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La Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe revisó el caso de Sergio Villagrán, condenado a 15 años de prisión por varios delitos, tras alegar violaciones a sus derechos constitucionales y graves irregularidades en el procedimiento. Se argumentó que Villagrán no tuvo una defensa efectiva y que la calificación legal y la pena impuesta eran desproporcionadas, constituyendo un caso de 'injusticia manifiesta'. La Corte consideró que había motivos suficientes para admitir la revisión de la condena.
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La Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe revisó el caso de Sergio Villagrán, condenado a 15 años de prisión por varios delitos, tras alegar violaciones a sus derechos constitucionales y graves irregularidades en el procedimiento. Se argumentó que Villagrán no tuvo una defensa efectiva y que la calificación legal y la pena impuesta eran desproporcionadas, constituyendo un caso de 'injusticia manifiesta'. La Corte consideró que había motivos suficientes para admitir la revisión de la condena.
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T. 318 PS.

330/338 En la Provincia de Santa Fe, a los treinta y un días del mes de mayo del año dos mil veintidós,
los señores Ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, doctores Daniel Aníbal Erbetta, María
Angélica Gastaldi, Roberto Héctor Falistocco y Eduardo Guillermo Spuler, con la presidencia de su titular doctor
Rafael Francisco Gutiérrez, acordaron dictar sentencia en autos "VILLAGRÁN, SERGIO JAVIER sobre
REVISIÓN PENAL" (Expte. C.S.J. CUIJ N°: 21-00514353-2). Se resolvió someter a sorteo el estudio de la causa,
resultando el siguiente orden: doctores Erbetta, Falistocco, Gastaldi, Gutiérrez y Spuler. Asimismo, las cuestiones a
resolver son PRIMERA: ¿es admisible la revisión interpuesta?, SEGUNDA: en su caso, ¿es procedente?,
TERCERA: en consecuencia, ¿qué resolución corresponde dictar? A la primera cuestión -¿es admisible la revisión
interpuesta?-, el señor Ministro doctor Erbetta dijo: 1. En fecha 3.02.2022 el Defensor de Sergio Villagrán -
integrante del S.P.P.D.P.- inicia ante esta Corte revisión penal contra el fallo dictado -el 7.10.2010- por la Jueza de
Primera Instancia de Distrito en lo Penal de Sentencia N° 2 de Santa Fe, por medio del cual se lo había condenado,
luego de un procedimiento abreviado, a la pena de 15 años de prisión e inhabilitación por igual tiempo como autor
de los delitos de portación ilegal de arma de fuego de uso civil, robo calificado por arma de fuego en grado de
tentativa y homicidio "criminis causae" agravado por el uso de arma de fuego en tentativa, todo en concurso real
(arts. 189 bis, ap. 2, párr. 3; 166, inc. 2, párr. 2; 42; 80, inc. 7; 41 bis; 42 y 55, todos del C.P.); (cfr. fs. 1/10).
Expone que si bien en el caso no se configura ninguno de los supuestos previstos en el artículo 409 del Código
Procesal Penal, de todos modos resulta procedente la vía por "injusticia manifiesta". Entiende que se encuentra
palmariamente afectado el "valor justicia", por cuanto se habrían vulnerado derechos constitucionales de Villagrán
por graves irregularidades del procedimiento; y que su voluntad estuvo viciada al consentir la condena por tal
calificación legal y pena en el procedimiento abreviado, no habiendo existido ninguna instancia revisora de la
sentencia. 1.1. Explica, en primer término, que en el proceso penal seguido a Villagrán se violó el principio de
congruencia, afectándose consecuentemente su derecho de defensa. Desarrolla que luego de que fuera imputado
por el hecho y subsumido el mismo en los tipos de robo calificado en tentativa y portación ilegal de arma de fuego
en concurso real (en fecha 17.02.2010), se amplió la declaración indagatoria el 24.02.2010, oportunidad en la que
se le atribuyó haber accionado el arma en dirección a la víctima con el fin de quitarle la vida, no logrando su
cometido por no producirse la ignición del proyectil. Expresa que en tal oportunidad no se le informó que variara el
encuadramiento jurídico del suceso y que la base fáctica intimada en dicha ampliación no incluyó los elementos
típicos del delito de homicidio "criminis causae" en tentativa por el que luego se lo procesó y condenó, dado que
en ningún momento se hizo referencia a la ultrafinalidad que requiere esa figura penal. De esta manera, estima que
el justiciable no tuvo posibilidad de defenderse de la imputación por tentativa de homicidio "criminis causae", a
pesar de las superlativas repercusiones que tal cambio de subsunción típica de los hechos tenía en el monto de la
pena en expectativa y en su modalidad de cumplimiento, fundamentalmente teniendo en cuenta lo previsto en el
artículo 56 bis de la ley 24660 (que motivó que se le denegaran las salidas transitorias con exclusivo sustento en tal
disposición legal). 1.2. En segundo término, invoca que durante el trámite se sucedieron graves irregularidades que
debieron determinar su nulidad por afectación al debido proceso y, consecuentemente, también al derecho de
defensa. Así, relata que el procedimiento policial en el que se secuestraron el arma supuestamente empleada y un
proyectil y se detuvo a Villagrán no contó con la presencia de dos testigos -según surge del acta respectiva-.
