Descartes
Introducción:
René Descartes (1596-1650) desarrolla su pensamiento filosófico durante la primera
mitad del siglo XVII, un periodo que prolonga las corrientes humanistas e intelectuales
del Renacimiento. Es considerado el fundador de la filosofía moderna y el padre del
racionalismo.
El contexto de su pensamiento está marcado por la Revolución Científica, resultado de
causas como el redescubrimiento de los clásicos griegos (Platón y Pitágoras), la
recuperación de textos de científicos como Euclides y Arquímedes, el interés creciente
por las artesanías y la introducción del método matemático en la investigación
experimental. Este nuevo enfoque consolidó un modelo de conocimiento riguroso y
exacto. Destacan figuras como Galileo, defensor del heliocentrismo, y Kepler, quien
formuló la teoría del movimiento elíptico de los planetas, influencias clave para
Descartes.
Las consecuencias de la Revolución Científica transformaron profundamente la manera
de entender el mundo. En primer lugar, se renunció a la búsqueda de causas últimas o
esencias en favor de cuestiones mensurables y explicaciones finales basadas en
movimientos precisos y observables. Además, las matemáticas pasaron a ser
consideradas la representación más objetiva de la realidad, consolidando una visión del
mundo como algo regido por leyes matemáticas. Esto llevó a una exaltación de la razón
humana como fuente autónoma de verdades, desvinculada de principios de autoridad
externos. Finalmente, la matematización del conocimiento no solo cambió la imagen
que el ser humano tenía del mundo, sino también de sí mismo, percibiéndose como un
ser racional capaz de descifrar los secretos del universo.
En el ámbito filosófico, el siglo XVII es testigo de la confrontación entre dos grandes
escuelas de pensamiento: el racionalismo y el empirismo.
El racionalismo, representado principalmente por Descartes, defiende que el
conocimiento verdadero tiene su origen en la razón. Los racionalistas consideran las
matemáticas como el modelo ideal del saber y proponen el método deductivo, que
parte de principios universales y evidentes para deducir otras verdades. Sin embargo,
enfrentan el reto de encontrar el origen de estos principios.
Por otro lado, el empirismo, que rechaza las ideas innatas, sostiene que el conocimiento
proviene de los sentidos y la experiencia sensible. Los empiristas defienden el método
inductivo, que parte de experiencias particulares para llegar a conclusiones generales.
Aunque valoran los sentidos como fuente de conocimiento, se enfrentan al desafío de
explicar cómo se originan las ideas a partir de la experiencia y cómo se validan
universalmente.
Crítico con la filosofía tradicional por su falta de progreso, Descartes propone un
método filosófico riguroso basado en la certeza matemática. En este modelo, la duda es
esencial, ya que solo a través de ella es posible alcanzar verdades fundamentales. Para
Descartes, la certeza es el criterio de verdad, a lo que es lo mismo a lo claro y distinto y
la duda metódica, el único camino para construir un conocimiento sólido y seguro. Este
Método Cartesiano tendrá 4 reglas:
1°. Regla de la Evidencia: No aceptar nunca nada como verdadero a menos que esté
completamente convencido de que lo es, es decir, evitar la precipitación que es aceptar
como evidente lo que es confuso y oscuro y la prevención que es el error contrario, no
aceptar como evidente aquello que es claro y distinto por exceso de desconfianza. Es
por ello que solo considero verdadero aquello que es evidente.
2°. Regla del Análisis: Dividir los problemas en tantas partes como sea posible y
necesario, reduciendo lo complejo a lo simple con el objetivo de llegar a ideas claras y
distintas y que solo puedan ser consideradas como verdaderas.
3°. Regla de la Síntesis: Nos explica con claridad la vía de la deducción: una vez
llegado a lo más simple hay que conducir con orden los pensamientos e ir ascendiendo
mediante cuidadosos pasos lógicos y racionales, trasladando la evidencia de lo simple,
de lo claro y distinto, hasta conseguir clarificar y evidenciar lo complejo.
4°. Regla de la Enumeración o Revisión: Se trata de ir repitiendo y revisando todos los
pasos que se han dado hasta estar completamente seguro de no omitir nada.
El método es un conjunto de reglas que aplicadas por cualquier ser racional hace
imposible la toma de lo falso por verdadero. Exigir un punto de partida absolutamente
verdadero obliga a un largo proceso de crítica y eliminación de todos los conocimientos.
