Bolilla 11
Bolilla 11
“Hacienda pública y orden económico - Delitos tributarios - Concepto - Distintos supuestos - Delitos relativos a los
recursos de la seguridad social - Delitos Fiscales - Represión del monopolio - Delitos Aduaneros”.
I.- INTRODUCCIÓN
Los delitos tributarios constituyen ilícitos integrantes de la denominada criminalidad económica cuyo bien jurídico
protegido es un interés macroeconómico y social, consistente en la hacienda pública.
En cuanto a la denominación del bien jurídico tutelado por el ilícito en cuestión, se considera que el bien jurídico
protegido por los tipos delictivos contemplados en el Régimen Penal Tributario Argentino es la hacienda pública del fisco
nacional, de los fiscos provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ello así, cualquier conducta ilícita que
afecte estos bienes jurídicos contraviene el orden público económico.
Chiara Díaz (1997:114) sostiene acertadamente que hay que buscar el bien jurídico de esta forma de criminalidad en el
deseo de proteger un interés macroeconómico y social, consistente en la Hacienda Pública, pero no en un sentido de
patrimonio del Fisco, sino como sistema de recaudación normal de ingresos para solventar el gasto público demandado
por la atención de los cometidos básicos del Estado. Ahí precisamente radica la diferencia entre un mero interés de
proteger la propiedad estatal con la consideración de la Hacienda Pública bajo la faz dinámica de permitir que los gastos
y la distribución de beneficios para amplios sectores de la sociedad queden asegurados con un régimen de ingresos de
tributos y de aportes constantes, al cual hay que proteger contra las conductas evasoras, convertidas en delitos fiscales y
contables.
La Cámara Nacional de Casación Penal Argentina, Sala I, expresó, al respecto que: ...el bien jurídico es de carácter macro
social y económico, siendo definible como la hacienda pública, término con el cual se pretende individualizar la actividad
económica financiera del Estado y que se constituye mediante la dinámica en dos aspectos: la recaudación tributaria y el
gasto público, unidos de hecho por la actividad económica del Estado moderno. Hay que buscar el bien jurídico en el
deseo de proteger un interés macroeconómico y social, consistente en la hacienda pública, pero no en un sentido de
patrimonio del fisco sino como sistema de recaudación normal de ingresos para solventar el gasto público, o sea bajo la
faz dinámica de permitir que los gastos y la distribución de beneficios para amplios sectores de la sociedad quede
asegurado con el régimen de tributos...".
El 7 de febrero de 1990 el Congreso de la Nación Argentina sancionó la Ley 23.771 de Régimen Penal Tributario
Argentino como una ley complementaria del Código Penal habiendo transformado algunas infracciones fiscales en
delitos dolosos reprimidos con pena de prisión, lo que implicó un cambio trascendental en el derecho tributario y penal
tributario.
La Ley 23.771 fue derogada por la Ley 24.769 Sancionada el 19 de diciembre de 1996, de Régimen Penal Tributario,
Delitos Tributarios, Delitos relativos a los Recursos de la Seguridad Social, Delitos fiscales Comunes, Disposiciones
Generales y Procedimientos Administrativo y Penal, sancionando con severísimas penas privativas de la libertad (prisión)
a los delitos tipificados por la ley de mención..
Posteriormente, por intermedio de la Ley 25.874 sancionada el 17 de diciembre de 2003 se sustituyó el artículo 15 de la
Ley 24.769 que incorporó los incisos b y c al mismo estableciendo una circunstancia genérica de agravante por la
concurrencia de dos o más personas. (inc. b) e introduce como un nuevo tipo penal, la asociación ilícita tributaria en el
inc. c.
El 22 de diciembre de 2011 se sancionó la Ley 26.735 que introdujo importantes modificaciones a la Ley 24.769 y al art.
76 bis del Código Penal: actualizó los montos de las condiciones objetivas de punibilidad, estableció la aplicabilidad de la
ley por las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, incorporó una nueva agravante al delito de evasión
tributaria (art. 2, inc. d), modificó el art. 16, eliminando la extinción de la acción penal tributaria y estableció una excusa
absolutoria, derogó el art. 19 y modificó el art. 20, creó nuevos tipos penales (art. 12 bis) e introdujo la punibilidad de las
personas jurídicas. Asimismo, se agregó un último párrafo al artículo 76 bis del Código Penal -que contempla la
suspensión del juicio a prueba- en el cual se establece la improcedencia de la suspensión del juicio a prueba respecto de
los delitos reprimidos por la Ley 24.769 y sus modificaciones.
Finalmente, la Ley 27.430 sancionada el 27 de diciembre de 2017, entre las diversas modificaciones que fueron
legisladas, mediante su art. 280 derogó la Ley 24.769 habiendo aprobado como Régimen Penal Tributario el texto
contenido en el Título IX de la Ley 27.430 (art. 279 ley citada) que rige actualmente. Se introdujeron, asimismo,
modificaciones, entre las que destaca las siguientes: se elevaron los montos de las condiciones objetivas de punibilidad,
e incorporó la utilización de una persona jurídica para la comisión del delito de evasión agravada. Además, se incluyó un
monto mínimo para el tipo penal de evasión agravada mediante la utilización de facturas apócrifas o documentos
equivalentes (artículo 2, inciso d), se modificaron las sanciones impuestas cuando los hechos delictivos hubieren sido
realizados en nombre, o con la intervención, o en beneficio de una persona de existencia ideal (artículo 13), habiéndose
eliminado la sanción para personas jurídicas anteriormente legislada consistente en una multa. Además, se prevé que la
acción penal se extinguirá si se aceptan y cancelan en forma incondicional y total las obligaciones evadidas,
aprovechadas o percibidas indebidamente y sus accesorios, hasta los treinta (30) días hábiles posteriores al acto
procesal por el cual se notifique fehacientemente la imputación penal que se le formula; beneficio que se otorgará por
única vez a cada persona humana o jurídica obligada (artículo 16) y se modificó el art. 19 imponiendo límites al fisco para
formular la denuncia penal.
IV.- LEY VIGENTE 27.430 DESDE DICIEMBRE DEL AÑO 2017 - ESQUEMA DE LA DE REFORMA TRIBUTARIA N° 27.430
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El Título II - DELITOS RELATIVOS A LOS RECURSOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL: Abarca desde el art. 5 al art. 7.
El Título III - DELITOS FISCALES COMUNES: Abarca desde el art. 8 al art. 11.
El Título IV - DISPOSICIONES GENERALES: Contiene el delito de Asociación Ilícita Fiscal, en el art. 15 – Inc. C, que no se
modificó en ningún aspecto.
Esta ley mediante su art. 280 derogó la Ley 24.769 habiendo aprobado como Régimen Penal Tributario el texto
contenido en el Título IX de la Ley 27.430 (art. 279 ley citada) que rige actualmente. Se introdujeron, asimismo,
modificaciones, entre las que destaca las siguientes:
2).- Se incorporó la utilización de una persona jurídica para la comisión del delito de evasión agravada:
3).- Se incluyó un monto mínimo para el tipo penal de evasión agravada mediante la utilización de facturas apócrifas o
documentos equivalentes (artículo 2, inciso d)
4).- Se modificaron las sanciones impuestas cuando los hechos delictivos hubieren sido realizados en nombre, o con la
intervención, o en beneficio de una persona de existencia ideal (artículo 13), habiéndose eliminado la sanción para
personas jurídicas anteriormente legisladas consistente en una multa.
