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Irarrázaval Renato Poemas

El texto es una recopilación de poemas de Renato Irarrázaval que exploran temas como el grito, la nostalgia, la memoria y la existencia a través de imágenes evocadoras y reflexiones sobre la vida y la muerte. A través de diversas voces poéticas, el autor aborda la relación entre el ser humano y su entorno, así como la lucha interna con el olvido y la identidad. Los poemas revelan una profunda conexión con la naturaleza y un diálogo constante con el pasado y el presente.
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Irarrázaval Renato Poemas

El texto es una recopilación de poemas de Renato Irarrázaval que exploran temas como el grito, la nostalgia, la memoria y la existencia a través de imágenes evocadoras y reflexiones sobre la vida y la muerte. A través de diversas voces poéticas, el autor aborda la relación entre el ser humano y su entorno, así como la lucha interna con el olvido y la identidad. Los poemas revelan una profunda conexión con la naturaleza y un diálogo constante con el pasado y el presente.
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Irarrázaval Renato

[de Despierto en el sueño, 1975]

Clamor

Mi boca encierra el grito de la noche.

Mi lengua ya no encuentra reposo en la palabra.

El grito

Es la profundidad

del mar en nuestra boca,

el rescate más hondo de la voz.

Por eso la boca arrastra

en los filos del grito

un temblor de Dios.

La sílaba primera

espesa en su latido.

Materno

Hay un llanto en las madres,

como la queja efímera de la flor

que en sus espinas separa.

La paternidad cría un engendro sombrío,

la filiación es el imán en que muchos se pierden.

Tienta bucear la imagen que aprisiona la herencia.

Equívoca nostalgia: hay espejos prohibidos

que no hermanan jamás la semilla con el fruto.


Somos la primera oscuridad

que desangró la luz sin dueño.

Tuvimos que beber toda la ceguera materna

para resistir el alumbramiento.

Soy el habitante oscuro de los puertos,

un bosque húmedo me sostiene

y el astro engasta en mí su lejanía.

El encargado de pulsar los mares

confunde el aliento de los cielos

y abre un abismo en cada frente.

Aquél que hizo madurar los vientos

sembró el alba con el calor del grito.

¿Qué madre invisible colabora al misterio?

[de Por la cerradura del espejo, 1979]

Visión

Cuando no se pueda

apelar a la nostalgia

en altar respiraremos.

En el asombro de la cima

abre el enigma,

la lenta desnudez del mar.

Entonces cerrarás la edad

del templo.

Insomnio
Para contarte Clarisa mis insomnios

mira por la cerradura del espejo.

Verás que a mis pies la niebla se arrodilla,

que vecino comparto con la sábana la muerte,

qué blasfemo soy de los recuerdos,

qué ojera me crece como pez dormido.

Me olvido de ese brazo que conduce

mi lecho al son del remo y de tu astucia.

Me olvido de ese abrazo

que sólo desafía nuestra imagen,

el sueño anticipado del espejo.

[de Interrogo al olvido, 1982]

Recuerdo

Oigo tu cuerpo transitar fuera del tiempo.

Tal vez tu grito descienda la escalera.

Aguas

Baja la niebla por el río.

Humedad que a ciegas va rondando

las ausentes riberas, repitiendo

el clamor ruidoso de las aguas.

Las piedras entonan acordes subterráneos.

Estado
Pero estoy observándome:

estoy donde mismo me dejé

oscilando la palabra que me debo.

[de 60 poemas, 1988]

Llamado

Hondamente busqué tu nombre

entre las olas:

prodigios de la sal y abrazos de mareas.

Yo estoy a este otro lado del vértigo

de playas,

donde las dunas me llaman

por mi nombre más antiguo.

Muéstrame la arruga de tu boca,

los hombros lacerados,

tu costado llameante de bocas paulatinas

y la piel en su placer entero.

[de Otras guerras y deleites, 1989]

Sangre dormida

Pulsando un abrazo ciego

el tacto marchitó tu destierro.

En la cosecha de mis manos

liberé tanta sangre dormida.


[de El ojal del corazón, 1994]

El ojal del corazón

De la unidad, la mitad

se advierte en sus peligros,

mientras la desmesurada región

de las urgencias

amenaza sobrevivir en los perfiles.

La forma cansada corrompe

la presencia del olvido.

Mi frente piensa serena en los puños,

en la sanguínea pubertad de las culpas,

en el sosiego que destruye la sonrisa

y en el ojal donde descansa el corazón.

[de El espejo de la sombra, 1998]

A Omar Cáceres

Porque el hombre ama su propia

y oscura vida solamente

O. C.

Vamos afinando los pasos

hacia la muerte,

besando un espejo entre las brumas,

contando los latidos que arrancan


de los astros.

Mis espaldas invocan un lamento

de montaña

y la tristeza cose el vértigo a la altura.

El espacio conoció los lamentos

de las bocas heridas, las alas iniciales

de todos los torrentes, los signos del cielo

que degollaron los astros, los bosques

que olvidaron sus crímenes.

[de Desalojo, 2000]

El animal

Los animales reflejan en sus miradas

proyectos sin destino.

En sus pupilas rejuvenecen los pastos y

las colinas cuelgan al atardecer.

La carne en su peso y talle sueña de pie

en la instancia más cruel.

Pulso y sangre en el vértigo de la conciencia.

Esa muerte no entiende el designio de la raza.

En la noche de los pastizales aparece el

rebaño en su perfecta estatura.

Sombra y párpado para rumiar la muerte.

En los huesos del animal ardor y

cansancio. En el terror que domestica


el macho el peso grava su mirar y

enciende las glándulas. Elasticidad

dorsal de la piel contra el horizonte.

El pulso ronca en su bravura y los ojos

queman las yemas de los cuernos.

Miedo y advertencia. Clamor de la carne.

Un infierno enciende y adiestra la luz de

los genitales.

Animales cómplices en el semental de sus

playas cuando su descendencia

suspende los límites de la memoria.

El animal necesita perforar el silencio,

abordar su intimidad y olvidar

su preñez. El peso en su tamaño y la

miopía arriesgaron los espacios propios.

En la oscuridad del rebaño látigo y

estrellas. El sueño hurga en las formas

del olvido y la vastedad adormece a las

colinas.

El animal se reconcilia en la fiebre del

límite.

Alguien profanó su mirada

bajo el linaje del silencio.

[de Una sombra compartida, 2005]

Consignas
Confieso que se turban mis arterias,

la mano que acorrala las consignas.

Los huesos en el sueño,

los sudores.

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