CARRERA: PROF.
DE FILOSOFÍA - 1° AÑO
UNIDAD CURRICULAR: INTRODUCCIÓN A LAS PROBLEMÁTICAS FILOSÓFICAS
APUNTES DE CÁTEDRA COMPLEMENTARIOS A LA BIBLIOGRAFÍA OBLIGATORIA
DOCENTE: GISELE PETERSEN
¿A qué llamamos conocimiento? ¿Es posible conocer?
¿Qué es la Ciencia?
Lo hayamos notado o no, todos tenemos determinadas ideas sobre qué es el
conocimiento y sobre cómo conocemos. Estas ideas son ordenadores sociales fundamentales y
abarcan desde cómo se conoce, qué tipos de conocimientos son válidos, quiénes son las
personas e instituciones autorizadas para producirlos, qué conocimientos son valorados
socialmente y cuáles no, cómo los ordenamos y cómo nos pensamos a nosotros mismos en
relación con ellos. Solemos tomar estas ideas disponibles en nuestra cultura, y no solemos
dudar. Sin embargo, ellas orientan nuestra forma de ver y entender el mundo y por lo tanto,
nuestra forma de investigar.
Podemos empezar por preguntarnos
¿Qué tipos de conocimientos son válidos para las sociedades actuales?
¿Qué determina su validez y cómo?
¿Qué tipos de preguntas son habilitadas y cuáles no según el momento histórico de que
se trate?
¿Qué tipo de preguntas y respuestas produce aquello que entendemos por
conocimiento científico?
¿Qué visiones del mundo se filtran en la terminología utilizada?
Durante todo el siglo XX y parte del siglo XXI, el examen del conocimiento científico y el
señalamiento de las virtudes y las limitaciones de su metodología, han generado profundas
discusiones en el campo de estudio de las Ciencias Sociales, sobre todo referidas a los métodos
de investigación que han de emplearse y a la propia finalidad que debe cumplir la investigación
científica.
¿Podemos afirmar que el conocimiento científico es objetivo y neutro?
¿Cuáles son los parámetros para establecer si un conocimiento es objetivo o no?
¿Sólo la objetividad es la característica que convierte en científico un conocimiento?
¿La dificultad de la objetividad la poseen sólo las Ciencias Sociales?
Es claro que a pesar de todas esas limitaciones, las ciencias sociales muestran un
progreso indiscutible en avances del conocimiento, ampliando día a día nuestro conocimiento
acerca de distintos aspectos de la realidad social. Pero es importante que todas estas preguntas
nos las hagamos para poder reflexionar efectivamente sobre cada aspecto de la realidad que
vamos analizando, en tanto estudiosos de las ciencias sociales y en tanto ciudadanos y
ciudadanas críticas.
Comencemos con algunas definiciones de CIENCIA…
El sustantivo scientia procede del verbo scire, que significa «saber»; etimológicamente,
‘ciencia’ equivale, pues, a ‘saber’. Sin embargo, no es recomendable atenerse a esta definición.
Hay saberes que no pertenecen a la ciencia; por ejemplo, el saber que a veces se califica de
común, ordinario o vulgar. Se saben, en efecto, muchas cosas que nadie osaría presentar como
si fueran enunciados científicos. Saber, por ejemplo, que la vecina de mi casa se va de
vacaciones a Mar del Plata, es saber algo. Pero no es un conocimiento científico.
Sigamos con otra definición de José Ferrater Mora:
“Es común considerar la ciencia como un modo de conocimiento que aspira a formular,
mediante lenguajes rigurosos y apropiados –en lo posible, con auxilio del lenguaje
matemático-, leyes por medio de las cuales se rigen los fenómenos. Estas leyes son de diversos
órdenes. Todas tienen, sin embargo, varios elementos en común: ser capaces de describir series
de fenómenos; ser comprobables por medio de la observación y de la experimentación; ser
capaces de predecir –ya sea mediante predicción completa, ya mediante predicción
estadística- acontecimientos futuros”.