5).- Se prevé que la acción penal se extinguirá si se aceptan y cancelan en forma incondicional y total las obligaciones
evadidas, aprovechadas o percibidas indebidamente y sus accesorios, hasta los treinta (30) días hábiles posteriores al
acto procesal por el cual se notifique fehacientemente la imputación penal que se le formula; beneficio que se otorgará
por única vez a cada persona humana o jurídica obligada (artículo 16)
6).- Se modificó el art. 19 imponiendo límites al fisco para formular la denuncia penal.
1).- EVASION SIMPLE: (ART. 1) “Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6) años el obligado que mediante
declaraciones engañosas, ocultaciones maliciosas, o cualquier otro ardid o engaño, sea por acción o por omisión,
evadiere total o parcialmente el pago de tributos al fisco nacional, al fisco provincial o a la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, siempre que el monto evadido excediere la suma de un millón quinientos mil de pesos ($ 1.500.000) por cada
tributo y por cada ejercicio anual, aun cuando se, tratare de un tributo instantáneo o de período fiscal inferior a un (1)
año.
Para los supuestos de tributos locales, la condición objetiva de punibilidad establecida en el párrafo anterior se
considerará para cada jurisdicción en que se hubiere cometido la evasión”.
ANÁLISIS: El último párrafo del artículo fue introducido por ésta Ley y es una novedad. En efecto, se refiere a los
impuestos provinciales como los Ingresos Brutos o el Impuesto a los Sellos. El párrafo no ofrece dudas, la evasión debe
darse en cada jurisdicción y por el monto mencionado en concepto de capital, es decir $1.500.000 por el impuesto a los
Ingresos Brutos. No están incluidos las multas e intereses.
La palabra “evasión fiscal o previsional” en todos los casos implica que se omite pagar lo que se debe por ley. Evasión es
no pagar lo que se debe, pero mediante la utilización de algún ardid o engaño.
El artículo 1° que estamos analizando describe una figura de resultado o de perjuicio patrimonial cuyos elementos
tipificantes son:
ACCIÓN TÍPICA: Evasión total o parcial de tributos nacionales, provinciales y de la C.A.B.A. El objetivo buscado en este
tipo de maniobras, es una ventaja, disminución o eliminación total o parcial de la obligación tributaria que le
corresponde al contribuyente.
CONDICIÓN OBJETIVA DE PUNIBILIDAD: Que el monto evadido exceda de $ 1.500.0003 por cada tributo y por cada
ejercicio o período fiscal. El monto solo se refiere al capital. Las multas e intereses no están comprendidos.
El tipo legal elimina una vieja discusión sobre si el monto era un elemento del tipo o una condición objetiva de
punibilidad, que tiene efectos en materia de error.
Con la nueva redacción queda claro que el monto es una condición objetiva de punibilidad: el segundo párrafo dice “…la
condición objetiva de punibilidad”, con lo cual no puede existir más dudas al respecto.
Soler, explica que el ardid es “el astuto despliegue de medios engañosos”, en el que se requiere “el despliegue
intencional de alguna actividad cuyo efecto sea el de hacer aparecer, a los ojos de cierto sujeto, una situación falsa como
verdadera y determinante”.
Entiendo que el ardid es cualquier artificio o medio empleado hábil y mañosamente para el logro de algún intento,
mientras que engaño es la falta de verdad en lo que se dice o se hace, o en otros términos, que el sujeto pasivo padezca
el error que es su consecuencia.
Puede decirse entonces que el concepto de engaño cubre la forma activa (ardid o despliegue externo de medios
dirigidos a disimular la real capacidad contributiva) sin que sea dable considerar incurso en un comportamiento delictivo
el contribuyente que incumpla ciertos deberes fiscales, tales como resultan ser la falta de presentación de declaraciones
juradas o la presentación de declaraciones juradas inexactas. En todo caso resulta imprescindible que el ardid o engaño
utilizado sea o resulte apto para producir el error al Fisco Nacional o Provincial.
Las maniobras descriptas no tienen por objeto hacer incurrir al fisco en error y de tal manera, apoderarse de su
patrimonio. Lo que se quiere, mediante el astuto despliegue de maniobras ardidosas o engañosas, es que el fisco no
advierta que sufrió el daño, quedando de tal manera el delito impune. Para ello, dice, es requisito esencial que sea
idóneo, es decir, debe tener la aptitud suficiente para burlar al Fisco.
Así, debe incorporar un artificio o engaño, una puesta en escena capaz de inducir a error a la administración
impidiéndole el conocimiento exacto de la deuda tributaria.
Si bien el medio genérico es el ardid o engaño, se establecen dos medios más, las declaraciones engañosas y las
ocultaciones maliciosas.
En estos casos, se trata de información o documentación que es exigida por el Fisco o que el Contribuyente debe
obligatoriamente brindar, y a la cual se la ha dado la apariencia de verdadera, siendo falsa.
La puesta en escena no necesariamente debe encontrarse en las DDJJ o en la información brindada al Fisco, puede
generarse en una factura apócrifa o de alguna empresa inexistente. En este caso el engaño se focaliza en la
documentación de terceros, sin la cual no podría haberse reducido su carga tributaria en el IVA o en GANANCIAS.
CARÁCTER DEL ILÍCITO: Es un delito de resultado, que consiste en el perjuicio fiscal por el incumplimiento de un deber
sustantivo.
ELEMENTO SUBJETIVO: El dolo en la acción típica, exige una intención específica, que va más allá del mero “no pago” de
tributos. Se requiere un dolo específico, que es la intención de defraudar. El sujeto debe tener conciencia de que se está
utilizando un ardid o engaño con el cual se va a perjudicar al fisco por el hecho de no pagar lo que por ley corresponde.
Es una figura de daño concreto. Por lo tanto, no solo debe haber un daño concreto al fisco, sino que además, debe
superar el monto de $1.500.000 establecido como condición objetiva de punibilidad.
CONSUMACIÓN: El delito se consuma al efectuar las presentaciones, realizar las ocultaciones o instrumentar o
perfeccionar el ardid o engaño por una cifra superior a la señalada.
EVASION AGRAVADA: (ART. 2) “La pena será de tres (3) años y seis (6) meses a nueve (9) años de prisión cuando en el
caso del artículo 1° se comprobare cualquiera de los siguientes supuestos:
a) El monto evadido superare la suma de quince millones de pesos ($ 15.000.000);
b) Hubieren intervenido persona o personas humanas o jurídicas o entidades interpuestas, o se hubieren utilizado
estructuras, negocios, patrimonios de afectación, instrumentos fiduciarios y/o jurisdicciones no cooperantes, para ocultar
la identidad o dificultar la identificación del verdadero sujeto obligado y el monto evadido superare la suma de dos
millones de pesos ($ 2.000.000);
ANÁLISIS: El Art. 2° de la Ley N° 27.430 mantiene la misma estructura que en la ley anterior. La novedad está en la
actualización de los montos punibles y específicamente el último supuesto, sobre facturas apócrifas, ahora exige un
monto como condición objetiva de punibilidad.
c) Por utilizar fraudulentamente exenciones, desgravaciones, diferimientos, liberaciones, reducciones o cualquier otro
tipo de beneficios fiscales, y el monto evadido por tal concepto superare la suma de $ 2.000.000.
d) Cuando hubiere mediado la utilización total o parcial de facturas o cualquier otro documento equivalente, ideológica
o materialmente falsos, siempre que el perjuicio generado por tal concepto superare la suma de $1.500.000.
ACCIÓN TÍPICA: Las enunciadas en el Art. 1° y probadas. Para que se aplique la agravante se requiere que se configure
cualquiera de los supuestos enunciados en el tipo legal, pues la norma dice expresamente cuando “se verificare
cualquiera de los siguientes supuestos”. De aquí surge que si se configura cualquiera de estos supuestos, corresponde la
sanción más severa.