Es por ello que en su primera meditación se propone a dudar de todas sus opiniones
antiguas (vetus opinio) hasta encontrar una verdad indudable sobre la que fundamentar
el conocimiento entero. Este primer paso se denomina duda metódica que consiste en
tres motivos de duda aducidos por Descartes que escalonadamente alcanzan la máxima
radicalidad:
1. La duda sobre la fiabilidad de los sentidos:
Aunque nos proporcionan conocimiento, a veces nos engañan, como en ilusiones o
alucinaciones. Descartes concluye que, aunque en su mayoría sean fiables, el
conocimiento sensorial es solo probable, no cierto. Por lo tanto, decide dudar de
todo lo que dependa de los sentidos para encontrar una verdad absolutamente
indudable.
2. La dificultad de distinguir la vigilia del sueño
A veces los sueños son tan vívidos que parecen reales, y esto nos hace cuestionar
si lo que percibimos, incluso nuestro propio cuerpo, es auténtico o una ilusión. Al no
saber si las ideas las hemos producido durante la vigilia o el sueño, Descartes
concluye que todo aquello que pueda generar alguna duda debe ser descartado en su
búsqueda de una verdad completamente indudable.
3. La hipótesis del Genio Maligno
Plantea que un genio maligno podría distorsionar incluso las verdades matemáticas,
llevando la duda al extremo. Aunque improbable, esta duda radical es necesaria para
el método de Descartes, ya que busca un punto absolutamente indudable desde el
cual construir un conocimiento firme, sin caer en el escepticismo.
El “cogito”: primera verdad y criterio de certeza: 2da MEDITACIÓN
La duda metódica lleva a Descartes a su primera certeza: "Pienso, luego existo". Esta
verdad, captada por intuición, es indudable incluso ante la hipótesis del Genio Maligno.
Define al yo como "una cosa que piensa" (res cogitans) y establece el criterio de
certeza: todo lo claro y distinto es verdadero. Para garantizar este criterio, Descartes
demuestra la existencia de un Dios bondadoso, que asegura que lo claro y distinto no
puede ser falso, eliminando así la posibilidad de un engaño permanente.
Descartes redefine el concepto de idea, considerándola el objeto directo del pensamiento
y no un intermediario hacia las cosas. Esto genera el problema de demostrar la
existencia de la realidad extramental, pues sólo tiene certeza de la existencia de las
ideas, no de las cosas que representan.
Descartes clasifica las ideas en:
• Adventicias: parecen provenir del exterior, pero no se puede demostrar su
origen (calor, suavidad)
• Facticias: construidas por la imaginación (sirenas, centauros).
• Innatas: surgen naturalmente del pensamiento y cuya existencia corresponde a
nuestra naturaleza (existencia, idea de infinito). Estas ideas demostradas por
intuición, son clave en el racionalismo. Entre ellas destaca la idea de
perfección-infinito, que Descartes identifica con Dios. Por lo que se concluye
que la idea de Dios es una idea innata.
Demostraciones o Argumentos de la Existencia de Dios: 5ta MEDITACIÓN
1. La idea de Dios: En la mente del ser humando se encuentra la idea de un Dios
perfecto e infinito. Esta idea no puede ser facticia, ya que, siendo una sustancia
finita, no podría haberla construido. Solo una sustancia infinita, es decir, Dios,
puede ser la causa de esta idea de infinito que se encuentra en él. Por tanto, la
existencia de Dios es la única explicación de cómo una sustancia finita puede tener
la idea de lo infinito.
2. Finitud del Yo: La idea de perfección infinita que el individuo posee no puede
proceder de él, ya que no es perfecto ni tiene la capacidad de crear esa idea. Si fuera
la causa de su propio ser, debería poder otorgarse la perfección que le falta, lo cual
no sucede. Por lo tanto, su existencia y la idea de perfección que tiene deben
depender de un ser perfecto, es decir, de Dios.
3. Argumento Ontológico: La idea de Dios implica necesariamente su existencia ya
que éste es concebido como un ser perfecto e infinito que posee todos los atributos,y
la existencia es un atributo esencial de la perfección, se concluye que Dios
necesariamente debe existir."
El error
La perfección y bondad de Dios aseguran que no puede engañarnos, ya que el engaño
implica imperfección. Por ello, las ideas claras y distintas, que provienen de Él, son
verdaderas.
Dios, como creador y ser perfecto, garantiza la verdad de las ideas innatas y las
verdades eternas. El error, en cambio, es causado por nuestra imperfección al confundir
ideas confusas con claras, esto se explica mediante la finitud de la inteligencia y la
infinitud de la voluntad, por lo que la voluntad se precipita y corre más rápido que la
inteligencia y produce el error.
Es por ello que el error no es culpa de Dios sino que es culpa de la voluntad, que no se
atiene a los límites del pensamiento y además el criterio de verdad depende de la
existencia de Dios: sin su perfección, no podríamos confiar en nuestras ideas claras y
distintas como verdaderas.