Entiende que la justificación consignada -que no se pudieron recabar datos de testigos por temor a represalias- no
resulta atendible, teniendo en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar del hecho, considerando que ocurrió a las
10 de la mañana de un día miércoles en una avenida, señalándose en el mismo acta que personal policial fue
alertado por vecinos. Agrega como otras irregularidades: que el cargo judicial en el que se certificó la recepción
del arma y cartucho secuestrados no tiene firma de secretario alguno, a lo que se suma la inexistencia de controles
o cadena de custodia de los elementos incautados; que en las actas de las declaraciones de diversos testigos se
consignó que fueron celebradas en el año 2009 -cuando el hecho ocurrió en el 2010- y que en todas se indicó el
mismo horario, lo cual determinaría que el Juez y el Secretario hubieran estado en el mismo momento presentes en
simultáneo en todas las audiencias. Manifiesta que, por todo ello, tales actos carecen de credibilidad. 1.3. En otro
orden, postula que Villagrán no tuvo -por parte de su anterior representante técnico- una defensa efectiva, lo cual
determinó que se lo condenara por una calificación jurídica y a una pena desproporcionadas y la imposibilidad de
tener acceso al régimen de progresividad de la ley 24660 -en función de la aplicación de su art. 56 bis-. En este
sentido, desarrolla que las pruebas de la causa no justificaban la adecuación típica escogida. Así, señala que la
pericia balística realizada al arma secuestrada dio cuenta de que la misma no tenía un funcionamiento "normal",
pudiendo ser accionada sólo de forma "no convencional" -utilizando el dedo pulgar para llevar hacia atrás y retener
en forma manual el martillo-. De este modo, no podía dispararse la misma "gatillando", que es lo que afirmara
Ávalos -víctima- que había ocurrido en el caso. En consecuencia, considerando sus dichos, el arma resultaba
inidónea en la forma en que fue usada para causarle la muerte o lesiones, o incluso para poner en peligro su vida o
integridad física. Agrega que la descripción del suceso en la ampliación de la indagatoria incorporó como versión
de los hechos la modalidad de accionamiento del arma descripta en la pericia balística, sin que ello sea conteste

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con las manifestaciones de la propia víctima. También señala que el proyectil secuestrado no fue sometido a pericia
alguna, no habiéndose determinado si era apto, ni si se había intentado su utilización. Afirma que la indefensión del
imputado se patentiza considerando que su representante no propuso medida alguna para esclarecer las importantes
dudas que surgían respecto a la sucesión fáctica -con determinante impacto en la calificación jurídica-. Más aún
teniendo en cuenta que Villagrán prestó colaboración con la investigación desde el momento de su arresto y
siempre negó que el arma tuviera un proyectil, haber gatillado o accionado la cola del disparador, o haber tenido
intención de poner en riesgo la vida de Ávalos. Continúa diciendo que la versión de la víctima sufrió variaciones y
que la segunda de ellas -prestada en sede judicial-, no resulta compatible con un intento de homicidio "criminis
causae" frustrado por la aparición de personal policial, secuencia por la cual se lo condenó. Es que, según su relato
de lo ocurrido, cuando los agentes habrían llegado el imputado estaba cargando los objetos a sustraer en una
mochila, habiendo desistido de atentar contra su vida -si es que en algún momento lo hizo-. Así, el arribo de los
policías no habría tenido -según Ávalos- ninguna vinculación con impedir la ejecución de un homicidio. Explica
que si bien los términos del acta de procedimiento serían compatibles con la primera declaración de la víctima, la
segunda de ellas -judicial- sería conteste con los dichos del imputado en relación a que cuando quiso salir del lugar
había "un comando" y lo detuvieron. Cuestiona de este modo que los funcionarios judiciales hubieran avalado la
"versión prácticamente cinematográfica" del acta de procedimientos policial, sin tener en cuenta la coincidencia
entre los dichos de Ávalos y los de Villagrán en un sentido diferente. Concluye en la falta de efectiva defensa de
los derechos del encartado, ya que no hubo ninguna argumentación en su favor, ni se solicitaron medidas
probatorias, a lo que se suma la total ausencia de control de la prueba producida por su representación técnica, pese
a las claras deficiencias en la investigación y las notables contradicciones en las constancias de la causa,
frustrándose también el acceso a instancias recursivas. 1.4. Asimismo, estima que, por todo lo expuesto, y más aún
