Clase de escuela dominical
Lección # 16
Apocalipsis – Las siete cartas de Apocalipsis: Pérgamo
Lectura Bíblica: Apocalipsis 2:12-17
Texto para memorizar: Apocalipsis 2:18
Las presiones de una sociedad pagana era el pan diario de los creyentes
en Pérgamo. Cualquier negativa de su parte a participar en las diversas
fiestas en honor a los dioses paganos traía como consecuencia para la
iglesia la marginación, la pérdida de empleo y negocios, incluso, la
pérdida de la vida (v13). Eran considerados como la escoria del mundo,
indignos de vivir en esta tierra. Sin embargo, para los fieles creyentes de
Pérgamo nadie es digno de ser reconocido como Salvador y Señor más
que Jesús el Cristo. Ninguna ley humana está sobre la Ley de Dios y
ninguna enseñanza puede sustituir o mezclarse con el evangelio. Está
convicción, como ya mencionamos con anterioridad, costó la vida de
Antipas el testigo fiel; y el desprecio con violencia hacia algunos
miembros de la iglesia local.
I. La gracia de Dios confirmada en la fidelidad de la iglesia.
Nuevamente Cristo se presenta a la iglesia con una imagen del cap. 1.
En este caso como: “El que tiene la espada aguda de dos filos…” Jesús el
Cristo es el que sostiene la espada aguda de dos filos, imagen que se
repite en el v.16. Es interesante saber que el procónsul de la ciudad
tenia el poder de la espada para decidir si una persona debía vivir o
morir. Por tanto, esta identificación que Jesús hace de sí mismo nos dice
que en realidad no era el procónsul ni el gobernador romanos quienes
decidían en asuntos de vida o muerte, sino Jesús el Cristo, con la espada
afilada de doble filo de su Palabra que salía de su boca (ver Juan 5:24).
Es de hecho, con la espada de dos filos que él peleará contra sus
enemigos (v. 16; 19:15,21).
Aquellos cristianos a quienes Jesús se dirige son nativos de Pérgamo.
Sus raíces estaban en esa ciudad. Jesús les dice: “Yo conozco tus obras,
y dónde moras…” Sé donde viven: “donde está el trono de Satanás…”
Satanás es el verdadero enemigo de Cristo y de su iglesia. El libro de
Apocalipsis, de hecho, enseña acerca de su constante fallido de victoria
sobre Jesús y la iglesia. Y es en Pérgamo donde tiene su trono. Una
probable referencia al hecho de que la primera ciudad en Asia menor en
construir un templo para la adoración al emperador fue precisamente la
ciudad de Pérgamo. Fue el principal centro de esta practica idolátrica.
Del mismo que los cristianos “viven” en Pérgamo, también Satanás
reside permanentemente en la ciudad: “…donde mora Satanás…” v13b
Parece que la victoria es de Satanás y sus achichincles, sin embargo,
pese al sufrimiento que los cristianos en Pérgamo experimentaron, fruto
de la violencia contra ellos (v. 13ª), ellos no negaron la fe de Jesús el
Cristo: “…pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe…” Ellos
permanecieron fieles a la doctrina de Cristo. Ellos testificaron
abiertamente de su fe en Cristo, “…retienes mi nombre…” Se
reconocían públicamente como súbditos de Jesús el Cristo. Él era el
único al que llamaban Señor y Dios.
Pero este templo dedicado a la adoración al emperador romano no era el
único centro idolátrico en la ciudad. Se ofrecía culto a Asclepio, el dios
de la sanidad, cuyo símbolo era una vara con una serpiente enrollada
(todavía es notable en el simbolismo médico. Miramos el símbolo de
Asclepio en la estación “Centro médico”, del metro de la ciudad de
México). Quizá esta representación de Asclepio también puede haber
contribuido con la designación de la ciudad como el lugar donde se
encuentra el trono de Satanás, por parte de Jesús. Al final de cuentas, la
ciudad de Pérgamo era un centro importante de culto a varios dioses
paganos, incluido uno en la forma del trono de Zeus, considerado el
padre de los dioses. Es en este lugar dónde mora también la iglesia de
Cristo, por tanto, la presión social y política era demasiado fuerte para
los miembros de la congregación de Pérgamo; sin embargo, en la gracia
de Dios, pudieron hacer frente a esta batalla testificando acerca del
nombre de Cristo, aunque esto significara perderlo todo, incluso, hasta
la vida misma.