1).- EL MONTO EXCLUSIVAMENTE: Este supuesto se configura cuando el monto supera la suma de $15.000.000,- por
impuesto y por ejercicio anual, sin intereses, ni multas, solo capital. Anteriormente el monto era de $ 4.000.000.
El inc. B establece dos parámetros o elementos que deben actuar en conjunto: la evasión debe haber sido cometida con
la intervención de persona o personas interpuestas (testaferros u hombre de paja), y que el monto de la operación sea
de $ 2.000.000.
La figura del testaferro es utilizada, por ejemplo, cuando una persona por cualquier motivo o razón no quiere aparecer
como titular de la operación.
El ejemplo clásico es cuando se pretende comprar parte o todo un paquete de acciones del cual ya se posee la mitad,
motivo por el cual los titulares de dichas acciones se resistirían a venderle a ese socio o lo harían por un precio mayor.
Otro supuesto es cuando un cónyuge adquiere bienes por medio de testaferros para ocultárselo al otro cónyuge con
quien tramita el divorcio.
La norma en la redacción anterior generó dudas al referirse a “Persona o Personas” sin especificar si eran físicas o
jurídicas.
En materia tributaria y en este tipo de cuestiones es habitual que los “holdings” sean este tipo de personas interpuestas.
Por lo tanto se admite que pueda ser una u otra.
Para que se configure esta agravante se debe realizar el fraude y el monto debe ser superior a $ 2.000.000.- En la Ley N°
24.769 se dispuso la condición objetiva de punibilidad por $ 800.000.-
Un ejemplo que suele darse es: “una sociedad obtuvo un beneficio fiscal, exención de impuesto a las ganancias, porque
su objetivo era la creación de una biblioteca pública, y nunca se dispuso de un libro para algún vecino.
Otro ejemplo, una empresa obtiene un diferimiento de impuestos con respecto a 1000 hectáreas para la producción de
aceitunas y aceite de oliva, y ni siquiera se ha desmalezado el 10% de esa superficie.
4).- UTILIZACIÓN TOTAL O PARCIAL DE FACTURAS O CUALQUIER OTRO DOCUMENTO EQUIVALENTE, IDEOLÓGICA O
MATERIALMENTE FALSOS Y SIEMPRE QUE EL PERJUICIO GENERADO POR TAL CONCEPTO SUPERARE LA SUMA DE UN
MILLÓN QUINIENTOS MIL DE PESOS ($ 1.500.000).
-FACTURA APÓCRIFA: es el reconocimiento de un servicio o una adquisición de bienes ficta, su inclusión dentro de los
registros contables, la instrumentación de un circuito de pago, la realización de las retenciones impositivas
correspondientes, es decir, una verdadera “puesta en escena”̈ con la intención de ocultar la maniobra evasiva.
a) Aquel contribuyente que emite una factura consignando un importe determinado a un tercero, y en el duplicado de la
factura altera el importe correspondiente a la base imponible a los efectos de determinar un impuesto en defecto;
b) El obligado que utiliza ̈talonarios mellizos emitiendo comprobantes a los adquirentes que no se corresponden en su
cuantía con los que registra en su contabilidad y conforman la base de los tributos.
En la Ley N° 24.769 esta agravante no contenía un monto específico como condición objetiva de punibilidad, a diferencia
de las demás agravantes del artículo en análisis. Sin embargo la doctrina interpretó que se reprimía el uso de facturas
apócrifas por el monto $ 400.000 establecido en el tipo básico. Actualmente esa duda desapareció al establecer la figura
el monto del perjuicio, es decir, el uso de facturas apócrifas por un monto superior a $ 1.500.000.
El incumplimiento empresarial implica un perjuicio a los empleados, pone en riesgo la sustentabilidad del sistema y
puede dificultar a largo plazo el acceso a una prestación jubilatoria acorde por parte de los futuros beneficiarios.
ARTÍCULO 5°.- “Evasión simple. Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6) años el obligado que, mediante
declaraciones engañosas, ocultaciones maliciosas, o cualquier otro ardid o engaño, sea por acción o por omisión,
evadiere parcial o totalmente al fisco nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el pago de aportes o
contribuciones, o ambos conjuntamente, correspondientes al sistema de la seguridad social, siempre que el monto
evadido excediere la suma de doscientos mil pesos ($ 200.000) por cada mes”.
BIEN JURÍDICO: El bien jurídico protegido en los delitos previsionales es el sistema de seguridad social, o más
específicamente, la protección de las expectativas de recaudación de los recursos de la seguridad social. Durante
muchos años existió un doble régimen previsional que se componía por el sistema estatal de reparto y por el sistema de
capitalización individual privado, pero con la sanción de la ley 26.425, se unificó el Sistema Integrado de Jubilaciones y
Pensiones en un único régimen previsional público que se denomina Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
SUJETO ACTIVO: La ley utiliza nuevamente el término “el obligado” por lo que solamente pueden incurrir en este delito
quienes tienen el deber de realizar aportes al sistema de seguridad social. Comprende a los empleadores con relación a
las contribuciones que deben pagar por sus empleados y a los trabajadores autónomos por el depósito de sus propios
aportes.
ACCIÓN TÍPICA: Consiste en “evadir”. Nos remitimos al art. 1, en el sentido de resaltar que la mera omisión de efectuar
el depósito no constituye delito. Si no hay “ardid”, no puede haber imputación.
La evasión incluye a las contribuciones de los empleadores por los trabajadores en relación de dependencia y el aporte
personal de los mismos, a los aportes que deben hacer los trabajadores autónomos, a los aportes y contribuciones a la
Administración Nacional del Seguro de Salud y a las obras sociales, como así también las asignaciones familiares.
En relación a las obligaciones deben ser incluidas, en un caso de evasión previsional que fuera denunciado por un
empleado de un estudio jurídico, se resolvió que “atribuyéndose al imputado haber evadido el pago de los aportes o
contribuciones a que estaba obligado con los organismos nacionales de seguridad social... la verificación de la
denunciada evasión de las obligaciones previsionales debe efectuarse por período, en relación al conjunto de los
dependientes y no por individuo. Independientemente de que sólo denuncie una persona, el aporte o contribución que
se imputa evadido en el caso de autos, no resulta divisible por dependiente, sino por período mensual…Lo propuesto no
implica una indebida ampliación del objeto de la causa, toda vez que tratándose cada período de un hecho único en la
relación del obligado con el organismo recaudador…(C.N. Penal Económico, sala A, “Fargosi, Horacio Pedro s/ ley
23.771” 1998/09/03).
TIPO SUBJETIVO: Es un delito doloso, en el que no parece admisible el dolo eventual, dada la necesaria existencia del
ardid.
CONSUMACIÓN: El delito se consuma el día que vence la obligación de depositar los aportes y contribuciones. Si son
vencimientos diferentes, se consuma el día en que, dentro del mismo período, lo evadido supera $ 80.000.
ARTÍCULO 6°.- “Evasión agravada. La prisión a aplicar se elevará de tres (3) años y seis (6) meses a nueve (9) años
cuando en el caso del artículo 5°, por cada mes, se comprobare cualquiera de los siguientes supuestos:
a) El monto evadido superare la suma de un millón de pesos ($ 1.000.000);
b) Hubieren intervenido persona o personas humanas o jurídicas o entidades interpuestas, o se hubieren utilizado
estructuras, negocios, patrimonios de afectación y/o instrumentos fiduciarios, para ocultar la identidad o dificultar la
identificación del verdadero sujeto obligado y el monto evadido superare la suma de cuatrocientos mil pesos ($ 400.000);
ARTÍCULO 7°.- “Apropiación indebida de recursos de la seguridad social. Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6)
años el empleador que no depositare total o parcialmente dentro de los treinta (30) días corridos de vencido el plazo de
ingreso, el importe de los aportes retenidos a sus dependientes con destino al sistema de la seguridad social, siempre que
el monto no ingresado superase la suma de cien mil pesos ($ 100.000), por cada mes.
