El alba del clasicismo griego
Orígenes de las instituciones atenienses
Solón
Antecedentes: conflictos sociales en las ciudades helénicas que responden a
motivos económicos (distribución de la tierra, de los cargos públicos, etc. y
desigualdad dentro de la misma comunidad).
En Atenas, la agitación social procede de tres fuentes:
- Competitividad por la posesión de la tierra y por la representación en las
magistraturas (comerciantes enriquecidos por el comercio ultramarino vs
aristócratas).
- Rivalidad entre clases urbanas y rurales.
- Conflictos entre familias aristocráticas (Eupátridas).
Se nombra, a principios del siglo VI, a Solón (c. 638-558) como legislador
(nomothetes) y mediador (diallaktés) entre los grupos enfrentados, para evitar la
stasis (guerra civil).
Bajo Solón se propugna una constitución timocrática (gobiernan quienes poseen
cierto nivel de renta) que implanta reformas socioeconómicas e institucionales:
- División de los ciudadanos en cuatro estratos según su propiedad y renta.
Cancelación de las deudas (seisachtheia) y abolición de la esclavitud por
deudas.
- Reforma de la estructura de magistraturas del estado: ahora tienen que
rendir cuentas ante la asamblea de ciudadanos (ekklesía), en la que
predominan las clases medias. Todos los ciudadanos pueden formar parte de
la asamblea y formar tribunales (heliaía). El consejo (boulé) es una
agrupación de cuatrocientos hombres, cien de cada clase. Por último, el
Areópago es una agrupación de nobles que actúa como tribunal
constitucional.
Pisístrato
El siguiente periodo de la Atenas arcaica en el que se registran cambios propicios
a la democracia es la tiranía de Pisístrato (c. 607-527) y sus hijos (desde mediados
del s. VI hasta 510). Las reformas de Solón no agotaron la agitación social y
Pisístrato, un noble ateniense, consiguió imponerse en las luchas internas y
erigirse como tirano. Bajo el gobierno autoritario de esta familia se apartó a
muchas familias nobles de la política, debilitando así a la aristocracia como clase.
Mientras tanto, se otorgaron prebendas al pueblo para ganarse su favor,
permitiendo que el demos adquiriese más influencia en las instituciones.
Pisístrato no llegó a consolidar su poder, y aunque logró traspasarlo a sus hijos, el
asesinato de Hiparco en 514 convulsionó suficiente el panorama político para que
en 510 Hipias fuera expulsado por el clan Alcmeónida, con ayuda militar
espartana.
Clístenes y los Alcmeónidas
Los Alcmeónidas eran una familia noble muy involucrada en la vida política
durante la época de Pisístrato. Pasaron tiempo en el exilio por la violación de
Megacles del derecho de asilo tras la revuelta de Cilón, y también tras un conflicto
con Pisístrato. Más adelante sobornaron al oráculo de Delfos para que éste
vaticinase que era la voluntad de los dioses que Esparta liberase Atenas. La
creciente oposición a la tiranía tras la muerte de Pisístrato propició que finalmente
sus hijos fueran expulsados.
Quedaron así enfrentadas dos facciones, la de Clístenes y la de Iságoras. Clístenes
propuso reformas constitucionales para ganarse al pueblo pero Iságoras aprovechó
la maldición que caía sobre su familia por las acciones de Megacles para volver a
los espartanos en su contra. Las familias partidarias de Clístenes fueron exiliadas,
y Cleomenes, el rey espartano, trató de instaurar una oligarquía en Atenas con las
familias afines a Iságoras. Sin embargo, la población se rebeló hasta que los
espartanos abandonaron la ciudad. Los seguidores de Iságoras fueron condenados
a muerte y los exiliados llamados a volver. Se aprobaron por fin las reformas
clisténicas.
Las reformas de Clístenes
Las reformas
Son el paso decisivo hacia la democratización (508 ). Clístenes sustituye los
cuatro clanes patrimoniales por diez tribus ordenadas territorialmente. Se rompe
así la vinculación tradicional entre la población rural y una parte de la aristocracia.
