
1
Eugéne Petit, Tratado elemental de derecho romano, Ed. Porrúa, México, 2007,
p. 434 y 435.

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en forma notable las legítimas de los hijos, constituyen


una donación lícita según la costumbre» . 2

5.2.3. Dentro de este contexto se explica que, el


original artículo 1458 del Código Civil, exigiera que el
donante gestionara una insinuación ante el «juez
competente», so pena de que las donaciones, en cuanto
excedieran de «dos mil pesos», fueran nulas.

En consuno, el anterior Código de Procedimiento


Civil, estableció que «[l]a insinuación para donaciones
entre vivos» debía tramitarse como procedimiento de
jurisdicción voluntaria (artículo 648), con los requisitos de
notificación, contradicción y publicación propios de un
juicio.

Sin embargo, con la entrada en vigencia del decreto


1712 de 1989 se morigeró el rigor de la insinuación, por
cuanto: (I) dejó de requerirse un proceso judicial para
obtenerla; (II) se permitió a los notarios emitirla; y (III) se
excusó su necesidad tratándose de donaciones inferiores
a cincuenta (50) salarios mínimos legales.

Este relajamiento estuvo aparejado de la


consagración de nuevas exigencias, tendientes a facilitar
el control de legalidad por parte de los notarios y
favorecer la publicidad del acto. Así, los artículos 1° a 3°
del referido decreto impusieron que, el trámite notarial,
está condicionado a que: (I) donante y donatario sean
plenamente capaces; (II) la solicitud debe ser realizada de
2
Arturo Valencia Zea, Derecho Civil, Tomo IV, De los contratos, Temis, 1975, p.
175.

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Radicación n.° 11001-31-03-024-2017-00410-01

común acuerdo por los interesados; (III) la petición debe


ser presentada personalmente o por conducto de
apoderado judicial; (IV) el pedimento debe ser radicado
ante el notario del domicilio del donante y, en caso de
multiplicidad, en el asiento principal de sus negocios; y (V)
debe aportarse «prueba fehaciente del valor comercial
del bien, de la calidad de propietario del donante y de que
éste conserva lo necesario para su congrua subsistencia».

La Corte, refiriéndose a este cambio, aseguró:

Como se anticipó, a través del decreto 1712 de 1º de agosto


de 1989, que modificó el artículo 1458 del Código Civil, el
legislador, por un lado, autorizó que el trámite relativo a la
insinuación de la donación se adelantara ante notario público,
en aquellos eventos en que su cumplimiento se hiciera
necesario; y, por el otro, estableció los nuevos criterios
mediante los cuales tal dispensa emergía inevitable,
determinó la solemnidad mediante la cual debían otorgarse
las donaciones y señaló los presupuestos que tendría que
reunir el acto que la contuviera.

En efecto, desde la vigencia de dicho ordenamiento jurídico le


corresponde al notario autorizar, mediante escritura, las
donaciones cuyo valor exceda la suma de cincuenta salarios
mínimos mensuales legales vigentes, en aquellos eventos en
que donante y donatario sean plenamente capaces, no
contravengan ninguna disposición legal y lo soliciten de
común acuerdo por medio de escrito presentado personal y
conjuntamente ante el notario del domicilio del primero, como
lo prescriben los artículos 1º y 2º. Ahora bien, a términos del
artículo 3º del mentado estatuto, se tiene que el instrumento
público por cuyo conducto el fedatario autorice la
correspondiente donación, además de los requisitos que le
son propios y los exigidos por la ley, debe contener “la prueba
fehaciente del valor comercial del bien, de la calidad de
propietario del donante y de que éste conserva lo necesario
para su congrua subsistencia”. Y aun cuando la insinuación,

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en aquellos casos legalmente requeridos, constituye, per se,


un trámite independiente y antelado a la donación
propiamente dicha, lo cierto es que tal exigencia puede
cumplirse y acreditarse en el mismo acto contentivo de ésta,
en tratándose de objetos respecto de los cuales se requiera la
solemnidad del documento escriturario para su transferencia,
pues no otra cosa es lo que emerge del artículo 4º del citado
decreto al prescribir que “cuando se trate de bienes para
cuya enajenación según la ley se requiera escritura pública, el
mismo instrumento podrá contener la insinuación y la
respectiva donación” (SC, 14 ag. 2006, rad. n.° 2001-00029-
01).

Recientemente reiteró:

Para que pueda darse la insinuación notarial es necesario, en


primer lugar, que “donante y donatario sean plenamente
capaces, lo soliciten de común acuerdo y no se contravenga
ninguna disposición legal” (art. 1º, Decreto 1712 de 1989); y,
en segundo término, que la respectiva petición sea
“presentada personal y conjuntamente” por los dos o por “sus
apoderados, ante el notario del domicilio del primero”, o del
lugar que corresponda al asiento principal de sus negocios, si
tuviere varios (art. 2º, ib.) (SC10169, 26 jul. 2016, rad. n.°
2009-00210-01).

5.2.4. Las nuevas exigencias constituyen en


requisitos ad sustantiam actus de la insinuación notarial,
por tratarse de formalidades indispensables para que
alcance efectos jurídicos, cuya ausencia conduce a la
nulidad absoluta de la donación soportada en la misma,
en aplicación del artículo 1741 del Código Civil: «la
nulidad producida por la omisión de algún requisito o
formalidad que las leyes prescriben para valor de ciertos
actos o contratos en consideración a la naturaleza de
ellos… son nulidades absolutas».