Idéntica sanción tendrá el agente de retención o percepción de los recursos de la seguridad social que no depositare total
o parcialmente, dentro de los treinta (30) días corridos de vencido el plazo de ingreso, el importe retenido o percibido,
siempre que el monto no ingresado superase la suma de cien mil pesos ($ 100.000), por cada mes”.
ARTÍCULO 8°.- “Obtención fraudulenta de beneficios fiscales. Será reprimido con prisión de uno (1) a seis (6) años el que
mediante declaraciones engañosas, ocultaciones maliciosas o cualquier otro ardid o engaño, sea por acción o por
omisión, obtuviere un reconocimiento, certificación o autorización para gozar de una exención, desgravación,
diferimiento, liberación, reducción, reintegro, recupero o devolución, tributaria o de la seguridad social, al fisco nacional,
provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.
Estamos ante un tipo de peligro. En efecto, adelanta la punición a acciones que no generan el perjuicio patrimonial que
sí acarrean el resto de los tipos penales analizados hasta ahora.
SUJETO ACTIVO: El tipo no utiliza la misma redacción que la de los artículos anteriores. Bajo la frase “el que”, extiende la
punibilidad no sólo al obligado que utiliza el ardid para obtener el reconocimiento, certificación o autorización para
luego cometer una evasión propiamente dicha, sino que incluye a cualquiera que lo haga para otro.
ACCIÓN TÍPICA: Consiste en “obtener” un reconocimiento, certificación o autorización para gozar de los beneficios
tributarios que se mencionan en el artículo. La interpretación del término “obtener” no debe ser literal, en el sentido de
una efectiva recepción de un documento respecto del cual se obtiene la tenencia, sino que basta con una exteriorización
del organismo estatal de un acto administrativo por medio del cual se otorga alguno de los beneficios incluidos.
TIPO SUBJETIVO: Es un tipo doloso, que exige dolo directo, dada la necesaria existencia de un ardid.
CONSUMACIÓN Y TENTATIVA: La consumación opera con la obtención del reconocimiento, certificación o autorización,
sin ser necesaria la efectiva utilización del beneficio. La tentativa del tipo del art. 4 configuraría una tentativa de otra
tentativa. Si bien puede ser dogmáticamente admisible, su admisión puede chocar con el principio de lesividad.
RELACIÓN CON OTRAS FIGURAS: Con la evasión tributaria y sus figuras agravadas. En la figura bajo análisis, “el siguiente
paso de acción que razonablemente puede imaginarse proyectará el autor que ya haya cometido la conducta del artículo
4 será —más allá de la consumación formal, ya ocurrida, del tipo penal previsto por el artículo—, la efectiva utilización
del reconocimiento, certificación o autorización, lo cual completaría la defraudación tributaria”. La jurisprudencia ha
entendido que el concurso que media entre los arts. 1 y 4 de la ley 24.769 en cuanto al engaño empleado —declaración
engañosa— es en forma ideal (art. 54) (TOral Penal Económico N° 2, “Muñiz Carlos Antonio”, 2007/09/04)
ARTÍCULO 9°.- “Insolvencia fiscal fraudulenta. Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6) años el que habiendo
tomado conocimiento de la iniciación de un procedimiento administrativo o judicial tendiente a la determinación o cobro
de obligaciones tributarias o de aportes y contribuciones de la seguridad social nacional, provincial o de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, o derivadas de la aplicación de sanciones pecuniarias, provocare o agravare la insolvencia,
propia o ajena, frustrando en todo o en parte el cumplimiento de tales obligaciones”.
SUJETO ACTIVO: La doctrina es unívoca en el sentido de que puede ser cualquier persona.
ACCIÓN TÍPICA: Consiste en provocar o agravar la insolvencia propia o ajena. Para un sector de la doctrina, no hace falta
que la insolvencia haya sido judicialmente declarada, postura que D´Alessio considera correcta. Insolvencia implica “un
estado, más o menos permanente, que impide al deudor hacer frente a las obligaciones asumidas. La realización de
cualquier acto material o jurídico que genere una deuda o disminuya el activo es una conducta que disminuye el
patrimonio. En estos casos, se trata de conductas que tienden a la insolvencia, más allá de que es probable que, ex post,
ésta no se produzca” (Orce Y Trovato)
La ley no ejemplifica los medios comisivos por los cuales puede lograrse la insolvencia. Puede ser ocultación de bienes,
venta a precio vil, actos simulados.
OBJETO DE LA ACCIÓN: La acción puede recaer sobre cualquier objeto material o inmaterial susceptible de valor
pecuniario del patrimonio del deudor, incluyendo títulos, créditos o valores. No se incluyen los derechos no
patrimoniales o aquellos que por ley queden excluidos (por ej, el bien de familia, ley 14.394). La renuncia al trabajo no
puede nunca constituir objeto de la acción.
TIPO SUBJETIVO: Es un delito de doloso. Requiere un conocimiento especial previo, producto de una notificación
fehaciente.
CONSUMACIÓN Y TENTATIVA: Es un tipo de resultado que se consuma “con la frustración total o parcial del cobro del
objeto del delito. Ello sucede cuando, ante la ejecución de la sentencia condenatoria, faltan bienes suficientes para
satisfacer la pretensión y ello se debe a la insolvencia provocada o agravada del deudor”.
Admite tentativa, ya sea para los casos de flagrancia, como la quema de un bien propio, o porque “el iter criminis” no
sea concluido íntegramente, quedando pues el reproche en grado de tentativa si median tales maniobras maliciosas y se
concreta únicamente la insolvencia del obligado en razón de ellas, pero no la frustración en todo o en parte del
cumplimiento de tales obligaciones.
ARTÍCULO 10.- “Simulación dolosa de cancelación de obligaciones. Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6) años
el que mediante registraciones o comprobantes falsos, declaraciones juradas engañosas o falsas o cualquier otro ardid o
engaño, simulare la cancelación total o parcial de obligaciones tributarias o de recursos de la seguridad social nacional,
provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o derivadas de la aplicación de sanciones pecuniarias, sean
obligaciones propias o de terceros, siempre que el monto simulado superare la suma de quinientos mil pesos ($ 500.000)
por cada ejercicio anual en el caso de obligaciones tributarias y sus sanciones, y la suma de cien mil pesos ($ 100.000) por
cada mes, en el caso de recursos de la seguridad social y sus sanciones”.
El tipo penal no es otra cosa que una de las posibles manifestaciones de la evasión o defraudación tributaria normada
por el art. 1, si se trata de aportes o contribuciones de la seguridad social. En efecto, quien simula un pago mediante un
ardid o engaño, en este caso ejemplificado con la presentación de una registración o comprobante falso, no hace otra
cosa que estafar o defraudar al Fisco. Se trata de un fraude al fisco en el que el autor despliega un ardid; y en este
artículo se describe un tipo de ardid específico.
SUJETO ACTIVO: Es un delicta comunia, que puede ser perfeccionado por cualquier persona, ya sea por obligaciones
propias o de terceros, incluyendo a los agentes de retención o percepción e incluso a los trabajadores autónomos.
