La ambigüedad estética contenía su razón de ser en la dilatación de su estatus en el
conflicto bipolar. En contraposición con un Occidente perfectamente perfilado en torno
a los Estados Unidos y a Gran Bretaña; en contraposición con un Oriente socialista
herméticamente acoplado a la URSS y a los valores socialistas que ella proviene;
América Latina nadaba entre una alienación “natural” con el gigante del norte desde la
OEA en 1948 y la búsqueda de su singularidad como región tercermundista en el
movimiento de los No Alineados en la mitad de los años cincuenta. Este confuso:
“confuso”, porque no hay duda que había una confusión de un discurso político donde
no había claridad sobre qué valores constituía el ethos o carácter latinoamericano
durante la Guerra Fría, y qué lugar, el lugar del que se enunciaba el discurso o la falta
de. El mestizaje que se sufría al sur del Río Bravo no era únicamente consecuencia
étnica o lingüística, era consecuencia política, al final importa decir: estética.
A lo largo de su extensa y prestigiosa carrera, Lee Krasner fue incesantemente
una voz para la vanguardia. Su estilo personal evolucionó una, dos y hasta tres
veces, dado que siempre ha apreciado la individualidad por encima de las
corrientes o tendencias. Su trato hacia la pintura fue parte de la comodidad que
ayudó a definir el Expresionismo Abstracto. Fue estudiante de Hans Hoffman y
asistente habitual del clave del arte que organizaba Willem de Kooning y
durante un periodo de tiempo estuvo casada en un matrimonio tortuoso con
Jackson Pollock.
Lee Krasner - Algodoncillo, 1955. Óleo, papel y collage sobre lienzo. 84 ×
59 × 1 1/2 in. 213.4 × 149.9 × 3.8 cm. © 2019 Pollock-Krasner Foundation
/ Artists Rights Society (ARS), Nueva York
Norman Lewis
Los museos y las galerías en gran parte no prestaron atención al pintor
afroamericanoNorman Lewis, a lo largo de toda su vida; sin embargo, su
contribución a la primera generación del Expresionismo Abstracto tiene su
evidencia. Su última retrospectiva en la Academia de Bellas Artes de
Pensilvania y su presencia en una gran exposición de Expresionismo Abstracto
en Gran Bretaña empiezan a remediar la ausencia desafortunada que la
historia del arte le ha otrogado.
Norman Lewis - Cruce, 1948.
Robert Motherwell
El más joven, y probablemente el más instruido de la primera generación de
pintores expresionistas abstractos, Robert Motherwell solía ser a menudo la
voz intelectual del grupo. Era un magnífico escritor y conferenciante que poseía
un gran conocimiento de la historia del arte. Su forma estética particular hizo
que su trabajo tuviera su propia categoría.
Robert Motherwell - A las cinco de la tarde, 1950. 36 3/4 × 48 1/2 in. 93.3
× 123.2 cm. Museo de Young, San Francisco
Jackson Pollock
Pese a no ser el primer artista en utilizar el goteo, el salpicado y el vertido,
Jackson Pollock es aclamado como el artista que los utiliza de una manera más
convincente en su pintura. El estilo que Pollock desarrolló implicaba hacer
contacto con el lienzo de una forma muy poco habitual, o incluso nunca.
Pollock sostenía sus utensilios de pintura muy por encima de las superficies y
utilizaba su cuerpo para producir movimientos activos y gestuales, de tal
manera que al final la pintura terminaba proyectada por toda la superficie de
una manera suelta y desenfrenada.
Jackson Pollock - Número 1 (Lavender Mist), 1950. Óleo, esmalte y
aluminio sobre lienzo. Fondo Ailsa Mellon Bruce. 1976.37.1. © 2019
Pollock-Krasner Foundation / Artists Rights Society (ARS), Nueva York
"President Elect" (1960–1961), una obra del artista estadounidense James Rosenquist,
es un tríptico pintado al óleo que fusiona la imagen del presidente John F. Kennedy con
elementos de la publicidad y el consumo popular, como un coche y una porción de
pastel. Aunque no es un retrato tradicional, utiliza el rostro de Kennedy —quien
acababa de ser elegido presidente— como símbolo del momento político.
Creada en el contexto de la Guerra Fría, la obra refleja cómo la figura presidencial en
Estados Unidos se convertía en un producto más de la cultura mediática. Rosenquist
muestra cómo la política se entrelazaba con el mercado y la imagen pública, insinuando
que los líderes eran elegidos tanto por su apariencia y carisma como por sus propuestas.
A diferencia de los retratos rígidos y heroicos del bloque soviético, esta pieza critica la
superficialidad con la que el poder podía ser representado en una sociedad dominada
por la publicidad.