0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas31 páginas

Temas 2da Parte

El documento aborda la naturaleza de las personas jurídicas en el Derecho Romano, incluyendo conceptos como el fiscus, municipios, colegios y fundaciones. También se detalla el concepto de obligación, sus elementos, fuentes, y clasificación, así como los modos de extinción de las obligaciones, como el pago, novación, compensación, y remisión. Se enfatiza la importancia de las obligaciones civiles y pretorianas, así como las distintas categorías y características que las definen.

Cargado por

Tatiana Anaitat
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas31 páginas

Temas 2da Parte

El documento aborda la naturaleza de las personas jurídicas en el Derecho Romano, incluyendo conceptos como el fiscus, municipios, colegios y fundaciones. También se detalla el concepto de obligación, sus elementos, fuentes, y clasificación, así como los modos de extinción de las obligaciones, como el pago, novación, compensación, y remisión. Se enfatiza la importancia de las obligaciones civiles y pretorianas, así como las distintas categorías y características que las definen.

Cargado por

Tatiana Anaitat
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PERSONAS JURÍDICAS

POPULUS: totalidad de los ciudadanos


FISCO: en la época imperial el prínceps manejaba un patrimonio denominado fiscus
Caesaris, procedente del pago de tributos provinciales. El emperador podía disponer
de tal patrimonio sin rendir cuentas al Senado y, a su muerte, dichos bienes pasaban
a manos del sucesor en el
poder.
MUNICIPIOS: (municipia) en parte se regían por el jus publicum (todo lo que tiene
que ver con la
vida política), pero también se regulaban mediante el jus privatum, los municipios
podían tener
bienes propios, los que eran administrados por un funcionario, denominado
syndicus. Estaban
autorizados a recibir bienes mortis causa y, a partir de la constitución imperial de la
época de León se habilitó a los municipios para ser instituidos herederos.
COLEGIOS: (collegia o sodalitas) los requisitos mínimos para la constitución de un
colegio era: 1) una cantidad no menor a tres personas; 2) un pactio o estatuto interno
que regulase las actividades a desarrollar; 3) un fin licito, cualquiera que fueren
aquellas. La extinción podía producirse por alguna de las siguientes causas:
I) cumplimiento del fin establecido en el estatuto
II) renuncia o muerte de sus integrantes
III) disolución dispuesta por la ciudad, en razón del interés público.
FUNDACIONES “piae causae”: un donante o testador se desprende de una cierta
cantidad de
sus bienes, para que sean aplicados a obras de caridad.
HERENCIAS YACENTES: conjunto de bienes que carece de sujeto.

OBLIGACIONES

CONCEPTO
La obligación (de ob-ligatio: atar, ligar) es una relación de Derecho entre dos
personas, un acreedor y un deudor, por el cual éste debe dar (dare), hacer (facere) o
no hacer (non facere) alguna cosa.

Definición dada por Gayo: la obligatio es "un vínculo jurídico por el cual una persona
se ve constreñida con la necesidad de pagar alguna cosa, de acuerdo con el Derecho
de la ciudad" (iuris vinculum, quo necessitate adstringimur alicuius solvendae rei,
secundum nostrae civitatis iura").
Según Paulo (D. 44.7.3.)

"la sustancia de las obligaciones no consiste en que se haga nuestra una cosa, o una
servidumbre, sino en que otro se constriña con nosotros, a darnos, a hacernos o a
prestar nos alguna cosa".

ELEMENTOS DE LAS OBLIGACIONES

Toda obligación supone tres elementos:


a) las partes, es decir, la presencial de uno o más acreedores y uno o más deudores,
dos partes individuales o plurales pero diferenciadas entre sí
b) el vínculo de constreñimiento en que se halla el deudor
c) la prestación (debitum), es decir, lo debido.

El contenido de la obligación puede consistir en dar (el deudor debe procurar que
una cosa "se haga" del acreedor), hacer (o también el abstenerse, es decir, no hacer),
o prestar (cuando, por ejemplo, se garantiza algo, esto es, "prestar caución").

La prestación debía reunir cuatro característica:


➔ ser posible, es decir, realizable tanto jurídica como físicamente
➔ ser lícita, esto es, conforme a Derecho
➔ ser determinada o, al menos determinable, pues para el deudor es esencial
tener claro qué debe dar, hacer (o no hacer), o prestar, para liberarse mediante
el cumplimiento
➔ ser económicamente valorable.

FUENTES DE LAS OBLIGACIONES

Se entiende por fuentes de las obligaciones:


Aquellos actos, negocios o situaciones de las que nacen las obligaciones (Di Pietro).

Conforme al conocido pasaje de Gayo, las obligaciones nacen:


a) del contrato; b) como del contrato; c) del delito; d) como del delito.
A esta clasificación cuatripartita en el Derecho justiniano se agregó una quinta
fuente, la ley (Paulo).

El Derecho moderno, que ha seguido este esquema, sustituyó las expresiones "como
del contrato" y "como del delito", respectivamente por los términos cuasicontrato y
cuasidelito.
CONTRATO: acuerdo entre dos o más personas, que da origen a una o varias
obligaciones, sancionadas por una acción judicial (Foignet).

CUASICONTRATO: comprende aquellos casos parecidos a un contrato pero en los


que falta el consentimiento entre las partes, de los que surgen obligaciones. Al
respecto, en las Institutas de Justiniano se hace referencia a la gestión de negocios, la
tutela y la curatela , la comunidad incidental, el legado y el pago de lo indebido (Di
Pietro).

DELITO: hecho ilícito causado por el hombre, con daño a otro, sancionado con una
pena.
Los delitos que generaban obligaciones en el Derecho romano eran:
a) el furtum (hurto)
b) el damnum injuria datum (daño causado contra Derecho)
c) la iniuria (lesiones físicas o agresiones al honor).
A estos tres delitos, establecidos por el jus civile, el pretor otorgó cuatro acciones
para sancionar otras tantas conductas, consideradas "delitos pretorios":
a) la rapina (rapiña, es decir, la sustracción violenta cometida por banda armada)
b) el dolus (dolo o engaño en los negocios)
c) el metus (miedo infundido para obtener un provecho a expensas de otro)
d) el fraus creditorum (fraude a los acreedores).

CUASIDELITO: abarca aquellos actos en los que una acción u omisión no intencional
fuera causa de un daño resarcible. A diferencia del delito, en el que daño se origina
con intención (dolo) en el cuasidelito el perjuicio es causado por la falta del debido
cuidado o diligencia (culpa).
Respecto de los cuasicontratos, la diferencia radica en el carácter de la conducta:
ilícito en el cuasidelito, lícito en el cuasicontrato.

CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES

Obligaciones civiles y pretorianas Las obligaciones civiles, o de Derecho estricto, eran


las establecidas y reguladas por el jus civile; las obligaciones pretorianas, o de buena
fe (bona fide), eran aquellas que se volvían exigibles al ser reconocidas por el pretor,
por ejemplo, en negocios provenientes del jus gentium y admitidos por el jus civile.

Obligaciones naturales Eran tales las no protegidas por una acción judicial, ni por el
jus civile ni por el pretor. Estas obligaciones no engendraban acción alguna del
acreedor contra el deudor, pero si éste cumplía, ello suponía un pago considerado
verdadero, ya que no daba derecho al deudor a la repetición reclamación de lo
pagado.
Existían dos clases de obligaciones naturales:
las obligaciones naturales originales y las obligaciones civiles degeneradas.
Eran obligaciones naturales originales:
● las contraídas por un esclavo
● las asumidas por un hijo de familia, de acuerdo a lo establecido por el
senadoconsulto Macedoniano
● las contraídas entre personas pertenecientes a la misma casa (domus).
Eran obligaciones civiles degeneradas:
● las obligaciones prescriptas
● las que habían dado lugar a la absolución del deudor como consecuencia de un
error judicial
● las que quedaban subsistentes al declararse la capiti deminutio del deudor.

Obligaciones de especie y de género


La obligación de especie consistía en entregar una cosa concretamente determinada,
por ejemplo, un esclavo en particular, mientras que la obligación de género recaía en
cosas indeterminadas dentro de un mismo conjunto o género (genus), por ejemplo,
cien litros de vino y de aceite.

La distinción entre ambos tipos de obligaciones tenía trascendencia en materia de


riesgos, puesto que, tratándose de una obligación de especie, al destruirse la cosa por
caso fortuito o fuerza mayor" el acreedor quedaba libre; en cambio, si se trataba de
una obligación de género, ésta no se extinguía pues "el género nunca perece" (genus
aut quantitas nunquam perit). Por ejemplo, si al quien se obligó a entregar cierto
esclavo (obligación de especie) al perecer éste la obligación se extingue por
imposibilidad de cumplimiento, pero, por el contrario, si la obligación fuere de
entregar una cantidad de dinero (obligación de género) la destrucción o pérdida de
algunos objetos dentro de ese género no acarrea la imposibilidad de cumplimiento,
en cuyo caso no se produce la extinción de la obligación.

Obligaciones divisibles e indivisibles


Eran divisibles aquellas obligaciones que pudieran cumplirse o exigirse por partes, es
decir, en forma fraccionada, sin alterar su esencia. Por el contrario, las obligaciones
que no admitieran tal posibilidad eran indivisibles (por ejemplo, una servidumbre).