SUJETO PASIVO: Es el Fisco. En un caso de un proceso concursal ante un juzgado comercial en el que se había
presentado una resolución apócrifa de la AFIP, la jurisprudencia ha decretado que “...la presentación de una resolución
apócrifa ante un juzgado comercial en el cual tramita la quiebra del contribuyente para que se tenga por satisfecho el
crédito reclamado por la AFIP-DGI no resulta una maniobra tendiente a vulnerar las funciones de control del organismo
recaudador por medio de la simulación, ante aquel organismo o algún tercero en el cual se encuentre delegada aquella
función, del pago de las obligaciones tributarias o previsionales, sino que la maniobra engañosa desarrollada tiene como
destinatario al magistrado a cargo del Tribunal comercial, cuya jurisdicción no es una función delegada por el organismo
recaudador ni tiene en mira finalidades similares al control que aquel. Por lo tanto, los hechos que constituyen el objeto
procesal carecen de subsunción en el tipo penal del artículo 11 de la ley 24.769. (CNPenal Económico, sala B, “Núñez,
Luis Eduardo s/ simulación dolosa de pago. Incidente de apelación del auto de procesamiento; 2006/11/14)
ACCIÓN TÍPICA: Consiste en “simular”, que implica aparentar el pago total o parcial de deudas tributarias o previsionales
ante el fisco. Simular puede ser entendido como “la representación falsa de una cosa, la imitación de lo real. El tipo
menciona como medios comisivos a las “registraciones o comprobantes falsos” Existe acuerdo en que la ley es
meramente ejemplificativa. Las maniobras ardidosas deben ser lo suficientemente idóneas para engañar al Fisco.
CONSUMACIÓN Y TENTATIVA: El delito se consuma con la presentación ante el organismo recaudador de las
registraciones o los comprobantes falsos. Estamos, en consecuencia, ante un delito de lesión, que admite tentativa en el
caso de que la administración no incurra en error.
ARTÍCULO 11.- “Alteración dolosa de registros. Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6) años el que de cualquier
modo sustrajere, suprimiere, ocultare, adulterare, modificare o inutilizare:
a) Los registros o soportes documentales o informáticos del fisco nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, relativos a las obligaciones tributarias o de los recursos de la seguridad social, con el propósito de disimular la real
situación fiscal de un obligado;
b) Los sistemas informáticos o equipos electrónicos, suministrados, autorizados u homologados por el fisco nacional,
provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, siempre y cuando dicha conducta fuere susceptible de provocar
perjuicio y no resulte un delito más severamente penado”.
ARTÍCULO 12.- “Las escalas penales se incrementarán en un tercio del mínimo y del máximo, para el funcionario o
empleado público que, en ejercicio o en ocasión de sus funciones, tomase parte de los delitos previstos en esta ley.
En tales casos, se impondrá además la inhabilitación perpetua para desempeñarse en la función pública”.
De la lectura del artículo surge que, a través de los medios comisivos que se describen, si se logra disimular la real
situación fiscal de un obligado, se produciría, eventualmente, un perjuicio patrimonial al Fisco, puesto que éste no
recibiría las sumas que le son debidas. Ello no sería otra cosa que una tentativa de defraudación tributaria. El legislador
adelanta la punición a estadios previos a la consumación del perjuicio. Además, le impone la misma escala penal que en
el caso del art. 1 de la ley, lo que encuentra su justificación, en que se ha decidido proteger a los registros con mayor
intensidad del resto de las estafas.
SUJETO ACTIVO: Puede ser perfeccionado por cualquier persona, por lo que configura un delicta comunia. Lo más
probable es que sea llevado a cabo por un empleado del organismo recaudador, pero nada impide que sea realizado por
un tercero que furtivamente, acceda a los registros o soportes documentales o bien a las redes informáticas del ente.
SUJETO PASIVO: Es el Fisco, a través de los órganos de aplicación competentes respecto de los tributos y de los aportes y
contribuciones de la Seguridad Social.
ACCIONES TÍPICAS: Consisten en sustraer, suprimir, ocultar, adulterar, modificar o inutilizar registros o soportes
documentales o informáticos.
“Sustraer”: consiste en apartar, separar o extraer un instrumento (libro, diskette, disco rígido) que contiene datos, de
modo que éstos no puedan ser consultados; “Suprimir” significa hacer desaparecer; “Ocultar” es esconder, tapar,
disfrazar o encubrir a la vista; “Adulterar” es falsificar; “Modificar” implica cambiar algo, debiéndose entender como
sinónimo de falsificar; “Inutilizar” consiste en hacer inútil, vana o nula una cosa.
TIPO SUBJETIVO: Es un delito doloso, de dolo directo. Requiere, además, un especial elemento subjetivo distinto del
dolo, plasmado bajo la fórmula “con el propósito de disimular la real situación fiscal de un obligado”.
CONSUMACIÓN: Existe consenso de que estamos ante un tipo de peligro. No requiere un resultado concreto, sino que
se consuma por la alteración de los registros o soportes con el propósito expreso que señala la ley.
ARTÍCULO 13.- “Cuando alguno de los hechos previstos en esta ley hubiere sido ejecutado en nombre, con la ayuda o en
beneficio de una persona de existencia ideal, una mera asociación de hecho o un ente que a pesar de no tener calidad de
sujeto de derecho las normas le atribuyan condición de obligado, la pena de prisión se aplicará a los directores, gerentes,
síndicos, miembros del consejo de vigilancia, administradores, mandatarios, representantes o autorizados que hubiesen
intervenido en el hecho punible inclusive cuando el acto que hubiera servido de fundamento a la representación sea
ineficaz.
Cuando los hechos delictivos previstos en esta ley hubieren sido realizados en nombre o con la intervención, o en
beneficio de una persona de existencia ideal, se impondrán a la entidad las siguientes sanciones conjunta o
alternativamente: 1. Suspensión total o parcial de actividades, que en ningún caso podrá exceder los cinco (5) años; 2.
Suspensión para participar en concursos o licitaciones estatales de obras o servicios públicos o en cualquier otra actividad
vinculada con el Estado, que en ningún caso podrá exceder los cinco (5) años; 3. Cancelación de la personería, cuando
hubiese sido creada al solo efecto de la comisión del delito, o esos actos constituyan la principal actividad de la entidad;
4. Pérdida o suspensión de los beneficios estatales que tuviere; 5. Publicación de un extracto de la sentencia condenatoria
a costa de la persona de existencia ideal.
Para graduar estas sanciones, los jueces tendrán en cuenta el incumplimiento de reglas y procedimientos internos, la
omisión de vigilancia sobre la actividad de los autores y partícipes, la extensión del daño causado, el monto de dinero
involucrado en la comisión del delito, el tamaño, la naturaleza y la capacidad económica de la persona jurídica. Cuando
fuere indispensable mantener la continuidad operativa de la entidad o de una obra o de un servicio en particular, no
serán aplicables las sanciones previstas por el inciso 1 y el inciso 3”.
ARTÍCULO 14.- “En los casos de los artículos 2° inciso c), 3°, 6° inciso c) y 8°, además de las penas allí previstas se
impondrá al beneficiario la pérdida del beneficio y de la posibilidad de obtener o de utilizar beneficios fiscales de
cualquier tipo por el plazo de diez (10) años”.
ARTÍCULO 15.- “El que a sabiendas:
a) Dictaminare, informare, diere fe, autorizare o certificare actos jurídicos, balances, estados contables o documentación
para facilitar la comisión de los delitos previstos en esta ley, será pasible, además de las penas correspondientes por su
participación criminal en el hecho, de la pena de inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena.
b) Concurriere con dos o más personas para la comisión de alguno de los delitos tipificados en esta ley, será reprimido
con un mínimo de cuatro (4) años de prisión.
c) Formare parte de una organización o asociación compuesta por tres o más personas que habitualmente esté destinada
a cometer, colaborar o coadyuvar cualquiera de los ilícitos tipificados en esta ley, será reprimido con prisión de tres (3)
años y seis (6) meses a diez (10) años. Si resultare ser jefe u organizador, la pena mínima se elevará a cinco (5) años de
prisión”.
