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Salmo 32

El Salmo 32 invita a los creyentes a cantar un cántico nuevo, simbolizando la renovación espiritual y la alegría en la alabanza a Dios. Destaca la importancia de la palabra divina en la creación y la historia, contrastando los planes humanos con el designio de justicia de Dios. Concluye con una súplica por la misericordia divina, que envuelve y protege a los fieles en su esperanza.
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Salmo 32

El Salmo 32 invita a los creyentes a cantar un cántico nuevo, simbolizando la renovación espiritual y la alegría en la alabanza a Dios. Destaca la importancia de la palabra divina en la creación y la historia, contrastando los planes humanos con el designio de justicia de Dios. Concluye con una súplica por la misericordia divina, que envuelve y protege a los fieles en su esperanza.
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ORANDO [CON] EL SALMO RESPONSORIAL

Salmo 32 (33): 4-5. 18-20. 22

2 Domingo de Cuaresma (A): 5-03-2022

Cántenle un cántico nuevo. Despójense de la vejez, ya que han conocido el cántico nuevo. Nuevo
hombre, nuevo Testamento, nuevo cántico. No pertenece a los hombres vetustos el cántico nuevo; éste
sólo lo aprenden los hombres nuevos que han sido renovados de la vejez por la gracia, y que pertenecen
ya al Nuevo Testamento, el cual es el reino de los cielos. Por él suspira todo nuestro amor y canta el
cántico nuevo. Cante cántico nuevo, no la lengua, sino la vida. Cántenle un cántico nuevo; cántenlo bien.
Cada uno pregunta cómo ha de cantar a Dios. Cántenle, pero no mal. Canta bien, ¡oh hermano! Si
tiemblas cantar, sin conocimiento alguno musical, ante un buen oyente músico, por no desagradar al
artista, ¿quién se ofrecerá a cantar bien a Dios, que como excelente músico oye, juzga del cantor y
examina todas las salmodias? ¿Cuándo podrás brindar tan depurada maestría en el canto que no
desagrades en nada a oídos tan perfectos? He aquí que Él mismo te da el módulo para cantar: no
busques palabras como si pudieras explicar de qué modo se deleita Dios. Canta con regocijo, ya que
cantar bien a Dios es cantar con regocijo. ¿Qué significa cantar con regocijo? Entender, porque no puede
explicarse mediante palabras lo que se canta en el corazón. Así, pues, los que cantan ya sea en la
cosecha, o en la vendimia, o en algún trabajo duro o exigente, cuando comienzan a llenarse de alegría
por las palabras de los cánticos, estando ya como llenos de tanta alegría, no pudiendo ya explicitarla con
palabras, se comen las sílabas de las palabras y se entregan al canto del regocijo. El júbilo es cierto
cántico o sonido con el cual se significa que da a luz el corazón lo que no puede decir o expresar en
palabras. ¿Y a quién conviene esta alegría sino al Dios inefable? Es inefable/inexpresable Aquel a quien
no puedes dar a conocer, y si no puedes darlo a conocer y no debes callar, ¿qué queda sino que te
regocijes, para que se alegre el corazón sin palabras y no tenga límites de sílabas la amplitud del gozo?
Cántenle bien con regocijo (Agustín de Hipona, Comentario al Salmo 32,II ,Sermón 1,8).

La palabra del Señor es recta

y Él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,

sobre los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.


Nuestra alma espera en el Señor:

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,

conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

¡REPITE, ASIMILA, VIVE LA PALABRA!

REPITE, DURANTE TODA LA SEMANA, UNA Y OTRA VEZ:

inspirando} ¡Señor! {espirando} ¡envíanos tu misericordia!

- El salmo 32, dividido en 22 versículos, tantos cuantas son las letras del alfabeto hebreo, es un canto de
alabanza al Señor del universo y de la historia. Está impregnado de alegría desde sus primeras palabras:
Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Den gracias al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; cántenle un cántico nuevo, acompañando los vítores con
aclamaciones (vv. 1-3). Por tanto, esta aclamación (teru'aj) va acompañada de música y es expresión de
una voz interior de fe y esperanza, de felicidad y confianza. El cántico es nuevo, no sólo porque renueva
la certeza en la presencia divina dentro de la creación y de las situaciones humanas, sino también
porque anticipa la alabanza perfecta que se entonará el día de la salvación definitiva, cuando el reino de
Dios llegue a su realización gloriosa. (…)

Según San Basilio, la invitación del salmista, que dice: Canten al Señor un cántico nuevo, para los
creyentes en Cristo significa: "Honren a Dios, no según la costumbre antigua de la "letra", sino según la
novedad del "espíritu". En efecto, quien no valora la Ley exteriormente, sino que reconoce su "espíritu",
canta un cántico nuevo".