Tercera definición de Alan Chalmers:
“La ciencia goza de alta valoración. Aparentemente existe la creencia generalizada de
que hay algo especial en la ciencia y en los métodos que utiliza. Cuando en alguna afirmación,
razonamiento o investigación se le da el calificativo de “científico”, se pretende dar a entender
que tiene algún tipo de mérito o una clase especial de
fiabilidad. Pero, ¿qué hay de especial en la ciencia, si es que hay algo? ¿Cuál es este
“método científico” que, según se afirma, conduce a resultados especialmente meritorios o
fiables? […] Un buen intento por resumir las intuiciones que por lo general se tienen al respecto
de las respuestas a estas preguntas es, quizás, la idea de que lo específico de la ciencia es que
se deriva de los hechos, en vez de basarse en opiniones personales. […] Tropezaremos con
razones para dudar de que los hechos obtenidos en la observación y en la experimentación
sean tan directos y seguros como se ha supuesto tradicionalmente. Encontraremos también
que hay fuertes argumentos favorables a la afirmación de que el conocimiento científico no
puede ser probado ni rechazado concluyentemente por una referencia a hechos, aun en el
caso de que se disponga de esos hechos. […]
¿He respondido a la pregunta que sirve de título a este libro? ¿Qué es esa cosa llamada
ciencia? Mi respuesta es como sigue. Me reafirmo en que no existe una descripción general de
la ciencia y del método científico que se aplique a todas las ciencias en todas las etapas
históricas de su desarrollo. […] En un cierto sentido, la pregunta que sirve de título al libro está
equivocada. Sin embargo, hacer una caracterización de las diversas ciencias en distintos
estadios es una tarea significativa”.
Como ven, estos dos autores, tienen concepciones distintas de cómo podemos definir a
la ciencia. Vamos a compararlos y a hacernos algunas preguntas:
“Desarmemos” el concepto de Ferrater Mora. En primer lugar, él afirma que la ciencia es
un “modo de conocimiento que aspira a formular, mediante lenguajes rigurosos y
apropiados –en lo posible, con auxilio del lenguaje matemático-, leyes por medio de las
cuales se rigen los fenómenos”. ¿Qué lugar le damos en las ciencias sociales al lenguaje
matemático? ¿Lo usamos? ¿Lo comprendemos? ¿Puede resultar una herramienta últil para el
desarrollo de nuestras disciplinas?. Por otro lado, ¿podemos afirmar que establecemos leyes
generales mediante las cuales se rigen los fenómenos sociales?
También afirma: “Todas tienen, sin embargo, varios elementos en común: ser
capaces de describir series de fenómenos; ser comprobables por medio de la observación y
de la experimentación; ser capaces de predecir –ya sea mediante predicción completa, ya
mediante predicción estadística- acontecimientos futuros”. ¿Y en esta característica?
¿podemos experimentar en ciencias sociales? ¿podemos observar todos los fenómenos
sociales? ¿podemos predecir acontecimientos futuros?
Chalmers nos invita a pensar que no hay algo así como una receta que nos indique qué
conocimientos con científicos y cuáles no. Podemos destacar una frase: “Me reafirmo en que
no existe una descripción general de la ciencia y del método científico que se aplique a
todas las ciencias en todas las etapas históricas de su desarrollo. […] En un cierto sentido,
la pregunta que sirve de título al libro está equivocada. Sin embargo, hacer una
caracterización de las diversas ciencias en distintos estadios es una tarea significativa”. En
esta frase, vemos una mirada epistemológica, porque está afirmando que es necesario
caracterizar a cada ciencia, en cada momento histórico, para entender cómo produce
conocimiento científico.
¿Eso significa que todo conocimiento es relativo? ¿Qué cualquier persona puede hacer
ciencia? ¿Qué es lo mismo una opinión que un conocimiento generado por un científico? No.
Hay ciertos parámetros en los que estamos de acuerdo que caracterizan a la ciencia.