Obligaciones alternativas y facultativas


Las obligaciones alternativas referían a dos cosas, de forma tal que el deudor podía
pagar dando una u otra, a su elección, o a elección del acreedor. Si una de las cosas
prometidas perecía por caso fortuito o fuerza mayor, del deudor debía entregar la
otra; no se libraba sino por la pérdida de los dos objetos señalados en la obligación.
Las obligaciones facultativas recaían sobre una sola cosa, pero con la facultad para el
deudor de entregar otra para liberarse. En materia de riesgos, siendo debida una sola
cosa, si la misma perecía el deudor quedaba libre de la obligación.
Obligaciones condicionales y a plazo
La condición es un acontecimiento futuro e incierto, que suspende el nacimiento o la
resolución de un derecho; el plazo es un suceso futuro e inevitable, que retarda el
ejercicio o la extinción de un derecho. En el Derecho Romano existían dos tipos de
condiciones (condición suspensiva y condición resolutoria) y dos tipos de plazos
(plazo suspensivo y plazo resolutorio).
Mientras la condición es aleatoria, el plazo es inevitable. La condición suspensiva
retarda el nacimiento del derecho; el plazo suspensivo retarda el ejercicio del mismo.

MODOS DE EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES

PAGO: El pago o solutio consistía en el fiel y puntual cumplimiento de la obligación.


En el Derecho Romano antiguo, el pago no era suficiente para extinguir la deuda,
sino que ello requería, además, la realización de un procedimiento inverso a aquél
que había sido necesario para darle nacimiento.

"No se está de acuerdo respecto a la época a partir de la cual el pago fue liberatorio
por si solo. Según unos, fue solamente hasta la época del emperador Claudio, por el
año 54. Tal es la opinión de Mommsen, que se apoya en unas cuentas de comisarios
recauda dores, encontradas en las ruinas de Pompeya. Según Girard, ese progreso se
realizó desde fines de la República. Resulta de algunos pasajes de los escritos de
Cicerón que, ya en su época, bastaba el pago para extinguir las obligaciones"
(Foignet)

El pago podía hacerse por el deudor, o por cualquier otra persona interesada en el
cumplimiento de la deuda, como un codeudor o un fiador. El acreedor sólo podía
rechazar el pago realizado por persona distinta del deudor cuando tuviera un interés
en ello, por ejemplo, en una obligación de hacer intuitu personae, es decir, contraída
en consideración a las características personales del deudor. El pago debía hacerse al
acreedor o a su mandatario.

En cuanto al lugar de pago, la regla era establecerlo en el propio negocio. Si nada se


había pactado, correspondía al acreedor exigir el pago en el lugar donde lo pudiera
pretender judicialmente (Gayo). La prueba del pago incumbía al deudor, por
cualquier medio. En el Derecho justiniano se dispuso que si la deuda constaba por
escrito, el pago sólo podía acreditarse por ese mismo medio o valiéndose de cinco
testigos (C. 4.22.18).

NOVACIÓN: Definición de Ulpiano (D. 46.2.1), la novación es la transformación del


contenido de una obligación antigua por otra obligación nueva. Se trataba de una
operación con doble efecto, pues extinguía una deuda y hacía nacer otra en su lugar.
Para que existiera novación eran necesarios tres
elementos:
1) la identidad de la cosa, pues no se podía novar mediante el cambio del objeto de la
deuda
2) una forma especial, la estipulación
3) la presencia de un elemento nuevo, como el cambio del acreedor, el cambio del
deudor, el cambio de la causa de la obligación, o la supresión o adición de un plazo o
de una condición.

COMPENSACIÓN: Había compensación cuando el acreedor se transformaba en


deudor de su deudor, o viceversa: debiti et crediti inter se contributio.
Esta forma de extinción de las obligaciones se basaba en un interés práctico, ya que
evitaba que un deudor demandado tuviera que pagar y luego repetir lo que, a su vez,
su acreedor le debiera. La compensación en el Derecho Romano tuvo tres momentos:
(1) Antes de Marco Aurelio: la compensación judicial apareció con el procedimiento
formulario, introducido por la lex Aebutia (150 a.C.), y se admitía para el banquero
(argentarius); para el emptor bonorum quien comprobaba en masa el patrimonio de
un deudor, con la carga de pagar a los acreedores); y en los contratos de buena fe
(cuando un acreedor obraba contra su deudor para lograr el cumplimiento de un
contrato de buena fe, el deudor po dia invocar la compensación)
(2) Después de Marco Aurelio: mediante un rescripto date autorizó (I. 4.6.38) la
compensación en los contratos de derecho estricto se invocaba por el demandado
bajo la forma de una excepción de dolo cuando se reclamaba a una persona lo que
estaba uno obligado a restituir (Foignet)
(3) En el Derecho justinianeo: bajo Justiniano se introdujeron tres reformas en
materia de compensación. En primer lugar, se dispuso su aplicabilidad a toda. clase
de acciones, in personam o in rem; en segundo término, se declaró que la
compensación operaría de pleno derecho (ipso jure). Asimismo, se estableció que no
cualquier crédito podía ser compensado con otro, sino que debía tratar de deudas
exigibles; y que la compensación no era aplicable al fisco, ni al acreedor de una deuda
de alimentos, ni al depositante ni a quien reclamara una cosa obtenida por medio de
la violencia.

REMISIÓN: Por medio de un pacto de non petendo, (pacto de no pedir, o pacto de


remisión) el acreedor podía convenir con el deudor que no le exigiría el pago o
cumplimiento de la obligación.
Tal acuerdo, además de ofrecer a las partes una posibilidad práctica de evitar el
formalismo en materia de extinción de obligaciones, daba al deudor garantías
jurídicas ante un eventual arrepentimiento del acreedor.
El Derecho Romano clásico ya daba valor a ciertos actos tácitos del acreedor, como la
entrega al deudor de un documento probatorio de la deuda. El Derecho justinianeo
amplió la regulación de este instituto, distinguiendo el pacto de non petendo in
personam (por el que se perdonaba la deuda a la persona, y en consecuencia la
remisión no aprovechaba a sus herederos), y el pacto de non petendo in rem (por el
que se perdonaba la deuda, lo que beneficiaba a todos los terceros interesados).

CONFUSIÓN: Si, por alguna razón, el crédito del acreedor y la deuda del deudor, se
confundían en una sola persona, la obligación quedaba extinguida por confusión
(confusio), ya que resultaría absurdo que alguien pudiera reclamarse a sí mismo.

PÉRDIDA DE LA COSA DEBIDA: La destrucción completa de la cosa debida


(tratándose de una obligación de especie cierta y determinada), o si ésta se hubiere
tornado sacra o religiosa, o si el esclavo hubiere sido manumitido, comportaban la
extinción de la obligación, quedando en su mérito liberado el deudor.

MUERTE Y CAPITI DEMINUTIO: La muerte extinguía las obligaciones


intransmisibles a los herederos, como las acciones penales. También la capiti
deminutio, aun la mínima, producía un efecto liberatorio (por ejemplo, en el caso de
la adrogación, en la que una persona sui juris quedaba bajo la potestad de otra de tal
condición, quedando como alieni juris de su adrogante).

CONTRATOS

Definición y evolución histórica de los contratos en el Derecho romano

Un contrato (de contractus; esta expresión, a su vez, del verbo contrahere) es un


acuerdo de voluntades entre dos o más personas, del que nacen una o varias
obligaciones sancionadas por una acción judicial.

El Derecho Romano distinguía entre contrato y pacto.


El pacto era un simple acuerdo de voluntades que, a diferencia del contrato, no
producía efectos jurídicos. El pacto no creaba ni extinguía obligaciones.
Los contratos evolucionaron desde el formalismo rígido a la progresiva atenuación
del mismo. Al comienzo, todos los contratos fueron solemnes. El primer contrato fue
el nexum, luego el contrato verbis y el contrato litteris. Fuera de éstos, cualquier
acuerdo de voluntades no constituía más que un pacto no obligatorio.

La primera atenuación al formalismo fue la creación de los contratos reales (mutuo,


comodato, depósito y prenda), los que se perfeccionaban por la entrega (tradición) de
una cosa.
La segunda atenuación al formalismo fue la aparición de los contratos consensuales
(venta, locación, sociedad y mandato), en los que el simple consentimiento de las
partes bastaba para crear obligaciones.
Finalmente, la tercera atenuación al formalismo consistió en el reconocimiento de los
contratos innominados: do ut des (doy para que tú des), do ut facias(doy para que tú
hagas), facio ut des (hago para que tú des), facio ut facias (hago para que tú hagas)
CONTRATOS FORMALES

Los contratos formales eran aquellos que no tenían existencia jurídica sin una forma
externa determinada por la ley.
Eran tales: el nexum, los contratos terbis y el contrato litteris.