ARTÍCULO 16.- “En los casos previstos en los artículos 1°, 2°, 3°, 5° y 6° la acción penal se extinguirá, si se aceptan y
cancelan en forma incondicional y total las obligaciones evadidas, aprovechadas o percibidas indebidamente y sus
accesorios, hasta los treinta (30) días hábiles posteriores al acto procesal por el cual se notifique fehacientemente la
imputación penal que se le formula.
Para el caso, la Administración Tributaria estará dispensada de formular denuncia penal cuando las obligaciones
evadidas, aprovechadas o percibidas indebidamente y sus accesorios fueren cancelados en forma incondicional y total
con anterioridad a la formulación de la denuncia. Este beneficio de extinción se otorgará por única vez por cada persona
humana o jurídica obligada”.
ARTÍCULO 17.- “Las penas establecidas por esta ley serán impuestas sin perjuicio de las sanciones administrativas.”
La legislación reguladora de la competencia fue una de las ramas del Derecho que mayor desarrollo experimento a lo
largo del siglo XX.
Comprender la razón de la importancia de la regulación de la competencia requiere unas aclaraciones previas. Existen
dos formas de afectar la libre concurrencia de los mercados. Por un lado encontramos conductas que tienen efectos
sobre los aspectos dinámicos de la competencia y por el otro, conductas que tienen efectos sobre los elementos
estructurales de la competencia. Así, una conducta que afecta los elementos dinámicos de la competencia implicará
alterar los precios vigentes en un mercado, el volumen de la oferta, la división de la demanda entre las distintas
empresas que allí operan u otros componentes de las conductas que, en conjunto, constituyen el citado mercado. Por
otra parte una conducta con efectos estructurales afectará, por ejemplo, la identidad de los propietarios de las
empresas que operan en cierto sector, el número de éstas o la independencia de sus respectivas administraciones.
Los empresarios siempre buscan su progreso, procurando aumentar el rendimiento y expansión de sus negocios, y para
lograrlo producen reestructuraciones en los tamaños de las empresas. Uno de los procedimientos más usuales para
lograr esto es el que se da mediante el sistema de concentraciones, es decir cuando se asocian en distinto grado de
intensidad dos o más empresas en una sola, o cuando se deriva en que una o más empresas pasan a ser dependientes o
vinculadas de otra, o al menos subordinadas de ella. Las concentraciones económicas son conductas que pueden afectar
los elementos estructurales de la competencia, ya que por ejemplo con una fusión (ejemplo típico de concentración
empresarial), se modifica el número empresas que operan en un sector determinado y donde antes existían dos
empresas tras la fusión existiría una sola. Este tipo de conductas tendientes a la concentración económica desvirtúan la
libre concurrencia en el mercado, ya que donde antes había un mercado atomizado con varios oferentes hay otro con
menos cantidad de oferentes que además por su mayor volumen y capacidad de producción pueden impedir la
competencia del resto.
La necesidad de regulación es esta materia radica en que de permitirse que una empresa tome total control del mercado
en el que compiten sus productos se podría llegar a supuestos donde cese de existir la libre concurrencia en el mercado
con el serio riesgo de caer en un mercado monopólico. Una economía con estas características podría llevar a la
desaparición de empresas que, víctimas de la ventaja que tendría un competidor de mayor volumen y recursos, dejarían
de ser competitivas. Es justamente para regular estas consecuencias tan nocivas que se han sancionado en el mundo
leyes que regulan los efectos que este tipo de conductas puedan tener en el mercado. Por supuesto, no es fácil
encontrar el límite teórico hasta donde la concentración es beneficiosa como método apto para el crecimiento de las
empresas —con el beneficio directo para ellas e indirecto para la comunidad—, y a partir del cual aparecen los perjuicios
para los habitantes por la eliminación de la competencia, la creación de monopolios, y con ello la distorsión de los
precios.
La última ley de Defensa de la Competencia es la Ley 27.442, sancionada en mayo de 2018. Su objetivo es combatir
conductas monopólicas, acuerdos y prácticas que distorsionen o influyan de modo negativo en las condiciones de
mercado. Las sanciones van desde multas hasta la suspensión en el Registro Nacional de Proveedores del Estado.
Introduce significativas modificaciones respecto de la ley anterior (Ley 25.156), entre las que destacan la gravedad de las
sanciones aplicables por la realización de actos prohibidos, la implementación del "programa de clemencia", la creación
de una Autoridad Nacional de la Competencia, del Tribunal de Defensa de la Competencia y de la Sala Especializada en
Defensa de la Competencia.
En su art. 1 se prohíben los acuerdos entre competidores, las concentraciones económicas, los actos o conductas
relacionados con la producción e intercambio de bienes o servicios, que tengan por objeto o efecto limitar, restringir,
falsear o distorsionar la competencia o el acceso al mercado, o que constituyan abuso de una posición dominante en un
mercado, de modo que pueda presentar un perjuicio para el interés económico general.
En su art. 2 enumera prácticas absolutamente restrictivas de la competencia. Establece que se presume que producen
perjuicio al interés económico general, los acuerdos entre dos o más competidores, consistentes en contratos,
convenios o arreglos cuyo objeto o efecto fuere, entre otros, concertar en forma directa o indirecta el precio de venta o
compra de bienes o servicios; establecer obligaciones de producir, distribuir, comprar o comercializar sólo una cantidad
restringida o limitada de bienes, y/o prestar un número, volumen o frecuencia restringido o limitado de servicios;
repartir, dividir, asignar o imponer zonas, segmentos de mercados, clientes o fuentes de aprovisionamiento; establecer
o coordinar posturas o la abstención en licitaciones, concursos o subastas. La ley establece que esos acuerdos serán
nulos de pleno derecho y, en consecuencia, no producirán efecto jurídico alguno.
En el art. 3 enumera prácticas que se consideran restrictivas de la competencia, en la medida que configuren las
hipótesis del artículo 1° de la presente ley, como concertar la limitación o control del desarrollo técnico o las inversiones
destinadas a la producción o comercialización de bienes y servicios; impedir o dificultar a terceras personas la entrada o
permanencia en un mercado o excluirlas de éste; subordinar la venta de un bien a la adquisición de otro, o subordinar la
prestación de un servicio a la utilización de otro, imponer condiciones discriminatorias para la adquisición o enajenación
de bienes o servicios sin razones fundadas en los usos y costumbres comerciales; enajenar bienes o prestar servicios a
precios inferiores a su costo, sin razones fundadas en los usos y costumbres comerciales con la finalidad de desplazar la
competencia en el mercado o la participación simultánea de una persona humana en cargos ejecutivos relevantes o de
director en dos o más empresas competidoras entre sí.
La ley también establece que quedan sometidas a sus disposiciones todas las personas humanas o jurídicas de carácter
público o privado que realicen actividades económicas en el territorio nacional, y las que realicen actividades
económicas fuera del país, en la medida en que sus actos, actividades o acuerdos puedan producir efectos en el
mercado nacional.
En su art. 5 establece que se entiende que una o más personas goza de posición dominante cuando para un
determinado tipo de producto o servicio es la única oferente o demandante dentro del mercado o, cuando sin ser única,
no está expuesta a una competencia sustancial, y establece algunas pautas para establecer la existencia de posición
dominante en un mercado.
Luego, en el art. 7 establece que a los efectos de la ley, se entiende por concentración económica la toma de control de
una o varias empresas, a través de la realización de los siguientes actos: fusión, transferencia de fondos de comercio,
adquisición de la propiedad o cualquier derecho sobre acciones o participaciones de capital o títulos de deuda que den
cualquier tipo de derecho a ser convertidos en acciones o participaciones de capital cuando tal adquisición otorgue al
adquirente el control o influencia sustancial, etc. Y en el artículo 8 prohíbe las concentraciones económicas cuyo objeto
o efecto sea o pueda ser restringir o distorsionar la competencia, de modo que pueda resultar un perjuicio para el
interés económico general.