Probemos con otra definición más completa y que se acerca más a la idea de CIENCIA
que queremos trabajar, esta vez del científico argentino Mario Bunge:
“(la ciencia) es un sistema de ideas que se establece provisionalmente, y que produce
nuevas ideas a través de la investigación. La ciencia es un método para explicar los hechos, y
su objetivo es descubrir las leyes de la realidad. Es un tipo de conocimiento racional,
sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. Por medio de la investigación
científica, el hombre ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez
más amplia, profunda y exacta. La ciencia como actividad —como investigación— pertenece
a la vida social; en cuanto se la aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a
la invención y manufactura de bienes materiales y culturales, la ciencia se convierte en
tecnología. Sin embargo, la ciencia se nos aparece como la más deslumbrante y asombrosa
de las estrellas de la cultura cuando la consideramos como un bien en sí mismo, esto es como
una actividad productora de nuevas ideas (investigación científica)”.
Consideraba que es un bien en sí mismo, y que ayuda a vivir, a gozar de la vida y a
luchar por ella. También defendía la aplicación de la tecnología moderna para el desarrollo de
los países. Definía sus características de la siguiente manera:
Siguiendo a Mario Bunge, la CIENCIA es un tipo de conocimiento:
Metódico:
La investigación científica no es errática, sino planeada. Un cuerpo de conocimientos,
para que hoy sea considerado como “científico”, debe seguir, necesariamente, cierto
procedimiento, ciertos pasos. Si una investigación –cualquiera que ésta sea- omite o elude
alguno de ellos (los cuales son establecidos por la comunidad científica), pierde
inmediatamente su pretensión de cientificidad.
Fáctico
El conocimiento científico es fáctico: parte de los hechos, los respeta hasta cierto punto y
siempre vuelve a ellos. La ciencia intenta describir los hechos tales como son,
independientemente de su valor emocional o comercial. Los enunciados fácticos confirmados
se llaman usualmente “datos empíricos”: se obtienen con ayuda de teorías y son a su vez la
materia prima de la elaboración teórica. Por otra parte, el conocimiento es un saber
fundamentado empíricamente, es decir, que las ciencias que estudian los hechos tienen la
necesidad de justificar sus enunciados mediante contrastación empírica, a través de una
confrontación con la experiencia.
Teórico
El conocimiento científico trasciende los hechos: descarta hechos, produce nuevos
hechos y los explica. El conocimiento científico racionaliza la experiencia en lugar de limitarse a
describirla; la ciencia da cuenta de los hechos, no inventariándolos sino explicándolos por
medio de hipótesis y sistemas de hipótesis (teorías). Los científicos conjeturan lo que hay tras los
hechos observados, y de continuo inventan conceptos (tales como los de átomo, masa, clase
social o tendencia histórica) que carecen de correlato empírico, aun cuando presumiblemente
se refieren a cosas, cualidades o relaciones existentes objetivamente.
Comunicable
El conocimiento científico no es privado sino público. La comunicación de los resultados
y de las técnicas de la ciencia no sólo perfecciona la educación general sino que multiplica las
posibilidades de su confirmación o refutación, a través de la verificación independiente por otros
científicos, hoy posible a escala planetaria. Para que la comunicabilidad sea posible, es necesaria
la utilización de un lenguaje claro y preciso.
Repasemos:
La ciencia es racional, objetiva y fáctica.
La ciencia es analítica, es decir, aborda los problemas descomponiéndolos en elementos.
La ciencia es verificable mediante la experiencia.
La ciencia es sistemática, es decir, las ideas están conectadas lógicamente entre sí.
La ciencia es general, es decir, ubica los hechos en esquemas generales.
La ciencia es comunicable, es decir, el lenguaje científico comunica información a
quienes estén capacitados para entenderlo.