Nexum: el nexum era un contrato solemne por el cual el deudor cedía al acreedor,
mediante fórmulas rituales, el poder de disposición sobre su físico. Este contrato se
empleaba principalmente para los préstamos de dinero, y su princi pal efecto era
habilitar el procedimiento de la manus injectio¹00 sin necesidad de recurrir a la vía
judicial. Con la evolución de Roma, este contrato fue cayendo en desuso hasta que
fue suprimido por la lex Poetelia Papiria (año 326 a.C.).

Contratos verbis: eran contratos verbis aquellos que se perfeccionaban mediante el


empleo de palabras sacramentales. Existían tres contratos verbis: (1) la dictio dotis,
cuyo objeto era la constitución de la dote; (2) el jusjurandum liberti, por el cual un
esclavo, antes de ser manumitido, se obligaba a prestar algunos servicios en provecho
de su amo después de su manumisión; (3) la estipulación, que se perfeccionaba por
una interrogación ("¿Prometes darme cien ases?") hecha por el acreedor
(estipulante) al deudor (promitente), quien respondía afirmativamente ("spondeo").

Contrato litteris: era un contrato que se perfeccionaba por medio de un asiento,


realizado en un registro privado.
Los ciudadanos romanos llevaban dos libros: los adversaria y el códex.
Los adversaria eran libros borradores, en los que anotaban las operaciones diarias,
en el orden en que se iban desarrollando (antecedente del libro diario actual).
El códex era un libro de caja en el que, mensualmente, se registraban todas las
operaciones de entrada o de salida de bienes, de acuerdo al detalle tomado en los
adversaria. Las anotaciones realizadas en el códex, cuando correspondían a
transferencias de dinero, hacían nacer obligaciones.

CONTRATOS REALES

Los contratos reales eran aquellos que se perfeccionaban mediante la entrega de una
cosa. En Roma existieron cuatro contratos de este tipo: el mutuo, el comodato, el
depósito, la prenda.

Mutuo: el mutuo o mutuum era un contrato por el cual una persona transfería a otra
la propiedad de un conjunto de cosas genéricas, con cargo de futura devolución de
una cantidad equivalente de cosas del mismo género.
La evolución de este contrato se produjo en tres etapas:
1. En los primeros tiempos se celebraba mediante el nexum
2. En una segunda fase, se admitió que cuando no se completaban todas las
formalidades del nexum (el empleo de una balanza y el pesaje del bronce)pero
se hacía efectiva la entrega de los bienes, el que los recibia quedaba obligado a
devolver una cantidad equivalente, bajo la premisa que nadie puede
enriquecerse a expensas de otro (la situación se resolvía aplicando las normas
del cuasicontrato de enriquecimiento sin causa)
3. Finalmente, se estableció que era suficiente la entrega de los bienes para
perfeccionar el contrato, llamándose a éste mutuo o mutuum. Las condiciones
requeridas para elperfeccionamiento del mutuo eran tres:
● que se produjera la transferencia de la propiedad de los bienes prestados, para
lo cual era indispensable que el que los entregaba fuera el propietario de los
mismos y tuviera capacidad para transferir el dominio
● que las cosas prestadas fueran una cantidad "que se pese, cuente o mida", ya
que una cosa cierta y determinada no podía ser objeto de este contrato
● que quien recibiera las cosas se obligara a restituir otras equivalentes.
En la época de las XII Tablas la tasa se admitió la fijación de intereses, tasándolos
en un 8,33% al año. En el Derecho clásico se elevó este máximo en un doce por
ciento anual. Por último, en el Derecho justinianeo la tasa era variable: 4% para
personas ilustres y 8% para los comerciantes (Girard)

Comodato: el comodato, o préstamo de uso, era un contrato por el cual una persona
entregaba una cosa determinada a otra persona, para que se sirviera de ella y la
devolviera en buen estado de conservación en la época convenida (Girard). Para que
se perfeccionara este contrato era necesaria la entrega de la cosa por el comodante al
comodatario (o prestatario, es decir, quien la recibía). Dicha entrega sólo transfería
la tenencia, no la propiedad ni la posesión del objeto. El comodatario asumía dos
obligaciones:
(1) conservar la cosa recibida en préstamo, con la diligencia del buen padre de familia
(2) restituir el mismo bien en el tiempo convenido.

Depósito: el depósito era un contrato mediante el cual una persona, llamada


depositante, confiaba a otra, llamada depositario, la guarda de una cosa, que se
obligaba a devolver en cuanto la misma le fuera requerida (Foignet). Para que se
perfeccionara el contrato era indispensable la entrega del objeto por el depositante al
depositario, quien, a partir de ese momento, se constituía en un simple detentador o
tenedor de la cosa depositada (Girard).
El depositario asumía dos obligaciones:
(1) conservar la cosa depositada, siendo responsable de su pérdida sólo en caso de
dolo o culpa grave
(2) restituirla, en cuanto le fuera requerido.
A diferencia del comodato, el depositario no tenía derecho a usar la cosa, y si lo
hacía, incurría en un furtum usus. Sólo en el llamado depósito irregular el que recibía
la cosa podía servirse de ella, y no estaba obligado más que a devolver su equivalente
en valor.

Prenda: la prenda era un contrato por el cual una persona entregaba a un acreedor
una cosa a fin de garantizar el cumplimiento de una obligación. Al igual que en el
comodato y en el depósito, el contrato de prenda requería, para su
perfeccionamiento, la entrega del objeto dado en prenda. Pero, a diferencia de
aquéllos, la entrega de la cosa prendada daba al acreedor la posesión del bien
garantizada por los interdictos posesorios- y no la mera tenencia.
El acreedor prendario tenía dos obligaciones:
(1) conservar la cosa prendada, no pudiendo hacer uso de ella
(2) restituirla una vez extinguida la obligación garantizada.

CONTRATOS CONSENSUALES

Los contratos consensuales se perfeccionaban por el simple consentimiento


de las partes contratantes, en forma independiente de toda forma (Girard).
Eran contratos consensuales:
➔ la venta
➔ el arrendamiento
➔ la sociedad
➔ el mandato.

VENTA La venta era el contrato por el cual una persona (vendedor o venditor) se
obligaba a transferir a otra (comprador o emptor) los derechos que pudiera tener
sobre una cosa, obligándose esta otra, en contrapartida, a pagar un precio en dinero.
El perfeccionamiento de la venta requería tres condiciones:
● el consentimiento de las partes, libremente expresado y exento de dolo, error
o violencia
● que tuviera por objeto una cosa, presente o futura, y que ésta estuviera en el
comercio de los hombres
● un precio verum (sincero y no ficticio, porque si no sería una donación),
certum (determinado o determinable) y justum igual al valor de la cosa).

El vendedor tenía tres obligaciones:


(1) transferir al comprador todos los derechos que tuviera sobre la cosa vendida
(2) garantizar al comprador contra evicción
(3) garantizar al comprador contra vicios ocultos redhibitorios.

A su vez, el comprador tenía dos obligaciones:


(1) aceptar la entrega de la cosa vendida
(2) pagar el precio de ésta (dare pretium).
EL ARRENDAMIENTO Era un contrato por el cual una persona se obligaba a
procurar a otra el goce de una cosa (locatio conductio rei), o la realización de una
obra (locatio conductio operis), o la prestación de un servicio (locatio conductio
sperarum), mediante el pago de una remuneración en dinero (merces).
Teniendo en cuenta la importancia que tuvieron las tres variedades del
arrendamiento en la regulación juridica de las relaciones del trabajo, en el capítulo
siguiente se hace un estudio de cada una de tales modalidades.

SOCIEDAD La sociedad era un contrato por el cual dos o más personas acordaban
poner algo en común, con el propósito de repartir los beneficios que pudieran
obtener. Como en el caso del arrendamiento, sus características se desarrollan en el
capítulo siguiente.

MANDATO El mandato (mandatum) era un contrato por el cual una persona


(mandante) encargaba a otra (mandatario o procurator) que hiciera por su cuenta, en
forma gratuita, uno o más actos (Girard).
Este contrato requería:
● que el acto o actos encargados fueran licitos
● la existencia de un interés del mandante
● la gratuidad del encargo, pues si éste era oneroso se trataba de un
arrendamiento de servicio y no de un mandato.

El mandatario debía:
(1) ejecutar de buena fe el encargo, manteniéndose dentro de los límites señalados
por el mandante
(2) rendir cuentas ante éste por lo actuado
(3) transferir al mandante todos los derechos que hubiera adquirido por su cuenta.

Por su parte, el mandante tenía dos obligaciones


(1) responder por las obligaciones contraídas en su nombre por el mandatario
(2) indemnizarlo por los perjuicios que el cumplimiento del mandato le hubiera
causado, y reintegrarle los gastos realizados.

CONTRATOS INNOMINADOS

El contrato innominado era un contrato sinalagmático que se hacía obligatorio


cuando una de las partes cumplía con su prestación; a partir de ese momento, la otra
parte quedaba obligada a cumplir con la suya.
Se llamaba "innominado" a este tipo de contrato porque no encuadraba dentro del
elenco de los contratos reconocidos y clasificados por el Derecho civil primitivo.
Los contratos innominados evolucionaron en tres fases:
(1) en una primera etapa, la parte que había pagado no tenía acción para obligar a la
otra parte a cumplir; sólo podía obtener la devolución de lo dado, por medio de la
condictio data causa non secutal
(2) al ser creada actio de dolo (año 65 a.C.) quien hubiera cumplido podía demandar
por esta acción, a fin de lograr la reparación del perjuicio causado por el
incumplimiento de la contraparte
(3) por último se sancionó el contrato innominado, lo que permitió obligar a la parte
omisa a que diera cumplimiento de lo acordado.