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Hermenéutica que encuentra respaldo en la doctrina


especializada, a saber: «Las causales de nulidad absoluta
son… Falta de formalidades exigidas para la validez del
negocio por razón de su naturaleza, no de la calidad o
estado de los autores, por ejemplo: escritura pública para
los negocios sobre derechos inmuebles, insinuación
(autorización judicial) para donaciones superiores a
cincuenta salarios mínimos». 3

Luego, siendo la donación un contrato solemne, así


como la insinuación notarial, en tanto están sujetos «a la
observancia de ciertas formalidades especiales, de
manera que sin ellas no produce ningún efecto civil», la
ausencia de cualquiera de ellas conduce a restarle efectos
jurídicos por desatender normas de orden público.
Rememórese que «la formalidad se exige so pena de
nulidad, o sea que imperativamente la impone la ley y la
voluntad por sí sola resulta impotente para hacer nacer
un acto válido» (SC, 24 may. 2000, exp. n.° 5267).

Y es que las exigencias del decreto 1712 de 1989, en


verdad, protegen a la sociedad en conjunto, al impedir
que por fuerza de un acto gratuito una persona termine
sin la capacidad patrimonial requerida para atender las
obligaciones adquiridas, en perjuicio de los acreedores, o
sin los recursos necesarios para subsistir en condiciones
de dignidad, trasladando esta carga a la colectividad, de
allí que observancia devenga forzosa por mandato de los
artículos 18 y 1519 del Código Civil.
3
Miguel Betancourt Rey, Derecho privado, Categorías básicas, Universidad
Nacional de Colombia, 1996, p. 226.

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Recuérdese el pensamiento de este órgano de cierre,


al referirse a la incorporación de los requerimientos de
marras: «procura de salvaguardar los intereses del
donante, pues con ellos, por ejemplo, se busca que el
donante no quede sin los recursos indispensables para su
adecuado sostenimiento, o evitar que los bienes a donar
sean declarados por un valor inferior al que requiere
insinuación» (SC5131, 15 dic. 2020, rad. n.° 2004-00250-
01).

5.2.5. Incluso, un análisis particular del artículo 2°


del decreto 1712 de 1989, según la cual «[l]a solicitud
deberá ser presentada personal y conjuntamente por el
donante y el donatario o sus apoderados, ante el notario
del domicilio del primero de ellos», conduce al resultado
antes mencionado.

Justamente, la exigencia transcrita dista de


corresponder a una exigencia propia de las calidades
personales del donante, como su capacidad,
discernimiento, solvencia o liquidez; en realidad, define
cuál es la autoridad notarial competente para conocer de
estos trámites, aspecto legal externo a los sujetos en sí
mismos considerados. Y como «la intervención de
funcionario determinado» constituye un ejemplo de las
«solemnidades ad substantiam actus», su
desconocimiento incide en la «culminación del acto o su
eficacia» .4

4
Fernando Hinestrosa, Derecho Civil, Obligaciones, Universidad Externado de
Colombia, 1969, p. 206 y 207.

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Interpretación que se nutre de la finalidad


subyacente a esta exigencia, como es permitir que los
acreedores y herederos conozcan la circunscripción
territorial en que el donante pudo haber dispuesto
indiscriminadamente de sus activos y, por fuerza de la
publicidad de las escrituras públicas, tengan la
información requerida para impetrar las acciones de
reconstitución o compensatorias que resulten
procedentes.

5.2.6. En el sub examine, como deviene pacífico que


el señor Alberto Parra Bohórquez efectuó las insinuaciones
y donaciones ante el Notario Segundo de Pamplona, a
pesar de que era vecino de Moniquirá, como lo señaló el
ad quem en consideraciones que resultan intangibles en
este momento procesal, refulge con claridad el
desconocimiento del requisito contenido en el artículo 2°
del decreto 1712 de 1989.

La anterior inobservancia conduce a la nulidad


absoluta de los actos dispositivos, por mandato del
artículo 1741 del Código Civil, como acertadamente lo
coligó el Tribunal, lo que excluye que en el fallo criticado
se incurriera en una evidente transgresión del
ordenamiento jurídico en detrimento de Sonia Aleyda
Parra Rojas, motivo para su inadmisión.

6. En resumen, por errores técnicos en la proposición


de la censura, así como por la ausencia de un indiscutible

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error de juzgamiento en perjuicio de la recurrente, el


único cargo propuesto debe ser repelido a estudio.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, en Sala de Casación Civil, resuelve inadmitir la
demanda de casación presentada por en nombre de Sonia
Aleyda Parra Rojas, frente a la sentencia de 24 de
septiembre de 2019, proferida por el Tribunal Superior de
Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil, en el proceso que en
su contra promovió Alberto Parra Bohórquez, con escrito
de mutua petición y demanda acumulada.

Oportunamente devuélvase el expediente al Tribunal


de origen.

Notifíquese

HILDA GONZÁLEZ NEIRA


Presidenta de Sala

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

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LUIS ALONSO RICO PUERTA

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

FRANCISCO TERNERA BARRIOS

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