considerando la falta de constancia de que se hubiera dado al imputado información fehaciente de su situación y de
las implicancias en la ejecución de la pena de aceptar una condena por el delito en cuestión -art. 80, inc. 7, C.P.- ,
debe concluirse que Villagrán no estaba en condiciones de prestar un consentimiento válido para la celebración de
un acuerdo en procedimiento abreviado en los términos en que se efectuó. Agrega, en este aspecto, que el
condenado manifestó desconocer las normas legales sobre tenencia y portación de armas de fuego y que contaba al
momento del hecho con 18 años de edad y presentaba carencias educativas. Pone de resalto que el acuerdo para
abreviar el procedimiento no exime a los magistrados del control de legalidad y convencionalidad y del deber de
motivar las sentencias, no habiendo desarrollado la Jueza ningún fundamento relacionado con la calificación legal o
con la pena, ni para descartar la eventual existencia de alguna causal de atenuación. Postula también que si el
Camarista Prieu Mántaras -en su decisorio de fecha 30.08.2021- justificó que resultaba aplicable a la ejecución de
la pena impuesta lo dispuesto en el artículo 56 bis de la ley 24660 a pesar de haber quedado el hecho en grado de
tentativa, tal razonamiento debió determinar la inviabilidad de una condena en procedimiento abreviado por tal
delito -en función del art. 5, ley 12912-. 1.5. Por último, alega que el monto de la pena -15 años de prisión- aparece
irracional, considerando que en el suceso no se sustrajo ningún elemento, no resultó herida persona alguna y ni
siquiera habría existido posibilidad real de lesión -teniendo en cuenta lo expuesto sobre el funcionamiento del
arma-. Explica que al tratarse de un sujeto que tenía al momento del delito 18 años de edad, que no había sido
condenado previamente y que colaboró en todo momento con el esclarecimiento de lo ocurrido, la imposición de
una pena que se aproxima en su monto a su edad biológica resulta excesiva, más aún teniendo en cuenta que no
podría acceder a ninguna modalidad atenuada durante la ejecución en función de la calificación legal escogida. En
relación al encuadramiento jurídico seleccionado, sostiene que se percibe un afán persecutorio desmedido, sin que
tenga sustento en las constancias de la causa, siendo incluso dudosa la posibilidad de existencia de concurso real
entre los distintos delitos, dada la coetaneidad de los supuestos hechos independientes, con una notoria
superposición temporal y espacial. 2. Corrida vista al señor Procurador General, postula la inadmisibilidad de la
presente revisión (fs. 26/30). 3. Como se reseñó en los puntos precedentes, en síntesis alega el compareciente que
la condena -luego de un procedimiento abreviado- a Sergio Villagrán a la pena de 15 años de prisión e
inhabilitación por igual tiempo como autor penalmente responsable de los delitos de portación ilegal de arma de
fuego de uso civil, robo calificado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y homicidio "criminis causae"
agravado por el uso de arma de fuego en tentativa, todo en concurso real, implicó una grave afectación a su
derecho constitucional de defensa, así como que la calificación legal y el monto de la pena impuesta resultaron
desproporcionadas, constituyendo el caso un supuesto de "injusticia manifiesta" que habilita la vía intentada. Y el
análisis de los planteos del Defensor me conduce a asignarle razón. Es que, se advierte de su relato un supuesto de
grave y manifiesta indefensión del justiciable -art. 18, C.N.-, que derivó en la aceptación por su parte de una
condena por una calificación legal y por un monto de pena de prisión que se vislumbran como manifiestamente
desmedidas teniendo en cuenta los hechos atribuidos y las constancias de la causa en relación al grado de injusto y
culpabilidad del autor, resultando por tanto cruel y lesiva de la finalidad de resocialización a la que ésta debe
aspirar -arts. 5.6, C.A.D.H. y 10.3 P.I.D.C.P.-. Más aún considerando que se aplicó en el caso la restricción

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prevista en el artículo 56 bis de la ley 24660 (en su momento propicié -en disidencia- la admisibilidad de la queja
interpuesta por el Defensor contra el rechazo del recurso de inconstitucionalidad incoado ante la confirmación de la
denegación de las salidas transitorias por tal motivo, vide A. y S. T. 291, pág. 416). 4. En función de lo expuesto,
entiendo que los motivos invocados por el presentante conducen a la necesidad de apartarse del criterio restrictivo
con que deben interpretarse las hipótesis legales de revisión, correspondiendo, por tanto, habilitar la vía intentada.