Al llegar el contrato innominado a su completo desarrollo, eran reconocidas cuatro


modalidades: do ut des (doy para que me des), do ut facias (doy para que hagas);
facio ut des (hago para que me des); facio ut facias (hago para que hagas).

Los principales contratos innominados fueron tres:


Permutatio: era el contrato por el cual una persona daba una cosa a otra,
obligándose ésta a entregarle una cosa a cambio. A diferencia de la venta, que se
perfeccionaba mediante el consentimiento de las partes, el cambio exigía que cada
una de las partes transfiriera a la otra la propiedad. Asimismo, mientras en la venta
el vendedor sólo tenía la actio venditi para obligar al comprador a pagar el precio, en
el cambio el que cumplía disponía, a su elección, de dos acciones: una para resolver
el contrato, la otra para forzar a la contraparte a cumplir con su prestación.

Aestimatum: era el contrato de encargo de venta, mediante el cual un comerciante


mayorista entregaba mercaderías a un minorista, que se obligaba a pagarle un precio
estimado (de allí el término aestimatum) en caso que vendiera tales mercaderías, o a
devolvérselas si no lograba venderlas". Si el precio finalmente obtenido era mayor
que el estimado, la diferencia aprovechaba al minorista.

Precarium: era el contrato por el que una persona entregaba a otra la posesión de
una cosa determinada, con la posibilidad de usarla, y con la de restituirla cuando ello
le fuere requerido; presentaba dos diferencias respecto del comodato:
(1) en éste existía plazo para la restitución, en el precarium no
(2) el comodatario respondía por culpa leve en la guarda del objeto; en el precarium
el que recibía la cosa sólo respondía por dolo o culpa grave, pero no por culpa leve.

LAS RELACIONES JURÍDICAS DE TRABAJO EN ROMA

*pag 90,91,92 en el libro de Garcé, esto no se si va


EDAD MEDIA - MEDIOEVO

Edad Media o Medioevo: período histórico de la civilización occidental comprendido


entre el siglo V y el XV.

Comienzo: se sitúa en el año 476 con la caída del Imperio romano de Occidente.
Finalización: en 1492 con el descubrimiento de América, o en 1453 con la caída del
Imperio bizantino.
Se suele dividir a la Edad Media en dos períodos:

● Alta Edad Media (siglo V a X, fin del mundo romano, migraciones bárbaras,
Imperio Carolingio)
● Baja Edad Media (siglo XI a XV).

Fue un largo período con sus claros y oscuros que ha sido reivindicada tiempo
después por muchos estudiosos. Su duración de diez siglos, y los escenarios sociales,
políticos y religiosos de la época van a determinar la producción del derecho. Es en
este período que nacen las primeras universidades europeas y que se sientan las
bases de la ciencia jurídica de la Europa occidental.

CARACTERES PRINCIPALES

En lo económico: la sustitución del modo de producción esclavista por el modo de


producción feudal; el feudalismo fue un sistema social – político y económico que
surgió a principios de la Edad Media y se desarrolló e instaló en Europa durante
varios siglos (siglos altomedievales)

En lo social: para la desaparición del concepto de ciudadanía romana y la definición


de los estamentos medievales. Los tres estamentos del feudalismo eran los:

A) bellatores: los que guerrean.

B) oratores: los que oran.

C) laboratores: los que trabajan.

En lo político: el feudalismo está caracterizado por la descentralización del poder


político; al basarse en la difusión del poder desde la cúspide (donde en teoría se
encontraban los reyes) hacia la base (donde el poder local se ejercía de forma efectiva
con gran autonomía o independencia en la práctica por nobles de muy distintas
denominaciones, marqueses, duques, condes, barones, caballeros, etc).

En lo ideológico: en lo ideológico y cultural encontramos la absorción y sustitución


de la cultura clásica por las teocéntricas culturas cristiana , judaica o islámica (cada
una en su espacio)
En lo jurídico:

En el período Alto medieval: Dispersión normativa en Primacía de la costumbre y


de las decisiones judiciales (rey) como fuentes del Derecho.

Las pocas normas escritas fueron los privilegios: nombramientos, donaciones,


instrucciones, etc

En la Baja Edad Media: El hallazgo a fines del Siglo XI de un manuscrito del


Digesto por el monje Irnerio (La “segunda vida del Derecho romano”)

Surgen los glosadores y los comentaristas o “mos italicus” = modo italiano de


enseñar y aprender el derecho

EL DERECHO COMÚN Y SU DIFUSIÓN

El Ius Commune o Derecho romano –canónico es la más importante creación de la


Baja Edad Media. Se trata de un “Derecho de juristas”, obra de los comentaristas
sobre la base del Derecho romano justinianeo y del Derecho Canónico, con el
agregado del Derecho feudal y del Derecho estatutario de las ciudades.

Algunos conceptos relevantes desde el punto de vista laboral

El Colonato, en el Bajo imperio romano:

Para entender la implantación del feudalismo hay que recordar la evolución de los
últimos siglos del Imperio Romano: el fuerte y centralizado poder estatal del alto
imperio y la sociedad urbana romana dejaron paso a un progresivo debilitamiento de
la autoridad y una ruralización con aumento de la población

En este contexto, la necesidad más acuciante de la sociedad de la antigüedad tardía


romana y de la de los primeros tiempos medievales era la protección: protección
contra los invasores bárbaros, los bandidos y los campesinos en rebelión.

El colonato es una forma de explotación de las tierras de cultivo, que constituye una
forma de transición entre el sistema esclavista del Imperio romano, y el sistema
feudal que predominó durante la Edad Media

La trascendencia de la institución radicaba en que permitía garantizar la


disponibilidad de fuerza de trabajo suficiente para cultivar amplias extensiones de
tierra. Desde el punto de vista fiscal, la institución también resultaba ventajosa para
el Estado, ya que los impuestos eran cobrados a los colonos en lugar de ser exigidos
al propietario. Debido a que aquellos permanecían inseparablemente unidos a la
tierra, el Estado se aseguraba el cobro de los impuestos pertinentes.
El vasallaje

El vasallaje: era la relación jurídico-política entre el señor y el vasallo, consistente en


apoyos y fidelidades mutuas. Se llevaba a cabo entre dos nobles de distinta categoría.
Mediante una ceremonia, el más poderoso se convertía en el señor y el menos
poderoso se convertía en el vasallo, y recibía sus correspondientes tierras.

La relación del señor - campesino

Organización del feudo, la encomienda: rara vez se hacía una ceremonia o se escribía
un documento para hacer constar de la relación de servidumbre del campesino frente
al señor. Este tenía la obligación de defender a sus siervos y aplicar justicia, y a su vez
debía correspondérsele labrando la tierra y pagando los correspondientes impuestos.

Las Cofradías

La cofradía se define en general como asociación religiosa con el fin de realizar actos
de culto y ayudar a los que lo necesitan. Según Chevalier, las cofradías son en cierta
medida la institución maestra de todo el sistema de socialización, es decir, la
integración de los individuos en el medio social y la difusión del modelo cultural y
sus valores. Las cofradías surgen como respuesta a unas necesidades en el plano
urbano medieval.

Tipos de Cofradías

En principio, en las cofradías podía participar todo tipo de personas (hombres,


mujeres, esclavos, libres, etc.). Hay varios tipos de cofradías:

Vecinales: formada por los integrantes de un barrio o aldea

Cofradías de oficios (gremios): que pudieron ser el origen de las corporaciones de un


oficio.

Sociales: por pertenencia a un estamento social o por tener una procedencia común.

Los Gremios

Un gremio es una agrupación de personas de una misma profesión regida por


reglamentos para defender sus intereses. Los primeros gremios fueron cofradías
religiosas con poco significado económico. Probablemente, formaron el núcleo
alrededor del cual se desarrollaron los primeros municipios.

Su organización era jerárquica y establecían tres categorías:

Aprendices: Trabajaban sin sueldo de tres a seis años en el taller de un maestro


conviviendo con él y aprendiendo el oficio.

Oficiales: Artesanos especializados que cobraban salarios.


Estaban guiados por un maestro.

Maestros: Dueños de los talleres y de los instrumentos de trabajo

ALTA EDAD MEDIA

Comienzo: caída del imperio romano en manos de los pueblos germánicos en el año
476. (se desplazaban en busca de riquezas y de climas más benévolos)

Finalización: siglo XI.

Logran deponer al joven emperador Romolo y proclamar a su propio rey Odoacro.


De ahí en más se van a ir formando en toda Europa pequeños reinos que van a
responder a diferentes troncos de origen de los pueblos germanos.

En España: el rey Eurico se impone a los españoles. En el año 497 una gran masa
de visigodos se establece en España. Su reinado va a durar hasta las invasiones
moras en el siglo VII. Con la invasión musulmana muchos visigodos llegaron a pactar
con las nuevas autoridades convirtiéndose a su religión a los que se les dio el nombre
de muladíes.