- El cuerpo central del himno está articulado en tres partes, que forman una trilogía de alabanza. En la
primera (vv. 6-9) se celebra la palabra creadora de Dios. La arquitectura admirable del universo,
semejante a un templo cósmico, no surgió y ni se desarrolló a consecuencia de una lucha entre dioses,
como sugerían ciertas cosmogonías del antiguo Oriente Próximo, sino sólo gracias a la eficacia de la
palabra divina. Precisamente como enseña la primera página del Génesis: Dijo Dios... Y así fue (Gen 1).
En efecto, el salmista repite: Porque él lo dijo, y existió; él lo mandó, y surgió (Sal 32,9).

El orante atribuye una importancia particular al control de las aguas marinas, porque en la Biblia son el
signo del caos y el mal. El mundo, a pesar de sus límites, es conservado en el ser por el Creador, que,
como recuerda el libro de Job, ordena al mar detenerse en la playa: ¡Llegarás hasta aquí, no más allá;
aquí se romperá el orgullo de tus olas! (Jb 38,11).
- El Señor es también el soberano de la historia humana, como se afirma en la segunda parte del salmo
32, en los versículos 10-15. Con vigorosa antítesis se oponen los proyectos de las potencias terrenas y el
designio admirable que Dios está trazando en la historia. Los programas humanos, cuando quieren ser
alternativos, introducen injusticia, mal y violencia, en contraposición con el proyecto divino de justicia y
salvación. Y, a pesar de sus éxitos transitorios y aparentes, se reducen a simples maquinaciones,
condenadas a la disolución y al fracaso…

- La tercera y última parte del Salmo (vv. 16-22) vuelve a tratar, desde dos perspectivas nuevas, el tema
del señorío único de Dios sobre la historia humana. Por una parte, invita ante todo a los poderosos a no
engañarse confiando en la fuerza militar de los ejércitos y la caballería; por otra, a los fieles, a menudo
oprimidos, hambrientos y al borde de la muerte, los exhorta a esperar en el Señor, que no permitirá que
caigan en el abismo de la destrucción. Así, se revela la función también "catequística" de este salmo. Se
transforma en una llamada a la fe en un Dios que no es indiferente a la arrogancia de los poderosos y se
compadece de la debilidad de la humanidad, elevándola y sosteniéndola si tiene confianza, si se fía de él,
y si eleva a él su súplica y su alabanza…

- El Salmo concluye con una antífona que es retomada por el final del conocido himno Tedeum: Que tu
misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti (v. 22). La gracia divina y la
esperanza humana se encuentran y se abrazan. Más aún, la fidelidad amorosa de Dios (según el valor del
vocablo hebreo original usado aquí, hésed), como un manto, nos envuelve, arropa y protege,
ofreciéndonos serenidad y proporcionando un fundamento seguro a nuestra fe y a nuestra esperanza .

ORACIONES SÁLMICAS

Señor Dios que en Cristo primogénito de todas las cosas has creado todo por amor y por Él que es la
cabeza de toda la iglesia, realizas continuamente los proyectos de tu corazón: haz del pueblo que
elegiste el testigo de tu santidad entre las naciones, para que canten tus alabanzas de generación en
generación. Amén (Serie A).

Señor que desde el cielo miras a los hombres y comprendes los corazones que Tú has moldeado:
derrama sobre la tierra la plenitud de tu gracia, para saciar el hambre de cuantos esperan en ti. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén (Serie B).

Apacienta, Señor, a tu pueblo, hambriento de tu palabra, y arranca nuestras vidas de la muerte y del
pecado, de modo que saciados por tu misericordia merezcamos, gracias a tu generosidad, ser contados
entre los justos (Serie Romana).
Que tu misericordia, Señor, descienda sobre nosotros, comunicando a nuestras vidas la capacidad de
soportarlo todo, con la ayuda de tu protección. Tú que modelas, uno a uno, los corazones humanos,
santifica a cada uno por la esperanza que deposita en ti. Dado que posas tu mirada sobre los que tienen
temor-de-Dios, concédenos el temor-perfecto, que nos lleve a gozar de la visión de tu rostro (Serie
Hispana)

Señor, Dios nuestro, sabemos que desde tu secreta morada en los cielos todo lo ves y lo escrutas y que
jamás nada se te escapa, te pedimos que siempre nos contemples con aquella mirada con la que
ponderaste la creación apenas salida de tus manos, cuando todo era bueno y hermoso; te rogamos
poses sobre nosotros la misma mirada que sobre la Virgen María y sobre tus santos, para los cuales, Tú,
el Santo, hiciste grandes cosas, y al mismo tiempo te rogamos nos regales una mirada capaz de descubrir
tu presencia en todo y en todos, de modo de unir nuestras voces al coro de todos aquellos que con su
vida cantan su propio Magníficat. Amén (Inspirada en David Turoldo).

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