En el art. 9 prescribe que en el caso de los actos indicados en el art. 7, cuando la suma del volumen de negocio total del
conjunto de empresas afectadas supere en el país la suma equivalente a cien millones (100.000.000) de unidades
móviles, deberán ser notificados previo a la fecha del perfeccionamiento del acto o de la materialización de la toma de
control, a la Autoridad Nacional de la Competencia para su examen. Se entiende por volumen de negocios total los
importes resultantes de la venta de productos, de la prestación de servicios realizados, y los subsidios directos
percibidos por las empresas afectadas durante el último ejercicio que correspondan a sus actividades ordinarias, previa
deducción de los descuentos sobre ventas, así como del impuesto sobre el valor agregado y de otros impuestos
directamente relacionados con el volumen de negocios.
Este es un cambio determinante ya que bajo la ley 25156 se podían notificar las operaciones de concentración
económica hasta una semana después de concretado el cambio de control. Con la nueva norma, ese cambio no podrá
concretarse sin la autorización de la autoridad de aplicación.
Los actos de concentración económica que se concluyan en incumplimiento a lo dispuesto, así como el
perfeccionamiento de la toma de control sin la previa aprobación del Tribunal de Defensa de la Competencia, serán
sancionados
Se crean instituciones como la Autoridad Nacional de la Competencia como organismo descentralizado y autárquico en
el ámbito del Poder Ejecutivo nacional con el fin de aplicar y controlar el cumplimiento de esta ley. Dentro de ésta,
funcionan la Secretaría de Instrucción de Conductas Anticompetitivas, la Secretaría de Concentraciones Económicas y el
Tribunal de Defensa de la Competencia. Este último es el que aplica las sanciones previstas en la ley.
La ley indica que las personas humanas o jurídicas que no cumplan con sus disposiciones serán pasibles de las siguientes
sanciones: cese de los actos o conductas prohibidas y, en su caso, la remoción de sus efectos; multa; cuando se
verifiquen actos que constituyan abuso de posición dominante o cuando se constate que se ha adquirido o consolidado
una posición monopólica u oligopólica en violación de las disposiciones legales, la autoridad podrá imponer el
cumplimiento de condiciones que apunten a neutralizar los aspectos distorsivos sobre la competencia o solicitar al juez
competente que las empresas infractoras sean disueltas, liquidadas, desconcentradas o divididas; suspensión del
Registro Nacional de Proveedores del Estado.
De acuerdo con la ley, el Tribunal (que deberá constituirse con nombres propuestos por el Poder Ejecutivo y luego
obtener acuerdo del Senado) graduará las multas sobre la base de:
- la gravedad de la infracción;
- el efecto disuasivo;
- la duración de la práctica o concentración y los antecedentes del responsable, así como su capacidad económica.
Según la ley, “las personas jurídicas son imputables por las conductas realizadas por las personas humanas que hubiesen
actuado en nombre, con la ayuda o en beneficio de aquella, y aun cuando el acto que hubiese servido de fundamento a
la representación sea ineficaz”. Luego agrega que “cuando las infracciones fueran cometidas por una persona jurídica, la
multa también se aplicará solidariamente a los directores, gerentes, administradores, síndicos o miembros del Consejo
de Vigilancia, mandatarios o representantes legales de dicha persona jurídica que por su acción o por la omisión
culpable de sus deberes de control, supervisión o vigilancia hubiesen contribuido, alentado o permitido la comisión de la
infracción”. En tal caso, se podrá imponer sanción complementaria de inhabilitación para ejercer el comercio de uno a
diez años a la persona jurídica y a las personas enumeradas. La solidaridad de la responsabilidad podrá alcanzar a las
personas controlantes cuando por su acción o por la omisión de sus deberes de control, supervisión o vigilancia
hubiesen contribuido, alentado o permitido la comisión de la infracción.
Además, se incluye un programa de clemencia. Así, cualquier persona humana o jurídica que haya incurrido o esté
incurriendo en una conducta prohibida, podrá revelarla y reconocerla ante el Tribunal de Defensa de la Competencia
acogiéndose al beneficio de exención (cuando el Tribunal no cuente con información o no haya iniciado previamente
una investigación, o no cuente con pruebas suficientes, y el sujeto sea el primero en aportar) o reducción (por aportar
otro tipo de información adicional) de las multas
Por último, la ley establece que las personas humanas o jurídicas damnificadas por los actos prohibidos por esta ley,
podrán ejercer la acción de reparación de daños y perjuicios conforme las normas del derecho común, ante el juez
competente en esa materia, y que las resoluciones del Tribunal de Defensa de la Competencia sobre la violación a la ley,
una vez que quede firme, hará de cosa juzgada sobre esta materia. Respecto a la prescripción, establece que las
acciones que nacen de las infracciones de la ley prescriben a los cinco (5) años desde que se cometió la infracción. En los
casos de conductas continuas, el plazo comenzará a correr desde el momento en que cesó la comisión de la conducta
anticompetitiva en análisis y establece causales de interrupción. La pena prescribe a los cinco (5) años de quedar firme la
sanción aplicada.
VIII.- DELITOS ADUANEROS
Conforme el artículo 862 del Código Aduanero, se consideran delitos aduaneros los actos u omisiones que en el Título 1,
de la Sección 12, de ese digesto, se reprimen por transgredir las disposiciones del mismo.
El delito aduanero, es delito económico, aquélla categoría definida por la protección del orden jurídico económico
entendido como el conjunto de reglas jurídicas que reglamentan la producción, distribución y consumo de bienes y
servicios.
En ese marco, pueden incluirse sin esfuerzo los delitos aduaneros, los que, a su vez, se agrupan en función de la
protección del adecuado control del servicio aduanero del tráfico internacional de mercaderías.
BIEN JURIDICO
Según ROMERO VILLANUEVA, en el delito de contrabando el bien jurídico tutelado es el adecuado ejercicio de la función
de control del tráfico internacional de mercadería asignada a las aduanas, función que, sostiene, se desarrolla “a los
fines del cumplimiento de las obligaciones tributarias, de las restricciones a la importación y la exportación, y, respecto
de estas últimas, del pago de los estímulos que correspondieren
ARTICULO 862. – Se consideran delitos aduaneros los actos u omisiones que en este Título se reprimen por transgredir
las disposiciones de este código.
ARTICULO 863. – Contrabando simple - Será reprimido con prisión de DOS (2) a OCHO (8) años el que, por cualquier
acto u omisión, impidiere o dificultare, mediante ardid o engaño, el adecuado ejercicio de las funciones que las leyes
acuerdan al servicio aduanero para el control sobre las importaciones y las exportaciones. (Artículo sustituido por art. 1°
de la Ley N° 25.986 B.O. 5/1/2005.)
El legislador ha concebido el delito de contrabando como algo que excede el mero supuesto de la defraudación fiscal,
pues lo determinante para la punición es que se tienda a frustrar el adecuado ejercicio de las facultades legales de las
aduanas, concepto que ha sido precisado en la redacción del artículo 863 del Cód. Aduanero circunscribiendo dichas
facultades de control, respecto del contrabando, solamente a los hechos que impiden u obstaculizan el adecuado
ejercicio de las funciones que las leyes acuerdan al servicio aduanero «para el control sobre las importaciones y las
exportaciones»
La regla establece como funciones de las aduanas las atinentes a la aplicación de la legislación relativa a la importación y
exportación de mercadería, en especial las de percepción y fiscalización de las rentas públicas producidas por los
derechos y demás tributos con que las operaciones de importación y exportación se hallan gravadas y las de control del
tráfico internacional de mercadería.