Mozárabes: cristianos que siguieron viviendo bajo sus reglas sin ser molestados

En el siglo XI se va a dividir en varios reinos. A los diez años de la invasión los


musulmanes habían ocupado casi todo el territorio de la península, pero también se
había comenzado la reconquista del territorio por parte de los cristianos.

La invasión bárbara ya había acentuado la decadencia de las ciudades comenzada en


el Bajo Imperio Romano y traído como consecuencia la descentralización del poder.
La ausencia de un poder político general obligó a la población a buscar refugio en la
gran explotación rural, presidida por el señor, aún a cambio de perder su libertad de
movimiento ( Argüellos, 1986: 48)

Las personas no reclamarán por su libertad sino por su seguridad para garantizar su
supervivencia.

Surge así la figura jurídica del contrato de vasallaje entre protector y protegidos

El protector: podía estar representado por el Rey, la Iglesia o por los Señores
feudales

Los protegidos podían ser tanto campesinos como caballeros nobles. Si el protegido
era el campesino debía trabajar la tierra, prestar servicios domésticos y pagar un
censo anual al protector obteniendo de su señor el beneficio a veces de tierras, de
protección personal y alimentos. Si, en cambio, el protegido era un caballero estaba
exento del pago del censo y tenía como contrapartida tierras, algún castillo o algún
cargo
El contrato de vasallaje respecto de los campesinos era un contrato vitalicio y
trasmisible por herencia. El vasallo no era esclavo en el sentido jurídico de la palabra,
pues se le consideraba hombre libre, pero quedaba atado a la tierra transformándose
en siervo de la gleba. Si el señor vendía sus tierras el siervo seguía la suerte de éstas
pasando a depender de su nuevo señor. El contrato de vasallaje se expresaba en el
homenaje por el cual “se hacían hombre de otro“no en propiedad sino en la
prestación de servicios de defensa y trabajo que iba acompañado de un juramento de
fidelidad y muchas veces de una carta o contrato escrito.

El sistema feudal no sólo regulaba las relaciones del Rey con sus nobles sino las de
éstos con sus villanos. Las primeras podían favorecer el poder real sobre los nobles;
pero las segundas, al producir el mismo efecto sobre el poder de los nobles,
disminuía el de los reyes, peligrosamente para éstos.

Así que la realeza tuvo que idear el modo de frenar el creciente poderío de la nobleza.
El procedimiento no fue otro que el de la creación de las Cartas, Fueros o Privilegios
de las ciudades (Muñoz: 2007). La justicia también va a estar en manos del Rey o del
Señor. La falta de una justicia pública hizo a la violencia el modo de solucionar los
conflictos con las consecuencias que ello acarreaba. Este período con sus
características se va a prolongar hasta el siglo XI.

BAJA EDAD MEDIA

Comienzo: S. XI

Finalización: S. XV

Nuevas situaciones que son consecuencia de la organización de la Alta Edad Media.


En las tierras feudales el principio que regía era el de autoabastecimiento, pero
pronto comenzaron a necesitarse objetos manufacturados, elaborados, como sillas,
mesas, vestimenta, útiles de labranza etc. Surgen así las villases como una empresa
donde se comienza a trabajar la materia prima producida en el feudo con la mano de
obra excedente (mujeres, niños, colonos). El enriquecimiento de los señores feudales
y la expansión de la iglesia con sus necesidades de tener otros elementos de lujo
mostró la inadecuación del sistema.

A nivel de las ciudades creadas, sus habitantes se rigen por los estatutos propios de la
ciudad llamados fueros municipales. Otra característica de este período es la
aparición de asociaciones de hombres y mujeres con finalidad de caridad como
fueron las cofradías, pero también con fines profesionales como las corporaciones,
que jugaron un rol fundamental en la Edad media.

Estas corporaciones se regían por un estatuto especial que ellas mismas creaban
donde se establecían las condiciones de ingreso y sanciones indemnizatorias para
quien violara el estatuto. Los gremios, son consecuencia del perfeccionamiento de las
corporaciones. En sus estatutos se reglamenta el trabajo del gremio correspondiente
(herrero, panadero, relojero, etc) al extremo de no permitir la libertad del trabajo.
Todo está reglado. Surge también en las ciudades otra figura, la del comerciante que
se ocupaba de la intermediación de las mercaderías atesorando grandes fortunas con
su actividad. Realeza y burguesía unieron sus intereses contra la nobleza, a la vez que
se apoyaron mutuamente (Argüello, 1986: 60), y con ello fueron preparando el
período político y jurídico posterior

Durante el período de la España visigoda hay una proliferación de legislación,


recopilaciones y codificaciones pero poco desarrollo de la ciencia jurídica. El código
de Eurico fue el primero en regir en las Galias y en España dominada por los
visigodos.

Lex romana visigotorum o Breviario de Alarico. El Rey Alarico II reinó en las Galias y
España del 484-507. Planificó entonces realizar un Código que contuviera toda la
legislación aplicable a su reino y que a la vez derogara las leyes no vigentes. El código
de Alarico contiene tanto leyes (constituciones imperiales) como iuria (opiniones de
los jurisconsultos). Constaba del texto y de la interpretatio. Por medio de esta última
se ilustraba, aclaraba o aún se modificaba el texto original, lo que permitió adaptar el
viejo derecho a las nuevas circunstancias.

Estuvo vigente desde su promulgación en el 506 hasta el siglo VII y fue reconocida
como fuente del derecho en toda Europa hasta el siglo XI.

Liber Iudiciorum o Libro de los Jueces lo ubicamos en la época del Rey Rescesvinto
en el siglo VII. En él se contienen normas de diverso origen, tanto romanas como
visigóticas. Contiene normas de derecho privado, público, procesal y penal.

En el libro I establece como principio general que sólo la ley es fuente de derecho y
que no habrá de recurrirse a la costumbre por su falta sino al Rey quien dirimirá el
conflicto. Asimismo en el mismo libro nos habla de cómo debe ser la ley “justa,
inteligible, manifiesta, conveniente al lugar donde se dictare, digna, honesta, útil y
además necesaria”.

Consagra también el principio de la igualdad ante la ley: “la ley se aplicará por igual
sin distinguir personas y jerarquías”. Establece además cuáles han de ser las
condiciones para ser Rey, al respecto se dice que no merece el nombre de Rey quien
no gobierna con benevolencia y lo pierde quien comete injusticia. Discrimina en
materia de proceso mercantil los conflictos entre godos y extranjeros. Cuando se
trata de extranjeros serán juzgados por jueces especiales y de acuerdo a su propio
derecho. En cuanto a la responsabilidad penal se establece su carácter personal a
diferencia de la responsabilidad civil que alcanza a los herederos. Crea la
responsabilidad de los jueces por la demora en los fallos o por dictar fallos injustos,
quienes deben responder con sus bienes. Desde el punto de vista del derecho privado
reduce los límites de la autoridad paternal y establece que la madre puede ejercer la
patria potestad en forma subsidiaria.
Se trata de legislación avanzada para su época pero que no pudo aplicarse por la
invasión musulmana. Recién cobrará validez en el orden de prelación fijado por el
Ordenamiento de Alcalá de Henares en el 1348.

Fuentes jurìdicas de la Alta Edad Media

El sistema de fuentes de este período se completa con aquéllas de la España cristiana.


El Liber iudiciorum va a seguir subsistiendo como ley aplicable a los visigodos
mientras no interfiera con el derecho musulmán.

Se ha resquebrajado el poder central, no existe una legislación única, y la costumbre


y los fallos van a predominar sobre la ley.

Fueros y fozañas: El predominio absoluto de estas fuentes se ve reflejado en el


nombre con que se denomina el derecho en estas épocas. Será designado como fuero
o derecho foral en los territorios de habla gallega y castellana y como usus, usatici y
utsages en los de habla catalana. La costumbre se encuentra con carácter local como
usus terrae.

Otra importante fuente de la época está constituido por las fazañas o decisiones
judiciales por libre albedrío. Los fueros constituyeron una fuente especial por la que
el Señor, Conde o Rey otorgan a determinadas personas o ciudades cierta legislación
de privilegio por la cual se van a regir. Así puede otorgarla a las ciudades, a los nobles
o a los integrantes del clero.

Las ciudades se daban sus propias reglas las cuales luego someterían a la aprobación
del rey, o que las mismas eran producto de un pacto con el señor. A estos fueros se
les designaba con el nombre de carta puebla.

Muchas veces los fueros se otorgaban a las ciudades que se iban reconquistando del
poder musulmán y se les llamaba carta de confirmación porque lo que hacían era
confirmar la costumbre del lugar. Dada la escasa intervención estatal muchas
relaciones jurídicas se rigen por pactos privados como las del aprovechamiento del
agua o de los montes.

Esta etapa se va a prolongar hasta el siglo XI en que vamos a asistir a un proceso


contrario de consolidación de los poderes centrales.

La ciencia del derecho

En el siglo XI, van a ser descubiertos unos manuscritos del Digesto de Justiniano y a
partir de ese descubrimiento se van a comenzar a estudiar en la Escuela de Artes de
Boloña. A partir de ese momento la enseñanza de la jurisprudencia va a separarse de
la enseñanza de la retórica y se inaugurará la Escuela de Leyes.