Es que, existen supuestos excepcionales en que la "iniquidad manifiesta" permite declarar admisible la revisión, si
es que es la única forma de subsanarla. En este sentido, ya he sostenido que "...igual podrá abrirse la vía y aun
acogerse el petitorio si de la condena en crisis se desprende palmariamente afectado el valor justicia, constituyendo
una regla de principio que se encuentra más allá del tipo procesal local particularmente aplicable..." (Erbetta,
Daniel; Orso, Tomás; Franceschetti, Gustavo; Chiara Díaz, Carlos: "Nuevo Código Procesal Penal de la Provincia
de Santa Fe Comentado Ley 12734", Ed. Zeus, Rosario, pág. 755). Y en este caso se alega una afectación de tal
tenor, considerando que, como se dijo, se ha presentado un claro caso de indefensión del imputado y se lo ha
condenado luego de celebrado un acuerdo en procedimiento abreviado en función de una calificación legal y a una
sanción que se vislumbraban como irrazonables teniendo en cuenta las constancias de la causa, afectándose la
proporcionalidad y la finalidad resocializadora de la pena privativa de libertad (arts. 18, C.N.; 5.6, C.A.D.H. y 10.3
P.I.D.C.P.). Propicio, en consecuencia, juzgar admisible la revisión interpuesta. Voto, pues, por la afirmativa. A la
misma cuestión, el señor Ministro doctor Falistocco dijo: El artículo 409 del Código Procesal Penal establece que
la acción de revisión penal debe concretarse a demostrar la existencia de alguna de las cuatro causales allí
estipuladas. La introducción de planteos encuadrados en los supuestos taxativamente enunciados en el referido
artículo resulta, entonces, condición para su admisión formal, pues sabido es que "[...] los motivos de revisión
penal son específicos e inextensibles" (Clariá Olmedo, Jorge A.; Derecho Procesal Penal; T. III; Córdoba; Marcos
Lerner; 1985; pág. 302). Tampoco puede soslayarse que la acción intentada constituye un remedio extraordinario
que reconoce como objeto a la sentencia condenatoria firme -pasada en autoridad de cosa juzgada-; todo lo cual
hace que el juicio de admisibilidad adquiera, en la materia, una significación especial -vide lo expuesto en la causa
"Arias" (A. y S. T. 149, pág. 138)-. Pues bien, el análisis del escrito bajo los lineamientos precedentemente
apuntados permite apreciar, sin dificultad, que los planteos del accionante resultan ajenos a la revisión, tal como
está regulada en el ordenamiento local. En efecto, al igual que es admitido por el propio compareciente, las
postulaciones que articula -alegando afectación al principio de congruencia, al derecho de defensa, cuestionando la
actividad probatoria que se desarrolló en el proceso penal y la pena acordada en el procedimiento abreviado- no
vienen a introducir elementos novedosos, ni hacen referencia a pruebas aparecidas con posterioridad a la condena,
pretendiendo un nuevo análisis de la causa dado que -a su criterio- el efectuado resultaría erróneo. Tampoco logra
el interesado convencer de que la cuestión aquí planteada sea análoga al caso "Cabrera" invocado, ni que se
configuren las "especialísimas circunstancias" del mismo para determinar la admisibilidad de la vía. Asimismo, en
referencia a la garantía de defensa en juicio, habiendo alegado el revisionista su afectación por no haber contado
con una defensa eficaz, debe señalarse que, en las circunstancias concretas expresadas por el peticionante, no se
advierte en el presente ninguno de los supuestos excepcionales en que este Tribunal acogió esa postulación (cfr. A.