Distribuida así, la ciudadanía se libraba del caciquismo de la nobleza local.
La idea clave es la isonomía, la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Atenas se
divide en tres zonas: ciudad, costa e interior. Se busca reducir la dependencia de
cada ciudadano con su clan y aumentar la del territorio para reducir la influencia
de la aristocracia. La reforma institucional consiste en:
- Elección por sorteo.
- La boulé aumenta a 500 miembros (diez por tribu) y se abre más a las clases
populares. Se le dota además de función legislativa: revisión de leyes
injustas y recusación de magistrados que abusen de su poder.
Así, el sistema ateniense queda caracterizado por tres instituciones (asamblea,
consejo y tribunales) en las que participan directamente los ciudadanos. La
asamblea, compuesta por hasta 40000 ciudadanos, se reunía ordinariamente unas
cuarenta veces al año y propugnaba leyes. El consejo, dirigido por un presidente
renovado a diario, preparaba la actividad legislativa. La heliaía, compuesta por
6000 jueces-jurados elegidos por sorteo anual, sirve como tribunal de cuentas y
constitucional (control del gobierno). Las atribuciones del Aerópago disminuyen.
(Nótese que todos estos cargos sólo eran accesibles a ciudadanos, es decir,
hombres descendientes de atenienses, quedando excluidos esclavos, extranjeros
(metecos) y mujeres en general; eso deja unos 40000 ciudadanos entre 300000
habitantes. En efecto Atenas era dependiente del exterior para su subsistencia,
que aseguró mediante el dominio marítimo y el comercio).
Otros factores
Si bien las reformas de Clístenes mejoraron la cohesión social y política, no fueron
el único acontecimiento responsable de ello. Las victorias sobre los persas en
Maratón (490) y Salamina (480) y, en general, la expansión militar ateniense,
permitieron superar los conflictos socio-económicos tradicionales.
Todos los ciudadanos participaban en el ejército: la nobleza en la caballería, la
clase media en la infantería hoplita y los pobres en la armada.
La tensión en los años previos a Pericles se encarna en dos figuras: el conservador
Cimón y el radical Efialtes. Tras ser Cimón expulsado de la ciudad, Efialtes reduce
aún más los privilegios del Aerópago e instaura el gobierno efectivo del demos.
El mito de la democracia
Si las escenas que solían representarse en esculturas o en grabados trataban hasta
el siglo VI temas mitológicos (provenientes de la Ilíada, por ejemplo), se empieza a
incluir entre ellos acontecimientos recientes pertenecientes a la vida política
(como es el caso del tiranicidio de Hiparco por Aristogitón y Harmodio; la
represión posterior volvió a la gente en contra de la tiranía hasta que fue
derrocada; los tiranicidas, elevados a símbolos de la lucha por la libertad y la
democracia). Es el comienzo del mito democrático ateniense.
El asesinato que da origen a todo esto fue un crimen pasional, no político, pero se
reinterpretó para alimentar la leyenda y fortalecer el nuevo régimen político por
afirmación del sentimiento democrático.
La apropiación del episodio tiene lugar en tres fases:
- Primero, Aristogitón y Harmodio son celebrados por la aristocracia por
haber eliminado al tirano que limitaba su poder.
- Luego, el hecho empieza a recordarse como acto de liberación.
- Finalmente, se reivindica como acto de afirmación de la democracia y la
constitución.
El sentimiento de cohesión en torno a los valores democráticos ayuda a Atenas
para confrontar a sus enemigos en los varios frentes que tiene abiertos (guerras
con los peloponesios, con los persas, conflictos comerciales, etc.). La veneración a
los tiranicidas se convierte en culto.
La propaganda creada en torno al asesinato de Hiparco sirve para conjurar la
amenaza del retorno de la oligarquía. Primero se temía un retorno de Hipias, que
lucha junto a los persas en Maratón. Derrotados éstos, el foco de la amenaza se
desplaza a la oligarquía ateniense, que se opone al sistema desde dentro, y a
Esparta.