El descubrimiento de los textos del Digesto llevó a un monje Irnerio y a sus


seguidores a estudiarlo de la misma forma que estudiaban los textos bíblicos
mediante el método exegético. Se atuvieron al texto literal al que le hicieron notas
marginales o interlineales llamadas glosas. De ahí que a este movimiento se le dio el
nombre de glosadores. Tal era el entusiasmo por el Corpus Iuris y sus soluciones que
se le proclamó como derecho vigente.

Elaboraron los llamados “brocardos”, reglas generales de derecho expresadas en


forma concisa y “sumas” o estudios de una parte del Corpus. El profuso trabajo de
casi un siglo fue ordenado por el glosador Accursio en lo que se llamó la Magna
Glossa o Glossa Ordinaria.

Se formó una escuela, la escuela de los comentaristas o mos italicus, un modo


italiano de enseñar y de decir el derecho. Esta escuela se extiende durante todo el
siglo XIII y hasta el 1400. Sus principales exponentes fueron Bartolo de Sassoferrato
y su discípulo Baldo de Ubaldis. A diferencia de sus antecesores ellos no partieron del
estudio de las normas sino que se planteaban un caso tratando de darle la solución.
Buscaban la ratio o razón

Dentro de sus actividades académicas estuvo la de producir tratados, textos


exhaustivos sobre determinados temas de derecho. Su trabajo constituyó el
verdadero inicio la ciencia del derecho de la Europa continental.

Fuentes jurìdicas de la Baja Edad Media

Este período va a mostrar una tendencia a la unificación del derecho. En el Reino de


Castilla se va a comenzar con el esfuerzo recopilador del derecho tomando en cuenta
la existencia de los fueros y teniendo uno de ellos como elemento aglutinador. En
este período debemos destacar la obra del Alfonso X hijo de Fernando III
(1252-1284) En principio este Rey trató de difundir el Liber Iudiciorum al que hizo
traducir al castellano y llevó entonces el nombre de Fuero Juzgo para ser aplicado en
el reino. Su iniciativa no tuvo mayor éxito. Comenzó entonces un camino de
recopilación, siendo sus obras más importantes el Fuero Real y las Siete Partidas
aunque también de esta época son El espéculo y Las leyes de Estilo. El Fuero Real
redactado entre 1252 y 1253, tiene como objetivo, expresado en su proemio, de
terminar con el desorden legislativo y lograr una unidad del Derecho. El Fuero Real
no se aplicó con carácter general sino a las ciudades que carecían de uno, o a aquéllas
cuyo fuero ya no satisfaciese sus intereses.

En cuanto a la ley de las Siete Partidas no existe acuerdo entre los autores sobre su
autoría y época. No obstante en el prólogo se establece como fecha de comienzo el
1256 y que “fue acabada desde que fue empezada a siete años cumplidos”. Tiene
como fuentes el derecho canónico, el derecho romano justinianeo, los roles de Olerón
y demás legislación mercantil, algunos fueros municipales y nobiliarios. Está dividida
en siete libros. El primero trata del derecho natural, de las costumbres, de las leyes
de la fe católica, de los sacramentos y de la Iglesia.
El segundo del derecho público del reino y de la organización de los estudios; el
tercero de la organización judicial y del procedimiento, dominio, posesión,
prescripción; el cuarto las materias de familia, potestades dominiales y señoriales,
relaciones entre señor y vasallo; el quinto de las obligaciones y contratos; el sexto
sucesiones, tutelas y curatelas; el séptimo y último del derecho penal.

Los hispanos, muy arraigados a sus costumbres germánicas, no encontraron en las


Siete Partidas las soluciones esperadas.

El Ordenamiento de Alcalá de Henares de 1348 pertenece al reinado de Alfonso XI.


En él se va a establecer un orden de prelación de normas. En primer lugar se
aplicaría el propio Ordenamiento, a falta de norma expresa en él debía recurrirse al
Fuero Real u otros fueros y por último de no encontrarse disposición aplicable en
ellos habría de recurrirse a las Siete Partidas.

ÉPOCA MODERNA

La Edad Moderna es el tercero de los períodos históricos en los que se divide


convencionalmente la historia universal, comprendido entre el siglo XV y el XVIII.
Cronológicamente alberga un periodo cuyo inicio puede fijarse en la caída de
Constantinopla (1453) o en el descubrimiento de América (1492), y cuyo final puede
situarse en la Revolución francesa (1789). Existen personas que marcan su fin en la
década previa, tras la independencia de EEUU (1776).

La Edad Moderna se corresponde al período en que se destacan los valores de la


modernidad (el progreso, la comunicación, la razón) frente al período anterior, la
Edad Media identificado por los pensadores de este período histórico como una edad
intelectualmente oscura. El espíritu de la Edad Moderna buscaría su referente en un
pasado anterior, la Edad Antigua identificada como Época Clásica

Desde la conquista de la Baja Andalucía, Castilla había añadido a su tradicional


frontera atlántica orientada hacia el comercio con los países nórdicos, otra que
miraba hacia el trópico y las costas africanas y las islas.

La ocupación de las islas Canarias y la esporádica actividad de los castellanos en las


costas marroquíes inquietaban a los reyes portugueses, que aspiraban a un
monopolio no sólo en la periferia africana sino en todo el espacio atlántico, en el que
ya habían ocupado los archipiélagos de Azores, Madera y Cabo Verde-.

Fueron estas perspectivas las que atrajeron a Cristóbal Colón, un marino nacido en la
república genovesa en 1465. Portugal entero vivía la fiebre de estos acontecimientos
que transformaron el pequeño reino peninsular en la cabeza de un gran imperio. Fue
un marino de extraordinaria competencia pero no realizó estudios sistemáticos. Su
idea de alcanzar las Indias, las tierras productoras de especias, navegando hacia el
occidente. (…) El proyecto que sometió a Juan II de Portugal, en 1484, fue rechazado
como carente de base científica, porque el camino que proponía Colón era más largo
que el que, siguiendo la ruta del este, debía llevar finalmente a Vasco de Gama hasta
la India.

Entonces Colón, viudo ya, se encaminó a España en busca de apoyo. El momento no


era propicio porque la guerra de Granada acaparaba todos los recursos, pero Colón
encontró muchos y valiosos apoyos: entre los cortesanos, en miembros de la
aristocracia y en clérigos influyentes.

A pesar del dictamen desfavorable de las juntas de Salamanca y Córdoba, a pesar de


las exorbitantes exigencias de Colón, los reyes decidieron intentar la aventura.
Además, había que reaccionar contra la pretensión de los portugueses de dominar el
Océano, arrinconando a los castellanos en las Canarias.

Los gastos de apresto fueron modestos, como lo era la expedición misma; se


aprovechó la circunstancia de que los vecinos de Palos tenían obligación de
proporcionar a la Corona dos carabelas, a las que Colón agregó una tercera algo
mayor; entre las tres no desplazaban trescientas toneladas, las tripulaban noventa
hombres, la mayoría audaces marinos de la costa onubense.

La minúscula flotilla salió del puerro de Palos, hoy cegado por las arenas, el 3 de
agosto de 1492, pero la verdadera aventura comenzó el 9 de septiembre cuando,
después de repostar en Canarias, iniciaron la travesía del Atlántico. Treinta y tres
días después avistaron un islote del archipiélago de las Bahamas- Colón no sólo abrió
una ruta sino que estableció un récord que después pocas veces fue superado, lo que
dio lugar a sospechar que ya conocía el camino, por experiencia propia o por relación
de otra persona. La teoría del predescubrimiento no es inverosímil, pero tampoco es
necesaria; Colón conocía perfectamente las corrientes marinas y aéreas del Atlántico
central, y ello le permitió hallar el camino de ida siguiendo el alisios y encontrar el de
vuelta navegando más al norte para encontrar el contraalisio. Pero si en la práctica
marinera no ha sido superado por nadie, sus conocimientos teóricos eran
insuficientes y por eso se aferró hasta el fin de su vida a la idea de que había llegado a
las cosías orientales de Asía, mientras los contemporáneos tardaron poco en
apercibirse de que se estaba a las puertas de un Mundus Novas, como demostrarían
pronto el descubrimiento del Pacífico por Balboa y el primer viaje de
circunnavegación.

Colón, acogido por los reyes en Barcelona, recibió enseguida los medios necesarios
para realizar una nueva expedición de mucha mayor envergadura, más bien de
colonización que de exploración. Diecisiete buques con mil doscientas personas
provistas de semillas, aperos de labranza y todo lo necesario para una instalación
definitiva llegaron a la isla Española (Santo Domingo-Haití) en 1493.

Tropezaron enseguida con graves dificultades; el clima no era apto para la


producción de los alimentos a que estaban habituados, y la organización de la colonia
por Colón demostró que el gran navegante era un mediocre administrador. En una
cosa se pusieron de acuerdo Colón y los colonos: puesto que el trabajo agrícola era
duro y rendía poco, lo mejor sería explotar a los indígenas, ya haciéndoles trabajar en
los yacimientos de oro, ya vendiéndolos como esclavos. Esta segunda opción fue
anulada por los Reyes Católicos que, como en el caso de los indígenas canarios, se
negaron a sancionar la esclavitud.