y S. T. 270, pág. 185). Con esta premisa, sólo cabe agregar que de acuerdo al relato efectuado por el
compareciente, el imputado, contando con asistencia profesional, suscribió un acuerdo en virtud del cual se lo
condenó en fecha 7 de octubre del 2010 por los delitos de portación ilegal de arma de fuego de uso civil, robo
calificado por uso de arma de fuego en tentativa y homicidio "criminis causae" agravado por el uso de arma de
fuego en grado de tentativa a la pena de 15 años de prisión efectiva. Y si bien el interesado postula que a partir de
las irregularidades que -a su juicio- se configuraron en la causa se concluye "sin mayor esfuerzo" que su asistido
no se habría encontrado en condiciones de prestar un consentimiento válido para la celebración del mencionado
acuerdo, sus genéricas alegaciones resultan a todas luces insuficientes para convencer de que tal circunstancia
aconteciera en la especie. Con este panorama, ante la existencia de cosa juzgada y teniendo en cuenta que la
revisión penal no constituye una tercera instancia, sino que sólo encuentra andamiaje en las causales
específicamente tipificadas en la ley que no se advierten en el "sub judice", se concluye que la vía deviene
inadmisible. Voto, pues, por la negativa. A la misma cuestión, la señora Ministra doctora Gastaldi, el señor
Presidente doctor Gutiérrez y el señor Ministro doctor Spuler expresaron idénticos fundamentos a los expuestos por
el señor Ministro doctor Falistocco y votaron en igual sentido. A la segunda cuestión -en su caso, ¿es procedente?-,
el señor Ministro doctor Erbetta dijo: Atento al resultado obtenido al tratar la cuestión anterior, no cabe entrar a la
consideración de la procedencia. A la misma cuestión, el señor Ministro doctor Falistocco, la señora Ministra
doctora Gastaldi, el señor Presidente doctor Gutiérrez y el señor Ministro doctor Spuler expresaron idéntica razón a
la expuesta por el señor Ministro doctor Erbetta y votaron en igual sentido. A la tercera cuestión -en consecuencia,
¿qué resolución corresponde dictar?-, el señor Ministro doctor Erbetta dijo: Atento al resultado de las votaciones
efectuadas al tratar las cuestiones anteriores, corresponde juzgar inadmisible la revisión penal interpuesta. Así voto.
A la misma cuestión, el señor Ministro doctor Falistocco, la señora Ministra doctora Gastaldi, el señor Presidente

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doctor Gutiérrez y el señor Ministro doctor Spuler dijeron que la resolución que correspondía dictar era la
propuesta por el señor Ministro doctor Erbetta y así votaron. En mérito de los fundamentos del acuerdo que
antecede, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia RESOLVIÓ: Declarar inadmisible la revisión interpuesta.
Registrarlo y hacerlo saber. Con lo que concluyó el acto, firmando el señor Presidente y los señores Ministros, de
lo que doy fe. FDO.: GUTIÉRREZ - ERBETTA - FALISTOCCO - GASTALDI - SPULER - PORTILLA
(SECRETARIA) Tribunal de origen: Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal de Sentencia N° 2 de
Santa Fe. REFERENCIAS: Ministro Firmante: 31/5/2022 DR. ERBETTA Secretaria Firmante: 31/5/2022 DRA.
PORTILLA Se deja constancia que el presente acto jurisdiccional fue firmado por el señor Ministro y por quien
suscribe, en la fecha y hora indicada en el sistema informático del Poder Judicial de la Provincia, en forma digital
(Ley Nacional 25506; Decreto Reglamentario 2628/02; Ley Provincial 12491 y Acordada CSJSF n° 42 punto 3 de
fecha 11/10/06). Santa Fe, 31 de mayo de 2022. FDO.: DRA. PORTILLA (SECRETARIA)

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