Teoría de las Sustancias:
La sustancia, según Descartes, es aquello que existe por sí mismo y no necesita más
que de sí mismo para existir, lo que solo se aplica a Dios. Para conocer la existencia de
una sustancia, debemos percibir su atributo esencial.:
El atributo esencial de la sustancia pensante (yo) y la infinita (Dios) es el puro
pensamiento (res cogitans), es decir lo abstracto y carente de materia
El atributo esencial de la sustancia extensa es justamente la materia, la extensión y lo
mensurable. Esto dará lugar al mecanicismo cartesiano, que explica la naturaleza y el
cuerpo humano como máquinas regidas por leyes de movimiento y contacto en un
universo material creado por Dios.
Estos atributos nos permiten conocer las sustancias de manera clara y distinta. Sin
embargo añade más dificultades a la relación entre alma y cuerpo:
Descartes concibe al ser humano como la unión de dos sustancias: el alma (res
cogitans), independiente y pensante, y el cuerpo (res extensa), una máquina regida por
leyes mecánicas. Esta distinción permite preservar la libertad del alma, al no estar
determinada por el mecanicismo que rige al cuerpo.
Pese a su independencia, alma y cuerpo interactúan estrechamente, como evidencian
sensaciones como el dolor o el hambre, que nos hacen sentir el cuerpo como propio.
Descartes ubica esta conexión en la glándula pineal, aunque esta explicación resulta
insuficiente. Su dualismo busca combinar la libertad del alma con un universo
materialmente determinista.
Descartes propone dos modos del conocimiento: la intuición y la deducción
La intuición es la percepción clara y evidente de ideas simples, sin duda. A partir de
estas, se desarrolla el conocimiento por deducción, que es una inferencia lógica entre
hechos ciertos, garantizando que las conclusiones sean igualmente evidentes.
Se inspira en la geometría, destacando tres puntos: 1) partir de ideas claras, 2)
rechazar lo incierto, y 3) seguir un orden lógico para alcanzar la verdad.
COMPARACIÓN CON OTROS AUTORES:
Texto 5ta Meditación: Argumento ontológico para demostrar la existencia de Dios
Tomás de Aquino:
En la época de Tomás de Aquino utiliza el argumento cosmológico para probar la
existencia de Dios, apoyándose en la observación empírica y la causalidad. Descartes,
en cambio, se aleja de este enfoque y usa la razón pura y la duda metódica para llegar
a la certeza, centrado en el pensamiento.
Ambos autores consideran a Dios como una pieza clave en la comprensión del mundo.
Para Aquino, Dios es la causa última de todo lo que existe, y para Descartes, es el ser
perfecto que garantiza la verdad de las ideas claras y distintas.
Tomás de Aquino usa un enfoque empírico para demostrar la existencia de Dios,
basado en las observaciones del mundo físico y la necesidad de una causa primera.
Descartes, por su parte, emplea un razonamiento ontológico: su argumento se basa en
que la idea de un ser perfecto necesariamente implica su existencia. Así, para Descartes,
la existencia de Dios se demuestra a través de la lógica, mientras que Aquino confía más
en la observación empírica y la causa eficiente.
Texto 2ta Meditación: El “cogito”: primera verdad y criterio de certeza
Platón:
Descartes, en el contexto de la Revolución Científica, se cuestiona todo lo que conoce y
llega a la conclusión de que lo único de lo que puede estar seguro es que piensa, por lo
tanto, existe (cogito, ergo sum). Su principal preocupación es encontrar algo que sea
absolutamente indudable.
Platón vivió en la Grecia clásica, una época en la que la filosofía se centraba en las
cuestiones del alma, el conocimiento y las formas ideales. Para Platón, el conocimiento
verdadero solo podía obtenerse a través de la razón, alejándose de las percepciones
sensibles, que consideraba engañosas.
Ambos piensan que los sentidos no nos dan conocimiento verdadero. Descartes duda
de todo lo que los sentidos le muestran y llega a la conclusión de que lo único de lo que
está seguro es que piensa. Platón también cree que el conocimiento verdadero no se
obtiene a través de los sentidos, sino por medio de la razón, que nos permite entender
las Ideas o Formas eternas y perfectas.
Descartes cree que la razón y el pensamiento individual son la base de todo
conocimiento, es decir, el "pienso, luego existo" es su punto de partida. En cambio,
Platón sostiene que el verdadero conocimiento está en un mundo de Ideas perfectas,
más allá de nuestro mundo físico, y que solo podemos acceder a él mediante la filosofía.