No por eso fue mejor la situación de los indígenas: presa de enfermedades para las
que no tenían defensas orgánicas, obligados a trabajar en los placeres auríferos,
destruidas las raíces de su cultura, murieron o se dejaron morir; desaparecieron casi
totalmente en pocos decenios.

Entre tanto, aunque aún no se calibraban las auténticas dimensiones de las tierras
descubiertas, Europa entera se conmovió con sentimientos diversos; no sólo de
admiración y entusiasmo; también de emulación en otras naciones (Inglaterra,
Francia) que quisieron participar en el grandioso acontecimiento.

Especialmente viva fue la reacción de la corte portuguesa, que en cierro modo se


sentía engañada; tenia bulas pontificias y tratados con Castilla que le aseguraban una
posición preponderante en el Atlántico y las tierras ribereñas; por eso, la bula ínter
caetera de Alejandro VI que Otorgaba a Castilla todas las tierras descubiertas o por
descubrir fue considerada como una usurpación. Los Reyes Católicos deseaban
mantener buenas relaciones con la Corte portuguesa, y en el tratado de Tordesillas
(1494) consintieron que la línea divisoria fuese trasladada 270 leguas más al oeste,
con lo que un trozo de Brasil -luego abusivamente ampliado- entraba dentro del
dominio lusitano.

Todavía realizó Colón otros dos viajes, con el doble objeto de ampliar la zona
descubierta y de ejercer las amplísimas funciones gubernativas que se le otorgaron
en las capitulaciones de Santa Fe; en su virtud, Colón era almirante, virrey de las
tierras descubiertas y partícipe del producto de su exploración.

El desastroso gobierno de Colón motivó que un enviado real lo condujera con muy
pocas consideraciones a España. Los reyes lo rehabilitaron y le facilitaron los medios
para realizar el cuarto y último viaje; pero desde entonces las tierras americanas
estuvieron bajo la administración directa de la Corona.

En el cuatro y último viaje. Colón, luchando contra pésimas condiciones materiales y


climáticas, vagó por las Antillas y las tierras fronteras de Centroamérica.

A estos viajes se les llama menores con bástame impropiedad, porque su amplitud
fue enorme, y sus resultados, extraordinarios. En 1499 Alonso de Ojeda, Juan de la
Cosa y Américo Vespucio -un andaluz, un cántabro y un italiano- recorrieron las
costas de Venezuela, Guayana y el nordeste del Brasil. Con los daros conocidos hasta
entonces, Juan de la Cosa delineó el primer mapa de América (1500).

Cuando murió Colón ya se habían efectuado una multitud de expediciones


trasatlánticas y se habían Interesado por las nuevas tierras varios soberanos
europeos. Durante el reinado de Carlos I se multiplicaron las expediciones y las
capitulaciones y adelantamientos a descubridores y conquistadores que, inicialmente
para beneficio personal y más tarde, para la Corona extendieron el conocimiento de
esas tierras y el dominio castellano.

Los ejemplos más llamativos son las expediciones de Vasco Nuñez de Balboa en 1513,
que consigue atravesar el Istmo de Panamá y descubrir el Océano Pacífico; Hernán
Cortés entre 1518 y 1522, con el fin de dominar el Imperio Azteca y sus pueblos
aliados en la península del Yucatán; la magna expedición de Magallanes y Elcano,
que pretendía circunnavegar América y demostrar que era posible el viaje a Asia por
el oeste. Esta expedición realizada entre 1519 y 1522 supuso también reforzar la idea
de continentalidad de América y permitió con el descubrimiento de las Malucas y
Filipinas asentarse a la Corona española en Asia.

La última de las grandes expediciones fue la de Pizarro, Diego de Almagro y


Hernando Luque entre 1524 y 1535 para la conquista del Perú y del Imperio Inca. Las
guerras civiles que enfrentaron a estos conquistadores tras la caída Inca hizo que el
emperador Carlos decidiera acabar con el tradicional sistema de conquista y
sustituirlo por el dominio y la acción directa de la Corona.

POLÍTICA Y ECONOMÍA: El desarrollo del capitalismo y el ascenso de la


burguesía

Las revoluciones burguesas de los siglos XVII a XIX, son llamadas así porque fue la
burguesía (clase social económicamente próspera integrada por comerciantes,
artesanos y profesionistas liberales) la que definió el espíritu de dichos procesos
revolucionarios, y son importantes en la historia económica porque con su triunfo se
crearon las nuevas instituciones de la sociedad que resultaron propicias para el
desarrollo del modo de producción capitalista en sustitución del orden social y modo
de producción feudal.

En el caso concreto de Europa, los procesos revolucionarios de carácter burgués se


inician en Inglaterra en 1642, y tuvieron un gran auge entre 1815 y 1848 con los
cuales se consolidó el poder económico y político de la burguesía en buena parte del
continente durante el siglo XIX. El espíritu de las revoluciones burguesas se extendió
a las colonias inglesas en Norteamérica, Francia y América Latina, lugares donde se
consolidó un nuevo orden social que resultó propicio para el ulterior desarrollo del
capitalismo.

La revolución inglesa del siglo XVII (1642-1689) significó el triunfo de la propiedad


burguesa sobre la propiedad feudal, de la competencia sobre la estructura artesanal,
del derecho burgués sobre los privilegios medievales, y fue una herencia ideológica
para otros movimientos revolucionarios de tipo burgués contrarios al moribundo
Medievo y el absolutismo. Hay que precisar que la burguesía inglesa era una clase
social muy heterogénea, cuya masa fundamental la integraban comerciantes de
medio pelo, la capa superior de los maestros artesanos, y empresarios de tipo no
gremial organizadores de manufacturas e iniciadores de empresas coloniales.
También integraba la burguesía mercaderes adinerados que se habían enriquecido
por la protección del comercio interno (mercantilismo) y que estaban estrechamente
ligados con la Corona en calidad de rentistas y financistas. Finalmente, una parte de
la aristocracia feudal también estaba ligada con la burguesía en calidad de acreedores
y participantes de las privilegiadas compañías mercantiles.

La burguesía y la nueva nobleza (nobles de categoría inferior y personas que habían


comprado algún título de nobleza) compartían un interés en común: querían
convertir todas sus crecientes posesiones de tierra en propiedad libre de tipo
burgués, libre de todas las trabas feudales. A esta pretensión se oponía el régimen
absolutista que imponía el sistema de control feudal sobre la propiedad de la tierra, y
los derechos feudales (renta feudal) que recibía la Corona sobre sus tierras (que era
de lo que vivía la vieja nobleza). Este es el origen económico del conflicto entre, por
un lado, la burguesía y la nueva nobleza, y por el otro, los terratenientes feudales y
los maestros artesanos, que desembocó en el enfrentamiento entre el Parlamento y la
Corona que llevaría a la guerra civil.

La mayor parte de la población del país eran pequeños artesanos en la ciudad,


campesinos en la aldea y algunos trabajadores asalariados de la ciudad y del campo,
pero sus intereses no estaban representados ni en el parlamento ni en la
administración local, por lo que este descontento fue aprovechado por la nueva
nobleza y la burguesía para derrocar el viejo orden.

En las colonias inglesas en Norteamérica, la causa principal de la revolución de


independencia de 1776 consistió en la confluencia de dos tipos de desarrollo que se
excluían mutuamente: la creciente autonomía económica y política de la sociedad
colonial y la política colonial imperialista que se implantó a partir de 1763.

La lucha por la autodeterminación respecto a la Corona inglesa fue la decisión de una


amplia y próspera clase media nativa para defender el libre desarrollo ulterior de su
prosperidad, y para no someterse por más tiempo a los intereses económicos de la
metrópoli. Fue el primer acto de defensa de las posibilidades de desarrollo de una
nueva economía nacional, en la que si bien las diferencias en la distribución y la
jerarquía social existían, no eran tan crasas como en Europa y había una amplia clase
media que, tanto en las ciudades como en el campo, participaba de un bienestar en
aumento.

En Francia, la revolución de 1789 hizo posible la implantación de un estado moderno


que respondía a los intereses y a las exigencias de la burguesía, y proclamó sin
ninguna restricción la libertad de empresa y de beneficios, despejando así el camino
hacia el capitalismo. La burguesía revolucionaria logró destruir el viejo orden
aliándose con las masas rurales y urbanas a las que hubo que dar satisfacción a través
de la democracia, de modo que el instrumento de cambio fue la dictadura jacobina de
la pequeña y mediana burguesía apoyada en las masas populares.
FILOSOFÍA Y DERECHO: El contractualismo. Importancia y fundamentos.
Autores contractualistas

Thomas Hobbes. La fundación del Estado absoluto

La Escuela del Derecho Natural se caracteriza por la propuesta de un derecho natural


entendido en sentido laico, racional e individualista. Representa en el plano filosófico
y jurídico, la forma de pensamiento predominante en los siglos XVII y XVIII.

Los filósofos y juristas de la época son todos en diversa forma iusnaturalistas, y


fundan su concepción jurídica sobre el derecho natural.

