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PENALTY

Penalty, la marca brasileña de artículos deportivos, fue fundada por la familia Estefano en 1930 y ha crecido desde un pequeño taller hasta convertirse en líder en el mercado de pelotas de fútbol. Tras una pausa en Argentina, la marca regresó en 2021 con una inversión de 26 millones de dólares para establecer producción local. Actualmente, Penalty se enfoca en el nicho del fútbol y mantiene un fuerte control familiar sobre la empresa.

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Penalty, la marca brasileña de artículos deportivos, fue fundada por la familia Estefano en 1930 y ha crecido desde un pequeño taller hasta convertirse en líder en el mercado de pelotas de fútbol. Tras una pausa en Argentina, la marca regresó en 2021 con una inversión de 26 millones de dólares para establecer producción local. Actualmente, Penalty se enfoca en el nicho del fútbol y mantiene un fuerte control familiar sobre la empresa.

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PENALTY

Historias de marcas

Cuatro hermanos convirtieron el taller de su padre en una marca top de


pelotas de fútbol: así empezó Penalty

La familia Estefano fundó Cambuci, dueña de la icónica marca deportiva.


Sin embargo, cuando quisieron profesionalizar la empresa no salió como
esperaban.

La marca brasileña de artículos deportivos Penalty regresó a la Argentina


hace poco más de un año tras anunciar un desembolso de u$s 26
millones para fabricar a nivel local. En su país natal es líder en el mundo
del fútbol y los deportes con balón. Su historia comenzó hace más de
nueve décadas como un pequeño emprendimiento barrial

En 1930, el inmigrante libanes Sarhan Tuma Estefano, conocido como


Felipe, abrió un pequeño taller de costura en el garaje de su casa en San
Pablo. Ahí trabajaba junto a su esposa, Assibe. El negocio empezó a
prosperar y las ventas crecían a buen ritmo, sin embargo la muerte de
Sarhan llevó a Assibe a asociarse con los hermanos de su pareja, Ibrahin
y Sarhan Curi para continuar con el emprendimiento y, al mismo tiempo,
criar a sus seis hijos.

Cuando los niños crecieron decidieron que era momento de tomar el


mando. Así fue que en 1945 los hermanos Eduardo, Victorio, Mario y
Ernesto Estefano compraron la parte de sus tíos y fundaron Malharia
Cambuci como una fábrica de ropa de hombres y mujeres. Para bautizar
a su empresa tomaron el nombre del barrio en el que Vivian en San
Pablo.

El momento del deporte


Durante sus primeros años de vida, la firma se enfocó en el negocio de
indumentaria casual. Recién viró hacia el segmento deportivo en 1968
cuando la segunda generación, comandada por Eduardo (h), Ricardo y
Roberto Estefano, agarró las riendas. Dos años después se mudaron a
una fábrica más grande en la ciudad de San Roque y lanzaron la marca
Penalty con el objetivo de ganar presencia en las disciplinas con balón.

“Tuvimos la idea de lanzar una marca deportiva que se enfocara solo en


todo lo que tuviera que ver con balompié: fútbol, futsal, footvolley. En
ese momento todos querían ser Nike o Adidas produciendo artículos para
todos los deportes. Nosotros preferimos quedarnos en un solo nicho”,
recordó Roberto Estefano, en diálogo con Globo en 2020.

Rápidamente lograron quedarse con un market share importante dentro


de este segmento. En los 70 firmaron su primer contrato como sponsor
técnico del club Sao Paulo, abrieron una fábrica solo dedicada a producir
pelotas y se asociaron a la Confederación Brasileña de Fútbol de Salón.
Durante la década siguiente adquirieron los derechos para elaborar las
marcas de calzado ASICS y las raquetas y pelotas de tenis Wilson y
Doney. Para los 90 empezó la expansión regional.

Roberto Estefano, actual presidente del consejo directivo de Cambuci.


Crédito: Globo

Desembarco argentino

A la Argentina llegó primero a través de importaciones a principios de


los 80 y en 1998 estableció su filial local, la primera fuera de Brasil. Al
principio tercerizaba una parte de la producción, mientras que el grueso
de los artículos que comercializaba en el país venían de sus plantas
brasileñas. Supieron ponerle su marca a la pelota oficial de los torneos
AFA y además vestir a varios clubes, desde Vélez hasta Argentinos
Juniors, Banfield y Nueva Chicago.

En 2009 anunció la apertura de su planta en Argentina y dos años más


tarde prometió un desembolso de u$s 4,5 millones para sustituir
importaciones e inaugurar otro site productivo. Para esa época el grupo
Cambuci ya había lanzado otra etiqueta pensada para los segmentos
más populares, Stadium. No obstante, en Brasil, la firma enfrentaba
algunos problemas.

Entonces optaron por alguien del riñón de la empresa, Alexandre


Schuler. A su vez, Estefano se involucró más en la diagramación de la
estrategia y ambos encararon un plan de aceleración de producción y
reducción de costos. Para este último punto decidieron concentrar la
mayoría de la fabricación en Brasil. Además, abandonaron el negocio de
patrocinar camisetas de fútbol y se volcaron por sponsorear atletas de
manera directa. “Al principio, las camisetas de los equipos tenían una
sola marca, entonces fue una buena promoción. Hoy, hay 20 piezas de
información sobre la camiseta, un desastre. No funciona más”, detalló el
actual presidente de Cambuci.

La marca dejó la Argentina en 2018 producto de su nueva estrategia y


debido a la apertura de importaciones que le había restado
competitividad. En agosto de 2021 anunciaron su regreso al país con un
plan inicial de producción de 15.000 pares de botines por mes en
Chivilcoy. A esto le sumarían la fabricación de indumentaria y otros
artículos en otras dos plantas en Agronomía y Olivos.

Actualmente el grupo cuenta con tres fábricas en Brasil y es el principal


fabricante de pelotas de ese mercado. La familia Estefano continúa a
cargo de la firma con un 58,9% de sus acciones.

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