EL SUJETO PASIVO: La aduana, puesto que mediante este delito se vulnera un interés propio de la esfera funcional de
ésta, cual es, el control que la aduana debe ejercer sobre las importaciones y las exportaciones.
ACCIÓN TÍPICA: Acción u omisión. Tales actos u omisiones deben lograr el resultado querido por la ley a través de ardid
o engaño.
Las acciones u omisiones ardidosas o engañosas deben determinar un error en el destinatario de la maniobra, que no es
sino la persona física, el funcionario, que desempeña las funciones inherentes al servicio aduanero
En tanto que el ardid es cualquier artificio o medio empleado hábil y mañosamente para el logro de algún intento –
explica el jurista-, el engaño, que es falta de verdad en lo que se dice o hace, exige que un tercero recepte esa falta de
verdad, o, en otros términos, que padezca el error que es su consecuencia.
LA TIPICIDAD SUBJETIVA del contrabando simple, por su parte, es dolosa. La forma directa del dolo es la única admitida
por el tipo. Lo dicho es así, debido a la intencionalidad consustancial a la noción de engaño, la cual demanda un
comportamiento enderezado a inducir en error al funcionario que desempeña las funciones inherentes al servicio
aduanero
CONSUMACION Y TENTATIVA (Ver Art. 872): Es por todos sabido que la delimitación entre la tentativa y consumación
depende de los respectivos tipos de la Parte Especial del derecho penal, habida cuenta que si se han cumplido todos los
elementos objetivos del tipo y la acción se encuentra coronada por su resultado típico, se ha llegado al estadio de la
consumación.
ARTICULO 864. – sus modalidades específicas- Será reprimido con prisión de DOS (2) a OCHO (8) años el que: a)
Importare o exportare mercadería en horas o por lugares no habilitados al efecto, la desviare de las rutas señaladas para
la importación o la exportación o de cualquier modo la sustrajere al control que corresponde ejercer al servicio
aduanero sobre tales actos; b) Realizare cualquier acción u omisión que impidiere o dificultare el control del servicio
aduanero con el propósito de someter a la mercadería a un tratamiento aduanero o fiscal distinto al que correspondiere,
a los fines de su importación o de su exportación; c) Presentare ante el servicio aduanero una autorización especial, una
licencia arancelaria o una certificación expedida contraviniendo las disposiciones legales y específicas que regularen su
otorgamiento, destinada a obtener, respecto de la mercadería que se importare o se exportare, un tratamiento
aduanero o fiscal más favorable al que correspondiere; d) Ocultare, disimulare, sustituyere o desviare, total o
parcialmente, mercadería sometida o que debiere someterse a control aduanero, con motivo de su importación o de su
exportación; e) Simulare ante el servicio aduanero, total o parcialmente, una operación o una destinación aduanera de
importación o de exportación, con la finalidad de obtener un beneficio económico. (Artículo sustituido por art. 24 de la
Ley N° 25.986 B.O. 5/1/2005.)
DERIVACIONES TÍPICAS O VARIANTES DELICTIVAS DEL DELITO DE CONTRABANDO, QUE EN LAS NORMAS DE LOS
ARTÍCULOS 865, 866 Y 867, CÓDIGO ADUANERO
En los artículos 865, 866 y 867 Código Aduanero se describen sendas circunstancias que, de concurrir, aumentan el
contenido de desvalor del hecho, sin llegar a constituir tipos penales independientes de los fundamentales o básicos
previstos en los artículos 863 y 864 Código Aduanero.
Estas características especiales que se encuentran siempre subordinadas y amplían el tipo fundamental agravándolo,
tienen lugar por determinar un mayor contenido de injusto del hecho, sea por intensificar la afectación del bien jurídico,
o bien por ser mayor la antinormatividad del mismo al involucrarse (lesionando o poniendo en peligro) otro bien
jurídico.
ARTICULO 865. – Se impondrá prisión de CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los supuestos previstos en los
artículos 863 y 864 cuando: a) Intervinieren en el hecho TRES (3) o más personas en calidad de autor, instigador o
cómplice; b) Interviniere en el hecho en calidad de autor, instigador o cómplice un funcionario o empleado público en
ejercicio o en ocasión de sus funciones o con abuso de su cargo; c) Interviniere en el hecho en calidad de autor,
instigador o cómplice un funcionario o empleado del servicio aduanero o un integrante de las fuerzas de seguridad a las
que este Código les confiere la función de autoridad de prevención de los delitos aduaneros; d) Se cometiere mediante
violencia física o moral en las personas, fuerza sobre las cosas o la comisión de otro delito o su tentativa; e) Se realizare
empleando un medio de transporte aéreo, que se apartare de las rutas autorizadas o aterrizare en lugares clandestinos
o no habilitados por el servicio aduanero para el tráfico de mercadería; f) Se cometiere mediante la presentación ante el
servicio aduanero de documentos adulterados o falsos, necesarios para cumplimentar la operación aduanera; g) Se
tratare de mercadería cuya importación o exportación estuviere sujeta a una prohibición absoluta; h) Se tratare de
sustancias o elementos no comprendidos en el artículo 866 que por su naturaleza, cantidad o características, pudieren
afectar la salud pública; i) El valor de la mercadería en plaza o la sumatoria del conjunto cuando formare parte de una
cantidad mayor, sea equivalente a una suma igual o superior a PESOS TRES MILLONES ($ 3.000.000). (Artículo sustituido
por art. 25 de la Ley N° 25.986 B.O. 5/1/2005.)
Se trata de una circunstancia agravante objetiva198, que denota una mayor peligrosidad del hecho por la especial
facilidad de comisión del mismo. El fundamento de la agravante, que -según explica la Exposición de motivos de la ley n°
22.415- requiere sólo la concurrencia de voluntades al momento de ejecutarse el hecho, sin necesidad de que la
intervención haya sido concertada o acordada previamente199, es claramente presentada por EDWARDS.
Dice este autor: “La razón de ser de esta calificante radica en que, como consecuencia del número de sujetos
intervinientes en el hecho, existe una mayor posibilidad de burlar el control aduanero; es decir, que la intervención de
tres o más personas, dificulta o impide en mayor medida el control del servicio aduanero”
ARTICULO 866. – Se impondrá prisión de tres (3) a doce (12) años en cualquiera de los supuestos previstos en los
artículos 863 y 864 cuando se tratare de estupefacientes en cualquier etapa de su elaboración o precursores químicos.
Estas penas serán aumentadas en un tercio del máximo y en la mitad del mínimo cuando concurriere alguna de las
circunstancias previstas en los incisos a), b), c), d) y e) del artículo 865, o cuando se tratare de estupefacientes
elaborados o semielaborados o precursores químicos, que por su cantidad estuviesen inequívocamente destinados a ser
comercializados dentro o fuera del territorio nacional. (Artículo sustituido por art. 10 de la Ley N° 27.302 B.O.
8/11/2016)
Este Art. tipifica otra agravante del delito del contrabando simple: el contrabando de estupefacientes.
ARTICULO 867. – Se impondrá prisión de cuatro (4) a doce años en cualquiera de los supuestos previstos en los arts. 863
y 864 cuando se tratare de elementos nucleares, explosivos, agresivos químicos o materiales afines, armas, municiones
o materiales que fueren considerados de guerra o sustancias o elementos que por su naturaleza, cantidad o
características pudieren afectar la seguridad común salvo que el hecho configure delito al que correspondiere una pena
mayor. (Artículo sustituido por art. 2° de la Ley N° 23.353 B.O. 10/9/1986.)