II. La tolerancia que el Señor aborrece.
No cabe duda de que los creyentes de Pérgamo han resistido a los
servidores del diablo, los cultos paganos y el estado, sin embargo, Jesús
les reprocha su tolerancia a ciertas prácticas dentro de la iglesia.
Definitivamente, por una parte, resistían fielmente a unos servidores de
Satanás, pero por otra parte permitieron que mismos servidores del
diablo ingresaran a la congregación local e influyeran engañosamente a
sus miembros, y se permitieran vivir un estilo de vida incompatible con
quienes seguían a Jesús. Estas prácticas eran comparadas con aquellas
que toleró y práctico el pueblo de Israel, por consejo del hechicero
Balaam (ver v13 y comparar con Números 25:1-3; 31:16). El nombre
Balaam entonces, tiene la idea en el texto bíblico de falsos maestros
que, así como Balaam, con fines económicos, buscaban influir en el
pueblo de Dios para participar de prácticas impías [Beale] (cf. Deut. 23:
4; Neh. 13: 2; 2 Ped. 2:15; Judas 11). Había una situación real en la
iglesia de Pérgamo, los falsos maestros argumentaban que no había
nada de malo en relacionarse más estrechamente con la cultura, las
instituciones y la religión pagana. Esto es lo que significa la expresión:
“comer cosas sacrificadas a los ídolos y cometer actos de inmoralidad”.
Algunos miembros de la iglesia local, entonces, se habían amoldado a la
cultura de su tiempo, y, los líderes toleraban estas conductas en estas
personas. olvidándose que el Señor aborrece este tipo de tolerancia,
aquella que no tiene coherencia entre lo que se confiesa creer y lo que
en realidad se vive. Que peligroso es para la iglesia cuando se dice: “Yo
pienso que no está mal”. En lugar de ello, la iglesia debe ir a las
Escrituras y tomarlas seriamente como su regla de fe y conducta. Buscar
lo que el Rey pide en la Biblia que la iglesia haga.
III. Advertencia y promesa.
Debido a esta peligrosísima tolerancia, Jesús ahora viene a la iglesia
para luchar contra el error en medio de ella. Algo interesante en el texto
es, recordar que el Ángel del Señor amenaza al hechicero Balaam, con la
espada en la mano si este continuaba oponiéndose a Israel
(Núm.22:23;31) y ¿cómo fue asesinado Balam? (Núm. 31:8) Finalmente
fue asesinado a espada por sus malas acciones.
“Los falsos maestros enfrentarán el mismo destino que Balaam a menos
que se arrepientan, y la iglesia tampoco debería pensar que está exenta
de castigo si continúa tolerando a estos malhechores, porque la
tolerancia, contrariamente al pensamiento popular en nuestra cultura,
también es un pecado. Como quedará aún más claro en la carta a la
iglesia de Tiatira. En los días de Balaam, el juicio cayó sobre muchos en
Israel (Núm. 25: 9, donde veinticuatro mil murieron en la plaga) por no
juzgar a los idólatras. De hecho, Pablo vincula explícitamente este
mismo juicio de Dios sobre los israelitas con su advertencia a la iglesia
de Corinto en el mismo asunto de tolerar la idolatría” (1 Cor. 10: 7-11).
[Beale].
Sim embargo, si ellos se arrepienten de su pecado de tolerancia y,
administran correctamente la disciplina en la iglesia local, la comunión
con Dios es una seguridad. Esto es el significado de la piedra blanca, el
maná escondido y el nombre que conoce solamente aquel que lo recibe.
La idea es de un nuevo estado espiritual. Ciertamente, la comunión
restaurada por Cristo entre el creyente y Dios.