La forja de la identidad helénica
La identidad griega
El principal cronista de los siglos VI y V (guerras médicas incluidas) es Heródoto
(c. 484-425). En su obra se encuentra una marcada contraposición entre occidente
y oriente. La oposición se expresa a través de las categorías políticas que definen a
ambas civilizaciones (democracia vs autoritarismo, etc.). Aquellos que no
pertenecen al ámbito cultural griego son extranjeros (bárbaros).
La identidad griega se funda sobre una lengua y religión comunes, conceptos
políticos similares y, en general, una cultura común (difusión de los poemas
homéricos en todas las ciudades). Además había grandes centros de culto
panhelénico (Delfos, Nemea, Corinto y Olimpia), festividades y competiciones como
los juegos píticos y olímpicos, e ideas como agón (competición) y paideia
(educación). Las nociones del justo medio y de la equidad se plasman, por ejemplo,
en un desarrollo urbanístico racional y orientado a las necesidades de la población
(que encontramos en poleis democráticas como Priene, Mileto, Turios o Atenas).
Los griegos y sus vecinos: de los Balcanes a Lidia
Tracios al Norte; guerrean contra ellos y se disputan territorios costeros del Egeo.
Egipto: los griegos admiraban esa civilización ya en crisis (arquitectura
monumental, ciencia, tecnología, medicina y religión); acudían allí a formarse y
comerciaban con ellos gracias al puerto comercial de Naucratis, cedido por el
faraón Amasis.
Había muchas ciudades griegas en la costa de Asia Menor (Éfeso, Mileto, Esmirna,
Samos, Focea, Colofón, Priene, etc.). La franja jónica prosperó gracias a su
posición privilegiada (ejercía como lugar de intercambio entre Lidia y Oriente y
Europa). Cultura cosmopolita y muy influyente intelectual y culturalmente.
Al Oeste de Jonia, Lidia era un territorio disputado por varios pueblos, hasta que
tras conocer con Creso una etapa de expansión militar, fue derrotada en 546 por el
persa Ciro II, que consolidó el dominio de esta civilización del Asia menor,
acercándola al Egeo.
El imperio persa
Imperio muy extenso y centrado en la figura del Rey de reyes, etc.
Las libertades griegas frente al despotismo oriental
De la obra de Esquilo y Heródoto se desprende que los persas consideran la
libertad como un valor colectivo, un logro conseguido por el pueblo en su conjunto
y en beneficio del mismo, para el cual no importa sacrificar pequeñas parcelas de
independencia personales (al contrario del individualismo de corte humanista
griego). La libertad de los persas la consiguió Ciro II al vencer a sus enemigos; así,
se propone que el nuevo rey Darío I sea el nuevo guardián de esa libertad: defensa
de la tiranía frente a la democracia.
Los griegos seguían con interés los progresos militares de los persas, aunque eran
conscientes de que un régimen semejante era ya intolerable en Grecia. La reflexión
de los griegos sobre el mejor modelo de gobierno queda plasmada en la obra de
Heródoto y de Esquilo (véase Los persas), que consolidan la visión de ambas
civilización como dos paradigmas políticos contrapuestos y afirman la identidad
griega.
Las Guerras Médicas
El levantamiento jonio y la primera campaña persa
Fricciones entre las ciudades jonias y el imperio persa escalaron hasta provocar un
conflicto (499) en el que las ciudades jonias solicitaron ayuda del resto de griegos
para revelarse contra los persas. Sólo Atenas, Eritrea y Eubea acudieron, aunque
las fuerzas griegas fueron derrotadas y Darío se hizo con el control de Jonia (toma
de Mileto en 494). Aprovechando su posición de fuerza y con la excusa de la
insurrección griega, el imperio persa se extendió por el Danubio hacia la Hélade
(con la connivencia de muchas ciudades griegas). Esparta y Atenas, sin embargo,
se mostraron siempre hostiles al invasor, llegando a ejecutar a sus embajadores.