Cerramos la definición de ciencia con el último autor también argentino, Gregorio
Klimovsky:
“Es indudable el importante papel que desempeña la ciencia en la sociedad contemporánea,
no sólo en lo que respecta a sus aplicaciones tecnológicas sino también por el cambio
conceptual que ha inducido en nuestra comprensión del universo y las comunidades
humanas. La tarea de comprender qué es la ciencia importa porque a la vez es comprender
nuestra época, nuestro destino y, en cierto modo, comprendernos a nosotros mismos. Desde
un punto de vista estrecho, que deja de lado la actividad de los hombres de ciencia y de los
medios de producción del conocimiento científico, podemos decir que la ciencia es
fundamentalmente un acopio de conocimiento que utilizamos para comprender el mundo y
modificarlo”
Hasta acá trabajamos 5 conceptos de ciencia. Y como la ciencia es un concepto que está
en constante cambio por su carácter social (siempre nos estamos haciendo preguntas nuevas),
podemos preguntarnos ¿qué impacto tiene en la cotidianeidad de las personas? ¿tiene límites
la ciencia? ¿de qué tipo? Si la ciencia se relaciona con el poder, ¿se relaciona también con la
ética y la moral? En relación a esta última pregunta, en el libro “Ciencia para todos” se plantea lo
siguiente:
.
“En relación a las posturas que podemos encontrar sobre la relación entre la ÉTICA y la
CIENCIA, podemos decir lo siguiente. La primera presenta la ética no solo como externa a la
práctica científica, sino que incluso la concibe como un obstáculo para su desarrollo, como un
limitante en la búsqueda del conocimiento. La pregunta acerca de los efectos buenos o malos
de la práctica científica sólo aparece en vinculación con la preocupación de que la reflexión ética
puede actuar restringiendo tanto la indagación como la práctica tecnocientífica. Esta postura
refleja, en gran medida, la denominada "herencia positivista" . El segundo grupo de posiciones
posee claras similitudes con el anterior pero, a diferencia del primero, que no vincula ciencia y
valores, este sí considera que existen efectos "positivos" en términos sociales derivados de la
práctica tecnocientífica. Así, esta posición, como veremos con más detalle a continuación,
considera (únicamente) posibles efectos "benéficos" de la práctica tecnocientífica, entendida
como "positiva" en sí misma, no sólo en términos epistémicos sino también éticos. La tercera
posición continúa -al igual que en los dos casos anteriores- con la idea de que el campo de la
ética es (y debe ser) externo a la práctica científica, aunque a diferencia de las anteriores, admite
que la tecnociencia pueda tener efectos no solo positivos sino también negativos sobre la
sociedad y/o la naturaleza. Por ello, propone que tiene que existir cierta mediación entre la ética
y la ciencia, que debe estar dada por profesionales. Por último, la cuarta postura considera que la
ética nunca es externa a una práctica humana y, por lo tanto, tampoco a la práctica científica,
independientemente de sus pretensiones de neutralidad. Se asume la existencia de un vínculo
estrecho entre el campo del conocimiento y el ético, ya que no solo una separación no es
deseable, sino que tampoco es posible. De este modo, se cuestiona uno de los grandes pilares
de la modernidad asociado al conocimiento científico. Desde esta posición, la ética nunca es
externa, tampoco para el científico, sus actividades de investigación y sus producciones.”.
Bibliografía
● CHALMERS, ALAN F. (2000) ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Buenos Aires: Siglo
veintiuno editores. P. XIX a XXI y 231.
● BUNGE, Mario (2001). La ciencia. Su método y su filosofía. Buenos Aires: Sudamericana. P.
21-24, 30-31 y 33
● FERRATER MORA, José (1999). Diccionario de filosofía. Barcelona: Ariel. Tomo I, p. 545.
● PARDO, Rubén H. (2000) «Verdad e historicidad. El conocimiento científico y sus
fracturas» en Esther Díaz (editora) La posciencia. El conocimiento científico en las
postrimerías de la modernidad. Buenos Aires: Biblos. P. 40.
● KLIMOVSKY, Gregorio (1994), El concepto de ciencia en Las desventuras del conocimiento
científico, 6° ED., Buenos Aires: A-Z,