Sin embargo, bajo esta etiqueta se reúnen posiciones ideológicas diversas. En estos
siglos va a darse en muchos autores una unión de lo que es la política con el derecho.
Se ofrece una visión del derecho en relación directa con sus concepciones políticas.

En el siglo XVII nace el Estado moderno, con características nuevas en relación a los
siglos anteriores. El problema fundamental para los autores de la época es el de la
justificación del Estado.

También aparecen nuevas circunstancias en lo económico: después de una Edad


Media caracterizada por una economía estática, cerrada, basada en la agricultura,
empieza a aumentar el tráfico de bienes, lo que se intensifica definitivamente tras el
descubrimiento de América. Aparecen comunicaciones más ágiles.

Todo esto da lugar a un pasaje de una economía agraria a una economía


mercantilista, basada en los intercambios comerciales.

Progresivamente la economía agraria empieza a ser dominada por la economía


mercantilista y a nivel político, la clase noble va siendo progresivamente apabullada
por la clase burguesa.

Nos encontramos con dos perspectivas contrapuestas: la absolutista y la liberal.

Así, encontramos en Inglaterra a los fundadores teóricos del Estado absoluto y del
Estado liberal: Hobbes y Locke respectivamente.

Thomas Hobbes (1588-1679)

El pensamiento jurídico y político de Hobbes se apoya en un método matemático,


que Descartes en Francia y Galileo Galilei en Italia habían desarrollado para las
ciencias naturales.

Va a aplicar este método para el mundo del derecho y de la política: todo


conocimiento es de tipo matemático debido a la suma de términos nominales, y
sobre esa metodología pretende construir con un método matemático, toda la
explicación política.
Su interpretación de la historia se desarrolla a través de tres premisas:

a) Estado de naturaleza

b) Contrato social

c) Estado político

En el Estado de naturaleza cada individuo tiene derecho sobre todo, es un pequeño


absoluto, no tiene relación orgánica con los demás individuos. Es expresión de
absoluta libertad.

El Estado de naturaleza se vuelve un estado de lucha todos contra todos, un Estado


de guerra, que se traduce en una situación insostenible, de total inseguridad.

De esta situación es necesario salir. El miedo impulsa al hombre a salir del Estado de
Naturaleza. Deben encontrar, a través de un pacto entre ellos, un instrumento que les
garantice la supervivencia.

El contrato es el tipo de instrumento jurídico que más se adecua a una situación


individualista, siendo el instrumento jurídico que pone en relación dos voluntades
contrapuestas. El individualismo genera así el contrato social.

¿En qué consiste este contrato?

Los individuos deciden crear un Soberano, al que ceden todos sus derechos, menos el
derecho a la vida. El Soberano está por fuera de este contrato. Esta es la lógica del
Estado absoluto, que asume en sí todos los derechos, puede disponer de los bienes y
de la libertad de los individuos.

Solo garantiza una cosa: la paz social.

Si el Estado no cumple con esta obligación, se vuelve al Estado de Naturaleza y los


individuos tienen derecho a volver a asociarse estipulando un nuevo contrato social
para crear un Estado más fuerte, siempre absoluto, que garantice sus vidas.

Es una línea de pensamiento fuertemente antropocentrista e individualista. Es


esencialmente laica. El Dios de Hobbes es el Estado. Esta teoría será la base de la
justificación del Estado absolutista.

John Locke (1632-1704)

Casi contemporáneo de Hobbes. Pero en la Inglaterra del siglo XVII se vivia una
profunda transformación.

Durante la primera parte de los 1600 había sido dominada por los Estuardo,
atravesando así una fase de absolutismo político; en 1688 hay un cambio radical,
pasando a gobernar los Orange, que representan la primera afirmación del Estado
liberal constitucional. No se trata técnicamente de una Constitución, pero a los
ciudadanos se les reconoce una serie de derechos, codificados en el Bill of Rigths.

La historia política se enlaza con la económica en Inglaterra, más que en otros países,
consolidándose la clase burguesa. Existe una situación social fermental, pero la
afirmación de una clase social requiere una fundamentación ideológica. Locke
aparece como la respuesta a esas exigencias sociales.

El primer paso en su teoría es recuperar el valor racional de la ley natural. La


naturaleza humana es esencialmente racional. Atraviesa las mismas etapas de
Hobbes: estado de naturaleza; contrato social; estado político.

Sin embargo, Hobbes llega a la fundamentación del Estado absoluto y Locke al


Estado liberal.

Para Locke el estado de naturaleza presocial es individualista, porque se lo ve como


una suma de individuos y en eso no se diferencia con Hobbes. La diferencia está en el
modo de interpretar al individuo que tienen uno y otro autor.

Para Hobbes el hombre es pasión y de esta surge el estado de guerra; Locke en


cambio manifiesta respeto por el individuo: este por naturaleza es un ser racional,
por lo que tiende a coexistir, aceptando los límites impuestos por la ley natural,
concepción optimista.

Este estado de naturaleza, por el modo en que está estructurado, tiene una debilidad
intrínseca. Es un Estado racional, pero basta que alguno no respete los derechos de
los otros para perturbar todo el Estado de naturaleza. Es un Estado tan débil, tan
frágil, que el hombre tiene necesidad de salir de el para crear una situación más
firme, y el instrumento jurídico del que se valen los individuos para pasar al Estado
político es el contrato.

Bajo el nombre de propiety engloba los derechos naturales primarios: vida, libertad,
propiedad sobre los bienes. Estos derechos los ejercita el hombre en el estado de
naturaleza.

Los individuos cederán al Estado los derechos secundarios: hacer justicia por propia
mano y el derecho de castigar. Los derechos naturales primarios permanecen sin
alteraciones, solo se despoja el individuo de los derechos naturales secundarios.

Para Locke con la introducción de la moneda se produce la ruptura de la lógica


puramente igualitaria y nace así una nueva lógica que no es más la del Estado de
Naturaleza.

Con la aparición de la moneda y del intercambio, se inicia la posibilidad del proceso


acumulativo y se asegura que ningún bien pueda ser derrochado, porque sería un
pecado contra la Providencia.
La lógica igualitaria del Estado de Naturaleza cae, para dar lugar a una lógica de
acumulación, que encuentra su expresión en un Estado liberal de matriz claramente
burguesa.

Una vez constituido este Estado queda otra cuestión: la legitimación del derecho de
propiedad.

Locke afirma que la legitimación del derecho de propiedad es el trabajo: el hombre se


autoposee; todo lo que con la fuerza de los propios brazos pueda transformar, tiene el
derecho de poseer.

Jean Jacques Rousseau (1712-1778)

Locke era un pensador inglés del siglo XVII y Rousseau vivió en Francia en el siglo
XVIII. Hay un diferente ambiente cultural en cada uno de ellos que va a definir su
pensamiento.

Rousseau vivió en un ambiente racionalista. Es a partir de aquí que nace el


movimiento conocido como el Iluminismo. Tiene su origen en Francia, si bien
existiría un iluminismo en el resto de los países europeos, la mayor expresión de esta
corriente es la francesa, y se sintetiza en una obra que expresa el pensamiento de la
época: la Enciclopedia, que buscaba sistematizar todo el saber universal.

Dentro del Iluminismo se encontraba el pensamiento de Rousseau.

El punto de partida de su teoría se encuentra en el Estado de naturaleza. Para


Rousseau este es el escenario a partir del cual es posible interpretar la acción
histórica.

Para Rousseau la naturaleza no es comprendida por la razón, sino que es amada y


comprendida por el hombre. El estado de naturaleza aparece comprendido por el
autor en forma optimista, pero es una bondad diversa a la concebida por Locke. El
hombre es bueno en el estado de naturaleza porque vive aislado de otros hombres, es
la bondad de no hacer el mal más que la bondad de hacer el bien.

Aparece en Rousseau el mito del “buen salvaje”: el individuo aislado y feliz en su


aislamiento. El individualismo otra vez, pero desde una óptica distinta a la de
Hobbes y la de Locke.

El Estado de Naturaleza está destinado a desaparecer: el aislamiento cesa y empiezan


a entrelazarse las relaciones sociales.

La segunda etapa es la misma que en los otros dos autores: el contrato social. Pero
acá el contrato social no es fruto de un estado que se ha degenerado, no se trata
tampoco de salir de una situación insostenible porque el estado de naturaleza es
bueno; el problema es recuperar los valores del estado de naturaleza y el contrato
social es el instrumento para esa recuperación.
Rousseau afirma que en el contrato social los individuos deben ceder todos los
derechos naturales, pero deben cederlos a la comunidad construida por todos los
individuos. Así, ceden los derechos naturales como hombres, para readquirirlos
como ciudadanos. En este simple mecanismo lógico está el nudo de la ideología
democrática. Los hombres deben ceder todos los derechos naturales (en esto es más
radical que Hobbes, que garantizaba el derecho a la vida como intangible para el
soberano) pero la sujeción ya no será a un soberano externo a los hombres, sino una
cesión de estos derechos a un Soberano constituido por la totalidad de los hombres
mismos.

Después del contrato social, los hombres no son más “individuos” sino ciudadanos.

También podría gustarte