La batalla de Maratón (490)
Derrota aplastante de los persas comandados por Datis, gracias a la
maniobrabilidad de la falange hoplita ateniense (al mando de Milcíades) en un
terreno que le era favorable. Victoria muy importante para la moral griega, que
cobró proporciones mitológicas en el imaginario griego.
La segunda campaña persa
En 483 Jerjes, nuevo Rey de reyes, prepara una ofensiva marítima y terrestre
mucho mayor, contando con tropas provenientes de muchas partes de su imperio y
con el apoyo de muchas islas y pueblos del mediterráneo (la diplomacia persa tenía
mucho alcance). En 481 una treintena de ciudades griegas, entre las que destacan
Atenas, Megara, Egina y Corinto encabezadas por Esparta, se unen en alianza
militar (symmachía).
La batalla de las Termópilas y la batalla naval de Artemision encienden los ánimos
griegos. Sin embargo, ante el avance de los persas, Atenas se da cuenta de que no
puede hacerles frente por tierra y decide, bajo la influencia de Temístocles, seguir
una estrategia arriesgada y comprometida basada en el poderío de la flota
ateniense (>200 trirremes). Ésta había sido fortalecida siguiendo las indicaciones
de Temístocles. Los atenienses abandonaron su ciudad, que quedó a merced del
saqueo persa, y se asentaron en la isla de Salamina.
Semejante desplazamiento sólo fue posible gracias a la cohesión social alcanzada
gracias a las reformas democráticas emprendidas por Clístenes. La flota se
convirtió en la columna vertebral de la democracia porque la autonomía política de
Atenas quedó supeditada a su triunfo y porque permitió la participación de las
clases populares en asuntos vitales para la supervivencia de la polis.
La batalla de Salamina (480) y el final de la guerra
Los griegos atraen a la flota persa, superior en número, al golfo Sarónico (frente al
Pireo), un lugar reducido en el que la maniobrabilidad superior de las naves
griegas (principalmente atenienses) sería determinante. Fingiendo la retirada, los
griegos atrajeron a los persas al canal que forma la isla de Salamina y allí
hundieron más de la mitad de su flota a lo largo del día. Perdido así su principal
recurso logístico, los persas hubieron de retirarse a sus bases de
aprovisionamiento.
La primavera siguiente (479) los hoplitas griegos liderados por Esparta derrotan a
los persas comandados por Mardonio. Así la amenaza persa queda definitivamente
anulada. Finalmente, la victoria naval de Mícale (otoño de 479) dio a los griegos
control total sobre el Egeo.
Atenas y la politización del mar
El servicio militar es condición para la participación en la vida política, y el servir
en la flota permitió a las clases populares cumplir con ese requisito (la clase media
era infantería y la nobleza caballería).
En los siglos VII y VI el poder político se había asociado a la anexión y de ciudades
y la posesión de tierras y, por tanto, a las tropas terrestres. Aunque varios pueblos
(fenicios, etruscos, etc.) contaron con capacidad marítima para el comercio o la
piratería, nunca antes de Atenas existió una flota al servicio de una ciudad que
sirviera a la vez de plataforma económica, institución social y arma política.
(Nótese que la decadencia de Atenas coincidirá con la pérdida del control de su
flota, y a su vez con un nuevo rumbo político).
Se habla de politización del mar porque a partir de ese momento histórico éste
será un espacio fundamental en el que se dirimirán muchas rivalidades, siendo
todas las grandes potencias (Cartago, Egipto ptolemaico, Roma) fuertes en ese
elemento.
El mundo de la época clásica
Ciudad, estado y comunidad
Hablar de la génesis de la polis, desde las luchas arcaicas entre clases hasta las
reformas. Derrota ideológica del modelo oligárquico espartano. Construcción del
mito (a partir de los tiranicidas, etc.). Consolidación con las guerras médicas.
Polis e identidad ciudadana
Los griegos tenían la conciencia de que lo característico de la polis era estar
concebida racionalmente, ser una producción del espíritu orientada al buen
funcionamiento de la comunidad. Eso era motivo de orgullo para los griegos, que
se sentían como un ejemplo para otros pueblos (y los atenienses para otras poleis).
Ejemplo: apropiación helenística del asentamiento fenicio Mainake (en Málaga).
Ejemplo: falange hoplítica como símbolo de la participación voluntaria en la
defensa de la polis y el compañerismo entre ciudadanos. (la armada como
institución integradora de las clases bajas).
La ilustración ateniense
Reformas del radical Efialtes. Producción escrita de Atenas (Heródoto, Tucídides)
que contribuye al mito. Logros arquitectónicos, esculturales, literarios (Esquilo,
Sófocles, etc.). Sofistas. El periodo de máxima expresión de la democracia coincide
con una enorme expresión cultural.
Política y religión en Atenas
Por otra parte, la pertenencia a la polis imponía obligaciones (servicio militar,
adoración pública de los dioses, aportaciones económicas para gastos militares o
religiosos, etc.). El castigo más grave que podía infligirse (a parte de la muerte)
era el exilio (ostracismo), la exclusión de la ciudad, que significaba la pérdida de la
condición de ciudadano y todos los aspectos identitarios que ésta conlleva.
Relación de ritos religiosos en la formación y el funcionamiento de la comunidad
(ejemplo: festival dedicado a Dionisio con representaciones teatrales seguidas de
asambleas. Participación de los dioses para explicar fenómenos. Influencia del
Oráculo de Delfos en decisiones políticas.
Educación cívica en Atenas: el teatro
Componente educativa. Tragedias: representación de conflictos sobre trasfondo
mítico para provocar reacción en el espectador. También las comedias
(Aristófanes, guerra del Pelóponeso) reflejan las preocupaciones cotidianas de la
época. Marzoa. “la comedia reconoce aquello que la tragedia es”. Suspensión
momentánea del drama. La tragedia pone en escena un drama en el que se juegan
los principios de la polis (ejemplo: Medea, la cuestión de la fidelidad, etc.),
mientras que la comedia reconoce abiertamente que esos principios están
perdiéndose y tematiza abiertamente esa pérdida, aunque cuando esto ocurre hay
algo ya irrecuperable. Ejemplo de Lisístrata: Atenas acaba de perder su flota en
Siracusa; Aristófanes presenta una manera de lograr la paz que rompe totalmente
con el orden establecido.
La sofística
Doble importancia: influencia en la filosofía política; influencia en la vida
intelectual de Atenas. Puesta en cuestión de la religión, cierta liberación del
hombre intelectual o autónomo del control mediante dispositivos ideológicos (“el
hombre es la medida de todas las cosas, etc.”). Quieren basar el orden social en la
razón y en principios antropológicos: negación de los valores absolutosconflictos
con Sócrates, representados en los diálogos de Platón (acusaciones de relativismo,
inmoralidad, afán de lucro…). La sofística choca con el entrelazamiento habitual
entre religión y política.
De la Pentecontecia a la crisis ateniense
La Pentecontecia (479-431)
Es la época que corresponde a los cincuenta años entre el final de las guerras
greco-persas y el principio de la guerra del Peloponeso. Esparta y Atenas
capitalizaron principalmente el triunfo contra Jerjes. Atenas se convirtió en la
primera potencia naval de la zona. Se erigió en protectora de Jonia e hizo alianzas
bilaterales con muchas ciudades del Egeo, evitando que éstas se aliaran entre sí
(los hombres fuertes aquí son Aristides y luego Cimón). Así Atenas se hizo con la
hegemonía de la liga helénica (o liga Ático Délica; fundada en 477), mientras que
Esparta continuó dominando la Liga del Peloponeso. La flota ateniense permite
intervenciones militares, aprovisionamiento de alimentos, e integración social.
De la expansión ateniense surgieron conflictos con otras ciudades griegas como
Corinto, Mégara y Egina, que no querían ceder sus zonas de influencia. Además,
aumentó la rivalidad con Esparta, que encarnaba un modelo de gobierno distinto y
una estrategia, basada en la infantería y el control terrestre, opuesta a la
ateniense. Pese a ser aliados al término de la guerra con los persas, la
desconfianza fue en aumento, especialmente bajo líderes antiespartanos como
Efialtes o Pericles. Además, la protección ateniense a sus aliados cobró un cariz
coercitivo; las contribuciones de éstos se convirtieron en tributos, y los intentos de
alejarse de la potencia reprimidos violentamente.
En 449 el ateniense Calias, de acuerdo con los deseos de Pericles de afianzar el
estatu quo, firmó un tratado de paz con los persas, en el que ambas potencias
acordaban respetar sus zonas de influencia (el mar Egeo para los griegos; Egipto,
Chipre y el Levante para los aqueménidas). Pericles quería afianzar la gloria de
Atenas, y la embelleció y dotó de grandes monumentos religiosos y culturales. Con
Pericles, la ciudad alcanzó su mayor esplendor, aunque oscurecen al personaje las
sombras de despotismo que su preponderante figura arrojaba sobre sus
conciudadanos. Tras su muerte, en 429, a comienzos de la Guerra del Peloponeso,
empezó el declive.
La ruptura más señalada con Esparta tuvo lugar con el aristócrata Cimón (c. 510-
450), que envió un contingente de tropas en apoyo de sus aliados y éstos los
rechazaron temiendo que los atenienses se volvieran contra ellos. Esto costó al
filoespartano Cimón diez años de ostracismo y el descrédito de sus políticas en
beneficio de Efialtes, partidario de alejarse de los oligarcas espartanos, limitar la
influencia de la aristocracia, y profundizar las reformas democráticas. Efialtes
aprovechó para mermar el poderío del Aerópago. Por lo demás, la carrera de
Cimón fue brillante, obteniendo éxitos militares y diplomáticos con persas y
miembros de la Liga Ático-Délica.
Pericles (495-429) siguió con la tendencia de Efialtes, reformando las instituciones
para reforzar el poder de decisión de la mayoría. Favoreció la implicación de las
clases bajas en política con la misthophoría, una renta en compensación por las
tareas que el ciudadano abandonaba para dedicarse a la política. Tucídides
reconoce a Pericles su respeto por la libertad individual y por sus mejoras de la
vida en comunidad. Sin embargo, este personaje encarna la ambivalencia del
esplendor ateniense, que se apoyaba en la explotación de sus socios y aliados.
Hacia la crisis de la democracia
Ya en la época muchos criticaron el sistema por no poner a los mejores al mando,
por ser una asamblea más ineficiente e inoperante que el mando de unos pocos, y
por registrarse casos de corrupción en el entramado burocrático que debía seguir
cualquier litigio. Ejemplo de Heródoto: Aristágoras de Mileto fue a Esparta a pedir
ayuda a Cleómenes contra los persas; rechazado por éste, fue a la asamblea
ateniense y prometió una fácil y lucrativa victoria, convenciendo al pueblo y
desencadenando así las Guerras Médicas. En general, se daba el problema de que
un demagogo convenciera al conjunto de la asamblea de algo de lo que sus
miembros se arrepentirían al día siguiente (lo cual, por casos como el de Cleón, se
aduce incluso como causa del desastre ateniense).
El éxito de la democracia coincide con los éxitos militares. Estos fomentan la
unidad de la polis frente al enemigo exterior; también alimenta la economía (cf.
Anderson).
Teoría y crítica de la democracia
La sofística proporcionó la base ideológica y teórica para la fundamentación de la
democracia. Mito de Protágoas: Zeus entregó a los hombres la justicia (dike) y el
respeto (aidós), que todos comparten, no como las demás artes, para convivir en
sociedad.
Blablabla lectura de mierda de Platón que lo pone como una respuesta a los
excesos democráticos de los sofistas y al declive de la democracia tras la guerra
con Esparta y la condena a Sócrates.
Se puede hablar de la contradicción que encarna Atenas, defendiendo la
democracia al tiempo que somete a sus vecinos, fomentando la superestructura
cultural sobre una base de mano de obra esclava, etc.